Hola chicas! Aquí va el cap. Nota importante al final!
Capítulo13:
Bella POV:
Una vez escuché a alguien decirle en un murmullo al viento que los ángeles eran seres misteriosos, enviados por Dios cuando las cosas no salen bien, con el fin de aliviar nuestros problemas…
Nunca en toda mi vida había creído en semejante afirmación… No es que considerara imposible la existencia de esos seres, sino que simplemente no podía creer en ellos… Mi cruel vida era una prueba notable de que no había recibido ayuda en ningún momento, ni siquiera en los peores de mis diarios problemas…
Si me lo hubiesen preguntado, un par de meses antes de esa fecha habría mantenido mi palabra y la habría relatado con mi frente en alto, asumiendo que los ángeles eran tan simplemente una fantasía… Pero de un día hacia otro, ese pequeño párrafo que me había repetido como si fuera un santo mantra se había esfumado en un soplo de aire, junto a mi tristeza y dolor…
Los ángeles si existían, su poder era el más fuerte de todos… Te tomaban cuando creías que habías tocado fondo y te elevaban como si fueras una pluma, demostrándote que siempre hay una salida a todo, que los problemas son tan solo eso, problemas, y que desaparecen tan rápido como llegan…
Yo misma había comprobado la existencia de uno de ellos, del más hermoso, especial y maravilloso ángel que podía existir en el mundo… Edward, mi Edward…
No era solo su apariencia física lo que te quitaba el habla en su presencia ni mucho menos su encantadora sonrisa lo que lo convertía en la persona más fabulosa del mundo, sino aquello que residía en su interior… Y es que el corazón de él era tan puro y bondadoso que solo tenía espacio para un sentimiento: amor. Y no podía evitar sentirme completamente fascinada al saber que su amor era destinado hacia mí, así como mi torpe y recién descubierto sentimiento era enviado hacia el constantemente…
-Daría todas las estrellas del mundo entero por saber qué piensas en este momento, murmuró Edward muy cerca de mi oído, produciéndome un escalofrío y alejándome completamente de mis pensamientos…
-Pues… pensaba en… ya sabes, un chico muy guapo, murmuré sonriendo mientras me giraba para observarlo de frente. Nos encontrábamos una vez más en su hermoso prado, aquel lugar que la naturaleza gentilmente nos había otorgado en un gesto de pura amabilidad.
Edward se removió completamente incomodo y me observó algo confundido a causa de mis palabras. Su rostro se veía de lo más tierno todo fruncido y hasta algo enojado, por lo que no pude evitar soltar una pequeña risa a causa de ello.
-Qué demonios? En quién estás pensando?
-Pues… Pienso en alguien que tiene unos brillantes ojos color esmeralda, ya sabes, que brillan como si fuesen dos hermosos candelabros en una noche oscura y fría y que hacen que me pierda en ellos de tan solo darles un pequeño vistazo…
-Ja… Y como es? Es… atractivo?, preguntó el soltando un leve gruñido detrás de sus escasas palabras. Edward era quizá la persona más inteligente que había conocido en toda mi vida, pero a veces olvidaba prestarle atención a los pequeños detalles de las situaciones…
Decidí jugar un poco con él, sabría que al final ambos reiríamos divertidos por lo que pensé: porque no intentarlo?
-Creo que es el hombre más atractivo que existe en el mundo. Tiene un cabello muy hermoso y sedoso que le roba destellos al sol y una sonrisa que reviviría cualquier vida perdida… Ni hablar de lo que reside en su interior… Su alma es la cosa más pura y admirable que puede existir en el mundo, es tan bella que no encuentro palabras para definirla correctamente…
-Ya, vale, te divertiste mucho conmigo. Quien es el nombre del maldito idiota?, pregunto Edward levantándose de golpe y dejándome una sensación de vacío inigualable, y es que mi cuerpo se conectaba con el de él a la perfección, como si hubiésemos sido creados para estar juntos.
No pude evitarlo y comencé a reír de una forma poco adecuada para una mujer… Si mama me observase en ese momento de seguro me mataría.
-Que es lo gracioso?, me gustaría que me contaras para que así podemos reír los dos…
-Tú, murmure en un chillido agudo a causa de mis carcajadas. –A veces eres muy bobo…
-A que te refieres?
-Pensaba en ti, tonto. Tú eres todo eso para mí y mucho mas, le murmure levantándome y observándolo directamente a sus hermosos e hipnotizantes ojos que me intimidaban de su propia belleza. Edward sonrió comprendiendo de que iba la broma y me abrazo muy fuerte, elevándome por los aires y haciéndome girar como una muñeca de trapo.
-Bájame! Vamos Edward, vas a marearme!
-Debes pagar tu castigo, niña malvada!, grito el haciéndome girar mas y mas, hasta que ambos terminamos en el suelo riendo, uno al lado del otro. En un solo segundo pude notar como Edward se posicionaba frente a mí, observándome con una ternura infinita.
-No comprendo porque dices esas cosas de mí… Me haces ver casi… perfecto, cuando esa palabra te pertenece solo a ti. Eres tú la que tiene un alma tan noble que inclusive me da miedo corromperla con una sola mirada. Luces tan frágil y a la vez posees una fuerza que nadie nunca podrá tener… Tus ojos son tan hermosos… no puedo evitar perderme en ellos… Tú eres hermosa, eres un ángel, y eres mía…
Con una sonrisa algo tímida acorte la distancia que había entre ambos rostros y me acerque a él hasta el punto en que su respiración chocaba directamente contra mí… Su perfume me embriagaba, pero no la colonia que siempre usaba y a la cual ya me había acostumbrado, sino su aroma personal, aroma a menta mezclada con flores y Edward… esa fragancia que tanto me enloquecía siempre…
-Te amo, Bella, murmuro el antes de posar suavemente sus labios sobre los míos, acariciándolos suavemente… Nuestras Bocas se movían a un compas muy parecido al de las hadas al danzar, muy suave y cargado de sentimientos indescriptibles que abarcaban nuestros corazones… Era como si hubiésemos sido diseñados para amoldarnos a la perfección…
El sencillo beso que comenzó siendo una caricia algo tranquila se convirtió en un acto más pasional cuando el acaricio mi labio inferior con su lengua, pidiéndome permiso, permiso que yo le otorgue. Mis manos viajaron directamente hasta su cabello en el cual hundí mis dedos mientras el acariciaba lentamente mi cuello y mi cintura. De repente Edward se separo apenas y entrecortadamente murmuro una oración que no comprendí muy bien, hasta que la repitió una vez más.
-Esta noche cenaremos en casa con mis padres…
No sabía si enfurecerme o ponerme a temblar de los nervios, y es que él había escogido justo ese momento en el que sabía yo estaría algo atontada para comunicarme que conocería oficialmente a mis suegros…. Simplemente lo observe desconcertada, Edward solo sonreía…
-Lamento no haberlo comentado antes, recién me acuerdo de que mama organizo una pequeña cena para que los conozcas esta noche…
Mis piernas actuaron antes que mi cerebro y me levante rápidamente dispuesta a correr a algún lado, pero mis torpes ya-no-tan-torpes pies tropezaron con algo y caí directamente sentada sobre las piernas de Edward quien comenzó a reír por esa pequeña escenita.
-Dios, Edward! Necesito buscar que ponerme, bañarme, peinarme, maquillarme… Dios conoceré a tus padres, porque no me avisaste antes!
-Tranquila, no vas a conocer al presidente de los Estados Unidos, solo seremos tu, yo, papa y mama…, dijo el estrechándome en sus brazos, buscando que me calmara…
Nunca en la vida me había preocupado tanto por caerle bien a alguien, hasta ese momento. Edward era lo único que tenía en mi vida, lo único que me importaba y temía que si no les agradaba a sus padres quisieran separarnos. Yo no podía permitir eso, y haría hasta lo imposible por evitarlo…
-Quiero causarles una buena impresión Edward, eso es todo…, murmure un poco avergonzada ocultando mi rostro en su fuerte pecho, intentando evitar que notara el sonrojo en mis mejillas, pero sus manos hábiles y rápidas tomaron mi cabeza antes de que pudiese llevar a cabo aquella acción y la elevaron a su nivel, para que pudiese verlo a los ojos.
-No necesitas vestir con ropa cara o perfumes extravagantes para encantarles… Toda tú eres perfecta en este momento, y estoy seguro de que ellos tendrán esa misma opinión. No dudes de ti Bella, eres hermosa tal cual eres, no necesitas cambiar para serlo…
Observe a Edward enternecida completamente por sus palabras y luego le sonreí levemente antes de besarlo una vez más.
Solo él conocía las palabras justas para hacerme sentir bien cuando el mundo se derrumbaba a mí alrededor….
Baje las escaleras intentando demostrar seguridad, a pesar de no tenerla. Los nervios se habían enterrado tan profundos en mí que los sentía rozando mis huesos…
-Bella, te ves muy… bien vestida. A dónde vas?, pregunto Charlie luciendo terriblemente agotado a pesar de no haber trabajado ese día.
Mi relación con Charlie era mucho mejor que en un inicio… Aun no me llamaba hija y evitaba observarme a los ojos, sabía que él estaba arrepentido pero sus actitudes a veces me resultaban demasiado distantes. Aun así las ignoraba. Debía decir que por lo menos se ocupaba algo más de mil que antes… Me proporcionaba de comida diaria (no como antes), me compraba cosas no muy importantes como ropa, zapatos y otras cosas… Pero había algo que no había recibido aun de el, y que sobrepasaba los limites materiales…
Amor.
Edward decía que debía darle tiempo, que todo era muy nuevo para él y que la rehabilitación haría que de a poco recuperara a mi padre. Yo simplemente acepte esas palabras a pesar de percibir un ambiente algo raro cuando estaba con mi padre.
De cualquier forma, casi no pasábamos tiempo juntos. En la mañana iba a trabajar, en la tarde a rehabilitación. Me parecía algo sumamente absurdo que no estuviese más tiempo en aquel lugar, pero al parecer el poco tiempo había surtido efecto y Charlie ya no bebía.
-Los padres de Edward… me invitaron a cenar. Espero que no estés mal con eso, le murmure quitando las inexistentes arrugas de mi chaqueta negra. Charlie me observo expectante…
El mismo día que lo mío y de Edward se hizo oficial decidí enfrentar a Charlie para contarle de mi relación. El no había dicho nada, nada malo ni nada bueno, simplemente había enmudecido. Un par de días después dijo que todo estaba bien para él, que no me preocupara, pero no supe si creerle demasiado.
A veces dudaba mucho de la actitud de Charlie, era algo natural. Un mecanismo de defensa…
-Un día de estos quiero que traigas al chico, no esta noche, quizá mañana o algún día de la otra semana, pero quiero conocerlo. De acuerdo?
-Sí, papa, murmure respondiendo y caminando hacia el espejo más próximo a mí, observando a través de el como Charlie subía a su habitación. Suspire confundida… Algún día actuaria como alguien normal?
Me concentre en mi misma y en mi vestuario.
Debía admitir que había hecho lo que se encontraba a mi alcance… Llevaba unos tacones azules muy sencillos, pantalones negros ajustados y una blusa azul también por debajo de mi chaqueta. Algo de lo más común pero bueno, el clima no se encontraba muy favorecedor como para vestir con algún vestido o playera de tirantes.
Suspire… Solo rogaba porque todo saliera bien.
El auto de Edward aparco frente a mi puerta y un escalofrío recorrió mi cuerpo. Esa noche era muy importante para mí y suponía que para Edward también.
Acomode un mechón de mi cabello detrás de mi oreja y camine hacia la puerta sin despedirme de Charlie. No valía la pena…
-Hola, le dije a Edward en cuanto lo vi. A pesar de estar vestido con unos vaqueros y una camisa a cuadros lucia como el ser más hermosa que habitaba la tierra. Como alguien podía quitar respiraciones vistiendo de esa forma tan sencilla?
*Misterios de la naturaleza*, murmuro mi voz interior.
-Vaya… Wow, luces muy guapa, murmuro el antes de besarme dulcemente. Sonreí sobre sus labios y le tome de la mano mientras caminábamos hacia su auto.
-Crees que recibiré su aprobación?, pregunte deteniéndome antes de entrar en el Volvo.
-Serian unos bobos si no te la dieran, murmuro el antes de besarme una vez mas y abrir la puerta para mi.
La casa de Edward era una estructura terriblemente enorme que te impactaba a simple vista. Se encontraba algo alejada del resto del pueblo, a un paso del bosque casi muy cerca de nuestro prado secreto y destilaba de buen gusto por cualquier ángulo en el que se la observase.
Mis piernas temblaban y sentía que mi corazón iba a saltar de mi pecho en cualquier momento. Edward sostenía mi mano con una de las suyas mientras que con la otra golpeaba la enorme puerta de roble, provocándome una sensación de estar casia punto de desmayarme.
-Estas bien?, murmuro mientras esperábamos a que alguien nos recibiera. Simplemente asentí mientras él me daba un casto beso en los labios, regresando su vista hacia el frente.
Quería morir en ese momento…
Chicas, se que en la nota que les deje les prometí que en este capítulo Bella conocería a los padres de Edward, pues como que me fui un poco por las ramas y se me hizo todo muy largo así que lo dividí en dos capítulos, el próximo lo subiré esta noche si puedo. Muchísimas gracias por las alertas y los reviews, es por ustedes que continúo con esto. Ojala les guste :)
