Capítulo 9: (Nota importante al pie del texto. Lean por favor).

Físicamente hablando, Rosalie era hermosa. Muchos inclusive decían que se asemejaba a una diosa más que cualquier otra mujer del pueblo y que dirían lo que fuera porque los observara un pequeño segundo. Ella era así, causaba ese impacto en las personas y Alice y yo habíamos tenido que aprender a soportar que siempre fuera el centro de atención, sin importar el sitio en el que nos encontráramos. Pero nada en este mundo es perfecto, y ella tenía un pequeño defecto que no podía pasar desapercibido: era muy temperamental y su carácter un completo dolor de cabeza.

Justamente por eso no me había parecido nada extraño que el acercamiento entre Al y Jasper la hubiese molestado tanto. Cuando alguien no hacía lo que ella quería solía ponerse de malas, y nuestra amiga había traspasado todas las barreras. En parte me sentía muy feliz por la pequeña duendecilla, al parecer había encontrado la valentía suficiente como para sacar al muchacho de su burbuja solitaria, sin embargo, me molestaba un poco que ni siquiera nos hubiese comentado algo acerca de su plan. Comprendía que se lo hubiese ocultado a Rose, pero yo siempre la había apoyado en todo y nunca haría algo para dañarla. Suponía que todo había sido ocasionado por Edward y por mis ausencias mentales (puesto que corporalmente siempre había estado con mis amigas). De seguro ella había intentado hablarme, pero al verme tan ida lo había dejado de lado.

Edward había absorbido mi tiempo en esos días, y recién después de que le dieran el alta me sentí psicológicamente lista como para retomar el control de mi vida. Sabía que él estaba bien, y esa tranquilidad había hecho que en mi mente se instalara un nuevo propósito: Arreglar las cosas en nuestro grupo.

Para llevar a cabo eso, no habría mejor lugar que mi amadísimo comedor y tenía que aprovechar la corta hora de almuerzo para tratar de que Rose comprendiera que estaba comportándose de forma egoísta, y Alice reconociera que hacer las cosas a espaldas de la rubia no había sido la mejor idea. Claro que, para poder hacerlo, necesitaba contar con la presencia de mis dos amigas… en cuanto había puesto un pie en el lugar me había dado cuenta de que en nuestra mesa sólo había una persona. Los demás brillaban por su ausencia.

-Hola ose, ¿Qué tal todo?

-Hola Bells… Aquí lo llevo, contestó intentando sonreír mientras dejaba mi bandeja de comida al lao de la suya. Jamás lo reconocería, pero lo de su hermano le había afectado más de lo que le habría gustado.

- ¿Dónde está Alice?

-No lo sé, y realmente no me interesa. Mientras más lejos se mantenga de mi mejor será.

Al parecer las cosas seguían igual de ardientes como la tarde anterior, y la anterior a esa… Era momento de intentar ablandar el cerebro de mi querida amiga, y ver qué tan profundo podía sumergirme en su cabeza.

- ¿Por qué te molesta tano? Es decir, tu hermano ha pasado por mucho y parece recuperado desde que as cosas con Alice empezaron. ¿No te alegras por él?

Habría esperado que la hermosa rubia me lanzara un par de gritos o que, peor aún, decidiera utilizarme como bolsa de boxeo. Pero su reacción me sorprendió de una forma que jamás lo habría esperado… Ella simplemente me observó y suspiró.

-Estoy feliz, de verdad lo estoy. Me gustaría poder hacerlo notar, pero me siento… Me siento dejada de lado Bells, ¿Me comprendes?

Asentí observándola con pena. Yo también sabía lo espantoso que se sentía que alguien te dejara olvidado completamente en la oscuridad, que no se acordara nunca de ti. Pero a la vez me sentía un poco extrañada por ella… Nunca me habría imaginado que Rose, la reina de Forks, se sintiera solitaria. Siempre tenía gente en su espalda, todos la seguían y los hombres le llovían como día invernal en ese pueblo.

-Pero amiga… tu nunca estás sola. Todos en este lugar te idolatran.

-No es lo mismo Bells, ellos no son nada, no significa nada para mi recibir toda esa atención si las personas que amo me dejan a un costado… Amo a Jasper, dijo con el dolor gobernando su voz y lágrimas comenzaron a caer de sus hermosos ojos azulados. -Amo a mi hermano, ¿Cómo podría no hacerlo? Pero siempre ha sido él, para mis padres, para Alice, para todos…

- ¿Estás… celosa de Jaz?

-No, susurró convencida mientras recibía un pañuelo que había sacado de mi mochila. -Simplemente me gustaría que todos fueran más justos conmigo. Todos dicen… "Rosalie, eres tan mala con Jasper", "Debes ayudar a tu hermano", no puedo hacerlo si él nos e abre conmigo.

Me partía el alma ver a mi amiga así… Rosalie era similar en personalidad a Edward, jamás la vería derrumbarse por nada, inclusive en sus peores momentos lucía fuerte y dispuesta a enfrentar cualquier situación… Pero en ese momento ella era simplemente una muchacha, una joven de 18 años que necesitaba ser escuchada y lanzar todo el dolor que tenía oculto en su corazón. Nunca pensé verla tan vulnerable, tan dispuesta a abrirse ante alguien, e internamente agradecía que me hubiese elegido a mí para hacerlo. Sonriéndole con todo el amor que sentía por ella la estreché en mis brazos y ella, sin emitir ninguna queja, aceptó lo que le daba y me sonrió también.

-Eres genial, Rose. No escuches lo que otros dicen, tu sabes quién eres, nosotros los abemos y aunque parezcas de piedra y estés de malhumor todo el tiempo sabemos que tienes un enorme corazón. Nunca olvides eso.

-Lo sé, y te agradezco por recordármelo. Te adoro, no sé qué haría sin ustedes.

Y entonces mi cerebro hizo una marca de "realizado" en mi lista mental de propósitos. Ella había dicho "no sé qué haría sin ustedes", incluyendo a Alice en la conversación también, y aunque la pequeña morocha estuviese desaparecida ya podía percibir que las cosas iban a mejorar de un momento hacia otro.

"Wow Bella, con toda la atención psicológica que has prestado en estos días deberías recibirte de psiquiatra", me dijo mi conciencia muy orgullosa de los resultados de mi plan y yo choqué los 5 con ella. Si resistía ese mes sin volverme loca podría considerarme inmortal.

-.-.-

El resto del día había transcurrido sin mayores contratiempos. Había aprovechado la hora del profesor Banner para terminar mi proyecto de literatura, del cual no me sentía para nada orgullosa, pero al menos parecía estar lo suficientemente bien como para sacar un 9. Me sentía mal conmigo misma pero no me mataría la cabeza pensando en eso, luego habría tiempo para levantar mis notas y lograr el promedio perfecto de 10 que siempre me había caracterizado.

Habiendo terminado esas tareas, y sin ganas de escuchar al profesor en lo absoluto, tomé m teléfono móvil y decidí enviarle un mensaje a Alice para saber que era de su vida y comunicarle que Rose estaba arrepentida de su conducta. Si había un momento justo para que ambas arreglaran su s cosas definitivamente era ese.

"Tierra llamando a Alice… ¿En dónde estuviste durante el almuerzo?"

Un par de minutos después mi celular comenzó a vibrar alocadamente en mi mano, y eché un vistazo a la clase antes de responderle, temiendo que hubiesen escuchado el sonido de arcaico teléfono.

"No tenía ganas de ir a la mesa y pelear con Rosalie. Lo siento amiga…"

"No hay problema pro quería decirte q hablé cn ella y está muy mal x lo q pasó. Deberías hablarle", le escribí lamentándome por mis espantosas abreviaturas. No podía darme el lujo de gastar dos mensajes para comunicarle lo mismo, el abono mensual costaba una fortuna y necesitaba ahorrar lo más que podía si quería llegar a la meta de comprar mi auto nuevo.

"¿Hablas en serio?"

"Lo juro por mi biblioteca. Habla con ella, está muy afectada".

El profesor estaba hablando de algo acera de la fotosíntesis y no pude evitar bostezar en respuesta a eso. Sentía que estaba en una clase de chicos de 5 años, había aprendido eso en la primaria y mis compañeros ni siquiera comprendían del todo lo que era una planta. Esperaba de todo corazón que ninguno se postular apara ser presidente en un futuro, de lo contrario estaríamos perdidos.

"Gracias por avisar Bells, veré que puedo hacer al respecto. Te mantendré al tanto de las novedades".

"Sabes que te adoro con el alma, nunca lo olvides", escribí dispuesta a responderle, pero en cuanto iba a enviarle el mensaje uno de mis libros decidió car al suelo de forma misteriosa, y el profesor miro justo en mi dirección intentando descubrir lo que había sucedido. Sonriendo disimuladamente apreté "Enviar" sin mirar la pantalla y me levanté para recoger al travieso que se burlaba de mí en el piso. Pasaron algunos minutos antes de que la pequeña porquería marca "Black Basura" vibrara con un fuerte estruendo de nuevo, haciendo que mi trasero pegara un salto en su asiento. Algún día me asesinaría de un infarto.

"No lo sabía, pero gracias por el cariño Me imaginaba que me amabas en secreto".

Abrí los ojos sin comprender nada de lo que estaba sucediendo. El destinatario estaba agendado como Cullen, y no como Alice. Además, yo ni siquiera había estado hablando con él, ¿a QUÉ VENÍA ESE EXTRAÑO MENSAJE? De repente me sentí muy aterrorizada, no quería creer que eso estaba pasando no podía ser cierto… Co urgencia revisé la bandeja de salida de mi móvil y me encontré con la grata sorpresa de que el último mensaje había sido enviado a Edward por error, en lugar de mi amiga. Y entonces, el miedo se fue de mi cuerpo y le dio paso a una furia casi incontrolable. ¿POR QUÉ A ÉL? ¿POR QUÉ JUSTO ESE MENSAJE? ¿POR QUÉ A MI? De seguro mis mejillas estarían del color de maduros tomates. Debía de reparar el error y hacerlo rápido.

"Ups, me equivoqué de persona. Sorry"

"No quieras excusarte, Sé que me amas".

"Amaría poder golpearte en este momento, cuenta eso?"

Había olvidado colocar un signo de pregunta en ese mensaje. En verdad, muy en verdad estaba furiosa, de lo contrario no encontraba explicación a mi imperdonable error. Mala Bella, analfabeta y estúpida.

"Ya quisieras tocarme"

¿QUÉ CARAJOS? ¿QUÉ CARAJOS? POR DIOS… Iba a morir, lo sabía. No podía estar más avergonzada, estaba segura de que si no hubiese estado rodeada por 30 personas me habría puesto a devolver mi almuerzo en el pobre tarro de la basura. Maldito Edward y sus extraños intentos por derribar mis barreras, no se lo iba a poner tan fácil… Bueno, en realidad me había dejado sin habla, pero él no me estaba viendo asique podía mentir un poco y hacerme la fuerte.

"No tengo tanta mala suerte, gracias al cielo"

"Buena esa, Bella", murmuró mi voz interior y yo no pude evitar sonreír con suficiencia. Gracias conciencia, ya lo sabía.

"Enojo ¿Vienes a casa hoy?"

"Repito, no tengo tanta mala suerte".

"Necesito que hablemos sobre algunas cosas".

¿Otra vez con eso? ¿Acaso no habíamos hablado lo suficiente la noche anterior? No quería caer en su juego, no quería que él pensara que siempre estaría a su disposición, preparada para ir hacia donde me dijera.

"No puedo, tengo voluntariado hoy. ¿Qué quieres decirme?"

Esa no era una mentira del todo. Realmente tenía que ir al Hospital debido a que la tarde anterior había pegado el faltazo, pero también era una buena excusa para hacerme la difícil. Edward pensaría que prefería otras cosas antes que estar con él y eso era bueno, lo haría sufrir por la broma de querer tocarlo.

"Tengo buenas noticias".

"¿Van a operarte la cara y te harán menos monstruoso?"

"Ya quisieras ser tan guapa como yo".

Qué asco de sujeto, ¿Acaso podía ser más detestable?

"Anda, dime que pasa"

"Comenzaré con las clases de rehabilitación, pero eso no es todo"

La campana de fin de clases sonó y aproveché a enviar el último mensaje que gastaría en el día mientas comenzaba a guardar mis libros en mi bolso.

"¿Qué más hay?"

"Regresaré a la escuela… Mañana".

Por segunda vez en el día mis libros cayeron al suelo haciendo un sonido terrible y llevándose con ellos mi teléfono celular.

¿Edward regresaría a la escuela? ¿TAN PRONTO?

Demonios… No había tenido tiempo para procesar nada de eso. Pensaba que iba a tomarle más tiempo recuperarse, pero como todo en Edward, él siempre iba un paso adelante.

Un segundo después, cuando mi cabeza dejó de pensar neciamente en Cullen, me percaté de que mis libros se habían esparcido por todas partes y, peor aún, que mi pequeño teléfono estaba destrozado, agonizando en el suelo mientras su pantalla se encontraba a mis pies y el resto de él detrás de mi escritorio.

¿Por qué cada vez que estaba cerca de Edward sucedían cosas malas? Eso no importaba, lo que necesitaba hacer en ese momento era ir a casa de Edward… No porque quisiera verlo, ¡CLARO QUE NO! Sino porque debía… debía de explicarle… Emm… debía de decirle que se me había roto el móvil y que por eso no había podido responderle.

Claro que sí, era esa la razón por la cual iría. Mi visita a la mansión Cullen no tendría nada que ver con Edward i con las ganas que sentía de verlo… EN LO AB-SO-LU-TO.


Buenas tardes lectores, aquí les traigo el capítulo número 9 de nuestra historia. Bella arregló las cosas entre sus amigas y Edward por fin regresará a la escuela… ¿Qué sucederá cuando todos lo vean allí? ¿Regresará con su grupo de amigos o se irá con Bella? Pronto lo sabremos.

Con respecto al tema de los reviews, la gran mayoría de los comentarios fueron a favor de que sigamos con nuestro sistema de actualizar cada tanta cantidad de comentarios, asique a pedido de ustedes es que vamos a volver a eso. Nuevamente les agradezco a todos por sus palabras tan hermosas y llenas de amor, me hacen increíblemente feliz y logran que deje de lado mis deberes para ponerme a escribir jajajajaja los amo, realmente los amo y esta historia está creciendo gracias a ustedes y a su apoyo incondicional. Cuando lleguemos a los 78 reviews subo nuevo capítulo. Saludos, nos leemos pronto.