Capítulo 11:
La vida en el siglo XXI sin teléfono celular era una verdadera odisea, y el que diga lo contrario es porque está mintiendo. A pesar de haber odiado mi cacharro con teclas y haber rogado meses porque viniera un alienígena y se lo llevara, en ese preciso momento lo extrañaba demasiado. ¿Por qué razón? Pues era muy simple… Necesitaba hablar con mis amigas de manera urgente y no tenía el medio para hacerlo.
Edward regresaría a la escuela la mañana siguiente y tenía que armar un plan de emergencia, en caso de que las cosas fueran tal y como lo había imaginado… Sus amigos eran personas egoístas y de seguro habían estado con él por conveniencia. No podrían obtener beneficios de un Cullen con una enorme cicatriz en su cráneo, un cuerpo medio paralizado y una vida absolutamente arruinada, por lo que sabía que lo dejarían solo y se olvidarían de él. Necesitaba estar preparada para ese momento, para que Edward supiera que no estaba realmente solo, y lamentablemente necesitaba la ayuda de mis amigas para conseguirlo.
Pero sin celular ni mucho dinero para combustible no había forma de que pudiera contactarme con ellas. Era de noche como para sacar algo de mis ahorros e ir en busca de un nuevo móvil asique solamente me quedaba una opción, una que sabía me iba a costar muy caro e iba a lamentar utilizarla… Lo único que podía hacer en ese momento era pedirle a Charlie su móvil y rogar porque no hiciera demasiadas preguntas.
Las cosas entre nosotros no habían estado de la mejor manera luego de la discusión por el tema de mi madre, y me sentía como una persona horrible para buscarlo nada más que por su teléfono, pero situaciones desesperadas requieren medidas extremas, y lo que sucedería al día siguiente podía convertirse en un apocalipsis si no me armaba contra ello.
Al llegar a casa luego de la imprevista visita a la mansión de Edward, me encontré con que Charlie aún estaba allí y tomé eso como una buena señal, como un presagio de que debía intentar hacer las paces y arrebatarle su anticuado móvil cuando no lo notara. Últimamente no nos habíamos cruzado mucho y creía que se debía a nuestra última pelea, pero aun así seguía preparándole comida que guardaba en el refrigerador y él seguía dejando dinero en la mesa para hacer las compras, asique esperaba que las cosas estuvieran bien, o al menos mejor de lo que pensaba.
-¿Papá?, llamé en voz alta al entrar a la sala mientras arrojaba mi mochila a un lado del sofá del lugar. Esta golpeó contra algo pero no le presté atención, todo estaba oscuro y no podía ver nada asique fue justo por eso que llame a Charlie casi con un grito. Pero no fue hasta que escuché un ronquido proviniendo de un costado cuando comprendí que el pobre estaba durmiendo en el sillón, quizá volando en su quinto sueño. No recordaba si ese día había trabajado de mañana, y no sabía tampoco si lo correcto era despertarlo para que fuera a trabajar.
Me cuestioné por un segundo qué era lo mejor para él y juro que estaba inclinándome para despertarlo cuando descubrí el aparato electrónico brillando en la mesa ratona, llamándome a tomarlo con desesperación. No lo dudé por más de dos minutos y dejé que la parte maligna dentro de mí tomara posesión de mi cuerpo para robarle el celular.
Como una ladrona en fuga subí las escaleras a toda velocidad y me encerré en mi cuarto, cayendo sobre mi trasero en el piso por el envión de la corrida. Luego tendría tiempo para quejarme y sobar mis pompas, en ese momento tenía prioridades.
-¿Hola?, contestó Alice del otro lado. Tenía suerte de saber de memoria los números de teléfono de mis amigas, de lo contrario estaría en graves problemas.
-Hola Alice, soy Bella. No preguntes, sólo dime… ¿Arreglaste las cosas con Rose?
-Emm… Algo así, ¿Por qué preguntas?
No respondí a sus palabras y de inmediato agregué a mi otra amiga a la llamada que estaba teniendo con Al. Debía apresurarme, de lo contrario terminaría con el crédito del celular y debería usar lo poco que me quedaría de mis ahorros para pagar la boleta de Charlie.
-Hola Charlie, ¿Pasó algo con Bella?, dijo mi amiga en cuanto atendió la llamada. Debido a que nuestros padres eran amigos desde hacía años (al igual que nosotras) ella tenía agendado el número del Jefe Swan, por cualquier cosa que pudiera pasar alguna vez.
-Soy yo, Bella. Mi móvil murió y…
-¿Otra vez?, dijo la voz chillona de mi pequeña amiga y suspiré conteniendo mi ira. "No es momento para pasar reclamos!", gritó mi conciencia.
-Eso no importa, necesito que me escuchen por favor, y para eso necesito silencio.
-Vale, larga el rollo.
-He estado visitando a Edward, ambas saben que está enfermo y no, no me gusta ni lo amo, lo visito solo porque me da pena, está solo y quiero ayudarlo. Él ya está mejor, mañana regresará a la escuela y necesita de nuestra ayuda.
-¿Por qué ayudaríamos al maldito cabronazo de Cullen? ¿Qué ha hecho él por nosotros? Además de mandar a Emmet a que me pidiera tu número, claro…
-A propósito, ¿Por qué te lo pidió?, dije sintiéndome curiosa al respecto. No era la intención desviar la conversación del tema principal, pero no estaba nada mal hablar de eso ya que había surgido en la llamada.
-Emmett no dijo mucho, bromeó algo acerca de que traías loco a Cullen y quería pedirte una cita pero todos sabemos que eso no es posible, contestó ella mientras Alice hacía sonidos de sorpresa del otro lado. –Es demasiado idiota como para fijarse en alguien que no tenga senos enormes y un buen trasero.
-Oye… Yo tengo lo mío, respondí algo ofendida pero luego le resté importancia al asunto. Rose tenía razón, de seguro era otra de las bromas de McCarty. Ambos, incluido Cullen, eran idiotas y no valían la pena. –En fin, eso no importa. Edward cambió y quiero ayudarlo.
-Vale, sabes que estamos contigo, además si dices que ha cambiado por algo debe ser, dijo Alice y realmente agradecí que me diera su apoyo. Era en momentos como ese cuando te dabas cuenta realmente de las personas que están contigo porque te quieren y las que sólo buscan beneficios de tu compañía.
-Edward no es el mismo de antes… En su interior y en su exterior. Estoy ciento por ciento segura de que sus amigos van a dejarlo solo en cuanto lo vean y quería saber qué posibilidades había de que lo dejáramos sentarse con nosotros en los almuerzos, al menos hasta que se sienta cómodo y seguro nuevamente.
Hubo algo de silencio después de mi pedido. Las chicas sabían lo del ACV y lo de su cuerpo dormido, pero no sabía si aceptarían traerlo a nuestro grupo siendo que todos hablarían de él, y que yo lo odiaba por supuesto. Rose competiría con Edward por ser el centro de atención y Alice se sentiría incómoda por no poder hacer chistes sin ofenderlo. Ni hablar de Jasper, ese chico cambiaba de carácter como sus pulmones de aire y temía que la presencia de Cullen lo agobiara tanto que su cabeza estallara. Pero tenía que intentarlo… Todos lo habían dejado solo, todos le habían dado la espalda… No quería unirme a ese club.
-Bueno, sí pudieron aceptar al bicho raro de mi hermano en la mesa, ¿Por qué no aceptar al atleta fracasado?
A veces Rose podía ser muy mala pero sabía que no lo había hecho con esas intenciones. Simplemente había intentado bromear sobre el asunto, para quitarle seriedad. Del otro lado Alice hizo un sonido de queja ante su comentario respecto a Jaz, pero luego suspiró y rio un poco.
-Edward me parece interesante, supongo que podré estudiarlo a fondo si se sienta con nosotros.
-Oye… Ten cuidado con lastimar a mi hermano. Él te mirza con ojos de cachorro enamorado, si te ve intentando ligar con Edward te patearé el trasero tan fuerte que mi pie llegará a tu…
-Basta, eso es demasiado por hoy, Rosita, le dije frenando su amenaza de inmediato. Estaba cansada de su constante "defiendo a mi hermano-odio a mi hermano". Además no era necesario seguir gastando datos móviles de Charlie en una discusión sin sentido, tenía el apoyo de las personas que más quería en el mundo y eso era lo único que me importaba de momento.
-.-.-
Cerré la puerta de mi habitación en silencio solo dos minutos luego de terminar de hablar con mis amigas, y emprendí mi viaje de regreso a la sala de estar a través de las escaleras. Me acerque muy cuidadosamente a la mesita de café del lugar e incliné mis brazos intentando dejar el móvil en donde antes había estado, sin ver realmente mucho del lugar.
Entonces, cuando acababa de dejarlo en su sitio, sentí como una luz se prendía sobre mi cabeza y me quedé quita en el acto, siendo descubierta in fraganti.
-¿Qué está pasando aquí?
Mierda… Charlie no podía elegir otro momento mejor para ir al baño que cuando yo regresaba a dejar la prueba del delito a la escena del crimen.
-Emm… Hola… ¿No deberías estar trabajando?
-Cambié de turno por esta semana… ¿Qué haces con mi celular?
Ni siquiera había pensado en una excusa que sonara convincente. ¿Qué podía decirle para no dejar al descubierto el fallecimiento de mi móvil? Piensa Bella, vamos…
-Yo… El mío se quedó sin batería y debía enviarle un mensaje a Rose… Por unas tareas, ya sabes…
-Vale… Pídelo la próxima vez, dijo asintiendo algo extrañado con respecto a mis palabras. Le sonreí lo mejor que pude sin parecer hipócrita y me di la vuelta, intentando huir a mi habitación. –Y por lo que veo, tu móvil literalmente no tiene batería… Ni teclado, ni forma de celular.
Me volteé si comprender que quería decir y en cuanto fije mis ojos hacia donde él señalaba me di cuenta de mi torpeza. Había arrojado mi mochila en la oscuridad, dejando que los restos de mi teléfono volaran directamente al piso.
Santa mierda… Eso apestaba a castigo.
Hola de nuevo, ¿Cómo están? Les traigo la primera parte del Capítulo 11 de nuestra historia. Decidí dividirlo en dos porque si escribía uno solo iba a ser demasiado largo, asique en el próximo podremos ver el regreso de Edward a la escuela y leer las reacciones de los alumnos al verlo llegar. Quiero agradecer a los lectores que siempre están presentes y me apoyan en esto, los amo con todo mi corazón. Cuando lleguemos a los 100 reviews subo el nuevo cap. Saludos, nos leemos pronto pronto.
