Lo prometido es deuda… Aquí un nuevo capítulo del fic. NOTA AL FINAL!
Capítulo 13:
Edward P.O.V:
Nada podría mejorar aquel momento…
Para mí todo era perfecto. Tenía todo lo que nunca había imaginado podría tener… Un hermoso hogar, buenas notas en la Universidad, una familia que me amaba, un grupo de amigos que eran casi como mis hermanos y por encima de todas las cosas, un ángel que alguna vez me había provocado millones de sentimientos encontrados y que en ese momento solo me hacía pensar en una cosa:
Una familia.
Pues sí, yo quería formar mi familia con bella. Quería que ella fuese la madre de mis hijos, poder sentarme a su lado en las noches frías frente a una fogata escuchando sus hermosos susurros de amor o simplemente viéndola envejecer a mi lado, como la pareja feliz que éramos en aquel momento.
Ese era mi sueño… Y estaba dispuesto a cumplirlo.
Esperaría algo de tiempo antes de hacerle la tan desesperada propuesta a mi hermosa Isabella. Había pensado absolutamente en todos los detalles de ese día, en el que me arrodillaría frente a ella como un súbdito rendido ante su encantadora reina y le pediría que me hiciera el extraordinario honor de entrelazar su vida con la mí…
Bueno, al menos un poco más de lo que ambas vidas ya lo estaban.
Con cuidado coloqué todos los alimentos que había preparado en una bandeja pequeña y suspiré al ver que había conseguido crear un arreglo bastante bonito, a pesar de que nada nunca sería lo suficientemente atractivo como para sobrepasar a mi Bells.
Ella era perfecta, en todos los sentidos imaginables de la palabra y era justo por eso que a veces me sentía como un delincuente… Como un malvado humano que solo quiere arrebatar la pureza de un alma tan bella como la de ella.
Pero Isabella me amaba, y con eso me era suficiente.
Lentamente tomé todos los elementos que estaban encima de la encimera y caminé rumbo a nuestra nueva habitación, una que compartiríamos como amantes… como novios, como futuros esposos.
Lo único que quería en ese momento era poder correr hacia la cama y acurrucarme en sus brazos, gozando del calor y el amor que salían de ellos… Ver el brillo en la mirada de Isabella y deslumbrarme con su radiante sonrisa…
Pero en cuanto crucé el umbral de la puerta y dirigí mi mirada hacia mi novia pude ver que ella no sonreía… Por el contrario, su rostro llevaba una mueca de miedo… de espanto.
-Amor, susurré dudoso mientras dejaba el desayuno en el primer mueble que encontré cerca de mí. Me sentía débil una vez más.
¿Qué había sucedido? Hasta hacía un par de minutos atrás ella había estado riendo, inclusive me había bromeado y de repente todo se iba al demonio y ella volvía a colocar aquella cara que siempre ponía en el colegio, cuando tenía una disputa con Charlie o aun peor, cuando este la golpeaba.
-Bella…
Su mirada estaba perdida en algún punto de la pared al azar. Sus ojos estaban opacos, algo en ellos se había perdido, se había esfumado.
-Isabella, dije en un tono más fuerte y demandante. Quería que ella hablara, necesitaba saber que por lo menos estaba frente a mí y no era solo una ilusión de mi mente. Pero en cuanto ella giró sus ojos hacia mí y vi su mirada bañada en lágrimas supe que algo no estaba bien… Mi corazón se destrozó al recordar el remitente de la carta que yo mismo le había dado hacía un rato.
Charlie…
-¿Qué sucede?
-Abrieron… Abrieron el caso de Charlie de nuevo, dijo ella con la voz rota y mutilada, sin notas alegres… Solo un opaco tono de dolor y tristeza.
-Que hay con eso.
-Necesitan que yo esté allí. Necesitan que asista al juicio.
Un profundo dolor se apoderó de mi pecho, de mi corazón. Mi ángel estaba obligada a ver nuevamente al hombre que había destrozado los primeros años de su vida, que posiblemente había causado la muerte de su madre y hermano y aun peor, que había intentado asesinarla sin compasión.
¿Qué se suponía que debía hacer? ¿Cómo podría mitigar la pena que invadía a mi Bella, mi razón de vivir?
Me acerqué a ella con pasos suaves y tranquilos, y lentamente la tomé en mis brazos rodeándola con todas mis fuerzas. Necesitaba que sintiera que yo estaba ahí, soportando y compartiendo su dolor.
-No te preocupes… Todo va a salir bien. Hablaré con Esme, nos quedaremos allí un par de días y todo va a ser de lo mejor. Ya verás que estaremos de regreso aquí en menos de lo que crees.
Pero a pesar de que había creído que ella se sentiría reconfortada con mis palabras me di cuenta de que eso no era cierto en cuanto sentí como con sus brazos me empujaban lejos de ella, parándose frente a mí y observándome con una mirada de total indiferencia.
-Nunca dije que irías conmigo.
-Que... Pero…
-Tengo que hacer esto sola, debo demostrarme a mi misma que puedo Edward y que no siempre tengo que estar recurriendo a tu ayuda para afrontar estas cosas.
Una carcajada irónica escapó de mis labios. No sabía cómo reaccionar frente a semejante pedido. No estaba preparado para ello.
-Es una broma, ¿cierto?
-¿Me ves cara de chistes?, preguntó Bella mientras se cruzaba de brazos frente a mi rostro, demostrándome evidentemente que hablaba en serio.
Me sentí morir. Ella estaba literalmente empujándome fuera de sus problemas!
-Se suponía que ambos éramos una sola persona, susurré con apenas un hilo de voz. –Ambos íbamos contra todo, juntos destruiríamos nuestras trabas en el camino.
Ella se volteó y comenzó a caminar por toda la extensión de la habitación, bufando totalmente exasperada.
-NO SOMOS UNA SOLA PERSONA!, gritó repentinamente. –Tienes que entender que nunca podremos actuar como uno solo porque tu vida es perfecta y la mía una mierda! Si tratas de "ser una sola persona" conmigo te estarás condenando por siempre. Yo fui creada para sufrir, deberías haberte dado cuenta a estas instancias.
-¿Por qué siempre dices eso? Un minuto eres la persona más hermosa que he conocido y al otro me gritas y me dices que no quieres que te ayude! Tratas de ser fuerte pero no lo eres! Porque sabes que eres débil, y al intentar mostrar que eres fuerte muestras aun más debilidad!
-Ah…. De acuerdo. Y entonces que es para ti ser "fuerte" precisamente!
-Ser fuerte es admitir que eres débil!
-Me estás sofocando, no puedo vivir bajo tu ala todo el tiempo, necesito salir de aquí y enfrentar las consecuencias de mis actos!
Mi tope había llegado. Si continuábamos gritando acabaríamos peleados como siempre solíamos hacerlo, y de veras no quería arruinar nuestra relación, no de momento.
-Puedo darte el mundo entero si es lo que quieres, amor. Bajaría hasta una estrella si me lo pidieras, pero por favor no me ruegues que deje de cuidarte. Si te pierdo a ti lo pierdo todo, murmuré con el corazón hecho trizas.
Ella solamente volteó a mirarme en aquel momento, cuando se dio cuenta de que estaba a punto de estallar.
Su rechazo dolía más que mil puñaladas juntas.
-¿Por qué te preocupas tanto por mi? Bien podrías estar en este momento con Tanya, disfrutando de una vida de cuento de hadas y sin embargo estas aquí, sufriendo mi dolor conmigo…
-No cuestiones mi amor porque yo tampoco lo entiendo, le susurré abrazándola con todo el cariño que era capaz de demostrar. –Solo sé que te amo, te amo, te amo… Haría cualquier cosa por ti, inclusive te regalaría mi vida y aún así estaría sonriendo porque cuando tú eres feliz yo también lo soy.
-Por lo tanto, cuando yo estoy triste, dijo riendo suavemente mientras sentía como una de sus lágrimas rodaba por mi abdomen desnudo. –Tu también lo estás…
-Y es esa la razón por la que no pienso dejar que hagas esto sola.
Ella levantó su rostro con delicadeza, y sonriéndome tristemente me besó con suavidad… Con amor.
Porque eso era todo lo que teníamos en ese momento…
Un amor tan fuerte e incondicional que inclusive sería capaz de destruir cualquier fortaleza, de traspasar cualquier frontera.
Bien, un poco corto, lo sé. Seguro se van a sentir molestas por lo que ocupé un solo capítulo para relatar una pelea entre ella y él, pero es que lamentablemente hemos llegado a la MITAD DE LA HISTORIA, y si no alargo los capítulos terminaremos antes de la cuenta. Así que bueno, espero que les haya gustado. Espero sus comentarios!
