Este capítulo es más corto que el anterior, pero poco a poco vamos avanzando, y tanto la trama principal como las historias de amor de nuestros compañeros van evolucionando. Espero que os guste mucho.
-Guest1: Me alegro mucho de que te haya gustado. Sí, el romance de Luffy y Nami es una de las cosas que más me ha gustado escribir de esta historia. Espero que te siga gustando, un abrazo muy grande.
-Lollyfan33: El LuNa a mí también me gusta bastante, aunque reconozco que Nami y Zoro siempre me han pegado más. Hay muchos ships que me gustaría ver en este fic, ya lo irás viendo. ¡Me alegro un montón de que te gustara, espero que esté también! Mihawk ha sido de uno de los personajes que más me ha gustado escribir, ya iremos viendo como evoluciona. Y ya que he terminado con los exámenes he retomado Gantz, aunque es posible que tarde aún unas semanitas, porque es un capítulo muy extenso. Sin embargo vuestras reviews y cariño me dan mucha fuerza para seguir escribiendo. Como siempre un abrazo muy fuerte y mis mejores deseos para ti.
-Maracas-senpai: ¡Me alegra mucho que te haya gustado, espero que este capítulo también te guste!
Capítulo 12
-Sanji... mmmmmn... oh, para...-Nami jadeó, colorada, mientras subía y bajaba al ritmo que él la llevaba, colocada encima suyo-¡Ah...AH!
-Nami... oh... joder...-Sanji apretó los dientes mientras masajeaba sus senos en círculos y movía su miembro erecto dentro de ella, sudoroso y extasiado. Ella le tiraba de los rubios cabellos incapaz de resistir las eléctricas embestidas que le estaba dando. Con cada rozadura en su intimidad, Nami sentía un placer indescriptible. Sanji era un gran amante. No se lo esperaba tan bueno, pero claramente, al igual que Zoro, estaba muy experimentado. Sabía muy bien lo que se hacía-Nami... te quiero...
-Más... aaaaah… ¡MÁS! ¡SANJI!
Cuando terminaron, él se encendió un cigarro. Nami dio un par de caladas, aunque luego se lo devolvió con asco.
Estaba siguiendo el paso 4: "Tómate tu tiempo". Y para "dejarle un margen a Luffy" como especificaban las instrucciones, qué mejor manera que pasar un rato con el rubio. Aprovechando que la mitad de sus amigos no habían ido a Logetown ese día, habían reservado una habitación en un motel de la playa, y llevaban ya dos horas enroscados el uno al otro. A Sanji aquello le parecía el cielo. Nami nunca le había visto así, colorado, con el pelo empapado y con una encantadora sonrisa en los labios.
Tampoco podía negar que lo hacía muy bien.
-Nami...-Sanji la acarició la barriga mientras el humo de su cigarro hacía débiles figuras en el techo. Tenía marcas del pintalabios de ella por todo el cuerpo, sobretodo en sus trabajados pectorales-déjame que te presente a mi familia... podemos intentarlo...
-Ya te lo he dicho, esto era solo hoy-le recordó ella disfrutando del cosquilleo-por favor no se lo digas a Luffy... ni a Zoro.
-¿Por qué no te valgo?-Sanji rodó hasta ponerse encima de ella, con la cabeza a la altura del ombligo-tú misma lo has reconocido antes. Te gusto. Y tú a mí también.
Nami suspiró. En aquellos momentos le era difícil resistirse al encanto de Sanji. Todo el cuarto olía a su fuerte colonia, y aún tenía el sabor del cocinero en su boca.
-Nunca funcionaría Sanji. Somos muy parecidos, y a la vez muy opuestos. Nos acabaríamos tirando los trastos a la cabeza-dijo ella.
-Mmmmmn, yo no lo creo-Sanji llevó su boca hacia las partes íntimas de Nami.
-¡Estate quieto!-le regañó ella, riendo. Pero no le impidió continuar-mira Sanji... esto ha estado muy bien... pero no puedo seguirlo. Por favor no me hagas sentirme mal. Porque ahora mismo lo que necesito es sentirme bien como sea.
Sanji tardó un rato en contestar porque estaba a lo suyo ahí abajo. Nami contuvo un fuerte gemido cuando la lengua le tocó un punto especialmente delicado.
-Verás-dijo él al final, relamiéndose mientras sacaba la boca de su intimidad-no lo digo por mí, ni por ninguno de los otros. Pero el caso es que no te servirá de nada. Si lo que quieres es a Luffy, deberías ir por él, y olvidarte de los demás. Yo estoy aquí cuando me necesites, y ojalá sean miles de veces. Pero si le quieres a él no te engañes. Salida no tienes otra.
Nami reflexionó mientras Sanji besaba sus piernas y sus pies, adorándola como a una diosa. Le gustaba que la tratase así. Le gustaba sentirse querida. Pero no podía, sabía que no.
-Bien-dijo finalmente la pelirroja-lo tendré en cuenta.
-¿Podemos quedarnos un rato más?-Sanji la miró suplicante, y ella, tras pensarlo un segundo, accedió. Tampoco tenía nada mejor que hacer.
Cuando el autobús iba a regresar a Shinsekawa a las ocho, Sanji y Nami lo pillaron por los pelos. El rubio fue a sentarse con Usuff, que estaba pegado al teléfono, pero lo guardó al verle entrar.
-¿Qué te ha pasado?-preguntó Usuff al ver a su compañero despeinado y con varias marcas rojas en el cuello.
-¿A mí?-Sanji buscó con la mirada distraído a Nami-nada...
Usuff le miró con incredulidad. So Sanji negaba lo evidente, era que había estado con alguien importante para él.
-No me tomes por tonto-dijo Usuff cruzándose de brazos-es obvio lo que has estado haciendo... si no fuera importante estarías dando el rollo con lo guapa que... espera un momento-olisqueó el cuello de Sanji con su alargada nariz. Luego se llevó las manos a la cara, como el emoticono del terror-¡Es Nami!
-¡Joder, te quieres callar!-le espetó Sanji furioso.
-Por eso no os encontrábamos-dedujo Usuff-yo que pensaba que la habías acompañado a las tiendas...
-¡Eso es mentira!-ladró Sanji-¡cierra la boca de una vez!
-Ja, ja, ja, alucino-se mofó Usuff. Luego lo pensó un momento-¿y Luffy qué...?
Sanji le quitó el móvil a su amigo aprovechando su distracción y habló el Waxap.
-¡Kaya! Lo sabía-dijo con malvada satisfacción.
-¡Noooooo!-chilló Usuff intentando recuperarlo de un zarpazo-¡Mi tesoro!
-¿Os queréis callar ya, coño?-les reprendió Buggy furioso-que peste de críos joder.
-Así que se llama Kaya...-Sanji observó la foto de perfil de la chica, que salía sentada al lado de una enredadera leyendo-joder, pues está buena ¿Cómo es de verdad?
Usuff miró a su amigo enfadado y dolido.
-Esa es ella. No sé por qué no puede ser mi novia-le dijo con tono duro.
-Perdona Usuff no quería...-Sanji echó la cabeza hacia atrás en el respaldo-no debería haber dicho eso. Soy gilipollas. Es que...
-Te está utilizando-dijo Usuff mirando a Nami, que miraba por la ventana pensativa-no deberías haberlo hecho. Piensa en Luffy.
-Si yo aquí no pinto nada-Sanji se hundió en el asiento de mal humor-Zoro fue su novio, ahora ella quiere a Luffy... yo solo soy el aperitivo entre plato y plato.
-Qué metafórico-Usuff suspiró-tienes que encontrar a una chica que te entienda de verdad.
-Me entiendo con ella mejor que con nadie-se lamentó Sanji-ademas no me des tú consejos, es lo que me falta. ¿Por qué no nos lo habías contado?
-Bueno, es que...-Usuff se puso un poco colorado-me da vergüenza contarlo... sobre todo a tí. Pensaba que no me creeríais.
Sanji le miró y sonrió amistoso.
-Usuff, a mí me lo puedes contar. Yo siempre te cuento mis escarceos a fin de cuentas-se recolocó la chaqueta, elegante.
-Si bueno, algunos podrías ahorrartelos-gruñó Usuff. Sanji volvió a mirar la foto de Kaya, interesado.
-Parece más joven...-observó.
-Tiene dos años menos-dijo Usuff-es de mi barrio. Pero ella tiene mucho dinero. A su padre no le caigo nada bien.
-Vaya culebrón-Sanji le puso la mano en el hombro a su amigo-pero yo te enseñaré a cortejarla como es debido.
Usuff meneó la cabeza.
-Ella no es una pervertida-dijo, convencido-y la verdad miedo me das.
Luego, al ver que su amigo se deprimía, decidió dejarle que le aconsejara.
-Sobre todo no se lo digas a los otros-pidió Usuff-no estoy preparado...
-Yo me callo y tú también-ofreció Sanji, y así cerraron el trato.
En Shinsekawa se habían quedado Luffy y Robin, a parte de Zoro y Law que tenían un castigo perpetuo sin salir. Akainu había castigado a Luffy también sin ir aquel finde por faltas de asistencia en clase, y en cuanto a Robin lo había hecho con la esperanza de quedarse a solas con el espadachín. Sin embargo eso no había ocurrido: Zoro se ofreció a ayudar a Luffy a cargar con las cajas que Akainu le había ordenado mover, y por la tarde tuvo que ir a su encuentro con Mihawk.
-No, supongo que no...-Robin hablaba con Nami por el móvil, mientras ella regresaba en el autobús-no sé cómo decirlo...
-Es imbécil. Espérate a que te lo diga él-dijo Nami.
-¿Tú qué has hecho hoy?-preguntó Robin enroscándose el cabello ensimismada.
-Bueno...-Nami miró a Sanji que discutía con Usuff-no gran cosa... ¿Luffy cómo va?
-En el comedor ha estornudado...-Robin sonrió al recordarlo-y le ha tirado la bandeja encima a Zoro. No se matan de milagro. Pero ya están bien.
-Madre mía-Nami rió al imaginarlo.
Cuando colgó, Robin se quedó en silencio un rato. Tenía la sensación de que Nami no estaba siendo sincera con ella. Aunque claro...
-Estoy listo-Zoro puso la katana de Ryuma en alto y miró a Mihawk desafiante. Era la hora de aprender del mejor. Si se enterase su padre...
-No-Mihawk le quitó la espada y con mucha delicadeza la dejó a un lado, para luego volver a confrontarse a él-para nada.
-¡Pero...!-protestó Zoro. Mihawk alzó la mano, y él tuvo que callarse.
-Si quieres aprender a usar la espada, primero tienes que estar preparado para usarla. Y tú no lo estás.
-¿Qué?-Zoro respiró un instante, tranquilizándose-llevo entrenando cinco años... sí que se algo...
-Puedes dar tu la clase entonces-Mihawk se sentó y se le quedó mirando-¿eres el maestro?
Zoro notó como se le enrojecían las mejillas.
-N...no-admitió, y agachó la cabeza en señal de respeto.
-Eso me parecía-Mihawk se volvió a levantar con parsimonia-lo primero que hay que tener para dominar el arte de la espada es el deseo feroz y único de vencer. Tú lo tienes... más o menos...
Zoro observó como Mihawk desenvainaba la katana y pasaba la mano por su afilada hoja de acero.
-Para empuñar esta espada, primero debes comprenderla, amarla, ser con ella. Tú solo atacas-le espetó-atacas porque disfrutas con el reto. Pero no es sólo el desafío. Es el camino hasta ello.
Zoro asintió lentamente. Mihawk, viendo que le comprendía, siguió hablando.
-Quiero que leas todos estos libros-dijo, señalando cuatro enormes tomos de teoría e historia de la espada-y también vas a adquirir una rutina de entrenamiento severa.
Zoro miró los libros y tragó saliva. Nunca se había leído tanto de nada.
-¿Cuantas horas entrenas al día?-preguntó Mihawk.
-El invierno cuatro-dijo Zoro-si podía, seis. Ahora hago dos horas de ejercicios en mi cuarto. No me da tiempo a más.
-Claro que te da-repuso Mihawk. Zoro entendió que no serviría de nada el decirle que tenía que dormir-vas a hacer seis horas de ejercicios, divididas en mañana y tarde. Serán aquí. A veces fuera.
Zoro miró a Mihawk indeciso. Pero al final, inclinó la cabeza, aceptandolo.
-La ceremonia de iniciación suele ser un combate-explicó Mihawk-Tú ya has tenido algo parecido a eso, así que el vínculo de sensei y aprendiz ya ha sido establecido. A partir de ahora solo te dirijirás a mí con fórmulas de máximo respeto, y obedecerás todas mis órdenes ¿queda claro?
Zoro asintió, ceñudo.
-Si te saltas estas normas, nuestro vínculo quedará roto y jamás, repito, jamás, volveré a enseñarte nada.
Hubo un silencio. Luego Zoro asintió de una cabezada.
-Bien-Mihawk sonrió, satisfecho-comencemos.
-¿Qué tal con el conde Drácula Zoro?-preguntó Luffy. Su amigo acababa de ir a sentarse con él. Se le veía agotado.
-Bien...-Zoro bebió con avidez de su agua y luego atacó las acelgas. Mihawk había ordenado ponerle a una dieta especial.
-Tiene pinta de haberte dado pal pelo-comentó Law que cenaba con ellos-por cierto, Robin te buscaba.
Zoro levantó la cabeza de la bandeja, sonriendo débilmente.
-¿Dónde está?-preguntó. Luffy y Law se encojieron de hombros.
-Nidea hermano-dijo el del sombrero de paja-los del pueblo ya se han subido, creo que se fue con Nami.
-Joder...-Zoro bajó la cabeza abatido, y siguió comiendo.
-¿Crees que te enseñará bien?-le preguntó Luffy a su amigo, mientras veía a Viola entrar a cenar (la chica seguía castigada, y estaba obligada a estar aislada del resto hasta el final del castigo).
Zoro engulló su pescado y miró a Luffy con seriedad.
-Creo que sí.
Sanji canturreaba pensando en Nami mientras se ponía una camisa vieja y pantalones vaqueros.
-¿A dónde vas así?-Usuff acababa de entrar en el cuarto y le miraba perspicaz.
-A ver a Nami...-Sanji se cerró el cinturón de cuero ensimismado.
-¿Así vestido?-Usuff le miró incrédulo.
-Le va este rollo, me lo ha dicho hoy-le respondió el rubio, molesto, y se marchó.
-Ya, ya...-Usuff le miró incrédulo, pero no dijo nada. Sanji se marchó silbando una cancioncilla. Se sentía muy feliz. Usuff al rato se fue al cuarto donde dormía Chopper y el tal Bartolomé, y estuvo preparando sus papeles para la obra con ellos.
En el cuarto de Zoro y Luffy el espadachín se tumbó en la cama, agotado. Quería dormir pero Luffy no paraba de hablar, y aunque a él le apetecía charlar un rato al final le venció el cansancio y se quedó frito. Al día siguiente debía entrenar tres horas antes de las clases.
Aquella noche soñó con la espada verde esmeralda, manchada con sangre, y con Robin, que le miraba con aquellos ojos azules tan fuertes y su pelo negro ondeando. Ella le lanzaba un beso que volaba hasta sus labios en medio de un cielo de estrellas violetas y celestes. Zoro sonrió levemente, consciente por un momento, y luego siguió roncando.
"Lo único que hiere más que el filo de una espada son los deseos de nuestros corazones". Eso lo había leído, pero seguro que no era de Mihawk...
¿Os gustó? Espero que sí. Dejadme un review con vuestras impresiones, teorías o sugerencias, que siempre son bien recibidas, y más de una vez han cambiado el rumbo de mis fics. ¡Mucho ánimo a todos, y pronto nos leemos!
