Bueno aunque quería hacerme un poco más de rogar voy a subir ya el quinto capítulo, uno de los que más disfruté escribiendo (lo hice en verano en las notas del móvil, y ahora a la vuelta aprovecho para subirlo). Espero que os guste, y como siempre vuestros reviews.

-Guest1: Me alegro mucho de que te haya gustado. La original es uno de los fics que más me han gustado de esta página. Respecto a Zoro y Nami no te puedo hacer spoiler. Yo soy más fan del ZoNa que del ZoRo, pero a veces hay que hacer excepciones...

-Guest2: Ya tengo toda la historia pensada y no te quiero adelantar nada pero ya se irá viendo con quien acaba Zoro. ¡Gracias por leer y me alegro de que te guste!

-Lollyfan33: ¡Por supuesto esperaba review de mi lectora favorita! Me ha alegrado mucho leerte, espero que te haya ido bien y estés disfrutando del año. La verdad es que Galdino también es de mis profesores favoritos, y más retorcido aún es que me encante Kizaru, en su enfermiza forma de castigar a los alumnos. Y sí, Bon chan saldrá, pero más adelante. Ya os iré dando pistas de personajes que van a aparecer. Por cierto, ya estoy con el siguiente de Gantz, aunque voy a tener que dividirlo en dos partes porque es larguísimo. ¡Muchas gracias por leer, y espero también pronto tu fic, un abrazo muy grande!

Y ahora sin más dilación el siguiente capítulo.


Capítulo 5

-¡Es sábado! ¡Nos vamos! ¡Es sábado!-exclamaba Luffy, emocionado.

-Grita un poco más...-Zoro se removió en su cama, con sueño.

-¡ES SABADOOOOO!-chilló Luffy.

-¡Jodeeer!-rugió Zoro-¡Mi cabeza!

-¿No has dicho que gritase?-preguntó Luffy con inocencia.

Zoro le lanzó la almohada.

-No te hagas el tonto conmigo-dijo, aún con los ojos cerrados.

Luffy saltó sobre la cama de Zoro y empezó a propinarle puñetazos en todo el cuerpo, riendo como un loco. Zoro le tiró al suelo de un manotazo.

-Cuando dejéis de hacer el mariquita nos vamos eh-dijo Sanji.

Zoro se sobresaltó.

-¿Qué haces aquí?-preguntó, arisco.

-Os estamos esperando-dijo Usuff-¡La salida es en cinco minutos!

-¡Tenéis que daros prisa!-añadió Chopper. Los tres estaban de pie, junto a la puerta.

-¿Alguien más quiere entrar en nuestro cuarto?-ironizó Zoro, mientras se quitaba la camisa.

-¡Yo!-Nami entró, ya vestida y decidida, y se encontró con el musculoso cuerpo de Zoro-estooo...¿Por qué siempre que vengo aquí estás sin camisa?-preguntó, abochornada.

-Es que para empezar, no tienes que venir-gruñó Zoro, mientras terminaba de vestirse.

-Nami, se te olvidaba...-Robin, entró también de golpe-oh, lo siento-dijo al verle.

Tanto Zoro como Robin enrojecieron. Luffy, que no se enteraba de nada, le dio a Zoro una fuerte palmada en la espalda, sobresaltándole.

-¡Ay que abrirse chaval!-dijo alegremente-Venga, verás que la ciudad es muy bonita.

Tras haber pasado toda una semana en el Colegio Shinsekawa, Zoro empezaba a acostumbrarse. Se había hecho muy amigo de Luffy, con el que pasaba muy buenos ratos hablando de cómics, música, videojuegos y deportes. También se había hecho amigo de Franky, el estrafalario chico que había estrellado un coche, y de Chopper, que era mucho más maduro de lo que parecía.

Los ratos que Zoro más disfrutaba eran con Robin. Conversaban solo el la clase de arte, pero para él eran momentos muy especiales.

-Venga marimo. De ser por mi te dejábamos aquí durmiendo.

El único con el que Zoro era incapaz de mantener una conversación normal era con Sanji. Era una de las personas con las que más interactuaba, pero esta relación era, basicamente, insultos de todo tipo. Los dos parecían detestarse hasta lo más profundo. Eso sí, Zoro tenia que reconocer que gracias a Sanji se sentía mucho más desahogado al acabar el día. Y el rubio ligón parecía pensar lo mismo.

-Sal de mi cuarto, ¿o es que ahora también acosas a los hombres? Comprendo que con las mujeres no te vaya bien...

-Se te va a caer el ojo por decir esas cosas tan feas...

Los dos siguieron insultándose, mientras los demás salían de la habitación y bajaban al vestíbulo.

-La ciudad no es muy bonita, pero tiene costa, y solemos ir a un centro comercial que tiene bastantes cosas-explicó Nami a Robin mientas se apilaban junto al resto de alumnos que estaban deseosos de escapar de allí.

-Aunque fuesen escombros, me alegro de salir de aquí-repuso Robin.

-Te encantará, ya lo veras-dijo Luffy a Robin, más contento que unas castañuelas-¡Y a Zoro! ¡Creo que he ganado la apuesta!

-¿Qué apuesta?-se interesó Nami.

-Le dije que estuviera una semana con nosotros, y que si no le gustaba, le dejaríamos en paz-aclaró Luffy.

-Vaya cosa. Deberías haberle mandado a la porra-dijo Nami, severa-le encanta hacerse el interesante.

"Y tanto"-pensó Robin.

-¿Alguien va conmigo en el autobús a la ciudad?-pidió Chopper, con ojos llorosos.

-¡Yo no! ¡Voy con Robin!-exclamó Nami, a la que el pequeño tenía ya harta.

-Yo voy con Zoro-aclaró Luffy.

-Lo siento Chopps-se disculpó Usuff-Sanji me pidió que fuéramos juntos.

-Se lo pediste tú-le espetó Nami-¡No empieces a llorar, no arreglarás así las cosas!

-Oooh, pobre Chopper-dijo Franky, viendo compasivo al pobre niñito lagrimear-¡Vendrás conmigo! ¡Te lo vas a pasar súuuuper bien!

Chopper dio un saltito de alegría mientras Nami se daba una palmada en el rostro, resignada.

-"Alumnos del Colegio Shinsekawa, prepárense para su salida."

Akainu y Buggy esperaban en la entrada. Se notaba que hasta el conserje sentía temor frente al terrible subdirector.

-Se van todos a la ciudad, eh-dijo Akainu con desprecio-espero que no olviden que el lunes recogeré las integrales.

Luffy iba a decirle algo, pero Nami se dio cuenta a tiempo y le detuvo.

-Muy bien-empezó Akainu, con su tono amenazador habitual-lo primero, las malas noticias: alumnos 027, 344, 566 y 013, no van a poder salir debido a su mal comportamiento.

Los mencionados, entre los que destacaba el pelirrojo Eustass, comenzaron a protestar.

-Es injusto-se indignó Luffy.

-Qué se joda-dijo Nami, mirando a Eustass con desprecio-además, no te quejes. Nosotros nos hemos librado por los pelos.

-Aún no entiendo por qué Akainu se apiadó de ti-comentó Usuff-¡si te tiraste sobre él!

-Se cagó. Le di miedo-razonó Luffy.

-Será eso-suspiró Nami-fue demasiado bueno...para lo que suele ser, vamos. Nos mandó a la primera fila y ya está.

-Vio en mi mirada el fuego-siguió Luffy, provocando la risa de Robin.

-¡Silencio!¡SILENCIO!-ordenó Akainu, furibundo. Los castigados subían las escaleras, dando gritos -les recuerdo que llegarán allí a las ocho de la mañana, y a las ocho de la tarde deben estar listos para que les recojan. Los alumnos que se atrevan a no presentarse, pueden prepararse para no volver a pisar el exterior nunca más. Yo me ocuparé de ello.

-Si no nos amenaza con algo revienta-criticó Usuff.

-El señor Brook será quien les transporte...-siguió Akainu.

-¡Noooo!-se lamentó Usuff.

-¡Siiiiiiii!-exclamó Luffy.

-¡SILENCIO!-tronó Akainu-¡AL PRÓXIMO QUE OIGA SE QUEDARÁ AQUÍ LIMPIANDO EL COLEGIO!

Todos enmudecieron. Nami se preguntó donde andarían los descerebrados de Zoro y Sanji.

-Pónganse por parejas-ordenó el severo profesor-¡DEPRISA!

-¿A qué espera Zoro?-se indignó Luffy.

-¿Y-y Sanji?-tembló Usuff.

-Seguro que siguen discutiendo ¡idiotas!-Nami cogió a Robin del brazo, y avanzaron hacia la salida - tendréis que poneros tú y Luffy juntos.

-No creo que os dejen subir a buscarles-se preocupó Robin.

Luffy negó con la cabeza.

-A lo mejor se están reconciliando...-aventuró Franky-haciendo el amor-y soltó una risotada.

-Me parto contigo, en serio-dijo Usuff secamente.

-¡Vosotros, moved el culo!-les llamó Buggy.

-Vale, ¿qué hacemos?-Usuff estaba en una de sus típicas crisis nerviosas.

-Mis amigos están arriba-dijo Luffy a Buggy.

-¿Tengo pinta de que me importe?-respondió Buggy groseramente.

-No lo pillo-replicó Luffy con su inocencia habitual.

-¡No es una broma!-se enfureció Buggy. Agarró a Luffy de un brazo, a Usuff del otro y los subió al autobús.

-¡Pero Zoro y Sanji...!-empezó Luffy.

-Ca-lla-te pelmazo-le dijo Buggy, con su amabilidad habitual.

-A veces creo que le caigo mal-comentó Luffy mientras Usuff se estrujaba las manos, desesperado.

-Cómo no bajen pronto, Akainu se los carga ¡Pobre Sanji!-se lamentó.

-Y pobre Zoro ¿no?-le reprendió Luffy.

-Sí...bueno. Sanji no estaría arriba de no ser por él-replicó Usuff.

-¡Dos no pelean si uno no quiere!-se enfadó Luffy-¿Qué os pasa con Zoro?

-Yo...yo...¡A mi nada!-se defendió Usuff-¡Yo no tengo nada en contra suya! Pero no me negarás que no es fácil de aceptar...

-¿A qué te refieres?-se extrañó Luffy.

-Bueno. Robin y Chopper también son nuevos, y por si no te habías dado cuenta, a ellos no les ha costado nada integrarse-señaló Usuff-Zoro en cambio no quiere ni siquiera ir con nosotros ¡le caemos mal!

-¡Zoro si quiere ir con nosotros!-protestó Luffy-¡A Chopper y Robin no les tenéis manía Sanji y tú! Cuando vosotros erais nuevos, también estabais de mala uva, acuérdate.

-Luffy, no todos tenemos la buena voluntad que tu tienes-le reprobó Usuff.

-¿Qué pasa?-preguntó Nami, que estaba una fila más atrás.

-¡Él odia a Zoro!-le acusó Luffy.

-¡Qué no es verdad!-se escandalizó Usuff-y sobretodo no le cuentes eso a él...

En la entrada, Akainu daba una últimas instrucciones a Buggy.

-Ese imbécil de Brook habrá vuelto a beber y estará intentando vomitar para que yo no me entere-le dijo al conserje, que asintió, cobardemente-si hay algún problema en la ciudad me avisas de inmediato. Échale un ojo al niño del sombrero de paja.

-¡Por supuesto!-Buggy movía las manos nervioso, mientras se inclinaba servilmente-¡No habrá problema! Si se refiere a Luffy, seré como su sombra...

-¡Oh, señor Brook! Llega tarde...-dijo Akainu con dureza.

-¡Lo siento! ¡Perdón, perdón, perdón! Me he distraído revisando unas partituras de mi nueva composición, y...

-Ahorrese las excusas. Cuénteselas al director, que se las traga. A las nueve quiero a los niños en el colegio de vuelta.

Brook asintió, mirando a Akainu con cierto temor, y luego salió, acompañado de Buggy.

-¿Cómo conseguiste pasar el alcohol sin que te trincase?-se sorprendió Buggy.

-¡Aaaah amigo! ¡Secreto profesional! ¡Yohohohoho!-rió Brook, con estridencia.


En el bus, reinaba un gran alboroto.

-¡Luffy, para de una vez!-decía Nami.

-Si rompo la ventana, podré escapar e ir a buscar a Zoro y a Sanji-decía el chico, mientras se daba cabezazos contra el cristal.

-¡Déjalo ya!-chilló Usuff. Luego, se dio cuenta de que su móvil vibraba-ou.

Se puso a atender los mensajes, y por un rato su crisis nerviosa se detuvo.

-¡Hola chicos! ¡Listos para despegar en el cohete de Brook! ¡Yohohohoho!-saludó el profesor.

-¡Brook!-Luffy le saludó desde su asiento-¡Cuanto tiempo sin verte!

-¡Luffy-luff, que alegría me das! Bueno... alegría tampoco, que no deberías haber vuelto aquí, pero... ¡Bueno, alegría, sí!

-Ay Señor...-se lamentó Usuff, aún chateando con el móvil.

-¿Qué pasa con él?-quiso saber Robin, algo intrigada.

-Brook es el profesor de música, aunque a nosotros ya no nos toca por ser de un curso superior-explicó Nami, que miraba por la ventana también algo nerviosa-está un poco loco. Bueno, que digo, bastante loco.

-¿Por?-rió Robin.

-Acércate y averigualo. Seguro que te pedirá que le enseñes las bragas o algo así. Está como una cabra-dijo Nami, indiferente-dicen que era de un grupo de rock famoso, y que acabó aquí porque se arruinó. A veces va borracho, como ahora. ¡A mi me cae bien, eh!

Robin y Chopper, que también había estado escuchando, estaban perplejos.

-Pero...pero...¡entonces no debería conducir!-se alarmó Chopper.

Nami se encogió de hombros. Franky imitó el ruido de un autobús chocándose.

-¿Listos para partir?-preguntó Brook, contento.

-¡Siiiiii!-Luffy fue el único que contestó.

-¡Esperad joder! ¡Para!-gritó Zoro.

Él y Sanji habían salido corriendo de la puerta del reformatorio, y, corriendo a toda pastilla, casi se estrellaron contra la puerta del autobús.

-¡Abre Brook!-pidió Sanji.

-¡Qué se jodan!-dijo Buggy con maldad.

-Nonono-intervino Brook, abriendo las puertas desde su puesto de conductor-¡En mi arca caben todos!

-Gracias Brook-dijo Sanji, empujando a Zoro para subir primero.

-¡Nada Sanji, me alegro de verte! ¡Siéntate ahí con tu amigo!-dijo Brook, señalando los dos únicos asientos libres, en la primera fila.

-Pero... yo iba con Luffy-intervino Zoro.

-¡Sentaros ya u os quedáis!-gruñó Buggy, y ellos, tras vacilar un instante, obedecieron, muy a su pesar.

-¡Muy bien! ¡Ahora si estamos todos!-Brook arrancó el autobús, que emitió un alarmante chirrido-¡A la city!

-No puede ser, no puede ser-se lamentó Sanji.

-Si es que eres imbécil-gruñó Zoro, cruzando los brazos, enfadado.

-¿Ah sí?-Sanji se acercó a él amenazante-¿Quieres otra tunda como la de tu cuarto?

-¿Quieres tú otra?-Zoro levantó el puño, con enfado.

-¿Habéis llegado tarde por qué os habéis estado pegando?-preguntó Nami desde atrás. Todo el autobús estaba pendiente de la conversación.

-¡Este subnormal quería ir a robarte unas bragas otra vez!-dijo Zoro, mientras agarraba a Sanji del cuello de la camisa.

-¡Mentira Nami! ¡Era él quien quiso! ¡Yo se lo impedí!-dijo Sanji, mientras le agarraba a Zoro de los hombros.

-Yyyy salimos del reformatorio-informó Brook, dando un brusco giro, y haciendo que todo el autobús se balancease con violencia-¡Disfrutad del paisaje, no vayáis pegados al móvil!

-Lo dice por ti, Usuff-le reprendió Luffy.

Usuff no respondió. Había dejado de chatear. Estaba temblando.

-No...nos vamos a matar-farfulló.

El autobús cogió las curvas que rodeaban la colina sobre la que estaba el reformatorio. Mientras el se inclinaba peligrosamente hacia un lado y otro, Zoro se acordó de como, hacía solo una semana, había recorrido esa misma carretera con su padre, con quién había discutido.

No había vuelto a hablar con él desde entonces. Ninguno de los dos se había llamado, ni siquiera escrito.

-Ogj, venga ya, no soporto esta basura-se quejó Sanji a Brook-¡Pon "Despacito"!

Brook había puesto en la radio del bus un CD de rock como los de Zoro, y escuchaba "Sweet Child of Mine", mientras lo cantaba a voz en grito.

-¿Qué clase de mierda es esa?-preguntó Zoro a Sanji, indignado.

-¿Me quieres dejar en paz?-respondió Sanji groseramente-ahora entiendo por qué no tienes amigos...

Volvieron a agarrarse y empezaron otra discusión.

-¡Dejadlo joder! ¡Qué lo dejéis!-gritaba Nami desde atrás-oh, mierda, que les den.

-Deberías relajarte-la tranquilizó Robin-¿por qué no escuchamos música en mi móvil?

Nami accedió. Entretanto, Luffy jugaba con Franky y Chopper a un juego de lo más particular: uno decía una palabrota en voz baja, y los otros tenían que gritarla cada vez más alto. El que sintiese vergüenza por pronunciar la palabra, perdía. Luffy y Franky no se cortaban un pelo, por lo que el tímido Chopper perdía todo el rato, pero aún así se reía mucho.

-Teta-dijo Franky, riendo con malicia.

-¡Teta!-exclamó Luffy.

-¡Teta!-exclamó Chopper.

-¡Tetaaaaaaa!-gritó Franky.

-¡TETAAAAAAAAAA!-Luffy se quedó sin aire en los pulmones.

Los demás viajeros les miraban, algunos riendo y otros de muy mala uva.

-¡Teta!-gritó Brook desde alante.

-¡No empieces tú también!-le reprendió Buggy.

-O oh-Brook ajustó el cristal del retrovisor-¡salimos a la autopista!

Pisó el acelerador, y Buggy se agarró al asiento del copiloto, totalmente blanco, excepto su roja nariz.

Todos dieron un bote, agitados por el acelerón.

-¡Zona de baches!-avisó Brook.

Trak-trak-trak. Zoro estaba seguro de que el autobús se iba a quebrar en cualquier momento.

-¡Cuidado! ¡Va a girar!-le advirtió Buggy a Brook, aterrorizado.

El bus casi chocó con un coche que se estaba cambiando de carril.

-"Rock and roll radio... Let's go! ..."-cantaba Brook, despreocupado-¿como vais por atrás?

Lo cierto era que el pasaje del autobús del Colegio Shinsekawa no estaba precisamente tranquilo: Zoro y Sanji habían empezado a pegarse mientras eran observados por un grupo de chicas curiosas, Luffy y Franky gritaban "pene" con todas sus fuerzas, y Nami había puesto el altavoz y cantaba a dúo con Robin "Fireflies". Chopper agachaba la cabeza, muerto de vergüenza, y Koala, la amiga de Luffy, intentaba conectar una cámara espía en la espalda de Buggy.

-No te vayas a poner a llorar-dijo Sanji, mientras sujetaba el cuello de Zoro con fuerza.

-Estás muerto-Zoro le metió un codazo en el estómago, haciéndole aullar de dolor.

-Yohohohoho, ¡vaya bronca están montando por atrás!-Brook bajó el volumen de "Come as You Are" y se volvió para observar como Zoro y Sanji forcejeaban-apuesto por el cachas del pendiente.

-Muchas gracias Brook-dijo Sanji con ironía, mientras le pegaba una patada en la cara a Zoro-voy a dejarlo, porque si sigo te mataré, y además está canción me gusta.

Zoro cesó de pegarle, sorprendido.

-¿Te gusta Nirvana?-preguntó. Sanji asintió, algo extrañado.

-Parece que han dejado de pegarse-informó Robin a Nami, que cantaba con mucho sentimiento "Someome Like You". Ella sólo asintió.

El viaje continuó, y para cuando se acercaban a la ciudad, los ánimos estaban más calmados. Luffy y Franky dejaron sus gritos e hicieron un concurso de chistes malos que horrorizaron a Chopper, mientras Usuff seguía pegado al móvil, con aspecto de preocupación. Zoro y Sanji habían dejado de pelear y charlaban tranquilamente, como dos viejos amigos.

-¡Entramos en Loguetown señores!-informó Brook con alegría, subiendo el volumen de la radio para animarles-¡Disfrutad del día!

Había tráfico a la entrada de la ciudad, y si ya era difícil circular en coche, más lo era en autobús.

Sobretodo en un autobús conducido por un rockero borracho.

-¡Esta en rojo, esta en rojo!-a Buggy casi le dio un infarto cuando Brook se saltó el semáforo y un camión les rozó por el lateral.

El conductor del camión asomó la cabeza y comenzó a proferir improperios contra Brook.

-Qué maleducada es la gente de por aquí-comentó Brook decepcionado-¡Oh, vaya!

Se había saltado otro semáforo, y estuvo a punto de atropellar a unas ancianitas, que también empezaron a insultarle, con palabras aún más fuertes que las del camionero.

-Viejorras buenorras-se río Brook, hipando un poco- ya no son lo que eran ¿eh Bugsy?

Pero "Bugsy" no respondió. Se había desmayado.

Finalmente, aparcó en una tranquila plaza de un parquecito, y todos descendieron a toda prisa.

-M-me voy a tomar un trago-murmuró Buggy, que seguía blanco como el papel.

-¡Te acompañó!-se ofreció Brook. Pero Buggy dio un alarido y salió corriendo-Vaya, tendrá prisa. ¿Qué tal Luffy?

El chico del sombrero de paja saltó emocionado. Estaba encantado de estar allí, y se mostraba más hiperactivo que de costumbre.

-¡Súper bien! ¡Gracias por traernos!

-Es siempre un placer-le sonrió Brook con cariño.

Zoro le observó: era ciertamente un tipo de lo más raro. Muy alto, pero extremadamente delgado, era pálido y la carne de su rostro parecía haberse consumido. Su pelo era negro y rizado, y lo llevaba muy largo. Vestía ropa elegante, pero apestaba a alcohol.

-Me alegro de que os hayáis hecho tan amigos-le dijo Brook a Zoro y Sanji. Ellos enrojecieron.

-¿Amigos? ¡Qué va! ¡Ha sido un asco de viaje!-se defendió Sanji atropelladamente-al final el marimo se ha comportado un poco, pero...

-Qué chaval más tonto-gruñó Zoro. Luego se volvió al profesor-tu música...mola.

-¡Gracias hijo! ¡Tú tienes pinta de ser un rock soul!-Brook le dio un abrazo, y Zoro ya no tuvo ninguna duda de que a lo que olía era a alcohol.

-Pelota-murmuró Sanji. Zoro le hizo un corte de manga.

-Bueno chicos, yo me despido-interrumpió Franky-voy a ir a una tienda de motos de segunda, para ver si puedo pillar alguna fácil.

-Puedo acompañarte si quieres-se ofreció Zoro. Franky le caía muy bien, y no le apetecía demasiado ir en grupo.

-No hace falta, no hace falta-dramatizó Franky. Luego se acercó a él con complicidad-¡Además, voy a visitar a una amiguita que tengo aquí!

Se despidió de los otros y se alejó, cantando a voces. A Zoro le gustaba su estilo, pero no podía negar que era demasiado exagerado.

Brook también se despidió de ellos.

-A las ocho nos vemos-les dijo-¡no os retraséis, o Buggy se chivará a Akainu!

Se alejó, pero no llegó ni al final de la calle porque se metió en un bar.

-No nos venderán alcohol ¿verdad?-preguntó Zoro.

-¿Sigues con la bebida?-le reprochó Nami.

-¡Sí tú también bebes!

-Pero menos-la chica sacó de su bolso un fajo de billetes, y Zoro adivinó lo que venía a continuación- Aquí tengo cincuenta berries para prestar a quien necesite ¡recordad que exijo devolución con intereses!

-Bruja...-murmuró Zoro.

-¿Tú no andas escaso de parné?-le picó Nami.

-No estoy tan loco como para pedirte a ti prestado. Sería como hipotecarse de por vida-Zoro no se dejó convencer. Vio que Robin le miraba de reojo.

-¿Chicos, nos movemos ya?-se quejó Luffy con cansinismo.

-¿Y a donde queréis ir?-quiso saber Nami.

-No se-Luffy puso cara de poker.

-Psché-Usuff volvía a estar con el móvil, y no respondió.

-¡A donde tú digas, Nami-swan!-babeó Sanji.

-¿Hay columpios?-quiso saber Chopper.

-A mi me la suda. Yo me quedo aquí-dijo Zoro, testarudo.

Nami miró a Robin, desesperada.

-Siempre así...siempre así-musitó.

-Dijiste que había un centro comercial ¿no? Podemos empezar por ahi-sugirió Robin.

-¡DRESROSSA!-gritó Luffy-¡Vamos allá tropa!

-Yo creo que se chuta café o algo- comentó Sanji

-¿Qué es Dresrossa?-quiso saber Zoro.

-El sitio, genio-respondió Sanji.

Zoro iba a responder, pero Usuff se puso en medio, y trató de cambiar de tema.

-Bueno Zoro...¿Qué tal tu primera semana aquí?-preguntó.

-¿Acaso te importa?-replicó él groseramente.

-Qué maleducado-le espetó Sanji.

Usuff suspiró. Echó una ojeada a su móvil, pero como no le respondían, se centró de nuevo en los dos broncas del grupo.

-Me acuerdo que en mi primera semana, me castigaron por mentir a reparar un cable del tejado. ¡Casi me mato!-les contó, riendo.

Zoro no respondió, y Sanji emitió un ruidito de incredulidad.

-Solo fue reparar un enchufe del primer piso. ¡Y te ayudó Buggy!-le cortó.

Usuff trató de arreglarlo contando otra mentira aún más gorda, pero los otros dos empezaron de nuevo a pelear, y no le hicieron caso.

-Es una pena que no podamos ir a la playa-comentó Nami a Robin, mientras caminaban al centro comercial-con el mal tiempo que ha hecho estos días, es probable que nos llueva.

-Tienes muy buen ojo para el clima-dijo Robin-yo no soy muy de playa, así que tampoco me importa mucho.

-¡Navegante, centro comercial a dos manzanas!-informó Luffy, que se había cargado a Chopper a los hombros, e iba haciendo eses y riendo por la calle con el pequeño.

-Sí, ya estamos. Voy a ponerle un mensaje a Franky por si quiere venir luego-dijo Nami.

-¿Y cuando comemos?-quiso saber Luffy.

-¿Ya tienes hambre?-se sorprendió Robin.

-Siempre tiene hambre-comentó Nami mientras escribía a Franky-y mejor que coma, créeme.

Atrás, Zoro y Sanji estaban pegándose otra vez. Usuff estaba desesperado.

-Oh, venga ya, dejadlo-pidió, enfadado-¡sois como niños pequeños!

-Cállate o cobras tu también-le avisó Sanji.

Usuff suspiró. De repente, se fijó en la mochila de Zoro. Llevaba una pegatina del Duelo de Titanes, un torneo de lucha de espadas muy popular entre los jóvenes.

-¿Te gusta el Duelo?-preguntó sorprendido.

-Participé. De hecho gané en mi categoría-dijo Zoro, tratando de sonar modesto.

-¿En serio?-se asombró Sanji, dejando de golpearle por un segundo.

-Es mentira-dijo Usuff. Pero la mirada de Zoro le hizo entender que no lo era-¿es verdad? ¿en serio? ¡Pero entonces debes de ser un crack con la espada!

-Me entreno desde hace años-explicó Zoro-pero mi padre cree que es una mierda, y me quitó mi espada.

-Vaya-dijo Usuff-no sabia que te gustase. Mola mucho

-Sí-añadió Sanji-a veces los viejos son un asco.

-Si yo os contara...-empezó Usuff.

Así, los tres fueron conversando tranquilamente detrás de Nami y Robin. Zoro se dio cuenta de que había juzgado a Usuff y Sanji demasiado pronto. Eran bastante molestos sí, pero también podían resultar amistosos y muy divertidos. No pudo negar que pasó un rato divertido con ellos, incluso con Sanji, que en el fondo era más afín a él de lo que pensaba.

El centro comercial de Dresrossa se encontraba cerca de la playa, y estaba lleno de gente. Al parecer, era uno de los lugares más interesantes de aquella deprimente ciudad. Había cafeterías, sala de recreativos, bolera, un cine y muchas tiendas de ropa. Zoro vio también una pista de skate a la entrada, y una piscina, que estaba cerrada.

-Robin y yo vamos a las galerías Doflamingo a comprarnos ropa-les dijo Nami a los demás-¿quedamos a la una en "el Capone"?

"El Capone Begue" era un restaurante barato, cuya carne le encantaba a Luffy.

Todos aceptaron la propuesta de Nami, y mientras ella y Robin se iban hacia el pasaje de la moda, los chicos salieron corriendo a los videojuegos.

-¿Quién intentará vencer a Luffy el bólido en el Fast Race?-desafió Luffy.

-Creo que lo conseguiré, fantasma-aceptó Sanji.

Los dos cogieron los mandos del juego de carreras, y se pusieron a conducir con la máxima concentración. Usuff y Chopper se desafiaron en un torneo de puntería, en el que debian acertar golpeando a unos patitos de goma, y Zoro se vició a un videojuego de guerra protagonizado por una chica guerrera semi-desnuda.

En la tienda de Doflamingo, un famoso diseñador de moda algo hortera, Nami había entrado en una de sus famosas fiebres consumistas, y no paraba de probarse vestidos, abrigos, bañadores y ropa interior.

-Este es muy bonito-dijo, mirándose en el espejo con el cuarto sujetador-pero un poco apretado.

-El objetivo es ese ¿no?-Robin se había puesto una chaqueta azul que combinaba con sus enormes y atrayentes ojos.

Al contrario que la mayoría de chicas, no parecía muy entusiasmada con las tiendas de moda, y no se probó ni la mitad de cosas que Nami.

Después de dos horas paseando por las galerías fashion, fueron q la caja a pagar.

-No creas que gasto así a lo tonto-le dijo la chica pelirroja a Robin mientras le pasaba la ropa a la dependienta, una mujer vieja y rechoncha de aspecto estrafalario-me compro toda la ropa del año aquí, que es más barato que en mi casa.

-¿En efectivo o con tarjeta?-preguntó la dependienta.

-Esto...Jora ¿puedes fiarme la mitad del precio?-Nami sonrió con dulzura.

-Ni hablar rica-Jora la miró a través de sus gafas de cristal rosa-o pagas todo o te vas sin nada. Ya me timaste el año pasado y te la pasé. Esta vez nanay del Paraguay.

Nami no tuvo más remedio que ceder. Pagó sus sujetadores y bragas negras ("Súper sexys"-le había dicho a Robin) sus camisetas, pantalones, vestido, tacones y un abrigo de pelo rosa precioso. También compró varios bikinis, uno de ellos con dibujos del mar.

-Es muy bonito-le dijo Robin. Ella sólo se había comprado la chaqueta y unos pantalones negros. Nami había intentado invitarla, pero ella no había querido.

-Nos quedan dos horas hasta la comida-dijo Nami, mientras arrastraba sus numerosas y pesadas bolsas de la tienda Doflamingo-¿qué te apetece?

-Oh, a mi me da lo mismo-respondió ella, con tranquilidad-¿te apetece hablar?

Nami se sentó en un banco, rendida. Miró a Robin con inseguridad.

-¿De Luffy? No mucho...-observó a la gente que corría de un lado a otro por el centro comercial, preguntándose si ellos tendrían tantos problemas como ella-la verdad es que estoy más confusa que nunca. Le quiero. Pero él no se da cuenta. Y Zoro...

Robin se sentó a su lado, echando un vistazo a una tienda de libros cercana.

-Podrías intentar quedar a solas con él-sugirió.

-¿Con quién? ¿Con Luffy? ¿Con Zoro? Si al menos eso lo tuviese claro-se lamentó Nami.

Robin no dijo nada. No lo decía, pero en su mente veía a Zoro. El apuesto espadachín no había salido de su cabeza en toda la semana. Le gustaba... le atraía.

-¿Quieres que vayamos?-preguntó Nami, sacándola de su ensimismamiento.

-¿A-a donde?-preguntó Robin sorprendida.

-¡A la librería! He visto como la mirabas. Echemos un vistazo-sugirió Nami.

-¿No te importa?

-No soy muy de libros, pero no me vendría mal leer alguno-Nami levantó con cierto esfuerzo las bolsas de ropa-a ver si hay alguno de esos románticos tan empalagosos, que me hacen mucha gracia.

Entraron en la tienda, que era grande y estaba repleta de libros, pero aunque a Robin le encantó, no pudo concentrarse en la lectura. Con su cabeza puesta en Zoro, le era difícil.

Nami aprovechó un momento para sacar el móvil y preguntar a los demás.

"Los Piratas del Sombrero de Paja"

~Nami: Como os va?

~Chopper: bien

~Luffy: Geniaaaaal

~Luffy: He ganado a Sanji!

~Sanji: No flipes

~Sanji: He ganado yo Nami

~Zoro: que fantasma

~Sanji: Marimo imbecil voy a ir a pegarte

~Nami: No empeceis!

~Zoro: no hagas caso

~Zoro: son paranoyas suyas

~Sanji: Ajajajajaj marimo

~Sanji: Se escribe PARANOIAS

~Usuff: xdddddd

~Sanji: Callando bocas

~Luffy: XDXDXDXDXDXDXDXDXDXDXDXDXDXDXDXDXDXDXDXDXDXDXDX

~Luffy: No he entendido nada

Nami guardó el teléfono, divertida. Aunque no las soportaba, las peleas entre Zoro y Sanji le hacían mucha gracia.

Avanzó por la librería, mientras hurgaba en su bolso, cuando se chocó de bruces con un chico.

-¿Un poco de cuidado no?-chilló Nami enfadada.

-Lo siento, no te había visto-se disculpó él. Nami dio un respingo. Era Law.

Trafalgar Law era uno de los alumnos más mayores del reformatorio. Nami le recordaba allí desde el primer año que llegó. Alto y delgado, de piel morena y una interesante perilla, siempre tenía ojeras y un aspecto muy relajado, incluso cuando Eustass le amenazaba.

-Ay, p-pe-perdona Law-se excusó atropelladamente. "Que cachondo está"-pensó para sí.

-No pasa nada-repuso él tranquilo-la verdad es que el último sitio donde esperarían encontrarnos es en una librería.

-Ji, ji...si-Nami intentó no parecer estúpida. Últimamente los tíos la tenían echa un manojo de nervios - yo...he venido con Robin ¿y tú?

-Estoy solo, como no-Law la sonrió con tranquilidas-buscaba un libro de anatomía, ya sabes. Además...estoy en viaje de negocios.

Nami le miró asustada, pues sabía lo que eso quería decir. Quisi replicar, pero cuando él le guiño un ojo, sintió que se derretía.

-¡Oh, no te he presentado...!-se giró hacia Robin, que llegaba en ese instante-Robin, este es Law.

-Un placer-dijo él, simpático.

-Encantada-Robin le estrechó la mano con mucha profesionalidad.

Hubo un incómodo silencio, que Nami trató de llenar.

-Vamos a comer al "Capone" ¿te apuntas?-le ofreció amable.

-Que va, no puedo. Gracias. He quedado en el centro con unos...colegas-sonó despreocupado, pero a Nami no le convenció-me marcho a la una.

-Hasta entonces te podemos acompañar, si quieres-insistió amablemente.

Law asintió, complacido.

-Pero lo primero, el libro-le enseñó un tomo de "El cuerpo humano", y se fue a la caja a pagarlo.

Mientras se daba la vuelta, Nami le miró el trasero.

-Es el mejor que he visto en mi vida-dijo, extasiada. Luego se acordó de Zoro y lo dudó un poco.

-Te veo aún más confusa que antes-comentó Robin, ojeando "Ruinas antiguas".

-Que va. No me gusta. Pero anda que no es...-Law regresó con el libro-¿vamos a dar una vuelta?

-Claro-Law vio el libro que Robin ojeaba- "Ruinas antiguas"... habla del tesoro perdido de Egipto, creo.

Robin levantó la vista hacia él, sorprendida.

-Sí... habla de eso-se dio cuenta de que Nami tenía razón; era un chico muy guapo.

-¡5-1! ¡Vaya paliza! ¡Ya te puedes poner a llorar!

-Mejor déjalo, Sanji-intervino Usuff.

-No, es verdad. Ha ganado-aceptó Zoro, humillado.

Sanji lanzó una risa triunfal.

-Vamos a comer ya ¿no? Creo que Zoro necesita digerir la derrota...

Zoro respiró profundamente tratando de contenerse. Lo cierto es que había descubierto que era un manta en el futbolín, peor incluso que Usuff. Sanji le había vencido con todas las de la ley. Y él no tenía muy buen perder.

-Chicos, Chopper y yo hemos comprado esto en la tiendecita-dijo Luffy emocionado. Sujetaba un enorme peluche de Gekko Moria, el famoso demonio de películas de terror, y Chopper lo miraba aterrado.

-Yo... no quería...-se excusó.

-Que horror. Espero que Akainu no lo vea. A lo mejor se enamora de él-comentó Sanji-¿cuántos tickets de juego nos quedan?

-Esto...-Luffy compuso una de sus sonrisas, que Zoro relacionaba con cuando hacía una trastada-los gastamos todos en el peluche.

-¿QUÉ?-rugió Sanji.

Mientras el rubio regañaba a Luffy y Chopper se escondía detrás de Zoro, Usuff recibió un mensaje, y sacó su móvil. Vio disgustado que era de Nami, y no de quien él esperaba.

-Tíos...-Sanji, Luffy y Zoro habían empezado a gritarse en medio de los recreativos- ¡Escuchad! Ya es la hora de comer.

-¡SIIIIIIIIIII!-exclamó Luffy, haciendo que todos en la sala se girasen, aterrados-¡Vamos pues!-y echó a correr.

-Que petardo es-dijo Sanji, vencido.

-Que me vas a contar..-dijo Zoro, lacónico.

-¡Veeeenga!-les llamó Luffy desde lejos.

Le siguieron por los largos pasillos del centro hasta llegar a la plaza principal, donde habían quedado con Nami.

-Ahí está "el Capone"-señaló Sanji-¡Ya van a abrir! ¿Dónde están mis princesas?

-¿Tú eres una más, no?-se burló Zoro.

-Mejor voy pidiendo mesa-se adelantó Usuff, viendo que se avecinaba otra pelea. Chopper le acompañó.

-¡Eh, ahí están! ¡Hola nenas!-saludó Luffy-¡Hola Law!-al parecer también era amigo suyo.

-Hola chicos, perdonad el retraso-dijo Nami sonriendo. Venía hablando con Law y Robin, muy animada-ya conoces a Law, ¿no Zoro?

-Sí-el chico solo asintió para saludarle.

-Nos vimos el otro día, con Eustass, ¿te acuerdas?-le dijo Law.

-Oh, si, es verdad-recordó Nami, y como Robin y Sanji no habían estado, se puso a contárselo.

-¿Podemos ir a comer yaaaa?-pidió Luffy impaciente.

-¿Te quieres esperar?

Mientras Luffy y Nami discutían, un hombre viejo y de aspecto nada recomendable se acercó a Law, retorciéndose las manos.

-Oye Law, lo siento mucho pero...necesito un poco más de "harina"-pidió, mirando hacia un lado y otro, con nerviosismo.

Law se lo llevó a parte y de su largo abrigo negro sacó una bolsita cuyo contenido Zoro adivinó enseguida.

-No vuelvas a venir así. Es peligroso-le dijo, con cautela.

-S...si-lloriqueó el viejo. Luego se marchó, sujetando la bolsa con fuerza.

Nami miró a Law fijamente.

-Así que has vuelto con lo mismo- dijo con tristeza.

-Qué remedio-Law se encogió de hombros.

-¿Me das harina a mi también?-preguntó Luffy con inocencia.

-¡Ni se te ocurra!-Nami lanzó un grito digno de Akainu.

-Tacaña-gruñó Luffy.

-Nos vamos a comer-dijo Nami, agarrando a Zoro y a Luffy, para llevárselos dentro-¿Sanji?

-Yo voy a fumar un cigarro y entro...¡no le voy a comprar droga!-se escandalizó ante la mirada de Nami.

-Baja la voz-pidió Law, muy incómodo.

-¿ES DROGA?-preguntó Luffy conmocionado.

Mucha gente se giró a mirarles. Law no sabía dónde meterse.

-Mejor vamos a dentro-cedió Sanji.

En "el Capone Begue" había mucha gente, pero Usuff había conseguido reservar una mesa. Hablaba con un hombre rechoncho y bajito, de mirada aburrida, que fumaba un enorme cigarro.

-¿Ya estáis aquí?-les saludó Usuff alegremente-¡Sentaos!

-¡Capone!-saludó Luffy alegremente al hombrecito, corriendo a abrazarle.

-Luffy, il mio caro amigo-el Capone levantó los brazos como un jefe mafioso, recordando a Zoro al "Padrino"-cuantísimo tempo sin verte...

-¡Queremos comer!-interrumpió Luffy.

-Claro...si-el Capone les hizo sentarse, y luego se acercó a Zoro, repentinamente-mi pobre muchacho, il Usuff nos contó la tua tragedia.

-¿Qué?-preguntó, sin comprender.

-El prefiere no hablar de eso, Capone-rió falsamente Usuff-no deja que le afecte...

-¿De qué hablas?-Zoro le miró enfadado.

-Nos ha contado lo de tu irrisión genital-Zoro enrojeció-no pasa nada, piccolo ¡os atenderemos los primeros, y te brindaremos la mejor comida!

El Capone dio a Zoro un achuchón y dos besos, y después se alejó, dando gritos a los camareros. Todas las miradas se centraron en Usuff.

-Yo... yoyoyo... ¡No querían darnos mesa! ¡Estaba todo lleno! ¡Así que me inventé lo primero que se me ocurrió!-se excusó nervioso.

-¿Y se te ocurrió que a mí me pican los huevos?-rugió Zoro.

Todos rieron mientras Usuff trataba de inventar otra mentira para salvarse.

La comida fue muy buena. Los hombres del Capone les dieron una atención estupenda, y su comida estuvo deliciosa. Zoro engulló una pizza y media casi sin detenerse, pero el récord se lo llevó Luffy, con casi cuatro enteras, tamaño grande.

-Eres un tragaldabas-le dijo Zoro mientras Luffy se terminaba su última pizza.

-No me explico como no engordas-dijo Usuff, al que sus spaguettis estaban volviendo loco.

-Hay personas que no acumulan calorias. O las queman toda enseguida-explicó Chopper.

-Cómo no se está quieto, tampoco me extraña-dijo Zoro.

-Muy buena-dijo Sanji terminando su lasaña-quizá un poco más de tomate no le habría venido mal, pero está excelente.

-Que gourmet-dijo Zoro con ironía. Sanji le lanzó un trozo de pan a modo de venganza.

Tras una inevitable guerra de migas de pan, conversaron un rato antes de pedir los postres. Zoro habló especialmente con Luffy y Nami, con los que se entendía muy bien, pero se dio cuenta de que Usuff, Sanji y Chopper también tenían mucha conversación, y eran muy simpáticos. Hicieron chistes, hablaron de su vida y recordaron las peores mentiras de Usuff y las mejores meteduras de pata de Luffy. Por último, hubo una ronda de críticas a los profesores.

-...es tan aburrido. Lo peor es que parece que está atontado, pero no se le escapa una-dijo Sanji, hablando de Kizaru.

-Al que no se le escapa una es a Akainu. ¡Es insufrible! Se cree que todo lo que hacemos va a ser un crimen-siguió Usuff.

-En cambio Hancok no se entera ni de la hora. Si queréis hacer otra cosa, su clase es el mejor momento-comentó Nami.

-O la de Galdino-apuntó Robin.

-Galdino me odia. Es un chorizo-se quejó Luffy.

-"Chorizo" se dice a los que roban Luffy...-le corrigió Zoro.

-Habló el "paranoya"-se burló Sanji.

El Capone se esforzó especialmente en los postres, que le quedaron estupendos. Nami pidió un batido que Sanji quiso compartir con ella con intención romántica, sin éxito. Robin se tomó una tarta de manzana suculenta, y Luffy tres helados y un crèpe.

A la hora de pagar la cuenta, se montó un lío tremendo. Cada uno debía pagar su parte y como excepto Nami y Robin ninguno era muy bueno en matemáticas, no les salían las cuentas. Luffy resultó no tener ni la mitad de dinero que necesitaba para pagar su atracón, y tampoco Zoro. Nami se ofreció a prestarles, pero Zoro se negó, y al final Usuff les pagó lo que les faltaba.

Se despidieron del Capone, que les acompañó a la salida afectuosamente.

-¡Muchas gracias por tan rica comida!-le dijo Luffy con sinceridad absoluta.

-Niente, amigo mío. El Capone cuida de todos sus hijos-le dijo el propietario dándole un fuerte apretón de manos-¡volved siempre que queráis!

Aunque era un restaurante barato, se esforzaba por darle un aspecto lujoso y refinado, y se mostraba muy amable con todo el mundo.

-Y recuerdos a tu caro fratello cuando le veas-el Capone miró a Luffy con tristeza-lo suyo con esa chica fue una desgracia.

-¿De qué habla?-preguntó Zoro a Nami.

-Luego te lo cuento-susurró ella.

Salieron del "Capone Begue" con el estómago a reventar. Luffy estaba algo serio desde que habían mencionado a su hermano, y Zoro muy molesto, porque el Capone le había regalado una crema para el dolor en las zonas íntimas, y Sanji hacía burla de ello.

-Bueno. Hasta las ocho nos quedan cinco horas-dijo Nami, muy resuelta-¡Hay que aprovecharlas!

-¿Damos un paseo por la playa Nami?-se ofreció Sanji con su habitual tono seductor.

-Podemos ir al cine-sugirió Chopper.

-¡Siiiiiiii! ¡Moria!-exclamó Luffy.

Todos estuvieron de acuerdo, aunque a Zoro en realidad no le apetecía mucho, pero no quería ser el aguafiestas del grupo. Odiaba eso, y además, se estaba dando cuenta de la enorme suerte que había tenido. Aquellos chicos eran los más simpáticos del asqueroso reformatorio, y le habían ofrecido su amistad sin ni siquiera conocerle.

Le hubiera gustado haber estado más tiempo con Robin, pero ella había pasado la mayor parte del tiempo charlando con Chopper, o absorta en sus pensamientos.

Vieron la película de terror protagonizada por el monstruoso Gekko Moria, "el señor de las sombras", el impacto cultural del momento. Luffy no paró de reír en las casi dos horas de constante horror de la película. Sanji se pasó la primera media hora quejándose del sabor de las palomitas, y el resto criticando los defectos de la cinta. Nami y Chopper estaban cagados, y no pararon de gritar y taparse los ojos con cada susto de Moria. Usuff se pasó casi toda la peli pegado al móvil, y a Zoro le pareció un peñazo, aunque en algún momento se sobresaltó, pero logró disimularlo bostezando. La única que la vio "como una persona normal" fue Robin, que se mantuvo impasible hasta los créditos, con el último susto sorpresa de Moria.

Después del cine, fueron a la bolera, donde hicieron una competición. Luffy fue con Robin, Nami con Sanji y Zoro con Usuff y Chopper. El pobre niño era incapaz de lanzar la bola, porque solo levantarla le costaba horrores.

El equipo de Nami y Sanji iba en cabeza, porque sus dos integrantes eran excelentes en la tirada.

-¡Y otro pleno!-exclamó Sanji, chocando la mano con Nami-¡somos los jefes de la bolera! -empezaron a hacer un bailecito de la victoria.

-Me toca a mí-intervino Usuff.

Usuff resultó tener una puntería excelente, poniendo a su equipo en cabeza. Como Zoro también era bastante bueno, los dos teams estaban muy igualados.

En cuanto a Luffy, siempre las lanzaba desviadas, y, cuando arrojó una con todas sus fuerzas, la estampó contra el panel de puntos, destrozándolo, y haciendo que les echaran.

-¿Alguna vez haréis algo a derechas?-se lamentó Nami.

-Desde luego, fue un tiro memorable-comentó Zoro.

-Shishi-rió Luffy.

-¿A que te diviertes con nosotros, Zoro?-le preguntó el chico del sombrero de paja con complicidad.

Él no respondió. Le fastidiaba haber sido tan cabezota. No había querido hacer amigos, únicamente estar solo. Quedarse con el lado negativo. Pero Luffy le había enseñado una valiosa lección: aprovechar la oportunidad de conocer gente nueva para variar. Y aquella gente le gustaba. No serían tan "guays" como podrían serlo sus antiguos colegas, matones chulos y arrogantes, pero eran sinceros y buenas personas. Y Zoro se dio cuenta de que eso era lo más importante.

-¡Nos queda solo una hora para estar allí!-avisó Nami-¡Hay que ponerse en marcha!

-Sí jefa-dijo Luffy imitando a un militar.

Dieron una última vuelta por las tiendas, y Luffy se compró una revista de cómics. Después, fueron dando un tranquilo paseo hasta el autobús. Usuff y Nami hablaban de una serie de televisión que les gustaba, y Sanji le explicaba a Luffy el significado de "asexual". Zoro aprovechó para hablar con Robin. Lo había estado deseando durante todo el día.

-Necesitaba un descanso-ella sonrió al verle acercarse.

-Ha sido una visita guiada estupenda-asintió con su habitual calma.

-¿Mañana volverás?-quiso saber Zoro. Ella le miró divertida.

-Supongo ¿no? Ya estamos suficiente tiempo encerrados. Podemos... ir juntos.

Zoro notó un cosquilleo al escuchar eso. No supo que responder. Robin le dominaba. Era superior a sus fuerzas. Pero no quería quedar como un idiota.

Permanecieron en silencio el resto del paseo. Pero no fue un silencio incómodo ni desagradable. Fue un silencio placentero. De cuando dos personas disfrutan de su compañía, y no necesitan decirse nada más. Zoro no podía explicar eso, al igual que tampoco podía explicar por qué ella le quitaba habla. Tal vez Sanji sí la hubiera encontrado. Como solía decir, era un experto en cosas del amor.

Cuando llegaron, la mayoría de alumnos ya estaban allí. Zoro reconoció a la chica de pelo rosa con la que sólo hacía unos días se había encerrado en el cuarto de las escobas, y ella le lanzó una mirada de odio. Zoro ya imaginaba algo así.

-Seguro que ese imbécil esta emborrachandose otra vez en algún antro-se quejó Kalifa, una rubia con aspecto de intelectual, a la que Nami y Robin no soportaban.

-¡Pobre Brook! ¡No os metáis con él!-le defendió Luffy.

-Habría que decírselo a Akainu-siguió Kalifa-¡El que llega tarde es el propio conductor!

-Vale ya-les interrumpió Buggy, que apestaba a tabaco y alcohol-metero en el bus. No tardará en llegar.

Los alumnos fueron entrando.

-¡Eh Bugo!-le llamó Luffy-¿Qué tal? ¿Qué has hecho hoy?

-¡Qué te metas dentro!-le espetó Buggy.

-Habrá ido a ver a su novia-dijo Nami con tranquilidad, mientras se sentaba con Robin.

-¿C-como dices?-se sorprendió el conserje.

-Venga, lo sabemos todos-dijo Nami-Koala descubrió una foto suya el año pasado.

Desde atrás, Koala saludó a Buggy con una risita.

-Y anda que no está potente la tia-añadió Sanji-¡Eres un tío con suerte Buggy!

-Sí... bueno-Buggy estaba tan colorado como su nariz-¡Pero venga, entrad! ¡Ahí viene Brook!

El profesor de música venía abrazado a Franky, los dos haciendo eses y con pinta de estar fatal.

-Eres un tío legal Frank, te lo digo entre el límite del bien y del mal-dijo Brook con voz pastosa.

-S-si...¡Eso! ¡Te quiero macho!-lloriqueó Franky, que parecía estar a punto de caerse frito.

-¿Y así va a conducir?-se quejó Kalifa-esta vez nos matamos seguro.

-¿Quieres dejar de llorar?-le espetó Nami desde al ante.

-Ya está la zorra pelirroja dando el rollo-chiscó Kalifa.

Nami comenzó a insultarla, mientras Zoro y Sanji trataban de calmarla.

-Creo que es mejor que conduzca yo-dijo Buggy, al ver que Brook se había quedado dormido.

-Yo...se...pilotar...un autobús-Franky trató de coger el volante, pero se cayó de bruces.

Buggy suspiró. "No me pagan lo suficiente-pensó para sí-en cuanto vea a Akainu lo diré". Cogió el volante y, santiguándose con una mano temblorosa, arrancó el bus.

-¿Qué haces Buggy?-preguntó Law desde atrás-¡Tú no sabes conducirlo!

-¿Y tú sí?-preguntó Buggy, mientras pisaba el acelerador-Si no estáis en Shinsekawa a las nueve, Akainu me despedirá.

El autobús iba dando tumbos, y algunos alumnos se habían abrazado, muertos de miedo.

-El freno...¿y el freno?-chilló Buggy.

-¡A la izquierda!-le avisó Zoro. Casi chocaron con otro camión.

-¿Qué os pasa?-se enfadó Buggy al verles pálidos-¡Al menos yo no voy borracho!

-¿Seguro?-preguntó Nami, desconfiada.

Pero parecían haber subestimado a Buggy. El conserje supo llevar el autobús hasta la autopista, y una vez fuera de la ciudad, la cosa se hizo más fácil.

-Tíos, esto es muy fácil-Buggy parecía hablar más bien para sí mismo-¡En un ratito estamos en el colegio!

Los minutos iban pasando, y Buggy empezó a ponerse cada vez más nervioso.

-Joder...¿que desvío era?

-No se-dijo Luffy-nunca voy atento.

Él, Zoro y Law estaban pegados al asiento del conductor, dándole soporte moral. Atrás, Chopper intentaba reanimar a Brook y Franky molestaba a las chicas.

-Sois guapísimas...súuuuuper guapas-le decía a Nami, con aspecto de depravado.

-¿Ya te vale no?-Sanji le apartó del asiento de Nami-queridas, yo os protegeré...

-¿De un accidente de autobús?-dijo Nami con sarcasmo-sorpréndeme.

-A la izquierda...¡Ahora es a la izquierda!-gritó Law, y Buggy pegó un volantazo, haciendo que todos se balanceasen hacia un lado.

Franky y Sanji, que están de pie, salieron disparados y acabaron encima de Usuff, que volvía a estar pegado al móvil, muy nervioso.

-¡Tened más cuidado!-se quejó Usuff.

-¡Oh, cállate Usuff!-respondió Sanji, zafándose de Franky, que quería abrazarle.

-Oh no no no no-se lamentaba Buggy-¡Esta oscureciendo, no veo un pimiento!

-Tal vez pueda intentar conducir yo...-empezó Law-tengo carnet de moto.

-Yo se ir en bici-añadió Luffy, y Zoro rió.

A Buggy no le hacía ninguna gracia. Girando por un desvío equivocado, acabó en un camino de piedras, que hizo que el autobús traquetease. Los pasajeros daban botes en sus asientos, y Franky comenzó a llorar.

-Si es que estos viajes son geniales-criticó Kalifa-esperad a que se lo diga a Akainu...

Nami le lanzó el cómic de Luffy a la cara para que se callase, y comenzó así una guerra en la parte trasera del autobús. Todas las chicas chillaban y decían palabrotas, y Nami agarró a su detestada enemiga de los pelos.

-¡Callar! ¡CALLAR!-gritaba Buggy-dio otro volantazo, y el autobús giró hacia la derecha, haciendo que varios chicos que estaban de pie se estamparan contra el cristal.

-¡CALLOS!-ordenó Zoro, enfadado, y se hizo un silencio repentino-Esto... si no llegamos a las nueve, Akainu despedirá a Buggy y a Brook.

-¿Y a nosotros qué?-preguntó Kalifa impertinente. Nami le dio una colleja.

Zoro miró a Robin, y sintió sus fuerzas renovadas. Al igual que le descolocaba, también le infundía valor.

-Sí me dijeras que van a despedir a Kizaru, o Hancok, que son unos cabrones, lo entendería. Pero para dos profesores que se preocupan por nosotros, y nos sacan de esta puta mierda de sitio, creo que podemos intentar ayudarlos-sintió su voz fuerte y clara. Y sintió que a los demás les había llegado.

Hubo un silencio, interrumpido por los lloriqueos de Franky y los ronquidos de Brook.

-Tienes que coger el próximo desvío Buggy-dijo Sanji mirando el móvil-sales a la A-5

-No-Kalifa sonó muy seria cuando habló-ese es el desvío para la carretera grande. Si sigues un poco más hay un atajo-se lo enseñó en su teléfono.

Gracias al atajo de Kalifa, el autobús ganó unos minutos. Pero Buggy era torpe al volante, y el tiempo se les echaba encima.

-No vamos a llegar-dijo en voz alta-lo siento mucho chicos. Os agradezco vuestra ayuda.

-¡No podemos rendirnos Bugo! ¡Tienes que continuar! ¡Aún no son las nueve!-le animó Luffy.

-Es imposible. Yo no sé conducir esto-el conserje se hundió en su asiento-este trabajo era mi única salida... si me echan... tendré que volver a la trena.

Unas lagrimitas asomaron por la cara de Buggy, y Zoro, aunque no quería, sintió una gran lástima por el desdichado conserje.

-Me lo merezco por poner vuestra seguridad en peligro-siguió Buggy, que por primera vez parecía una persona con corazón-¡Sí solo sois unos mocosos!

-Buggy...-empezó Law.

-Solo lamento que Akainu os vaya a regañar por mi culpa...

-¡Buggy!-llamó Law.

-Porque soy un inútil y no tengo cojones para...

-¡BUGGY EL VOLANTE!-gritó Law.

Se habían salido de la carretera.

El autobús bajó por la ladera girando a toda velocidad. Nami chilló, y Sanji se cayó de bruces. Zoro notó que Luffy se agarraba a él con fuerza, y tuvo el último pensamiento de que al menos moriría con un amigo.

Pero entonces alguien cogió el volante, tiró de la palanca de cambios e hizo que el autobús remontara la montaña y volviese a la carretera.

-Voy a tener que coger las riendas del caballo ¡Yohohohoho!-exclamó Brook sonriendo.

Apartó a Buggy del volante, y dando un giro impresionante hizo que el vehículo saliese disparado a toda pastilla.

-Brook-Nami casi lloraba de la felicidad.

-Es un milagro. Un milagro-repetía Sanji.

-Por suerte, ese niñito tan simpático me ha revivido-dijo Brook-¡Porque soy inmortal!

Chopper no pudo decir nada, porque estaba ocupado reanimando a Usuff que también se había desmayado.

-G-gracias Brook-Buggy sonreía aliviado, mientras se secaba la sangre de la frente, donde se había golpeado con el volante-pero de todas formas, estamos acabados.

Brook le dio una palmada de ánimo.

-Nunca subestimes a un profe de música-Brook pisó a fondo. Iban tan rápido que apenas se veía la carretera. Nadie hablaba. Todos estaban serios.

-Quedan cinco minutos-informó Kalifa, mirando el reloj del bus. Buggy tembló.

-Tiempo de sobra-dijo Brook. Pero no se le veía muy seguro de sí mismo.

Había muchas curvas, y el autobús estuvo a punto de salirse otra vez en varias. Brook movía el volante con violencia y murmuraba cosas para sí.

Vieron que pasaban la última curva antes del reformatorio. ¡Lo iban a conseguir!

-Dos minutos-siseó Kalifa.

El bus iba a toda pastilla. O llegaban, o explotarían. Nami y Robin se daban la mano tensas, y Luffy saltaba, muy nervioso.

-Lo tenemos... ¡Lo tenemos!-exclamó Brook enloquecido-YOHOHOHOHOHO...

El vehículo subió la última cuesta dando un salto brutal y derrapando llego hasta la puerta del Reformatorio.

Frenaron. Todo estaba en silencio. Todos se miraban nerviosos. Buggy, que se había caído al suelo, parecía no querer moverse. Luffy y Zoro se miraron un segundo, y luego ayudaron a Sanji a levantarse.

-En punto-dijo Kalifa.

-¡SIIIIIIIII!-exclamaron todos, emocionados.

-Esperad chicos-dijo Luffy, consultando su móvil con el ceño fruncido.

Pero ellos no le escuchaban. Usuff y Sanji se cargaron a Brook a hombros (no pesaba gran cosa) y todos salieron del autobús triunfantes, dando gritos.

Akainu les esperaba en la puerta, y todos fueron hacia él sonriendo, pero su expresión de odio absoluto les hizo retroceder.

-¿Qué pasa Sakazuki?-saludó Brook amistoso-¡Aquí están todos, sanos y salvos!

-Y tarde-dijo Akainu-cinco minutos tarde.

El silencio que vino a continuación fue uno de los más tensos de toda su vida.

-¿Q-que?-Buggy había vuelto a palidecer, y tenía los ojos como platos-¿Cómo? P-pero el reloj...

-...del autobús está estropeado-completó Brook tristemente-lleva cinco minutos de retraso. Lo acabo de recordar.

-Están despedidos-dijo Akainu, secamente. Era obvio que decir aquellas palabras le producía un inmenso placer.

-¡No! No, por favor-Brook miró a Akainu con seriedad-Buggs no tuvo la culpa. Yo me emborraché y...

-¡ME TRAE SIN CUIDADO, ESTÁN LOS DOS DESPEDIDOS! ¡RECOJA SUS COSAS Y LARGUESE!-gritó Akainu, haciendo que Brook retrocediera y se cayese de bruces-¡Y VOSOTROS ESTÁIS TODOS CASTIGADOS SIN SALIR EL RESTO DEL CURSO!

Todos bajaron la cabeza, menos Zoro se adelantó. Estaba furioso. Akainu era injusto, arrogante, cruel... un tirano ¿Cómo podía haber acabado siendo un profesor?

Quiso gritarle a Akainu que era un gilipollas y un bestia por dejar al cargo de una persona borracha y de un convicto a unos niños, y que era un cabrón sin escrúpulos, pero alguien se le adelantó.

-Fue mi culpa-dijo Luffy.

Todos se giraron, perplejos.

-¡Luffy!-gritó Nami, alarmada.

-Fue mi culpa-repitió Luffy.

Buggy y Brook le miraban fijamente. Habían entendido lo que el chico pretendía, y no sabían si estaban seguros de querer que lo hiciera.

Akainu le fulminó con la mirada, y avanzó hacia él, haciendo crujir sus nudillos de forma escalofriante.

-Número 247, retírese de inmediato-ordenó con furia.

-No soy un número-dijo Luffy.

-¿Cómo dice?-se enfureció Akainu.

-¡NO SOY UN NÚMERO! ¡SOY UNA PERSONA!-gritó Luffy, mucho más fuerte que Akainu.

Nadie se movía. Nadie respiraba. En aquel momento solo parecían existir Luffy y el cruel profesor.

-Yo pinché la rueda del autobús-mintió Luffy-por eso nos retrasamos.

-Cállese de inmediato-amenazó Akainu, lleno de rabia.

-Castigueme a mí, no a ellos-siguió Luffy.

-¡QUE SE CALLE!-el grito de Akainu le heló la sangre a todo el mundo.

-¡SAKAZUKI!-exclamó una voz ronca desde atrás-¿Qué diablos ocurre aquí?

La imponente figura del director Sengoku hizo que todos palidecieran aún más. Nami indicó a Luffy con la mirada que volviese con ella, pero él no obedeció. Sanji y Usuff estaban muy tensos. Hasta Robin parecía muy preocupada. Zoro tenía unas ganas tremendas de liarse a repartir leches a todo el mundo.

-Sengoku...-empezó Akainu.

-¿Es cierto lo que oigo? ¿pinchaste la rueda del autobús?-preguntó el director a Luffy, directamente.

El ni pestañeó.

-Sí.

Sengoku reflexionó un momento.

-¿Eres Monkey D., no?-volvió a preguntar.

-Sí. -Luffy no movía ni un músculo de su cuerpo. Aquella extraña mirada era fascinante, y aterradora.

-... Se te han acabado los fines de semana fuera, Monkey D. Tu actitud es vergonzosa y de todo menos ejemplar-dijo Sengoku.

-¡Señor...!-empezó Nami, pero levantando la mano, el director les hizo callar.

-Espero que el autobús este en buenas condiciones para mañana-le dijo Sengoku a Brook, que asintió, atontado.

-Pero...-Akainu quiso intervenir, siendo callado del mismo modo que Nami.

-Pueden retirarse. Recuerden que mañana a las nueve deben estar listos para salir-concluyó Sengoku.

Nadie se movió. Todos seguían clavados en su sitio, pasmados. Sengoku miró a Buggy, exceptico.

-¡Oh!-se sobresaltó Buggy-¡Sí, claro! ¡Venga, moveros, ratas, u os arranco la cola!

Por fin los alumnos reaccionaron, y corrieron a toda prisa a sus habitaciones. Aquel día habían estado a punto de morir en varias ocasiones.

-¿Cómo se hizo eso, Buggy?-preguntó Sengoku al conserje, que aún tenía la cara ensangrentada.

Buggy vaciló unos instantes.

-Al reparar la rueda. Yo mismo lo hice-mintió, sonriendo.

-Sí...¡es cierto!-confirmó Brook, que parecía estar en shock.

-Aún no hemos acabado, Monkey D.-dijo Sengoku al ver que el chico del sombrero de paja hacia ademán para irse.

Luffy se giró, quedando frente al director y el sub-director.

-No son ustedes números. Son personas. Pero siempre hay que seguir un orden-dijo Sengoku.

-Vale-dijo Luffy simplemente. Después se marchó.

-Eres consciente de que así solo me quitas autoridad ante esos imbéciles-le espetó Akainu a Sengoku, rojo de rabia.

-No recuerdo que estuviese en mis normas despedir a un profesor por traer a los niños cinco minutos tarde. Además, esa competencia me pertenece a mi. No te atribuyas tú una autoridad que no posees. De lo contrario tendré que quitártela-el director llamó a su perro, al que estaba paseando, y se alejó de allí tranquilamente, dejando a Akainu hecho una furia.


-Siempre tienes que llamar la atención-comentó Zoro mientras se cambiaba de ropa.

Luffy no respondió. Estaba tumbado en la cama rota, mirando el techo con expresión ausente. Tenía una cara muy triste. "Creo que lo mínimo que puedes hacer es tratar de animarle-se dijo Zoro a si mismo-como si eso se te diera bien..."

-Que sepas que me has impresionado. Te has sacrificado por todos-le dijo Zoro. Como no sabia que más hacer, le dio un golpe afectuoso-venga, no te deprimas.

-¿Vendrás con nosotros?-preguntó Luffy, con voz ronca.

-¿Qué?-preguntó Zoro sin comprender.

-Dijimos que si no te convencía en una semana, podrías hacer lo que quisieras ¿te acuerdas?-Luffy quitó la mirada del techo, para ponerla en su compañero.

Zoro se tomó unos instantes antes de responder.

-Sí, tenías razón-dijo, algo fastidiado.

Luffy asintió.

-La pena es que yo ya no podré salir los findes-volvió a entristecer.

-Bueno... esto... no estarás solo. Yo no pienso volver a subirme en ese autobús-dijo Zoro-nos quedamos aquí. Igual le podemos dar una paliza a Akainu.

Luffy rió, y se animó un poco más.

Al rato, Nami entró en la habitación, seguida de Sanji y Usuff. Abrazó a Luffy.

-Estás fatal, Luffy-le dijo mientras le acariciaba el pelo.

-Gracias a tí, ninguno podremos ir los findes-le dijo Sanji.

-¿A qué te refieres?-se extrañó Luffy.

-No vamos a dejarte aquí tirado e irnos de fiesta nosotros ¿no?-Sanji le dio una palmada de animó. Después se sentó, y puso los pies sobre una bolsa.

-Esa es mi mochila-dijo Zoro.

-Lo sé-respondió él con indiferencia, encendiendo un cigarro.

Nami les lanzó una mirada que les dio a entender que era mejor no pelearse.

-Mañana nos quedaremos contigo-le dijo a Luffy con una sonrisa-y quizás en una semana o dos, el director te perdone... si te comportas.

Luffy asintió, mirándola divertido.

-No creo que eso de comportarme vaya a ser posible-razonó.

-Ya veremos-Nami cerró la puerta de la habitación, y los cuatro se quedaron charlando hasta muy tarde. Por suerte, el encargado de revisar que los alumnos estuviesen en sus cuartos para dormir a su hora era Buggy, y se encontraba muy indispuesto en aquel instante.

-Mañana haremos una fiesta-sugirió Nami-¡se van a enterar!

-Eso, eso-apoyó Sanji-si creen que nos van a jorobar el finde, van buenos.

A la una se despidieron, y volvieron a sus cuartos.

-¿Y Robin?-preguntó Zoro a Nami.

Ella le dedicó una traviesa sonrisa.

-Dijo que prefería descansar. Se quedó en el cuarto. Como la cuidas...-sintió una gran satisfacción al verle enrojecer.

-Es solo por saber... a lo mejor la habías puesto a robar billeteras-respondió, grosero.

Nami bajó la mirada, entristecida.

-Aún no me has perdonado, ¿verdad?-dijo lentamente.

Zoro no había querido herirla, pero su orgullo le impidió consolarla.

Nami se marchó sin decir nada más, y él se quedó sin saber que decir.

Luffy se había quedado dormido, así que se metió en la cama, y trató de dormirse. Los muchos recuerdos del día le asediaron, desde el restaurante del Capone hasta la competición de la bolera y el caótico autobús.

Recordó, poco antes de caer en el sueño, que Nami había "olvidado" contarle el problema sobre el hermano de Luffy...


¿Os gustó? Espero que sí, y vuestro review con lo que más os haya gustado. Lo que más me hace gracia es escribir los diálogos entre Zoro y Sanji, me recuerdan a los que tengo con un amigo mío. También me gusta introducir otros elementos de One Piece en la vida cotidiana (Dresrossa, Doflamingo, el Capone Bege, Gekko Moriah, etc).

¡Hasta el próximo capítulo!