Hola chicas! Mil disculpas por la tardanza :( Últimamente se me complica un poco actualizar, más que nada porque no tengo mucho tiempo con esto de las malditas tareas escolares. Pero bueno, voy a tratar de actualizar todas mis historias hoy, comenzando por esta. Un beso grande a todas! Espero atenta sus reviews :)
Capítulo 3:
Me sentía a punto de estallar…
Todo alrededor de mi parecía estar conspirando para marearme, para hacerme sentir mal… Todo estaba malditamente horrible…
Con lentitud y discreción gire un poco mi rostro hacia uno de los lados y observé a mi mejor amigo, a mi ángel caído sonriendo con esa mueca tan especial suya que hacía que mi corazón se saltara algún par de latidos. Se veía tan relajado y hermoso mientras movía su lápiz con rapidez encima de sus apuntes…
Sentí una puñalada en medio de mi pecho.
Moví mis ojos en dirección contraria a la de Edward y clavé mi mirada en la rubia cabellera de la que creía era mi mejor amiga, hasta la tarde anterior. Ni siquiera sabía que hacía ella ahí, parecía fuera de contexto… Con su estúpido pelo pintado de un color artificial y su mirada destroza hormonas… Siempre bonita, siempre… una zorra.
Otra puñalada más a mi corazón.
Mi cabeza dolía… Sentía que iba a prenderse en llamas. Cerré mis ojos por un par de segundos y solo pude concentrarme en el espantoso rostro de Emmet, con su físico sobrenatural y su engañosa actitud, expresándole amor a su hermanastro y crucificándolo al mismo tiempo.
Una puñalada más…
El molesto tic-tac constante del reloj estaba sacándome de quicio… Todo lo hacía, hasta el más pequeño sonido conseguía exaltarme…
No sabía qué hacer.
Una pequeña parte de mi me obligaba a arrojarme contra a Edward para contarle lo que mis ojos habían visto lamentablemente. Necesitaba sacarlo todo fuera de mi, decirle lo espantoso de su situación, de cómo quedaría en frente de todos cuando el mundo entero se enterara de la infidelidad de Rose… Quería estar ahí para él, abrazarlo contra mi pecho y susurrarle que todo estaría bien, que yo siempre estaría a su lado.
Pero había una sola razón para hacerlo, y mis en contra de ellas.
Era imposible que Edward me creyera, él estaba encantado mágicamente por Rose. No tenía pruebas, él pensaría que todo lo hacía por celos a mi amiga y terminaría nuestra extraña amistad definitivamente.
Me ardía en el alma pero no podía perderlo. Era detestable tener que soportar semejante sufrimiento, pero con tal de estar a su lado lo haría sin dudas.
Otra oscura parte dentro de mi cuerpo me llamaba a tomar un cuchillo y clavárselo a Rose… Gritarle mentirosa frente a todo el mundo y dejar su cabeza clava, vender su cabello por internet y quemar el dinero que me ganaría haciendo ello… Quería golpearla, destrozar su estúpida sonrisa de "yo-siempre-soy-feliz".
¿Cómo alguien podía hacerle semejante cosa a una persona tan especial como Edward? No lo comprendía, y eso hacía que me sofocara aún más conmigo misma.
-Bells…, susurró esa voz aterciopelada a mi lado, ese sonido que parecía el coro de miles de ángeles, que me erizaba el vello de los brazos con tan solo un suspiro. -¿Estás bien?
"No Edward… ¿Cómo alguien puede estar bien cuando ha visto a su mejor amiga engañando a tu mejor amigo?"
-Si, Ed… Estoy… Bien.
-No me lo pareces, Belle. Sabes que puedes contarme todo lo que quieras, ¿cierto?
"Excepto lo de que Rose te engaña… Dudo que pueda contarte eso"
-Claro, Cullen. Lo sé, respondí un poco exasperada por su actitud. En ese preciso momento no necesitaba que nadie le echara más leña a mi caldero, porque cuando estuviese lo suficientemente caliente comenzaría a largar llamas para todos lados…
-No sé qué te sucede Isabella. Hace un tiempo estás rara… Pensé que confiabas en mí, susurró rendido mientras volteaba su vista una vez más hacia el frente.
Él me había llamado Isabella… Jamás hacía eso. Me sentía tan mal, ocultándole a Edward algo que lo destruiría… Quería morir, quería volver el tiempo atrás para no haber visto nunca lo de Rosalie y Emmet, para continuar teniendo el concepto de perfección con el que años atrás había etiquetado a mi amiga.
-Perdóname por favor… No estoy en un buen momento, algo terrible sucedió, pues si… No lo negare pero no puedo contarlo. Es… algo que no me concierne. Te prometo que estaré bien, le dije suavemente al oído mientras lo abrazaba, aprovechando que el molesto profesor se encontraba distraído.
De un segundo a otro, Edward se movió con velocidad y me estrecho con fuerza contra su pecho, como si tuviese miedo de que me alejara de él. Termino ese dulce gesto dándome un sonoro beso en la frente, como siempre solía hacer. Me sentía bien cuando él hacia esas cosas, me sentía… De alguna manera… Querida.
-.-.-
Alice y yo estábamos riendo abiertamente en el estacionamiento de la escuela.
Las clases ya habían terminado y me había encontrado con ella al salir del edificio, cuando sus libros se habían desparramado por el suelo.
Estar con ella se sentía genial…
Cuando me juntaba con Rose sentía que no encajaba en sus ideas, en sus salidas… Ella era popular y bueno… Yo solo era Bella Swan, la chica más normal y simple de todo el mundo.
Estar con Al era diferente. No había pasado un día desde que éramos amigas y ya la sentía tan cercana como una amiga. La quería muchísimo.
-Y entonces el profesor me miro y me dijo "usted está en lo correcto, mis disculpas por ser grosero"! Casi lo asesino cuando intento convencerme de que una película es mucho mejor que un libro!, grito enfadada mientras a mi me dolía el estomago de la risa. Su imitación del molesto profesor de Literatura había sido casi perfecta.
-Que locura! Solo tú eres capaz de discutirle a ese hombre sin problemas…
-Lo sé, lo sé. No hace falta que aplaudas.
De repente una imagen capto mi completa atención, y sentí que mi corazón se oprimía de nuevo. Alice continúo hablando, pero yo no oía nada… Solo observaba.
Frente a mi Rose y Edward peleaban, no como otras veces… Esta parecía ser mucho peor que antes. Él parecía mucho más enfadado que ella, mientras que la rubia soltaba risas sarcásticas de vez en cuando.
En un momento veloz, Rosalie se dio cuenta de que yo estaba cerca de ella, y riendo aun mas fríamente me señalo, haciendo que Edward se volteara mientras ella le gritaba.
Fue en ese momento en el que me di cuenta que su pelea tenía que ver conmigo… Y eso me hizo sentir fatal. ¿No era suficiente ya con tener que guardar un secreto? ¿Acaso tenía que provocar también una ruptura en la pareja perfecta de Forks?
De repente Edward agito sus manos como si estuviese restándole importancia a algo y se monto en su auto, mientras que ella aun continuaba gritándole. Sin hacerle mucho caso, el volvo arranco y se fue dejando una marca de las ruedas en la acera. Rosalie solamente volteo a verme y con desprecio agito su cabello, yéndose hacia su carro.
-¿Tu qué opinas? ¿Cuál de los dos autores es el mejor?, preguntó Al examinando con detenimiento sus uñas. Me sentí mal por no haber oído ni una sola palabra de lo que había dicho por lo que trate de responderle lo mejor que pude.
-Son muy buenos, es difícil escoger uno.
Alice me sonrió dulcemente y abrazándome con fuerza me agradeció silenciosamente por ser su nueva amiga. Me sentí bien por un solo segundo, al saber que no estaba tan sola después de todo…
-.-.-
El camino a mi casa había sido casi eterno… Los pensamientos de mi mente me habían abrumado tanto que había tenido que recurrir a situaciones extremas, comenzando a cantar en voz alta por toda la calle sin importarme si la gente me oía.
Después de todo, en Forks la mayoría creía que yo estaba loca. Un par más que creyese eso no me causaría daño.
Y entonces, en cuanto doble la esquina para llegar a mi dulce hogar note algo que no debería estar ahí, frente a mi casa, frente a mi vida…
El volvo de Edward.
Casi corrí hacia la puerta de entrada de mi pequeña mansión. Lo había hecho involuntariamente, pero él tenía esos efectos en mí. Yo volaría hacia Marte con tal de poder ver su sonrisa una vez más.
Ni siquiera me moleste en saludar a mis padres, quienes me observaron extrañados debido a mi agitación. Luego tendría tiempo para discusiones, de momento debía correr hacia nuestro lugar secreto… Nuestro pequeño espacio de cielo en la Tierra… Un hermoso claro oculto en medio del bosque que quedaba a igual distancia de ambas casas.
No me sorprendí al verlo plácidamente acostado sobre la hierba, disfrutando de los pocos rayos de sol que brillaban en la ciudad ese día. Intente ser sigilosa para poder observarlo más del tiempo debido, pero sin querer pise mal una rama seca de un árbol y me delate rápidamente.
-Pensé que no llegarías nunca.
-¿Qué haces aquí?
-¿Qué crees que hago?, pregunto con un tono de voz algo extraño… Un tono que se encontraba un poco enfadado, un poco divertido…
-Si te lo pregunto es porque no lo sé….
Edward abrió uno de sus hermosos ojos y me contemplo descaradamente por un par de segundos, cosa que hizo que me sonrojara. En cuanto noto eso comenzó a reírse y palmeo el suelo a su lado, invitándome a sentarme a su lado.
-Edward…
-Me pelee con Rose… No sé si sea definitivamente pero espero que sí.
Algo dentro de mí se detuvo… Creo que fue mi corazón.
¿Acaso se abría enterado lo del engaño? No parecía saberlo, puesto que estaría muy dañado en caso de saber que Rose le había sido infiel y en ese momento no lucia tan mal.
-Que sucedió…
-Me pidió algo imposible.
-Te pidió que te tiñeras el cabello como ella, ¿cierto?, le dije ganándome una carcajada por su parte. Pero cuando el sonido más dulce del mundo se extinguió pude sentir su mano rozando con la mía, como pidiéndome permiso para tomarla.
Me sentí extraña cuando entrelazo sus dedos con los míos. Eso era algo que nunca antes había hecho.
-Me pidió que me alejara de ti…
Ok… No es el mejor capitulo pero fue lo que mi imaginación me permitió escribir. Ojala les haya gustado ;)
