Hola chicas! Volví! (Qué rápido, no?) Y les traigo un cap. LAMENTO MUCHO HABERLAS HECHO ESPERAR! Pero es que mi internet es realmente un dolor de cabeza y apenas si me andaba más de 5 minutos antes de cortarse. Así que bueno, acá les traigo el tan ansiado capítulo de la confesión de Edward. Debo decir que me costó horrores escribirlo porque no soy romántica (tengo menos sentimientos que una piedra y un limón juntos) pero bueno, por suerte en mi celular había un par de canciones que me inspiraron y por si las quieren escuchar aquí les dejo los nombres de algunas:
-Neutron Star Collision (Muse). -Seize The Day (Avenged Sevenfold). -Undisclosed Desires (Muse).
- RE: Stacks (Bon Iver). –Madness (Muse)
(Jajajaja soy fanática de Muse, desde que los escuché en Crepúsculo).
Bueno, espero sus reviews y ojalá les guste! Lamento comunicarles que llegamos a la mitad del fic (muy tristemente queda poco para que acabe). Pero seguiré escribiendo historias y las subiré para ver si les gustan. Bien, ya las entretuve mucho. Aquí les va!
Capítulo 12:
Edward POV:
No me gustaban las flores, pero debía admitir que entre todas las plantas que existen en el mundo, las rosas blancas eran definitivamente mis favoritas.
La perfección de su forma delineada suave y prolijamente, el resplandeciente color de sus pétalos, su aroma tan relajante, la pureza de la flor misma, todo eso, simplemente aquel conjunto de pequeños detalles me atraía. Al igual que Bella…
Ella era una rosa blanca, era lo más cercano a la perfección que había conocido en toda mi vida. No sabía qué era lo que tanto amaba de ella, quizá fuese su carácter tan cambiante y a la vez agradable, sus hermosos ojos chocolate o sus regordetes labios color rosa… Nunca podría saberlo con total claridad puesto que cuando estaba al lado de ella lo demás se desvanecía, y ella se convertía en mi mundo…
Cada una de mis respiraciones era dedicada a ella, cada mirada, cada pensamiento… Ella era un sol y yo simplemente un planeta orbitando a su alrededor.
Era una rosa blanca en medio de espinosas rosas secas, era una rosa blanca, mi rosa blanca.
Era justo por eso que en aquel momento cargaba en mi mano un ramo de ellas, empapadas con algo de rocío y envueltas torpemente con un par de bonitos helechos que había encontrado en mi patio. Sabía que Esme me asesinaría si se enteraba que había cortado sus amadas flores, pero no importaba, una sonrisa de Bella me brindaba mil años de felicidad, y con gusto aceptaría un reto de mi madre a cambio de su alegría.
Verla sonreír era la cosa más impresionante del mundo…
Dudaba que ella sospechara algo, a veces parecía tan inocente y sin embargo temía que hubiese descubierto mis planes. Eso arruinaría la sorpresa.
Velozmente me subí a mi auto y lo encendí mientras veía como Esme sacudía su mano violentamente a lo lejos. Reí divertido, ya podía ver un castigo de 2 meses muy cerca…
Mis padres habían notado mi cambio de actitud… Ya no hacía cosas alocadas que casi siempre terminaban mal, rara vez salía con mis amigos a bailar, prefería ir a ver una película con Bella. Y es que desde el momento en que Charlie había comenzado la terapia ella pasaba mucho tiempo sola, por lo que habitualmente iba a hacerle compañía. Carlisle sabía que yo y Bella éramos grandes amigos, el mismo padre de ella había hablado con el mío para preguntarle si sabía algo que él no, y vaya sorpresa me llevé cuando Carlisle me preguntó desde cuando tenía novia, tal parecía que Charlie se había llevado una idea equivocada de lo nuestro
Al menos hasta ese momento…
Los árboles pasaban rápido a cada lado de mi auto, mientras me aproximaba más y más a la casa de Bella. Estaba nervioso? Claro que lo estaba, a veces pensamientos extraños surgían en mi mente y me decían que diera la vuelta y regresara a casa, que ella no correspondería mis sentimientos, que ella me rechazaría por ello…
Pero el que no arriesga no gana, y era el momento perfecto.
Durante todas las vacaciones había tenido tiempo de conocer a mi gran amor. Mi madre había insistido en que viajáramos a California a buscar algo de calor y un bronceado natural, pero yo me había negado rotundamente. No quería abandonar a Bella, no cuando aún no confiaba plenamente en Charlie…
Próximamente el último año de la secundaria comenzaría y quería que fuera el mejor para ella, por eso había decidido expresarle mis sentimientos aquel día, para intentar llenarla de amor en un año, y así reemplazar todo el tiempo vacío y solitario en su vida.
A lo lejos vislumbré la casa blanca de mi amor al mismo tiempo en que mi celular sonaba.
Quinto mensaje de Alice en lo que iba del día…
"Maldito seas, donde estás Cullen? Si no respondes iré a buscarte a tu casa y te arrastraré por la calle principal por haberme ignorado todas las vacaciones! Crees que Paris es divertido? Pues NO, y tu ni siquiera me envías mensajes!"
"Tranquila Ali, estoy bien. Disfruta tus vacaciones en Francia, tráeme una boina de regalo, si? Te quiero", tecleé velozmente y se lo envié. Vaya sorpresa se llevaría al darse cuenta de que Bella se habría vuelto mi novia en lo que ella se había ido de viaje.
Automáticamente mi auto se detuvo frente a la puerta de la casa de Bella, y mi mano se apretó en torno al ramo de rosas. Ya era muy tarde para volver atrás, ya era muy tarde…
-Edward!, gritó ella saliendo de su casa velozmente, corriendo hacia mí con una sonrisa clavada en su rostro. Extendí mis brazos y la abrasé fuertemente, notando que ni siquiera se había percatado de que llevaba rosas en mi mano. Por suerte les había quitado las espinas…
-Vaya, cuanta energía!
-Te estaba esperando, murmuró con una triste mueca en su rostro. De seguro Charlie se habría ido a la clínica de rehabilitación una vez más, dejando a Bella con un sentimiento de culpa que no merecía sentir. Coloqué un mechón de su cabello detrás de su oreja y le sonreí, mostrándole las rosas en mi mano.
-Te traje un obsequio… Ojalá te agraden porque Esme me matará cuando regrese a casa a causa de esto…
Su rostro se transformó en una máscara de piedra y luego abrió sus ojos algo asustada, y hasta avergonzada.
-Oh por Dios Edward, son realmente hermosas pero no quiero que tu madre te mate, o me mate, o nos mate, o mate a las flores, o…
-Bells…
-Si?
-Era una broma!
Ella me golpeó en el hombro suavemente y luego olió las flores con felicidad, las observaba fascinadas.
-Son hermosas, déjame ponerlas en un florero y luego podremos irnos, si?
-Claro, siempre y cuando no te tardes más de 2 horas, le susurré con el fin de molestarla. Ella simplemente rió y luego de 5 minutos regresó dando pequeños brinquitos, como una niña pequeña. Simplemente la amaba…
-Se puede saber a dónde iremos?, preguntó inocentemente. Yo simplemente negué con la cabeza. –eres un malvado, gruñó antes de cruzarse de brazos y hacer un puchero realmente tierno. Tuve que controlar mis ganas de arrojarme sobre ella y cubrirla de besos. Suspiré y apreté el volante con fuerza…
-Que tal todo con Charlie?
Bella suspiró.
-Supongo que bien, realmente no lo sé. Dice que no quiere hablar de ello. Yo tampoco voy a forzarlo para que me cuente que es lo que le hacen, ya es demasiado con que lo dejen venir a dormir a casa, murmuró algo triste.
Tomé su mano con delicadeza y la besé cuidadosamente.
-Tranquila, Bells. Todo va a salir bien, confía en mí.
-Confío en ti, dijo sonriendo y luego cerró sus ojos disfrutando de la brisa de Froks. Dentro de mí una paz interior me invadió. Que ella confiara en mi era un gran paso.
Generalmente Bella no confiaba en nadie, pensaba que la quería usar, que la querían destrozar. Que ella me dijera eso era un gran paso, al menos para mí.
No nos tomó mucho tiempo llegar al lugar que había escogido para esa tarde. De seguro tardaríamos un poco contando que Bella llevaba tacones una vez más, pero no me importaba, esperaría una vida entera y otra más solo por ella.
-Creo que nos perdimos, murmuró al bajarse del auto mientras tomaba mi mano.
-Claro que no, este es el lugar al que decidí traerte hoy, le respondí dulcemente, caminando con a ella a la parte trasera de mi Volvo. Un picnic era algo ideal que hacer ese día, más en aquella zona.
-Sabes que estoy muy feliz y ansiosa por ver tu sorpresa, pero creo que este no es un lugar muy agradable, agregó investigando sus alrededores cuidadosamente. A cualquiera le aterraría el bosque, Bella simplemente sentía curiosidad.
-En realidad debemos caminar un poco para llegar a donde quiero ir, y debido a tu calzado, creo que lo mejor sería que te llevase en brazos hasta allá, le dije riendo mientras tomaba la cesta que guardaba nuestra comida para ese día. –Tu torpeza mejoró, lo sé, pero aun así temo que te dobles un tobillo y nuestro picnic tenga lugar en la sala de emergencias en vez que aquí.
-Tendré cuidado, Stupiward (Estúpido – Edward, es como decirle tonto, una cosa así), pero al menos puedes decirme a donde vamos?
-Tú solo camina, le dije empujándola suavemente mientras nos dirigíamos a la empinada colina.
No recuerdo cuanto tiempo anduvimos, siempre siguiendo el sendero que la propia naturaleza había trazado. Un par de metros, quejas de Bella, tropezones y risas nos llevaron directamente hacia el lugar al cual quería ir, a mi lugar favorito.
Cubierto por árboles y donde nadie más sabía que se encontraba, un enorme prado forrado de hierba verde y pequeñas flores multicolores se extendía entre la dureza del frio bosque, resaltando gracias a los rayos de sol que caían directamente en él.
Bella se detuvo en cuanto visualizo el lugar.
-Dios mío…
-Te gusta?, pregunte suavemente, colocándome detrás de ella. Bella sonrió encantada.
-Este lugar es… maravilloso. Parece sacado de un cuento de hadas. Edward, como lo encontraste?
Tomé su mano y comencé a llevarla hacia el medio del parque, donde el sol era an más brillante.
-Es mi lugar especial. De pequeño una vez peleé con mi madre y vine corriendo aquí. Nadie más sabe que existe, solo tú y yo. Será uno de nuestros secretos…
Sin previo aviso Bella se volteó y me abrazo con fuerza, suspirando en mi hombre.
-Gracias, susurro bajito. Podía sentir el rubor de sus mejillas contra mi cuello.
-Gracias por qué?, pregunté mientras ella se alejaba de mí y me observa con sus brillantes ojos marrones.
-Por compartir una parte de ti conmigo…
El momento finalmente había llegado…
El sol comenzaba a alejarse en el horizonte dándole paso a un brillante cielo azul, hermoso como nunca antes. Si quería confesarle a Bella mis sentimientos debía hacerlo en ese momento…
Si, debía hacerlo.
-Bella, dije acariciando su rostro con una pequeña flor de color morado. Ella se encontraba observando las estrellas aparecer en el cielo, sentada en la hierba con su cabeza apoyada en el tronco de un árbol, junto a mí. En cuanto pronuncie su nombre, giro su rostro y me observo tranquilamente.
-Dime…
-Debo… Yo quiero decirte algo.
Mis manos temblaban, mi garganta estaba encerrada con un nudo feroz y mis piernas amenazaban con salir corriendo de ahí. No recordaba que eso fuera tan difícil, con Tanya nunca me había sentido así…
"Pues, por supuesto", murmuro una voz dentro de mí. "Tanya no es Bella, y nunca podría llegar a serlo. Las personas cambian, pero no milagrosamente, Bella es superior a las demás".
-Solo dilo Edward, murmuró ella sonriéndome mientras cerraba sus ojos. Parecía un ángel, totalmente lo parecía.
Suspiré. Tomé aire. Miré al cielo. Suspiré otra vez.
"Hazlo", murmuró una voz. Pero no era mi conciencia esta vez, parecía haber salido directamente desde mi corazón.
-Toda mi vida ha sido tan… normal. He tenido mis momentos de felicidad, con mi familia, con mis amigos, pero… Siempre me he sentido vacío. Como si hubiera una parte faltante dentro de mi, que necesito encontrar para sentirme pleno una vez más…
Observé sus ojos…
-Sentía que mi vida no valía nada, que era torpe, sin sentido… Me obligue a buscarle una salida, intenté sentirme vivo, pero no lo conseguí, seguía sintiéndome solo, sin una razón por la cual sonreír…
Observé sus labios…
-Solo Dios sabe lo que sentí la primera vez que te vi… Fuiste como una luz, un objeto brillante, algo que me atrapo completamente… No te presté demasiada atención hasta que tuve el placer de conocerte… Cambiaste mi vida en un solo minuto, con una sola palara me devolviste años de oscuridad, de soledad… Me hiciste sentir vivo por primera vez, me demostraste el significado de una verdadera sonrisa, me provocaste las famosas mariposas en el estómago…
Me acerque a ella y tomé su mano con delicadeza. Bella me observaba curiosa…
-Los problemas que has tenido solo han servido para demostrarme cuan fuerte eres… Para hacerme ver que nadie realmente es perfecto, pero que tu eres lo más cercano a ese concepto… Sé que nuestras vidas han sido diferentes, pero fue en nuestra primera mirada, en tu primera palabra o tu sonrisa cuando sentí que mi corazón volvía a latir… Tú me has devuelto la vida, con cada pequeño gesto me has sacado de un pozo que creí cerrado para mí…
En cuanto comenzó a captar la idea de mis palabras sus ojos comenzaron a brillar, y bajo su rostro hacia el suelo. Aun así, pude ver una pequeña sonrisa formarse en sus labios… Eso solo me inspiro a decir la única parte que me faltaba lanzar.
-Una vez escuche a alguien decir que el amor era lo más cercano a la magia… Esto es lo que siento por ti Bella. Cada vez que estas cerca mío, y aun cuando no lo estas, siempre estás en mi. En mis pensamientos, en mis palabras, no puedo olvidarte. Me vuelvo loco de tan solo no saber cómo estás en cada minuto del día, y sonrío como bobo cuando te veo, aunque sea por un solo segundo.
Bella levanto su mirada y me observo con ojos llorosos. No sabía que sentir respecto a eso. Por primera vez en mi vida me sentía realmente asustado…
-Tú me quieres, Edward?
-Yo te amo, Bella. De la forma más pura y hermosa que puede existir en el mundo, y quiero pasar cada minuto de mi vida a tu lado.
No lo vi venir, aunque si rogaba que sucediera…
Después de tanto tiempo esperando por ello, deseando por sentirlo, había llegado el momento.
Todo sucedió en cámara lenta, permitiéndome observar cada centímetro de aquella situación.
Bella me sonrió complacida y se acerco lentamente a mi oído.
-Yo también te amo, Edward, susurro con una voz muy tímida y nerviosa, completamente sonrojada.
La estreche con mucha fuerza en mis brazos y luego de algún tiempo haciendo eso la libere tan solo un poco para poder verla.
No sé en qué momento sucedió, pero nuestros rostros estaban tan cerca que podía oír su agitada respiración. Ella tenía sus ojos cerrados, y una hermosa sonrisa en sus labios.
Acerque mis labios a su mejilla y la bese con mucha suavidad, acercándome a sus labios lentamente. Pude sentir sus manos agarrando con delicadeza mis brazos, buscando soporte. Ese debía de ser su primer beso, lo sabía, y quería que fuera especial.
Roce mis labios sutilmente con los suyos, y luego de un rato de suaves caricias y suspiros, acerque mi boca a la suya, fundiéndonos no solo en un beso, sino en una promesa de amor.
Un sentimiento de completa dicha rodeó mi cuerpo con velocidad… Ya no había miedo, ni amor, ni nada…
Solo éramos Bella y yo, dos chicos enamorados demostrándose sus sentimientos plenamente…
Bueno, que tal les pareció? Nuevamente les pido perdón por mi falta de "cariño en este capitulo", de veras que hice lo mejor que pude! Espero sus reviews :)
