Hola chicas! Acá les dejo el penúltimo capítulo! (El famoso cap del Prólogo). Antes que nada les quería agradecer por los reviews y las alertas que son el motivo de mis sonrisas, y pedirles si por favor se pueden pasar por mi nuevo fic! Se llama Secret Love de TattusC13. Se los agradecería muchísimo! Respecto a una pregunta que me hicieron, el fic si tendrá un epílogo :) Las amo y disfrútenlo! La única advertencia… ES SUPER CORTO! Lo sé, pero así debe ser.


Capítulo 18:

BELLA POV:

"Lo bueno nunca dura para siempre".

Me había cansado de escuchar esa frase y aún así había seguido creyendo que todo estaría bien, que las cosas por fin se solucionarían y que la luz llenaría mis días.

Pues no, me había equivocado. Mi padre me había mentido y yo le había creído.

Mi corazón ardía, yaciendo partido en dos en el fondo de mi pecho, llorando traición y lágrimas con gusto amargo. Y sin embargo en aquel momento mis sentimientos no ocupaban el primer plano, ni siquiera el segundo ni mucho menos el tercero…

Lo que mi mente registraba en ese momento era la imagen que bailaba frente a mi rostro, brillando en mis ojos: Charlie, al pie de la escalera, con sus manos detrás de él y una sonrisa tan espantosa que provocaba escalofríos.

-Anda cariño, baja y charlemos, murmuró con aquella voz que durante tanto tiempo había odiado, aquella que me recordaba el par de palizas que habían dejado cicatriz en mi cuerpo y en mi alma.

-Por qué lo hiciste?, pregunté tragándome mi llanto. No quería mostrarme débil en ese momento, ya que eso podría jugarme una mala pasada. Debía ser fuerte, más que nunca…

-Qué por qué lo hice? Por qué te engañé?

-Por qué me mentiste? Pensé que habías cambiado, le susurré aferrándome a la barandilla de la escalera, como si ese fuese el único soporte en mi vida. Lo peor de todo, era que en el fondo de mi ser temía que ese soporte se rompiera, y todo se fuera al demonio….

-Las personas no cambian, Isabella. Y para que lo sepas, todo el mundo miente…. Hasta tú.

-Qué?, pregunté extrañada. La conversación no estaba tomando el rumbo que yo esperaba. Charlie avanzó un paso hacia la escalera y yo retrocedí uno instintivamente. No quería tenerlo cerca. El sonrió.

-Dijiste que me querías, cuando eras pequeña. Si de verdad me hubieses querido, no me habrías quitado a mi esposa y a mi pequeño niño!

-No fue mi culpa, yo no quería!

-SI FUE TU CULPA! FUE TU MALDITA CULPA! TU ARRUINASTE MI VIDA DESDE EL DIA EN QUE NACISTE!

Sus palabras eran cuchillos clavándose en mi mente. No pude evitar retener una pequeña lágrima y esta callo rodando por mi mejilla.

-PUES TU HACES MISERABLE MI VIDA DESDE AQUEL DIA! ES MOMENTO DE QUE TE OLVIDES DE ESO Y SIGAS HACIA ADELANTE!

Charlie me observó con un brillo bastante singular en su mirada y luego rio macabramente, mostrando sus amarillos dientes. Mi corazón se detuvo…

-Y eso haré, seguiré mi vida y caminare hacia delante. Pero no quiero a una hija cargando conmigo, susurro antes de sacar una de sus manos de detrás de su espalda, que se había encontrado escondida todo ese tiempo, enseñando una brillante pistola que relucida como si fuera nueva.

No tuve mucho tiempo para pensar. Anule mi cerebro y deje que actuara por inercia, bañado en adrenalina.

Sin mirar aras corrí arriba de la escalera rumbo a mi cuarto, y me encerré en el con llave. De inmediato mi padre comenzó a aporrear la puerta por afuera, amenazando con tirarla, pero a pesar de que podría haberla trabado no me preocupe por eso. Tenía algo más importante que hacer antes que defenderme, luego lidiaría con ello.

Corrí a mi mesa de noche y tome mi teléfono, marcando el número de Edward.

Uno… Dos… Tres tonos y nada.

Los golpes se hacían cada vez más fuertes y mi corazón amenazaba con estallar. Maldije por lo bajo y volví a marcar. Esa vez si tuve suerte.

-Edward te necesito!, grite al mismo tiempo en que Charlie derribaba mi puerta y me observaba triunfante.

-Que pena que para cuando tu amiguito llegue tú ya no estarás con vida.

EDWARD POV:

A pesar de que me había costado horrores dejar a Bella sola en su casa, había decidido perder un par de minutos en beneficio de ambos.

Me quedaría en casa con ella, velando porque su ebrio y mentiroso padre no apareciera y le hiciera daño, pero necesitaba repuestos en caso de que la espera fuera muy larga.

Corrí rumbo a mi habitación y tomando un enorme bolso de mi armario que usaba cuando iba al gimnasio comencé a sacar prendas de este y a guardarlas dentro de él. Un segundo después de haber tirado mis pantalones dentro de la pequeña maleta, mi madre apareció en mi cuarto, apoyándose en el marco de la puerta.

-No intentas escapar, cierto?

-No, mamá. Como puedes pensar en eso?, le pregunté sin detenerme. Necesitaba ganar tiempo.

-Entonces cual es la situación aquí?

-Iré a casa de Bella unos días. Tiene problemas… con su padre.

El rostro de mi madre se frunció y un segundo después abrió los ojos tan grandes que me provocó hasta miedo.

-Ella está bien? Le hizo algo su padre?

-No, solo se fue de su casa. Pero temo que regrese y le haga daño de nuevo, lo mejor será que…

De repente una vibración llamó mi atención. Conocía ese sonido, lo había escuchado antes. Y entonces fue cuando me percaté de que era mi teléfono celular.

Corrí a atenderlo, pero no alcance a hacerlo.

-Una llamada de Bella, dije para mi mismo a pesar de que mi madre me había oído.

Y en cuanto ella quiso pronunciar una palabra, el teléfono comenzó a agitarse de nuevo y esta vez sí pude atender.

-Edward te necesito!, pronunció la voz rota de Bella antes de que se escuchara un ruido muy fuerte, y seguido de eso el típico tono de cuando alguien cuelga el teléfono.

Ni siquiera me despedí de mi madre, simplemente Salí corriendo de mi casa, tropezando con unos cuantos escalones pero consiguiendo no caerme.

Lo peor había sucedido, y todo había sido mi culpa.

La velocidad de mi auto que antes le había parecido extrema a Bella me parecía absurda en ese momento. Necesitaba llegar rápido, antes de que las cosas se complicaran aun más, pero para cuando doble la curva que me llevaba a su casa me percate de que el problema ya estaba hecho, y que no tendría solución.

Miles de luces de ambulancias y policías brillaban en la vereda frente a su casa, mareándome de tan solo observarlas.

Me bajé de mi auto y tome un respiro. El aire apestaba a desgracia.

Busque con mi mirada algo sospechoso, algo que indicara que había sucedido, y justo cuando creí que todo era una confusión… la vi.

Corrí con rapidez hacia su inmóvil cuerpo que se encontraba descansando tranquilamente en el suelo, rodeado de escombros y trozos de cristal rotos. Me arrojé a un lado junto a ella y al contemplarla temí que mi peor pesadilla estuviese convirtiéndose en realidad. Parecía no tener vida…

La observe aterrorizado… Sus mejillas comenzaban a perder su característico color carmín que tanto me había enloquecido siempre, al mismo tiempo en que su piel se volvía traslucida y de cristal, como la de una muñeca de porcelana.

Su respiración era lenta y pausada, apenas parecía que su abdomen se movía y sus ojos se mantenían cerrados con delicadeza, descansando finalmente.

La tomé con fuerza por sus hombros y la sacudí suavemente, intentando despertarla de su extraño sueño pero ella no reaccionaba, estaba completamente entregada en mis brazos.

Tome su débil cuerpo y lo presione contra mi pecho, intentando darle calor. Ella no podía irse, no podía dejarme…

Bella me había devuelto la vida, ella no me había dado una razón para vivir, se había convertido en la razón misma. La necesitaba, la quería junto a mí para siempre… Ella no podía morir, no luego de soportar tanto dolor y sufrimiento…

Una lágrima resbaló y cayó lentamente por mi mejilla al observarla. ¿Cómo podía continuar luciendo tan maravillosamente bien en aquel momento? Su cuerpo lastimado continuaba siendo perfecto y su rostro moreteado y con algunos cortes seguía siendo tan bello como antes. Ella era tan hermosa que hasta dolía observarla. No comprendía como alguien había podido causarle tanto dolor durante tanto tiempo.

-Edward…, murmuró ella suavemente removiéndose débilmente. Ansioso la liberé un poco de mi abrazo y le permití que tomara aire para continuar hablando. Ella suspiro. – Mi ángel, me has salvado tantas veces… Sálvame ahora una vez más, y diciendo esas palabras en un silencioso murmullo, Bella se desplomó entre mis brazos velozmente.

Mi corazón se detuvo, y de repente todo estuvo oscuro en mí.


Ok, que tal? Un poco de drama, cierto? No me maten! Prometo que el próximo capitulo será más largo, y más tierno :) Las espero en mi otro fic. Un beso a todas!