DISCLAIMER: STAR WARS pertenece a Lucasfilm


Bastion
Una gran muchedumbre se congregó alrededor de un escenario, detrás de las escalinatas de mármol del palacio imperial.

Los civiles estaban impacientes pero la gran mayoría se comportaban, los soldados de asalto custodiaban la tarima detrás de una gran verja que separaba a la gente del escenario, detrás de ellos, las calles estaban cerradas con tanques y carretas militares, en el cielo celeste, surcaban silenciosamente los destructores estelares. Los edificios de toda la manzana enarbolaban banderas del nuevo régimen.
En el escenario, había un atril, del lado derecho del palacio, apareció Mylie Talcyon; con uniforme azul medianoche y una capa negra que ondeaba al viento, estaba secundada por dos soldados de asalto, pero su uniforme había cambiado; no portaban casco y eran de color negro; detrás de la comitiva, marcharon oficiales y militares, entre ellos, algunos chiss.
El público aplaudió cuando ingresó la Gran Moff Talcyon, en el atril lo ocupaba un oficial.
—Ciudadanos, tengo el honor de presentar a nuestra nueva jefa de estado, Gran Moff Mylie Talcyon— presentó un oficial dando un paso al costado, la mencionada subió al atril.
—Estamos reunidos aquí, para despedir al antiguo régimen, la Primera Orden, para ser testigo del nacimiento de una nueva nación: ¡el Imperio de la Mano! Seremos una sociedad justa y ordenada. Hemos firmado el Concordato Ackdan—Talcyon, donde reconocemos el nuevo estado galáctico: la Alianza Galáctica como ellos reconocen nuestros sistemas que forman parte del Imperio de la Mano: desde Orinda hasta Belkadan, pasando por Kalee por el este y Lah'mu por el oeste— el público aplaudió mientras tomaba una pausa— Sé muy bien que los moff gobernadores no han prestado atención en los sistemas alejados, por ello, me comprometo a ayudarles; todos somos uno. Sé que estamos mal económicamente, es por ello que quiero agradecerles y presentarles a nuestros nuevos aliados: la casa gobernadora Aruor de la Ascendencia Chiss. Juntos podemos crecer y llevar a lo más alto a nuestro nuevo Imperio.
La gente arrancó en vítores, corearon el apellido de la nueva Gran Moff mientras ella alzaba los brazos como saludo mientras la banda de músicos empezó a tocar el himno del nuevo Imperio de la Mano.

Una vez que terminó la ceremonia, Talcyon se reunió con su equipo de oficiales en su oficina, cuando el ultimo ingresó, ella se puso de pie mientras un droide repartía copas de vino kennesiano.
—Ha salido todo bien. Antes de asignarles sus principales funciones, quiero presentar a Ken Madell, nuestro nuevo director de Inteligencia Imperial. Evitará que la Alianza husmee en nuestros asuntos y también buscará a los traidores del Imperio de la Mano— y levantó la copa al igual que el resto de oficiales— ¡Larga vida al Imperio de la Mano!
—¡Larga vida a la Gran Moff Talcyon!

Chocaron las copas y bebieron.


Coruscant

La noche cubría los cielos del planeta ciudad, los grandes rascacielos se veían tan brillantes y la vida nocturna volvía a ser caótica. Rey se hallaba apoyada en el barandal del Palacio Imperial.
Tenia la necesidad de salir a respirar un poco de aire, la fiesta ya había empezado, podía escuchar la música y el sonido de voces de los asistentes, y no dejaban de llegar invitados.

Apoyó sus brazos, sumida en sus pensamientos cuando sintió una presencia conocida.
—La Fuerza te acompaña.

Se giró lentamente, vio a una mujer de mediana edad, un fantasma de la Fuerza avanzaba lentamente hacia ella.
—Leia— exclamó Rey sonriente— Me alegra verte.
—Me alegra verte crecer, Rey— exclamó la princesa de Alderaan, colocándose a la izquierda de la Jedi— Ha sido un viaje largo ¿verdad?
—Sí— contestó Rey mirando los edificios— Hace un año era una chatarrera y ahora, a puertas de traer la Orden Jedi de vuelta. Increíble que todo empezó con un droide.
—Sí— sonrió Leia— La Fuerza puede obrar de maneras misteriosas, como un droide, por ejemplo. Un droide que tenia los planos de la Estrella de la Muerte y se encontró con un granjero idealista o uno, que tenia el mapa donde estaba la ubicación de un legendario maestro Jedi.

Rey se percató de las similitudes; ella salvó a BB-8 de los traficantes y con solo mantenerlo a su lado, fue donde comenzó todo.
—Solo…lamento que no estés aquí.
—Rey, siempre estoy presente— exclamó Leia sonriendo— Serás una gran Jedi, estoy muy segura.
—Gracias, Leia. Gracias por todo.
—Recuerda, Rey…no eres la última Jedi, si no la primera de muchos. Adiós.
—Adiós, Leia; que la Fuerza te acompañe.
Leia sonrió por última vez mientras se desvanecía lentamente.

La joven Jedi volvió su vista a los rascacielos, pensó si debía regresar a la fiesta.
—Rey.
Se giró, Poe estaba en el umbral, se acercó hasta ella.
—Pensé que estabas en la fiesta— exclamó Rey mientras el piloto apoyaba las manos en la barandilla de piedra.
—Finn preguntó por ti y bueno, fui a buscarte— y miró los rascacielos— La vista es impresionante.
—Sí—exclamó, y las miradas de ambos se cruzaron.
—¿Estas bien?
—Sí, solo…hablé con Leia.
—¿Leia?
—Está orgullosa de mí; no será un camino fácil con traer de vuelta a los Jedi.
—Yo también estoy orgulloso de que has conseguido— exclamó Poe— Puedes contar conmigo o con Finn. Sé que serás una buena Jedi, tienes potenciales aprendices— y tras esto, recordó algo— ¿Y que fue con el niño?
—¿Temiri? Bueno, ya he hablado con él. Está entusiasmado, seré su maestra Jedi.

Rey volvió su vista a los rascacielos, se sentía bien al estar a solas con Poe, podía sentir que él quería decirle algo, pero ella no quería arriesgarse a una mala interpretación.
—¿Sabes? Estaba…eh…pensando, si te ¿gustaría ir a un tapcafe algún día? — exclamó Poe, sentía como sus mejillas se encendían.
—¿Es una cita?
—Bueno, me gustaría hablar contigo mientras bebemos un caf; ese tapcafe tiene buenas críticas.
—Sí, me gustaría— exclamó Rey, la Jedi se alegró que el piloto la pidiera salir— Realmente, me preguntaba si alguna vez me invitabas a salir. Supongo que la guerra fue un buen impedimento.
—Bueno, nos estábamos conociendo— soltó el piloto acercándose un poco más a la Jedi, a Rey no le molestó en absoluto— Supongo que no lo creerás…pero me disculpo por el Halcón.
—Aceptado— exclamó con una reverencia teatral que Poe tomó con humor— Y me disculpo por BB—8, no fue a propósito; realmente me sentí mal.
—Te disculpo— exclamó Poe, Rey ya estaba muy cerca de él, podía ver sus ojos verdes que brillaban por las luces de los rascacielos, y sus pecas, realmente le gustaba. Rey era hermosa a sus ojos— Sabemos que BB—8 es nuestro pequeño amigo, él te adora y sé que no lo ha hecho a propósito.

Tras decir esto, Rey sonrió de lado y el piloto le extendió la mano.
—Creo que deberíamos volver a la fiesta ¿Te parece si bailamos un rato?
—Me gustaría— exclamó Rey, sus manos se tocaron, Poe sonrió y sus brazos se enroscaron, caminaron hacia la entrada para ingresar al salón de baile— ¿Sabes, Poe? Me gustó bailar contigo en Cantonica.

Ambos rieron y se unieron al resto de los asistentes al baile y la reunión social, después de un largo año de guerra, sentían que se merecían un descanso y distracción.


Un año después (36 DBY)

Las cosas cambiaron después de un año, el nuevo senado había avanzado mucho en su construcción en el centro de la capital de Taris, solo era cuestión de tiempo para que los senadores se mudasen a este planeta, la nueva capital de la Alianza Galáctica.

Pero en algún lugar de Taris, Kaydel no necesitó construir un nuevo edificio; ella había conseguido un local tras pasearse por la ciudad hasta encontrarlo. Era grande y espaciosa, no formarían parte de la Alianza, pero si trabajarían codo a codo en algunos asuntos; había un puñado de nuevos agentes dispuestos a trabajar y ella sabia que faltaban más para completar el equipo.

Estaba feliz de ver el nuevo logo siendo desvelado en la oficina principal, lo suficiente grande para albergar a los agentes y funcionarios.
—Bienvenidos— exclamó Kaydel, su cabello rubio estaba amarrado en dos moños en ambos lados de la cabeza, vestía un traje negro militar y sus hombros estaba cubierto por dos hombreras metálicas— Soy Kaydel Ko Connix, su directora adjunta. Como sabrán, han pasado un año desde que ganamos la guerra; muchos se han preguntado que seria de la Resistencia, muchos decían que se desintegrarían, pero yo no estuve de acuerdo con eso. La Rebelión se desintegró cuando se firmó el concordato con el Imperio, pero yo me dije que eso no debería a ser así. La Resistencia no se ha desintegrado, se ha convertido en algo mucho más importante, solo ha cambiado su nombre y este es el Servicio de Inteligencia Galáctico— dejó los asistentes aplaudieran— Nuestra principal misión es vigilar y proteger nuestras fronteras. Sé que el Imperio de la Mano ha mostrado su compromiso en el desarme, pero no podemos confiarnos, no podemos cometer otro error.
—¿Los espiaremos?—preguntó uno.
—Con el tiempo, pero por ahora, solo vigilaremos nuestras fronteras y estaremos atentos a cualquier rumor. Por el momento, nuestra principal función es evitar que un señor de la guerra se infiltre en algunos de nuestros planetas. Y siempre recuerden esto: la Orden Jedi de Rey es nuestro aliado y estaremos ahí cuando soliciten nuestra ayuda.
Kaydel fue aplaudida, y todos volvieron a sus funciones, la mujer se quedó observando el logo del SIG y recodó con nostalgia a Leia y deseó que ella estuviera ahí. Se dio la vuelta y regresó a su oficina.


Shedu Maad

Las cosas en Shedu Maad fueron mejorando de a pocos, aún se veían equipos y personas trabajando con la vegetación y la limpieza, pero a pesar de todo, los pocos estudiantes de la Fuerza se asentaron. Rey tuvo la idea de construir un pequeño condominio para los futuros aprendices, tal vez construir una pequeña granja para surtir alimentos, dando empleo a un grupo de personas comunes, tal vez un poco alejado de los templos para no perturbar.
Era un gran proyecto y confiaba que lo lograría.

Finn, Jacen, Gawyn, Neespi y Jannah estaban en el templo principal, ellos ya vestían sus trajes tradicionales Jedi, listos para iniciar el entrenamiento grupal matutino, solo Jacen vestía su peto mandaloriano para resaltar su herencia.
Se giraron cuando vieron a Rey ingresar, su traje Jedi era muy diferente, usaba colores como el café y el ocre; lo acompañaba un niño, su nombre es Temiri Blagg y estaba muy ilusionado.

El grupo se formaron, observando a Rey en la tarima alta, ella sonrió.
—Que la Fuerza los acompañe— exclamó la Jedi.
—Lo mismo, maestra Skywalker— exclamó Jacen.
—Estamos listos— exclamó Gawyn, y esta vez, ya no usaba la venda para ocultar sus ojos ciegos.
—De acuerdo— exclamó Rey— Salgamos y empecemos con los ejercicios.

Bajó de la tarima, seguida por su alumno, el grupo se pusieron a la espalda de la Jedi y salieron al exterior, el sol estaba en lo alto, brillando con intensidad; a lo lejos estaban los voluntarios como Poe y su escuadrón limpiaban la maleza y juntándolos en un montículo; el Halcón descansaba no tan lejos de ahí.
—Ahora— se giró Rey mientras Finn y Jannah se colocaban al lado de ella— Asignaré a sus maestros y empezaremos con el entrenamiento. Jacen, tu maestro será Finn— Finn se acercó a Jacen quien sonrió— Gawyn, tu maestra será Jannah— la morena se acercó a ella— Neespi, te unirás a mi con Temiri— la mon calarami asintió mientras Temiri saludaba a sanadora.
No se alejaron mucho, pero se separaron de acuerdo a como fueron escogidos, Finn y Jacen fueron a un lado a practicar con bastones de madera, Gawyn y Jannah prefirieron la meditación mientras Rey se sentó y observó como Neespi y Temiri juntaban piedras en una fila.

Eran sus primeros aprendices y tal como lo dijo Leia en Coruscant, sus primeros Jedi.

..

FIN