Aquí os dejo el siguiente capítulo del Reformatorio ¡espero que os guste! Me he contagiado del virus este, pero como afortunadamente no estoy en la edad de riesgo solo tengo que estar aislado, tiempo que puedo aprovechar para adelantar trabajo de la uni y ya que estamos para avanzar más en este fic y el de Disney-Gantz, que si no lo habéis leído os lo recomiendo. ¡En fin, recemos todos para que esta situación termine, y a vosotros, lectores, os envío un gran abrazo y mis mejores deseos de salud y positividad! Que al menos yo en lo que pueda os haga pasar el tiempo de forma más entretenida.

-Rosaliequart: Jo, me alegro un montón de que te guste tanto, para mí es un gran honor el pensar que disfrutas con la lectura. Puede que Vivi se quede, o puede que no, lo descubrirás pronto. Y Jinbei es un personaje que también me gusta mucho ¡no podía pasar sin incluirlo! Espero que este capítulo también te guste, y te envío mi gratitud y un abrazo muy fuerte.

-Lollyfan33: Jajajaja tu review es siempre la que más espero, nunca decepciona. Espero sobre todo que estés bien y que la cuarentena no se te haga muy pesada. En cuanto al capítulo anterior efectivamente la trama cuanto más avanza más interrogantes deja (¿por qué se incendió el Reformatorio? ¿cómo va Luffy a probar que fue Akainu? ¿Qué pasará con Nojiko y Arlong? Pero bueno, avanzando se irán resolviendo, y tú no andas nunca mal encaminada en tus teorías... ¡Un abrazo muy fuerte, y que este capítulo te guste también!

-Guest: Me alegro de que te haya gustado ¡Zoro y Nami también son mis favoritos de este fic! Bueno, y Sanji, la verdad...

-Carbonaraspaghetti: Que me digas que te ha gustado tanto me llena de emoción, de verdad no sabes cuanto. Tu fic fue uno de mis favoritos desde que lo descubrí hace dos años, ¡yo también me lo leí una noche de una vez! y queriendo escribir algo sobre One Piece que enfocase a los personajes como adolescentes me pareció que adaptarlo era una buena idea, porque la trama e ideas de Reformatorio Shinsekai me parecen insuperables. Si lo traduces al inglés me parecería una idea estupenda, porque seguro que hay mucha gente a la que le gusta descubrir tu historia. Mil gracias por tu review tan positiva que me ha alegrado mucho y espero que este te siga gustando hasta el final.

El fic está pensado en principio para tener aproximadamente 30 capítulos. Ya llevamos diecisiete, así que no le queda tanto ¿qué creéis que pasará? Bueno, os dejo para que lo leáis, y espero que os guste.


Capítulo 17

-Una... dos... una... dos-Zoro apretó los dientes, sudoroso, mientras mantenía el equilibrio vertical. Aquel último entrenamiento le estaba machacando. Mihawk cerca de él afilaba la espada verde de Ryuma.

-Apenas haces presión-criticó.

-Aaagh... uno, dos... lo siento...-Zoro se esforzó por contraer más sus músculos en cada movimiento mientras seguía el entrenamiento.

Mihawk había hablado con él el martes por la tarde, después de haberse ido dejando a Nami y Robin.

-No me gusta como luchas. No me gusta como te entrenas. No me gustas. Nada-había dicho el espadachín, agresivo.

-Tú a mí tampoco. No entiendo como puedes ganar-le desafió Zoro, burlón.

-Quiero un combate digno. Eso era lo que estaba buscando-le recordó Mihawk-así que te seguiré entrenando. Pero deberás hacer todo lo que yo te diga. Si fuera de mis clases prefieres mancillar el arte de la espada, es tu problema. Pero te lo advierto, perderás.

Zoro le sonrió, alegrándose al comprobar que eso le cabreaba más todavía.

-Déjame intentarlo-le respondió.

Desde entonces las clases habían vuelto, y Zoro daba el máximo de sí todos los días, pensando siempre con ilusión en el día del combate, y también en ver a Robin.

-Esta espada es Ryuma, en honor a su primer portador-le dijo Mihawk el primer día que por fin le dejó empuñar el arma-es ágil y ligera, y sus golpes deben ser certeros. Tu piensas más en el ataque. Pero los puntos débiles del enemigo son lo fundamental a la hora de vencerlo.

Habían puesto unas velas y apagado la luz del polideportivo. Bartolomé, a quien Mihawk había accedido a dar lecciones básicas de espada con ellos, le pasó al profesor el arma con ceremoniosa parsimonia. Mihawk empuñó a Ryuma, que luego le pasó a Zoro como si fuese el cuerpo sagrado de un niño.

-Esta será tu primera espada. Sé uno con ella-le dijo Mihawk. Zoro sabía lo que venía ahora, así que lo aguantó con valor. Mihawk le hizo un corte con la espada Ryuma en el pecho, y luego dejó que la sangre de Zoro goteara por la espada hasta quedarse adherida a ella-hemos acabado-anunció.

-¡Sí!-Bartolomé aplaudió mientras dejaba la música ambiental épica que había puesto, y Mihawk suspiraba.

-¡Estoy seguro de que le vencerás! ¡Vas a macharles a todos!-decía Bartolomé mirando impresionado la espada de Zoro.

-Bueno, ya veremos-el chico estaba muy satisfecho. Tenía la camisa manchada de sangre, y aún le dolía el largo corte, pero podía aguantar. Buscó el móvil para llamar a Robin, pero esta no se lo cogió. Era sábado, y había bajado al pueblo con los demás, mientras que él no había podido decirle a Mihawk que no. "La entrega de la espada es una ocasión única"-se disculpó él con Robin, humildemente. Ella lo había entendido, aunque Zoro notaba la tristeza en sus ojos. Aunque podían verse, sus ocupaciones los mantenían cada vez más lejos-¿Dónde estás...?

Zoro trató de adivinar que andaría haciendo su novia mientras Bartolomé continuaba con su cháchara incesante. Desde que Zoro le había salvado la vida iba mucho con él, y sentía mucha confianza. El espadachín nunca le echaba de su mano, porque se alegraba de verle mejor. Al final se habían hecho amigos, después de todo.

-Creo que esta no es su planta ¿no señor Bartolomé?-preguntó Akainu mirando al chico con brutalidad. Él se encogió asustado y se fue deprisa. Desde el intento de suicidio Akainu le tenía en el punto de mira, aunque no podía castigarlo por orden de Sengoku.

-¿No vas nunca al pueblo?-le preguntó Zoro a Akainu desafiante. Quería cabrearlo, pero esta vez el subdirector no le dio esa satisfacción.

-Supongo que tú no necesitas salir de aquí para verte con tu amiguita ¿no es cierto?-preguntó con mala uva. Zoro arrugó el rostro. Joder, lo sabían-ella tampoco pierde el tiempo...

¿Qué quería decir? Joder, el muy cabrón intentaba hacerle dudar de su chica.

-Vete a la mierda-dijo Zoro apretando el paso furioso. Akainu soltó una carcajada tan fuerte como sus gritos.

-La verdad duele. Comentáselo a tu amigo Trafalgar Law cuando os fuméis alguna cosa-dijo alejándose.

-Te invitaremos...-gruñó Zoro en voz baja.

¿Por qué mencionaba Akainu a Law? Zoro se rascó el mentón. Tenía sombra de barba. ¿Se refería acaso a lo que había pasado entre él y Robin? Parecía que había sido hace años... sin embargo.

-¿Zoro?-Nami cogió el móvil casi al instante-¿ya te ha dado la katana esa?

-Sí, sí... oye... ¿tú sabes dónde está Robin?-preguntó él intranquilo.

-Pues no... ¿no te lo coge?-preguntó Nami extrañada-estoy con Usuff eligiéndole ropa.

-No me estas eligiendo...-se escuchó a Usuff protestar por detrás.

-Tiene un mal gusto...-agregó Nami-pero no se donde está.

-¿Y Luffy?

-Está con ella...-la voz de Nami sonó muy grave de repente. Zoro prefirió no tocar el tema-Sanji no se donde está, ni los demás.

-¿No andarán con Law?-preguntó Zoro haciéndose el loco.

-¿Law? Ese andará vendiendo droga, o vete tú a saber-siseó Nami-oye tengo que dejarte, hay una cuenta que he de saldar.

Nami colgó y fue hacia Jora, que atendía en el primer mostrador.

-¡A tí yo no te atiendo, zorra asquerosa!-advirtió la vieja dependienta viéndola llegar, asustada.

-Solo venía a traerte... ¡tu cambio!-exclamó Nami y le tiró los calzoncillos viejos de Usuff a la cara.

-¡Uaaaaagh!-chilló Jora asqueada.

-Para eso los querías-comentó Usuff consternado.

-La venganza es un plato sucio-dijo Nami dándose por satisfecha-anda vamos. Con esta ropa Kaya se caerá rendidita ante tí.

-Sí tu lo dices-Usuff se miró en un espejo e intentó sonreír como un modelo. Nami le había conseguido a buen precio una camisa azul y pantalones oscuros que le combinaban bastante bien.

En Shinsekawa, Zoro le escribió un mensaje a Robin y luego entró en el baño. Empezó a afeitarse sumido en sus pensamientos y envuelto en la toalla, cuando escuchó unos pasos. "Cómo sea Brook..."-pensó, furioso.

Pero no lo era. Perona acababa de entrar en el baño.

-Hola guapo-saludó con voz dulce. Zoro se quedó plantado mirándola unos segundos.

-Adiós-dijo, y empezó a recoger sus cosas. No iba a meterse en un lío así. Perona le dio una palmada en el culo aprovechando que estaba dado la vuelta, y Zoro se giró, cabreado-oye-dijo furioso-vete de aquí.

-¿Por qué? Solo quiero jugar-bromeó Perona. Estaba tomando un chupa chups, que le ofreció-¿no quieres jugar conmigo?

-Déjame en paz-Zoro se lavó la cara de la espuma y metió su ropa en la mochila. Ya se cambiaría en el cuarto.

-La última vez que jugamos me dejaste a medias. Eso me sienta muy mal-Perona se subió un poco la falda enseñándole las bragas bajo sus medias de red-solo quiero estar un rato con un chico... pero todos los chicos pasan de mí.

-Tendrás que probar otra estrategia-sugirió Zoro. Si les estaban viendo los profesores...

-Puedo ser como Robin, si quieres-Perona se pegó a él, y Zoro notó que olía a alcohol-me sienta bien el cuero...

-Vete a la...-empezó Zoro pero Perona le besó. Él la cogió de los brazos e iba a apartarla, pero le supo tan bien que se dejó llevar y por un momento el forcejeo se detuvo. Segundos después Zoro se separaba y Perona sonreía con maldad.

-Ha sido...-Perona soltó un gritito de placer-¿quieres que chupe tu piruleta?

-Estás loca-Zoro cogió sus cosas y se dispuso a salir.

-Por tí-admitió Perona-por eso hago esto.

De detrás de una pared salió Carrot, que tenía un móvil con la grabación de lo sucedido en el último minuto. Sonreía satisfecha.

-Esto lo van a ver en todos los grupos de Shinsekawa-dijo malvadamente.

-¿De qué vais?-Zoro fue hacia ella para quitarle el móvil pero Carrot retrocedió, enseñándole que estaba solo a una tecla de enviarlo.

-Tu lo has dicho Zoro, estamos locas por tí-dijo Perona-eso nos ha unido como amigas. Y el odio hacia Robin.

-A Robin la dejáis en paz-advirtió él, notando como le hervía la sangre.

-Esto es fácil Zoro. Nosotras solo queremos una cosa de tí... sexo. Si nos lo das cuando te lo pedimos os dejaremos en paz y Robin nunca verá esto. Sería difícil de explicar, ¿no?

-Mandadlo si queréis-gruñó Zoro temblando de rabia-no voy a mentirla. Y menos por vosotras.

Ellas retrocedieron, dolidas.

Perona parecía más disgustada pero Carrot no se dejó amedrentar.

-Sí te da igual se lo mando a todo el mundo-dijo, llevando el dedo al móvil.

-¡NO!-Zoro ahogó un grito y Perona y Carrot sonrieron.

-Venga Zoro... no vas a matar a nadie con esto... además Robin no te merece...-Perona se apoyó detrás suyo llevando sus manos al torso de él, pero Zoro la apartó.

-¿Por qué?-repitió, desesperado. Perona le dio un beso despiadado y le miró enajenada. Parecía mentira que aquella chica pequeña y tímida pudiese ser tan descocada.

-Por chicos como tú... que nos buscáis para joder un rato y luego nos mandáis a la mierda-le recordó-pues a veces la mierda vuelve.

-"Parece que tengo la culpa de los problemas de todo el mundo-pensó Zoro acordándose de Bartolomé-hay que joderse".

-Te espero en mi cuarto Zoro-le dijo Carrot pellizcándole el musculoso trasero con sus afiladas uñas. Él ni se molestó en mirarla.

-De eso nada, tú mañana-dijo Perona, quitándole el móvil a Carrot.

-¿De qué vas?-chilló ella, furiosa.

-Yo soy la que se ha atrevido a hablar con él-ahora Zoro entendía por qué olía a alcohol. Si no tal vez no lo hubiera hecho-me toca a mi primero. Así que largo, y que Kalifa no sospeche nada.

-Eres una zorra-la amenazó Carrot, que no estaba dispuesta a dejar a Zoro con la oportunidad que se le presentaba.

Entonces él tuvo una idea. Era arriesgada, y tardaría, pero era la única opción.

-Prefiero... prefiero empezar contigo-le dijo a Perona utilizando un tono grave y sensual. Ella echó la cabeza hacia atrás, satisfecha. Se envió desde el móvil de Carrot el video y luego se dio la vuelta, empezando a desvestirse.

-Ya has oído. Tú mañana-le dijo a la otra. Carrot, conteniendo la rabia y las lágrimas, se dio media vuelta y se fue-¿bien, empezamos?

Perona empezó a gemir provocativa mientras se quitaba las medias de reja y las botas. Zoro la observaba enfadado.

-¿Eso es gemir?-dijo finalmente, vencido-ven, que te enseño a gemir de verdad.

Empezaron a besarse y Perona desabrochó la toalla del chico, que cayó al suelo. Mientras ella le froraba el pene con avidez Zoro la llevó hasta una de las duchas donde cerrando la puerta y encendiendo el agua la estampó contra la pared y penetrándola con fuerza la hizo gritar desesperada.

-Ah Zoro... Zoro sí, ah Zoro... ¡Aaaah!-Perona estaba disfrutando como nunca en su vida, con aquella voz suya tan aguda y pastelosa, que Zoro no podía evitar gozar.

-¡Cállate!-la advirtió él mordiéndola el cuello-¡no grites, zorra! ¡Cállate!

Pero lo estaba disfrutando. No podía negarlo.

Sólo esperaba que Robin realmente no le estuviese engañando con Law. Aunque así estarían en paz.


Viví había convencido a su padre de que la dejase pasar el resto de sus vacaciones en Shinsekawa. El como había conseguido que su padre la dejase estar en un peligroso Reformatorio a una chica de su clase es difícil de explicar. Digamos que Viví sabía utilizar su condición de niña perfecta huérfana de madre para forzar a su padre a hacer lo que quisiera.

El padre de Vivi, Nefertari Cobra, pidió a Sengoku la mejor habitación para su delicada hija, y le amenazó con graves consecuencias si algo malo le pasaba. Pero Vivi sabía cuidarse. Más aún con Luffy a su lado.

-No deberías ir con ese chico, no es una buena influencia-le advirtió Sengoku un día después de su llegada, mirándola con seriedad.

-Señor, si he venido aquí es precisamente por él. Quiero ayudarle a mejorar... es mi amigo. Por favor déjeme intentarlo-pidió ella en tono de súplica.

Sengoku no estaba nada convencido. Miró a Akainu, que sonreía.

-¿Por qué no probar?-dijo el subdirector maliciosamente.

-Está bien-accedió Sengoku-pero les tendremos muy vigilados.

Vivi había conseguido que la sentases en todas sus clases con Luffy, y unirse al grupo. Naturalmente todos la habían aceptado, era buena, humilde y muy guapa (cualidad especialmente apreciada por Sanji). Todos menos Nami.

-Estoy harta. Me está amargando el verano-la pelirroja veía con odio como Vivi, sentada en el autobús con Sanji, intentaba hablar con su chico.

-Nami no la hagas caso. Luffy te quiere a tí-la tranquilizó Robin.

-No puedo competir con ella. Es tan... perfecta-Nami se clavo las uñas en las piernas, desesperada.

-¿Pero qué dices?-Robin la miró con incredulidad-eres mil veces mejor, y Luffy lo sabe. No la hace ni caso.

Nami quería consolarse con eso pero sabía que no era cierto. Luffy estaba encantado con la llegada de Vivi al colegio, y había pasado casi todo su tiempo con ella. Nami pasaba de acercarse. Desde que la había hecho llorar le daba palo tener relación con Vivi.

-¿Sabes que me vendría bien? Un baño relajante en el spa de Dresrossa-dijo Nami mirando a su amiga con complicidad.

-Ou yo...-Robin bajó la mirada-no puedo... es que... he quedado... con alguien.

-¿Con alguien?-Nami la miró extrañada. No quería enfadarse pero le fastidiaba que le estuviera ocultando algo tan descaradamente-¿y Zoro?

-No es un chico-se justificó Robin-es solo... bueno, es... es mi padre.

A Nami no le sonó nada convencida, pero no quería pelearse con la única amiga que tenía, así que se aguantó dando una seca cabezada.

Por eso estaba con Usuff cuando Zoro la llamó y no tenía ni idea de donde podía estar Robin.

-Yo que sé dónde andará-gruñó Nami mientras se tomaba un helado-es su novia, no la mía.

-Qué dura eres-la reprochó Usuff.

-Tú calla.

-Hace mucho calor hoy-observó el chico-debíeramos ir a la playa.

-Yo no he traído bañador y nadie quiere ir-le cortó Nami de mala uva. Usuff, aburrido, sacó el móvil y se puso a escribir.

-¡Eh!-dijo al rato-Sanji me ha dicho que él se apunta, ¡me voy con él!

-Sí largaos-gruñó Nami abatida. Las cosas no le podían ir peor. Vaya asco de vida-no quiero ver a nadie.

Usuff se levantó y se dispuso a irse. Pero lo pensó un poco y le dio pena. Nami era de sus mejores amigas en el grupo, y aunque este año habían hablado menos se entendían muy bien. Ella le había animado con Kaya. Le tocaba devolverle el favor.

-¿Es por... Vivi?-preguntó Usuff sentándose al lado de Nami con la expresión de psicólogo comprensivo de Aokiji.

-No me la menciones-Nami cerró los ojos, furiosa.

-A lo mejor deberías darle una oportunidad, no sé, parece buena chica...-sugirió él. La mirada asesina de Nami le dio a entender que no lo era. Usuff tragó saliva, buscando otro argumento. De repente, fue como si una lucecita se encendiera en su mentirosa cabeza-¡Ya sé!

Nami le miró sorprendida.

-Oye Nami, si lo que quieres es pasar tiempo con Luffy hay una manera muy obvia...-dijo Usuff tocándose la nariz encantado. Ella esperó, expectante.


-Es un pueblo bonito...-comentó Vivi mientras paseaban. Usuff estaba con Nami y Sanji no les había dicho a donde iba, así que sólo les quedaba Chopper.

-La farmacia está por aquí-informó el niño mirando su teléfono. Iba de la mano de Luffy, que se tomaba un helado.

-No sé, a mí me hubiera gustado ir a la playa-comentó el chico abstraído-pero nadie se anima.

-¿Hace un poco de frío no?-dijo Vivi-a mí no me apetece mucho...

-Y encima Zoro se queda por lo de las espadas... me debería haber quedado a verlo-gruñó Luffy aplastando la cara en el helado.

-Ja ja ja ja, te vas a ensuciar Luffy-rió Vivi, y le limpió la boca de chocolate. Se quedaron paralizados, ella con el pulgar en la boca de él. Luffy, guiado por un impulso que era incapaz de entender, empezó a chupar el dedo, de un modo cada vez más provocador. Vivi se le quedó mirando fascinada mientras le acariciaba las mejillas.

-¡Es aquí!-exclamó Chopper, contento. Ellos dos se interrumpieron. Delante del niño no podían seguir.

-Vamos a ver...-Luffy dejó el dedo de Vivi, mientras ella agachaba la cabeza con disgusto, y entró en la farmacia con el crio.

-¡Vaya vaya que niño más mono!-exclamó el farmacéutico, un extraño viejo gordinflón llamado Hogback-Toma un caramelo, ¿quieres?

-Emm, no gracias-Chopper había aprendido con "Blancanieves" que no hay que aceptar nada de un desconocido.

-¡Siiiiii!-Luffy cogió cuatro piruletas del mostrador y se las metió en la boca con el helado.

-Estooo... bueno-Hogback miró a Luffy extrañado-¿vienes a por ritalin?

-Necesito estas cosas, son para la doctora Kureha, que trabaja en el colegio Shinsekawa-explicó Chopper educadamente-aquí está el documento.

-Ya veo...-Hogback lo revisó mientras Luffy le llevaba una piruleta a Vivi que acababa de entrar-¡CINDRY!-gritó de repente, sobresaltándolos- ¡Cindry, ven aquí!

La ayudante del doctor Hogback salió de la trastienda con gesto inexpresivo. Era una mujer hermosa, pero tenía la cara y el cuerpo lleno de cicatrices, y su mirada resultaba espeluznante.

-¡Un zombie!-exclamó Luffy.

-¡Sssssh!-le acalló Vivi cortada-Luffy, es una mujer...

-Cindry, necesito los antibióticos B1 y 3h, y una caja de gasas. Sácame también la caja nueva de antistamínicos...

-No-dijo ella, cortante.

-Ayyyy...-suspiró el doctor Hogback-ya lo hago yo...

Se fue a la trastienda mientras Cindry se quedaba en el mostrador. La chica miraba fijamente a Luffy, que le devolvió la mirada. Se quedaron así un rato, ambos sin pestañear.

-Emmm... bueno...-Vivi les miraba incómoda. La farmacia aquella no podía ser más siniestra. Entre el rarito del farmacéutico, su horrenda ayudante y los cuadros que tenían de cadáveres diseccionados en las paredes parecía más bien de una película de terror de las de Gekko Moriah.

-Esas piruletas... están envenenadas-dijo de repente Cindry con voz de ultratumba-morirás en media hora.

Luffy las escupió de golpe.

-¿QUÉ?-exclamó horrizado-¡Eres una zombi!

-Luffy...-Vivi miraba asustada a Cindry. Esa chica no podía estar bien de la cabeza.

-Ay Luffy, no tendrías que haber cogido nada-dijo Chopper agarrándole del brazo-¡Es una psicópata! ¡señor Hogback!

Pero al doctor Hogback no se le escuchó desde la trastienda.

-Está muerto. Acabo de asesinar a ese cabrón con una guillotina-explicó Cindry con una siniestra sonrisa-él me creó, pero me hizo incompleta...

-Vale Luffy vámonos de aquí-Vivi cogió al chico del otro brazo y tiró de él muerta de miedo.

-¡Espera, espera, si me ha envenenado me tendrá que dar el antídoto!-protestó Luffy, clavándose en el suelo-¡dame el remedio loca, y si quieres te vendo mi riñón!

-¡No Luffy! ¡El riñón lo necesitas obligatoriamente, es mejor que le des otra cosa!-le advirtió Chopper.

-¿Quieres un dedo?-ofreció el chico dispuesto a regatear.

-Quiero... tu mollera-dijo Cindry soltando un hilo de baba.

-Esto es de locos. Luffy, por favor ven-pidió Vivi, alucinando. Sin embargo la situación era tan surrealista que efectivamente no podía garantizar que no le hubiesen envenenado.

-Su cerebro no es gran cosa-le advirtió Chopper a Cindry-a lo mejor prefieres un pie...

-¡BASTA!-chilló ella y Chopper corrió a esconderse detrás de un estante, cagado-lo único que quiero es a alguien que me entienda, alguien que me de amor... y solo me insultáis.

Cindry rompió a llorar desconsoladamente, mientras Luffy y Chopper se miraban apurados. Vivi ya había dejado de intentar entender nada.

-Oye oye tranquila... aquí mi amigo Sanji seguro que te quiere, eres una chica guapa aunque parezcas de una peli Tim Burton-la intentó consolar Luffy.

-Aboebí aboebe... aboebí quiere decir "te quiero amor"-cantó de repente Cindry. "Está chiflada-pensó Vivi-Dios mío ojalá que alguien pueda ayudarnos..."

-¿Es una canción?-preguntó Luffy curioso.

-Pues aquí está-Hogback salió de la trastienda con las cajas de medicamentos para Chopper. Advirtió la expresión de terror en el rostro de Vivi y miró a Cindry, furioso-¿Qué les estas diciendo Cindry?

-¡Menos mal que está usted bien, creíamos que la había diñado!-exclamó aliviado Luffy al verle-su mujer es una psicópata.

El doctor Hogback miró a Cindry furioso, mientras ella sonreía un poco asustada.

-Qué niños con tanta imaginación...-dijo con un repentino tono súper amable.

-Vete a dentro anda-gruñó Hogback. Cindry se resistió un poco y él la obligó dándole una patada. Se la oyó gritar desde dentro rebuznando como un asno-perdonadla por favor. Está un poco tocada... desde el accidente.

-¿Un poco?-chilló Chopper aterrorizado.

Al salir de la farmacia Luffy cargaba con la mercancía para la doctora Kureha.

-No había conocido a nadie más raro en mi vida-dijo Vivi aún impactada-estaba loca...

-Pfff eso es que no llevas mucho en Shinsekawa...-dijo Luffy, encogiéndose de hombros-¿merendamos algo?

-¿Pero aún tienes hambre?-preguntó ella alucinada.

-Shishishi... yo siempre-se excusó el chico componiendo una gran sonrisa.

-Mientras las piruletas no estén envenenadas...-recordó Chopper.

A la vuelta a Shinsekawa Luffy vio a Nami pero ella no quiso hablar con él, así que se sentó con Vivi por alante. Las demás niñas no miraban con buenos ojos a Vivi que era una "rica pija estúpida" y le lanzaban miradas de asco, por lo que ella no quería estar por la zona trasera, la más conflictiva.

-Echo de menos a Buggy en este autobús-le dijo Brook a Galdino cuando este subió, seguido de Nico Robin.

-Crucemos los dedos para que no lo despidan-dijo el profesor de arte haciendo una mueca.

-¿Qué tal?-le preguntó Nami a Robin, recelosa. Ella sonrió algo cortada.

-Nami lo siento... es que era importante y...

-No pasa chica, tú a tu rollo-la interrumpió ella de mala gana. Robin la miró con tristeza y se sentó a su lado, pero no intentó hablar más con ella. Nami iba echando humo por las orejas.

¿Qué coño pasaba en Shinsekawa? Cuando había llegado todos la hacían caso. Sanji le había robado las bragas, Zoro suspiraba por ella y Luffy era su mejor amigo. Ahora de eso no quedaba nada. Todos la habían olvidado, ya no interesaba al parecer. Recordó su última conversación con el rubio antes de subir al autobús.

-La verdad...-dejó caer ella como si nada-necesitaría algo con lo que olvidar los problemas... con lo que despejarme...

Con una indirecta como esa tenía que ser más que suficiente.

-Hay un spa por aquí cerca...-respondió Sanji distraído. Nami arqueó una ceja sin poder creerlo.

-Sanji...-Nami se mordió el labio-puede que esta noche tenga libre la habitación... podrías venirte...

¡CRASH! A Sanji se le acababa de caer la bandeja con canapés que se había comprado para la cena. Se quedó paralizado mirándola unos segundos y luego se agachó a toda prisa para recogerlos.

-¿Qué te pasa?-saltó Nami sorprendida.

-Yo... nada, esto...-Sanji se aflojó el cuello de su camisa, acalorado-yo... lo siento, tengo que irme...

-¿Pero...?-Nami iba a decir algo más pero Sanji se alejó de ella y se metió en la cafetería de al lado-¿Qué narices...?

Sanji era su mejor amigo, el chico con el que tenía más confianza (obviando a Zoro, claro pero ese era otro tema). Nami se sentía dolida. Y se sentía muy sola. Más que nunca.

No había vuelto a hablar con Nojiko, ni quería hacerlo. Su hermana era una imbécil. Nami vio su foto de perfil de Waxap, en la que salía sentada en las rodillas de Arlong, al que apenas se veía el rostro pero si sus enormes manos, acariciándola. Nami cerró los ojos. Arlong había intentado tocarla una vez. Ella no había pasado tanto miedo en su vida. Por suerte su madre había intervenido a tiempo y había espantado al cabrón.

También echaba de menos a Bellemere. Y hacía mucho que no hablaba con ella. Su relación con su madre no era mejor de la que Zoro tenía con el suyo.

Trafalgar Law escuchaba música en la última fila, disfrutando de la soledad. Nami se le quedó mirando un rato. No se le iba el sabor de sus labios. Como Robin había dicho, tenía un regusto a porro. Robin había tenido un candente encontronazo con Law...

Waxap de Nami

-Law 0 berries: q miras tu?

-Nami: Nada

-Nami: No puedo mirarte?

-Law 0 berries: depende de pa q

...

-Law 0 berries: q tal va lo de lufy?

-Nami: El q?

-Law 0 berries: me parece q andaba liado con vosotras

-Nami: Es problema suyo

-Nami: Yo ya paso

-Law 0 berries: entonces estas libre?

Nami levantó la cabeza y le miró. Él la guiñó un ojo. No se lo esperaba. Creía que después de lo ocurrido el fin de semana anterior había quedado claro: a ella le gustaba Luffy y aquella era una línea que no iban a cruzar. Sin embargo ahora...

"Qué más da"-Nami tembló solo de imaginar lo que podía suponer su contestación:

-Nami: No se q hacer

-Law 0 berries: como quieras sin presion

...

-Nami: Está bien

-Nami: Luego te veo

Nami cerró el Waxap muerta de vergüenza. Robin la miró de reojo pero no dijo nada y fingió estar durmiendo.

Usuff le había explicado su plan para estar a solas con Luffy. Era un buen plan, podía funcionar, no tenía porque dejarse arrastrar con Law. Pero mirando al moreno entendió algo, y se sintió terriblemente egoísta al saberlo. Quería dejarse arrastrar.


Robin besó a Zoro cuando llegó, pero él no la correspondió. Se le veía muy serio. No era para menos, aunque Robin no lo sabía.

-¿Qué tal hoy... qué has hecho?-preguntó Zoro disimulando. La duda le seguía corroyendo.

-No mucho... visité un museo-mintió ella, aunque no le quedó muy natural-¿tú qué tal? ¿y la ceremonia?

-Bien...-Zoro vio de lejos a Perona que le miraba de reojo. Apretó los puños, furioso, pero no dijo nada-estoy muy cansado... voy a la cama.

-¿Ahora?-Robin le miró perpleja. Zoro la dio un leve beso en la mejilla y se marchó sin dejarle tiempo a nada más. Robin se apoyó en una columna y le miró angustiada. ¿Qué pasaba con él? Si era por ella... porque sospechaba... pero ¿cómo iba a decírselo? Respiró profundamente tratando de serenarse, y luego se fue a la biblioteca a intentar olvidar su angustia hasta la hora de cenar.

A la hora de cenar la angustia solo aumentó. La tripulación de "los piratas del sombrero de paja" estaban taciturnos y ensimismados. A Usuff, que era el único que no se había metido en líos, le dio la sensación de estar cenando solo. Zoro no bajó, y Robin se acabó su plato en silencio y se fue enseguida. Sanji estaba muy serio y con el rostro sombrío, ni siquiera se quejó de la comida. En cuanto a Chopper apenas probó bocado porque quería ir a trabajar con la doctora Kureha y Luffy y Vivi estuvieron casi todo el rato mirándose y hablando en susurros.

-Si te aburres en tu cuarto podrías venir al mío-sugirió Vivi-me da miedo porque está muy oscuro...

-"No es tonta la nena no-pensó Usuff para sí-pobre Nami..."

Pero Nami tampoco estaba muy atenta a lo que pasaba en aquellos momentos en el comedor. Se encontraba en la habitación del 028 con el mismísimo Trafalgar Law encima suyo, devorándola los labios y el cuello sin darla un respiro mientras masajeaba sus piernas haciéndola cosquillas con sus morenas manos. El color café de su piel contrastaba con la palidez de ella. El chico mayor, el chico malo la había tomado, e iba a hacérselo pasar muy mal. Nami acarició su negro y sedoso cabello respirando con pesadez mientras Law la bajaba las bragas e introducía sin miramientos su mano en su sexo, frotándola. Ella soltó un agudo gemido mientras se empapaba, Law sí que sabía como mover esos dedos. Nami le mordió el labio a él y disfrutó acariciando el vello de su pecho, y pasando las uñas por todos sus tatuajes. ¡Por fin era suyo ese trasero! Para poder desahogarse en paz habían dejado la música de los altavoces muy alta, tapando sus placenteros y cada vez más ruidosos gemidos.

So, baby, pull me closer

In the backseat of your Rover

That I know you can't afford

Bite that tattoo on your shoulder

Pull the sheets right off the corner

Of the mattress that you stole

From your roommate back in Boulder

We ain't ever getting older

-Mmmmmmn...-mientras Law la devoraba la entrepierna haciendo obscenos movimientos con su boca, Nami cerró los ojos y dejó que las sensaciones de enloquecedor placer la controlasen. Se sentía muy bien, aunque sabía que debía estar sintiendo lo contrario. Pero... ¿qué más daba? A fin de cuentas Luffy estaría haciendo ahora mismo lo mismo con Vivi... ¿no?


Zoro pensaba algo parecido respecto a Robin, aunque solo intentaba consolarse, porque él sí que se estaba sintiendo muy mal. Sabía que en el fondo había aceptado el chantaje de Perona por puro placer. Con Robin las cosas iban muy despacio y a él le gustaba, pero necesitaba algo más. Ahora se arrepentía. Y mucho. Pero ya era irremediable. Pensaba llevarse el secreto a la tumba.

Su Waxap llegó con un mensaje de un número desconocido. Era Perona.

"Me apetece ahora. Ven"-ordenaba.

Zoro cerró los ojos y suspiró. ¿Cómo acababa siempre en situaciones así? Se había jurado no hacerlo.

-Lo voy a arreglar. Te lo juro Robin-susurró.

Se levantó y se dispuso a escaparse a escondidas a buscar la habitación de Perona. Le iba a llevar un buen rato, eso ya lo sabía. También le llevaría un tiempo solucionar el chantaje. Pero al menos disfrutaría en el proceso...

O no...


-¿No nos pillarán no?-preguntó Luffy echando una ojeada por el pasillo-te meterías en un buen lío...

-No te preocupes por mí-sonrió Vivi tirando de él-entra.

El cuarto de Vivi era como sumergirse en ella. Había un montón de adornos bonitos, y el olor a vainilla era fortísimo. Luffy sintió que aquel olor le hacía sentirse muy distinto, muy... cachondo. Miró a Vivi con las mejillas rojas, y temblando un poco.

-¿Qué te pasa Luffy?-ella cerró la puerta de la habitación y se le quedó mirando como una cervatilla inocente, agazapada ante un predador. Se sentía muy sucia, avergonzada y a la vez complacida del nivel al que había llegado. Y tenía muchas ganas de sobrepasarlo.

-Nada...-repuso él con voz inexpresiva, mirándola-no me pasa nada...


¿Qué pasará entre Luffy y Vivi? ¿Terminarán por acostarse?Wueno wueno, ya lo veremos próximamente. Este capítulo era un pelín corto, la semana que viene subiré el siguiente que es más largo. Aún así han pasado muchas cosas (algunas me imagino que os parecerán controvertidas). ¿Os gustó? De ser así por fa dejadme un review con vuestras impresiones, es una gran recompensa para mí que valoro un montón. Mi parte favorita de escribir en este fue sin duda la escena de la farmacia con la chiflada de Cindry, y la trampa tendida a Zoro... ¿qué opináis de todo esto?

En fin, os envío un fuerte abrazo y mucho ánimo, si os aburrís probad a leer, escribir, dibujar, cantar, disfrazaros o convertir vuestra casa en un circuito de mini-golf ¡siempre hay algo que hacer! Así que mucho ánimo ¡y nos leemos muy pronto!