Aquí os dejo otro capítulo del Reformatorio que espero que os guste mucho.

-Lollyfan33: La "amistad" entre Sanji y Zoro es una de las cosas que más me divierten de escribir y me encanta en OP porque además yo tengo un amigo con el que me pasa igual, jajaja. También me encanta el abuelo Garp (aunque ahí por suerte no me relaciono así con nadie) y con Vivi no andas mal encaminada, en adelante tendrá importancia... ¿qué pasará entre Nami y Nojiko? Pronto tendrás respuestas. Como siempre muchas gracias por leer, las observaciones que haces en tus reviews y tus comentarios tan positivos hacen que yo mejore la calidad de la historia un montón, de verdad. ¡Espero que este capítulo te guste también, un abrazo muy fuerte a través de la distancia :D!

-Guest: Me alegra mucho que este fic sea tu favorito, la verdad es que me emociona. No puedo subir capítulos más seguidos porque este fic lo escribo en verano, y tengo solo veinicuatro caps escritos. Cada semana más o menos iré subiendo uno, pero no puedo adelantarme más porque no quiero que luego se os haga muy larga la espera, y en cuanto empiece julio terminaré con los capítulos que me faltan. ¡Muchas gracias por leer y espero que te siga gustando tanto!


Capítulo 15

En el autobús a Logetown esa vez no fue Buggy, si no Aokiji y Hancok, ya que el conserje tenía que quedarse y hablar con Sengoku. Zoro nunca pudo llegar a pensar que sentiría lástima por el patético conserje, pero lo cierto era que tanto él como todo el resto del grupo, en especial Luffy, estaban muy preocupados.

-Espero que no le echen-dijo Chopper arrugado su naricita-Akainu dijo que quería hacerlo...

-No lo hará porque yo se lo impediré-dijo Luffy estirando sus brazos y dándole a Zoro, que estaba sentado a su lado.

-Me tendría que haber sentado solo-gruñó él, molesto.

-Te faltan reflejos-se burló Law desde atrás. Ya no estaba tan apagado como el día de la reunión de los padres, donde Zoro solo le había visto una vez en el pasillo con cara de pocos amigos.

-¿Vas a trabajar hoy?-le preguntó Zoro a Law, bajando la voz.

-Qué remedio-él se encogió de hombros-mientras no se enteren de que me pillaron en el colegio.

-Tío...-Zoro recordó la sucia jugada de Akainu. Estaba claro que tenían cámaras de vigilancia o algo, pero registrando sus habitaciones no las habían encontrado.

-Al menos podemos volver a salir de ahí. Todo gracias a tí-Law le dio unas palmadas muy contento.

-Solo hice mi trabajo-bromeó Zoro-lo que tendríamos que hacer es devolvérsela a Akainu.

-Yo ya tengo algo en mente-les dijo Luffy. Law y Zoro le miraron con miedo-sería solo una pequeña bromita-se apresuró a añadir el chico.

-¡Próxima estación Logetown!-gritó Brook por el pequeño altavoz del autobús-¡no hace muy buen día, pero que nadie os prive de un baño! ¡Yohohohoho!

-Qué coñazo de hombre-se quejó Hancok, haciendo reír a Aokiji-a ver como va Luffy, que se había mareado.

Luffy no se había mareado ni nada, pero la profesora buscaba excusas para ir a verle y andar metiéndole la mano por debajo de la ropa, levantándose unas quince veces en todo el viaje.

-Yo me encuentro un poco mal-le dijo un alumno de primero, con la cara verde.

-Hay niño, tómate una pastilla-replicó Hancok, pasando totalmente de él.

-¿Te encuentras bien Koala?-le preguntó Nami a su amiga de un año menos. Parecía muy cansada.

-Sí, sí claro-respondio ella, con la cabeza apoyada en el cristal.


-Vaya Luffy parece que hay una sorpresa para tí-Hancok señaló al abuelo Garp y Sabo, que estaban esperándolos en la parada de autobús.

-¡Abueloooooo!-Luffy bajó corriendo del autobús y se fue a abrazar a él.

-¡Qué me vas a partir la espalda ya te lo dije!-le regañó el abuelo Garp dándole un coscorrón.

-¿Qué hacéis aquí... otra vez?-preguntó Sanji encendiéndose un cigarrillo.

-Fumar no es sano-Garp le quitó el cigarrillo a Sanji y lo pisó. El rubio iba a mandarle al carajo, pero se lo pensó dos veces-veréis ayer llovía y no me apetecía hacerme trescientos kilómetros hasta casa. Así que aquí estamos-explicó con desgana.

-Pero entonces...-Nami arqueó una ceja.

-Hola Luffy-Vivi se asomó tímidamente por detrás de Garp-parece que voy a pasar el fin de semana aquí.

-Ay, que suerte-masculló Nami entre dientes.

-Oh no, ella-Hancok miró a Vivi con odio-maldita loba con piel de cordero.

Nami se giró hacia su profesora pasmada.

-¿La conoces?-preguntó perpleja.

-Lo mismo que tú, puta-dijo Hancok contoneándose como un pabo real-esa guarrita de coño estrecho anda detrás de mí Luffy... y no voy a permitírselo.

Nami la miró con horror. Verdaderamente estaba desequilibrada. Por otra parte...

-Haz lo que quieras-dijo, dispuesta a alejarse, pero Hancok la retuvo. Tenía mucha fuerza, más de la que aparentaba, lo que explicaba por qué la habían contratado en un reformatorio.

-A mí no me tomes por imbécil, niña, sé que tú también vas a por mi chico, pero te estás equivocando. No tienes nada que hacer por él-le dijo, venenosa.

-¿Y ella sí?-Nami miró a Vivi con desdén.

-Pues claro que ella sí. Es rica, creo, y pura, algo que tú no eres-Hancok obligó a Nami a seguir mirando a Vivi, que se había colgado del brazo de Luffy afectuosa-mírala Nami... es una vírgen deliciosa y fiel, mientras que tú eres de usar y tirar.

-Eres... gilipollas-Nami consiguió librarse del agarre de Hancok.

-¿Nami?-Zoro se acercó a donde estaban las dos chicas. Al verle ellas recobraron la compostura, queriendo disimular.

-Penoso. Eres penosa-dijo Hancok echando su larga melena al aire, y se marchó.

-¿Qué te ha dicho?-preguntó Zoro acercándose a Nami. Ella temblaba de rabia.

-Nada-dijo-por favor, pasa el día con Robin.

Y se marchó. Zoro la vio acercarse al grupo donde estaba la familia de Luffy, y entablar conversación con su hermano Sabo. Supuso que Kuina se habría tenido que marchar en tren, porque no había dinero para más. Se preguntó si su hermana habría conseguido algo con Sabo, aunque Kuina en el amor era bastante más fracasada que él.

-Hola-Robin se acercó a Zoro con las manos en la espalda, y sonriendo timidamente. Él se quedó mirándola de arriba a bajo. Joder, era preciosa. Quería lanzarse sobre ella y comérsela poco a poco. Pero había algo que quería todavía más.

-¿Damos un paseo?-preguntó acercándose a ella y ofreciéndole la mano. Robin se la tomó, cerrando los ojos un momento, y después echaron a andar. En Logetown no había mucho que hacer... o eso creía Zoro.

Robin encontró una exposición de arte africano que estuvieron viendo durante toda la mañana. Ella sabía mucho sobre el tema, y le estuvo explicando al chico las antiguas tradiciones de las tribus y el significado de sus leyendas. Zoro se mostró especialmente interesado en las cuestiones de honor de los hombres, los combates y la caza del león. Luego comieron en un restaurante mexicano donde el chico se abrasó con la salsa picante y le pusieron un sombrero típico. Unos mariachis que el dueño tenía contratados les cantaron una serenata romántica, "Cielito lindo" y la pareja se encogió de vergüenza en sus asientos mientras todo el restaurante los miraba haciendo un "Ooooooooh".

Por la tarde fueron a una librería, donde Robin le encontró a Zoro un libro donde resumían mucho mejor la historia de la espada que en los tochos de Mihawk. Zoro quiso comprárselo él, pero ella se lo regaló. Pasearon charlando con unos batidos (Zoro se pidió uno de frutas para no olvidar la dieta de Mihawk) y finalmente pararon en un mirador del puerto. No era gran cosa, pero mucha gente iba allí a ver el mar. Y el mar siempre era digno de ver.

-Ponte, te haré unas fotos-dijo Zoro. Otra cosa que le había gustado siempre era la fotografía. De pequeño buscaba animales raros en su jardín para capturarlos en pantalla.

-No...-Robin rió avergonzada, pero Zoro la obligó a colocarse en el mirador y luego retrocedió para encuadrarla.

-Sonríe-dijo el espadachín levantando un pulgar. Robin se echó el largo cabello azavache hacia atrás mientras miraba hacia otro lado, cortada, pero Zoro alzó el brazo obligándola a mirarle. Robin se apoyó en la barandilla echando una pierna hacia atrás y le guiñó un ojo a Zoro-estás... sales muy bien.

-Gracias-Robin se recolocó el pelo mientras miraba las fotos-ahora tú.

-No...-Zoro se cruzó de brazos.

-¡Venga!-le animó Robin matada de risa. El chico terminó por ceder, y se puso frente a la cámara con expresión sombría-pero sonríe un poco... así.

-Las pienso borrar-dijo Zoro recuperando su móvil.

-Pues ya es tarde, porque me las he enviado-dijo Robin enseñándole un chat.

-¿Y para qué las quieres?-Zoro se acercó mucho a ella, y le dio un beso en la mejilla. Robin dejó de reír, pero no le apartó. Zoro estaba muy pegado a ella, y acercando de nuevo sus labios a su mejilla derecha depositó un beso intenso y cálido en su morena piel.

Robin cerró los ojos notando el contacto de los labios de él en su rostro, y llevó una mano hasta su cabello verdoso, acariciándoselo.

-Qué pasa pareja-Aokiji, con gafas de sol y una gorra, pasó al lado de ellos leyendo un libro de terapias para ancianos. Robin y Zoro se separaron de un respingo.

-Eeeh... hola-Robin miró a Zoro con una incómoda sonrisa, mientras él fulminaba con la mirada al psicólogo. Con lo bien que estaban...

-¿Habéis subido al ferrie?-preguntó Aokiji señalando el barco que daba una vuelta a los turistas por la bahía-ahí me dejo mi primera mujer. Era una bruja.

-Podríamos subir-Robin miró a Zoro expectante.

-Hecho-dijo él con voz ronca-pero esta vez me encargo yo.

Zoro pagó dos pasajes para un viaje. Con ellos sólo se subieron una extraña señora, dos parejas de casados jóvenes y una de señores jubilados, que se abrazaban con afecto.

El ferrie salió del puerto y los llevó un poco internándose en el mar, permitiéndoles ver toda la bahía de Logetown. No era un escenario muy bonito, pero conforme la luz crepuscular iba entintando el cielo de colores dorados y violetas Zoro tuvo que admitir que cobró su encanto.

El capitán del barco había dejado una relajante canción puesta.

In the dark

I can hear

You whisper

Shadows still

Move across

The distance

What did you say?

It's okay...

Did you miss me?

Did you miss me?

-¿Estás disfrutando?-Zoro se apoyó en la barandilla que daba a la ciudad, al lado de Robin. Él prefería la vista hacia el mar pero en aquel momento solo tenía ojos para una cosa.

-Mucho. Te lo agradezco-Robin le miró y le dedicó una de sus suaves y preciosas sonrisas. Ella no lo dejaba notar, pero esperaba que Zoro le dijese algo.

-Yo... bueno-el chico intentó encontrar las palabras-la verdad es que no tenía mucho planeado, para ser la primera vez...

-Luego es una cita-Robin rió ante el gesto tímido de Zoro.

-Supongo que sí-dijo él contemplándola embelesado.

-La verdad es que no podría haber sido una mejor cita-Robin le pasó una mano por el cabello-yo también tenía muchas ganas...

Zoro cogió la mano de Robin y la pasó por su barbilla, aspirando su aroma y dándole luego un tierno beso.

-Zoro... ¿y ahora qué?-Robin parecía más seria.

-Pues... pues no lo sé-admitió él. Quisiera estar así siempre-me gusta como estamos...

El cabello de Robin ondeaba al viento haciendo preciosas ondulaciones.

-Me da miedo enamorarme-dijo ella con voz tenue.

-A mí también-confesó Zoro-no... no suele salirme bien...

-Hay un antiguo poeta que decía que el amor nunca funciona, pero por eso es perfecto-citó Robin echando de nuevo un vistazo a la bahía.

-Pues a eso yo no le veo el sentido-Zoro reflexionó las palabras de Robin un momento. Él quería estar con ella, le gustaba mucho, pero temía comprometerse, y también temía lo que pudiera pasar después. ¿Por qué no podía ponérselo más fácil? Pero mirándola a ella, tuvo claro que podía hacerlo-Robin...

Ella le miró, y él supo que lo estaba esperando. Llevaba esperándolo mucho tiempo.

-Ahora mismo solo quiero hacer lo que me apetece...-trató de explicarse perdiéndose en los ojos de ella- y lo que más me apetece es...-no terminó la frase porque los dos ya estaban muy cerca, e instantes después se besaron. Normalmente Zoro besaba de un modo agresivo, y no tardaba en meter mano, pero esta vez no lo hizo. Se quedaron unidos en un beso lento, suave, romántico, entrelazando las manos y con los ojos cerrados. Él podría haberse quedado así para siempre. Él y ella. No necesitaba nada más.

-Te quiero...-susurró Zoro en su oído, mientras el barco anunciaba con su pitido el regreso al puerto.

-Y yo a tí...-Robin se dejó envolver en el cálido cuerpo de Zoro apoyando su cabeza en el pecho de él y aún con los ojos cerrados. Zoro la besó en la frente y luego miró al cielo, sonriendo. Se sentía muy feliz.

-¿Cómo empezaste con la espada?-Robin apoyó la cabeza en el hombro de Zoro mientras paseaban por la avenida principal observando a los transeúntes.

-Lo normal. Lo veía en películas de pequeño y me encantaba, así que le pedí a mi padre que me llevase a clases. No quisieron pero al final lo conseguí. Cuando cargué con las notas me impidió seguir llendo-Zoro llevaba la bolsa con los libros que se habían comprado y una sudadera que acababa de elegirle Robin.

-Me gustaría aprender algo-dijo Robin interesada-¿tú podrías enseñarme?

-Yo desde luego, pero a Mihawk mejor no se lo pidas-rió Zoro.

-Creo que en realidad lo único que quiere es sacar lo mejor de tí-dijo Robin acariciándole los pectorales mientras cruzaban un paso de cebra.

-A veces pienso que le entiendo...-reflexionó Zoro en voz alta-lleva tanto tiempo ganando que necesita un desafío de verdad.

-Espero que le de tiempo a acabar de...-Robin de repente se irguió, muy tensa-¿qué hora es?

Zoro miró su móvil. Las nueve. Lo habían olvidado por completo.

-¡Mierda!-echaron a correr hacia el autobús desesperado. Iban a matarlos.

Afortunadamente las cosas no salieron tan mal como temían. Los alumnos se habían relajado mucho aquel día, y más de uno llegó tarde. Cuando Zoro y Robin llegaron, aún faltaban Luffy, Nami y Franky.

-¿Qué tal vuestra tarde Robin?-le preguntó Sanji a la chica guiñándole un ojo a Zoro-no os he visto nada...

-No habrás llorado-dijo el espadachín, lacónico.

-En realidad he estado con una hermosa dama-explicó Sanji-ha sido de los mejores polvos de mi vida.

Usuff tosió disimuladamente y Sanji le miró cabreado.

-Tú estás muy chulo desde que tienes novia-le dijo apuntándole con un dedo.

-Y tú qué decías que moriría solo-le pinchó Usuff-por cierto quiero comprarle algo especial... pero no se que le gustaría...

-Cómprale cremas y a lo mejor pilla la indirecta-sugirió Sanji. Usuff negó con la cabeza.

-Algo que lo recuerde siempre...

-Has venido a la persona adecuada-dijo Sanji hinchando el pecho-dígame, caballero... ¿sus gustos son cuales?

-Pues a ver... le gusta leer libros de misterio-recordó Usuff.

-Lencería negra-dijo Sanji babeando.

-¿Pero estás tonto?-protestó Usuff-¿cómo voy a regalarle eso?

-¿Te la imaginas con esto puesto?-dijo Sanji enseñándole una foto de la prenda en el móvil. Usuff tembló un poco, calentándose al imaginarlo. Kaya era tan inocente que con esa ropa parecería una nenita traviesa-ves lo que te digo...

-¡Ni hablar!-Usuff alejó esos pensamientos de su mente-¡A ella no le gustan esas cosas! ¡Tiene que ser algo bonito, no sacado de una película porno mala!

-¿Qué tal un cuadro? A tí no se te da mal-sugirió Kalifa sentada cerca de ellos. Usuff la miró sorprendido y meditó la idea.

-No... no está nada mal-reconoció-sería algo muy personal...

-Y puedes comprarle un marco bonito-añadió Kalifa.

-Si hay algo que me gusta de ti son tus ideas...-dijo Sanji intentando sobar a la rubia.

-Creía que estabas con Nami-dijo ella apartándole muy digna.

-No te hagas la difícil-masculló Carrot envidiosa.

-En mi corazón hay sitio para todas y cada una de vosotras-dijo Sanji apoyando su cabeza en las piernas de Kalifa-soy vuestro caballero andante.

-Más bien vuestro caballo...-se escuchó a Zoro, y Sanji levantó la cabeza iracundo.


-¡Ahí vienen!-dijo Hancok señalando a Luffy y a Nami-Akainu nos va a matar...

-Dígale a ese gordo que la culpa fue mía-dijo el abuelo Garp acompañando a Luffy y a Nami-me apetecía cenar con ellos. Si tiene algún problema que me llame.

-Esto... bueno-Hancok metió a los niños adentro-venga Brook arranca.

-Ahoooora mismo-el esqueleto tiró de la palanca de cambios y el autobús se puso en marcha.

-¡Luffy, nos habéis retrasado un montón!-le dijo Hancok disgustada.

-Lo siento es que... es que Nami odia a Vivi-Luffy miró a Nami enfadado, y ella negó con la cabeza, roja de ira.

-Así que la culpa es mía ¿no?-dijo la pelirroja echando humo por las orejas. Zoro y Robin se miraron preocupados. Sabían lo que se avecinaba.

-¿Por qué tenías que hablarla así? ¿Es necesario que grites siempre a todo el mundo?-se encaró Luffy furioso.

-Ella estaba FINGIENDO-Nami soltó una voz de la que Akainu se hubiera sentido orgulloso-¡PERO SI TANTO TE MOLESTA NO VOLVERÉ A IR CON VOSOTROS!

-¡YO NO HE DICHO ESO!-gritó Luffy todavía más alto. Law que estaba escuchando rap pegó un bote del susto-¡SIEMPRE SACAS LAS COSAS DE CONTEXTO!

-Chicos por favor...-Hancok no sabía cómo parar aquello. A parte Luffy enfadado la ponía muy cachonda.

Nami miró a Luffy con los ojos llameantes.

-Siéntate aquí Nami-le pidió Zoro intentando agarrarla del brazo, pero ella no se dejó-anda, ven aquí.

-Y tú Luffy...-dijo ella con odio-nunca, nunca, NUNCA ENTIENDES LAS PUTAS COSAS

Después de esto le dio la espalda y se fue al fondo del autobús, donde Kalifa y Carrot la consolaron.

-Te has pasado Luffy. Te has pasado-dijo Carrot mirándole enfadada.

-¿Qué les ha pasado?-le preguntó Zoro a Robin cuando está volvió a sentarse con él después de un rato.

-Es esa chica, Vivi-explicó ella-a Nami no le cae nada bien, y hoy la ha hecho llorar. Pero creo que es cuento.

-Nami puede ser muy dura-dijo Zoro echando la vista atrás.

-Seguro que tiene sus motivos-la defendió Robin. Aunque luego pensó que para sospechar de ella tampoco los había tenido demasiado.

-Seguro que la ha liado porque sí-dijo Zoro de mala leche.

-Sé que ella se ha portado mal, pero es mi amiga, y confío en ella-dijo Robin.

-Luffy también es mi amigo-le recordó Zoro.

-Pero le está engañando. Además ¿no quieres que acaben juntos?-Robin le traspasó con su mirada, y Zoro se revolvió en su asiento incómodo.

-Vale... sí. Pero no pienso meterme en sus líos.

Robin se acercó a él y le besó.

-Ya con los tuyos te valen...

Al día siguiente Luffy se fue con Vivi (el abuelo Garp había decidido que ya pasaban todo el fin de semana allí) a pescar, y Zoro y Robin fueron a pasar el día a un parque. Nami tenía la opción de ir con Sanji, Usuff y Chopper a buscar marcos y material artístico para el regalo de Kaya o ir a un centro de depilación con Kalifa y Carrot. Como no tenía ganas de aguantarlas prefirió irse sola.

Entonces se encontró con Law.

-Supongo que no necesitarás ayuda en tu reparto de mierda-dijo ella observando las bolsas que Law ocultaba en el abrigo.

-Me vendría bien alguien que me llevase las cuentas-admitió él, echando una calada de su cigarro. Nami se lo cogió sin pensarlo mucho, y le dio también una calada. Al darse cuenta que era de Law (con Sanji si tenía más confianzas) se lo devolvió, pero él la miró interrogante y se lo llevó a los labios con gesto morboso. Instantes después se estaban besando salvajemente, y Law pasaba sus manos por los duros pezones de ella debajo de su sujetador. Nami emitió un gemido al notar el miembro de Law rozarla, pero entonces hubo unos segundos en que pensó algo y los dos se separaron. Para sorpresa de ella Law también se alejó.

-Yo... lo siento, no...-se excusó él.

-A mí... me encantaría-admitió Nami. Law era el chico que físicamente más le gustaba de todos. Llevaba años suspirando por él, soñando con acariciar aquella espalda, y su trasero-pero me gusta Luffy.

-Luffy es mi amigo-reconoció Law mirándola asustado-no puedo hacerle esto...

Nami tragó saliva, y por un momento estuvo a punto de retractarse. Recordó el paso cuatro, que ya había puesto en práctica con Sanji. Y a fin de cuentas Luffy estaba con Vivi ahora mismo.

Pero no cedió. Haciendo un ejercicio de autocontrol profundo se despidió de Law con una forzada sonrisa y se fue calle arriba. Se compraría alguna cosa que la ayudase a olvidar sus fracasos sentimentales.

-Joder... que pena-Law aún notaba el calor de los senos de Nami en sus manos. Decidió que después de vender la coca iría a buscar alguna chica.

Entretanto Zoro y Robin, tumbados en la hierva del parque del Este, se besaban apasionadamente y compartían una deliciosa merienda. Robin le puso a Zoro un poco de nata en la poca, que ambos compartieron al comerse sus labios.

-Te quiero solo para mí-Zoro pasó sus manos por la espalda de Robin, debajo de su ropa, y notó el delicado contacto con su morena piel. Robin sonrió y pasó su mano por la cicatriz del ojo del chico, enternecida-eres mía...

-Podríamos escaparnos...-susurró Robin mientras él le acariciaba el largo cabello-irnos muy lejos...

-Lo haremos-Zoro la dio un beso corto-te juro que lo haremos. Pero tengo que vencer a Mihawk.

-Está bien-accedió Robin acariciándole su musculoso torso por debajo de su camisa verde-Mihawk te tendrá el lunes. Pero hoy eres mío.

Siguieron besándose mientras Zoro le ataba las manos con un pañuelo y la obligaba a levantarlas, haciéndola suspirar. Estaban protegidos por la sombra de los árboles, pero aún así los transeúntes les veían y algunos apretaban el paso, incómodos.

Zoro sin embargo había estado en situaciones mucho más tórridas en lugares públicos. Sin ir mas lejos con Nami habían llegado a hacerlo en un cine. Pero con Robin no tenía esa desenfrenada necesidad de tocar y besar y meter. Le gustaba escucharla hablar, reír. Le gustaba disfrutar del suave tacto de su pelo y del calor de su piel. Le gustaba ir poco a poco. Y por lo visto ella no iba a meterle prisa, disfrutaba igual que él.


-¡Esa es la que me robó! ¡Me coló unas bragas, la muy zorra! -Jora mandó a los de seguridad contra Nami, y estos la agarraron enseguida.

-¿Qué? ¿YO?-fingió indignarse ella-¿De qué vas?

Jora le hizo un corte con su dedo regordete mientras los guardias se disponían a sacarla de la tienda. Sin embargo en ese momento apareció la persona que Nami menos esperaba que la salvaría.

-Yo pagaré lo de ella-dijo Hancok echando hacia atrás su cabello y mirando a los seguratas con arrogancia-y esto también-echó una bolsa llena de tangas y unas botas negras sobre el mostrador.

Al rato Nami se estaba tomando un batido con Hancok, en la entrada del centro comercial.

-¿Vais al "Capone" no es cierto?-preguntó Hancok señalando el restaurante del Capone Begue.

-Sí... está rico-dijo Nami un poco cortada. No sabía de que tenía que hablar con la trastornada ninfómana que era su profesora de Lengua.

-Luffy se ha ido con esa guarrilla. Ya te lo dije-Hancok sonrió satisfecha mientras provocaba al camarero derramándose un poco de batido en las tetas.

-Oye te agradezco que me hayas salvado pero si me vas a dar el coñazo me largo-la cortó Nami-ya me vale con tu clase.

-Todos los hombres suspiran por mí-dijo Hancok estirándose, esbelta-todos se tocan diciendo mi nombre, y sueñan conmigo por las noches.

-Sí vale, eres tremenda, pero no todos los hombres-la recordó Nami a mala idea. Hancok se hundió un poco en la silla, molesta.

-Es cierto-admitió-Luffy apenas me nota... y yo hago lo posible porque lo haga...

-"Joder que si lo haces rica"-pensó Nami pero no dijo nada.

-A lo mejor es que eres un poco may... bueno, que tienes que buscar a alguien de tu edad-sugirió Nami.

-De mi edad-repitió Hancok dando un buen trago a su mezcla de Coca-Cola con alcohol. Se le habían subido un poco los colores-los hombres de mi edad ya se han casado. Todos quieren tener una mujer tonta y simple que les haga una mamadita... y que les de hijos...

Nami vio claramente la tristeza en Hancok cuando ella se acarició el vientre, dolida. Ahora entendía algunas cosas.

-No se... no se que tiene todo el mundo en contra de Luffy y de mí-siguió Hancok conteniendo un eructo. Empezaba a estar bastante borrachita-muchas parejas se llevan muchos años. No son tantos. Y qué mujer no le amaría a él.

-Ese es el problema-dijo Nami bebiendo un sorbo, abatida.

-Sí, pero tú qué tienes que ofrecer. Eres fofa y plana-dijo Hancok arrogante.

-¿Perdona?-se indignó Nami-esto es todo natural guapa, que no se si tú puedes decirlo. Y no me dejas muy atrás.

-¡Ja!-se burló Hancok. Pero viendo que Nami se iba a largar se relajó un poco-habría que verlo pero el caso... el caso es que hay que pensar algo respecto a Luffy... para que no se lo lleve esa.

-¿Tú no ibas contra mí?-le recordó Nami molesta.

-Es cierto-admitió Hancok-pero después de que os viese ayer discutir... y le dijiste que no se enteraba de nada. Le pusiste las cosas claras, tenías razón.

Nami jamás en su vida, nunca, pensó que llegaría a escuchar a Hancok quitarle la razón a Luffy y menos para dársela a ella.

-Pero jugamos con ventaja para que no la vea más-añadió Hancok satisfecha.

-¿Sí?-Nami no parecía muy convencida.

-Claro. Ella no está interna en Shinsekawa. Nosotras sí-rió Hancok, y le contagió la risa a ella. Al final las dos brindaron con sus copas, con complicidad.


-No puedo creer que la hayas hecho caso... a ella-dijo Robin cuando Nami se lo contó en el autobús.

-No es tan mala. Te lo contaré en el cuarto-susurró Nami-¡Ay! ¡Tened cuidado chicos!

-Perdona Nami-swan es el regalo de Kaya-explicó Sanji que cargaba con el marco de Usuff.

-Va a quedar precioso-se dijo él convencido.

-Seguro que sí-le dijo Kalifa sonriendo.

-Cada día traéis cosas más raras, no os van a caber en el cuarto ¡Yohohohoho!-rió Brook-¡Demosle caña al viaje con un poco de Aerosmith!

Steven Tyler le gritaba al micro mientras el autobús iba especialmente revuelto. Zoro y Robin se besaban en los asientos del fondo observados por un grupo de mirones, entre ellos unas envidiosas Carrot y Perona, mientras Franky hacía playback de la canción que estaba sonando y Chopper se mataba de risa.

-...nananana...dude looks like a lady... nanananana-canturreaba Franky meneando el trasero hacia los lados.

-Qué vulgar-dijo Hancok observándolo por el retrovisor-de verdad...

-Zoro y Robin están juntos, Jinbei gana su parte-comentó Aokiji al lado de ella-solo falta saber su Luffy acabará con Nami.

-Ja... eso lo veremos-respondió Hancok altiva.

-Yo insisto en ZoroxSanji. Ahí hay yaoi del bueno ¡Yohohohoho!-Brook no se acordaba de que el altavoz estaba puesto, y todo el autobús escuchó su comentario. Zoro y Sanji se miraron, rojos, antes de que la carcajada general los hiciera resbalar en los asientos cabreados.

-¿Estás bien macho?-Law iba en los primeros sitios sentado al lado de Luffy, que miraba por la ventana sin querer hablar.

-Sí sí... claro-dijo él con la mirada perdida. Law intentó encontrar palabras con las que animarlo, pero como en el caso de Zoro, no era lo suyo.

-¿Es por Nami...?-preguntó rascándose la mal afeitada barba. Luffy permaneció en silencio.

-No... bueno sí-admitió finalmente-es que... no sé qué tengo que hacer.

-Las pibas son muy complicadas Luffy-dijo Law frotándole el cabello al chico-siempre quieren lo contrario de lo que quieres tú.

-El problema es que yo no sé lo que quiero-dijo Luffy mirándose los nudillos con aprensión-no sé que quiero de Nami, ni tampoco... tampoco de Vivi.

-No la conozco-dijo Law-bueno... ¿Qué te dice el cuerpo?

-¿Mi corazón quieres decir?-preguntó Luffy con inocencia.

-Hablo más bien de tu rabo-concretó Law. Las mejillas de Luffy se pusieron muy rojas-nunca te había visto así... si que son importantes...

-Es que... lo que me dice es que las quiero a las dos-dijo Luffy mirando un poco hacia abajo. Law rió.

-Pues ya sabes lo que tienes que hacer. Los trios son lo mejor que te puedes hacer en la vida-bromeó, pero Luffy negó con la cabeza.

-Las perdería. Y me importan mucho. No quiero hacer eso.

-Pues entonces solo queda una opción Luffy...elegir.

Law le dio un fuerte apretón a su amigo y luego le pasó un auricular para que pudiese escuchar su rap. Luffy cerró los ojos e intentó relajarse, pero por su mente pasaban Nami y Vivi. Ambas le guiñaban el ojo, provocativas, y mientras se humedecían los labios se llevaban la mano hacia su escote, abriéndolo lo suficiente para hacerle desear pero no permitirle ver. ¿Qué le estaba pasando?

Unas horas antes.

Vivi y Luffy pescaban en el lago del hotel donde el abuelo Garp había decidido pasar el fin de semana.

-Dejémolos solos-le dijo el viejo a Sabo, y se fueron a tomar unas birras.

-Es un atardecer muy bonito-le dijo Vivi a Luffy, sonriéndole con dulzura.

-¡Ja, ja, ja! ¿Sigues pintando cuadros?-preguntó Luffy mientras un pez pillaba su cebo. Tirando con fuerza lo saco.

-Oh, sí-Vivi sacó su móvil y le enseñó algunas fotos de sus acuarelas-estas son algunas.

-Oh...-Luffy abrió mucho los ojos-son muy bonitas.

Eso era una de las cosas más maravillosas de Luffy. Realmente se apasionaba por las cosas de los demás, y su sinceridad siempre absoluta halagaba a todos sus amigos.

Vivi vio que el sol empezaba a bajar. Tenía poco tiempo, y no quería despediciarlo. Tal vez no tuviese una mejor oportunidad.

-Luffy...-Vivi bajó la cabeza avergonzada. Él chico la miró con una alargada sonrisa surcándole el rostro-a mí... me gusta mucho estar contigo.

-A mí también Vivi-dijo él. Dejó la caña a un lado y se quedó mirándola, sin dejar de sonreír pero un poco receloso. Cuando las chicas se ponían así se avecinaban problemas. Nami y Kalifa ya se lo habían demostrado.

-Es que... es que... me gustas tú-Vivi fue hacia él pestañeando expectante y con las manos le cogió del chaleco.

Luffy recordó cuando conoció a Vivi hace años. Debían de tener unos doce. Él había sentido algo muy especial por ella. Creía que era amor. Había querido decírselo, pero Vivi se marchó por el trabajo de su padre a otra ciudad. Una vez más. Luffy se había quedado muy chafado. Al principio la echaba mucho de menos. Decidió esperar a su regreso, o crecer más para buscarla. Todas las noches imaginaba como sería ir con ella y estar juntos.

Pero entonces había llegado Nami. Y en unos meses Vivi ya no existía. Ahora eran él y ella, aunque Luffy no había sentido la necesidad de decirle nada a Nami, como si lo había sentido por Vivi. Sus sentimientos hacia la exuberante pelirroja eran muy difusos. No podía negar que despertaba su en teoría inexistente apetito sexual. Pero no entendía, o no quería entender hasta que punto su alma y la de Nami estaban unidas, en deferencia a lo que con Vivi había experimentado. Siempre que Vivi visitaba la ciudad Luffy se sumía en la confusión. A lo mejor Zoro, ahora en brazos de Robin, hubiera podido darle algún consejo útil.

-Luffy...-Vivi olía a algo parecido a la vainilla. A Luffy aquel olor le hacía perder el sentido, y revolotear alrededor suyo como una abeja. La chica estaba tan cerca de él que sus pechos se presionaban contra su cuerpo, y Luffy, son entender muy bien lo que estaba haciendo, pasó sus brazos por alrededor de su cintura y le dio un beso en los labios. Vivi cerró los ojos y disfrutó del sabor del chico, mientras una descarga eléctrica recorría todo el cuerpo de Luffy.

-Vivi...-dijo él con voz ronca. Ella no contestó. Una de sus manos le acariciaba el pelo mientras la otra se metía por debajo de su ropa y le acariciaba los abdominales.

El beso se fue volviendo más descontrolado y Luffy le fue comiendo terreno, obligándola a retroceder mientras la estrechaba en sus brazos. Las pestañas de Vivi le hacían cosquillas en las mejillas a él, mientras sus labios seguían con aquel inexperto juego en el que cada vez se iba volviendo más ardiente el participar. Luffy respiraba cada vez más rápido, masajeando el cuerpo de Vivi excitado.

-Mmmmmn...-cuando se separaron se quedaron mirando unos segundos-eres muy guapa...-susurró Luffy con voz queda. Vivi intentó besarle otra vez pero el chico la retuvo-Vivi... creo que me gustas también... pero... no puedo seguir con esto... no ahora...

Vivi le miró con tristeza. Poco a poco las lágrimas asomaron a sus ojos. Luffy intentó consolarla, pero no se atrevió a hacer nada mientras la chica hacía pucheros.

-Quieres... a Nami-dijo Vivi. Una de sus lágrimas resbaló por su mejilla y cayó en el agua-lo entiendo...

-No, no es eso-Luffy le limpió un poco los ojos-es que... ahora no puedo Vivi... estoy en Shinsekawa... y necesito... necesito entenderlo...

Vivi respiró poco a poco. Luego le miró y sonrió forzosamente. Se la veía destrozada.

-Te entiendo... perdóname-dijo con voz suave-no debería haberte hecho esto.

-No, no, que va-dijo Luffy amablemente-si por mí... quiero decir, me ha gustado mucho...

Vivi se acercó a él y le besó de nuevo. Luffy no opuso resistencia y se dejó llevar, aunque al final fue él quien lo cortó. Ella era maravillosa. Su piel suave, sus labios carnosos, aquellas pestañas ahora húmedas...

-Adiós...-se despidió Luffy llevándose su caña. Mientras se iba se giró un par de veces. Vivi se sentó en una roca, pensativa. Él decía que necesitaba tiempo. Pero tiempo es de lo que ella no disponía.

"Eso ya lo veremos"-se dijo para sí la chica, mientras notaba la huella que los labios de Luffy habían dejado en los suyos.


¿Os gustó? Mi parte favorita fue el paseo de Zoro y Robin y todas las apariciones de Hancok. ¿Con quién preferís que acabe Luffy, con Nami o con Vivi? Aún queda mucha historia por delante, pueden pasar muchas cosas...

Espero que lo hayáis disfrutado y hasta que nos volvamos a leer un gran abrazo de mi parte y de la de Luffy.