DISCLAIMER: STAR WARS pertenece a Lucasfilm


Rey se hallaba en meditación en su habitación, en silencio y en completa sintonía con la Fuerza. Buscaba a Luke o Leia, pero aún no los podía percibir.
Finn había avanzado bastante en su entrenamiento, Rey sentía que su mejor amigo podía seguir aprendiendo por sí mismo, Jannah ha hecho muchos avances, pero su grupo de ex soldados de asalto no estaban muy interesados en la Fuerza, a pesar que ellos podían manejarlo en menor medida.
Connix recibió un mensaje de Fulcrum y todo está en movimiento, Finn y Jannah aceptaron la misión de infiltrarse en Carida y también enviaran un equipo furtivo a Kessell.
Rey abrió los ojos y vio el fantasma de la Fuerza de Ben Solo, dio un paso adelante, tenia la mirada triste y el corazón de Rey dio un vuelco.
—Ben.

Ben avanzó por la habitación, y se detuvo, Rey lo seguía con la vista aún sin hablar, podía sentir la tristeza en él.
—Ben, gracias— exclamó Rey.
—Lo siento por todo—exclamó Ben— Vine porque quería verte.
—¿Por qué estás triste, Ben?
—Por el daño que causé a la galaxia. Por todo, pero al menos, estoy haciendo penitencia.
—¿Por qué? ¿Por qué has escogido ese camino?
—Aún no lo sé— exclamó Ben sentándose al frente de Rey, tal como lo hiciera en aquella isla— Escuchaba la voz de Snoke en mi mente, quien obviamente era Palpatine, no lo sabía. Sentía que mis habilidades no eran apreciadas, no fueron honestos conmigo al ocultarme que era nieto de Darth Vader. Snoke me habló de él, que podía ser más grande que mi abuelo.
—Luke sintió que algo no estaba bien.
—En ese entonces las cosas con el tío Luke no estaban bien. Era estricto y Snoke seguía envenenando mi mente.
—Te manipuló, Ben, solo eres una víctima de él. Sé que esto no excusa lo que hiciste.
—Siento haber asesinado a mi padre— y miró a Rey— Sé lo mucho que significó para ti, a pesar del corto tiempo que lo conociste. Siento haberte torturado e irrumpir tu mente sin consentimiento.

Rey se quedó en silencio, tenía sentimientos encontrados con él, lo que alguna vez pensó que era amor hacia él en realidad era compasión. Traerlo a la luz era para que Leia no sufriera más por un hijo perdido. Nunca amó a Ben Solo, solo era compasión.
—Gracias, Rey. Por traerme a la luz, salvaste mi alma.
—¿Te has reencontrado con Leia y Luke?
—Los he visto una vez, pero esto tomará tiempo. Estoy en un lugar sombrío, no hay dolor…simplemente no hay nada, pero recuerdas tus pecados y tienes que expiarlos hasta llegar al plano donde están mi mamá y mi tío. Mi abuelo, Anakin, me está ayudando en el proceso; ya sabes, él también pasó por eso.
—¿En algún tipo de purgatorio?

Ben asintió lentamente.
—Siento que algo te preocupa.
—Es sobre refundar la Orden Jedi. Me preocupa que…ya sabes, falle.
—De los errores está el aprendizaje ¿verdad? Estás en Coruscant, aquí estuvo el Templo Jedi donde fue parte mi abuelo y los dos maestros de mi tío Luke.

Rey recordó que tenía la habilidad de percibir ecos en la Fuerza, aquel templo tendría bastantes ecos, pero Ben tenía un punto. Recordó que Luke le contó una vez la caída de la Orden Jedi.
—Yo fui el responsable que la Academia de mi tío Luke fallase. Él lo percibía, pero cometió un error al encender su sable de luz mientras dormía. Sí, sé que me precipité y oculté el hecho que Snoke me convirtió al Lado Oscuro. Rey, tu puedes ver estos errores y evitarlos. Sé que nadie es perfecto, pero sé que lo puedes manejar. Volví a la Luz gracias a ti.
Rey sonrió, hasta el momento no había ido al antiguo templo.
—Sí, creo que podría hacerlo. Finn y Jannah han hecho grandes avances, Temiri, un niño de nueve años, está entusiasmado en aprender los caminos de la Fuerza.
—No será sencillo, Rey, pero te puedes apoyar en tus amigos— exclamó Ben, que, por primera vez, sonrió— Eres una Skywalker, no puedo estar más orgulloso que tu lleves este apellido.
Ben extendió la palma de su mano, Rey hizo lo mismo y dedos tocaron entre sí, ella esperaba un tacto frio, pero para su sorpresa, era cálido.
—He tomado mi decisión, buscaré un lugar donde erigir mi nueva academia Jedi. En los libros mencionan Ossus, pero eso es una biblioteca, Yavin IV, también está Shedu Maad.
—¿Yavin IV?
—Sé que fue la base de la Rebelión en el pasado y es el planeta natal de mi buen amigo Poe, conocí el árbol de la Fuerza que está ahí.
—Posiblemente la Primera Orden sepa de aquel planeta, Shedu Maad está lejos del Núcleo Galáctico. Son solo sugerencias, esto dependerá de ti.
—Gracias, Ben.
—Rey, una vez que cumpla mi penitencia, te volveré a visitar para despedirme por última vez. Tomaré el camino de la inmortalidad. Crece, haz tu vida y no mires atrás si no es para impulsarte. Que la Fuerza te acompañe.
Ben desapareció mientras ella, aún con la mano extendida, cerró el puño.

Se puso de pie, y aprovechando la oscuridad, decidió ir al Templo.

..


Ya era un poco más de la medianoche en Coruscant, Rey, cubierta con una capa con capucha, utilizó un deslizador para ir hacia el antiguo Templo Jedi.

Las calles estaban desiertas, pero iluminadas, los nervios afloraron en su piel, oculta bajo su capa, mantenía su mano aferrado a su sable de luz para cualquier imprevisto. Las columnas estaban sucias y con grafitis, podía ver las huellas de los disparos laser, viejas cicatrices de una guerra pasada.
Puso un pie en un escalón, y sintió un aire helado rozar su rostro, podía escuchar unos murmullos, ecos de la Fuerza; se humedeció los labios, y estuvo tentada de darse la vuelta e irse, pero se mantuvo firme, sacó su datapad donde observó el antiguo mapa del templo Jedi en forma holográfica. Tal vez debería probar en ir a la biblioteca.

Mientras caminaba por los pasillos de la entrada, nuevamente sintió ese aire cargado de miedo, terror e ira. Las voces se escuchaban lejanas, no podía entenderlas, pero sentía tristeza en cada una de ellas; no podía soportarlo, pero tenía que avanzar.

Las columnas y las paredes tenían las quemaduras de los disparos láser, desmonte y tierra; algunos trozos de concreto, más al fondo, la luz de las calles ya no llegaba así que encendió su sable de luz para iluminar su camino, colocando a la altura de su cabeza.
La Fuerza la guío hacia una esquina, donde vio un casco clon casi destruido, sentía el eco que venía de aquel casco así que acercó su mano, pero sin tocarla: vio a un Jedi abatiendo a un soldado clon pero luego fue abatido por otros dos soldados.

Rey sabía de las guerras clónicas, lo había estudiado hace solo unos meses, Luke le había contado sobre los antiguos Jedi y la Orden 66.
Prosiguió su camino hacia la antigua biblioteca, esquivando los cascos y los trozos de concreto hasta llegar a su destino. Realmente no espera encontrar nada, era evidente que el lugar fue saqueado porque no había libros y los estantes estaba derrumbados y vacíos, lo único que quedaban eran algunos bustos, cuyos rostros estaban picados.
Nuevamente, rozó los dedos en los bustos: vio a un encapuchado, cargado de odio e ira, abatía a un Jedi en un feroz duelo, los clones se apresuraron para freírlo a disparos mientras yacia en el suelo.

Rey se estaba poniendo enferma, había reconocido aquel hombre, avanzó por el lugar hasta encontrar una especie de puerta de duracero. Era una bóveda y uso la Fuerza para abrirla, lo cual no le costó debido a que estaba casi derruida.

Era una sala oscura, consultó con su mapa holográfico y vio que era la sala de mensajes. Siguió observando su mapa, y dejó que la Fuerza la guiase por otro punto.

Siguió caminando, y se detuvo en seco: se vio a sí misma en una habitación, no estaba sola, había un grupo de niños, asustados y algunos estaban escondidos en los sillones. El mismo hombre encapuchado había ingresado a la sala, el niño se acercó temeroso.
Maestro Skywalker, son demasiados ¿Qué hacemos?
Darth Vader encendió su sable de luz y Rey, horrorizada, fue testigo del asesinato de niños inocentes, con el antiguo sable de luz que usaba.
— ¡No!

Gritó, cayó de rodillas, temblando y con sudores. Se arrastró hacia una esquina, donde sollozó.
No lo sabía, no sabía que la espada de luz que usaba anteriormente, fue usada para cometer un crimen horrendo.
Se preguntó si Luke lo sabía, respiró hondamente y dejó que la Fuerza fluyera dentro de ella.
¿Por qué Anakin cometió esos crímenes horrendos? Se sintió sucia al empuñar ese sable de luz, debió dejar que Kylo Ren se lo quedase.

No podía quedarse en una esquina sollozando, se limpió las lágrimas, pero, aun así, seguía agitada, convocó su sable de luz y nuevamente avanzó.
No había puertas, así que ingresó a una sala enorme, según su mapa holográfico, debió ser el Concejo donde los maestros Jedi se reunían, por los ventanales podía ver los edificios lejanos y la noche estrellada. Las voces aún resonaban en su mente, cerró los ojos y se puso en cuclillas, apagando su sable de luz.
"Puedes estar en el consejo, pero no serás maestro" "Él es el elegido" "…es un planeta que no podemos permitirnos perder" "La extraño mucho" "…lleva a la ira y la ira al Lado Oscuro" "Estoy listo para las pruebas" "…la mortaja del Lado Oscuro caído a, la guerra de los clones empezado a" "Es injusto…"

Abrió los ojos, aún podía escuchar los ecos de la Fuera resonando en su mente. Miró con tristeza el lugar, y se dio la vuelta rumbo a la salida.
La Fuerza parecía que quería llevarla a otro lado distinto a la salida, así que simplemente se dejó guiar y llegó a un jardín. La hierba estaba seca y muerta, pero un árbol se mantenía en pie, Rey ya lo había visto una vez; era el árbol de la Fuerza.
Sintió paz al tocar el tronco, sus hojas blancas brillaban con fulgor a pesar de la destrucción que la rodeaba. La joven Jedi lo relacionó con la esperanza cuando sintió una presencia.

Se giró y vio a un hombre, con túnicas Jedi, pero con el brillo de ser un fantasma de la Fuerza.
De barba canosa, se acercó al árbol, Rey tenía la sensación de que alguna manera lo conocía.
—Una pena que tengas que ver el jardín así. En su época, era lo más hermoso del Templo.
Esa voz, lo había escuchado por primera vez en Takodana "Estos son tus primeros pasos" y luego en Exegol, cuando todos los Jedi ofrecieron su ayuda para derrotar al Emperador.
—¿Maestro Kenobi?
Obi-Wan Kenobi asintió.
—Yo…lo siento—exclamó Rey— Hay demasiada carga negativa en este lugar.
—Sí, Darth Vader lo hizo.
—El maestro Skywalker me contó de entrenaste a Darth Vader.
—Fui maestro de Anakin Skywalker que luego fue corrompido por el Emperador
—Usé su sable de luz— exclamó Rey— Pensé que usaba un arma que representaba la justicia en la galaxia. Un arma que portó Luke y que luego lo perdió en Bespin.
—Es normal que sientas algo así, Rey. Pero recuerda que esa arma también significó esperanza para la galaxia en los tiempos de la Rebelión, claro, antes que Luke lo perdiese. Uno no quita lo otro, depende de cómo lo veamos. Si deseas verlo como un arma corrompida o como un arma de tiempos más civilizados y de esperanza. — exclamó el anciano maestro, Rey se sentó en un tocón mirando al suelo— ¿Por qué estás aquí?
—Quería conocer el antiguo Templo Jedi, quería averiguar más las razones de su caída para no cometer esos errores al crear una nueva orden Jedi.
—¿Nuestros errores? Sí, cometimos mucho. En especial, en involucrarnos activamente en una guerra. Nos alejamos de la Fuerza y así nos fue.
—¿Es cierto…que separaban a los niños de su familia? ¿Se oponían al apego? — preguntó y Obi-Wan sostuvo la mirada en ella.
—Sí, un Jedi detectaba que, si un niño era sensible a la Fuerza, era separado de sus padres.

Eso no se diferenciaba mucho de lo que hacían la Primera Orden, con la diferencia que ellos lavaban las mentes y conseguían soldados que seguían ciegamente.
—Eso es terrible. — masculló la Jedi, el maestro no respondió. Eso cambiaria, si detectaba que el niño era sensible a la Fuerza, hablaría con sus padres. Si aceptaban y el niño quería entrenarse, iría a su academia, pero eso no significaría que no vería más a sus padres.
—El apego no es malo— dijo Obi Wan— Lo malo es lo lleva a ello: los celos y el miedo a perder. Rey ¿tienes miedo de perder a los que más quieres?

Rey se mantuvo en silencio, quería mucho a sus amigos; era lo más cercano a una familia que tenía y perderlos…no quería pensar en ello.
—Es difícil responder eso.
—Sí, es cierto—exclamó Obi Wan. Eso es lo que le pasó a Anakin; tuvo sueños que Padmé moría en el parto, el Emperador jugó con su mente, le prometió que salvaría a su amada uniéndose al Lado Oscuro.
—No deberíamos temer…porque somos luz.
—Somos seres luminosos, Rey. Puede que no sea la respuesta que uno busque; pero si recuerda esto: la muerte no es el final de todo.
—Entonces ¿el apego emocional está mal? Está bien amar a alguien ¿cierto?
—Eso dependerá de tu criterio, Rey. Mis criterios tal vez sean anticuados para tu nueva orden. Solo lucha por lo que amas para no perderlos, pero recuerda que la muerte no es el final de todo sino el comienzo de un viaje.

Rey asintió y por primera vez, sonrió.
—Gracias, maestro Kenobi. Quisiera preguntarle algo más, ¿Conoce Ossus?
—Ossus…es un planeta de los Territorios del Borde Exterior. Ahí se ubicaba nuestra biblioteca, la más grande de la Orden. Más completa que aquí. Si tienes suerte, puedes encontrar holocrones y más textos de lo que ya tienes.
—Gracias, maestro Kenobi.
—De nada, Dama Skywalker. Que La Fuerza te acompañe.
—Que la Fuerza lo acompañe, maestro Kenobi— tras decir esto, el otrora maestro de Luke, desapareció ante sus ojos. Rey se sentía de mejor humor, encendió su sable de luz y se fue a la salida.