Capítulo 5:

Bella se encontraba sentada en la barra de desayunos de la cocina, con la mirada clavada en su taza de café. No había bebido ni un solo sorbo desde que la cocinera la había dejado frente a ella y estaba segura de que la bebida debería de haberse congelado. Llevaba al menos media hora en la misma posición, el mismo tiempo que había transcurrido desde que Emmett le había entregado el contrato de confidencialidad que cerraría su unión con Edward Cullen.

Ni siquiera lo había leído, nada más había repasado su título con la mirada y eso había bastado para hacer que su corazón se detuviera, dejándola sin aire. No le interesaba nada de lo que allí decía, no se sentía de ánimos como para aprender cláusula tras cláusula y había comenzado a dudar de su decisión, replanteándose una y otra vez si de veras estaba dispuesta a someterse a semejante mentira.

El problema no era Edward, la situación era que ella no creía en su capacidad para soportar sus constantes cambios de humor y su ritmo de vida. Sabía que él se había tomado esos días para terminar de arreglar todos los detalles y para que Bella se adaptara a esa nueva vida, pero en cuanto todo volviera a la normalidad sería un caos; viajes diarios, salidas a toda clase de eventos, fotos y reportajes… Eso era demasiado para ella, demasiado para una prostituta que no había visto la luz del sol en años y que se enfrentaba al mundo por primera vez en mucho tiempo.

Suspiró mientras cubría su rostro con ambas manos… ¿Quién la había enviado a aceptar semejante propuesta? "La desesperación", le respondió su conciencia, mientras agregaba "O el hambre quizá".

-Alice llegará en algunos minutos… Me preguntaba si habías terminado de leer el contrato, o si necesitas más tiempo, dijo Edward mientras giraba una silla y se sentaba a su lado, dispuesto a desayunar.

-Emm… No, ya está… Ahora lo firmaré y puedes llevártelo, respondió ella mientras colocaba un mechón de cabello detrás de su oreja. Corrió la taza de café helado de su lado y tomó un bolígrafo entre sus dedos, dispuesta a terminar de una vez por todas con eso.

-¿Estás de acuerdo con todo? ¿No tienes quejas?, preguntó él algo sorprendido de que ella no quisiera modificar nada. El contrato decía exactamente lo mismo que lo que él había prometido, pero aun así esperaba que la hermosa muchacha le contradijera en algo puesto que últimamente parecía disfrutar de hacerle perder la paciencia.

-No, dijo a secas mientras intentaba garabatear su nombre y su apellido. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que había escrito e inclusive se había olvidado un poco de cómo se dibujaba cada letra, por lo que firmar el documento había sido una verdadera odisea. -Llévalo, ya está.

-Bella… ¿Sucede algo?

A ella le habría encantado decirle que sí, que en efecto le sucedían muchas cosas, pero no sabría por dónde empezar a contarle. Tenía miedo por todo eso, por lo que podía suceder a partir de allí… Tenía nervios de hacer mal su papel de novia y d no poder estar nunca a su alcance, por más que lo intentara. Sentía mucha angustia por la indiferencia que Edward mostraba hacia ella; no esperaba que la llenara de flores y halagos, pero deseaba que él le tomara el aprecio suficiente como para hacer de aquella convivencia algo más aceptable. Se sentía sola, tan sola como nunca antes… En el prostíbulo siempre había sido ella y nadie más, pero por alguna razón, en ese momento se sentía abandonada, dejada, a pesar de estar rodeada de gente.

-Dime, quiero que spas que puedes contarme cualquier cosa, sin importa que sea.

Edward lo intentaba, de verdad se esforzaba por dirigirse a ella con la mayor dulzura que le era posible expresar. Sentía algo muy extraño por Bella, un sentimiento de pertenencia a su cuerpo como si la conociera desde años y unas ganas terribles de sonreírle todo el tiempo y de hacerla feliz, pero por alguna razón no podía materializar esos pensamientos. Quizá se debía a que nunca había sentido eso por nadie, jamás…

-No me pasa nada, respondió ella luego de algunos segundos mientras sonreía levemente. Esperaba que con esa Edward dejara de hostigarla y le permitiera un par de segundos a solas con sus pensamientos. Se sentía demasiado confundida y esos enormes ojos verdes no ayudaban en nada a disminuir eso.

De repente, el sonido del timbre de la mansión invadió todo el recinto y Bella suspiró. Se había salvado de una muy incómoda situación.

-De acuerdo, me permitiré creer eso por ahora. Pero luego vamos a hablar de ello, le dijo él antes de retirarse para abrir la puerta. Eso era algo muy curioso que había notad en su corta estadía en ese lugar… Edward podía tener un centenar de empleados, pero nunca los sobreexplotaba. No era como el típico millonario que obliga a que le atiendan el teléfono, él lo hacía por sí solo.

-Cariño, no bebiste ni un poco de café, pronunció Esme, la cocinera, mientras retiraba la taza del lugar. Ella le respondió con un silencioso "lo siento" y luego suspiró, dejando que sus mejillas se sonrosaran con libertad. Tenía la cabeza hecha un lío.

-Bella, ven aquí.

Sin muchas ganas de caminar, siguió la voz de Edward hasta la entrada de la casa para ver qué demonios era lo que quería. Pero al llegar a su lugar, se topó de repente con la curiosa mirada de lo que parecía ser un gnomo, o, mejor dicho, una duendecilla.

-Te presento a Alice, ella es mi amiga y además asesora de imagen.

-Ho…

-Hola Bella, gritó ella mientras se abalanzaba a la pequeña chica y la abrazaba como si fueran las mejores amigas en el mudo. -Es un placer conocerte al fin.

-De ahora en más van a ser inseparables. A cualquier evento al que asistas, ella irá contigo y será tu estilista. Te arreglará el cabello, maquillaje y todo lo demás.

- ¿De qué hablas?, pronunció Alice entrecerrando los ojos mientras observaba a Bella desde la cabeza hasta los pies. -Es hermosa, no necesita ningún cambio. Conozco a muchas que matarían por tener el cabello como el suyo, eres une exagerado.

-Y tu una insoportable.

-Basta ya… He traído ropa para ti Bella, además de unos vestidos para que te apruebes por la fiesta que tendrán en estos días. Voy a dejarte como una princesa, todos van a voltear a verte, ya lo verás…

Y si decir más nada, Edward se retiró de la habitación con una velocidad impresionante antes de que Alice o su novia pudieran decirle algo. "Cobarde" murmuró la conciencia de Bella mientras la pequeña mujer la tomaba por las manos y a arrastraba escaleras arriba, mientras le hablaba con rapidez.

En ese instante ella lo supo… Aquel sería un día largo, muy largo.

-.-.-

Para sorpresa de Bella, Alice era un encanto de persona. A pesar de ser muy charlatana y cabeza dura, era una buena chica y la había tratado de la mejor forma, como muy pocos en ese lugar. Apenas la conocía desde hacía algunos minutos y ya se sentía a gusto con ella.

- ¿Y cómo te sientes aquí, en la mansión?

-Muy bien de hecho, jamás me había sentido mejor. Es un lugar grandioso y ya aprendí a caminar por aquí sin perderme… Sabes, antes solo tenía una habitación del tamaño de una caja de zapatos. Creo que todo esto es demasiado, más de lo que merezco.

- ¡Claro que no es mucho! Con todo lo que has pasado mereces el cielo, cariño. No te permitas creer eso nunca más, le dijo sonriéndole mientras la examinaba detenidamente. -Los jeans te quedan a la perfección, Edward babeará cuando te vea con ellos, dijo Alice mientras acomodaba 10 pares de pantalones nuevos en su enorme armario, vacío hasta aquel momento. A ella le parecía un exceso tanta cantidad de ropa, pero la duendecillo le había dicho que cerrara la boca y se dejara mimar por una vez en su vida.

-Lo dudo mucho, cuando lo tengo cerca pone mueca de querer vomitar, agregó Bella con pesar.

-No digas eso… Tu eres hermosa y si él no lo v no es tu culpa, sino suya. Además, mi amigo no es muy bueno con las relaciones, simplemente no es una persona sociable.

-Yo… Estuve leyendo acerca de él en algo llamado Internet y allí decía que le gusta mucho salir con mujeres, demasiado quizá.

Alice suspiró mientras le entregaba a Bella un vestido largo de color azul marino para que se probara.

-Mira linda, Edward es hombre, y como todos tiene necesidades. Pero salir con chicas por una noche o por un rato no es ser mujeriego… Simplemente es así, siempre ha sido asó su vida y dudaba que fuera a cambiar hasta que llegaste tú.

- ¿Por qué lo dices? Sabes que lo nuestro no es de verdad, dijo Bella sintiéndose quizá más dolida que antes. ¿Cuántas veces habría pagado él para acosarse con mujeres como ella o como sus amigas? Aquel pensamiento le revolvía el estomago

-Porque tú eres diferente a las demás, has pasado por tanto… Al igual que él. Su vida no ha sido sencilla y por eso es como es, pero tú vas a cambiar eso… Tu amor, tu luz interior le darán vida a ese viejo corazón muerto.

Y entonces Bella sintió como una lágrima caía por su mejilla. Porque Alice tenía razón, eso era lo que ella había querido desde un principio, demostrarle a Edward que el amor no es malo y que no es necesario que viva insultándola y maltratándola… Su deseo era hacerlo feliz, como él había hecho con ella al sacarla del burdel.}

-Gracias Alice, eres genial, dijo mientras la pequeña muchacha se acercaba a ella para abrazarla. Era un contacto sincero y puro, un abrazo entre dos personas que necesitaban contención y que la encontraron la una en la otra.

-Entiendo cómo te sientes Bella, la persona que yo amo tampoco me corresponde y tengo que vivir con ese dolor constantemente.

- ¿A qué te refieres?, le contestó la muchacha mientras se escondía detrás de u bombo para probarse el vestid de fiesta. Desde allí pudo escuchar como Alice suspiraba.

-Estoy enamorada desde hace mucho tiempo de un muchacho llamado Jasper, dijo y Bella no pudo evitar que aquel nombre le pareciera familiar. -Es uno de los escoltas de Edward y siempre me ha parecido el hombre más asombroso del planeta… Pero por alguna razón, él jamás ha respondido a mis mensajes ni a mis saludos, me ignora como si no existiera y su indiferencia me lastima mucho.

-Alice lo lamento mucho por ti, no entiendo cómo puedes estar tan feliz inclusive soportando eso…

Ella sonrió tristemente y alzó su mirada, luciendo realmente perfecta.

-Intento pensar que un día de estos el vendrá a buscarme y me confesará su amor, así es como soporto la tortura de no poder estar a su lado.

A pesar de parecer frágil, ella comprendió que Alice era mucho más fuerte de lo que había creído y eso hizo que sintiera una gran admiración por ella. Pasar tiempo juntas no sería ningún problema.

-.-.-

Edward había comenzado a preocuparse por su novia. Había pasado todo el día encerrada en su cuarto con Alice y no habían salido en ningún momento durante horas. Él se había visto obligado a enviar a Esme con un poco de comida para que almorzaran, pero estaba seguro que ni siquiera el hambre habría detenido a su amiga de jugar con Bella al desfile de modas. Antes lo había hecho con él hasta que se había cansado de su permanente cara de pocos amigos y lo había enviado al demonio.

- ¿Alice ya se fue?, le preguntó a Jasper, uno de sus hombres, el cual se encontraba vigilando la salida exterior de la mansión en aquel turno. El intercomunicador hizo un sonido de interferencia y segundos más tarde una voz pronunció "Si, Señor Cullen" con una tranquilidad propia de aquel hombre. "Salió hace diez minutos".

A ´l le pareció sumamente extraño que su amiga se hubiese retirado sin despedirse, pero luego le restó importancia al asunto; Alice visitaba su casa tan seguido que ya ni se molestaba en saludar. No comprendía porque le gustaba pasar tanto tiempo en aquel lugar, sentada frente al ventanal que daba a su parque. Algún día se lo preguntaría.

-Hola, Señor C… Emm, digo Edward, pronunció una dulce voz a sus espaldas y él sintió como su espalda se relajaba con lentitud. Al menos ella había soportado aquel día y no había muerto aplastada por una montaña de ropa nueva.

-Bella… Temía por tu vida, me alegro de que hayas sobrevivido.

Ella rio y Edward pudo ver como sus mejillas se teñían de un adorable tono carmesí.

-Conseguí escapar, pero aún tengo ropa sobre la cama que debo de ordenar y no sé a dónde meter, mi armario está repleto. Creo que es una exageración, pero gracias… Por todo eso.

-Mandaré a pedir que construyan otro mueble para ti, no te preocupes por ello.

El teléfono de Edward vibró en su pantalón y él lo sacó para ver quien lo molestaba a esa hora. Odiaba que la gente se comunicara con él después de las ocho, ni siquiera respetaban ese corto descanso que él tomaba por necesidad. Sin embargo, cuando vio el nombre de "Tanya" en la pestaña de WhatsApp sintió como si una sonrisa se formara en sus labios.

"T xtraño. Ven a ksa y pacemos sta noche jntos.", leyó mentalmente y sintió de repente una enorme ansiedad. Habían pasado algunos días desde la última vez que había estado con una mujer y comenzaba a impacientarse. Ella no era la persona más inteligente del mundo, pero eso no importa cuando tienes un buen cuerpo y habilidades propias de toda una experta en la cama.

-Gracias, no es necesario. Emm… Esme me preguntó que quería cenar y le pedí pizza para los dos, espero por favor que no te moleste… Esque ella dijo que no habías cenado y… La pizza le gusta a todo el mundo. ¿Quieres comer conmigo?

Edward se debatió por lo que realmente quería hacer… Tenía muchas ganas de ir con Tanya y dejar que ella le quitara sus frustraciones de encima, pero también quería luchar por lo suyo con Bella, para conseguir que su falsa relación fuera lo más llevadera posible.

¿Qué era lo correcto? Tenía a dos mujeres esperando por él, a una que sólo lo quería por una noche y para acostarse con él, y a otra que lo quería por su compañía, solo para compartir una comida y ya.

Edward decidió escuchar a su corazón por una vez en la vida, y al igual que Bella (aunque él no lo supiera) quería amor, quería sentirse amado.

"Disculpa Tanya, no puedo ni hoy ni nunca más. Y pasa por la librería que está a la vuelta de tu casa, hay algo llamado "diccionario", pide que t vendan uno, yo pago. Suerte".


Hola a todos, queridos lectores… Espero que hayan disfrutado del capítulo y que les haya gustado mucho. Edward por fin se rindió ante esa necesidad de amor que tiene y decidió abrirle su corazón a Bella. Les prometí que lentamente iba a dejar de ser tan patán jajajaja Si quieren que siga la historia agreguen a favoritos y regálenme un review, se los voy a agradecer muchísimo. Y estuve viendo que muchos de ustedes estuvieron haciéndome preguntas, asique aquí voy a estar respondiendo algunas de ellas:

-Carmen desapareció, eso es lo único que importa. Lo que le haya sucedido queda a imaginación de ustedes.

-Estoy estudiando un Profesorado en Lengua y Literatura. Eso me habilita para dar clases en las escuelas y para enseñar todo lo que son libros y lo que está relacionado con nuestra lengua. Ser escritora es más bien un pasatiempo que tengo desde muy pequeña jajajaja

-Escribo historias dramáticas porque me gusta mostrar como las personas siempre pueden recuperarse de lo malo que les haya sucedido y sobreponerse a eso. Esa es la única razón.

-Lo de wattpad ya es un tema antiguo y no quiero volver a hablar de ello. Solo lo resumo para las que no se enteraron de lo que sucedió: Una muchacha robó una de mis historias y comenzó a publicarla en esa página con otro nombre y poniéndose a ella como única autora. Debido a eso, decidí no continuar ese fic.

-No tengo un soundtrck específico para recomendarles, pero les comento que cuando me siento a escribir me gusta poner el CD llamado "AM" de los Arctic Monkeys. Es una joya musical y realmente amo sus canciones.