Capítulo 3

-"Alumnos del Colegio Shinsekawa, por favor, diríjanse al salón principal"

La voz mecánica resonó en toda la hanitación, despertando bruscamente a Zoro.

-¿Pero qué co...?-empezó.

-¡Oh no! ¡Hay que darse prisa!-a Luffy también le había despertado.

-¿Qué se supone que es esta mierda? ¿Hay un altavoz en el cuarto?-gruñó Zoro mientras se desperezaba.

Luffy ya se había quitado el pijama, y se estaba cambiando muy rápido.

-Por todo el colegio hay megáfonos muy potentes...¡Y no se callan! Vete acostumbrandote.

Zoro no podía creer lo que oía. Se levantó de la cama lentamente, pero Luffy empezó a apremiarle, y tuvo que cambiarse muy deprisa.

-Deberíamos ducharnos o algo-comentó Zoro.

-¡No hay tiempo!-terció Luffy, estresado.

Zoro gruñó.

-¿Nos castigan si llegamos tarde?

Luffy rió, mientas abría la puerta del cuarto.

-¡Claro que si! ¡Pero no es por eso! ¡Hay que saludar!-y echó a correr.

Como no quería perderse y tener que preguntarle a Koala otra vez, Zoro persiguió a Luffy por el pasillo, hasta llegar al salón principal. Allí ya estaban la mayoría de los alumnos.

Había gente de todas las edades, de los diecisiete para abajo. La mayoría eran de catorce o quince años, pero Zoro vio a un niño de unos once, que iba detrás de Nami, asustado.

Zoro se metió entre el tumulto con Luffy.

-¡Te quieres esperar!-le pidió.

-¡Hola chicos! ¡Hola!-saludaba Luffy, la mar de contento.

"Para que narices le seguiré-pensó Zoro de mal humor-total, ya estoy en el salón. Debería apartarme a un lado."

Pero por algún motivo, no quiso alejarse de Luffy, y siguió pegado a él hasta llegar a un grupo de gente.

Luffy corrió a saludar a los recién llegados. Algunos ya habían estado otros años, como él o Sanji y Usuff. También había algunos chicos mayores de edad. Quizás también tuvieran un "indebido comportamiento", pensó Zoro.

Entre los alumnos que estaban armando alboroto, había algunos de lo más raro. Un chico muy alto y fornido, con gafas de sol y el pelo teñido de azul, hablaba a voz en grito de forma exagerada. Otro tipo rubio no paraba de mirarse en el espejo y de parlotear. Había algunas chicas guapas, como Zoro comprobó con placer, y también chicos de aspecto muy chungo, que hablaban entre ellos haciendo gestos amenazadores.

Nami andaba perseguida por aquel pequeño chico, llamado Chopper, que se había arrimado a ella desde que había llegado. A ella le parecía muy mono, pero empezaba a molestarle que estuviese todo el rato pegado a ella.

-Parece que esas chicas son de tu edad-dijo Nami esforzándose por ser amable.

-Tienen quince años. Ya se lo pregunte antes, y me dijeron que me fuera-respondió Chopper como si fuese un autómata. Era muy tímido.

-Vaya zorras-dijo Nami, aunque al instante se dio cuenta de que estaba el niño y trató de arreglarlo-estooooo...vamos a buscar a los chicos.

Entre tanta gente armando jaleo era difícil moverse, y Nami recibió empujones, además de pellizcos en el trasero, por los que varios chicos recibieron sus merecidos golpes.

-Joder mier...-empezó Nami, pero se contuvo al ver a Chopper detrás-¡es imposible con tanta gente!

-Siempre puedes aprovechar para cogerles la cartera-dijo una voz serena detrás de ella.

-Eso sería una idea genial-dijo Nami, a la que los ojos resplandecieron de codicia.

Se giró sorprendida para encontrarse con la persona que había hablado. Era una chica morena, de pelo negro azabache y ojos de un azul intenso. Tenia rasgos suaves, y exhibía una tranquila sonrisa.

-¿Eres la 320?-preguntó la chica.

-Estooo...si-se sorprendió Nami-¿eres mi compañera?

-Llegué esta mañana-explicó ella- el conserje me dijo que buscase a una pelirroja enfadada.

"El conserje y yo hablaremos luego"-pensó Nami, enfadada. Luego dijo en voz alta-¡Pues si, yo soy la 320! Me llamó Nami.

La chica asintió lentamente.

-Yo soy Nico Robin. Encantada.

-¿Es tu primer año aquí?-quiso saber Nami.

-Si-respondió Nico Robin-me da un poco de corte ser la nueva.

Nami la sonrió cariñosamente.

-No te preocupes, Robin. ¡Ya tienes una compañera!

-¡Y a un compañero!-añadió Chopper.

-¡¿Aún sigues aquí?!-rugió Nami. Luego, se suavizó al ver la tierna carita de susto de Chopper-¿no has encontrado a nadie de tu edad?

Chopper negó con la cabeza, sonrojado. Nami le lanzó una elocuente mirada a Robin, que lanzó una risita.

-Bueno, puedes venir conmigo si quieres-se ofreció la chica nueva, haciendo que Chopper diese un salto de alegría.

Nami iba a replicar, cuando Sanji apareció detrás de ella.

-¡Nami-swaaaan! ¿Qué tal la noche, cariño?-preguntó meloso.

-Qué petardo eres Sanji-dijo Nami poniendo los ojos en blanco, aunque se la veía encantada.

-¿Y quién es es esta encantadora damisela?-siguió Sanji, volviéndose hacia Robin-¿Eres nueva verdad? ¡Yo soy Sanji, y estoy siempre a tu servicio!

Robin asintió divertida.

-Muchas gracias, caballero-le aduló.

Sanji sonrió embobado.

-¿Siempre es así de baboso?-preguntó Zoro, que había llegado, con Luffy delante.

-Oh no-Sanji le miró con desprecio-es ese marimo subnormal otra vez. ¿No perdiste la ropa?

Zoro se enfureció. Lo llamaba marimo por su pelo, de color verdoso.

-Serás imbécil, niñato-le insultó.

-No te enfades, fiera-le picó Sanji.

-¡Yo me llamo Luffy!-saludó el chico a Nico Robin-¡Estos son Zoro y Sanji! Son muy simpáticos...

-A su manera-terminó Nami.

Los dos dejaron de pelear, pero se lanzaban miradas asesinas.

-Es un placer conoceros-dijo Robin amablemente-¿soy la única nueva por aquí?

-Oh no, Zoro también llegó este año-explicó Luffy, que parecía estar cargado con energía inagotable-¡Le conocimos ayer! Bueno, él ya conocía a Nami, porque salieron pero luego lo dejaron...

Nami y Zoro le fulminaron con la mirada, mientras Robin reía y Luffy seguía hablando.

-Yo soy Tony Tony Chopper-se presentó el niño.

-¡Chopper! ¡Vaya nombre más raro!-Luffy corrió a abrazarle-¿Quieres ser mi amigo?

Chopper lloró de la emoción.

De repente, los altavoces del salón comenzaron a hacer un ruido chirriante y desagradable, que hizo callarse a todos los presentes.

-¡Joder! ¡Qué ruido! ¡Serán cabrones!-se quejó Zoro, tapándose los oídos.

-Lo hacen para que nos callemos-explicó Nami a Robin, que era la única que no se había alterado-son así de agradables.

De una puerta al final del salón fueron saliendo varios profesores. Tres de ellos avanzaron un poco más.

-El subdirector, el administrador y el psicólogo-explicó Usuff, tan nervioso como siempre.

-Son tan importantes como el director, y con más mala leche-terminó Sanji.

El director salió instantes después. Era bastante alto, pero ya anciano. Llevaba gafas redondas, el pelo negro y larga barba.

-Sengoku-susurró Nami.

Todos estaban en silencio, aunque era obvio que los alumnos más por miedo que por respeto. Algunos miraban al director con auténtico asco, como si fuera un chicle pisado en la calle.

-Alumnos del Colegio Shinsekawa, especializado en comportamientos difíciles, hoy empieza nuestro largo trimestre.

Todos siguieron en silencio. Luffy aupó a Chopper sobre sus hombros para que pudiera ver.

-Cómo todos los años, hay muchos nuevos aquí. Tristemente, también veo caras conocidas. Os lo recuerdo: ¡Solo con disciplina y orden llegaréis algún día a madurar! Mientras tanto, os aseguro que haré todo lo que este en mi mano para que os quedéis aquí y seáis educados, por fuerza o a voluntad, hasta que seáis capes de integraros en una sociedad en la que seáis algo de provecho.

-Suena como si esto fuera un presidio-murmuró Zoro.

-¿Y no lo es?-preguntó Robin, que no le quitaba los ojos de encima a Sengoku.

Zoro la observó unos instantes. Ya se había fijado en ella al principio; era una chica muy hermosa, y también parecía inteligente.

-"Quizás..."-pensó Zoro. Pero se dio cuenta de que Nami le miraba, y volvió a concentrar su atención en Sengoku.

-El señor Buggy pasará ahora a comunicarles como vamos a organizar las clases. Les recuerdo que las actividades especiales empiezan la semana que viene. Recuerden que no está permitido el uso de telefonos móviles en las clases, levantarse de la cama fuera del horario establecido, mantener peleas con otros alumnos...

-Ya empieza-suspiró Sanji.

-...El consumo de alcohol y otras drogas tales como el tabaco o el café...

-¿El café? ¡Venga ya!-se quejó Sanji, pero al instante bajó la voz, porque Buggy lo había oído y estaba mirando a ver si descubría al maleducado que hablaba a la vez que el director.

-El año pasado colaban droga con el café-le recordó Usuff-¡cuando se enteraron se armó una buena!

Buggy apareció detrás de Usuff, y le dio una buena colleja. Sanji rió por lo bajo.

-...ni tampoco salir del recinto escolar sin licencia. Dicho permiso será solamente concedido a los alumnos que se hayan comportado bien durante toda la semana, y solo será válido para el sábado y el domingo.

Zoro estaba helado. No saldría de aquella prisión más que los fines de semana, eso si se comportaba.

-Con todo ello, os deseo que paséis aquí una estancia no buena, si no productiva. Y que de una vez por toda aprendáis el valor de esforzarse y saber obedecer.

-Tirano-murmuró Sanji con desprecio. Buggy se acercó a él amenazante, con la mano lista para golpear.

-Ahora pues-concluyó Sengoku-procedamos a repartir las aulas.

Buggy dejó a Sanji y Usuff y subió corriendo al estrado, donde sacó un listado y comenzó a leer, como si recitase:

-Clase 1-A. Tutor, Kizaru. Alumnos: 684, 369, 112, 456...

Los alumnos nombrados se fueron levantando y siguieron a su tutor, el administrador del colegio, un hombre muy alto que llevaba traje anarillo y gafas de sol.

-3-B. Tutor, Aokiji. Alumnos: 332, 015, 228, 890, 891...

La mayoría eran más pequeños. Había clases mezcladas, con algunos alumnos más mayores y otros más jóvenes, pero por lo que Zoro pudo ver, él era de los más "viejos".

-4-B. Tutor, Akainu...

-Oh no-murmuró Sanji-por favor Dios eso no...

El subdirector se adelantó. Era un hombre alto, muy, muy alto. Vestía un traje rojo, muy elegante, hasta con una rosa, y llevaba guantes negros. Tenia un rostro agresivo, de facciones toscas y mirada dura, muy, muy dura. Zoro creyó no haber visto nunca a nadie que impusiera más respeto que aquel hombre, y eso que se las había visto con muchos matones en su barrio, y con su temido padre.

-Números 035, 022, 470...

-¡Joder!-se lamentó Sanji. Pero no era el único. Todos los que iban subiendo al lado de Akainu tenían una expresión sombría en sus rostros.

-320, 321...

-¡Esas somos nosotras!-indicó Nami, muy contenta.

-550, 436, 404, 270, 246 y 247-terminó Buggy.

-Y esos nosotros-dijo Zoro secamente. Luffy y él se levantaron y siguieron a los demás a su clase.

-Y esto de las clases... ¿se rifa o que? Porque me parece bastante confuso-comentó Zoro.

-Oh no-contestó Luffy-los eligen ellos. Akainu siempre se coge a los más difíciles... o a los más débiles, para maltratarlos.

Chopper palideció.

-No te preocupes, no te hará nada-le tranquilizó Nami, echando una mirada furibunda a Luffy-si te portas bien y no haces ruido, no tiene porque hacerte daño.

Entraron en su aula. Las paredes eran blancas, y el suelo de un triste color beis. Las sillas y las mesas eran negras, y estaban desgastadas. Zoro buscó el sitio más atrás en la clase, pero para su sorpresa, Luffy y Nami buscaron asientos lo más adelante que pudieron.

-Los profesores están mucho más alerta con los del fondo-explicó Nami después-además, te enteras mejor adelante.

Zoro pensaba en todo menos en enterarse de la clase. Lo tenia muy claro. Iba a pasar de todo, como había hecho durante el año. ¿Qué sentido tenia aplicarse allí, cuando no lo había hecho en invierno?

-Namiii siéntate conmigo-pidió Sanji, que había puesto su larga pierna en el sitio de al lado.

-¿Para que me estés toquiteando todo el día, como el año pasado? ¡Y un cuerno!-Nami cedió el sitio de su derecha a Robin, y no tuvo más derecho que darle el de su izquierda a Chopper.

-¡Yo me sentaré a tu lado, Sanji!-se ofreció Luffy. El rubio cedió, abatido.

Zoro había apartado su sitio del de los demás, para poder estar solo. Se sentó cómodamente, apoyado en la pared, y observó sin mucho interés a los otros alumnos pelearse por sus sitios.

-Muy bien, siéntense-ordenó Akainu, con su grave y severa voz.

Todos se apresuraron a obedecer.

-Mi nombre es Sakazuki Akainu, y seré su tutor y profesor de matemáticas durante su estancia en el reformatorio Shinsekawa.

-"¿Mates?-pensó Zoro-estupendo. No podía ponérnelo peor."

-Supongo que muchos ya me conocerán, y que se habrán echado a temblar y le habrán dicho a sus compañeros que soy un monstruo cruel y sin corazón-siguió Akainu, y una perversa sonrisa asomó en sus duras facciones-pues bien, eso es cierto. No soy un profesor blando e inútil, y no me andaré con minucias a la hora de imponer castigos. Aquellos que desobedezcan o se atrevan a molestar, sufrirán las consecuencias, y les aseguro que estas serán...sobrecogedoras.

Aquello era la amenaza más extraña y a la vez escalofriante que Zoro había oído en su vida. Akainu era una especie de sargento de película de esos que gritan e imponen a sus hombres... solo que en las películas los sargentos gritan a soldados, no a adolescentes fracasados.

-Muy bien-Sakazuki se frotó las manos con impaciencia-¡Vamos a empezar! Ahora, irán levantándose según nombre su número de identificación...

-He olvidado el mio-dijo Luffy.

-Joder, ya estamos-se lamentó Sanji.

-...y me dirán su nombre y el motivo por el que están aquí-terminó el profesor, fulminando con la mirada a los dos chicos-¡Comencemos! ¡320!

Nami se levantó, sonrojada. Todos la miraban atentamente. Akainu avanzó hacia ella, con aire de suficiencia.

-¿Nombre?-preguntó, con voz enérgica.

-N-nami señor-dijo ella, algo cortada.

-¿Cuál es el motivo de su presencia aquí, Nami?-preguntó Akainu, acercándose aún más. Pretendía asustarla, pero Zoro sabía bien que Nami no era tan fácil de intimidar.

-Yo... robé... en mi instituto.

-Vaya-dijo Akainu-¿eso hiciste? ¿y como te sientes?

-A...arrepentida-dijo ella, pretendiendo sonar triste.

Desde el fondo de la clase, Zoro hizo un ruidito de incredulidad. Nami le fulminó con la mirada.

-¿Qué es lo que robaste?-preguntó Akainu, que seguía pegado a ella.

Nami suspiró.

-Dinero, señor.

-¿Qué dices de su culo? -preguntó Luffy a Sanji, que se puso rojo como un tomate y le dió una patada por debajo de la mesa. Nami les lanzó una mirada abrasadora, que les hizo callarse.

-Robaste dinero. Muy práctica. ¿A cuántos compañeros?

Nami parecía un poco avergonzada.

-No fue a compañeros señor...robé... al colegio. Cinco mil berries, de la caja fuerte.

Akainu se echó hacia atrás, perplejo, y Zoro y Luffy rieron.

-Es divina-dijo Sanji, comiéndosela con los ojos.

-¡SILENCIO!-bramó Akainu, y la clase tembló-no crea que su crimen me sorprende señorita, aunque si me indigna. Espero que sea cierto que está arrepentida. Yo me ocuparé de que no vuelva a hacerlo. No es su primer año aquí, ¿verdad?

-No-Nami miró a Akainu, inexpresiva.

-Siéntese-ordenó Akainu, y Nami obedeció al instante-¡Siguiente! ¡436!

-¿Robar al colegio?-susurró Zoro a Nami desde atrás-¿En qué estabas pensando?

-¡SILENCIO!-bramó Akainu, y la clase volvió a temblar.

Nami le hizo señas para que se callase.

-¡470!-rugió Akainu, y Sanji se levantó.

-Vinsmoke Sanji señor-dijo, atropelladamente-es mi segundo año aquí, por malas notas y por patear el coche del director con unos amigos.

Akainu asintió. Luego miró un momento el listado.

-¿Y por algo más?-preguntó, delicadamente.

Sanji le miró, asustado.

-No me gustaría tener que decirlo.

-No haberlo hecho, Vinsmoke.

Sanji bajó la mirada.

-También por denuncias de acoso por parte de varias compañeras. ¡Pero no es cierto!

-Suficiente-frenó Akainu-siéntese.¡321!

Mientras Sanji se sentaba, Nico Robin se levantó.

-Nico Robin-dijo educadamente -primer año.

Zoro la observó con atención. Verdaderamente era muy guapa, y también parecía inteligente. Había algo en ella que le intrigaba.

-¿Por qué razón está aquí?-preguntó Akainu.

-Dejaron una carta para usted explicando mi caso-respondió ella, impasible.

-Siéntese-Akainu no vio necesario decir nada-022.

Cuando Usuff se levantó, le temblaban las piernas de manera incontrolable. Akainu, que parecía oler el miedo, se acercó a él, aterrador.

-¿Nombre?-preguntó Akainu con voz de ultratumba.

-U-usuff...señor-tembló el moreno.

-¿Por qué está usted aquí?-preguntó el tutor, haciendo crujir sus nudillos. "Qué imbecil"-pensó Zoro.

-Por...mentir-la voz de Usuff fue casi un susurro.

-¿POR QUÉ HA DICHO?-ladró Akainu.

-¡Por mentir!-chilló Usuff, presa del terror.

-¿Y A QUIÉN MINTIÓ?-volvió a gritar Akainu.

Usuff dudó un segundo. "No va a merecer la pena mentirle sobre esto"-pensó para sí.

-A todo el colegio. Sobre muchas cosas. Ya estuve aquí el año pasado por lo mismo-respondió finalmente, pero sorprendentemente mucho más tranquilo.

-¿Y no aprendió nada?-le preguntó Akainu con sarcasmo.

-Oh...si. He mentido mucho menos este año-dijo Usuff, encogiendose de hombros.

-Siéntese... de momento-siseó Akainu-el 246.

Zoro se levantó despacio. Por un lado, no quería obedecer. Sentía la necesidad de rebelarse, de cerrarle la boca a aquel hombre tan arrogante, pero por otro sabía que no debía hacerlo.

-Soy yo-dijo simplemente.

Muchas cabezas se giraron. Luffy le sonrió con complicidad, y Nami le observó atentamente, como si supiera exactamente lo que el chico pensaba.

-¿Y quién eres tú?-preguntó Akainu, entrecerrando sus oscuros ojos.

-Roronoa Zoro.

-¿Por qué motivo estás aquí?-preguntó Akainu. Estaba alarmantemente tranquilo.

-Porque suspendí varias materias y porque la gente es gilipoyas-dijo él simplemente.

Nami bajó la cabeza, algo compungida.

-Ya veo...-Zoro temió que Akainu gritase o le expulsara, pero él ni se inmutó ante su actitud grosera-sientate.

Volvió a su sitio. Nami le lanzó una mirada de tristeza, pero él no la respondió.

-103-leyó Akainu. Era el turno de Chopper. Al igual que Usuff se levantó temblando.

-T-t-t-t-t...-empezó el niño, asustado.

-¿T...?-Akainu se acercó al chico hasta cubrirlo con su sombra.

-Ttttttttt...-sollozó Chopper.

-¿Ttttttt...?-Akainu empezaba a impacientarse.

-T...t...

-Tony Chopper-dijo Nami, que no pudo soportarlo más.

-¡SILENCIO!-gritó Akainu, y todos se estremecieron-¿CÓMO SE LLAMA?

-T-tony...T-tony...

-¿TONY QUÉ?-clamó Akainu.

-T-tony...Tony...

-¿ES QUE SOLO SABE DECIR TONY?-estaba rojo como la grana.

-Es Tony Tony Chopper. Dos veces Tony...-volvió a intervenir Nami.

-¡QUE SE CALLE!-aquel alarido fue peor que todos los anteriores-¿COMO-SE-LLAMA?

Chopper estaba al borde del llanto.

-T-tony...T-tony...Chop-e-e-e...

-CHOPPER-berreó Akainu-¡TONY TONY CHOPPE-R! ¿TAN DIFÍCIL ES?

Chopper cerró los ojos y negó con la cabeza. Akainu no quiso seguir con él.

-Siéntese-dijo en un susurro-247.

Luffy se levantó.

-Aaaah, usted-Akainu volvió a hacer crujir sus nudillos, pero Luffy no parecía ni asustado ni preocupado en absoluto. Estaba tranquilo, indiferente-¿Por qué VUELVE a estar este año OTRA VEZ aquí?

Luffy le miraba fijamente.

-Ni le ha escuchado-susurró Sanji. Usuff contuvo la risa.

-¡CONTESTE!-gritó Akainu. La clase entera se sobresaltó de nuevo.

-¡Ah!-Luffy salió de su trance-yo... Perdón, perdón. Me llamo Monkey D. Luffy. Es mi tercer año aquí. Y... ¡Y te odio!

En la clase se hizo un silencio sepulcral. Todos miraban a Luffy, como si estuvieran viendo a un reo de muerte. Hasta Zoro cambió su aire de indiferencia, quedándose perplejo.

Akainu también se había quedado descolocado. Pero no tardó en recuperar la compostura.

-¿C-cómo dice?-preguntó Akainu, violento.

-Qué le odio-repitió Luffy, como si el profesor tuviese un retraso.

-Ah, vaya. No me importa. No está aquí para odiarme, sino para aprender, y...

-¡Encerraste a mi hermano!-gritó Luffy.

Toda la clase volvió a temblar, y Akainu levantó las cejas tanto que parecía que se le iban a salir de la frente.

-Señor...-empezó Akainu.

-¡Encerraste a Ace por lo del fuego! ¡Y no fue él!-gritó Luffy. No es que estuviera enfadado. Simplemente se lo echaba en cara.

"¿Su hermano?"-se dijo para sí Zoro. Nami estaba muy tensa.

-Luffy...-intentó calmarle.

-Silencio - repitió Akainu, con tranquilidad. Luego, volvió a Luffy-ya te voy recordando. Siempre igual. Gritón, molesto, grosero... un caso perdido. O casi.

Luffy le miró enfadado. Akainu le estaba dando un buen repaso.

-Crees que puedes decir lo primero que se te viene a la boca, o simplemente vacilas a la gente haciéndote el gracioso...

Luffy estaba igual que antes. Aquello parecía rebotarle.

-... y llamas a todo el mundo "amigo", aunque, realmente, ninguno lo es.

Luffy tembló. Aquello le había herido.

-Sí que son... mis amigos-dijo, mirándole con desprecio.

Akainu sonrió con maldad. Zoro creía que no le podía caer más mal, pero en aquel momento se dio cuenta de que le odiaba.

-Tu hermano decía lo mismo. Y ninguno de sus "amigos" le defendió a la hora de...

No pudo terminar la frase, porque Luffy se había abalanzado sobre él. Zoro se puso en pie, y también Sanji. Nami ahogó un grito.

-¡ENCERRASTE A ACE!-rugió Luffy, agarrado a su espalda.

El profesor le cogió de un pie y lo lanzó contra el suelo, y luego le dio una patada.

-¡Eh!-exclamó Zoro, enfadado. Hizo ademán de moverse de su sitio.

-¡SILENCIO!-gritó Akainu, iracundo-¡Número 247, está usted expulsado!

-Encerraste a Ace y no hizo nada ¡Encerraste a Ace y no hizo nada!-repetía Luffy.

-Señor, yo hablaré con él y...-empezó Nami.

-¡CÁLLESE!-Akainu golpeó la mesa de Nami, partiéndola en dos, y el alboroto cesó. Todos habían enmudecido-¡ESTA EXPULSADA DE CLASE! ¡EL PRIMER DÍA! ¡Y USTED TAMBIÉN!

Cuando sonó el timbre del final de la primera clase, todos estaban conmocionados. A Luffy y a Nami se los había llevado Akainu, y nadie sabía lo que iba a hacer con ellos.

-Están fritos-dijo Usuff-Akainu es famoso por ser el profesor que pone los castigos más severos. El año pasado a una chica, por pegar un chicle debajo de la mesa...¡la castigó a limpiar todo el colegio en una noche!

-Es un hijo de puta-dijo Sanji, enfadado-¡Mi pobre Nami!

-¿Qué decía Luffy de su hermano?-quiso saber Chopper.

-Está en la cárcel-respondió Sanji.

-¡Por quemar el colegio!-saltó Usuff. Luego se corrigió-bueno, acusado de eso. Según Luffy, es inocente.

-Fue hace dos años. Nosotros aún no estábamos. Sólo Luffy...y Nami.

Zoro meditó todo aquello en silencio. Si que se estaba metiendo en la boca del lobo...¡si su padre se enterase! Se había hecho amigo del hermano de un preso, que había quemado el reformatorio dos años atrás. "Tampoco me extraña que lo hiciera"-pensó. Y luego estaba Nami. En su época de novios, nunca le había dicho a donde iba de vacaciones. Ahora lo sabia. Había sido otra mentira descubierta. Otra más.

-Te noto preocupado-la voz de la chica nueva le sacó de su ensimismamiento.

Zoro la miró, sin saber que decir.

-No me pasa nada-respondió secamente. No solía pasarle eso con las chicas. Solía saber como tratarlas...

Nico Robin asintió.

-Tú y tu amigo sois sorprendentes. Os habéis enfrentado a él.

-Tampoco fue para tanto-repuso Zoro-solo le dije la verdad.

Se hizo un silencio incómodo. Zoro quiso decir algo, pero no se le ocurrió el qué. Aquella joven le ponía muy nervioso. Le descolocaba, como Luffy a Akainu.

Robin le sonrió con su habitual calma y se dispuso a alejarse, pero Zoro la detuvo.

-¿Y tú por qué estás aquí?-preguntó-no lo has dicho.

La chica se volvió, sorprendida. Eso sí que no lo esperaba.

-Yo...he estado en el extranjero. Y a la vuelta suspendí casi todas las asignaturas. Tenia que recuperarlas...

-¿En un reformatorio?-Zoro la miró con incredulidad.

-Eso decidió...mi tutor-dijo Robin.

Se miraron. Zoro iba a decir algo más, pero la voz metálica de los altavoces los interrumpió.

-"Alumnos del Colegio Shinsekawa, tienen treinta minutos de recreo. Dejen ahora las aulas."

-Ya me toca vigilar a los criminales-gruñó Buggy a dos profesores que estaban desayunando con él, dejando su café sobre la mesa.

El patio del recreo era un ancho descampado dentro de los límites del reformatorio, con una portería de fútbol rota. Los alumnos se sentaban en las gradas que había al lado, y conversaban sin mucho ánimo. Había una cafetería para coger un desayuno, pero había que pagar. Zoro no llevaba mucho dinero encima.

Se sentó solo en una de las gradas, absorto en sus pensamientos.

Aquello era peor de lo que había supuesto. El tal Akainu era un cabrón, y tenía la impresión de que solo le acababa de conocer. Y en cuanto a los demás, no le caían demasiado bien. Sanji era un baboso despreciable, Usuff un histérico rarito, y Chopper un niño bastante llorón. No había hablado con el resto, pero tampoco le gustaban. Aquel sitio estaba lleno de incomprendidos, de la "escoria" de la juventud, como habría dicho su padre.

Unos chicos mayores que él estaban sentados un poco más allá. Uno de ellos llevaba el pelo teñido de rojo, y tenía aspecto amenazador. El típico matón del barrio. Tenían pinta de tipos duros. Zoro se acercó a ellos.

-No creas que me vas a vacilar, Law. O me la traes o...-el pelirrojo se calló al ver llegar a Zoro. Él y otros dos chicos tenían rodeado a otro, más bajito, pero también mayor que Zoro, al que estaban amenazando.

-¿Sois nuevos?-preguntó Zoro, tratando de sonar indiferente pero también amistoso.

-Tú desde luego sí-respondió el pelirrojo con desprecio-¡Piérdete!

Se volvieron de nuevo para amenazar al otro chico, llamado Law. Zoro sabía que tenia que irse, pero estaba furioso. Sus responsabilidades, su padre y todo lo demás desapareció al instante.

-Tres contra uno. No parece justo.

Los tres matones se volvieron hacia Zoro. El cuarto chico, que parecía aburrido, le observó curioso.

-Mejor vete chaval. No merece la pena-le dijo el tal Law.

-¿Quién coño eres? ¿El justiciero del patio?-le espetó el pelirrojo.

-¿Y tú? ¿El rey del patio?-Zoro no quería empezar una pelea, pero ya era tarde. Los tres chicos le rodearon.

-Te voy a enseñar quien soy-dijo el pelirrojo haciendo sonar sus nudillos.

-Ten cojones-le retó Zoro.

El pelirrojo levantó un puño. Zoro se preparó para defenderse...

-¡Zoro!-gritó Nami.

"No me jodas"-pensó Zoro para sus adentros.

-¡Zoro, ven aquí ahora mismo!-llamó Nami, nerviosa.

-Ooooh-se burló el pelirrojo-ya le viene a recoger su mami.

-¡Zoro!-Nami llegó hasta él

-¡Lárgate!-respondió Zoro, de malas maneras.

-Ven conmigo. No les hagas caso...por favor-pidió Nami.

-Eso, ¿o te quieres quedar también sin el otro ojo?-le desafió el pelirrojo.

-Eustass, se lo diré a Luffy-dijo Nami.

-Joder, que miedo ¡Luffy no! ¡Mami mala!-se burló el pelirrojo.

Nami se acercó a él, hasta que quedaron solo a unos escasos centímetros el uno del otro.

-Se lo diré. Te lo juro-le avisó.

-¿Os han castigado hoy ya, no? ¿Crees que me asusta un niño pequeño?-le retó Eustass.

Nami no respondió, pero le mantuvo la mirada, severa.

-Le perdonaré-dijo Eustass, con arrogancia. Luego se acercó más a Nami-si te pasas esta noche por mi cuarto. O si prefieres en el baño...

Nami palideció. Zoro avanzó hacia Eustass, dispuesto a partirle la cara, pero Law les interrumpió.

-¡Hola Luffy!-saludó.

Eustass el pelirrojo se volvió, asustado. No había nadie. Law sonrió burlón.

-Vámonos Zoro-pidió Nami. Él vaciló un poco, pero finalmente la siguió-gracias Law.

-No, no-respondió él, con tranquilidad-¡gracias a Luffy!

Eustass y los otros dos matones volvieron a rodear a Law, furiosos.

-¿Pero a ti que te pasa?-le preguntó Nami, enfadada, mientras andaba a toda prisa por el pasillo.

-No necesito que hagas de hermana mayor-respondió Zoro, furioso.

Nami se detuvo, y le observó de nuevo con sus atrayentes ojos color miel. Zoro sintió como su cuerpo subía de temperatura con solo mirarla.

-Eustass lleva aquí cinco años, y cada vez está peor. El año pasado, le metió la cabeza en el váter a un chico, y le obligó a beber.

-Es un hijo de puta...-empezó Zoro.

-¡Ya lo sé!-le interrumpió Nami-¡se que lo es! ¡Pero pelearte con él no arreglará las cosas! ¿Qué dirá tu padre si se entera?

-¡Me la suda lo que diga! ¡Él me mandó aquí! ¡Haré lo que quiera!-Zoro sintió que por fin podía desahogarse hablando con alguien que conocía.

-Te mandó aquí para que cambiaras Zoro. Por tu bien-le traspasó con su mirada.

Zoro se sentía asqueado.

-¿Y tú qué? No es tu primer año aquí, ¿no?-le alegró ver que ella volvía a palidecer.

-Yo... ¡lo mio es distinto! ¡me envía el colegio, no mi madre!

-Robaste cinco mil berries ¡no me jodas! ¡A ti si que te pasa algo! ¿por qué nunca me dijiste que venías aquí?-no pudo evitar preguntarlo. Todo el resentimiento que aún sentía hacia ella y que creía haber olvidado estaba volviendo a atraparle.

Nami le miró con tristeza.

-No podía...al principio me avergonzaba tanto...

-¿Te avergonzabas?-repitió Zoro, incrédulo.

-¡Qué importa, joder!-exclamó, furiosa-¡No tengo que explicarte nada! ¡No se por qué coño me he tenido que preocupar por ti!

-Es cierto si-dijo él, con rabia-tú no eres de explicar nada. Sólo eres de conseguir lo que te importa. ¡Y a los demás que les den!

Nami cerró los ojos, y respiró profundamente. Zoro se sentía avergonzado. No quería herirla. Le importaba demasiado.

-Creo que los dos estamos nerviosos...Zoro. No...no nos gusta estar aquí y... no esperábamos vernos...-dijo Nami, aún con los ojos cerrados.

Él asintió lentamente. Nami se acercó...y le dio un abrazo.

-Que sepas que me alegro de verte -le susurró al oído.

Por suerte nadie los interrumpió, porque el pasillo estaba vacío. Permanecieron abrazados un rato, y Zoro recordó el tacto de Nami, que lo transportó a otros tiempos... cuando ambos se besaban apasionadamente en la hierva del parque, y Nami se tumbaba encima de él y recorría su cuello con húmedos besos, y él la acariciaba y la apretaba contra su cuerpo.

Zoro recordó las noches que habían pasado, a veces en la habitación de ella, otras en una casa abandonada de las afueras. Al principio, su amor había sido salvaje, apasionado. Lo hacían en la cama, en la ducha o sobre la mesa de estudio de ella. No podian parar de besarse. Pero luego ese amor se había vuelto suave, delicado, romántico...

Y luego se había acabado. Y eso era lo que él no había podido soportar.

Se separaron, lentamente, y se observaron largo rato.

-No debiste haberlo hecho-dijo Nami, pasando un dedo por la cicatriz del ojo de él.

-No me digas que no te gusta- sonrió Zoro-fue... por ti.

-Prométeme que no te meterás en más lios-pidió Nami. Zoro gruñó-por favor, prometelo. Lo necesito.

Zoro asintió, pero luego la cogió de las manos.

-Prométeme que tu tampoco.

Nami asintió lentamente.

-¿Sabes? No necesitas pegarte a matones como Eustass. Luffy y los otros son guays-comentó Nami.

Estaban paseando por un jardín escondido del colegio, que pocos parecían conocer.

-Yo no me pego a nadie-repuso Zoro, molesto, aunque ella tenía razón-no necesito amigos.

Nami puso los ojos en blanco.

-Luffy suele decir que quien no tiene amigos, es que no tiene cerebro.

-Pues él tiene amigos y no tiene cerebro-respondió él, huraño.

-Vamos a hacer un grupo de Watxap. ¿Quieres estar?

Zoro sabia bien que cuando Nami era amable había que aprovechar. "Total-pensó-¿qué vas a perder?"

-Si insistes-aceptó, y Nami sonrió, complacida.

-Tienes suerte Zoro. Más de la que crees-le dijo.

-¿En serio? Quién lo diría-ironizó él.

-Siempre fuiste tonto-rio Nami, y le besó en la mejilla. Zoro se puso colorado, pero trato de disimularlo.

Mientras la veía alejarse, pensó que sin duda se estaba metiendo en la boca del lobo. Casi se había peleado con unos matones locos, y Nami volvía a dar vueltas por su mente, como tiempo atrás.

Luego se dio cuenta de que sin Nami para orientarle, se había vuelto a perder.

Al llegar a su habitación tras casi dos horas buscandola, Zoro miró su móvil. Tenia muchos mensajes. Se recostó en su cama y se dispuso a leerlos.

Watxap:

Nami creó nuevo grupo:"Reformatoriooo"

~Nami: Hola chicooos!:D

Luffy cambió el nombre del grupo a: "Los Piratas del Sombrero de Paja"

~Sanji: Luffy que significa eso?

~Luffy: Soy el capitan!

~Sanji: ?

~Usuff: no podemos llamarlo los piratas de usuff?

~Luffy: No

~Sanji: Xdddddd

~Sanji: Usuff notas

~Chopper: hola chicos

~Luffy: Hola Choper!

~Sanji: Nami

~Sanji: Como os castigo Acainu?

~Luffy: Al final nos perdonó

~Usuff: si?

~Nami: Nos dijo que por ser el primer dia no nos haria nada

~Nami: Pero que nos sentemos en la primera fila

~Sanji: Capullo

~Usuff: /:(

~Luffy: $&JkihligGYOP

~Sanji: Ya empezamos luffy...?

~Luffy: Shishishi

~Chopper: :D

~Nami: Chicos, el sabado vamos juntos al pueblo?

~Luffy: Siiiiiii!

~Usuff: vale

~Sanji: Ok?

~Chopper: si

Zoro leyó toda la conversación con desgana. Le hizo gracia Luffy. "¿Piratas del sombrero de paja?-pensó, divertido-está loco". Prefirió no contestar a la pregunta de Nami. Ir al pueblo de al lado el fin de semana. No sabia si tendría ganas. Lo cierto era que no tenía ganas de nada.

¿Cómo podía estar tan deprimido? Tampoco era algo tan raro. Ya lo había pensado, su vida era un asco. Perdido, en aquella mierda de sitio, sin amigos, sin nadie.

Pero siendo justos, aquello no era del todo cierto. Le habían metido en un grupo, y le habían ofrecido ir con ellos. Y Luffy había sido muy amable con él desde el principio. Tampoco era justo que se quejara ¿o si? Tenía la oportunidad de conocer gente nueva, mejor que los pijos asquerosos de su colegio ¿o no?...

Y en cuanto a Nami... él creía haberla olvidado, pero ahí estaba, otra vez. Era una oportunidad de volver a empezar. Pero ¿de verdad quería volver a empezar? Él era quien había cortado, aunque nunca lo diría por respeto a la chica.

Por su mente pasaron muchos pensamientos, que se detuvieron momentáneamente en Nico Robin. A Zoro le intrigaba, y también le atraía. Pero no quería hablar con ella. Era obvio que ocultaba algo. Y ya le habían ocultado demasiadas cosas. Además, ella le hacía perder el control. En su presencia, no era capaz de pensar.

Siguió dándole vueltas a todo un poco, hasta que la llegada de Luffy le sacó de aquella espiral de problemas.

-¡Hola chaval!-saludó muy contento-¡Estás en el grupo!

-Si. Ya lo sé-respondió tranquilamente.

-¿Te vienes al pueblo? ¡Hay un montón de cosas que hacer allí!-Luffy se sentó al lado de Zoro y le dio unas palmaditas en la pierna-¡Lo pasarás bien!

En otro momento Zoro se habría molestado por la falta de consideración que tenia Luffy, pero estaba de sorprendentemente buen humor. Debía de contagiárselo el chico.

-No se si iré-respondió. "Otra vez-pensó para sí-estás actuando como una nena".

-¿No pensarás quedarte aquí encerrado también el finde?¡Hay que huir!-Luffy le cogió de las muñecas y le levantó de la cama-¡Venga hombre! ¡Anímate!

-No se... no me apetece-mintió Zoro.

-¡Venga!

-Luffy no...

-¡Veeenga!-insistió el chico del sombrero de paja, dándole un golpe amistoso.

-Bffff... está bien-aceptó Zoro, dándole un puñetazo en el hombro.

Luffy río, y los dos comenzaron a pegarse. Zoro no recordaba haberlo pasado tan bien en mucho tiempo; Luffy era todo un espectáculo. Dando un salto para golpearle, se volvió a cargar su cama.

Finalmente volvieron a tumbarse, aunque Luffy estaba prácticamente en el suelo.

-Eres un hueso duro de roer-admitió Zoro, al que le sangraba la nariz.

-Shishishi-rio Luffy-¡Creo que me has roto un diente!

-Ya entiendo porque ese Eustass te tenia miedo-recordó Zoro.

Luffy soltó una carcajada.

-¿Le conoces? ¡Es un tío muy raro!

-Es un cabronazo. No me dirás que también es...

-¡Sí!-Luffy rio-¡Es mi amigo! ¡El año pasado compartimos cuarto, porque nadie más quería dormir con él!

-Qué compartiera cuarto contigo no significa que fuese tu amigo-replicó Zoro. La manía amistosa de Luffy le ponía nervioso y no sabia por qué.

Luffy le miró extrañado.

-Él me lo dijo. Le pregunté si era mi amigo, y dijo que si-dijo seriamente.

Zoro suspiró.

-Decir una cosa no significa que sea cierta.

-Tú también lo dijiste-apuntó Luffy, muy agudo-¿no mentirias no?

Zoro no respondió.

-¿Qué le hiciste para que te tenga miedo? ¿Le asustaste por las noches?

-Qué va-Luffy se acomodó en su destrozada cama y se puso el sombrero sobre la cara-le di una paliza.

Era increíble como aquel chaval podía dejar a la gente pasmada tan rápido.

-¿En serio?-se sorprendió Zoro.

-Era un abusón. Y quiso hacer daño a Nami-la voz de Luffy sonó dura debajo del sombrero. Zoro le imaginó como una furia encima de Eustass, propinándole puñetazos-creo que después de eso ha cambiado a mejor.

Zoro no estaba tan seguro.

-Te peleaste por Nami. Eso me suena-dijo, sin poder evitar un deje de amargura en su voz.

-¿A qué te refieres?-Luffy se quitó el sombrero de la cara.

-¿Ella...te gusta?-preguntó Zoro, bastante molesto. Hablar de esas cosas le abochornaba como si aún fuese un niño pequeño.

-Es mi mejor amiga-respondió él, con sinceridad.

-Ya bueno. Ella te defiende...

-Y yo a ella. Para eso son los amigos-Luffy miró a Zoro con cierta lástima-¿tú no has tenido muchos amigos, verdad?

Zoro no sabia si enfadarse o reír.

-Con Nami todo va muy bien, hasta que descubres que solo te busca por el interés... y te das cuenta de que se ha estado riendo de ti.

-Eso no es cierto-Luffy se sentó en la cama, enfadado-no te metas con ella.

-No...¡no me meto con ella! Es solo que...tú... ¡estás engañado!

Se quedó en silencio, mirando su póster del espadachín con fastidio.

-Yo también estaba como tú-dijo Luffy de repente.

-¿Mmm?-se volvió Zoro, sin comprender.

-Al llegar aquí. También odiaba todo. Pero valoras más las cosas...cuando todo va mal.

Zoro meditó aquello en silencio. ¿tenía razón su compañero?

-Vente con nosotros. No seas palizas. Te aseguro que te divertirás. Danos una oportunidad por lo menos-pidió Luffy.

-No se trata de eso. Yo prefiero estar solo-se empeñó Zoro, testarudo.

-Nadie debe estar solo-le recordó Luffy-¡y no te dejaré en paz hasta que lo entiendas!

Zoro bufó.

-Hagamos una apuesta, Raronoa Zoro-dijo Luffy animado-¡Quédate toda la semana con nosotros! Si el domingo sigues queriendo estar solo...te prometo que te dejaré en paz.

Él no respondió. Luffy comenzó a dar golpecitos en la pared, impaciente.

-Veeeeenga-pidió.

-Buggy tenía razón. Eres un petardo-le recriminó Zoro.

-Vengavengaveeenga-siguió el chico.

-¡Déjalo ya joder!-se enfadó.

El chico del sombrero de paja le miró fijamente. Zoro no supo interpretar aquella mirada.

-Es que... lo siento. Pero nadie nunca se había tomado tantas molestias... por estar conmigo-Zoro estaba confuso y aturullado. Con lo poco que le gustaba hablar de él, lo estaba haciendo mucho últimamente.

-¡Hay que estar juntos Zoro!-contratacó Luffy, con seriedad-¡Somos como una tripulación! ¡Si no, ellos nos hundirán!

-¿Quiénes son ellos?-preguntó Zoro.

-¡Los adultos! ¿No lo ves? Ese rollo de "no faltar al orden" y todo eso ¡Quieren doblegarnos! ¡Hacernos aceptar su realidad! ¡Renunciar a lo que somos para agradarles!

Luffy parecía brillar con cada palabra que decía. Zoro le miraba perplejo.

Tras acabar de hablar, hubo un prolongado silencio. Luffy se desvistió y se puso su pijama rojo y azul. Después, se metió dentro de lo que quedaba de su cama.

-Esta bien-aceptó Zoro, y Luffy sacó la cabeza de debajo de las sabanas, sorprendido-iré contigo.

-Me alegro mucho-respondió con tranquilidad.

Hubo otro largo silencio. Zoro estaba muy incómodo. Realmente, Luffy le caía muy bien.

-Oye-susurró Luffy al rato-no me duermo ¿puedo poner tus discos? Molan mazo.

-¿Ahora?-se extrañó él.

-¿No es tan tarde no?

Eran las dos de la mañana.

-Esta bien-accedió Zoro.

Al final, pasaron la la noche conversando y escuchando rock.

Zoro tuvo que admitir que se divirtió bastante.

...