Capítulo 10:
Aquella tarde, cuando Edward abrió la puerta de su enorme casa, algo había cambiado, algo lucía muy diferente. Quizá era el hecho de que él se veía feliz y que una media sonrisa brillaba en su rostro, intentando movilizar al resto de su boca, o tal vez se debía a que yo estaba feliz de estar allí… Y no tenía miedo de ocultarlo.
-Pensé que no ibas a venir, me dijo en cuanto se hizo a un lado, dándome permiso para que entrara a su mansión. Al parecer ya era experto en el tema de maniobrar su incómoda silla de ruedas con una sola mano, y par a ser honesta no me sorprendía… Edward era así, todo le salía bien, todo lo hacía a la perfección.
-No tenía intenciones de venir, pero mi camioneta se averió justo en la entrada de tu casa y no me quedó de otra, le contesté quitándome la mochila de encima y arrojándola a mi lado en el sofá de piel. Me sentía un poco mal por haber dejado de lado mis obligaciones en el Hospital para ir a ver a Cullen. Quizá lo mejor era avisarle a Dimitri que no seguiría visitando el lugar con un mensaje, al menos no por un tiempo… Claro que se me pasó por alto el hecho de que mi teléfono había fallecido algunos minutos atrás, y no tenía ni una maldita idea de que haría para conseguir uno nuevo sin que Charlie supiera que había roto el otro. Ya era el tercero que dejaba de funcionar en ese año.
-Qué extraña y oportuna coincidencia, dijo sonriendo triunfalmente.
Lo observé fijamente y noté que su vendaje ya no estaba, en su lugar había un corto pero brillante cabello broncíneo. Hasta ese momento no me había dado cuenta de que se lo habían quitado y eso me hizo recordar la verdadera razón por la que estaba allí, por la que había dejado todo para ir a ver a Edward.
-Vale, vayamos a lo serio. ¿Volverás mañana a la escuela?
La sonrisa que había mantenido hasta ese momento se desvaneció un poco y con su mano sana tomó la otra, colocándolas sobre sus rodillas. Parecía… ¿Nervioso?
-Algo así, en realidad yo quiero hacerlo. Carlisle dijo que no era seguro y que sería mejor comenzar con la rehabilitación pero no quiero perder más clases.
-Bueno… Si de las clases se trata sabes que puedo ayudarte, le dije encogiéndome de hombros. No sería la primera vez que lo haría. –Pero quizá sea peligroso que te arriesgues a regresar cuando aún no ha pasado una semana de… ya sabes… lo del ACV, agregué señalando mi propia cabeza. No era tonta, su recuperación había sido extremadamente veloz y eso era una buena señal, pero volver a la escuela significaría una elevada tarea cerebral y con un pobre órgano que aún está algo dañado no es buena idea exponerse a eso.
-No importa si lo es… Quiero volver.
Otra cosa que odiaba de Edward, y realmente odiaba, era lo testarudo y cabeza dura que podía ser a veces. Lo detestaba porque yo también era así, y esa era otra de las razones por las que chocábamos tanto. A ninguno le gustaba perder y no dábamos el brazo a torcer tan fácilmente. Quién lo diría, algo que teníamos en común.
-Edward…, le susurré comenzando a hablar pero realmente no sabía que decirle. En mi interior tenía ese sentimiento, ese temor al saber que él no estaría bien allí. Es decir, me sentiría muy contenta de que regresara, pero las cosas ya no eran como antes… Él sufriría mucho sentimentalmente y alguien debía decírselo. -¿Crees que estás preparado para afrontar los cambios?
Cullen no dijo nada, simplemente me observó y bajó la vista. Sabía que él también había pensado en eso y había barajado las posibilidades de que su afección provocara más descontento en la escuela del que ya reinaba cuando todos comenzaron a notar su ausencia. Nadie más además de sus padres, las chicas y yo sabíamos que le había sucedido… Ni siquiera sus amigos se habían preocupado por saber que le pasaba, y que de un día para otro el chico más guapo, más fuerte y más codiciado pasara a ser un lisiado generaría un descontrol absoluto.
-Quiero mi vida, Bella… La quiero de nuevo. Quiero volver a estar como antes, que todo vuelva a ser lo mismo.
-Es que ya nada será lo mismo, le dije y sin poder controlarme siquiera me levanté de mi sofá y me acerqué a él, intentando demostrarle que estaba preocupada y que lo apoyaba en esa decisión, nada más que quería que supiera que sería difícil y que lo pensara bien antes de cometer esa locura. –No podemos volver el tiempo atrás. Las cosas son así y partir de ahora vas a tener que acostumbrarte a ellas…
-No es justo, dijo levantando su rostro hacia mí una vez más mientras me observaba con ojos llenos de lágrimas. ¿A dónde había quedado el sonriente muchacho que me había abierto la puerta minutos atrás? Lo quería traer de nuevo. –No merezco esto… Bella… ¿Por qué a mí?
Su pregunta rompió mi corazón en dos partes una vez más. Lo mismo me había preguntado segundos después de que Carlisle me había comunicado la noticia del accidente. ¿Por qué a él? Habiendo gente tan malvada y oscura en el mundo, ¿Por qué le había tocado esa maldición? ¿Por qué debería cargar con esa cruz si lo peor que había hecho en su vida había sido copiarse en un examen? Jamás lo entendería, nunca conseguiría comprender porque las cosas malas le suceden a la gente buena.
Pero entonces una luz se encendió en mi interior, y mis ojos se aclararon como nunca antes lo habían estado. Sentía algo en mi pecho, algo bueno, algo que me hacía sentir esperanzas… Estaba esperanzada por Edward, creía en su recuperación y en que él podría conseguir salir adelante. Solamente debía haber que esa luz se encendiera en él también y se permitiera aceptar lo que le había sucedido.
-¿Por qué no a ti, Edward? Eres fuerte, eres una de las personas más perseverantes que he conocido y todo lo que has conseguido ha sido trabajando y esforzándote por ello. No dejes que esta situación te apague, quizá ahora será más trabajoso para ti pero lograrás grandes cosas. No debes darte por vencido.
-Es fácil para ti decirlo, Bella, respondió con la voz rota mientras pestañeaba intentando contener las lágrimas que querían desbordar de sus hermosos ojos color esmeralda. –Eres perfecta.
Y entonces sus palabras hicieron mella en mi interior… Edward creía que yo era perfecta, cuando siempre me había dicho a mí misma que era un desastre. Él me veía como yo a él, y la verdad detrás de sus palabras era lo que realmente me asustaba de la situación.
-Todo lo que haces te sale bien, tú no sabes lo que es tener que trabajar el doble siempre intentando impresionar a gente… a gente que ni siquiera vale la pena.
-Edward, yo…
-¿Sabes cuántas personas han venido a verme desde que pasó lo del ACV? Una, solo tú has venido. Ni Emmet, ni Mike, nadie de los que decían ser mis amigos se preocupó por enviarme un mensaje ni siquiera. ¿Sabes cómo se siente el darte cuenta de que todos han estado a tu lado para obtener algo de ti, y que en cuanto algo malo pasa se esfuman como humo? No sé lo que es que alguien te quiera honestamente, te quiera de verdad. Ni siquiera los Cullen lo hacen… Quiero volver a esa puta escuela para demostrarles a todos que no necesito a nadie para recuperar las riendas de mi vida, y lo haré frente a sus narices... Me cueste mi salud o no.
-Yo seré tu amiga, le dije mientras sentía las palabras escapando de mí sin poder controlarlas. Eso había salido directo desde mi interior y el sentimiento que transmitían era tan real que me abrumaba el estar consciente de lo mucho que me gustaba estar con Edward, y de lo difícil que se me hacía dejar de pensar en él. –No necesitas a nadie, yo te apoyaré en todo y si caes te ayudaré a levantarte, no dejaré que renuncies a nada. Lo que dije en el Hospital iba muy en serio Cullen, lo que haya pasado entre nosotros antes ya quedó en el pasado, ahora vamos a luchar juntos por esto y verás que todo saldrá bien. Si quieres volver a la escuela bien por ti, prometo no molestarte más con "El Diario de Noah".
Edward rio sonoramente ante mis palabras y su mueca de tristeza fue reemplazada por una de esas sonrisas torcidas que tanto me gustaban. Me estaba volviendo adicta a esas cosas, adicta a él. Adicta a pensar todo el día en lo molesto que era, y en lo mucho que me agradaba tenerlo a mi lado. No iba a mentirme a mí misma, había algo entre él y yo, algo nuevo que quizá solo yo sentía pero que al fin y al cabo estaba allí, quizá siempre lo había estado y yo me había esmerado por ocultarlo. No era amor ni mucho menos, pero de verdad lo quería… Y mucho.
-Además te ves genial con el cabello así, con las mechas despeinadas y largas parecías vagabundo, a veces temía que una rata escapara de allí y me atacara.
-Oh claro, tu cabello es todo prolijidad y orden, me contestó mirándome de reojo, y supe que la luz que yo tenía comenzaba a arder en su interior también. Ambos sabíamos que sería difícil pero conseguiríamos sobreponernos a esa enfermedad.
Ambos reímos un rato más y luego nos quedamos en silencio Ese momento era muy íntimo pero cómodo, se sentía bien estar en silencio, cada uno con sus pensamientos. De repente, Edward me observó fijamente y no pude evitar devolverle la mirada.
-¿Por qué haces esto Bella?
¿Por qué lo hacía? Quería a Cullen, me sentía bien por él y me daba alegría poder ayudarlo en su situación. Me agradaba ver como luchaba por salir adelante, pero él podría hacer todo eso sin mi ayuda… Entonces, realmente, ¿Por qué estaba allí?
-Aún estoy intentando descubrirlo.
Y no mentía al decirle eso, en absoluto lo hacía. Todavía intentaba adivinar que me pasaba con él, y por qué cada vez que lo tenía cerca mi corazón sea aceleraba a más no poder.
Hola lectores, ¿Cómo están? Aquí les traigo un nuevo capítulo de esta historia, algo cortito pero algo en fin. No tengo perdón ni escusas, he estado terriblemente ocupada con mi trabajo y se me hizo imposible actualizar hasta ahora. Tuve un momento libre y por eso escribí esto, pido disculpas por la brevedad. Espero poder actualizar más pronto que antes y poder subirles capítulo entre mañana y pasado, de lo contrario les pido que tengan paciencia y confíen en mí. No voy a abandonarlos, solo necesito ordenar un poco mis cosas. Muchas gracias por el apoyo y los reviews, los amo con todo mi corazón. Nos leemos pronto, saludos.
