Capítulo 5:
Era increíble ver la cantidad de cosas que una persona puede hacer cuando intenta ignorar a su mejor amigo.
Por primera vez en años, había podido terminar todos mis deberes, inclusive me había encargado de diseñar un par de folletos para la empresa de mis padres y hasta me había sobrado tiempo para llamar a la jefatura policial y charlar un poco con Charlie. Y es que eso de tener dos trabajos no le dejaba mucho tiempo para dialogar conmigo.
En fin, mientras Edward prácticamente me gritaba que lo escuchara y que por lo menos me dignara a mirarle yo aprovechaba para hacer cosas que nunca podía hacer por estar perdidamente mirándolo o por compartir una que otra charla.
-Bella, por favor. Tienes que oírme! Deja de ignorarme!, susurró con cuidado en medio de nuestro examen de matemáticas, arriesgándose a ser descubierto por el profesor y recibir como sorpresa un enorme "DESAPROBADO" en su hoja. Por mi parte yo solo bufé enfadada y suspiré por no conseguir que el resultado de uno de mis ejercicios diera bien.
-Tu actitud es de lo más infantil, Isabella. Me enfada que hagas estas cosas de niños.
¿Infantil? Está bien, lo reconocía. Hacer como que no escuchas a alguien no es lo más maduro del Universo, pero él era el menos indicado para hablar de actitudes! ¿O acaso su engaño de "le diré a Rose que terminamos" era mucho mejor que mi posición de "no te escucho, no te escucho tengo orejas de cartucho"?
-Si no me hablas en los próximos 10 minutos voy a tener que recurrir a medidas drásticas, amenazó antes de voltearse una vez más hacia su papel dispuesto a continuar con la prueba. Yo por mi lado simplemente sonreí, de una forma tan sutil que nadie podría haberla notado.
Edward estaba casi igual de enfadado conmigo que yo con él, y eso era algo bueno si lo que estaba tratando de buscar era una distancia entre ambos. Sabía que tan cruel podía ser Rosalie con las personas que se interponían en su camino, y desgraciadamente no andaba de ánimos como para recibir una dura golpiza por continuar siendo la mejor amiga de su novio.
Prefería que las cosas se quedaran así…
-Por los mil demonios, Bella. Préstame atención!, gritó Edward rendido ante la desesperación de no saber que me sucedía mientras notaba que desastrosamente había olvidado dos cosas muy importantes…
Una de ellas: yo no le hablaría de ninguna manera.
La otra: estábamos en examen.
-Señor Cullen, acaso tiene algo que compartir con el resto del alumnado?, preguntó de forma molesta y algo sarcástica el gruñón profesor, deteniéndose a un lado del pupitre que ambos compartíamos.
-No… Profesor. Disculpe mi interrupción.
-¿Estaba intentando sacarle información a su compañera? Porque por lo que veo su prueba esta vacía, lo que significa que no ha estudiado, agrego el viejo señor con una mueca de ganador total mientras levantaba el papel del banco y con una chillona lapicera roja dibujaba un enorme "1" en el centro.
De haber sido otro momento, de seguro yo no habría soportado el ver como castigaban a mi amado Edward y habría salido en su defensa. Pero en aquel momento realmente no quería hacerlo…
Estaba enojada, y cuando Isabella Swan se enojaba todos a su alrededor estaban muertos para ella.
-Pero… Yo si estudie! Se lo juro!, dijo con un rastro de enfado mi compañero mientras le arrebataba la hoja al regordete señor con el fin de demostrarle que si sabía de que se trataba la prueba. Pero ya era muy tarde…
-Le pido que por favor tome sus cosas y me acompañe a la oficina del director. De inmediato.
Dentro de todo el curso se escuchó un "Uhhhhhh", proveniente de todo el resto de alumnos que se burlaban de mi ángel por haber sido "atrapado" copiándome, cosa que nunca había sido cierto y jamás lo seria, puesto que él era increíblemente inteligente.
Una parte dentro de mí se sintió culpable y me provocó una quemazón casi insoportable. Todo había sucedido por mi culpa, por no haberle dirigido la palabra en toda la mañana. Pero un pedazo de mi malvado y poco sentimental consiguió calmarme y hacerme sentir triunfadora una vez más.
Edward ya no querría hablarme y yo me ahorraría problemas con Rosalie. Me había cansado de advertirle un par de veces que ella no era buena para él y Cullen jamás me había creído… Entonces, estaba bien. Si se enteraba de que su "novia, perfecta barbie" lo engañaba con su hermanastro que lo hiciera, pero que no volviera a buscarme pidiendo un hombro donde llorar.
-.-.-
-Uy… Que mala eres, dijo Alice con una risita malvada mientras le ayudaba a ordenar los libros en los diferentes estantes de la biblioteca. Ese pequeño trabajo se había vuelto una costumbre entre nosotras, y cada vez que yo iba hasta el recinto a visitarla me encargaba personalmente de dejar los ejemplares en las repisas más altas, aquellas que ella no alcanzaba fácilmente.
-No lo sé… Creo que fue demasiado.
-Claro que no, cariño. El se lo merecía por mentirte.
Aún me sentía un poco extraña respecto a lo que había sucedido con Edward. No quería admitir que la culpa la tenía yo puesto que eso me haría sentir como la peor persona del mundo, pero al mismo tiempo sabía que Edward no había hecho nada malo.
¿Qué más esperaba? Yo solo era una amiga para él… Nada más. Y Rosalie lo significaba todo para su vida.
-Es que de verdad quería hablar con él. Solo para aclarar la situación, pero si lo hacía iba a romper en llanto y odio cuando él me ve llorar… Le demuestra que no soy tan fuerte como la patética rubia.
Alice suspiró bufando mientras limpiaba algo de polvo de un enorme manual, y justo cuando iba a contestarme mi teléfono móvil comenzó a vibrar de una manera alocada.
-Si es él no contestes, susurró cubriendo su boca como si Edward pudiera escucharnos a pesar de no haber tomado la llamada aun. Yo solo sonreí y respondí al ver en la pantalla que el llamado era de "Mama".
-Hola.
-¿Ahora si estás dispuesta a escucharme?
Demonios! ERA EL! ¿Cómo putas había conseguido sacarle el celular a Renee? No lo sabía pero tenía que cortarle velozmente, no quería que se hiciera las ilusiones de que comenzaría a hablarle de nuevo.
-No cortes porque tengo algo importante que decirte.
Ja! Como si eso fuera a detenerme. Estúpido creído… Tomé el enorme aparato dispuesta a colgarle cuando Alice me dijo entre labios "háblale". Intente preguntarle porque la razón por la que debería hacerlo pero ella simplemente me arrebato el celular y lo coloco en mi oído, incitándome a hablar.
-Sera mejor que seas rápido… Estoy ocupada.
Pude escuchar un suspiro de alivio por el otro lado del celular y luego su voz sensual y aterciopelada hablándome de nuevo.
-No entiendo porque no quieres hablarme… Bueno, quizá se cual puede ser una de las razones pero no la comprendo. Bella, tu nunca fuiste así… ¿Por qué te disgustaste al saber que había regresado con Rose?
Maldito… Maldito… Maldito… Quería asesinarlo, quería colgarlo de una sabana y apalearlo con un palo como si fuera una piñata….
-¿Qué porque me disgusta? Pues no lo sé… Quizá porque te obligo a hacer algo que no querías…
-No debes preocuparte por eso… Hable con ella y me dijo que ya no le molesta que seamos amigos. Podremos continuar haciendo lo de siempre, Bella. Esta solucionado…
CLARO QUE NO LO ESTABA! La situación estaba muy lejos de solucionarse. Ahora ella pasaba a ser la buena de la historia, y yo quedaba como la malvada amiga celosa e infantil.
No pude contenerme…
-Ella no es buena para ti! Tú no sabes las cosas que Rosalie hace y que te oculta… Por un momento me gustaría que dejaras de estar cegado por su belleza artificial y notaras que ella no es quien dice ser cuando está contigo… Ella es mala…
-¿Y entonces quien es buena para mí? ¿Tú lo eres? Anda dime…
En medio de todo ese intercambio de gritos e ira, sentí un leve empujón por parte del pequeño duende y al voltearme me encontré con una escena que aun me sorprendía a pesar de ya haberla visto.
Rosalie huía hacia el lado trasero de la biblioteca tomada de la mano del asqueroso de Emmet mientras ambos se besuqueaban y tocaban en partes poco normales.
La presión del enojo y odio que sentía hacia ella junto con las duras palabras de Edward me llevaron a cometer la locura más grande de mi vida, aquella que sabía que podría separarme de mi Edward en lugar de acercarme a él.
Pero lo hice…
Colgando la llamaba proveniente de Cullen corrí sigilosamente hasta la parte poco concurrida por los aficionados a los libros y ocultándome detrás de un enorme montículo de ejemplares conseguí la única prueba que podía demostrarle a Edward que tan zorra era su novia…
Una foto en la que salían besándose junto a Emmet.
