...
Capítulo 4
-"Alumnos del Colegio Shinsekawa, tienen diez minutos para presentarse en sus aulas."
-¡Mierda!-Zoro se levantó del suelo, dando un brinco. Se había quedado dormido allí, con Luffy al lado-¡Luffy! ¡Joder, vaya susto!
Hizo memoria de lo sucedido el día anterior. Había estado charlando con Luffy hasta las tantas. Se habían reído un montón.
Lo último que recordaba era haber vuelto al tema de Nami. "Ella se preocupa por ti-habia dicho Luffy-te quiere mucho."
Zoro se rascó la cara, adormilado. No le importaba mucho llegar tarde, pero, recordando a Akainu, tampoco le pareció lo más recomendable.
-Luffy...tío...espabila-le llamó Zoro.
Luffy se agitó un poco en el suelo, pero no se despertó. Parecía un koala.
-Joder macho-Zoro notó que le daba el sueño otra vez. Y eso si que no podía resistirlo.
-Monkey D. Luffy y Roronoa Zoro-leyó en voz alta Kizaru-treinta minutos tarde. Mmmmmnm...esto sugiere un castigo.
-Lo sentimos mucho ¡es que estábamos dormidos! ¡Menos mal que desperté a Zoro!-se excusó Luffy.
-¡Sí te desperté yo antes!-saltó él.
-Ya bueno, pero te volviste a dormir-rio Luffy.
-Apasionante-interrumpió Kizaru, aburrido.
Era el administrador del reformatorio, además de su profesor de física y química. Otra materia "amada" por Zoro. Y a los demás tampoco les volvía locos. Lo peor era que con Kizaru, un hombre lento y soporífero, era imposible enterarse de nada. Eso sí, el profesor podía ser burlón y retorcido si se lo proponía.
Luffy y Zoro lo descubrieron ese día.
-Veamos...su castigo...el primero que pongo este año-anunció, encantado.
-Es un gran acontecimiento entonces-ironizó Zoro, de malas pulgas.
Sanji negó con la cabeza. Desde su sitio, Nami le lanzó una mirada de advertencia.
-Hay que hacerlo especial, sí-bromeó Kizaru, exhibiendo una horrible sonrisa-me van a ayudar ustedes con un...experimento.
-¡Guay!-saltó Luffy, emocionado.
-Los envenena, seguro-murmuró Usuff.
Estaban en la clase de laboratorio. Les había costado lo suyo encontrarla. Kizaru sacó varias probetas. Luego, tomó los brazos de Luffy y Zoro.
-Este curioso ácido del que les hablé es un compuesto de nitrógeno e hidrógeno. La cuidadosa mezcla de ciertos...productos puede elaborarlo. Pongan sus brazos, por favor.
-¡No!-exclamó Nami, asustada-¡No puede...!
Kizaru hizo callar con solo mirarla.
-Por supuesto, si ellos son incapaces de asumir las consecuencias de sus actos... siempre pueden sentarse.
Luffy y Zoro miraron a Kizaru con aversión. El profesor había sido muy astuto. Si se sentaban, quedarían de cobardes. Zoro no estaba dispuesto a que lo humillara, pero tampoco iba a retirarse dándole ese gusto. Y Luffy estaba demasiado emocionado con ver lo que ocurría como para hacerlo.
-Chicos...venid aquí-pidió Nami.
Ninguno respondió. Sanji y Usuff también les miraban, expectantes. Zoro se dio cuenta de que Robin le observaba, y eso le dio coraje.
-Haga lo que tenga que hacer...profesor-dijo.
Kizaru sonrió. Cogió los brazos de los dos chicos, y vertió sobre ellos un bote de una sustancia viscosa y fría. Zoro lanzó un fugaz vistazo a sus compañeros, pero Luffy no quitaba la vista de Kizaru. Tenia aquella mirada enigmatica, que tanto sorprendía a todo el mundo.
El profesor echó gotas de un producto y chorros de líquido de otros en sus brazos. Nami estaba blanca como una hoja de papel, y hasta Sanji parecía preocupado.
-...unos 120 mililitros, por si acaso-explicaba Kizaru, con su lentitud habitual. A Zoro le estaba desesperando-y por último, añadimos tres gotas de etanol...
Con un cuentagotas, puso cuidadosamente tres gotitas en los brazos de los dos chicos. De repente, el líquido que había puesto sobre ellos empezó a humear y cambió de color. Perdió densidad, y empezó a abrasarles la piel. Zoro ya se esperaba algo así.
-Et voilà, ¡tenemos el amoniaco más corrosivo!-exclamó Kizaru, encantado.
Zoro notó como el dolor le penetraba por el cuerpo. Tembló sin control. El brazo le escocía muchísimo. Sintió muchas ganas de gritar de dolor, pero se contuvo. Luffy por su parte estaba impasible, pero su cara había enrojecido.
-Tengan mucho cuidado con el uso del NH3 en sus hogares, o como gracias a estos valerosos voluntarios han podido apreciar, sufrirán quemaduras muy dolorosas.
Zoro tuvo unas ganas tremendas de ponerle el brazo en la cara y quemarsela a él, pero se contuvo. El dolor era insoportable, y eso que él había perdido un ojo. Pero ninguno de los dos se quejó o gritó.
Finalmente, Kizaru les echó otro líquido, que les alivió y les limpió el brazo.
-Siéntense-ordenó con frialdad-y vigilen la hora la próxima vez.
Al acabar la clase, todos les rodearon.
-Qué cabrón, que cabrón, que cabrón...-repetía Sanji, mientras ponía unas toallitas húmedas en sus brazos.
-No necesito...-empezó Zoro, con su mal humor habitual.
-Cállate-le interrumpió Sanji-claro que necesitas ¿eres tonto?
Zoro le miró entre el enfado y el agradecimiento.
-Eso son quemaduras de tercer grado-dijo Nami mientras ayudaba a Sanji con las toallitas-es un bestia.
-A mi no me ha dolido nada-dijo Luffy seriamente.
-¡No mientas encima!-se enfureció Sanji, presionándole en la herida y haciéndole chillar de dolor-¿ves?-sonrió con malicia.
-Deberíamos denunciarles-Nami estaba consternada.
-Jo Nami, llevas aquí más que yo y aún no lo has entendido. Sabes de sobra como funciona esto. Nadie se atreverá a apoyarte. Y te callarán la boca antes de que puedas decir ni mu-Sanji terminó de vendarles negando con la cabeza.
Ninguno de los dos parecía afectado por el asunto, pero Zoro en el fondo estaba alucinando: acababa de ser torturado por aquel viejo ¿sabia su padre de este tipo de cosas cuando eligió el reformatorio?
-Son unos mentirosos horribles-dijo Usuff, con los puños apretados.
-¡Shi shi shi!-rio Luffy-¡de eso puedes darles clase!
Usuff le miró entre divertido y ofendido.
El resto del día transcurrió con más tranquilidad y menos traumas para Luffy y Zoro; fueron presentándose el resto de profesores del colegio: de lengua, historia e incluso de arte.
-Oh si-explicó Sanji a Zoro y Chopper-la educación artística aquí es importante. ¡Ojalá el profesor supiera algo de arte!
El profesor en cuestión, Galdino, era colega íntimo de Buggy el conserje, y tenía su mismo mal humor. Vestido con ropas estrambóticas, y llevando unas gafas de cristal azul de lo más horteras, se consideraba una especie de dios de la creación artística, pero tenía muy poca paciencia, y bastante descaro.
-¡Ya estás otra vez, Luffy! ¡Vaya porquería! ¡Tu falta de talento se iguala solo a tu falta de seso!-se indignó, viendo uno de los horribles garabatos de Luffy.
-A mi me gusta-repuso él, abatido.
-¿Y tú?-Galdino fue hacia el dibujo de Zoro-¡Por Dalí, que es despreciable! ¿El arte se te fue con el ojo?
Nami tranquilizó a Zoro dándole una palmada de apoyo por debajo de la mesa, mientras él imaginaba lo que podía hacerle a Galdino con unas tijeras.
Chopper dibujo el cuerpo humano por dentro. Parecía conocer muy bien todas sus partes. Sanji hizo una mujer desnuda ("desproporcionada"-criticó Galdino) y Usuff una cruenta batalla entre una serpiente marina y un guerrero vikingo, que le quedó bastante bien.
-Es muy chulo-comentó Zoro, observando el dibujo de Nico Robin.
-Es Anubis, dios egipcio del Más Allá-explicó ella-embalsamaba los cuerpos de los fallecidos.
Mientras Galdino se quejaba del dibujo de Nami, un billete de un berrie, Robin siguió explicando a Zoro la mitología egipcia, que le resultó muy interesante.
-Sabes mucho-fue lo único que se le ocurrió decir cuando acabó su explicación.
-Gracias. Me gusta aprender-respondió ella, contenta-tú no eres de leer mucho ¿no?
Él sonrió. Robin le hacía perder el habla. Y no sabia por qué. O quizás lo supiese demasiado bien.
-Soy más bien práctico.
Habló a Robin de la lucha de espadas, y para su sorpresa, ella le escuchó con sumo interés. Nunca nadie le había prestado tanta atención al hablar de su pasión. Zoro sintió por una vez que se alegraba de verdad de haber ido a aquel reformatorio. Lo cual era un pensamiento bastante sorprendente, teniendo en cuenta su pesimismo habitual. Quizás no su suerte fuese tan mala, después de todo.
-Luffy cielito, ¿qué te ha ocurrido?
-Oh bueno, me quemé en clase de química-respondió él, despreocupado.
-Déjame que te lo vea-pidió ella, acariciándole su alborotado cabello.
-¿Esto...va en serio?-Zoro estaba perplejo.
-Sí hijo si-respondió Nami, lacónica-ella es insufrible.
La mujer que atendía a Luffy, y a la que se refería Nami con tanto desdén, era Hancok.
Alta, de pelo negro, piel suave, semejante al marfil y unos penetrantes ojos azules, era la típica "profe buenorra", pero elevada a la enésima potencia. Llevaba siempre ropa ajustada y provocativa, y la teoría de Usuff era que nunca usaba sostén.
Hancok era una mujer engreída, vanidosa e insoportable. En vez de impartir su asignatura, lengua, venía a enseñar algo así como "por qué Hancok es la mejor y la más guapa". Hablaba constantemente de su vida, y de sus grandes éxitos académicos, además de sus varios matrimonios famosos.
-Y si es tan guay, ¿cómo es que ha acabado enseñando en un antro como este?-se quejaba Usuff.
Lo que más llamaba la atención de Hancok, a parte de su increíble físico y su desproporcionado ego, era su enfermiza obsesión por Luffy; se pasaba el tiempo observándole y lanzándole piropos, y siempre que podía le acariciaba y toquiteaba todo su cuerpo.
-Eres tan buen alumno... sin duda soy afortunada de que seas tan rebelde-susurró a su oído, pretendiendo producir en él un efecto erótico.
Probablemente en Zoro lo hubiese logrado. Y sin duda en Sanji, que no se cortaba un pelo a la hora de mirarle el trasero y el pecho. Pero a Luffy eso ni le iba ni le venía.
-Es un poco cansina-reconoció Luffy en el patio tras la clase-¡pero la coges cariño!
-Ella te tiene algo más que cariño-comentó Zoro.
-Ya bueno-Luffy sonrió-¡soy su enchufado!
-A veces pienso que es idiota-suspiró Zoro. Nami y Robin rieron.
En cuanto al resto de alumnos, Hancok era tan desagradable y cruel con ellos como podían serlo Akainu y Kizaru. Maltrataba a Sanji y especialmente al pobre Usuff, y no tardó en llevarse mal con Zoro. A las chicas, lejos de ser más dulce con ellas, las llamaba "patéticas vírgenes" y demás adjetivos despectivos. Así que, excepto Sanji, que la amaba, y Luffy, al que le caía bien, Hancok "la maciza" era detestada por la mayoría de alumnos.
-Dicen que uno de sus novios le partió el corazón-comentó Usuff.
-No me extrañaria-añadió Nami, a la que aquel primer día ella había llamado "lagartona fresca"-es una zorra.
-Una piel delicada...un cuerpo de escandalo-decía Sanji. Pero Nami le hizo callar de un golpe.
La solución de Hancok para sus clases carentes de teoría, era mandarles un montón de práctica, y así, según ella, aprenderían.
Los otros profesores que Zoro conoció aquel día fueron más agradables: Jimbei enseñaba historia, y era un auténtico apasionado de su materia. Hizo que todos se sintieran interesados por la Revolución Francesa, y al final de la clase, les dejo con ganas de saber más. Zoro vio con especial alegría que Robin estaba fascinada con aquel profesor y sus explicaciones.
-Le gusta su trabajo-le dijo ella, cuando acabó la clase-creo que es el primero que tenemos al que realmente le gusta.
-Verás el siguiente-dijo Nami, volviendo a consultar el horario-ese si que es un elemento.
Se refería al psicólogo.
Aokiji era uno de los profesores más jóvenes, y al igual que Jimbei se mostraba más benévolo con sus alumnos. Era también muy alto, de piel morena y pelo negro, muy rizado.
Como psicólogo del Colegio Shinsekawa, su misión era quizá la más importante: estudiar la mente de los alumnos y solucionar los problemas que les mantenían inadaptados. Pese a ello, la opinión que a Zoro le surgió fue que era bastante vago.
-Hola chicos-saludó al entrar-¿cómo va todo?
-Si yo te contara...-murmuró Sanji.
-Por lo que veo, la mayoría habéis vuelto-siguió-bueno. ¿Seguisteis los pasos que os di?
-Siiiiii-habló Luffy-¡Yo todos!
-Recuerda levantar la mano y esperar tu turno, Monkey D.-dijo Aokiji con calma.
-Perdón-se excusó Luffy, avergonzado.
-Bueno. Este año, como sabéis, es muy importante que os apliquéis en los estudios y deis un cambio radical, o de lo contrario, las cosas se os pueden complicar en un futuro-empezó Aokiji, pausadamente-pensadlo. Vais a enfrentaros a vuestro último curso, y tendréis que aplicaros a tope si queréis poder entrar en una universidad que os guste.
Los alumnos le miraron circunspectos. Desde luego, los estaba deprimendo. Aokiji esbozó una afable sonrisa.
-El caso es que tenéis todo el verano para prepararos para ese curso. ¡Y no lo podéis desaprovechar!-exclamó, satisfecho-¡Fuera esas caras largas! ¡recordar los pasos! ¿los recordáis?
-¡Yo!-exclamó Luffy emocionado-digo...-levantó la mano y puso cara seria.
-A ver Monkey D.-le invitó Aokiji.
-¡"Ver el día"!-exclamó Luffy-o algo así...
-Era "Ir al día", genio-repuso Sanji, al que la clase parecía aburrir en extremo.
-Bueno, el concepto es... casi el mismo...-Aokiji lo escribió en la pizarra-ir al día ¿en que consiste eso...Monkey D.?
Luffy tenía otra vez la mano levantada. Mientras en las otras clases tenía una expresión ausente, en aquella parecía disfrutar de lo lindo.
-¡En llevar todo al día! Los deberes, estudiar y todo lo demás.
-Muy bien. La clave para que hagáis un buen curso es que llevéis las cosas al día. Un elefante se come a trozos, no todo de golpe. Si vais poco a poco, os ahorraréis el peor de los desastres: estudiar todo el día antes. Todos los años doy este mismo consejo, y todos los alumnos me admiten que es cierto. Pese a ello, pocos lo siguen. Recordad: sacrificar cada día un poco de vuestras tardes en el estudio os evitará tener que sacrificar quizás vuestra vida entera.
-Tampoco exageres-bromeó Nami.
-¿Recuerdas cuál era la segunda clave?-le preguntó Aokiji, y ella se sonrojó.
-Estoooo... "Atención al cliente".
-Correcto-Aokiji lo escribió-¿y qué quiere decir?
-Bueno-Nami reflexionó un segundo-es algo así como que tenemos que atender a los profes porque somos sus clientes pero a la vez ellos los nuestros.
-Si bueno...-Aokiji rio-esa metáfora la use yo para ti especialmente. Lo que viene a decir es que la atención en clase es fundamental, porque te da la mitad del trabajo hecho. Y con esa mitad, y la otra en casa... ¡todo quedará resuelto! Recordad que sois clientes del profesor, porque tenéis que adquirir su saber, y él es vuestro cliente, porque tiene que vendéroslo, así que nunca dejéis una duda sin preguntar ¡eso muy importante!
Zoro observaba por la ventana sin prestar demasiada atención. Todo ese rollo ya lo había escuchado antes, de muchos profesores y de muchas formas.
Entonces Aokiji le llamó.
-¿Tú eres...?
-Zoro-respondió él secamente.
-Roronoa Zoro-Aokiji leyó su nombre en el listado y le examinó-creo que esta mañana Kizaru te regañó por llegar con retraso.
-Hizo algo más-respondió él, taciturno.
-¡Kizaru les torturó!-exclamó Nami-¡les hizo daño!
Aokiji no respondió.
-Partiendo de eso, ¿cual piensas que será el tercer paso?
-No se-Zoro no tenía muchas ganas de participar en aquello.
-Piensa-replicó Aokiji, con calma.
Era mejor no discutir.
-Supongo que...la puntualidad-dijo al fin.
-¿Por qué?-preguntó Aokiji, impertérrito.
-No se... será buena para el estudio... y eso-Zoro no era muy bueno expresándose, eso lo tenia claro. Además, le daba vergüenza delante de todos.
-No es exactamente la puntualidad lo que busco. Aunque es importante, sí. ¿por qué llegaste tarde?
-Esto... me quedé dormido-Sanji hizo un ruidito despectivo.
-¡Yo también!-exclamó Luffy, que parecía padecer una especie de necesidad de atención absoluta.
-¿por qué te quedaste dormido?-preguntó Aokiji.
Zoro estaba empezando a desesperarse.
-Porque...estaba cansado.
-¿Por qué?-siguió Aokiji.
-Porque...porque me dormí muy tarde.
-¿Sigues cansado ahora?-preguntó Aokiji.
Zoro estuvo tentado de decirle que él le daba sueño. Pero en el fondo, el hombre tenía razón.
-Sí-admitió.
-¿Y crees que tu rendimiento hoy habría sido el mismo si te hubieses acostado antes? Aparte de que no te habrían castigado.
Zoro suspiró.
-No.
-Pues ya has deducido el paso tercero-dijo Aokiji, satisfecho-"Las horas de descanso". Dormir, sobretodo en la adolescencia, es muy importante. Os aseguro que la diferencia entre ir a un exámen si dormir e ir descansado es abisal. Así que ya sabéis ¡diez horas mínimo!
-¿Diez horas?-se asombró Zoro.
-Diez horas-repitió Aokiji-prueba.
El último paso, según Aokiji, era de importancia vital.
-¿Recuerdas cuál era, Usuff?-preguntó Aokiji al chico. Usuff, que estaba chateando con el móvil, dio un respingo.
-Estoooo...¡si, claro! Eeee... ¡era "Estar vitaminado"!
-Te lo estás inventando-rió Sanji.
-¡No!-chilló Usuff-¡De verdad que era eso!
-¿Tú te acuerdas, Vinsmoke?-repuso Aokiji.
-Claro que sí. Ni que fuera tan difícil-Sanji miró al profesor con suficiencia-era "Entorno feliz" ¿verdad?
-Correcto-asintió Aokiji, y lo escribió en la pizarra-con la estupenda memoria que tienes, no se como sacas esas notas.
Zoro lanzó una risotada por detrás, y Sanji se giró, furioso.
-Cuidado no te duermas, marimo.
-Vete a acosar a alguna chica-respondió él con enfado.
Sanji iba a responderle, pero Aokiji lo interrumpió.
-Creo que os haré una terapia de pareja un día de estos.
-Uuuuuu-dijo Usuff riendo, pero al ver la cara de Sanji, se calló de golpe.
-¿Qué significa "Entorno feliz"?-preguntó Aokiji-¿tú lo sabes?-Robin, que hasta entonces no le había quitado ojo de encima, bajó la mirada, aturullada.
-Creo que lo que quiere decir es que...tu situación, la gente que te rodea, te debe ser favorable. En un ambiente en el que no estás a gusto, tus estudios se pueden ver afectados-reflexionó.
Aokiji la miró complacido y asombrado.
-Muy bien. Muy bien explicado. Te felicito-ella asintió, contenta-veo que no todos en esta clase habéis perdido el tiempo. Bueno. Lo que este paso quiere decir, es que procuréis que vuestra situación sea lo más alegre posible, porque eso favorecerá vuestro estudio. En una familia donde los padres se pelean, el niño suele sacar peores notas. Tratar de buscar la paz, y el equilibrio. ¡Muy buen repaso! ¡Recordad siempre los cuatro pasos! ¡Son importantes a la hora de estudiar, ni os imagináis cuanto! Y ahora, la planificación del trimestre-bebió un poco de agua antes de continuar-Dedicaré las cinco clases que tenemos a la semana a cada uno de vosotros, uno por clase, siguiendo el listado. Así podré analizaros en profundidad y tratar de ayudaros con vuestros problemas...
-¿Por qué?-preguntó de repente Zoro.
Aokiji se volvió hacia él, sorprendido.
-¿Por qué?-repitió, perplejo.
-Digo que por qué nos tiene que ayudar a resolver nuestros problemas. La mayoría de jóvenes de nuestra edad los resuelve solos. Y yo no soy un discapacitado-Zoro notó todas las miradas de los demás clavadas de nuevo en él. Para lo poco que le gustaba destacar en clase...
-Te aseguro, Roronoa, que ya quisieran muchos jóvenes de tu edad contar con ayuda. No creo que estés en posición de rechazarme, ni tú ni nadie. Ni siquiera yo estoy en posición de rehusar a ser ayudado. Pero si no quieres que te dedique una clase, te saltaré, y cogeré al siguiente. No voy a obligar a nadie.
Zoro no respondió. Sabia de sobra que necesitaba que alguien con la capacidad de Aokiji le orientase. Pero no soportaba la idea de recibir esa "ayuda". Le hacía sentirse como un subnormal.
-"Alumnos del Colegio Shinsekawa, diríjanse al comedor escolar para su cena."
Como ovejas guiadas por un pastor, todos se dirijeron hacia la cantina. Se dieron bastante prisa, porque estaban muertos de hambre, y en la cola siempre había pelea. Nuevamente, Nami se vio obligada a "educar" a los alumnos que se dedicaban a tocarle el culo a ella o a Robin.
-¡Sois unos cerdos!-les gritó Nami.
-Sí a mi me da igual-le dijo Robin, con tranquilidad-¿quieres liarte conmigo?-preguntó a uno de los chicos, más joven, que la había pellizcado el trasero.
El chico, de unos catorce años, sonrió con malicia, pero cuando Robin avanzó hacia él levantando los pechos, se alejó, intimidado.
Nami rió.
-No les hagas eso, o parecerás Hancok.
-Oh, no, querida-rió Robin, imitando la voz de Hancok-ella es muchísimo más guapa y perfecta.
Las dos chicas rieron con complicidad, mientras se servían su plato.
Zoro iba a sentarse en una mesa vacía, pero Luffy le agarró y se lo llevó con los demás.
-Recuerda nuestro trato-dijo, sonriente.
-Me vas a tirar el puré-gruño Zoro.
En la mesa ya estaban sentados Nami, Robin, Usuff, Chopper y un chico más mayor, que se presentó como Franky. Tenía el pelo engominado, y llevaba gafas de sol. Al igual que Luffy, no tardó en caerle bien a Zoro.
-También es mi primer año-decía Franky-solo conocía al pequeño Chopper, que es suuuuuper mono, y me alegro mucho de haberle vuelto a ver.
-¿Y el acosador?-preguntó Zoro a Nami. Ella río.
-Cómo siempre, peleando con el cocinero-señaló a la ventana de la cocina, donde Sanji discutía con un hombre mayor, de largos bigotes, vestido de chef.
-Esto está repugnante-decía Sanji-Cada año vas a peor. ¡Le tienes que echar más sal, o se queda soso!
-Ningún niñato camorrista me va a decir como trabajar-rebatió el cocinero, enfadado-¡Piérdete de una vez!
Al final, el chico cedió, y volvió a la mesa con los demás.
-No sabia que te fuera acosar también a los viejos barbudos-se burló Zoro.
-¿Qué hace el marimo aquí?-preguntó Sanji a Luffy, enfadado.
-¡No me llames así!-se enfureció Zoro.
Pero ambos se callaron al advertir la mirada fulminante de Nami.
-Zoro es nuestro amigo ¡y come con nosotros!-informó Luffy, con tranquilidad, y no se discutió más la cosa.
La cena no fue tan mala como Zoro había esperado. Franky era un tipo muy simpático, aunque con un humor bastante peculiar, y Nami y Robin fueron muy agradables. En cuanto a Luffy y Usuff, se dedicaban a hacer marranadas con la comida, que Chopper aplaudía y Sanji trataba de impedir.
-Yo acabé aquí por conducir-explicaba Franky.
-¿No tenias carnet?-se interesó Nami.
-No, bueno-Franky lanzó una risotada-¡el coche no era mío! E iba borracho... El choque no fue nada divertido.
-Conducir bebido es la primera causa de accidente-recordó Chopper a Franky, al que había cogido mucho afecto.
-¿Y tú por qué estás aquí, Tony?-preguntó Nami-no se lo dijiste a Akainu.
-No pudo decir nada-rió Usuff. Nami le hizo callar, clavandole su tenedor.
-Oh...bueno-Chopper bajó la mirada, muy avergonzado.
-No pasa nada Chopper-intervino Sanji-yo estoy aquí por reventar el coche de mi director...
-Y por acosador-volvió a picarlo Zoro.
-... y el marimo está aquí porque se dedica a meterse en peleas con gente más fuerte que él-siguió Sanji.
-Cómo no lo dejéis, os vais a comer a la mesa de los raros-intervino Nami, amenazante.
La mesa de los raros estaba compuesta por un montón de gente variopinta, de distintas edades, que parecía bastante deprimida. Zoro distinguió a Law, el chico al que había amenazado Eustass, entre ellos.
-En realidad, yo saco buenas notas-empezó Chopper, muy nervioso-es que... me pelée.
-Mmmm...como el marimo.
-¡SANJI!-rugió Nami.
-Había unos chicos mayores que se metían conmigo-explicó Chopper, bastante cortado-y al final yo me enfadé y me pegué con ellos.
-Vaya cosa-comentó Sanji-¿por eso te mandaron aquí? Pues es mala suerte.
-Es que...-Chopper bajó la mirada-a uno de los que pegué se le abrió la cabeza...¡fue un accidente! Tuvo que ir al hospital...
-Whoa Chopps-Franky le miró alucinado-¡Pequeñito pero matón!
-No me lo creo-repuso Usuff.
-Se parece a una de tus mentiras-se burló Sanji.
-¿De verdad les pegaste?¿no eran más mayores?-se asombró Zoro.
Chopper asintió, con tristeza.
-Tengo problemas con mi ira-dijo. Era increíble como un niñito tan mono podía hablar como un adulto-se lo dije al señor Aokiji al acabar la clase, y me dijo que me trataría el primero. El colegio, al que ya había dado problemas antes, decidió enviarme aquí. Y no pude oponerme.
-¡A mí igual!-saltó Luffy-¡Y eso que mi abuelo es el director! Pero la nueva ley de educación estipula que aquellos alumnos con ciertas faltas graves en sus expedientes deben ser enviados a centros especiales de re-educación.
Todos le miraron perplejos.
Era la primera vez que Luffy decía algo tan profesional, y tan bien expresado.
-Lo he oído mil veces, por eso me lo sé tan bien-aclaró, divertido.
-Yo no conocía esa ley-dijo Zoro.
-Está en vigor desde hace poco-le explicó Usuff-el país está muy encima de la educación. Sobretodo, desde que se ha visto que el nivel de los institutos es muy bajo, y que el índice de criminalidad en adolescentes, muy alto. Por eso son muy rigurosos. Aquí solo quieren a los mejores. ¡Los demás se los quitan de en medio!
-No exageres tampoco-le cortó Sanji.
-¡No exagero!-se defendió Usuff-¡es cierto! ¡Todos los alumnos que dan problemas los mandan al talego! ¡Mirad yo, sólo por mentir!
-¡No sólo por mentir!-se escandalizó Sanji-¡hiciste creer a todo el colegio que el bedel era un asesino en serie!
-Y fingiste tu propia muerte-añadió Luffy.
-Bueno bueno-dijo Usuff, que parecía encantado ante el recuerdo de tantas hazañas-tampoco fue tanto.
-Pues a mí aquí me trajo mi padre. El instituto no tuvo nada que ver - reflexionó Zoro.
-Eso es porque vas a uno privado. En los públicos, decide el ministerio-dijo Sanji, secamente.
-Los pobres no elegimos-dramatizó Franky.
-Tampoco se está tan mal-trató de animar Luffy-yo me divierto.
-Tú porque no tienes seso-se indignó Sanji-esto es un asco. Hace dos años que no tengo verano.
-Sí los profesores al menos fuesen un poco menos panolis-añadió Franky.
-"Alumnos del Colegio Shinsekawa, tienen cinco minutos para terminar de cenar y dirigirse a sus respectivas habitaciones."
-Esto...¿nunca se calma?-preguntó Zoro a Nami.
-No. Cada media hora emite un mensaje, eso si no da mensajes especiales, o llama a alumnos al despacho del director.
-Me tiene harta-añadió Robin, con mucha calma.
-¿Para qué van al despacho?-preguntó Zoro.
-Qué peñazo marimo. No te enteras de nada-volvió a fastidiarle Sanji.
-Tú el año pasado estabas igual-cortó Nami, antes de que Zoro pudiese replicar-así que calla. Al despacho del director se va cuando te van a poner un castigo serio de verdad.
-Suele ser por alguna chorrada-añadió Usuff.
-Yo he ido cientos de veces-comentó Luffy.
-Por qué no me sorprende-rió Zoro.
-Pues eso-siguió Nami-que no se calla nunca.
-¡Acabad de una vez, pelmas!-les apremió Buggy, que vigilaba el comedor con Galdino.
Acabaron el postre (una manzana casi podrida) rápidamente, y se fueron a sus cuartos a dormir.
-Creo que hoy seguiré el consejo de Aokiji-le dijo Luffy a Zoro, metiéndose en su cama rota.
-Deberías pedir que te la arreglasen-señaló Zoro.
Luffy rió.
-Aquí la norma es que si lo rompes lo pagas. Mejor que no se enteren. Le pediré a Franky que le eche un vistazo mañana. Sabe de carpintería.
Zoro asintió. Encendió el móvil, y se puso a mirar fotos de sus compañeros de instituto. No le caían demasiado bien. En comparación con Luffy, eran muchísimo más "normales", pero también muchísimo más desagradables.
-Creo que me quedaré un rato más despierto-comentó Zoro.
-Mañana te despertaré eh-Luffy bostezó-como lleguemos otra vez tarde, nos cortarán el brazo.
Zoro palpó la quemadura que le había dejado el amoniaco. No era el típico alumno quejica, pero estaba dispuesto a decírselo a su padre en cuanto le viera.
-Habrá que andarse con más cuidado si queremos salir el finde-continuó Luffy.
-Sí, desde luego.
Al final, el chico del sombrero de paja se quedó frito, y Zoro miró en su móvil unas fotos de él y Nami. Sintió que el corazón se apretaba por la añoranza. No debía dejar que Nami ocupase de nuevo su mente...¿o sí?
En el cuarto de Nami y Robin, las dos estaban sentadas juntas, enseñándose fotos.
-Y este es Chabo-dijo Nami, pasando otra imágen.
-Es mono-comentó Robin-pero demasiado pequeño.
Nami asintió. Luego, se acomodó en su cama.
-Bueno-dijo, mientras se ponía la almohada en la espalda-¿y qué tal te lo pasas?
Robin sonrió.
-No tan mal como esperaba. Sois todos muy agradables. Hacéis de este sitio un lugar bastante mejor.
-Vaya, gracias-rió Nami-tú también eres un cielo. Tenía miedo de que me hubiese tocado una compañera de habitación pesada.
-Yo también. Si me hubiese tocado con Kalifa no sé qué habría hecho...-Robin siguió mirando las fotos del móvil de Nami-¡Oh!
Se había detenido en una de Zoro.
-¡Uy!-Nami se sonrojo-creí que las había borrado todas...
-No pasa nada Robin-se rió Robin, divertida-es muy guapo ¿te gusta aún?
-Oh no...-Nami trató de sonar natural-que va... ¿a tí?
Ahora fue Robin la que se sonrojó, aunque intentó disimularlo.
-¡Robin!-Nami sonrió maliciosa-¡nunca te había visto así! ¿te gusta?
Robin negó, y Nami la golpeó con la almohada, burlona.
-Yo...está muy bueno-reconoció algo avergonzada-y parece buen chico.
-Es impresionante-admitió Nami-y es muy buen tío.
-¿Por qué le soltaste entonces?-preguntó Robin.
-No... él me dejó. Fue culpa mía-aclaró Nami. Estuvo un rato en silencio, absorta en sus recuerdos-me aproveché de él. Y lo pagó caro. Me sorprende que aún me hable.
-He visto como te mira. Aún siente algo por ti.
A Nami le sorprendió la sinceridad de Robin.
-No se... yo ya le había olvidado... más o menos. Lo cierto es que... ahora me gusta otro...
-Luffy-dijo Robin, sin alterarse.
El color de la cara de Nami se puso tan rojo que parecía que Kizaru se la hubiese rociado con su NH3.
-N-no...¿como me va a gustar Luffy?-rió forzosamente. "Por Dios Nami-se dijo a si misma-¡contrólate! ".
-Pero si es obvio-dijo Robin, dándole con la almohada, en venganza-siempre le cuidas.
-¡También cuido de Chopper!-se defendió Nami.
Robin levantó una ceja, y Nami se acordó de Zoro. Al igual que a su ex-novio, con Robin parecía difícil ocultar las cosas.
-La verdad es que no tienes mal gusto-Robin abrió el armario y sacó su pijama-¿piensas decírselo?
-¿Qué me gusta?-Nami se revolvió en su cama-no lo se. Estoy confusa. Luffy siempre me ha gustado. Pero Zoro vuelve a estar aquí. Y él también significa mucho.
Robin asintió. Se cambió de ropa y se metió en la cama, con una novela titulada "La ladrona de libros". Su plan era leer un rato para relajarse, antes de dormir.
-Él también te mira a tí-dijo Nami, de repente. Robin levantó la vista del libro lentamente.
-¿Qué?
-Desde la clase de arte-dijo Nami-estuvisteis hablando... hacía mucho que no le había visto tan animado. Ni siquiera conmigo...
Nami no terminó. Tras unos instantes de silencio, se giró hacia la pared, donde tenía un póster enorme de Cavendish, su actor favorito, sin demasiada ropa puesta, y se quedó dormida.
Pero Robin no se durmió. Tampoco pudo leer nada. Aquel último comentario y todo lo vivido aquel día no le dejó hacerlo.
Entretanto, Zoro deambulaba por los pasillos del segundo piso, desorientado. Se había levantado para ir al baño, y se había perdido.
"Mierda-dio otro giro, y se percató de que estaba ya en las escaleras que llevaban al vestíbulo-tengo que conseguir un mapa de este sitio."
Se dio la vuelta para volver, cuando una figura le sorprendió. Zoro la reconoció enseguida. Era una de las chicas que había visto el primer día en la entrada, cuando había conocido a Luffy, la que tenia el pelo rosa. No sabía su nombre.
La chica, sin embargo, si sabía el suyo. Le tenía echado el ojo desde el primer día. Lentamente, le sonrió, fingiendo parecer inocente, y le guiñó un ojo.
"Es muy tonta-pensó Zoro. Luego recordó que llevaba casi un mes sin tener sexo-y es muy arriesgado. No merece la pena."
Se dio la vuelta, sin ni siquiera saludarla, y se dispuso a irse. Pero entonces recordó que estaba perdido, y eso le llevó, no supo por que, a acordarse de Nami, y de lo increíblemente solo que se sentía. La echaba en falta. Mucho.
La chica de pelo rosa emitió un gemido incitador. No era tan tonta como parecía. Zoro se dio la vuelta lentamente.
Al cabo de unos instantes, los dos estaban en el cuarto de las escobas, besándose apasionadamente, y quitándose la ropa. Zoro solo fue capaz de pensar, por un instante, que si Buggy les pillase estarían en un aprieto. Pero en un momento como ese, totalmente desenfrenado, era lo último que le preocupaba.
Le bajó las bragas y sin más miramientos la penetró con fuerza, mientras la besaba en el cuello y en los pechos.
Aquella chica en realidad le daba igual. Ni siquiera le caía bien. Pero necesitaba llenar aquel vacío que tenía en su interior. Un vacío que llevaba intentando hacer desaparecer con muchas chicas como esa desde la marcha de Nami.
Ella comenzó a gemir con fuerza, y Zoro la tapó la boca mientras le daba fuertes estocadas, haciendo temblar la estantería con los productos de limpieza. Estaban completamente desnudos, y él había destrozado el sujetador y las bragas de ella. Se acercaba el climax...
-Joder-Zoro gruñó de placer mientras se movía contra su cuerpo y le apretaba los senos-¡Joder!
Ella no era fea. Tenía buen tipo. Pero no era como Nami o Robin... Robin.
El rostro angelical de la joven apareció por la mente de Zoro, y entonces él, sin pensarlo más, se detuvo. No quería seguir.
-¿Qué pasa?-preguntó la pelorrosa, impaciente.
-No...-Zoro no sabía que decir. Se percató de que ambos estaban sudando-lo siento.
Se puso los pantalones y la camisa y salió del cuarto de las escobas a toda prisa.
-¡Espera!-le llamó la pelorrosa, enfadada-¡¿pero de qué vas?!
Zoro no se detuvo ni un segundo mientras avanzaba por los pasillos a toda prisa. Por primera vez en su vida, fue capaz de encontrar su cuarto sin perderse.
Se metió en la cama (Luffy roncaba escandalosamente) y se quedó mirando el techo, pensativo. Podía haberse quedado con la chica, al menos hasta haber acabado, pero algo le impidió hacerlo. Mejor dicho alguien.
Aquella noche del segundo día de clases en el reformatorio, Zoro tampoco durmió casi nada, pero Robin tampoco. Estaban pensando el uno en el otro.
¿Cuál es vuestro profesor favorito? La verdad no quisiera tenerlos a ninguno, solo a Jinbei. Dejad un review con vuestra opinión si os ha gustado, ¡y subiré más muy pronto!
