Notas al final.
Capítulo 6:
-¿Cómo estás hoy?, preguntó Charlie mientras entraba a la casa con su uniforme de policía arrugado y una mueca de cansancio absoluta en su rostro. Al parecer, la noche anterior había sido mucho más movida de lo habitual y eso lo había obligado a quedarse en la Jefatura hasta mucho después de su hora de salida.
-Mejor… Solo fue un desmayo, le respondí dándole un sorbo a mi humeante taza de café cargado. Esa mañana me había levantado mucho más temprano que de costumbre y necesitaba una dosis doble de cafeína para funcionar correctamente… En realidad, ni siquiera había dormido en la noche asique había preferido levantarme al amanecer a terminar mis deberes antes que seguir recostada en mi habitación con los pensamientos desordenados y la mente viajando a un millón de años luz.
-Iba a avisarle a tu madre… Pero preferí evitarlo, agregó revolviendo el refrigerador en busca de algo para poder comer. Una media sonrisa se apoderó de su rostro al ver una bandeja con pescado horneado lista para ser calentada en el microondas. Mi padre podía ser muy bueno para armar y desarmar escopetas en un segundo y también era el mejor en cuanto a pesca se trataba, pero en lo que tenía que ver con cocinar era un absoluto fracaso. De no ser porque a mí se me daba bastante bien eso, viviría comiendo comida rápida y cenas para recalentar todos los días. -Sabes cómo se pone ella… Se altera por todo.
No era sencillo hablar de la separación de mis padres, mucho menos cuando él se esmeraba en recordarla todo el tiempo. Sabía que a pesar de todo lo malo que había sucedido Charlie aun le tenía algo de aprecio, y cada tanto hacía una mención honorífica de ella. Siempre buscaba escusas para llamarla y poder escuchar su voz, él pensaba que yo no lo sabía, pero lo había descubierto muchas veces con las manos en la masa hablando por teléfono (aun cuando las llamadas a lugares fuera del estado costaban una fortuna) solo para preguntarle que jabón usar con el lavarropas y si recordaba donde guardaban las mantas de invierno en esa casa. Justo por eso me había sorprendido cuando confesó que no le había dicho nada a Reneé sobre mi situación de la tarde anterior… Realmente lo apreciaba, no quería lidiar con mi madre en ese momento.
-Gracias por eso, te debo una.
-Sigue cocinando así y estaremos a mano.
Pocas veces él me hacía cumplidos, no porque fuera una persona mala sino porque era reacio a los sentimientos, pero cuando lo hacía llenaba mi corazón de alegría. Sentía como si estuviéramos dando un paso más en nuestra relación. -Ahora… Quiero que me digas algo y que seas cien por ciento honesta conmigo…
-¿Qué quieres saber?, pregunté observando un par de títulos de libros, buscando aun el indicado para mi tarea de literatura.
-¿Cullen es tu… novio?
Un libro escapó de mis manos y golpeó duro contra el suelo, haciendo un sonido espantoso. ¿CULLEN Y YO NOVIOS? ¡POR FAVOR! Eso demostraba lo poco que Charlie me conocía… Apenas si había soportado estar con el muchacho en la misma habitación sin haber salido volando por la ventana.
-Por Dios, no… ¡NO! Lo detesto… Bueno, no es eso, no tenemos una buena relación. Pero no… novios jamás, me defendí mientras recogía el pobre viejo libro que se congelada en el suelo de frías cerámicas. Debía admitir que me sentía muy mal por Edward y que intentaría con todas mis fuerzas que nos lleváramos mejor… Inclusive lo ayudaría a adaptarse a su nueva vida si sus padres me lo permitían, pero jamás dejaría que las cosas fueran tan lejos como para ser una más de la lista de amantes de Cullen. No quería caer tan bajo.
-Es que estabas allí, ya sabes. El doctor Cullen dijo que habías cuidado de su hijo y me pareció extraño que como voluntaria te tomaras ciertos… atrevimientos, dijo suavemente mientras observaba un trozo de pescado que se encontraba en su tenedor. Sabía que le estaba costando decirme eso tanto como a mí me asfixiaba escucharlo. Ninguno de los dos quería tener una conversación de ese tipo pero él creía que era necesario. Algo que los padres hacen con las hijas.
-En primer lugar, los Cullen son unos mentirosos, le contesté mirándolo fijamente mientras intentaba que comprendiera mi punto. Al parecer, eso de ser deshonesto era algo de familia: Edward ocultando el aprecio que me tenía, los Cullen mintiéndome acerca de lo que los había distanciado de su hijo, Carlisle diciendo que yo estaba cuidando a su hijo cuando solo me había preocupado por su salud. Una familia de estúpidos mentirosos. -En segundo, sabes que soy voluntaria del Hospital. Me encontraba allí y pasé a ver el estado de Edward porque, en tercer lugar, somos compañeros y aunque no lo quiera en lo más mínimo me preocupo por él, como todos lo harían si a mí me sucediera algo.
En ese momento la mentirosa era yo… Si a mí me sucedía algo malo nadie se molestaría en preguntar por mi estado de salud, lo había comprobado la tarde anterior cuando solo mis amigas habían notado mi extraño comportamiento. Bella Swan no era una persona relevante para Forks, en realidad era una especia de maniquí que jamás hace nada interesante… Mientras que Edward… Vaya.. Él era la razón por la que ese estúpido lugar tenía vida, esperanzas de crecer. Edward ganando partidos casi imposibles con su equipo de futbol americano, luciendo radiante y saludable a pesar de vivir bajo una maldita nube de lluvia todo el año, cometiendo locuras que daban de hablar a todos los habitantes del lugar. Él era vida… Y el ACV se lo había quitado todo.
-.-.-
El almuerzo de aquel día me pareció algo más extraño que el anterior... Y es que había una diferencia muy importante ese día en comparación al resto. Faltaba una persona en el lugar: Edward, y sobraba un sujeto en mi mesa: Jasper.
¿Qué hacía Jasper sentado en nuestro lugar habitual? No era como si me molestara, en realidad me caía muy bien, pero era extraño verlo allí como si nada, comiendo su manzana diaria. (Recuerden, yo lo observaba todo y sabía que él siempre comía manzanas rojas… TODO EL TIEMPO). Muy sigilosamente me acerqué a él y le regalé una curiosa sonrisa.
-Jasper… Que agradable verte aquí, ¿Cómo estás?
-Te estás preguntando qué hago aquí, ¿Verdad¡?
Mierda, justo en la tecla. A veces parecía como si presintiera los sentimientos de los demás, como si hubiese notado mi duda al verlo allí... Había intentado ser amable porque a pesar de que era algo extraño, era el hermano de mi mejor amiga y quería que se sintiera cómodo en el grupo, pero mis intenciones habían fallado y él me había dejado al descubierto.
-Lo lamento… No quise ser maleducada. Solo que es raro… Pero raro es bueno, y me gusta que estés aquí hoy.
-Gracias Bella, a mí también me hace ilusión. Rosalie me invitó a almorzar con ustedes y pensé que quizá quiere arreglar las cosas entre nosotros, asique acepté.
Bien…. Bien… Eso sí que era una novedad. ¿Rosalie? ¿Invitando a su odiado hermano a comer con ella? ¿Qué tan ausente había estado durante esos días como para no notar semejante cambio en mi amiga? No comprendía nada.
Le sonreí demasiado confundida como para hablar, mientras que a lo lejos aparecía una sonriente duendecilla abriéndose paso entre la enorme multitud de alumnos que se agolpaba en el lugar. Jamás la había visto tan feliz, pero sabía que eso no se debía al hecho de que yo ya estuviera algo más recuperada, sino que era porque Jasper almorzaría con ella. Todo en su rostro era arcoíris y unicornios, una-jodida-vez-más. ¿Por qué siempre era así con él? Suspiré, quizá alguna vez yo también encontraría alguien a quien mirar así, quizá… Dentro de mucho tiempo.
Y entonces, mientras ella flotaba en una nube de algodón rosa despidiendo corazones por los ojos, pude ver como una furiosa Rosalie se acercaba por detrás de ella, echando humo por los oídos. Mierda, algo andaba mal. Parecía como si fuera a estrangular a Alice.
En ese momento tenía dos posibles opciones: O dejaba que Rose se abalanzara sobre la pequeña enana por la razón que fuera que la tenía tan enfadada, o detenía a la rubia antes de que arruinara todo e intentaba comprender que había sucedido. Lamentablemente, aunque hubiera sido divertido ver como esas dos se jalaban el cabello hasta quedar calvas, me decidí por la segunda que sabía era la mejor decisión. Estúpida conciencia del demonio, nunca me dejaba divertirme.
-Jaz… En un minuto regreso. Siéntete cómodo aquí.
Alice pasó a mi lado sin siquiera notarme… Juro que levanté mi mano para saludarla pero ella paso totalmente embobada, dirigiéndose a saludar a Jasper con emoción. Sin embargo, Rosalie no me ignoró en lo absoluto, y en cuanto me vio se abalanzó contra mí y me sacudió por los hombros. Ambas éramos de la misma altura pero ella llevaba tacones… Eso era hacer trampa, ¡NO ERA JUSTO!
-OYE, OYE… ¡CALMA! ¿QUÉ SUCEDE CONTIGO?
-¿TU LA AYUDASTE? TE MATARÉ SI FUE ASÍ.
-¿A qué te refieres?, pregunte sin comprender en lo absoluto lo que quería decirme. Estaba enloquecida, parecía poseída por un demonio destructivo y malvado. Sus ojos echaban fuego.
-Alice me quitó el móvil mientras estábamos en el baño para enviarle un mensaje de MI PARTE A JASPER para que almorazara con nosotros. ¿TU LA AYUDASTE?
-Wow…, dije riendo mientras observaba a la feliz "pareja" charlar cómodamente en nuestra mesa de almuerzo. Vaya… Sí que era inteligente. Jamás se me habría ocurrido que ella fuera capaz de cometer semejante locura. -Bueno… No la ayude pero admito que me siento decepcionada de mi misma por no haber pensado en eso antes. Debes reconocer que fue buena idea.
-No, por supuesto que no lo fue, gritó nuevamente mientras lanzaba dagas con sus brillantes ojos celestes a la espalda de nuestra amiga. Si las miradas mataran, Alice ya estaría desparramada en el suelo en medio de un charco enorme de sangre. -Sabes que no puedo ver a mi hermano por más de dos minutos sin gritarle, y ella lo invita a comer con nosotros.
-Rosalie…, dije mientras suspiraba algo conmovida por lo que la pequeña duende había hecho. Ella estaba mucho más enamorada de lo que imaginaba. -Míralos… Tu hermano se ve muy relajado y Alice está sonriendo, está feliz. Debes dejarlos…
-No me molesta que estén juntos siempre y cuando yo no esté involucrada en eso, me respondió frunciendo sus cejas, pidiéndome a gritos que comprendiera su punto. -Pero ella se sobrepasó. Entiendo que le guste, pero esto es ir demasiado… demasiado lejos.
Y mientras les daba una última mirada suspiró y se fue de allí, caminando tan rápidamente que en menos de un segundo ya no la podía ver por ningún lado. ¿Por qué se había puesto tan mal? No debía de ser solo por lo del mensaje… Quería creer que todo se debía a eso, pero en mi interior tenía el presentimiento de que lo que había herido a Rose era otra cosa. Quizá le había impactado la valentía de Alice de haber hecho semejante plan solo para estar con Jasper, algo que ella jamás se atrevería a hacer para invitar a salir a Emmett. Probablemente se sentía decepcionada consigo misma por haber tenido que ver a nuestra amiga haciendo lo que ella debería de haber hecho hace mucho tiempo. Rose no era una muchacha mala ni mucho menos, pero a veces su corazón parecía congelado, y a pesar de que habíamos intentado hacer algo por ella todo había sido en vano. Lo mejor sería que la dejara tomar algo de aire, calmarse y luego buscarla para que habláramos.
De esa forma podría comprender que se había cruzado por su cabeza al ver a su hermano y a su mejor amiga juntos.
-.-.-
Ese día no tenía voluntariado en el Hospital, y aun así al salir de la escuela mis manos sobre el volante de la camioneta me condujeron directamente hacia allí.
Había evitado lo más que había podido pensar en Edward, sabiendo que su recuerdo estaba haciendo estragos en mi cabeza. Las chicas, por suerte, no lo habían mencionado en ningún momento y eso había ayudado mucho a mantener la compostura. Sin embargo, al salir hacia el estacionamiento en cuanto la campana había sonado y al no notar al Volvo plateado estacionado en donde siempre solía estar, la verde mirada de Edward había inundado mi mente y me había dado cuenta de que realmente quería ir a verlo.
Lo que había sucedido la tarde anterior me había dejado pensando acerca de lo mal que se encontraba su salud. Sabía lo destructivos que los ACV podían ser, y también comprendía que su cerebro estaba muy cansado, pero lo de las convulsiones me había tomado con la guardia baja. Realmente esperaba que se encontrara mejor, por su bien mental y por el mío.
Al llegar a la mesa de entrada ni siquiera me molesté en anunciarme, o en pedir permiso para dirigirme al área de internaciones. Había pasado tanto tempo allí durante los últimos días que ya lo sentía como mi segundo hogar. Además, dudaba mucho que los Cullen fueran a enojarse conmigo. Me habían dado la tarea más difícil de todas, la de confesarle a Edward lo precario de su estado, y yo lo había hecho sin mayores problemas. Pensándolo bien, me debían un par de favores.
Había rogado con todo mi ser que ni su padre ni Esme se encontraran merodeando por el lugar en cuanto yo llegara, pero eso no había sucedido. Carlisle se encontraba apoyado contra la pared, al lado de la puerta, mirando hacia el suelo y golpeando su pie contra el piso, como si estuviera muy concentrado pensando en algo. En cuanto había escuchado el sonido de mis pasos en ese corredor, había levantado su rostro y me había observado directamente, suspirando al mismo tiempo. Acaso parecía… ¿Aliviado?
-Bella… Hola Bella, ¿Cómo estás?
-Hola… Emmm bien, creo… Pasé a ver como estaba Edward. Me quedé preocupada por lo de ayer, le dije sin aclarar demasiado en las razones por las que realmente estaba allí. Razones tales como: averiguar qué había distanciado a Cullen de sus padres, por qué le había hablado de mi a ellos, entre otras cosas sin importancia. El hombre me observó confundido y luego de un rato murmuró algunas palabras.
-Es bueno que hayas venido, algo muy malo pasó.
Demonios, otra vez no… Los mareos regresaron a mi cabeza mientras mi estómago se sacudía para llamar la atención. A ese ritmo terminaría desmayada en el pasillo mucho antes de notarlo. ¿Acaso no podíamos tener un día de tranquilidad antes de que pasara algo algo?
-Que… ¿Qué sucedió?
-Edward no habla, o no quiere hablar. No sabemos si se debe a las convulsiones, o a su enfado con nosotros, pero no ha vuelto a hablar desde ayer. Ya no sabemos que más hacer, necesitamos que al menos diga una palabra para saber si su problema es real o lo está inventando.
-¿Qué tengo que ver yo con todo esto?, pregunté sin terminar de comprender bien hacia donde viajaban sus pensamientos. La noticia me había nublado los sentidos y estaba algo atontada debido a eso.
-Si va a hablar con alguien, estamos seguros de que sería solo contigo.
Mierda… Eso no podía estar pasando.
Buenas a todos, ¿Qué tal están? Lo prometido es deuda, y dije que si llegábamos a los 30 reviews actualizaba asique aquí les va el capítulo. Ya sé que no hubo mucho de Edward en esta ocasión, pero era necesario hablar un poco de otras cosas que también son importantes en la vida de Bella, tales como Charlie y sus amigas. Sin embargo, algo muy malo sucedió: EDWARD NO PUEDE HABLAR. ¿Que hará la pequeña Swan para comprobar si está mintiendo o si realmente ha empeorado? En el próximo capítulo lo sabremos, y en compensación a que hoy no leímos demasiado sobre Cullen, el próximo se va a tratar exclusiva y totalmente sobre ellos. En cuanto lleguemos a los 40 reviews subo el Capítulo 7. Muchas gracias a todos los que se toman la molestia de dejarme un comentario y transmitirme sus sentimientos, los amo y leerlos me hace muy feliz. Gracias a todos, nos vemos pronto.
