Hola a todas en fanfiction! Cómo están? Antes que nada quería agradecerle enormemente a todas las chicas que se tomaron un tiempo para dejar su review en esta historia, que la agregaron a favoritos y que la están siguiendo, no saben lo feliz que me pone saber que este fics les resulta interesante. Respecto a un par de preguntas bueno, si es verdad que actualizo todos los días porque ahora me encuentro en vacaciones, si hay un día en el que no vaya a actualizar yo seguramente les voy a avisar primero. Otra cosa, el acercamiento entre Edward y Bella comienza a verse en este capítulo, pero es algo que de a poco se va a ir dando. Y quería preguntarles si les gustaría que escribiera un one-shot, estaba pensando en hacerlo pero quería consultarlo con ustedes primero. Déjenme sus opiniones y también si tienen ideas acerca de que podría tratarse en un review. Muchas gracias, aquí va el capítulo número 3

DISCLAIMER: Los personajes pertenecen a la Saga Crepúsculo de Stephenie Meyer, solo la trama y la historia narrada me pertenecen.


Capítulo 3:

EDWARD POV:

La clase de matemáticas había transcurrido demasiado lenta para mi gusto.

La mejor amiga de Tanya, Kate, se había pasado toda la hora molestándome, diciendo que no entendía nada de lo que el profesor estaba explicando y preguntándome si podía ir después de clases a mi casa para que le enseñara un poco más el tema.

Ja! Como si yo entendiese más de matemáticas que ella. Era obvio que Tanya la había enviado para pervertirme. Ella sabía que yo era débil, pero por suerte poseía más inteligencia que ella y no me dejaría derribar por su mejor amiga con nariz operada y labios rellenos de botox. Luego de eso, el Sr. Morrison me había llamado a su escritorio para decirme que mi rendimiento había disminuido notablemente y que tal vez lo mejor sería conseguirme un tutor en su asignatura. Ni en un millón de años aceptaría que alguien intentara enseñarme algo tan bobo como lo era aritmética! Me haría sentir aún más bobo que él…

Suspire y caminé fuera del salón, dispuesto a ir hasta el casino por mi almuerzo. Mi panza rugía desesperada luego de haber tenido solo alcohol bañándola por horas, y del dolor de cabeza que me había atacado esa mañana no había tenido ganas ni siquiera para preparar mi desayuno. Mi cuerpo pedía a gritos un par de bocadillos…

Para mi propia suerte, Alice había previsto mi enorme hambre y se había apresurado a comprarme mi almuerzo para que yo no tuviera que hacer fila y esperar. A veces creía que ella tenía algún poder especial de leer mentes o de ver el futuro, era algo de lo más extraño…

-Muchas gracias, pequeña. No sabes el hambre que tenia, casi me como mi libro de matemáticas hace un rato!, le dije riendo mientras observaba el delicioso almuerzo que se encontraba frente a mí. Me senté lentamente al lado de Jasper y Emmet en la mesa que siempre ocupábamos los 5 y tome una rebanada de pizza con mucho entusiasmo. Amaba la pizza…

-Lo que faltaba! Que Edward "el come-libros" Cullen se comiera literalmente un libro!, grito sorprendida Rosalie, logrando asustar a su novio sentado a su lado, quien saltó en su lugar por el susto de la chillona voz de Rose y tiro su lata de gaseosa al suelo.

-Oye Emmet, debes calmar a tu novia, le dije acariciando su espalda con cariño antes de golpearle el hombro fuertemente, como él me lo había hecho a la mañana. Ya estábamos a mano…

-No es justo, amor! Ahora no tengo más bebida! Y muero de sed, créeme, dijo él haciendo un puchero al igual que un niño pequeño. No pude evitar reír ante esa imagen.

-Descuida, yo quiero algo de agua, iré a comprarte una a ti también, le dije dándole un último mordisco a mi pizza. Quería limpiar mi hígado del barato alcohol que había bebido la noche anterior, y lo mejor sería hacerlo con algo de agua pura.

Camine decidido hasta la fila del almuerzo y justo en ese momento noté que no llevaba mi billetera encima. La había dejado junto a mi abrigo en el salón de matemáticas. El hambre había sido tan fuerte que había salido de ahí sin siquiera tomar mis cosas.

Bufando me dirigí hacia el pasillo lateral y comencé a correr rumbo al salón de matemáticas.

Entonces, repentinamente gire en una curva y choque fuertemente con alguien, cayendo al suelo de inmediato al igual que la pobre victima de mi velocidad.

-Lo siento, murmure sentándome en el piso para observar el rostro de la persona con la que había chocado. Y en ese momento me di cuenta de que sin ningún motivo había derribado a la misteriosa Isabella Swan, quien había caído tan fuerte al suelo que sostenía su tobillo como si en verdad le doliera.

Muchas veces había pensado en acercarme a ella, hablarle, preguntarle por qué siempre estaba sola en todos lados. Pero nunca creí que mi primer acercamiento sería así, derribándola como una bolsa de harina.

-De veras, perdóname Isabella. Estas bien?, pregunté sintiéndome algo culpable por el hecho de que ella tenía una mueca de completo dolor en su rostro. Parecía débil, pero nunca creí que tanto como para lastimarse en una caída tan boba como lo era esa.

-Por favor respóndeme, te hice daño? Quieres que vayamos a la enfermería?, agregue tomando los libros que habían caído de sus manos.

La chica Swan levanto su rostro y me observo aterrada. Un segundo después se paró rápidamente y me arrebato sus cuadernos con violencia, corriendo hacia el lado exterior del Instituto. Su reacción me había sorprendido completamente. Era tan extraña! Acaso creía que yo era un monstruo?

Suspirando sin comprender porque ella ni siquiera había dicho una palabra, me levante finalmente y camine hacia mi salón, con mi cabeza algo aturdida. Isabella era un completo misterio…

Me encontraba jugando con mi microscopio bastante divertido. Biología era mi asignatura preferida y puesto que realmente me iba muy bien en ella, había terminado la tarea antes que el resto y tenía un par de minutos libres.

Era una suerte total que tu padre fuera doctor. Carlisle siempre me explicaba todo acerca de biología y anatomía humana, era como un profesor gratuito en casa, que además podía regalarte un trozo de piel muerta para investigar o algo de ese estilo que se conseguía fácilmente en el hospital en el que trabajaba.

Eww, aunque intrigante, un trozo de piel no era el regalo más bello del mundo.

-Srta. Swan, acérquese, dijo el Sr. Banner llamando a la misteriosa muchacha. Voltee hacia su asiento que era el último de mi fila y la observe.

Le costaba un poco caminar, cosa que hizo que de inmediato me sintiera culpable, pero fuera de eso, parecía ser relativamente normal. Por qué me llamaba tanto la atención?

Suspire y continúe moviendo las muestras del microscopio aleatoriamente, solo porque estaba algo aburrido. Entonces de repente…

-Sr. Cullen, acérquese, dijo el profesor, al igual que como la había llamado a ella.

Sin saber que era lo que el realmente quería, baje de mi silla y camine hasta su pupitre, colocándome al lado de Isabella. Su estatura era normal pero aun así ella era algo más baja que yo. Lucía indefensa y frustrada…

-Le presento a la Srta. Swan, supongo que ya la conoce, murmuro el señor acomodando sus enormes lentes sobre su nariz.

-Claro que la conozco, dije sin comprender su punto. La chica Swan era mi compañera desde primer año de secundaria, o al menos eso creía. Ella me observo de reojo algo sorprendida y luego desvió su vista hacia sus manos, con las que jugueteaba nerviosamente.

-Isabella está teniendo algunos problemas para concentrarse en clase y podríamos decir que sus notas no son de lo mas buenas, no?

-Profesor, no entiendo a que va con esto. Prometo esforzarme más si eso es lo que usted quiere pero explíqueme cual es su idea, no va a llamar a mi padre, cierto?, le dijo ella observándolo atentamente y hasta algo preocupada, pero sin clavar su vista en sus ojos. Su voz era mucho mas dulce y femenina de lo que creía.

-Claro que no, el Jefe de policías debe estar muy ocupado como para atender un problema de estos, pero pensé que ya que el Sr. Cullen es mi alumno más sobresaliente, quizá podría convertirse en su tutor.

-QUE?, dijimos los dos al mismo tiempo, algo impactados.

No podía ser cierto…