Hola a todas! Aquí yo de nuevo deseándoles una muy feliz navidad algo atrasada (al menos en mi país jeje). Perdonen la demora para subir el cap, pero es que estuve un poco ocupada con todo esto de las fiestas y no tuve ni tiempo ni inspiración para escribir, así que aquí se los traigo, tarde pero recién sacado el horno jeje. Ojalá lo disfruten y muchísimas gracias por sus reviews. Las quiero!
DISCLAIMER: Los personajes pertenecen a la Saga Crepúsculo de Stephenie Meyer, solo la trama y la historia narrada me pertenece.
Capítulo 2:
EDWARD POV:
La música de Franz Ferdinand aún seguía grabada en mi mente. Mi cabeza dolía a causa de haber bebido bastante alcohol en la fiesta a la que había asistido la noche anterior, cosa que nunca en la vida había hecho, al menos no en exceso, y la maldita lluvia convertida en hielo sobre las calles debido al frío polar de aquella mañana comenzaba a desesperarme. Era casi imposible mantener mi preciado auto en línea recta mientras aceleraba sin evitar que patinara. Todo ese necesario esfuerzo, sumado a mi reciente resaca y a las pegadizas notas musicales de aquel estilo de rock hacían estragos en mi cuerpo, agotándome el doble de rápido.
Habría preferido un millón de veces haberme quedado ese día en mi casa durmiendo hasta que mi cabeza se despejara un poco, pero mi sentido común me lo había impedido rotundamente. No podía arruinar mi perfecto registro de asistencias.
Pues sí, era un total y completo nerd. Mi nombre era Edward Cullen, y tenía 17 años. A pesar de ser increíblemente inteligente y aprobar todos los exámenes con la nota más alta sin ningún esfuerzo, no era la clase de chico "rata de laboratorio" que siempre parodiaban en las películas de adolescentes. Tenía algo de vida social, no mucha, pero si contaba con un par de buenos amigos que siempre habían sido cercanos a mí casi como hermanos, una total suerte puesto que yo era hijo único. A pesar de ser estudioso, al menos contaba con una belleza un poco extrema que equilibraba las cosas… Mi cabello de color bronce brillaba como oro a la luz del sol y siempre permanecía revuelto y descuidado, como si no lo hubiese cepillado en días. Mis ojos tenían un tono verde esmeralda muy profundo, y mi barbilla perfectamente cuadrada le daba un aspecto varonil a mi rostro. No practicaba deportes pero aún así tenía un par de músculos naturales, que me hacían lucir atlético.
Presioné el pedal de freno justo frente a una luz roja y aproveché a buscar entre las cosas de mi gaveta alguna píldora para el dolor que pudiese encontrar, pero en su lugar mi mano se enredó con un extraño broche para cabello que me resultó de lo más repugnante en aquel momento. Era de Tanya…
A pesar de que la mayoría de las chicas del instituto sentían algo de atracción hacia mí, nunca les había brindado más que un sutil rechazo y una sonrisa de cortesía. Ninguna era mi tipo, hasta que un día había conseguido encontrar una mujer que parecía ser el estilo de chicas con las que siempre había soñado…
Rubia, hermosa, ojos azules y cuerpo de infarto, así era Tanya. Tanya Denali. Al principio había pensado que era una total suerte haber podido mantener una relación con ella, a su lado yo parecía un simple chico sin nada en especial. Los escasos dos meses que habíamos pasado juntos habían sido bastante lindos, hasta que finalmente – y por un error fatal de su parte- yo había descubierto que todo era una apuesta macabra de sus compañeros, que ella había prometido a sus amigas conseguir enamorar al frígido chico Cullen, cosa que me disgustó como nunca antes en la vida.
Tomé el broche con furia y abriendo mi vidrio rápidamente lo arroje a la calle llena de frio hielo, al igual que su corazón, acelerando una vez más. Me había prometido no volver a amar, me había prometido no volver a sufrir nunca más por una mujer. No mostraba afecto por nadie, rara vez lo hacía, solo con mi madre y algún par de extrañas veces con mis amigos, a quienes consideraba una parte muy importante de mí. Fuera de eso, era un chico frio que sonreía justo lo necesario y se alejaba de las relaciones sentimentales comprometedoras.
Giré en una curva con mucho cuidado y luego suspiré al visualizar el instituto de mi ciudad algunos metros más alejados del lugar donde yo estaba.
Mi vida era normal, demasiado en mi opinión. Mi familia era esa clase de familia que siempre va unida a todos lados, conformada por un feliz matrimonio y un hijo como fruto de ese amor. Nada divertido me sucedía nunca, nada que realmente me inspirara ganas de vivir. Todo era tan monótono que me hacía detestarme a mí mismo… Quería sentir la adrenalina corriendo por mis venas al menos una sola vez, encontrar una real aventura algo que me hiciera sentir vivo, sentir humano y real. Pero nunca jamás conseguía encontrar esa aventura que tanto deseaba.
Con mucho cuidado ingrese al estacionamiento atestado de alumnos y aparque mi flamante Volvo en la misma plaza que utilizaba siempre y que prácticamente ya me pertenecía. Se encontraba en una esquina, rodeada por otros lugares en los cuales mis amigos siempre estacionaban sus autos.
Suspiré y tomando mi carpeta salí del auto, cerrándolo con llave. Ese era mi pequeño bebe, lo adoraba más que a mi vida y si algo le sucedía alguna vez sería capaz de suicidarme debido a mi propia torpeza. Ese auto era un sueño…
Casi al segundo de haber descendido de mi coche sentí una figura impactar fuertemente contra mi cuerpo, abrazándome como si la vida se le fuera en ello. No podía ver su rostro ya que yo estaba de espaldas a ella, pero debido a su estatura y a la forma tan "cariñosa" de demostrar su cariño, de inmediato supe que era Alice, mi mejor amiga.
-No has muerto Edward, sobreviviste a tu primera resaca!, gritó soltándome finalmente y cubriéndose su pequeña boca, en un gesto de completa incredulidad.
-Claro que lo haría, el ñoño no tiene el hígado tan quemado como nosotros!, gritó una voz masculina mientras me propiciaban un buen golpe en la espalda. Mi cuerpo se sacudió a causa de ello y mi cabeza reboto en el aire, provocándome una jaqueca insoportable. Estúpido Emmet.
-Déjenlo en paz de una buena vez! Agrego una aguda voz femenina que de seguro provenía de Rose, la flamante y nueva adquisición de mi mejor amigo jugador de futbol americano, Emmet McCartney. Lentamente me volteé y le sonreí a mi grupo de amigos ya que todos se encontraban ahí, verificando los daños que la noche anterior me había dejado. –Ten, para el dolor de cabeza, murmuro la mujer de mirada color zafiro tendiéndome una pequeña píldora de color blanco. La tome receloso…
No es que odiara a Rosalie, pero me traía malos recuerdos… Se parecía mucho a… ella.
-Quien diría que nuestro querido Edy "yo no bebo alcohol en absoluto" terminaría bebiéndose hasta el agua de los retretes?, agregó Jasper riendo descaradamente, ganándose un golpe por parte de su novia, Alice.
Pues sí, mi triste vida era aun más triste de lo que yo creía. Todos mis amigos estaban emparejados entre ellos, mientras que yo siempre sobraba, siempre era el bobo que debía soportar sus escenitas (subidas de tono la mayoría del tiempo).
-Pues, si Alice, sobreviví a la resaca. Emmet, eres un estúpido ebrio. Sabes la jaqueca que me causaste con ese golpe? Rose, gracias por la pastilla, estaba desesperado buscando una en mi auto. Eres la única con consideración aquí, y Jasper… no eres gracioso! Ni me recuerdes cuanto bebí, fue una locura, espero que no me dejen hacerlo nunca más!, murmure respondiéndole a todos, tragando aquel medicamento sin beber agua siquiera. Quería aliviar el estúpido ardor en mi frente lo más rápido posible.
-No nos reprendas de esa forma! Ir a esa fiesta fue tu idea!, grito Jasper, ocultando una sonrisa detrás de su supuesta mueca de ofendido total.
-Es cierto… tú y tu estúpida idea de buscar una aventura! Contrata a una prostituta para hacer eso, pero no busques ayuda en el alcohol, no es algo bueno para alguien como tú!, agrego Rose seriamente, como si de veras estuviese hablando en vez de bromeando.
-Preciosa! Qué forma de hablar es esa?, grito Emmet en forma de reproche. –No es digna de una señorita de bien, gruñó luego con un tono de reto, como si fuera su padre.
Todos comenzamos a reír hasta que sonó la campana de entrada a clase, y cada pareja comenzó a caminar hacia el edificio, dejándome a mí al final, como siempre. Aproveche ese momento para digerir las palabras de Rose. Ella tenía razón, no encontraría mi aventura en el alcohol ni mucho menos. Debía resignarme a continuar siendo un chico normal, sin nada especial en su vida, sin nada interesante porque vivir.
Me despedí con mi mano de mis amigos y me dirigí hasta mi salón de clases, que se encontraba casi pegado a la puerta de entrada al colegio. Casi nadie nunca llegaba tan temprano a la clase pero me gusta llegar antes de tiempo, así podía escoger alguno de los asientos delanteros sin ningún problema. Con toda la libertad del mundo, entre en el aula de clases bufando aburrido. Matemática… Odiaba Matemática.
Y entonces, al recorrer mi vista por todo el lugar, me lleve una sorpresa y me quede clavado al suelo en mi lugar. Ahí estaba ella otra vez…
Isabella Swan, la extraña chica que tenía como compañera en todas mis clases. No sabía mucho de ella puesto que nunca hablaba con nadie, solo conocía que su padre era el Jefe de policías del pueblo y que su madre había fallecido en un accidente, o algo así, cosa que había devastado a su padre.
Ella ni siquiera se percato de mi llegada ya que estaba concentrada en un libro que se encontraba entre sus manos. Lo leía demasiado atenta. Era muy rara, siempre que yo llegaba al salón, ella ya estaba ahí, como si llegara horas antes de comenzar las clases. Acaso no disfrutaba dormir en su casa?…
Hubo un tiempo en el que creí que era muda puesto que nunca hablaba con nadie, hasta que una vez respondió una pregunta que el profesor le hizo, y note que aunque algo rasgada y rota, ella al menos tenía voz.
Continúe mi camino y me senté en un pupitre vacio, sin querer analizarla en profundidad y alejando mi vista de ella llevándola hacia el frente, donde varios alumnos comenzaban a entrar por la puerta.
Ella de seguro tampoco encontraba su razón para vivir… Al menos no era el único en el mundo...
