Siguiente capítulo, espero que os guste, como siempre.

-Guest: Bueno, todavía no es definitivo si Zoro y Nami han terminado, porque la historia puede aún dar muchas vueltas, pero la verdad yo también soy un gran fan del ZoNa y del LuNa.

-Lollyfan33: Muchas gracias por tu review, como siempre me encanta leerla y me anima a seguir escribiendo. La verdad es que la charla entre Nami y Sanji también me gustó mucho cuando lo escribí, me encanta hacer diálogos de personajes metiéndome en la mente de cada uno, es muy interesante. Ya iré tirando pistas sobre el misterio de Sengoku y sus secuaces. ¿Acabarán Luffy y Nami juntos? Ya veremos, ya veremos...


Capítulo 9

Para Zoro los siguientes días fueron de los más difíciles de su estancia en Shinsekawa. Bueno, en realidad todos los días de su estancia fueron difíciles.

Tener que convivir las veinticuatro horas del día con otra persona literalmente unidos no era nada fácil, menos aún tratándose de dos seres tan individuales como lo eran él y Trafalgar Law; comían juntos, iban a clases, dormían y pasaban el recreo sentados juntos, a veces hablando pero normalmente en silencio. A Zoro no le importaba hablar con él, aunque era demasiado orgulloso como para sacar él mismo un tema de conversación. Y Law como que pasaba un poco de todo.

En cuanto a Nami y Robin, la pelirroja no sabía cómo abordar la pelea que había tenido con su compañera de cuarto, y como ya era sábado prefirió irse a Logetown y despejarse, siguiendo el consejo de Sanji. Luffy iba a ir, y también el resto de la pandilla, así que lo pasarían bien.

En el autobús, que volvía a conducir el inestable Brook, Nami se sentó con Sanji, Usuff con Luffy y Chopper con Franky, que como siempre daba botes y gritaba mucho a todo el mundo.

-¡Parecía que no íbamos a salir de esta Y AQUÍ ESTAMOS! ¡Súuuuper bien!-gritaba el chico, zarandeando al pequeño Chopper.

Nuevamente Eustass y sus colegas estaban castigados sin ir por dar problemas en clase (ahora que Zoro había estado en su aula sabía que eran de armas tomar, hasta el mismo Akainu temía sus jugarretas). Zoro pensaba que a él Akainu no les permitiría salir, pero se equivocaba. El subdirector no dijo nada cuando lo vio pasar con Law, y permitió que Buggy los inscribiese.

-No me puedo creer que haya aceptado otra vez subirme en este autobús-le dijo Kalifa a sus amigas, con las que estaba sentada al fondo.

-Siempre te puedes quedar- comentó Nami groseramente sin levantar la vista de su móvil.

-Uy Nami, parece que tu única amiga también se ha hartado de ti. ¿Demasiado... tía para tí?

Nami tembló un poco, furiosa, pero Sanji le puso una mano en la muñeca y la tranquilizó.

-Va conmigo porque es mi chica-le explicó el rubio a Kalifa, satisfecho.

-No te pases-masculló Nami entre dientes.

-Creía que era yo, Sanji-dijo Kalifa en tono seductor. Sanji se puso colorado.

-Bueno, bueno... hay Sanji para todas...

-Lo sabía-se burló Kalifa, triunfal.

-¿Nami, has visto mis fotos?-Luffy se volvió hacia la pelirroja y empezó a enseñarle las fotos que había enviado por el grupo de él haciendo el imbécil con Chopper. En la última salía su culo en primer plano.

-¡Luffy!-se escandalizó Nami, dándole una colleja. El chico rió y luego le rascó la cabeza a su amiga con cariño. Kalifa y Sanji les miraron, sin poder disimular su envidia.

-Qué pasa-saludó Zoro mientras entraba y se sentaba con Law en los pocos asientos que habían quedado al principio.

-¿Os ha dejado venir?-preguntó Nami, sorprendida.

-Pues si-Zoro miró a Law un momento y luego a ella, encogiéndose de hombros-¿Y Robin?

El rostro de Nami se endureció.

-No lo sé-dijo en voz baja. Kalifa iba a añadir algo, pero Sanji le comunicó con su mirada que era mejor no hacerlo.

-Bueno bueno bueno ¿hora de partir ya, no? ¡Yohohohoho!-Brook cogió el volante como el timón de un barco e hizo girar las llaves. El autobús rugió como un león-os prometo que esta vez no volveré tan borracho.

-¿Tan?-Buggy se estremeció. Akainu le había obligado a volver, pese a que él había llegado a atreverse a pedirle no hacerlo.

-Arranca de una vez-pidió Galdino, al que Akainu había obligado también a ir para asegurarse de que se cumplían sus órdenes-por lo menos veremos el pueblo.

-¡Galdino pepino!-gritó Luffy desde atrás.

-¡Oye no te pases que te bajas, merluzo!-le gritó Galdino a Luffy. En verdad al profesor de arte le daba bastante igual los críos. Sólo quería salir de allí por un rato.

Nuevamente Brook los llevo por la estrecha carretera regional hacia la costa, aunque esta vez el viaje fue más tranquilo. Kalifa y sus amigas pusieron reggaeton a tope, y Nami se puso música con sus cascos, para ignorarlas. No le molestaba esa música, pero si los berridos de ellas intentando cantarla.

-¿Qué tal vuestra vida de casados Zoro?-preguntó Luffy, poniéndose de cuclillas al lado del asiento de su amigo.

-Bueno... lo positivo es que ya no me pierdo-bromeó el de pelo verde.

-Zoro es un tío legal-añadió Law sonriendo.

-¿Y cómo hacéis para mear y hacer caca?-preguntó Luffy. Un súbito silencio se apoderó del autobús, y hasta Galdino y Buggy giraron la cabeza.

-Estoo...-Zoro estaba rojo como un tomate. Algunas chicas rieron-pues no hacemos.

-Ah-Luffy sonrió sin pensarlo más.

En la ciudad de Logetown todos hicieron más o menos lo mismo. Seguía sin hacer sol, así que no hubo playa, pero sí que comieron en una terraza y anduvieron por las calles. Chopper quería ir a ver un hospital cercano, por su ardiente interés por la medicina, y consiguió que Franky, Luffy y Usuff le acompañaran. Sanji se quedó a solas con Nami, y volvió a intentar sacar tema, aunque ella le quitó las ganas de una patada en sus partes.

En cuanto a Zoro tuvo que acompañar a Law en sus trapicheos secretos con droga en los barrios marginales de la pequeña ciudad, y vérselas con tipos de lo más chungos. Había un rastas negro de mirada asesina y una mujer que llevaba cadenas con pinchos. Law tuvo que explicarles a todos cual era su situación, porque creían que habían escapado esposados de la policía.

-Nada de bromas chaval, o no te damos nada-le advirtió el tipo negro.

-Tranquilo-Law mantuvo la sangre fría en todo momento.

Al final se sentaron en un parque donde Law se fumó un peta y Zoro se bebió tres cervezas.

-¿Qué pasaría si te pillasen?-preguntó Zoro limpiándose el alcohol de la boca.

-¿Akainu? No mucho. Ya me ha pillado-replicó Law con calma.

-Digo la pasma. Esa gente eran criminales-le recordó Zoro.

-No tenía más remedio que llevarte conmigo, pero te agradecería que no cantaras tío.

-Yo no hago eso-le tranquilizó Zoro-pero es jodido...

-No me queda otra-Law resbaló por el banco. Cerca de ellos había otro grupo de fumetas con música rap a tope-la gente confía en mi y lo vendo rápido, por eso me tienen en consideración.

-¿Y cuánto ganas?-quiso saber Zoro. La cifra que le dio Law era bastante más alta de lo que se esperaba.

-Verás, es que lo necesito... para la carrera y eso-se explicó el moreno sin darle importancia-por eso también tengo que currar aquí. Si saco buenas notas me pueden aceptar...

-¿Qué quieres hacer?-preguntó Zoro, sin poder disimular su curiosidad.

-Medicina-Law soltó un chorro de vapor por la boca.

-Quien lo diría-bromeó el del pelo verde, y Law rió.

-Mis viejos eran médicos-le explicó-y a mi siempre me ha gustado, la verdad. Genética inherente, supongo.

Zoro no quiso preguntarle más por sus padres, imaginaba lo que había querido decir con "eran".

-Pero para entrar en la universidad necesito una nota superior a 9'5 en el curso ordinario, para lo que cuenta lo que saque aquí. Aparte de mucha pasta para pagar la matrícula, por la jodida privatización.

Zoro había escuchado a su padre quejarse muchas veces también de "la jodida privatización". La mayoría de universidades habían pasado a administraciones privadas, mientras que los colegios e institutos al contrario. El Estado quería decidir desde el principio que destino debían correr los niños, clasificándolos en brillantes o fracasados, y ya luego empresas privadas se encargaban de adoctrinarlos. Todo eso a él le importaba una mierda. No se veía en ninguna carrera para empezar.

-No sabía que las notas de aquí contaban tanto-comentó Zoro.

-Pueden ayudarte a subir las del curso ordinario. Por eso estoy aquí-replicó Law. Zoro le miró sorprendido.

-¿No te han obligado?-preguntó, perplejo. La cabeza de Law bailó un poco mientras él intentaba explicarlo, divertido.

-Tuve que tener mal comportamiento en el insti para que me mandasen. Los exámenes aquí son mucho más fáciles, y podré subir mis notas para entrar.

-Pero...-Zoro arrugó la frente-Nami me dijo que llevabas aquí tres años...

-Cómo ella-asintió Law-repetí primero, así que el año que viene me toca la selectividad. Como a vosotros.

-¿Y Eustass y los otros?

Law soltó una carcajada.

-Esos han repetido más de una vez primero-respondió.

-¿Y te compensa el venir a esta mierda cada año?-preguntó Zoro, dejando la última botella de cerveza en el suelo. Esta vez Law tardó más en contestar, y él se dio cuenta de que la pregunta había sido un poco indiscreta.

-El primer año sí que vine por mal comportamiento. Mis padres y mi hermano... acababan de palmar y yo... pegué a un profesor-Zoro desvió la mirada. Law hablaba como si le aburriese todo aquello, pero él podía distinguir el dolor. Lo podía distinguir perfectamente-ya te dije que cuando llegue aquí estaba como tú... no quería ver a nadie... odiaba a todos estos cabrones-Law rió con amargura. Luego se puso muy serio-pero... pero entonces conocí a otra gente como yo... gente con los mismos problemas... igual de... solos. Y se convirtieron en mi familia.

Zoro escuchaba absorto, embargado por una súbita tristeza. Familia...

-Ace, el hermano de Luffy, y también Luffy me tendieron la mano. El primer año fue... Dios, una puta leyenda. Te habría gustado. Y entonces me di cuenta de que no podía dejarme arrastrar por la corriente. Eso sería dejarles ganar. Tenía que seguir luchando-Law le miró unos instantes, y Zoro vio la sinceridad brillando en sus ojos. Luego dio otra calada y lo tiró al suelo-hazme caso, tienes más suerte de la que crees... aunque entiendo que no creas tenerla.

Hubo un largo silencio después de eso, en el que Zoro meditó sus palabras. Había mucha verdad en ellas. A lo mejor era hora de ver lo positivo. Desde luego su verano no estaba siendo como esperaba...

-¿Y tú qué?-preguntó Law-¿cómo te quedaste retratado de malote?-señaló su ojo rajado.

-Fue una pelea-Zoro se pasó el pulgar por la cicatriz, absorto.

-Por qué no me sorprende-replicó Law con ironía.

-Dolió menos de lo que piensas. Yo quería conservarlo o algo pero los médicos lo tiraron-dijo Zoro. A la gente solía repugnarle esa historia, pero Law se rió. Zoro lo pensó un poco, pero luego no vio por qué no sincerarse con él-fue por Nami...

-Las pibas hacen mucho daño en el corazón-dijo Law golpeándose el pecho como un rapero-yo creo que no te ha olvidado.

-No lo sé-Zoro se sorprendió un poco. Él estaba seguro de que sí-pero tampoco me importa. No íbamos a ninguna parte. Aunque yo la querré siempre.

-Pero ahora está Robin-le recordó Law, y Zoro le miró entre el fastidio y la risa.

-No lo sé. No se que piensa ella.

-Lo importante es lo que tú pienses-Law alzó las manos, en oratoria-si tú lo piensas, ella lo pensará.

-De momento espero que no se mate con Nami-dijo Zoro, riéndose ante la chorrada de frase.

-No se yo-Law se incorporó con pereza-voy a ver si líquido las últimas existencias-dijo, y se dirigieron hacia el grupo de fumetas de al lado. Zoro terminó por chuparse un cigarro, aunque no estaba muy en la conversación. Las palabras de Law y su propia vida pasaban por su mente en un confuso caleidoscopio de emoción.


-Ahí abajo hay un motel con vistas al mar-comentó Sanji como quien no quiere la cosa-es barato pasar unas horas...

-El mar lo veo desde aquí gratis-le cortó Nami, viéndole venir-y sin tener a un pervertido encima.

-Joder Nami me lo pones muy difícil-se quejó Sanji-tampoco me has dejado irme con Kalifa...

-Te mereces algo mejor-replicó ella sarcástica.

-Eres como una hembra mantis-dijo Sanji, acariciándole la mano y babeando por ella mientras se acababa su batido de frutas (bastante mejorable, según él).

Nami había conseguido colarle a Jora un bikini sin que se diera cuenta, y estaba muy satisfecha, aunque seguía molesta por lo de Robin.

-¿Qué le voy a decir?-se preguntó el voz alta.

-Qué sientes haberla acusado-respondió Sanji con calma estaban muy contenta de estar incluída en el grupo.

Nami iba a responderle cuando llegó Luffy acompañado de Chopper.

-¡Nos han regalado esto!-dijo el chico muy satisfecho, enseñándole unas piruletas.

-A saber cuántos gérmenes tiene-observó Nami.

-¿Ya has visto lo que querías Chopper?-le preguntó Sanji cariñoso al crio. Sanji tenía buena mano con los niños, cosa que solía aprovechar para ligar.

-Bueno, no nos han dejado ver mucho. Yo quería entrar en el quirofano-se quejó Chopper, mustio, dejando a Sanji perplejo-además quería hacerles más preguntas pero estaban muy atareados.

-No te preocupes Chopps, ya volveremos mañana-le consoló Luffy-¡Había un abuelo que estaba to loco! ¡Se creía que yo era su nieto! ¡Shishishishi!

-Ay le podrías haber robado la cartera-comentó Nami pensativa. Sanji la reprendió con la mirada.

-Hemos hecho más fotos de nosotros Nami-dijo Luffy guiándole un ojo a la chica-¿quieres ver...?

-¡Quita!-Nami fingió asco hacia su culo, aunque en realidad estaba bastante tentada.

Cuando fueron las ocho menos cuarto todos se reencontraron en la plaza donde estaba el autobús. Por suerte Brook no había bebido aquella vez. Buggy y Galdino le habían impedido pasar de la tercera copa.

-Oléis mucho-les dijo Nami a Zoro y Law.

-Tranqui, esta todo pensado-le dijo Zoro con tono chulesco.

-¿Ah sí?-terció Nami con incredulidad.

-Desodorante-Law le enseñó el rexona que acababa de comprarse-nos lo echaremos por encima.

-Qué genios-Nami suspiró y fue a sentarse con Sanji. Delante suyo Luffy bromeaba con Usuff y Buggy intentaba sentarlos. Nami le miró con tristeza. Le gustaría tanto estar con él...

Sanji siempre se había jactado de tener una gran intuición femenina. Al darse cuenta de lo que pasaba, se dio cuenta de que era una batalla perdida, al menos aquel día. Sonrió y se levantó.

-Eh Usuff, capullo, teníamos una partida pendiente-le dijo a su amigo, que le miró con sorpresa.

-Bueno, si quieres volver a perder-dijo Usuff cruzándose de brazos con satisfacción.

-¡Serás mentiroso!-se escandalizó Sanji-¡Luffy, cambiame el sitio!

-¡Voyy!-Luffy fue corriendo a sentarse donde estaba Nami, que miró a Sanji con gratitud-¿qué tal Nami? ¿cómo van los dineros?

-Tú me debes bastante por cierto-dijo ella, y le dio un golpe de cariño. Luffy le miró con una gran sonrisa, y aquel fue el mejor momento en el día de la chica.

-¿Has renunciado tu sitio con Nami por una partida del Five?-le preguntó Usuff a Sanji sorprendido.

-Fue por amor-dijo Sanji creyéndose legendario. Luego se sentó, e intentó olvidar a su amada con el móvil de Usuff.


El viaje transcurrió sin incidentes, y todos lo pasaron muy bien, sobre todo Nami, que estuvo jugando con Luffy a sus habituales tonterías y se rió mucho con él de todas sus ocurrencias. Zoro la vio de reojo y sonrió. A él también le gustaba verla feliz.

-Un momento señoritos-Akainu detuvo a Zoro y Law cuando se disponían a regresar a su cuarto-acompañadme por favor.

-¿Y ahora qué pasa?-preguntó Zoro con desdén. Akainu no le respondió, tan solo le agarró por el hombro obligándole a moverse-¡Eh! No me toques...

Como se temían, acabaron sentados en el despacho de Sengoku, donde el director, Kizaru y Aokiji ya les esperaban. Akainu cerró la puerta con estruendo y se quedó detrás de los chicos, haciéndoles sentir aún más incómodos.

-Es marihuana sí-confirmó Kizaru, que sostenía en su mano una bolsa con la mercancía de Law-no creo que haga falta que te lo analice.

-Pues no-Sengoku fulminó con la mirada a Law, que ahora parecía realmente asustado. Joder, pues sí que estaban bien-parece que volvemos a las andadas señor Law.

-La pena por la posesión de drogas en el colegio es muy grave-recordó Akainu, y Kizaru asintió complacido.

-Esa mierda no es nuestra-dijo Zoro sin inmutarse. Sengoku le miró desdeñoso.

-Esto tampoco, claro-dijo sacando la cachimba de Law-de nuevo insisten en tomarme por imbécil.

Zoro se contuvo el contestarle que le tomaba más bien por un mamón gilipollas. No era cuestión de empeorar más aún las cosas.

-Ayer estuvieron ustedes consumiendo droga por la noche-Akainu se paseó por detrás de ellos como un tiburón alrededor de su presa-y por supuesto también han traficado con ellas.

-¿Tienen pruebas de eso?-preguntó Law con cautela. Sengoku y Akainu se miraron.

-Todo esto estaba en tu cuarto-le recordó Sengoku moviendo la cachimba enfrente suyo.

-Sí, vale, pero es para uso personal. No trafiqué con ella. Y Zoro ni siquiera probó.

-Chicos las drogas no resuelven los problemas, solo los complican-dijo Aokiji en tono paternal.

-Deja esa estupidez-le cortó Akainu agresivo.

-¿Te refieres a mi trabajo?-preguntó Aokiji con educación.

-Soy mayor de edad. Y la marihuana para consumo privado es legal-dijo Law.

-No sólo has consumido maria, chato-le dijo Kizaru con sorna-hay trazas de otras cosas en tu mochila...

-¿Y por qué habéis revisado el cuarto?-preguntaron Zoro y Law a la vez. Se miraron sorprendidos.

-Cómo ya sabrá cada cierto tiempo hay revisiones aleatorias a los cuartos de los alumnos-explicó Sengoku impasible-hoy el subdirector y el señor Wapol entraron en su cuarto y encontraron esto.

-Ya. Claro-Zoro meneó la cabeza con incredulidad-igual que la fiesta y la pelea. ¿Tiene dispositivos espías en los cuartos? Porque eso sí que es ilegal.

-¿Y tú tienes alguna prueba?-preguntó Akainu burlón.

-En realidad estamos en un punto muerto-dijo Law-nosotros no sabemos como lo hicisteis, pero no podéis probar a la policía que yo haya hecho nada con esa droga. Al menos sin admitir que espiáis los cuartos de los alumnos.

-¿Quién ha hablado de la policía?-preguntó Sengoku sonriendo falsamente-aquí lo que va a haber es un castigo disciplinario.

-Sí-lo apoyó Akainu ansioso.

-No pienso permitir que nos hagan nada más-le dijo Zoro a Law alzando los puños.

-Por el momento Trafalgar Law te quedan suspensos los primeros parciales-dijo Sengoku con calma-y pasareis una semana más encadenados.

-¿QUÉ?-saltaron Zoro y Law a la vez.

-¿QUÉ?-gritó Akainu, indignado-¡Señor...!-Kizaru miró a su compañero con aprensión, recomendándole que se callara.

-¿Qué hay de los fines de semana?-preguntó Kizaru con mala idea.

-Y por supuesto no volveréis a ir a Logetown-dijo Sengoku, tajante-ni a ninguna otra excursión.

-No...-Zoro se incorporó, furioso-no tenéis derecho... fue culpa mía... la cachimba es mía...

-Oh, cállate-dijo Akainu, desagradable.

-Qué noble-se burló Kizaru.

-Me parece muy bien que asumas tu responsabilidad Zoro-dijo Aokiji, sonriéndole.

-Sí, pero no servirá de nada. El señor Law ya tiene un dilatado historial con esto de las drogas, que solo acaba de empeorar. Se lo comunicaré a tu orfelinato por cierto-le dijo Sengoku cogiendo su teléfono.

-Ya no estoy viviendo allí-le dijo él, claramente molesto por tener que sacar el tema-voy por mi cuenta.

Sengoku le miró por un rato, curioso.

-Ya... de todas formas pasa al expediente. No creo que te venga nada bien...-dijo con dureza.

-Por favor...-pidió Law, pero Sengoku le hizo callar con un gesto.

-Fuera de mi despacho-ordenó con severidad.

-Joder...-murmuró Zoro mientras Akainu y Aokiji los sacaban fuera.

-Os quiero ver mañana en mis clases de matemáticas a los dos- les advirtió amenazante-no os atrevais a faltar...

-Tranquilo-respondió Zoro con sarcasmo.

Akainu le dedicó una horripilante sonrisa envenenada y se marchó, dejándolos sumidos en un incómodo silencio.

-Tío... lo siento mucho-dijo Zoro mirando al moreno con tristeza. Era injusto. Sengoku se había cebado con él porque sabía que le afectaría el suspenso, mientras que a Zoro le daba igual. Era un desalmado.

-No pasa nada, me lo he buscado-Law miraba al suelo abatido-al menos ahora sabemos una cosa...

-¿El qué?

Law levantó la mirada y sonrió levemente.

-Qué no pudo ser Robin. Ella no sabía que la guardaba en el cuarto.

-¿No sabía que la vendías?-le preguntó Zoro receloso. Que él recordara, le habían visto todos en el centro comercial.

-Pero sería demasiado obvio ¿no te parece? Ahora que sospechábamos de ella-dijo Law. Zoro asintió lentamente.

-Tienes razón-dijo, y de algún modo se sintió más aliviado. Siempre había creído en su inocencia, pero aún así eso le hacía sentirse mucho mejor.

-Vamos... ya deben de estar acabando de cenar-dijo Law. Zoro le pasó un brazo por la espalda y le dio unas palmadas de ánimo.

-Vamos-dijo. Se alejaron por el pasillo, hablando como dos viejos amigos, que estaban empezando a ser.

Kizaru los vio alejarse a través de los cristales de sus gafas tintadas.

-Anda que no tienen potra-comentó con su pastosa y arrastrada voz.

-Sengoku ha perdido el rumbo-gruñó Akainu a su lado, apretando una araña que había encontrado en la pared hasta convertirla en una simple mancha.

-Tiene miedo de que se repita lo del otro día. Hay que esperar a que las aguas se calmen-razonó Kizaru.

-A partir de ahora lo haremos a mi manera-dijo Akainu apretando los dientes. Kizaru rió.

-Pues pobres de ellos...


Zoro y Law cenaron con Luffy y Usuff que todavía no habían terminado. Sanji había ido a discutir con el cocinero una vez más, y al final Hancok lo mandó a la cama de un grito. La profesora tenía ganas de acostarse y no aguantaba más a los niñatos, aunque si tuvo tiempo para sobar a Luffy y hacerle el avioncito con su plato de puré.

-Eso sí que es denunciable-comentó Zoro cuando ella se fue.

-Y envidiable-añadió Usuff viéndola alejarse cotoneando las caderas.

-Habláis raro-dijo Luffy rascándose la nariz con cara de póker-Zoro ¿cuándo vuelves al cuarto?-preguntó impaciente.

-Voy a tardar Luffy... voy a tardar-dijo Zoro mirando la esposa que le encadenaba a Law con fastidio.

-Pues ya me he escuchado todos tus CDs-se quejó Luffy.

-¡Eh, ni tocarlos!-le avisó Zoro.


Nami se encontró a Robin ya en pijama y leyendo el libro que se había comprado el fin de semana anterior en Logetown.

-Hola...-saludó, agotada.

-Hola-dijo Robin sin levantar la vista de su lectura.

Nami se quedó unos instantes en la puerta, mirándola. Luego pasó y se puso a recoger sus cosas. Quería disculparse, pero nunca había sido muy buena para las disculpas. Con Zoro le pasaba lo mismo.

Iba a salir al baño cuando se paró y la abordó de frente.

-Solo quería disculparme... yo... no debería haberte dicho eso... ni siquiera es verdad. Yo era la única que sospechaba de ti... y creo que no lo hacía por los motivos correctos.

Robin bajó el libro y la miró con aquel rostro calmado e inexpresivo que tanto la caracterizaba. Nami miró a un lado y a otro. La estaba poniendo nerviosa.

-Solo quería... que lo supieras-dijo finalmente, y se marchó al baño.

-Estas son un asco-le decía Kalifa a su amiga Carrot, tirando unas cuchillas-el otro día me hice sangre y todo. Para el pubis es mejor ir a un centro...

Se calló al ver entrar a Nami en bragas, que se echó pasta de dientes y empezó a lavarse.

-¿Hoy no hay juerga en la 320 Nami?-preguntó Kalifa con sorna-te puedes venir a la nuestra si quieres...

Nami no contestó. No tenía ganas ni fuerzas para empezar una pelea, y además no iba a dejar que esa zorra le amargase el final del día.

-No se yo si la aguantaríamos Kali-comentó Carrot, maliciosa.

-Ella no nos aguanta a nosotras. Se lo pasa mejor con ese niño pequeño, y con el borracho de Franky... le gusta que Sanji la ande sobando todo el cuerpo...ahí tiene a sus amigos...

Nami iba a decir algo cuando Robin entró en el baño y ellas enmudecieron, sorprendidas.

-¿Mañana podríamos ir a las galerías de nuevo Nami?-preguntó la morena sonriéndola amistosamente-me parece que necesitaré un vestido nuevo.

-Estooo...-Nami ahora sí que estaba perpleja. Pero se recompuso rápido-si, si claro.

-Genial-Robin se lavó las lentillas y miró a Kalifa y Carrot, que permanecían en silencio-hoy he estado enferma, pero me parece que no me he perdido nada ¿no?

-No... que va-respondió Kalifa en tono agrio. Se la veía muy abochornada.

-Me alegro-dijo Robin sonriendo-os podéis venir si queréis.

-No... no gracias-dijo Carrot con gesto de asco.

-Bueno... pues buenas noches-les dijo, y luego miró a Nami-te espero en el cuarto.

Nami sonrió, y luego las miró a ellas.

-No vengáis-les dijo, sacándolas la lengua.

De repente, todo parecía irle un poco mejor.


¿Os gustó? Me encantó la frase "dijo Sanji, creyéndose legendario". Me hizo mucha gracia cuando se me ocurrió. Dejadme un review con vuestras impresiones y demás ¿qué experiencias creéis que van a vivir nuestros protagonistas? ¿Os sentís reflejados en alguna de ellas?

Subiré la semana que viene el siguiente capítulo, y las cosas se van a poner cada vez más interesantes ;). Muchas gracias por leer, como siempre ¡y nos vemos muy pronto!