Hola a todas mis lectoras. Lamento muchísimo la demora, no fue mi intención. Estuve involucrada en un proyecto real de escribir un libro y me demoré demasiado tiempo. De cualquier forma aquí regresé, ojalá disfruten el capítulo.


Capítulo 15:

Edward P.O.V:

Casi no podía creer que tan rápido se había echado a perder todo…

Solo había bastado con que uno de los abogados encargados del caso nos diera la mala noticia para que nuestras escasas esperanzas se alejaran de nuestras vidas, volando hacia quien sabe dónde.

Charlie se había escapado, estaba prófugo en un lugar al cual nadie le daba importancia, y lo peor de todo… Sabía que Bella estaba ahí, sabía que era por culpa de su hija que lo habían encarcelado y yo sabía que no se detendría hasta conseguir lo que quería, lo que siempre había deseado…

Acabar con la vida de mi novia.

No hace falta mencionar el estado en el que ella había quedado después de la llamada que había recibido. Semanas antes al viaje había comenzado a presentirlo había olfateado la desgracia. Había estado con permanentes nauseas, mareándose por doquier y con una total falta de apetito. La llamada de su padre solo sirvió para completar el círculo y enterró a Bella en un espantoso shock, haciéndola caer desmallada directamente a mis brazos.

De momento ambos estábamos quedándonos en casa de Rosalie. Estar en mi hogar era lo que más deseaba de momento pero si teníamos en cuenta de que la casa de Bella ya no le pertenecía, el primer lugar que su padre visitaría sería la mansión Cullen, y debíamos de tener cuidado.

Justo en el momento en que la vida de mi novia comenzaba a tornarse más feliz le había tocado decaer en un pozo cuyo fondo desconocíamos.

-Vas a hacerle un agujero en la frente si sigues mirándola así, susurró Emmet a mi lado mientras conseguía sacarme una sonrisa, la primera en horas.

-Lo lamento, tengo miedo de que si dejo de verla un segundo le suceda algo.

-Sé cómo te sientes, cuando Rose está mal me siento de esa forma, como si el mundo estuviese directamente apoyado sobre tus hombros. ¿Sabes qué es lo que me reconforta en esos momentos?

-Dime, le respondí mientras acariciaba con delicadeza el cabello de Bella esparcido en la almohada de la cama.

-Sé que yo y Rose siempre tendremos problemas, se que todos serán difíciles y cada vez nos costará más superarlos, pero amores como este, como el que ustedes tienen… Demonios, son inquebrantables. No deberías temer, ambos son fuertes, podrán atravesar esto sin problemas.

-¿Y si algo le sucede? No podría soportarlo…

-Tienes que saber que no siempre vas a poder estar a su lado para cuidarla. Isabella es una mujer madura, ha superado cosas que ni siquiera tú y yo juntos podríamos afrontar, ella es fuerte. Sabrá que hacer en su momento.

La mayoría del tiempo calificaba a Emmet como el tipo más inmaduro e insoportable que podía existir en la faz de la Tierra. Nunca se tomaba nada en serio y siempre bromeaba en los momentos menos indicados. Sin embargo, sus palabras siempre eran muy sabias y conseguían resolver mis dilemas personales con una sola frase.

Lo adoraba, era como un hermano que siempre estuvo a mi lado, inclusive cuando no era necesario.

-Edward, susurró Bella mientras abría sus ojos delicadamente. La observé y simplemente le sonreí… Ella era lo mejor que me había sucedido en el mundo. La amaba más que a mi propia vida, quería pasar el resto de mis días a su lado.

Pues sí, yo quería convertirla en mi esposa. Y en cuanto saliéramos de todos esos problemas no dudaría en hacerlo.

-Amor, buenas tardes.

-¿Qué sucedió con mi padre? ¿Ya lo encontraron?, preguntó media adormilada, con su voz en un tono demasiado alarmante para sí misma. Se estaba alterando demasiado y eso no le haría bien, se encontraba demasiado débil para sufrir otra recaída.

-Aún no, pero estás a salvo. Yo te mantendré a salvo.

Sus ojos de color chocolate se clavaron en los míos al mismo tiempo en que una sonrisa adornaba sus labios. No parecía feliz ni mucho menos, pero su gesto era sincero. Simplemente estaba agradecida de tenerme ahí. Con cuidado me acerqué a su rostro y deposité un suave beso en sus labios descoloridos a causa de sus constantes desmayos.

-¿Dónde están tus padres?, preguntó curiosa.

-¿Por qué quieres saberlo?

-Necesito ver mis estudios, créeme que si tengo una deficiencia de hierro será mejor tratarla ahora.

En ese momento recordé que gracias a los shocks y ataques de pánico que ella había sufrido mi padre había decidido hacerle unos exámenes, solo para estar seguros de que se encontraba lo suficientemente bien físicamente como para estar en reposo fuera del hospital.

-Llegarán en cualquier momento, no tengas miedo.

Dicho eso me abalancé sobre ella y recostándome a su lado dejé que mi cabeza descansará en su pecho, justo por sobre el latido de su corazón. Ese era mi hogar, siempre lo había sido y por toda la eternidad lo sería.

Bella P.O.V:

Estaba aterrada, totalmente devastada.

La noticia de Charlie me había caído como un balde de agua fría por encima de la cabeza, todo por no haberme esperado algo como eso. Podría haberlo soportado si me hubiese hecho a la imagen de que mi padre posiblemente huiría… Pero no, había preferido ocupar mi mente en otras cosas, como la explicación a por qué no tenía mi regla.

Era grande e inteligente, sabía que no era normal la ausencia de mi menstruación y recordando cada momento que había pasado junto a Edward conseguía convencerme cada vez más de que había dos almas en mi interior.

En los últimos días había utilizado mi debilidad por lo de Charlie como una escusa a mis padecimientos. No buscaba ocultarle a Edward el hecho de que posiblemente podría estar embarazada ni mucho menos, pero ese no era el mejor momento para decirle. Solo esperaría a estar de nuevo en nuestro departamento, donde con la tranquilidad de nuestro nuevo hogar podríamos criar de la mejor forma a nuestro hijo.

Porque yo lo sabía, no hacían falta estudios para darme cuenta de que estaba embarazada.

Aún así, sabía que mi suegro sospechaba algo. Él notaría a kilómetros si algo malo sucedía conmigo, y sin embargo había recurrido a hacerme un par de análisis. No es que quisiera escondérselos a ellos también, solo que prefería ser la primera en enterarme para manejar mejor las cosas.

Y estaba determinada en hacerlo.

Tomé un papel y le dejé una nota a Edward diciéndole que iría al hospital a buscar mis estudios. Él había salido con Rose a comprar un par de insumos para la comida y Emmet andaba en algún lado cercano a la casa, por lo que tranquilamente podría salir sin ser molestada.

Tomé las llaves del volvo de mi novio y me encaminé hacia uno de los lugares que más había pisado en mi vida. El claro testigo de los maltratos que había sufrido a causa de Charlie desde pequeña.

El camino había sido corto y tenía que agradecer que la sala de espera estaba casi desierta. Eso había ayudado a que las enfermeras pudieran conseguir mis papeles antes que Carlisle.

Con el sobre en la mano caminé hacia uno de los sofás de la sala de espera y me senté en él, sintiendo un tremendo peso en mi brazo.

Si abría ese papel mi vida cambiaría al instante. No importa si el resultado era positivo o negativo, ya nada sería como antes. De no estar embarazada tendría que intentar deshacerme de Charlie lo más rápido posible, y de estarlo… Sumaría una razón más a mi constante lucha de vida.

Sin soportarlo más jalé el costado del papel sacando los resultados de su interior, arriesgándome a lo que fuese que deparara mi destino.

Y justo cuando estaba a punto de leer mi verdad, sentí una respiración detrás de mí, tan fría como el mismísimo demonio y con aires de peligro.

-Hola hija, tanto tiempo…

Lo supe de inmediato… Embarazada o no, estaba perdida.