Bueno como aquí en España nos tienen bloqueados con el coronavirus estoy en mi casa y además de adelantar trabajos para la uni he avanzado en este fic y el que llevo de Disney-Gantz. Os subo otro capítulo que espero que os guste mucho ¡y un abrazo muy fuerte!

-Guest: Jajajaja, yo también estoy a favor de que ellos acaben juntos, aunque puede que no sea así como ya pasó con Nami y Zoro. ¡Espero que este capítulo también te guste!

-Lollyfan33: Eso de "eminencia en fanfiction" me ha hecho el día ¡Muchísimas gracias! ¡Escribir es cien veces mejor cuando recibes reviews como las que me dejas tú :D! En cuanto a las observaciones que has hecho a la historia no puedo confirmar ni negar nada sobre Koala, pero sí te voy a decir que es una muy buena teoría y me ha sorprendido lo rápido que te has fijado en ese pequeño detalle de ella. En cuanto a Hancok, Kalifa y el resto de personajes secundarios que salieron en el anterior capítulo (todos los personajes, en realidad) intento darles un trasfondo lo más creíble y complejo posible dentro de mis posibilidades como escritor. Como bien has señalado en el caso de Kalifa y Carrot no todo es blanco ni negro, puede que se lleven mal con Nami pero luego a veces se entiendan, todos los personajes tienen sus defectos y virtudes en mayor o menor medida (a excepción de Akainu, él es todo defectos, jajajaja).

No me "alegro" de que sufrieras por el LuNa pero sí que disfruto con la intriga de como se desarrollarán las relaciones de las principales parejas en un futuro y cuáles aguantarán y cuáles no. Espero que el fic te siga gustando, si lo pasas bien leyéndolo y te transporta por un rato al reformatorio con Luffy y sus amigos (transmitiendo también sensaciones y pensamientos como has señalado), ya he conseguido lo que quería. ¡Un gran abrazo y mucho ánimo!

-Monnie: ¡Apaleada no, a mí me parece genial que me des tu opinión del fic, de hecho es lo que más quiero que hagan los que lo lean! Efectivamente Nami no puede decirse que Nami tenga "tan claro lo que quiere" cuando a la mínima se ha ido con Sanji, y a veces piensa en Zoro, pero existen muchas personas que son así, quieren una cosa o a una persona y también a otra, y no ven su camino tan claro. Este es el caso de ella, al igual que Luffy que es muy inocente y algo básico en cuanto a temas de sexualidad y amor, y aunque se siente atraído por Nami también se siente por Vivi. Seguramente debería elegir a una de las dos siendo honesto con ambas, pero los personajes de este fic no siempre se comportan bien ni son buenos, incluso si son los protas, por eso entiendo que no estés de acuerdo con su actitud.

De cualquier forma también es cierto que este fic tiene bastante lemmon (pa que vamos a engañarnos) y quiero tratar más de un ship (por ejemplo Zoro con Nami, con Robin, etc) por lo que es comprensible que los personajes vayan alternando en sus relaciones. Las relaciones sexuales al ser algo tan íntimo también permite dar más datos sobre la personalidad de cada uno, y establecer vínculos fuertes entre ellos.

Espero que este capítulo también os guste mucho ¡y dejad vuestros reviews, que valoro muchísimo porque mejoran la calidad de la historia!


Capítulo 16

-Toma-Mihawk le tiró a Zoro una enorme bolsa muy pesada.

-¿Qué es eso?-preguntó el chico sorprendido.

-Tus cosas. Vete-el gran espadachín le dio la espalda a Zoro y regresó al fondo del gimnasio.

-¡Oye, espera! ¿Qué haces? -Zoro se levantó de donde estaba haciendo abdominales y se encaró a su sensei-¿es por lo de ayer? ¿Es por el pueblo?

-Tengo mucho trabajo. Adiós-Mihawk limpió su larga espada triunfadora, de acero curtido en multitud de torneos.

-Apenas veo a mis amigos, y no he perdido nada por estar con ellos. He hecho todos los trabajos y ejercicios que me pediste-insistió Zoro cabreado. Admiraba mucho a Mihawk pero de verdad que deseaba no tener que sufrir su personalidad despectiva y molesta.

-¿Has leído la Biblia?-los ojos de Mihawk brillaron como rayos.

-No...-Zoro torció el cuello, extrañado.

-En un versículo Jesucristo dice que no se puede amar a Dios y al dinero. Tampoco a Dios y a la espada-dijo Mihawk con voz agresiva-bien, pues por mi espada yo odio a Dios.

Zoro exhaló un profundo suspiro, cansado.

-Joder, ya te he dicho que lo siento, pero es que no tiene sentido-insistió-he cumplido con lo que me dijiste. Y he mejorado mucho.

-No has mejorado nada de hecho has empeorado-dijo Mihawk con aspereza-y me acabas de volver a demostrar que no eres digno de empuñar un arma.

Zoro negó con la cabeza, furioso. Quería mandarle a la mierda y largarse, pero sabía que entonces no volvería a luchar. ¿Por qué no comprendía Mihawk lo que para él significaba Robin? Pero sabía que no atendería a razones. "En el fondo es verdad-admitió Zoro-no debería centrarme más que en prepararme...no puedo..."

Mihawk empezó a preparar las cosas para la siguiente caso sin hacer el mínimo caso a la lucha interior de Zoro. El chico apretó los puños, intentando concentrarse.

-Mira, se que no te gusta como lo hago, pero a mí tampoco como lo haces tú-le dijo con firmeza-sigue entrenándome... al menos hasta el torneo... y después ya veremos.

Mihawk negó con la cabeza. Su mirada ya no parecía de furia, ahora era más algo parecido a la decepción.

-Lo que es innegable es que aquí se te presenta una oportunidad única-dijo finalmente, cruzando los brazos-aprender del mejor. Y tú la estás desperdiciando. No pienso gastar energías en una persona tan desagradecida como tú.

Observó a Zoro con fiereza. El chico ignoró su mirada fulminante y reflexionó unos segundos. Luego le devolvió la mirada, también furioso.

-Muy bien. No me entrenes-dijo con calma. Recogió sus cosas y se dispuso a ir. Mihawk levantó las cejas. Desde luego eso no se lo esperaba.

-Adiós-dijo Zoro dispuesto a marcharse.

-Nunca llegarás a nada-masculló Mihawk furioso. Zoro le miró y para su sorpresa sonrió.

-¿Porque tu no me entrenes? Te lo tienes muy creído me parece a mí...

Y diciendo esto salió del polideportivo. Mihawk se quedó unos instantes en el sitio, y luego sonrió levemente.

-¡Estoy listo para boxear Mijau!-exclamó Luffy que recién entraba con sus guantes puestos, dando saltitos.

-Bueno-el profesor dejó su espada a un lado y se dispuso a seguir sus clases.


Zoro continuó con la dieta y ejercicios de Mihawk aquella semana aunque el profesor no se comunicó con él. El poco tiempo que sacaba entre las clases y el entrenamiento se lo dedicaba a Robin, con la que pasaba agradables ratos en un escondido rincón del patio o en su habitación.

-¿No te da vergüenza?-rió la chica un día, mientras Zoro la besaba en los muslos.

-¿Por qué?-preguntó él. Robin estaba vestida, pero él estaba completamente desnudo, a sus pies.

-Puedes verte... aunque no sepamos como lo hacen-le recordó ella, pasando una mano por sus nalgas. Zoro tiró un poco hacia abajo de sus bragas negras, distraído.

-Qué nos vean...-dijo simplemente. Se besaron apasionadamente mientras él disfrutaba con el tacto del pecho de Robin y ella recorría todo su musculoso cuerpo extasiada.

Había que andarse con pies de plomo, porque Akainu estaba de muy mala uva, y cualquier excusa le bastaría para castigarlos severamente.

A Usuff por no haber hecho los ejercicios de matrices le dio con una regla en los dedos, dejándoselos todos inútiles para dos días, y a Kalifa le rompió las gafas por contestarle mal.

-Está muy gilipollas-dijo Sanji en una comida viendo como Akainu le echaba la salsa caliente por encima a un niño de tercero-es por lo de tu abuelo, Luffy.

-¿Tú crees?-preguntó él sorprendido.

-Le tocó mucho las narices que llegasemos tarde-recordó Sanji-Hancok y Aokiji se comieron una buena bronca.

-Yo solo espero que a Buggy no le echen-Luffy miró al conserje que estaba con los ojos llorosos atendiendo a los más pequeños-¡Hola Viola! ¡Me alegro de verte!-saludó alegremente.

La chica de último curso saludó a Luffy, que la arrancó una sonrisa. Llevaba desde el día del accidente comiendo en una aula aislada, pero hoy por fin parecía que Akainu se apidaba de ella. O no, porque la puso a fregar platos y no le dejó comer más que sobras.

-Hijo de puta...-murmuró Sanji mirando al profesor-Como me gustaría partirle la cara...

-Yo no me acercaría a él ni en un millón de años-dijo Usuff soplándose en sus vendados dedos.

-Ven luego a la enfermería a que te los miremos-le dijo Chopper con voz profesional.

-Luffy podría vencerlo ¿a que sí Luffy?-dijo Bartolomé, que ese día había conseguido comer con ellos por primera vez, y estaba emocionado.

-¡Claro que podría!-el chico imitó el ruido de unos cañones mientras movía sus puños-¡le arreglaría el jeto de paso!

-No te flipes...-le cortó Sanji, que parecía un poco distraído.

-Ya casi he terminado mi cuadro-comentó Usuff-¡cuando estén los otros os lo enseñaré!

-Hablando de los otros... ¿Zoro y Robin?-preguntó Sanji molesto-¿van a tirarse el resto del verano follando o cómo?

-¿ESTÁN FOLLANDO?-repitió Luffy perplejo. Todo el comedor se volvió hacia él, incluído un furibundo Akainu.

-Je, je, Luffy...-Sanji tragó saliva-que solo son dos moscas...

-Monkey D., te quedas castigado-le advirtió Akainu.

-No quiero-replicó Luffy sacando la lengua.

-¿CÓMO TE ATREVES?-rugió el subdirector.


A la tarde Luffy había recibido un señor guantazo y estaba fregando los suelos del hall con Buggy.

-¿No te van a echar verdad Bugo?-preguntó Luffy afectuoso-si te echan yo te echaría de menos...

-Cállate-pidió él con rostro amargo. Luffy le miró preocupado, pero por una vez se contuvo y no dijo nada más.

Entre tanto en el cuarto de Nami y Robin las chicas se probaban algunos de sus vestidos nuevos y hacían recuento de sus últimos días.

-Yo no creo que haya funcionado por esos pasos-dijo Robin observándose en el espejo con una apretada camisa blanca-simplemente es dejarse llevar.

-Con Zoro es más fácil-gruñó Nami de mala gana-le gustas, y punto. Pero yo con Luffy me pierdo. Y encima esa zorra...

-¿Qué es lo que te hizo?-preguntó Robin curiosa.

-¿Tú tampoco me crees?-saltó Nami enfadada. Robin la miró con tristeza y ella entendió que se había pasado-lo siento Robin... en serio. Es que todo me sale mal.

Nami se sentó sobre la colcha con la cabeza gacha. Robin fue a su lado y la abrazó.

-Yo creo que él te quiere mucho. Sólo le hace falta entender que hacer-dijo Robin afectuosa.

-Luffy no entiende ni por qué llueve. Como para explicarle esto-gruñó Nami de mala gana.

-Bueno, esto es más fácil que explicar por qué llueve-Robin le acarició el pelo.

-Tú estás muy contenta desde que vas con Zoro-la picó Nami, y Robin soltó una carcajada-¿qué te parece?

Robin exhaló un suspiro, y está vez fue Nami la que se rió.

-Te entiendo. No le dejes escapar-dijo. Cuando estaba realmente enamorado, y una pasión salvaje se reflejaba en los ojos de Zoro, él podía ser simplemente... no había palabras.

-Me da miedo... que él se canse-susurró Robin. Nami negó muy convencida.

-¿Por qué iba a hacerlo? Eres estupenda. Tenéis mucha suerte-agregó.

-No se...-Robin iba a decir algo más pero prefirió callarse-¿y tú qué vas a hacer?

Nami jugueteó con los dedos de sus pies.

-Seguiré probando-dijo, y Robin sonrió.

La tarde del viernes Zoro iba a ir a entrenar, cuando Luffy le pilló por banda y le impidió hacerlo.

-¿Qué te pasa?-preguntó Zoro molesto mientras su amigo lo conducía por un pasillo.

-Beep-beep, clase de música ¿te acuerdas? Clase de música-Luffy imitó a un robot.

Llegaron (no sin perderse dos veces) a un aula donde Zoro nunca había estado, en la que había muchos instrumentos y unos enormes altavoces.

-Vaya...-Zoro pasó su mano por la batería y luego cogió la guitarra eléctrica que había al fondo.

-¡Es todo mío! ¡YOHOHOHOHOHO!-Brook le sobresaltó apareciendo a su espalda, con el cadavérico rostro pintado de negro y blanco como los de "Kiss". Parecía un verdadero muerto viviente.

-¿Nos vamos a pintar así?-preguntó Luffy emocionado. Zoro tenía muy claro que no.

-Estaba probando estilos-explicó Usuff que tenía las pinturas de cara y le estaba pintando un rayo a Chopper como el de David Bowie.

-Al marimo pintale de marrón y así ya es un árbol-dijo Sanji que estaba apoyado en una pared, fumando.

-Anda mira a ver si te puedes pintar unas cejas mejores-se burló Zoro con saña.

-¿Ya estamos todos?-Brook iba a cerrar la puerta cuando entró atropelladamente Franky.

-¡Perdón Brook lo siento! ¡Es que estaba en el baño haciendo una súper cagada! ¡Perdón!-se excusó.

-Franky que asco-protestó Nami.

-Lo siento, es la comida de aquí-repuso él encogiéndose de hombros.

-Vamos a empezar con esta Escuela de Rock-dijo Brook elevando el tono en las últimas sílabas a un falsete. Llevaba una botella de whisky en una mano, ya medio vacía. Tenía un auténtico problema con la bebida-¿decidme...? ¿Cuantos sabéis lo que es el rock?

-Joder Brook no empecemos-le interrumpió Sanji-si vas a darnos la paliza con Chuk Norris y la historia del rock...

-Es Chuk Berry, burro-le interrumpió Zoro. Iban a iniciar otra discusión pero Nami se puso en medio y Robin se llevó a su novio un poco de lado.

-Voy a explicaros brevemente la historia del rock, sí, desde Chuk Berry y Elvis hasta los Red Hot Chilli Peppers-dijo Brook encendiendo un proyector-y luego elegiremos que hacer con nuestra banda.

Zoro se frotó las manos interesado, mientras Sanji bostezaba sin disimulo.

-Recuerda que solo tenemos una hora Brook-le dijo Nami a la que tampoco le hacía mucha ilusión nada de aquello.

Después de una hora y media Brook terminó con Guns and Roses y Dire Straits. Le quedaba mucho de que hablar, pero viendo que sus alumnos empezaban a estar ya un poco bastante inquietos decidió dejarlo.

-Así que fue por eso que la canción se llama así-le dijo Zoro a Robin-me parece increíble.

-Sí, todo muy guay, ¿pero que vamos a tocar? Yo ni siquiera quiero estar aquí Brook-dijo Sanji cansino.

-¡Pero tú eres una parte fundamental Sanji!-le recordó el profesor alzando sus finos brazos-¡sabes tocar el bajo!

-¡Es verdad!-Franky le dio una palmada en la espalda-¡el año pasado lo petamos tío!

-Perdimos y nos abuchearon-le recordó Sanji de mala gana.

-Eso fue porque "Me quiero follar a tu madre" era una canción experimental-razonó Franky indignado-no estaban preparados para ella.

-Nadie podía estarlo-añadió Nami lacónica.

-¿En serio cantasteis eso?-le preguntó Zoro a Sanji, alucinado.

-Hay un vídeo y todo-respondió él-mira ahora te lo paso.

-Este año buscaremos una canción más comercial-sugirió Brook-¡y tenemos a Nami y a Robin, vocal femenino!

-Yo no pienso cantar-se negó la pelirroja.

-Yo no canto muy bien-añadió Robin cortada.

-¡Venga animaos!-les pidió Luffy. Nami le lanzó una mirada tan gélida que Luffy se quedó tiritando.

-¡Y también tenemos a Zoro!-añadió Brook pasando su brazo por la espalda del chico.

-¿Qué?-Zoro se quedó a cuadros.

-¡Claro que sí!-le insistió Brook-¡Tienes muy buena voz!

-No... no se me da muy bien cantar-dijo Zoro notando como todos le miraban.

-¿Bromeas? ¡Pues a Santana le clavas, te escuché el otro día!-dijo Brook. Zoro se quedó unos segundos en blanco antes de recordar.

-¿Tú estabas en las duchas?-preguntó horrorizado.

-Oh sí. La de mi baño se había estropeado, y pasaba de ir al de Akainu que duerme al lado-se explicó Brook. Zoro agachó la cara muerto de vergüenza. Con lo que se había motivado...

-Bueno, el caso es que tu voz es buena, y hay que aprovecharlo-insistió el profesor optimista-¿sabes tocar la guitarra?

-Un poco-reconoció Zoro de mala gana.

-Vale, pues tenemos al bajo, la batería-señaló a Franky-las voces femenina, la masculina...

-Yo fui el teclado-le recordó Usuff.

-El teclado es verdad-asintió Brook-Bueno y ya solo faltan...

-¡Yoyoyoyo! ¡Yo!-Luffy levantaba la mano dando saltos-¿Yo que soy este año Brook?

-Ejeje... esto...-Brook de rascó su enorme mata de pelo afro mirando a Luffy con espanto. Zoro lo entendía. A su amigo no le acompañaba el don de la música precisamente. Muchas noches Luffy se ponía a cantar las canciones de los discos de Zoro y le destrozaba los oídos. Era como escuchar el parto de una ballena.

-Puede ser el que rompe guitarras-sugirió Sanji.

-¡Pero yo quiero cantar! ¡O tocar un instrumento!-insistió Luffy. Tenía muchas ganas de hacer algo útil y sabía que no se fiaban de él.

-Yo se tocar la flauta-le dijo Chopper a Brook, como si eso les fuera a servir de algo.

-Lo vuestro lo... lo pensaré-dijo el profesor mirando a Luffy con miedo-pero todos tendréis un sitio en mi banda. Menos yo mismo porque no se me permite participar ¡Yohohohoho!-su característica risa empezaba a resultar pegadiza-ahora como conclusión de la clase... ¿nos podéis enseñar las bragas señoritas?-pidió meloso.

Nami salió respirando como un búfalo mientras Robin se despedía de Zoro con un suave beso.

-¿Te veo esta noche?-preguntó delicada.

-No creo...-Zoro besó su mano con pasión. No podía creer que ella estuviese por fin con él. Todo estaba tan bien-están muy alerta... no quiero que te hagan daño...

-Esta bien-Robin le besó en la oreja, cerca de sus pendientes, y luego se dio la vuelta-pues luego me escribes.

Zoro se quedó mirando a Robin alejarse con cara ensoñadora.

-Sí que te va bien eh-se acercó Sanji-¿qué tal es ella?

-¿Te parece que te lo voy a contar? Estás desesperado-le dijo Zoro, molesto.

-Venga ya marimo. Que hay confianza-se indignó Sanji.

Zoro le miró sin poder camuflar su sonrisa.

-Estoy contento...-dijo, con el rostro iluminado.

-Pues me alegro mucho-dijo Sanji y a Zoro le pareció sincero. Le jodía admitirlo, pero con Luffy y Law el rubio era su mejor amigo en aquella prisión, pese a todo.

-Aaaah Zoro, las mujeres son maravillosas-dijo Usuff yendo hacia él y haciéndose el entendido-una relación es lo mejor que te puede pasar...

-Si no mientes quieres decir-agregó Zoro, y Usuff, ruborizado, cambió de tema.

Cuando se fueron a sus cuartos Sanji se quedó un rato pensativo. "Tener una relación es lo mejor que te puede pasar". Se sentía cada vez más solo. Y ninguna de las chicas a las que tanto adoraba con lisonjerías parecían corresponderle.

Vio el número de Nami en su teléfono. Sabía que no estaba con Luffy, tal vez podría intentarlo. Pero al final declinó el hacerlo. No sería bueno para ninguno de los dos.

Además ahora no tenía tiempo...


-I stay out to late... got nothing in my brain... at least that's what people say, a-ha, that's what people say...

-...por eso las fuerzas aliadas de la triple Entente decidieron apoyarse en contra de ellos-Jinbei intentaba concentrarse en su explicación.

-I go on to many dates...uhuhu...but I can't make them stay... at least that's what people say, a-ha, that's what people say...-Nami daba cabezadas con los ojos cerrados al ritmo de la canción mientras la música resonaba incluso fuera de sus cascos.

-Nami...-pidió Jimbei, cansado-Nami, por favor te importaría... ¡NAMI!

Ella levantó la mirada sorprendida, y al ver la severa mirada del profesor se encogió con arrepentimiento.

-Perdón, jeje... lo siento ya apago-se disculpó.

-Impresentable-dijo Kalifa poniendo los ojos en blanco. Nami la sacó la lengua mientras guardaba los cascos en su mochila rosa.

-¿Por dónde iba?-Jinbei gruñó. Ya le habían hecho perder el hilo otra vez. Con lo que se enrollaba era mejor no interrumpirlo.

-La triple Entente-dijo Robin. Estaba atenta pese a que tenía a Zoro al lado toqueteándola todo el rato. Ahora se sentaban en primera fila.

Luffy, envidioso de que Zoro no le hiciera ni caso, intentaba llamar su atención sin éxito. Al final se dedicó a darle el rollo a Usuff que intentaba hablar con Kaya pero tubo que desistir.

-...los territorios de Alsacia y Lorena que si recordáis ya habían resultado conflictivos durante la época de los nacionalismos...-Jinbei seguía con su perorata. Zoro no le hacía ni puñetero caso. Para él el cabello de Robin en aquel momento era la cosa más importante del mundo.

Nami les miraba desde el fondo, también con envidia. Echaba de menos ese tipo de cosas con Zoro, aunque odiase admitirlo. Y también veía a Luffy y se imaginaba como sería que él la hiciera caso así...

Miró el móvil con pereza. Tenía un mensaje de Nojiko.

-¡OH!-el grito de Nami sobresaltó a toda la clase. Zoro la miró como diciendo "¿Qué te pasa?" mientras Sanji llegaba incluso a levantarse e ir hasta ella con exagerada preocupación.

-¡Nami, basta ya!-Jinbei se acercó enfadado hasta ella y le quitó el teléfono-¡Sal de clase, luego hablamos!

Nami no protestó. Salió con el rostro contraído, seguida por la mirada de todos. Robin estaba muy preocupada por ella, mientras que Kalifa y Carrot reían.

-¿Qué le pasa?-le preguntó Zoro a la morena en tono confidencial.

-No lo se... de verdad-dijo Robin.

Nami se fue al baño y se encerró. Segundos después estaba llorando.

¡RIIIIIING! -"Alumnos de Shinsekawa, diríjanse a la siguiente clase"

-¡Qué ya lo sabemos!-protestó Sanji-me tiene hasta los huevos el puto micro este.

-Si yo lo cogiera diría un par de cositas-añadió Usuff.

Robin entró en el baño, donde sólo estaban Nami y Perona, que se estaba pintando los labios.

-¿Estás bien?-preguntó abrazando a su amiga.

-Sí, sí-dijo Nami muy seria. Era obvio que mentía-luego te cuento...

Robin la vio alejarse abatida, mientras Perona, que no había perdido detalle, se perfilaba la línea de ojos.

-Nami estoy muy disgustado-dijo Jinbei-una cosa es que os deje ir un poco a vuestras anchas y otra pasarse. No voy a devolverte el teléfono.

-Oye, lo siento mucho, de verdad-dijo ella con la voz queda-no quería gritar... no lo haré más...pero necesito el móvil.

-Ni hablar Nami. Te lo devolveré la semana que viene-dijo Jinbei implacable.

-Por favor... es importante-ella le miró suplicante, y Jinbei se quedó extrañado.

-Nami ¿qué te ocurre?-preguntó el profesor-nunca te había visto así...

Ella miró hacia otro lado, disgustada. No quería que la viera llorar. No quería derrumbarse.

-Es... ¿por Luffy?-se atrevió a preguntar Jinbei, intentando resultar amistoso. Era uno de los pocos profesores que de verdad se preocupaban por sus alumnos.

-No es Luffy...-Nami cerró los ojos. Decidió hablar-es Nojiko... tiene problemas...

-¿Tu hermana?-el rostro de Jinbei se endureció-¿por... él?

-Sí-Nami rompió a llorar desconsolada. Jinbei miró a un lado y a otro con apuro. No sabía que hacer.

-Bueno tranquila Nami, tranquila por favor... ya paso-trató de consolarla-ya está...

-No, ¡no está!-se desesperó Nami, dándole una patada al pupitre-¡nunca va a irse, creí que lo haría esta vez pero no nos deja en paz! ¡Estoy harta, es gilipollas!

-Nojiko está enamorada de él... a veces el amor ciega-dijo Jinbei-entiéndela.

-Él la esta maltratando Jinbei-Nami le miró asustada-la pegó delante mio, estuve llorando toda la noche. Y cuando vino a verme me dijo que sentía que la violaba.

Jinbei cerró los ojos y suspiró. Hacia muchos años que conocía a Arlong Squalo, el novio de Nojiko, y la persona que tantos problemas le estaba dando a Nami. Antes de ser enviado a Shinsekawa Jinbei daba clases en prisiones estatales (no había mucha diferencia entre eso y el Reformatorio, debía admitir) y uno de sus alumnos había sido un joven grosero y violento, además de muy inteligente, llamado Arlong.

Arlong se hizo amigo de Jinbei pese a todo, hasta que lo había traicionado para intentar escapar de la cárcel. Jinbei le denunció y Arlong fue apresado, pero al expirar su condena por robo y asesinato "colateral" de un tendero, Arlong había conseguido volver a la calle.

Cuando Jinbei se enteró de casualidad por Nami de que aquel monstruo era el novio de su hermana, se le heló la sangre.

-Bellemere no habla con ella, no lo sabe-siguió Nami. Hablaba de su madre, la ex policía Bellemere, de armas tomar-si tan sólo pudiese contárselo a ella... pero me da miedo como reaccione.

-Es vuestra madre deberíais confiar en ella-dijo Jinbei, aconsejándola con cautela.

-No lo entiendes. Si mi madre se entera de lo que ha hecho, le mataría. Y Nojiko nunca podría reponerse. La muy estúpida... le ama.

-Tenéis que denunciarlo. Antes de que vaya a más-advirtió Jinbei. Pero sabía que no era tan fácil. Un caso de malos tratos no era sencillo de probar, y además Arlong tenía una habilidad única para escurrirse de los problemas. Se vengaría...

-Jinbei es que... Nojiko...-Nami tembló con los ojos cerrados-ella... está embarazada.

El profesor se llevó las manos a la boca, horrorizado, mientras comprendía el por qué del grito de la chica.


-¿Embarazada?-Zoro la miró con fiereza. Nami asintió, mientras Robin la secaba las lágrimas y le acercaba una taza de chocolate caliente.

-¿De dónde ha salido?-le preguntó Nami sorprendida.

-Me llevo bien con Zeff-explicó Robin encogiendose de hombros-me lo ha preparado sin preguntas.

Estaban en la habitación de Zoro y Luffy, aunque el chico del sombrero de paja no lo sabía porque se había ido a entrenar al baloncesto con Franky y Chopper, ya que era martes. La última semana de julio veía sus días pasar muy rápidamente.

-¿No me crees Zoro?-Nami le miró disgustada.

-No es la primera vez que me dicen algo así-dijo él con voz fría. Nami se sintió herida, lo cual la enfadó.

-Sí no quieres creerme me da igual, pero me largo-dijo furiosa.

-Lo siento-cedió Zoro-no te vayas.

-Nojiko no quería acostarse con Arlong estos días porque tenía la regla, pero él la forzó. Ella vino a la revisión a verme para contarme que estaba asustada, y que no sabía si estaba embarazada. Yo creía que solo querían dinero, como siempre...

-Pero... ¿tu madre...?-preguntó Zoro. Nami negó.

-Se niega a darle nada a mi hermana hasta que le deje. Ya no viven en casa Zoro. Bellemere echó a Arlong a patadas hace meses, y Nojiko se fue con él.

Nami hundió la cabeza mientras Robin la acariciaba, compasiva, y Zoro escuchaba su historia. Él podía comprenderla mejor que nadie. Conocía a Nojiko, y a la temible Bellemere, una mujer formidable que él había considerado una segunda madre durante mucho tiempo. Bellemere era la única persona que había sufrido la ruptura de Nami y Zoro, a parte de él mismo.

A Arlong le había visto una vez, le era difícil olvidarlo, pero nunca habían hablado.

-Nojiko tiene que dejarle-dijo Zoro- Esto acabará mal.

-¿Crees que la va a dejar irse? Ahora que está embarazada están unidos por el niño. A no ser... a no ser que Nojiko...-Nami rompió a llorar de nuevo. Estaba destrozada. Zoro la miró con el corazón roto mientras Robin intentaba calmarla.

-Seguro que con el niño entra en razón Nami... un hijo cambia las cosas-susurró.

-No, porque es estúpida y no entiende nada-Nami rió amarga-como ha podido poner a ese cerdo por encima de mi madre... y de mí.

Zoro recordó como Nami y Nojiko estaban muy unidas. Siempre que salían los tres juntos él se mataba de risa con las ocurrencias de las dos hermanas. Desde niñas habían sido casi gemelas, aunque Nojiko fuese unos años mayor. Su relación era mucho más íntima que la de él con Kuina, pero se había destrozado. Y él tenía bastante culpa en eso...

-Jinbei ha dicho que consultará con un amigo suyo especializado en estos casos-concretó Nami-tal vez podamos... conseguir que se aleje...

-Si-Zoro acarició el cabello rojo de Nami con tristeza. Todo aquello le traía recuerdo de tiempos tan buenos...-y si no le echaremos nosotros.

-Ha destruído a mi familia-sollozó Nami-ya no somos familia...

Robin abrazó fuerte a la chica mientras ella rompía a llorar de nuevo.

-Déjanos un rato. Luego te llamo-le dijo Robin mirando a Zoro con calma.

-¿Seguro?-preguntó él preocupado.

-Tranquilo-Robin le tiró un beso, y Zoro obedeció.

-Tienen el cuarto hecho un lío-comentó Robin al rato. Nami ya estaba más tranquila, y tumbada sobre la cama de Zoro aspiraba el fuerte olor del chico con nostalgia.

-¿Cotilleamos un poco?-sugirió la pelirroja perspicaz. Robin vaciló un poco.

-No les va a gustar...

-Son chicos. Ni se van a enterar-repuso Nami. Fue hacia el armario y sacó los abrigos negros de Zoro y un traje tradicional de samurai, que se había comprado el último fin de semana-mira que es ratito.

-Mihawk yo no le entrena pero él está decidido a enfrentarse-explicó Robin. Nami asintió distraída. Luego abrió un cajón interior del armario.

-¿Y esto? ¡Robin!-era una caja de preservativos. La morena bajó la mirada, traviesa.

-Solo hemos usado uno...-dijo, cortada. Nami negó con la cabeza, sin poder evitar reír.

-Qué más que más... vaya-era un libro-¿es de Zoro?

-Lo compramos el otro día... es de espadas y eso-explicó Robin. Pero luego se calló al ver que era otro tomo-espera... vaya...

Se titulaba "El valiente espadachín". Era un libro de aventuras y romance tradicionales se caballeros. Zoro lo había encontrado en la biblioteca por casualidad, y recordando sus tiempos de niño se lo había sacado. Era tan bueno como recordaba.

-Es de la biblioteca... que mono...-Robin sonrió imaginando al grandote Zoro leyendo aquella novela y maravillándose con lo que estaba escrito. La imagen era muy graciosa.

-Luffy tiene más cómics que Eiichiro Oda-comentó Nami sacando revistas y más revistas de cómics de todas partes. El chico del sombrero de paja también era aficionado al fútbol y a unas figuras de acción muy raras.

La ropa de Luffy estaba la mayoría sucia y echa un burruño, porque al chico siempre se le olvidaba llevársela a Wapol para lavar. Nami notó que Robin la miraba cuando ella cogía los calzoncillos del chico.

-¡Eh! ¡Vaya!-acababa de darle una patada a algo. Era una caja. Estaba debajo de la cama. En letras muy grandes ponía "ACE".

-Yo que tú no abría eso-la aconsejó Robin. Nami vaciló un instante. Luego la abrió. Había lo que se esperaba (y se temía): una foto de los tres hermanos con Garp y Curly, otra sola de Luffy y Ace, y un montón de cartas y más cartas que el hermano de Luffy le mandaba desde prisión. Nami ojeó una de ellas. Parecía la más reciente.

"Que tal, Lufy:

M alegro de q te este yendo bien en Sinsekawa, no olvides darle a Law un abrazo de mi parte, y a Nami un buen beso. Seguro q Zoro se anima mas con los dias, tu ya sabes como hacerlo. Por fabor ten cuidado y no hagas nada peligroso, solo pasalo muy bien y liala un poco por mi.

Un puño de tu hermano

Ace"

Nami no pudo evitar que las lagrimas asomasen a sus ojos de nuevo. Conocía bien al hermano de Luffy, lo suficiente para notar que no le estaba yendo bien. Con el espíritu libre de Ace y sus ganas de vivir, la cárcel debía de estar destruyéndolo poco a poco. Ya sólo le quedaban veintitrés años para salir...

-¿Por qué está en la cárcel?-preguntó Robin. Sabia que ni Luffy ni Nami soltaban prenda, pero se moría de ganas de saberlo-¿Qué hizo Akainu?

Nami se sentó en la cama de Luffy y miró algunas otras cartas de Ace. Efectivamente en las primeras estaba mucho más optimista y hablador.

-Ace... llevaba viniendo aquí dos años, cuando le conocí-explicó ella hablando muy despacio-al principio me gustaba... no sabes lo que es...-Robin sonrió. Se imaginó una especie de Luffy más mayor-hasta trabajaba como stripper. Luego entendí que era un crush tonto, no como lo de Luffy. Él tenía un grupo de amigos, en el que Luffy y yo eramos los más pequeños. También estaba Law...

Nami se detuvo repentinamente. Miró a un lado y a otro de la estancia, recelosa. Desde que Sengoku y Akainu parecían tener oídos en todas partes, ya nada era seguro.

-Ace tenía una novia... era guapísima, y tenía mucho carácter-siguió Nami en voz baja-se llamaba Bonny. Jewerly Bonny. Era una gocha...-Nami rió al recordar a la chica-pero era impresionante. Y Ace estaba muy enamorado de ella. Eran una pareja preciosa.

Robin asintió imaginándoselo.

-Hubo un día, ya en agosto, que discutieron-recordó Nami-todo el colegio los escuchó. Pero no supimos por qué. Bueno, yo no-se corrigió-Luffy cree saber el motivo: cree que Bonny había descubierto algo, algo relacionado con el reformatorio... e iba a decírselo a todo el mundo.

La cara de Robin cambió. Ya no estaba segura de querer saberlo... Le estaba sonando muy mal...

-Esa noche hubo un incendio. Sinsekawa ardía en llamas. Yo salí pitando de mi cuarto, Aokiji nos sacó a los del segundo piso, y enseguida me encontré con Luffy. Él... él estaba muy asustado... Ace no aparecía-Nami miró la foto de los dos hermanos con consternación-el cuarto piso se derrumbó, y el conserje de por entonces murió intentando buscarle. Sólo faltaban él y Bonny...

Robin miró a Nami angustiada. Nuevamente estaba llorando.

-Y entonces... entonces salió Ace... y estaba negro, todo cubierto de hollín... y en sus brazos la llevaba a ella. Ella estaba muerta. E irreconocible. Recuerdo que ya apenas le quedaba pelo... y su cara... oh Dios...

Nami se sentó en la cama con los ojos cerrados, intentando olvidar aquella imagen. Jamás, jamás se había atrevido a hablar de aquello hasta ahora. Le daba miedo. La horrorizaba.

-Ace gritó como un loco, abrazado a ella. Luego de repente atacó a Akainu. Parecía que quería matarlo... como había muchos bomberos y la policía lo sujetaron y se lo llevaron. Unos días después nos enteramos de que estaba acusado de provocar el fuego... y que iba a ir a juicio.

Nami apretó los labios muy tensa.

-El abuelo de Luffy, Garp, denunció al colegio, y acusó a Sengoku y a Akainu de encubrimiento. Pero no tenia pruebas, ninguna. En cambio si las había contra Ace. Él fumaba, y le gustaba jugar con el fuego. Se había llevado unas cajas de fuegos artificiales al Reformatorio, para gastar una broma. Era todo demasiado obvio. El juez le condenó a veinticinco años de prisión, por incendio provocado y doble asesinato, aunque fuese colateral.

-Pero no son pruebas suficientes-intervino Robin-¿para qué iba a hacerlo? Si casi muere él también...

-No lo sé Robin... no lo sé... la principal baza de Akainu para acusarlo de asesinato en primer grado era que había discutido con Bonny. Eso no convenció al juez pero aún así lo condenó.

Hubo un breve silencio en el que Nami recolocó la caja de Luffy en su sitio.

-Y ahora Luffy...

-Pretende demostrar que su hermano es inocente-completó Nami asintiendo-cree que Bonny sabía algo, y quiere averiguar que es...

-O ya lo sabe... por Ace-Robin miró a Nami preocupada-y tú...

-Yo intento ayudarle, pero no sabemos por donde empezar ¿Qué podrían estar escondiendo? ¿Y para qué?

Robin sonrió, enigmática.

-¿En un sitio como este...? De todo.

Nami estaba mucho más animada tras su charla con Robin. Su amiga la animó a tomarse las cosas con calma, y a sincerarse con Luffy de una vez por todas.

"Dile que le quieres y que sólo para tí-sugirió Robin-ahí no hay más hueco a reaccionar". "Está bien"-había accedido ella.

Luffy estaba en el hall con Usuff, lanzando gomitas con un improvisado tirachinas.

-Luffy...-Nami fue hacia él, dispuesta, cuando las puertas de la entrada se abrieron.

-Es por aquí señorita-informó Sengoku muy cortés.

-Gracias-dijo ella. Nami palideció.

Era Vivi.


¡Chan chan chan! Vivi llega a Shinsekawa... ¿qué pasará? Se avecinan tiempos tormentosos para nuestros amigos. Por otra parte hemos avanzado varios puntos importantes de la trama: el problema de Nami con su hermana Bellemere por una parte, y por otra el secreto de Ace. Pero aún quedan algunos secretos que Shinsekawa esconde, y nuestros amigos tienen aún que llegar al fondo de ellos.

Si os gustó por fa dejadme un review con vuestras impresiones. ¿Qué personaje os gusta más? (a mí Sanji y Zoro) ¿qué opináis de las relaciones entre ellos? ¿tenéis alguna teoría más sobre Shinsekawa? Espero que os haya gustado, un abrazo muy grande, mucha energía positiva (y salud) y nos leemos seguramente muy pronto.