Hola lectoras! Nota al final. Un beso!
Capitulo 4:
Que…Demonios…
¿Rosalie le había pedido a mi mejor amigo que me abandonara? ¿Qué dejara de ser mi compinche y fiel compañero?
¡Qué putas le pasaba a esa niña en la cabeza!
Quería matarla, definitivamente sería muy feliz si pudiera atropellarla en ese momento. Bueno… Quizá no "asesinarla" literalmente, pero si estaría muy conforme provocándole daño de alguna forma.
¡Se lo merecía completamente!
Primero engañaba a Edward, segundo le pedía que dejara de ser mi amigo. Definitivamente, su cerebro se había quemado con tantos químicos de la tintura para el cabello. No había otra explicación posible y probable para explicar su reciente locura mental.
-Dios… Voy a hacerla puré de patatas, susurré entre dientes mientras clavaba mi vista en un punto fijo frente a mí. Mientras que mi corazón se sentía débil y adormecido por el contacto de mi mano con la de mi príncipe azul, mi cabeza imaginaba posibles formas de destruir la vida de Rosalie.
Manera número 1: Revelarle a toda la población estudiantil que se había besado con el viejo profesor de educación física.
-No te disgustes, nunca accedería a semejante petición. Ella no entiende que nos une un lazo indestructible y que ni siquiera el ser mi "novia" le da poder para destruirlo, susurró arrancando algo de hierba con su mano libre.
Manera número 2: Dejarla calva arrancándole cabello por cabello.
-Ella no era así antes, no sé qué demonios le ha estado sucediendo durante estos últimos días. A veces creo que miente cuando me dice que va a algún lugar, y odio ese sentimiento de no saber que sucede.
Manera número 3: Hacerle una pésima mascarilla facial y dejar su amada piel escamosa como la de una serpiente.
-¿Sabes qué es lo más extraño? Siempre que ella dice que va a salir a algún sitio Emmet también lo hace. No creo en las coincidencias, tu más que ninguna otra persona lo sabe, por lo que presiento que ahí hay algo muy raro. Cosas extrañas suceden…
Manera número 4: Incendiar su preciada ropa interior de Victoria's Secret. Oh sí, eso le provocaría una depresión eterna e incurable.
-Además… Por Dios, casi me desmayo cuando me dijo que no quería verme nunca más a tu lado. Desde cuando Rose es así de insegura! Sé que siempre sintió algo de odio por ti pero jamás me imaginé que pudiese pedirme semejante cosa. Esta celosa…
Manera núm…
-Espera un momento… ¿Dijiste celosa?, le susurré totalmente desconcertada. -¿Celosa de quién?¿De mi?
-Pues claro, ¿Por qué otra razón me diría que no me convenía ser tu amigo?
-Rose… Ella no puede estar celosa de mi, le respondí soltando carcajadas poco adecuadas para una señorita. Ese era el mejor chiste que había oído en toda la semana. ¿La reina de la perfección celosa de Bella él elfo? Era algo totalmente imposible.
Pero a pesar de que el comentario me había sonado de lo más gracioso, Edward no reía. Me observaba con algo muy extraño que yo no era capaz de definir, como tratando de decirme algo con sus hermosos ojos esmeralda.
-Ella es perfecta y yo soy… Reconozcámoslo, estoy del asco.
Y en ese momento algo muy extraño sucedió. Las aves dejaron de cantar, la brisa se detuvo y lo único que pude sentir fue una suave caricia en mi mejilla… Edward me estaba acariciando, observándome con una dulzura tan fascinante que me incomodaba.
-No sé cuál es la razón por la que siempre te degradas a ti misma… Eres hermosa Bella, eres la mujer con la que cualquier hombre soñaría… No solo eres graciosa, refinada e inteligente, sino que tu belleza es tan especial que te hace única. Porque no eres solo preciosa por fuera, tienen una personalidad que hoy no es posible hallar en ninguna persona, y eso te convierte en la chica más valiosa de todo el mundo.
No pude evitar que una lágrima resbalara por mi rostro y acabara filtrándose entre los dedos de Edward.
Él me había dicho las palabras más hermosas que alguien alguna vez me había dirigido… Y no era el significado de su descripción lo que me emocionaba, sino la forma en lo que lo había dicho. Tan lleno de cariño, de… admiración.
Él era la única persona a la que de verdad buscaba agradar, y al parecer lo hacía.
-Yo… No sé qué decir, susurré cuidadosamente sintiéndome expuesta. En ese momento lo único que quería hacer era confesarle mis verdaderos sentimientos, decirle que lo amaba con todo mi alma, que yo podría hacerlo eternamente feliz puesto que solo vivía para ello y que le daría una mor tan grande que nunca jamás podría recibir de ninguna otra mujer.
Pero en cuanto pensé siquiera en descargarme, su estúpido celular comenzó a sonar fuertemente devolviéndome a la maldita realidad.
-Rosalie, dijo en cuanto pulso la tecla de "atender". Me retuve y eliminé las ganas que tenía de gritarle "zorra" por el altoparlante. Si mi madre me oyera de seguro me mataría. –De acuerdo.
-¿Pasó algo? ¿La reina artificial necesita que le compres maquillaje camino a casa?, pregunté bromeando a pesar de que mis manos se mantenían cerradas en dos fuertes puños.
-Dijo que quiere hablar conmigo de algo, de nuestra relación.
"ZORRA, ZORRA, ZORRA", me dije internamente.
-¿Estarás bien?
-Terminaré de una vez esto… Creo que estaré bien.
-.-.-
En cuanto Edward se había retirado de mi casa, había corrido a tomar mi móvil para llamar a la única persona con la que sabía podría contar en un momento como ese.
Alice.
-Ali al habla, dijo con su alegre voz del otro lado del auricular, siempre feliz… Siempre contenta.
-Al… Soy Bella.
-Oh… Hola cariño, ¿Qué tal te trata al vida?
-Para el demonio, respondí arrojándome sobre los cojines de mi cama. Pude escuchar un lejano "Isabella!" por parte de mi madre al oír mi insulto, pero no le di importancia. No estaba de ánimos para lidiar con ella también.
-¿Qué sucedió?
-Dios… Pensarás que estoy loca por confesarte esto pero…
-Estás enamorada de tu amigo, el chico Cullen, cierto?
Me quedé de piedra al oír sus palabras. ¿Cómo demonios lo había adivinado? Había pasado toda la vida junto a Edward y él jamás lo había notado, y en un par de días Alice ya se había percatado de ello.
-Como… Como lo… A veces creo que eres adivina, sabes?
-No hay que ser muy observadora para notarlo. Solo hace falta recordar cómo te pusiste cuando viste a la Rubia con el chico grande.
-Por favor no se lo digas a nadie, le rogué a punto de morir de un ataque de nervios. Confiaba en Alice pero aún así sentía la necesidad de pedirle aquello.
-Descuida… Mis labios están sellados. Ahora continúa y dime… ¿Qué sucedió?
-La muy hija de su madre le pidió a él que se alejara de mí. Puedes creerlo?
-Es de lo peor!, gritó ella enfadada del otro lado del tubo pero luego de un segundo resopló algo más tranquila y continuó hablando. –Escucha, no debes dejar que la teñida pase sobre ti… Quiero que en este momento tomes las llaves de tu carro y vayas a hacerle una visita. Déjale en claro que Bella Swan vale lo suficiente como para voltear a verla dos veces!
Y ella tenía toda la razón.
No hizo falta que me lo repitiera dos veces… Colgué inmediatamente el móvil y corrí hacia el automóvil, dispuesta a descargarme con la maldita perra. Le diría absolutamente todo, que sabía lo de ella y Emmet, que creía que era una estúpida zorra y que la odiaba.
Sacaría las furias fuera de mí de una maldita vez.
Pero en cuanto llegué a su enorme mansión y noté el auto de Edward aparcado ahí sentí una puñalada en mi corazón.
¿Qué hacía él ahí todavía? Había dicho que no tardaría más de 10 minutos, y ya había pasado bastante tiempo.
Con cuidado me baje y me acerqué sigilosamente a la escalera de bienvenida de su casa, aguardando a ver algo. Y entonces lo que observé fue devastador.
Edward y Rosalie se besaban y sonreía coquetamente en el umbral de la puerta, como una puta pareja feliz de películas.
Bien, antes que nada gracias por los reviews. Disculpen si el capitulo es corto, pasa que hoy no tengo mucho tiempo. Quería avisarles que este fic en realidad es muy corto, dentro de un par d capítulos más se terminara la historia y no quiero que el final les tome por sorpresa. Así que solo eso. Feliz fin de semana a todas y espero atenta sus comentarios!
