Capítulo 4:
La vida diaria de Edward se resumía en torno a dos grandes cosas: trabajo y chicas.
Desde que sus padres habían decidido retirarse del negocio, le había tocado a él (como hijo único que era) hacerse cargo de todo lo que tenía que ver con la empresa. Al principio no le había gustado en lo absoluto tener que dejar a un lado su tranquila vida para ponerse al frente de una de las cadenas hoteleras más reconocidas a nivel mundial… Pero luego, con el paso del tiempo, se había acostumbrado a manejar enormes cantidades de dinero con total naturalidad y había aceptado que su empleo formaría parte de su vida hasta que su cuerpo no lo soportara más. Y aunque no lo presumiera en público, sabía que el éxito que Cullen&Masen había tenido en los últimos diez años se debía exclusivamente a él y a la predisposición que le ponía a todo lo que hacía.
Con respecto a lo social, Edward era muy reservado. Odiaba completamente a los fotógrafos que lo perseguían ni bien ponía un pie en la calle, pero era demasiado educado como para mandarlos al demonio, por lo que ellos no desistían de perseguirlo hacia todos lados. Y en parte, era su culpa el que Aro Vultri se negara a firmar un contrato con su empresa alegando que la actitud de Cullen era irresponsable para un hombre tan importante y adulto como él. Edward no era todo lo que las revistas de chismeríos decían; quizá si tenía muchas amigas y disfrutaba de pasar noches largas y placenteras con ellas, pero es era todo… No tenía una novia nueva cada semana ni mucho menos, y de veras había intentado tener relaciones estables pero cuando posees tanto poder económico y tanta influencia en la sociedad es muy difícil distinguir las personas entre aquellas que te buscan por lo que vales, y las que te siguen por lo que realmente eres.
Por eso, cuando Aro le había exigido que sentara cabeza su única opción fue buscar a una prostituta. ¿Por qué? Pues era muy sencillo, algunas (como Bella) eran muchachas jóvenes y muy hermosas, sin una familia que amenazara con contar toda la verdad y sin la posibilidad de decir algo acerca del trato puesto que la vida que él ofrecía era mucho mejor que la que antes tenían. Y a pesar de que su idea había surgido de un segundo a otro y todavía no estuviera lo suficientemente planeada, sabía que se había ganado la lotería con la muchacha, puesto que ella tenía todo lo que él necesitaba
Probablemente sería más sencillo de lo que imaginaba convivir con ella, inclusive tenía la esperanza de que llegaran a llevarse muy bien. Pero muy dentro de su pecho en el fondo de su corazón, dudaba que así fuera puesto que ellos eran muy diferentes… Y Edward no estaba dispuesto a cambiar ni por ella ni por nadie. Si Bella no podía aceptarlo como era, tendría que lidiar sola con ello.
-.-.-
-Edward, ella ya está aquí, anunció Emmett a través de un intercomunicador que lo conectaba directamente con su jefe. A pesar de ser su empleado, era tanto el tiempo que llevaba trabajando para él que entre ambos se había desarrollado una confianza ciega, un lazo muy especial que había transformado a McCarty en la mano derecha de Cullen.
-De acuerdo, gracias por avisar, respondió Edward distraídamente mientras seguía firmando algunos planos que debía aprobar en su escritorio. Bella había salido de la casa para ir a un centro médico a realizarse estudios, y había pasado todo el día fuera lo que le permitió a Edward cerrar los últimos detalles de su trato. Finalmente, el macabro plan de Cullen comenzaba a tomar forma. -Por favor, dile que pase a mi oficina.
Algunos minutos después, el sonido de unos pasos muy suaves cerca del pasillo llamo la atención de Edward, quien levantó la vista de sus papeles para encontrarse con la curiosa mirada de color chocolate enfermizo. Ese tono le provocado espasmos en su espalda, no era normal que las mujeres pudieran seducir tanto utilizando solo sus ojos.
-Hola… Señor Cuyen, dijo ella apoyándose sobre el marco de la puerta de entrada. Edward sonrió un poco al escuchar sus palabras y luego suspiró, señalando la silla que se encontraba frente a él.
-Mi apellido es Cullen pero puedes llamarme Edward de todos modos. No sonará nada bien que mi novia me trate como si fuera su jefe.
-En parte lo eres, murmuró Bella mientras sentía como sus mejillas comenzaban a ponerse coloradas. Ojalá pudiera reprimir aquello, siempre la delataba. -Pero pido disculpas por mi error, no es fácil aprender los datos de tu pareja leyéndolas desde Wikipedia, agregó en un tono de voz más elevado reprochándole a Edward el hecho de aquel no le hubiese contado nada acerca de su vida más que su nombre y su ocupación.
-No leas esos portales, son pura basura. Si quieres saber algo, pregúntame a mi… No muerdo.
Bella rio un poco con aquel comentario. No le molestaría en lo absoluto que Edward la mordiera… ¿Qué demonios? ¿Ella había pensado en eso? Malditas hormonas, no podía creerlo.
-¿Quieres compartir algo conmigo?, le preguntó él regresando a su tono enfadado y molesto. Su ceño estaba fruncido y había dejado de lado su pluma, para concentrarse exclusivamente en la muchacha sentada en frente suyo.
-Oh no… No, no… Sólo quería saber que se supone que debo hacer ahora. Dijiste que me querías para eventos sociales y esas cosas, respondió intentando desviar el tema lejos de sus pensamientos.
-Pues sí, mientras más seguido nos vean las personas, más fácil será engañar a Aro acerca de nuestra relación. Dentro de unos días habrá un gran banquete y estamos invitados, ese será tu primer gran evento. No te preocupes por la ropa ni por los detalles, mi amiga Alice se encargará de hacerte lucir decente.
-¿Decente?, preguntó ella algo impactada por el comentario del hombre. Sabía que no era una dama de la corte real, pero se veía bastante bien considerando su espantoso estilo de vida pasado. -¿Acaso me veo indecente ahora mismo?
-Bueno… Digamos que no estás vestida como la esposa de un empresario multimillonario.
Bella no era tonta… Llevarle la contraria a ese hombre no le daría ningún beneficio, pero ero dejarse maltratar e insultar por alguien que se creía superior a ella solo por tener más dinero tampoco era saludable. Debía de prometerse a si misma que nunca más permitiría que la gente pasara sobre ella y el primer paso era marcarle los puntos al que era su "novio", a la persona con la que más compartiría tiempo en los próximos meses.
"Adiós a la muchacha dulce" se dijo a sí misma y sonrió con malicia. Después de todo, todavía no había firmado ningún contrato. No había cláusulas que estuviera desobedeciendo.
Se inclinó hacia atrás suspirando, mientras desordenaba las ondas naturales de su cabello.
-Los hombres del hospital no pensaban lo mismo.
Edward levantó la mirada de sus papeles y la clavó sin ningún permiso en el rostro de Isabella, mientras el aire de l habitación se congelaba en su lugar. Eso iba a ponerse tenso.
-¿Qué estás diciendo?
-Que los hombres que me vieron en el hospital no pensaban que fuera poco bonita, lo dejaron muy en claro, respondió ella sonriendo y mordiéndose el labio, como recordando algo que no había sucedido pero que sabía enojaría a su compañero.
-¿Estuviste flirteando con alguien a pesar de saber que ahora estás conmigo?
Eso sonaba muy posesivo pero agradable al mismo tiempo… Asique Bella "estaba con él"… Como cambiaban las cosas con un poco de jugueteo sensual.
-¿Yo?, preguntó inocentemente señalándose a sí misma. -Yo no coqueteé con nadie… Pero puede que algunos si lo hayan hecho conmigo.
En un ataque de rabia, Edward empujó hacia atrás su silla y se levantó de su escritorio con violencia, apoyando ambo puños en él. Aunque no quisiera admitirlo, Bella se encogió en su asiento debido al susto que le provocó esa reacción.
-¿A qué juegas? ¿Qué parte no entendiste de que eres mi novia ahora?
-¿Realmente lo soy? ¿O soy tu marioneta?
Era demasiado peligroso comportarse de esa forma, pero Bella ya no se sentía débil… Tenía ganas de desafiar a cualquiera que se atreviera a hacer lo mismo con ella, sin importar quien fuera. Quizá todo se debía a que estaba alimentándose mejor y eso le daba energías para cuestionar las situaciones, o tal vez ya estaba creciendo, esta convirtiéndose en una mujer.
-No te permitiré que me faltes el respeto de esa forma, Isabella Swan.
-¿Cómo sabes mi apellido?, preguntó sintiéndose repentinamente atemorizada. Estaba cien por ciento segura de que no se lo había dicho en ningún momento. Además, eso formaba parte de su vida del pasado, desde hacía muchos años que Bella no utilizaba su apellido… Se había alejado de su identidad permanentemente.
-Eso no te interesa, ahora pídeme disculpas por tu desacato.
-¿Desacato? ¿Acaso estamos en la corte? Eres un cerdo manipulador, pero voy a advertirte algo… No dejaré que me manejes…
De repente, Edward comenzó a caminar con violencia hacia Bella mientras lanzaba rayos con su mirada. Ella notó que quizá había ido demasiado lejos, y sin pensarlo dos veces se levantó de su sofá para comenzar a correr, alejándose de aquel cuarto lo más velozmente que sus piernas se lo permitían.
-Maldita sea, ¡ISABELLA VEN!, gritó Edward mientras corría detrás de ella, persiguiéndola por toda la mansión. Una de sus ventajas era que él conocía mejor el lugar que ella… Sin embargo, Bella poseía una agilidad propia de su pequeñez, y eso le permitió tomar un jarrón que contenía agua a modo de defensa antes de que él se acercara a su posición. No sabía qué hacía, sentía como los nervios le recorrían toda la espalda y ese jugueteo y correteo por toda la casa le provocaba diversión.
En cuanto Edward apareció frente a ella, tomó el cubo y se lo arrojó mojándole toda la cara y la camisa que tenía puesta. La expresión de él era todo un poema… Su mandíbula no podría haber estado más abierta.
-Yo… Oh Dios, lo siento mucho, murmuró totalmente mortificada y arrepentida de lo que acababa de hacer. Sus piernas temblaban y se sentía a punto de caer.
Pero entonces algo sucedió y una media sonrisa se formó en su duro rostro…
-No debiste haber hecho eso, dijo y Bella supo que debía correr. Por un momento se permitió sonreír al escuchar las risas de Edward persiguiéndola por detrás, como si de verdad lo estuviesen disfrutando, como si realmente fueran una pareja.
-Eres muy lento, le gritó ella mientras abría la puerta de cristal que separaba la mansión del parque y huía por ella. Toda la casa se encontraba cercada por paredes de hierro forzado, por lo que no había mucho hacia dónde ir. Se detuvo por un milisegundo a pensar en cuál era su mejor opción y entonces sintió como él la tomaba por detrás y la alzaba, acomodándola por sobre su hombro.
-¿Dices que soy lento?
-Lo eres, gritó Bella mientras pataleaba para que Edward la dejara bajarse de su cuerpo. Podía sentir como él reía por lo bajo.
-¿Piensas lo mismo ahora?, le dijo y un segundo después la arrojó hacia la piscina, tirándose con ella al mismo tiempo. El agua se sentía deliciosa y Bella definitivamente estaba feliz…
Esa era una faceta que nunca habría imaginado de él, de aquel hombre que no había hecho más que ordenarle cosas y denigrarla. Edward era un ser humano, un hombre con problemas al igual que ella y con un carácter que debía de mantener para dejar en claro su posición en la sociedad, pero que a su vez podía ser realmente divertido y alegre, como si sintiera algo real por ella y no estuviera poniendo en práctica algo dictado por un contrato.
Porque esa era la diferencia, todo lo que él hiciera con ella no sería nada más que una farsa, y mientras más rápido lo comprendiera Bella menos dañada saldría de todo eso.
Las personas como ella, sin ningún futuro y un pasado digno para ser olvidados no merecían amor, mucho menos de un hombre guapo de ojos color esmeralda.
Buenas noches lectores, aquí les traigo el capítulo número 4 de nuestra historia. Bella comienza a sentirse algo confundida por Edward y ya hubo una especie de momento íntimo entre ambos. En el próximo capítulo nuestra chica se encontrará con Alice, ¿Qué creen que saldrá de todo eso? Les prometó que van a reír mucho, y puede que nos encontremos con otro momentazo de nuestros protagonistas.
Si les gustó el capítulo agreguen a sus favoritos y dejen un review, eso me va a ayudar muchísimo y hará que más personas puedan acceder al fic.
Quería enviarle un saludo enorme a todas las personas que se han tomado el tiempo de dejarme un comentario a lo largo de estos capítulos. Ustedes son la razón por la que escribo y por la que me gusta tanto hacerlo. Y para contestar algunas de las dudas que plantearon en los reviews quiero decir que soy de Argentina, si tengo redes sociales (si quieren que se las pase diganme en los comentarios) y por razones que algunas explicaron no voy a seguir mi otra historia (Reviviendo a Bella) hasta que la persona que comenzó a robársela elimine su publicación. Les pido disculpas por eso y muchas gracias por el apoyo de todos los días.
