DISCLAIMER: STAR WARS pertenece a Disney
Finn y Jannah avanzaban por la extensa jungla de Ajan Kloss, el planeta tropical donde sirvió de refugio a la Resistencia hace seis meses atrás.
El antiguo soldado de asalto sentía que sentía que había algunas cosas que necesitaba aprender, pero Rey le había dicho que aprendería por su cuenta lo que necesitaba; y ahora él era el encargado de enseñar a Jannah.
"Tienen que llegar a una cueva, yo no los acompañaré ahí porque esto son sus ritos. Yo lo tuve y al llegar, sentirán que el cristal los llamará. Con la Fuerza, construirán sus sables de luz."
Eso es lo que les había dicho Rey, Jannah levantó su vista de su holomapa y señaló a un punto hacia el norte.
—Solo tenemos que seguir este sendero, estamos cerca.
La joven morena le sonrió, Finn asintió con una sonrisa; entrenar con Jannah era lo que más le gustaba, se sentía cómodo al estar a su lado y ambos tenían algo en común: fueron soldados de asalto que lograron romper el lavado mental.
Tras superar los matorrales, Finn y Jannah se miraron entre sí y luego a la cueva.
—¿Sientes eso?— exclamó Jannah.
—Sí, nos están llamando. El cristal te elige y dejas que la Fuerza te ayude a armarlo— exclamó Finn, sacando la carcasa del sable de su morral.
—Vamos.
Los dos avanzaron hacia la cueva, sentían el calor de la Fuerza que los rodeaba; Jannah se fue un poco más a la izquierda mientras Finn avanzaba hacia adelante.
La cueva estaba repleta de cristales, de gran tamaño que iluminaba el lugar de un tono azulado pero el joven moreno se acercaba hacia un punto brillante, metido entre dos cristales de gran tamaño. De rodillas, colocó la carcasa al suelo, y con dos dedos, sacó el cristal kyber brillante, sentía un calor en los dedos, pero no era molesto; sentía el llamado y cerró los ojos.
La carcasa, por medio de la Fuerza, se abrió en varios pedazos y el cristal se colocó al centro mientras estaban suspendidos en el aire. Finn movía armoniosamente las manos mientras tenía visiones de su oscuro pasado.
Vio a una familia, un bebé de no más de ocho meses, una mujer lloraba mientras dos hombres irrumpían violentamente a la casa, uno apuñaló al padre de la criatura. El hombre de gris disparó a la mujer mientras el otro cargaba al niño.
Sentía el dolor y las lágrimas correr por sus mejillas; se veía a sí mismo en la Academia de Carida, entrenando y siguiendo órdenes sin chistar y el momento donde "despertó" cuando no disparó a aquellos aldeanos en Jakku.
Había visto a su familia y estaban muertos, la Primera Orden los había arrebatado y estaba solo…no, Finn se relajó; no realmente solo, la Fuerza lo guio a que rescatase a Poe y luego en Jakku, escapó con Rey. Ellos dos son sus mejores amigos. Respiró hondamente y abrió los ojos, en su mano derecha tenía el sable de luz ya ensamblado.
Se puso de pie, y lo encendió; una luz azul refulgió con intensidad y se giró a su izquierda, Jannah también había terminado de ensamblar su sable de luz, de un naranja brillante.
Ambos apagaron sus armas y se lo llevaron al cinto.
Una vez que salieron a la cueva y antes de llegar al Halcón donde estaba Rey, Jannah detuvo a Finn, sujetándolo del brazo.
—¿Tuviste una visión?
—Sí, vi a mi familia por primera vez. Fueron asesinados por la Primera Orden.
—Lo siento— Jannah lo abrazó y volvió a mirarlo— ¿Recuerdas cuando te dije que iría con Carlissian a buscar noticias de mi familia?
—Sí. Lamento que no hayan podido encontrar nada.
—La visión me mostró…que él es mi padre. Lando Carlissian es mi padre.
Finn quedó perplejo, sentía la confusión en ella, pero también felicidad.
—¿Se lo dirás?
—No ahora— respiró hondamente— No estoy segura como lo tomará, lo verá como una broma de mal gusto o algo peor. Tal vez me anime cuando termine la guerra.
—Jannah, en Carida debe haber algo que nos ayude.
—Sí, debes tener razón.
Finn sonrió y tiró del brazo de su amiga y fueron rumbo al Halcón Milenario.
En algún lugar de los Territorios del Borde exterior
Tres cruceros calamari, dos corbetas corellianas y un destructor estelar, que fue capturado en un enfrentamiento anterior; llegaron al planeta Kessell, que estaba rodeado de solo tres destructores estelares.
Las corbetas corellianas dispararon contra el satélite del planeta para cortarles las comunicaciones, mientras el Escuadrón Negro de Poe y el Escuadrón Azul de Jess salían al encuentro de los cazas TIE.
—Desplegar alas, escuadrón. Démoslo todo en esta batalla.
—Recibido, líder Negro.
Los cruceros calamari empezaron a rodear a los tres destructores, el destructor de la Resistencia abrió fuego contra el otro de su misma clase, el escuadrón Azul fue al sector oeste para servir de escudo al escuadrón Negro, quienes se ocuparían de llegar al planeta para la invasión.
—Comunicaciones anuladas. La Primera Orden no podrá pedir refuerzos— exclamó Jess.
—Buen trabajo, Líder Azul— exclamó Poe— Parece que esta será la batalla más corta que he estado.
Los TIE apenas podían hacerles daño a los rivales de la Resistencia, el escuadrón de Poe logró entrar a la atmosfera mientras el escuadrón Azul se desplegaba.
Ya dos destructores enemigos caían al planeta en medio de fuego y destrucción, Poe ordenó a sus pilotos a bombardear los puestos de avanzada y cualquier radar que encuentren en sus caminos.
Los pocos soldados de asalto que estaban en el planeta, corrían a salvaguardarse del fuego de la Resistencia y el ultimo destructor estelar terminó estallando en la órbita del planeta.
—Bien hecho equipo. Ahora esperemos a que el General Stature aterrice.
Kessell era un planeta cubierto de tierra, muy parecido a Jedha con la diferencia que su cielo estaba totalmente cubierto de polvo y arena, la base principal estaba sitiada y el Gobernador del planeta estaba siendo escoltado por soldados de la Resistencia.
Poe, Jess y el General Stature avanzaron hacia el Gobernador, quien los miraba con odio.
—Realmente, Fulcrum tenía razón— susurró Poe a Jess y su amiga, asintió.
—Señor, este es el gobernador de Kessell. Sus soldados se han rendido y fueron apresados— exclamó un soldado de la Resistencia.
—Muy bien— exclamó Stature y miró al Gobernador— ¿Cuándo enviaron el ultimo lote del coaxium refinado?
El coaxium es un tipo de combustible bastante volátil si no está bien refinado, generalmente está ubicado en las minas subterráneas del planeta, los mineros suelen ser esclavos y prisioneros de guerra; lo cual hace que la vida laboral sea muy inhumana.
—¿Crees que lo diré a una basura de la Resistencia?
— Es inútil resistirse. Prácticamente los tenemos rodeados y será cuestión de tiempo que la libertad regrese a la galaxia. Llévalo al Princesa Leia, y que tres soldados lo vigilen.
—Sí, señor.
Una vez que los soldados se lo llevaron, Stature se giró hacia a los dos pilotos.
—Supongo que en las bitácoras deben estar registrado lo que buscamos— exclamó Jess.
—Sí, siempre cuando no lo hayan eliminado.
—¿Cómo haremos para que la Primera Orden no se entere que han perdido Kessell?—preguntó Poe.
—Colocaré un gobernador títere. Fulcrum lo mencionó en la audiencia secreta— y miró a Jess— Con un grupo de soldados, busquen a los trabajadores y prisioneros; si es posible, bríndales asistencia médica.
—Sí, señor— exclamó Jess y dándose la vuelta con marcialidad, se retiró, Stature miró a Poe.
—Creo que con la general Pava será suficiente aquí. Regresa al Princesa Leia a Coruscant.
—Sí, señor— exclamó Poe.
Stature se quedó de pie, observando el desolador lugar, aun con la sensación que Fulcrum sabía mucho de la Primera Orden, pero si Connix confiaba en él, tendría que hacerlo también.
Belnar, colonia de la Primera Orden.
Un carguero lambda aterrizó en la plataforma de embarque, un capitán de las tropas de asalto empujó la puerta que los reclutas bajasen por la rampa.
Una fila de soldados de asalto descendió en tropel y ordenados, el capitán los detuvo a todos, exigiéndoles que formasen tres filas.
El comodoro Tylerson de la Primera Orden llegó para supervisar, se paseó en cada fila observando a los soldados y miró al capitán.
— ¿Ningún contratiempo?
—No, señor. Nuestros canales aún se mantienen limpias.
El comodoro alzó la vista, dio una vuelta completa, observándolos en silencio; buscando un tic nervioso o un movimiento, pero nada sucedió.
—Bien, que pasen por registro para unirse al ejército de Carida— y su vista fue hacia los reclutas— Sé que nadie ha pedido estar aquí, pero lo hacen por nuestra Primera Orden. Es lo correcto, la Resistencia es un grupo paramilitar que solo busca caos a la galaxia. Vayan a servir y morir con honor.
Los reclutas empezaron a dirigirse hacia otra nave para llevarlos a su destino final, Carida, liderados por el capitán del pelotón.
Dos soldados de asalto, una vez que se sentaron, se miraron entre sí, pero no dijeron ninguna palabra. Las cosas estaban yendo bien y esperaban que continuasen así. La parte más difícil estaba por llegar.
...
Una vez que llegaron a Carida, los soldados de asalto volvieron a formarse en fila, Mylie Talcyon se acercó a los nuevos reclutas y los observó por un momento.
—Bienvenidos a Carida. Soy la Moff Mylie Talcyon, sé que estamos mal en esta guerra, pero confío que podemos revertir esta situación y derrotar a nuestros verdaderos enemigos. Pasaran a sus habitaciones donde encontraran sus objetos personales que les fueron asignados y sus horarios. Dentro de dos horas, irán al centro de acondicionamiento.
Talcyon miró al capitán y se dio la vuelta, retirándose del lugar,
—Ya la escucharon, rompan filas y vayan a sus habitaciones, las puertas tienen etiquetas con sus nuevos nombres.
Ordenadamente los soldados de asalto empezaron a ir al salón principal, el capitán quedó solo y avanzó hacia la parte trasera del edificio e ingresó por una puerta.
Evitó a cualquiera que se cruzase en su camino hasta llegar a un despacho, tocó la puerta con dos toques cortos.
Talcyon le hizo pasar, con las manos en la espalda miró al capitán.
—Los gatos de lothal son ruidosos y molestos.
—Yo creo que eso es parte de su encanto. Son tolerables una vez que te acostumbras.
Talcyon sonrió, esa era contraseña para poder hablar con su informante.
—¿De la Resistencia supongo?
—¿Usted es Fulcrum?
—No, mi ayudante lo es— exclamó Talcyon susurrando. Sé que Fulcrum te eligió para que infiltres a dos soldados de la Resistencia ¿están aquí?
—En realidad, dos de alto rango con siete subalternos.
—Vaya, si que están motivados. Espero que hagan un buen movimiento, tómense su tiempo y que el programa de "reforzamiento" sea para lo contrario de aquí. Deben armar un motín y tú me tienes que sacar de aquí.
—Lo haremos, señora.
El capitán saludó y se retiró del cuarto, Talcyon fue a su tomar asiento, juntando los dedos. Realmente le daba igual la Resistencia, solo los veía como un camino para llegar al poder y emplear una estrategia diferente para ser el único gobierno en la galaxia, pero por ahora, no todavía.
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Finn se quitó el casco de soldado y lo dejó en la cama. Su habitación era bastante sencilla, un armario, una mesa con silla y una cama, la ventana les daba la vista a las montañas del planeta.
Recordó que su habitación era bastante parecida en la última vez.
No podía salir sin autorización, así que estaba realmente preocupado por Jannah, ya que no la vería hasta la hora de la cena y si no estaba nervioso, era por obra de la Fuerza.
Se sentó en el suelo y se concentró en la perilla, cautelosamente, cerró los ojos; si un soldado cualquiera lo pillaba meditando, la operación llegaría a su fin. El joven se abrió a la Fuerza, tal como lo enseño Rey en esos meses, sentía la vida en el planeta, a cada soldado de asalto y encontró a Jannah.
Ella también se había abierto a la Fuerza, no podían verse, pero podían sentir sus presencias como si estuvieran en la habitación, los sentimientos de ella eran de ansiedad y nerviosismo, Finn le envió ondas de calma y que intentaría proyectarse en la Fuerza, Rey le había hablado de eso y lo leyó en los libros, pero nunca lo intentó.
Jannah le hizo saber si no era peligroso, pero él la tranquilizó.
Finn se concentró, sentía que flotaba y veía los pasadizos del edificio, el enlace de la Fuerza de Jannah lo atraía como el metal al imán, atravesó una puerta y la vio.
Jannah estaba totalmente sorprendida, Finn estaba estupefacto, lo había logrado, pero de alguna manera se sentía cansado.
—Es como…si estuvieras aquí. ¿No te "teletransportaste"?
—Creo que recuerdo que el maestro Skywalker hizo algo similar en Crait…—exclamó Finn— No, mi cuerpo está en mi habitación, pero mi esencia está aquí.
—¿Qué hacemos?
—Recién hemos llegado así que por el momento haremos lo que nos pide. Según Fulcrum, el capitán esta de nuestro lado, pero la operación depende de nosotros. Tenemos que reconocer el lugar, ya hace mucho que no estoy aquí.
—De acuerdo— exclamó Jannah sin dejar de sorprenderse— Temprano son las prácticas, observaré el lugar.
—Bien, nos vemos más tarde.
Finn desapareció de la habitación de Jannah y volvió en sí en su habitación, cayendo de espaldas y respirando con dificultad. Estaba totalmente empapado, recordó que esa técnica le costó la vida del legendario maestro Jedi. Si estaba vivo, era porque la conexión fue corta y cercana además de ser joven, pero lo dejó agotado.
