Me ha costado subir este capítulo porque lo tenía guardado en notas del móvil y parecía que se me habían perdido por un problema interno (vaya susto). Por suerte lo he conseguido recuperar y aquí está. Es el capítulo más largo hasta ahora ¡espero que os guste!
-Rosaliequart: ¡Me alegro que te haya gustado! No te lo voy a negar, sí que es posible que fuera Cocodrile, además es uno de mis personajes favoritos de One Piece. Ya veremos que ocurre con Akainu, pero no creo que se vaya a tomar bien la fiesta jajajajaja. Espero que este capítulo también te guste, un abrazo muy grande y mil gracias por tu positiva review, me gusta mucho leerlas.
-Guest: Que bien que te haya gustado, la escena de Luffy y Nami fue de mis favoritas de escribir pese al drama. En cuanto a Zoro y Nojiko él tuvo un desliz con ella, pero Nami se lo perdonó a él más fácilmente que a su hermana. ¡Espero que este también te guste, un fuerte abrazo!
-Lollyfan33: ¡Que alegría leerte! Yo también estoy hasta arriba de trabajos pero bueno como tampoco tengo nada mejor que hacer me he puesto bastante las pilas. Tengo muchas ganas de que leas los de Gantz, pasan muchas cosas en estos últimos dos capítulos.
En cuanto a los dos capítulos de Shinsekawa, yo también estoy a favor del LuNa, jajajaja (aunque creo que el ZoNa es mi pareja favorita aunque aquí ya no triunfe). Me ha gustado mucho las apreciaciones que has hecho de Kalifa y de Mihawk, ambos son personajes a los que he dado ligeros matices, a veces se comportan de una forma más dura, otras pueden ser más benévolos, lo que les da una mayor profundidad porque los seres humanos somos así. Y efectivamente intento que todos los personajes tengan sus momentos, aunque hay algunos que por ser los protas tienen que salir mucho más (Luffy, Nami...) y otros a los que dedico más tiempo porque me encantan (por ejemplo Law, Sanji o Hancok).
A mí Vivi no me cae tan mal pero ya sospechaba que os resultaría repelente porque es bastante entrometida, caprichosa y no se ha portado muy bien precisamente. Pero creo que no es mala, solamente que está un poco desesperada por conseguir un novio y encontrar el amor, y claro, teniendo una obsesión tan fuerte en Luffy no puede renunciar tan fácilmente a él. Pero la verdad que has descrito muy bien lo que ocurre en la historia, los amores fugaces y la indecisión, creo que todos en algún momento lo hemos sentido. Y sí, el del coche era Cocodrile... ¿qué andará tramando?
¡Espero que este también te guste, un abrazo y mucho ánimo, ojalá te vaya bien con las clases y con la cuarentena, y nos leemos pronto! (Jo, de verdad que estoy impaciente por leer tu opinión de Gantz.
Y ahora sí que empiece el cap, espero que os guste y os haga pasar un buen rato que a fin de cuentas es a lo que aspiro.
La gran aventura secreta de Sanji con Viola se había iniciado el lunes de la primera semana de agosto en una de sus clases. Él efectivamente había coqueteado con ella, como siempre, aunque Viola no había sido tan fácil de conquistar. Sin embargo si era cierto que había acabado cediendo y los dos habían terminado la noche sobre el fregadero, Sanji sin pantalones y con sólo su camisa beige y Viola con las faldas levantadas, dando escandalosos gemidos mientras le arañaba el trasero. El cocinero Zeff los había encubierto. Era buen amigo de Sanji, pese a todo.
Desde entonces el chico vivía su tan esperado romance erótico con una flamenca apasionada y salvaje que le adoraba. Viola tenía un extraño sabor salado, que a Sanji le recordaba a un vino, y era dominante y experimentada. Al ser más mayor que él Sanji se sentía un poco intimidado, pero disfrutaba siendo la parte sumisa y maltratada de la relación. La morena había llegado a azotarle con un cinturón mientras se fumaba sus cigarrillos, y él ronroneaba de placer.
-Es una diosa... no se puede comparar a ninguna de las anteriores-le explicaba Sanji a Usuff. Él llevaba un buen rato intentando dejar de escucharle, pero Sanji se había empeñado en narrarle hasta el último detalle de su apasionada relación.
-Con lo bien que estabas manteniéndolo en secreto-le dijo Zoro, y el rubio le fulminó con la mirada.
Era lunes. Faltaba solo un día para la esperada "fiesta de cumpleaños de Akainu" que tanta expectación estaba levantando. Sanji iría con Viola, y Usuff había invitado a Kalifa a ir con él, aunque sólo como amigos. Luffy no hablaba nada del tema, y Zoro... bueno, Zoro había tomado una decisión. Aquella misma mañana se había vuelto a enfrentar a Perona, esta vez por la definitiva.
-Ugh... aaaah-Perona gemía poseída por el placer mientras Zoro la besaba los endurecidos pezones abriéndole el escote-te quiero...
-Mmmmmn-el la mordisqueó un poco las tetas, haciéndola suspirar. Se habían escondido en el jardín trasero del Reformatorio, y sin quitarse la ropa se habían puesto al asunto con más fervor que nunca. Zoro actuaba de un modo casi automático. Estaba siendo mejor que nunca, pero su mente parecía estar muy lejos.
Al acabar Perona le succionó los labios en un beso, y se quedó sentada encima suyo, aún dentro de él.
-Ha estado genial-dijo sonriendo.
-Disfruta. Es la última vez-le dijo Zoro muy serio. Ella alzó las cejas, sorprendida.
-¿Qué?
-Te lo juro. No voy a volver a liarme contigo. Nunca-Zoro se encaró con ella furioso.
-Sabes lo que significa esto ¿no?-Perona le enseñó el móvil y pasó su pulgar por el vídeo del baño.
-Me da igual. No lo hice por eso. Nunca fue por eso-dijo Zoro.
-¿Y por qué fue entonces?-Perona presionó contra su pene para hacerle daño, y él la apartó cabreado.
-Tenía miedo de enamorarme... de atarme a Robin... quería alejarme... tu puto chantaje solo me ha ayudado a entenderlo-dijo, aún echado en la hierba. Perona estaba alucinada con él.
-¿De qué te diste cuenta?-preguntó.
-De que la quiero de verdad. De que quiero estar atado a ella-dijo Zoro. El sexo con Perona era fabuloso. Hacerse un trío con ella y Carrot le hacía sentir fuerte, y le daba un placer indescriptible. Pero Robin iba más allá del placer. Robin era amor. Y él no quería perderla. Ni siquiera por ganar a Mihawk. La quería, y punto.
Perona lo entendió al ver su expresión, y palideció.
-Díselo si quieres. Me da igual. La quiero, y quiero estar con ella-dijo Zoro.
-Sí se lo digo, te odiará-le advirtió la pelorrosa en un susurro.
-Entonces la pediré perdón-repuso Zoro-las veces que hagan falta.
Perona negaba con la cabeza, en shock, mientras intentaba pensar algo para disuadirle. Para obligarle a quedarse a su lado. Pero no las había.
-Siento lo que te hice ese día-dijo Zoro recordando aquella noche en el cuarto de las escobas. Acarició ea Perona un momento, compasivo. Había llegado a quererla después de todo-eres una buena chica... no necesitas esto.
Perona le miró furiosa, pero luego su mirada se fue deshaciendo hasta no poder camuflar la tristeza.
-Esperaba... que te enamorases de mí... con el tiempo-susurró entristecida. Zoro la escuchó, curioso-pero veo que es imposible. Nunca me querrás. Es que... me gustas mucho.
Él no dijo nada. Perona le acarició el torso unos segundos, pero Zoro le apartó la mano con suavidad. Se había terminado.
-No le digas nada a Robin. Borraré las fotos-dijo Perona-no tiene por qué enterarse.
Zoro sonrió con gratitud.
-Bórralas, anda. Pero se lo diré de todas formas-se incorporó y se alejó, dejando el dulce olor de Perona a un lado esta vez para siempre.
-¿Por qué?-preguntó ella con voz chillona. Zoro suspiró.
-Porque la quiero.
No hizo falta decir nada más.
Zoro notaba el optimismo volver a él mientras pensaba la forma de verse con Robin. A Luffy sin embargo no le fue tan bien.
-No quiero hablar contigo-le dijo Nami. Estaba muy seria. Luffy la miró asustado.
-¿Por qué no? Escucha...-llevó su mano al cabello de ella pero Nami se lo apartó.
-No podemos vernos Luffy. Esto se ha acabado-dijo con voz seca. Luffy tragó saliva.
-Oye Nami... se lo que dije ayer... pero me equivocaba... estaba equivocado ¿vale?... es que no se como decirlo... quiero estar contigo... me gustas mucho... no es verdad que quiero más a Vivi, no lo había pensado. Tú eres diferente... tú estás siempre a mi lado.
Nami contuvo las lágrimas, mientras miraba por la ventana del pasillo, sin ser capaz de ver nada.
-Nami... te quiero-Luffy acercó sus labios hacia ella. Era lo que Nami siempre había querido. Que él la besara. Lo había deseado siempre. Hasta aquel momento.
-Luffy basta ya. Estás hecho un lío-Nami le apartó de un golpe-¿primero te besas con Vivi y luego me dices que me quieres? ¿pero a tí que te pasa?-no quería enfadarse pero se estaba poniendo histérica-me has hecho daño ¿sabes? Y a esa chica también.
-Nami no... Nami yo no quería... solo es que...-Luffy estaba hiperventilando. A sus ojos asomaban lágrimas. Nami sentía mucha lástima pero sabía que no podía ser débil ahora.
-Basta Luffy. Para. No llores. Para-le dijo, limpiándole una lágrima con los dedos. Él la miró desesperado-mira Luffy no estoy enfadada contigo ni nada de eso. Pero estaba equivocada. No podemos estar juntos. Somos muy distintos... tú me harías daño... y yo te lo haría a tí.
Luffy la miró asustado. No había escuchado algo que le diese tanto miedo en su vida. Las palabras de Nami le estaban haciendo daño.
-Tú eres infantil, incosciente y te crees que la vida es un juego. Te crees que todo el mundo es bueno-Nami se agarró los mechones sueltos del pelo, mientras se odiaba a sí misma por lo que estaba diciendo-yo no soy así. No vivo en tu mundo. Y no quiero.
El chico negó con la cabeza, incapaz de decir nada.
-Podemos ser amigos... pero no quiero hablar de esto nunca más... no quiero estar contigo...-Nami le dio la espalda y se mordió la boca para no llorar. Era por su bien. Él nunca lo entendería pero era por eso. Debía hacerse a un lado y dejarle ir con Vivi. Sólo con ella podía ser feliz.
-Nami... no me digas eso... quiero estar contigo-Luffy sintió de repente como si las palabras le fueran enviadas desde el corazón-Nami, yo te quiero.
Nami cerró los ojos. Que dolor.
-Pues yo no Luffy. Lo siento-se iba a marchar pero él la sujetó. No iba a permitirlo.
-Nami, escucha...
-¡DÉJAME! ¡NO QUIERO, ES QUE NO ENTIENDES! ¡PARA DE UNA VEZ, SOLO ME ESTAS HACIENDO DAÑO!-Nami estaba roja, y luego se dio la vuelta y echó a correr. Luffy se quedó en el sitio, congelado. No se movió de allí en un buen rato. Al final se sentó en un banco, y pasó el resto de la tarde allí.
Eso había sido el domingo. Después de eso Zoro (que todavía no había hablado con Perona pero ya estaba decidido) se había encontrado a su amigo tirado en su cama, con los ojos rojizos.
-¿Estás bien?-Zoro se sentó al lado de Luffy y le miró preocupado.
Su amigo tardó en contestar.
-¿Puedo hablar contigo de una cosa?-dijo finalmente. Zoro asintió.
-Sí no hay más remedio...
-No quiero darte el rollo... pero es que tengo un problema.
-Cuenta.
Zoro ya se imaginaba que Vivi andaba involucrada (se había pasado los últimos días en su habitación besándose con Luffy), pero le sorprendió lo de Nami. Luffy estaba muy angustiado, él nunca le había visto tan dolido. Era la típica consecuencia de estar enamorado de la difícil pelirroja. Zoro lo conocía bien.
-"Eres quien mejor la conoce..."-pensó Zoro. Su mejor amigo le necesitaba, y si había una persona que podía hacerle entender era él.
-Luffy... Nami es muy complicada-dijo Zoro haciéndose crujir los nudillos.
-La quiero Zoro-ahora lo entendía-me... me gusta.
-Pero no puedes olvidarte de Vivi Luffy-le recordó él muy serio-ella te quiere tanto como tú a Nami, y la estás haciendo daño. No puedes ser un cabrón con ella sólo porque ya no te guste.
Luffy apoyó la cabeza contra la pared. La situación estaba muy clara.
-¿Qué... qué puedo hacer...?-susurró angustiado.
-Con Vivi... lo mejor es que le digas que se ha acabado. Y que se tiene que ir-Zoro cerró los ojos. Le dolía por la chica. Lo iba a pasar muy mal con aquello.
-Me odiará...-Luffy se llevó las manos a la cabeza agobiado. Zoro negó con la cabeza.
-Depende de cómo se lo digas.
-¡Pero no sé hacerlo! ¡No sé cómo explicar algo así! ¡Por favor Zoro ayúdame a explicárselo-pidió Luffy angustiado.
-Eh, que a mí no se me da mucho mejor. Eso es Sanji. No puedo hacer mucho-Luffy le agarró las manos desesperado. Zoro suspiró-Luffy, lo mejor es que seas sincero del todo.
Era jodido pero era así.
Luffy se quitó el sombrero de paja y lo estuvo mirando un rato. Luego fue hacia Zoro y le dio un abrazo. Él no se lo esperaba. Pero se lo devolvió. Y secretamente se sintió muy agusto.
-Verás como todo se arregla tío-dijo Zoro-son ellas que lo complican todo.
El lunes por la mañana, Luffy desayunó mucho. Tenían la prueba médica general, y debía estar en perfectas condiciones. No para la prueba, si no para lo que debía hacer.
Vivi estaba en la fuente, haciendo una acuarela del jardín de Shinsekawa. Le encantaba hacer mezclas de colores y crear bellos paisajes.
-Vivi-Luffy llegó hasta ella a paso ligero, y ella le miró con preocupación. Temía lo que él pudiera decirle.
-¿Qué pasa Luffy?-preguntó con timidez.
Luffy la dio un abrazo y sintió su calidez y su deliciosa vainilla muy cerca de su cuerpo. Le gustaba sí. Pero no más que eso.
-Vivi, me gustas, es cierto-reconoció el chico. Ella le miró esperanzada-pero estoy enamorado de Nami. Y no podré estar contigo, ni hacerte feliz. Porque quiero estar con ella. Tú no te mereces eso.
Vivi le miró desesperada. Las acuarelas se le cayeron a la fuente y se hundieron. Ella no quería seguir escuchando.
-Lo siento...-Luffy la miró asustado.
-Sniff...bbbb...-Vivi se puso a llorar de nuevo y se dejó caer en el jardín, sin fuerzas. Luffy fue hacia ella y la abrazó.
-Vivi, no sé hacer esto... perdóname...-suplicó desesperado.
-Luffy... yo te quiero... por favor-Vivi le agarró de la ropa y le besó el cuello-por favor no me dejes... te quiero...
-Vivi...-Luffy también notó las lágrimas aflorar a su rostro-escucha por favor. Si pudiera hacer algo lo haría... pero no puedo, de verdad. No puedo... me he equivocado. Me merezco que me odies.
-¡Luffy!-Vivi le miró con aquellos enormes y preciosos ojos, en los que él se vio reflejado-¡Ella te ha engañado! ¡Te gustaba yo, tú me lo dijiste! No sé qué te pasa. No sé por qué me haces esto...
-Ella no me ha hecho nada, es culpa mía-insistió el chico-te quiero. Y al reencontrarnos... me gusta estar contigo... pero estoy enamorado de Nami. No lo entendía. Ahora sí.
Vivi vio con horror la sinceridad en él. No parecía que hubiese forma de cambiar de opinión. Tenía que hacer algo.
-Luffy... por favor...-su lloro era desesperado. Le quería muchísimo. Estaba muy enamorada de él. No podía soltarle. Ni siquiera se veía capaz de estar lejos de él. Luffy negó con la cabeza, y entonces ella, asustada, se levantó-no, no... noooo...
Echó a correr hacia su cuarto, llorando. Luffy se quedó en la fuente mirando su reflejo y las acuarelas deshacerse bajo el agua.
Se sentía peor que en toda su vida. Se sentía como un monstruo. Pero había sido sincero.
A la hora de la revisión les dividieron por grupos de hombres y mujeres, y Luffy esperó en una sala de la enfermería con Zoro, Sanji, Usuff y Chopper. Los chicos estaban envueltos en unas toallas y tenían que beber agua para que la doctora Kureha les hiciese un análisis de la orina.
-Me duele al mear-se quejó Sanji-es que Viola y yo no paramos...
-Seguro que es por eso-se burló Zoro. Sanji le tiró un poco de agua al torso, despectivo.
-¿Estás bien Luffy? Te noto flojo-Usuff le miró preocupado. Su plan para que pasasen un rato juntos el sábado no parecía haber funcionado tan bien después de todo.
-Estoy... mareado... nada más-mintió él, pero muy mal y Usuff se dio cuenta.
-Yo tengo un poco de frío-reconoció Chopper, cubriéndose al máximo su barriguita con la toalla e intimidado por tantos músculos que le rodeaban.
Luffy, Zoro y Sanji hicieron competiciones para ver quien era él más musculoso (Usuff quedaba fuera del ranking, de lo que Sanji se burló). Obviamente ganó Zoro que siempre había sido un animal del gimnasio y mucho más desde sus entrenamientos con Mihawk. Sanji se picó bastante por quedar en tercer lugar.
-El músculo más importante no lo hemos medido-dijo molesto.
-No se puede medir el cerebro-argumentó Chopper con inocencia.
-Eh tíos ¿con quien vais al baile?- preguntó Usuff para cambiar de tema.
-Yo con Viola. Va a ser nuestro primer baile-Sanji bebió un poco más de agua ensoñador.
-Yo paso de bailar-dijo Zoro cortante.
-Yo no se lo he pedido a nadie-dijo Chopper con vergüenza.
-Yo no creo que vaya-Luffy se apoyó en los bancos que tenían, abatido.
Todos se quedaron callados, mirando al suelo con amargura. Zoro no tardó en sumirse en su depresión habitual. Pero entonces Luffy se incorporó de repente, y empezó a hablar, animado. Estaba con cuatro de sus mejores amigos allí, no iba a perder ese tiempo tan valioso lamentándose.
-¡El pasillo está vacío!-observó-¿os atrevéis?
-Joder...-Zoro estaba más convencido de lo que hubiese querido admitir.
-Ni de coña-se negó Usuff. Unos segundos más tarde estaba ligando mientras los otros se escondían en las otras salitas de la enfermería.
-¡Ja ja ja ja ja! -Luffy corría como un loco por los pasillos, solo con aquella ridícula toalla tapándole las vergüenzas-¡a ver si me coges!
-¿Qué coño...? ¡Luffy!-el chico acababa de entrar en un cuarto de chicas, donde Kalifa le miró encantada.
-Ups perdón shishishi-el chico salió disparado de allí y se escondió dentro de una de las taquillas del cuarto contiguo, que estaba vacío.
-No pienso meterme donde Kalifa-Nami acababa de entrar en la estancia-me quedó aquí.
-Tarda un buen rato así que ten paciencia-la aconsejó Robin que ya había pasado la prueba y se iba a subir a la biblioteca.
-Vale, nos vemos luego guapa-Nami cerró la puerta y respiró hondo. Luffy la veía perfectamente desde la rejilla de la taquilla. La chica miró el teléfono y luego se quitó el jersey. La camisa era muy ceñida, y se notaba que debajo no llevaba sostén.
Algo dentro de Luffy empezó a despertarse mientras el chico clavaba las uñas en la puerta de la taquilla. Quería ver lo que venía después. Sentía la excitación calentándole todo el cuerpo, desde el pene a la cabeza.
Pero sabía que no estaba bien. Iba a salir para confesar cuando Nami se quitó la camisa dejando sus tetas al aire. Luffy ahogó un gruñido y se quedó en el sitio helado. La chica se quitó los zapatos y se masajeó los dedos de los pies, sin importarle que sus tetas estuviesen balanceándose de un lado a otro con un gracioso vaivén que a Luffy lo estaba enloqueciendo. Luego se bajó los pantalones, quedándose en bragas. Se acercaba el momento...
-Marimo de mierda te tenías que venir a esconder al mismo sitio que yo-protestó Sanji que gateaba por debajo de las mesas de la doctora seguido de Zoro.
-¡Cállate! ¡Nos va a pillar!-le advirtió Zoro.
-Joder...-Sanji abrió una puerta y cuando encendió la luz se dio cuenta de que era el despacho de Kureha.
-Chiiiiicos...-la voz de Usuff resonó no muy lejos de ellos.
-Joder... ¡corre!-los chicos se escondieron en el despacho de Kureha, pero Usuff los había oído moverse y entró. Ellos estaban apretujados dentro del armario del fondo, y Usuff se acercó para pillarlos. Sin embargo de repente escuchó voces al fondo y se alejó corriendo.
-¡Me tenéis hasta el coño con vuestros rollos! ¡Yo me ocupo de los alumnos! ¡Para eso os vais a Logetown!-protestaba la doctora Kureha.
Zoro y Sanji se miraron angustiados. Entonces en un movimiento brusco se les cayeron las toallas.
-Mierda-gruñó Zoro.
-Ni se te ocurra...-le advirtió Sanji. La situación no podía ser más incómoda. Lo peor era que se rozaban el cuerpo de uno con el del otro.
-Lo mío es una consulta particular nada más-pedía Aokiji que seguía a al doctora cuando está entró en su despacho.
-Vieja menopáusica, haz el favor de darme mis aspirinas-exigía Hancok.
-¿Menopáusica? ¡Al menos yo aproveché mientras duró!-la espetó Kureha-a ver, os daré vuestra mierda pero luego me dejáis en paz.
-Yo necesito algo para dejar de tomar alcohol-Brook también venía con ellos-tanto alcohol, quiero decir. Akainu está muy cabreado...
-Espera ahora saco mi varita mágica-ironizó Kureha-no tengo el título de chamana de la tribu todavía... ¿donde estarán esos comprimidos?
Zoro y Sanji vieron con horror como avanzaba hacia el armario.
-Este sitio me da asco-comentó Hancok.
-¿Si? Pues te puedes ir... ¡AAAAAH!-Kureha se cayó hacia atrás. Hancok y Aokiji pusieron los ojos como platos.
-¡UAAAAAAH!-Zoro y Sanji recogieron sus toallas, totalmente rojos, se taparon y salieron corriendo.
-¡Yohohohoho! ¡ZoSan forever!-Brook alzó un puño triunfal.
-Vaya...-Chopper leía interesado los archivos médicos de la sala donde se había escondido. Había fichas con curiosidades del historial de los alumnos y profesores. Se detuvo en el de Brook y lo leyó interesado. ¿De verdad...?
-¡AU!
-¡BRUJA!
Chopper se asomó y vio a la doctora Kureha arrastrando a Zoro y a Sanji de la oreja. Decidió que era hora de salir él también.
-¡No es lo que piensas en serio!-insistía Sanji desesperado-¡De ninguna manera estábamos...!
-Ya ya claro-gruñó Kureha-esperad a que lo cuente por todo el colegio.
-¿Qué ha pasado?-le preguntó Chopper a Usuff, que venía detrás. Él se encogió de hombros. Vieron salir a Nami de otra sala, envuelta en la toalla, y los dos se pusieron rojos como tomates. Usuff podía tener novia pero nadie era inmune a Nami.
-Eje...-Luffy salió unos minutos después, dando tumbos. Sonreía embobado.
-¿Estabas... ahí?-preguntó Usuff sorprendido.
El chico del sombrero de paja solo asintió con los ojos entrecerrados y la boca estirada. Había sido inolvidable.
-¿Cómo estoy médica?-le preguntó Luffy a Kureha mientras ella le hacía la revisión.
-Pues bastante bien no te voy a mentir-ella le oscultó-la presión arterial esta perfecta, y estás como un toro. Ni bebes ni fumas ¿verdad?
-Nop-Luffy echó el pecho hacia adelante imitando a los súper héroes. La doctora le colocó la mano en los testículos y se los empezó a apretar sin miramientos-¿Eh eh qué haces?-saltó Luffy asustado.
-Examen del pene y los genitales-explicó Kureha con aburrimiento-me hace la misma gracia que a tí.
Al parecer el pene y los genitales de Luffy estaban en perfecto estado aunque el chico acabó muerto de vergüenza mientras Kureha anotaba en su libreta.
-¿Para qué sirve todo esto?-preguntó mientras se volvía a anudar la toalla.
-A veces nos los piden en la prisión cuando ingresáis-respondió la doctora mordaz.
-¿Y... mi corazón cómo está?-preguntó Luffy. Kureha levantó la vista de sus papeles, extrañada.
-¿Tu qué?
-Mi corazón... ya sabe-Luffy se señaló el pecho.
-Está perfectamente-la doctora Kureha sonrió. Fue la única vez que Luffy la vio hacerlo-por eso no te preocupes.
-Ah...-Luffy sonrió y fue hacia la puerta.
Al resto les fue igual: a Zoro no le hizo ninguna gracia que la vieja le andase tocando los cojones, y Sanji le hizo una broma de mal gusto por la que se ganó una patada en la cara.
-Vaya asco-comentó Usuff colorado mientras se subía los pantalones.
-Ha sido muy divertido ¡y nos hemos perdido clase!-Luffy no iba a dejar que el pesimismo le aguase el día.
-Bueno vamos a ver vosotros ya habéis despejado así que andando-les informó Kureha revisando un listado-avisad a los siguientes de vuestra clase.
-Me traerás esos condones ¿eh Kureha?-le pidió Sanji cómplice, pero la doctora le dio un capón con su lista.
-¡Menos follar Sanji! ¡Y deja de fumar a escondidas que te vas a coger un cáncer!-le advirtió furiosa-¡luego vendrá el llanto y el rechinar de dientes!
Zoro contuvo la risa mientras Sanji se frotaba la cabeza, mosqueado.
En Shinsekawa el ambiente del baile era cada vez más fuerte: los chicos andaban detrás de las chicas a las que deseaban invitar y ellas murmuraban en los baños sobre lo que se iban a poner. Los profesores se reunían en corrillos que eran rápidamente disueltos cuando Akainu o Kizaru se acercaban.
-Solo recordaros chicos que mañana es el gran día-les dijo Aokiji asomándose a la clase de Hancok un momento-espero que estéis listos para llevar todo vuestro ritmo y buen rollo allí. ¡Y sobre todo sed discretos!
-¿Sospecha Akainu?-preguntó Sanji en voz baja.
-De momento un poco pero se va a ir de todas formas. Es algo que no se puede imaginar-Aokiji disfrutó escuchando las carcajadas de los chicos.
-¿Con quién vas a ir tú Luffy cielo?-Hancok le acarició el cabello mientras le masajeaba los hombros. Luffy miró a la clase. Ni Nami ni Vivi estaban allí. Ninguna de las dos quería verle.
-Me parece que no voy a ir con nadie-confesó, abatido. Hancok emitió un rugidito gutural mientras sus manos entraban en la camisa de Luffy. Zoro y Sanji se miraron escépticos.
-Siempre puedes... ir conmigo-la profesora se lo susurró en la oreja en un tono tan erótico que hubiese puesto tieso a cualquier otro. Pero Luffy era un caso a parte.
-No puedo-dijo apenado-me gustaría, pero no.
Hancok abrió la boca varias veces. Luego se tambaleó un poco y al final tuvo que salir del aula totalmente muda. No volvió a entrar.
Luffy miró a Zoro y a Sanji, que se estaban riendo.
-A lo tonto Luffy ha roto más corazones que vosotros-les dijo Usuff.
-¡Oye no te flipes!-ladraron los dos a la vez.
Nami no había asistido a clase, pero Robin sí. A la salida Zoro fue a buscarla.
-¡Espera!-pero Robin no se detuvo. Zoro la obligó a parar sujetándola de los hombros-¿oye, qué te pasa?
-Estoy muy saturada de estos problemas la verdad-dijo Robin muy seria-no tengo ganas Zoro, de verdad.
-Quiero hablar contigo-Zoro la sacaba media cabeza, pero en aquel momento era como si estuviese a cientos de metros por encima de ella-por favor, escúchame. Es importante.
-Está bien-Robin lo llevó a un pasillo a parte y se quedó mirándole, expectante-dime.
Zoro no se esperaba algo tan directo. Carraspeó un poco intentando encontrar las palabras adecuadas. Nunca las encontraba.
-Robin... lo siento muchísimo. He sido un gilipollas-admitió. Ella le observaba inexpresiva, con sus azules ojos destelleando-me gustaría volver contigo. Me gustaría poder arreglarlo.
-Mira-Robin sacó un libro de su mochila. Era una de esas típicas novelas para adolescentes románticas-este me lo recomendó Nami. Hay un chico que se disculpa como a la mitad del libro exactamente igual que tú. No creo que él tampoco lo sienta de verdad.
Zoro se quedó con la misma expresión que Hancok antes.
-Sabes lo que hice-dijo con voz trémula. Robin le miró con tristeza.
-Cómo no voy a saberlo-susurró.
-Escucha... te lo iba a decir... te lo juro-dijo él. Robin negó con la cabeza, mordiéndose levemente las uñas-ellas me grabaron... yo no quería...
Pero se detuvo. Sabía que no era cierto. No podía mentirla. Era lo que él le había dicho a Luffy y Usuff. Nami no había sido sincera con él, y le había hecho daño. Él no haría lo mismo.
-Me daba miedo-reconoció. Robin eso sí que no se lo esperaba-me daba miedo estar enamorado de verdad. Nos entendíamos y nos queríamos... pero yo quería mucho más... y no sabía si estaba preparado...
Robin miró por la ventana unos segundos, y luego le miró a él otra vez. No lloraba. Pero Zoro sabía que quería hacerlo.
-Me has hecho daño-le dijo en un susurro-no sé lo que a tí te daba miedo, pero yo te quería. De verdad.
-No puedo mentirte; no quería que te enterarses, solo sentía la necesidad de hacerlo-reconoció Zoro-perdóname por favor. No quiero perderte por esto.
Se miraron fijamente. Zoro quería besarla y acariciar sus delicados cabellos, irse con ella a su cuarto y pasar la tarde entre risas y susurros. Pero no era tan sencillo. No podía serlo.
-¿Por qué eres así?-Robin le sorprendió con aquella pregunta.
-Así... ¿así cómo?-se extrañó él.
-De la forma que eres... nunca estás contento con nada... y lo tienes todo-Robin hablaba con una gran tristeza.
-¿Todo?-Zoro la miró enfadado ¿Cómo que todo? ¿Qué sabía ella? Las cosas no le podían ir peor...
-Destruyes todo lo que tienes, solo por lo que no tienes-le dijo Robin con dureza-y echas a los que te quieren de tu lado.
Se dio la vuelta para marcharse.
-Robin no te vayas por favor. Haré lo que sea-suplicó Zoro que notaba una angustia indescriptible apoderándose de él.
Ella se giró y Zoro vio por fin las lágrimas.
-Solo quería una cosa-le susurró-pero ya no importa.
Robin se alejó por el pasillo y él la vio marcharse. Se acordó de cuando había dejado a Nami, y se había ido con una media sonrisa en la cara. Se había sentido muy bien. Se había sentido liberado. A la media hora su mundo se había desplomado.
Ahora no se sentía liberado. Estaba incompleto. Muy solo. Estaba enamorado de Robin. Necesitaba de ella. Y la había hecho daño. Hasta antes de su encuentro tan sólo le preocupaba el recuperarla. Ahora lo que le preocupaba eran las lágrimas que habían brotado en los ojos de la chica. La tristeza con la que había hablado, la decepción y el desengaño en su rostro. La perdería. Se iría muy lejos.
-"Ni de coña"-Zoro lo tenía muy claro. Con Nami no había sabido que hacer. Pero ahora estaba seguro: no dejaría ir a Robin de ningún modo. Buscaría la manera de purgar su pecado.
"¿Por qué eres así?" las palabras de ella resonaron en su cabeza. Pero no tenía ninguna razón. Apenas le conocía.
O sería, tal vez, que le conocía mejor que él mismo.
Zoro deambuló por los pasillos, perdido una vez más. No importaba que hubiera estado dos meses en aquel colegio, seguía sin encontrar el camino. Era algo verdaderamente desastroso.
-Sniff... nnnn...-era Vivi. Estaba sentada en un rincón semi escondido de las escaleras, y miraba el móvil.
Zoro la observó un momento. Era una chica muy guapa cierto. Entendía a Luffy. Verla ahí llorando como una magdalena y hecha un trapo le daba lástima. Siguió su camino, pero al oírla sollozar de nuevo se detuvo.
-"Ni hablar"-pensó para sí. No, no iba a hacer de salvavidas de la gente de nuevo. Pero se acordó de Bartolomé.
-¿Eee... chica... estás bien?-preguntó acercándose a ella cuidadoso. Como no tenía clinex ni nada que ofrecerle se metió las manos en los bolsillos, incómodo.
-Estoy bien sí... no pasa nada...-Vivi se secó las lágrimas como pudo y luego le miró unos segundos. Le daba vergüenza hablarle, Zoro le imponía mucho-Luffy... ¿te lo ha contado?
Era eso claro. Zoro ya se lo sospechaba. Supuso que su amigo había sabido llevar la situación tan bien como él, es decir, como el culo.
Se apoyó a un lado de la pared y miró a Vivi aparentando calma.
-Sí, me lo ha contado-reconoció-oye, mira, lo mejor es que pases de él... hay muchos chicos que quieren ir al baile...
-Tú también quieres que él acabe con Nami ¿no es cierto? Todo el mundo-a Vivi se le quebró la voz.
-No, claro que no... a ver joder, a mí me da igual pero...-se estaba liando-Nami es mi amiga...
Vivi se mordió el labio.
-Ojalá yo tuviera amigos-susurró. Zoro parpadeó, perplejo-nadie aquí ha querido estar conmigo, igual que en todas partes. La gente me odia... no tengo a nadie...
Zoro contrajo las cejas con lástima. Sabía que tenía que consolarla o algo pero no se veía capaz. Al final se sentó a su lado y al menos le dio parte de su calor corporal.
-Estoy enamorada de Luffy...-Vivi miraba al suelo que había empapado con sus lágrimas-por eso vine aquí. Sólo le tengo a él. Le necesito.
Zoro meditó sus palabras largo tiempo. Le sonaban bastante. Recordó tras su ruptura con Nami como la vida había perdido todo su color, y de repente carecía de sentido.
Vivi se giró un poco para mirarle. Le extrañaba que de repente se hubiese parado a hablar con ella. No pegaba nada con él.
-Mira... hay más tíos que Luffy... y tú puedes tener al que quieras. Eres muy guapa.
-El que quiero es Luffy-susurró ella. Zoro asintió.
-¿Y te compensa esto?-la miró muy serio-¿te compensa venir a meterte a esta puta mierda y quedarte sin verano? Yo te cambiaría el sitio ahora mismo, me iría a la playa, o a cualquier otra parte.
Era mentira, por supuesto. Zoro había tenido unas noches antes la extraña revelación de que en realidad no quería que el verano se acabase. Entre Robin, Mihawk, Luffy y sus nuevos amigos aquel estaba siendo sorprendentemente el mejor verano de su vida.
-Qué me vaya...-Vivi miró a Zoro sarcástica y arqueó una ceja. Él sonrió.
-No me ha enviado Nami ni nada...-bromeó-es que... te lo digo en serio... no creo que aquí lo estés pasando bien.
-No-reconoció Vivi apenada-pensaba que sería como un campamento, con amigos. Pero de eso nada. Todos me desprecian y la verdad echo de menos a mi familia...-ahora hablaba más para ella que a Zoro. Él lo entendía-¿crees que debo irme?
Zoro lo pensó unos instantes. No era justo mentirla.
-Creo que debes hacer un balance-dijo sabiamente. Los tochos de Mihawk le habían servido para algo después de todo-si de verdad le quieres quédate. Pero a lo mejor necesitas cambiar de enfoque... respirar otro aire... no creo que este sea el sitio de nadie-Vivi asintió mientras Zoro le apartaba un poco el pelo de la cara-y no creo que merezcas llorar.
Vivi le sonrió con gratitud, y su rostro brilló un poco pese a las lágrimas. La chica estaba muy avergonzada por hablar con él, pero aún así sentía que lo estaba soltando todo.
-Supongo que tú también tienes ya a tu chica-se atrevió a decirle. Zoro asintió forzando una sonrisa.
-Bueno la cosa está jodida-admitió.
-Si es Robin, yo sé cómo lo puedes arreglar-dijo Vivi. Zoro arqueó una ceja.
-¿Ah si?
-Nami... Naminaminaminami-Luffy daba golpes a su puerta insistentemente. Ella apretó la cabeza contra la almohada, furiosa.
-Quita-abrió la puerta y se dispuso a ir al baño. Ahí al menos no podría darle el coñazo.
-Eh Nami-Luffy la tapó el paso. Se acordó de su cuerpo desnudo como lo había visto aquella mañana, y la temperatura de su cuerpo ascendió varios grados. Nunca se había sentido tan tentado por algo como aquello... su entrepierna...
-Déjame Luffy. Ya-ordenó ella furiosa.
-Vale, vale-Luffy la dejó pasar alzando las manos ofendido-solo vengo a decirte que quiero que vengas al baile conmigo.
Nami, de espaldas, se quedó parada en el sitio unos segundos. Después siguió avanzando como si nada.
-¡Te recogeré a las siete! ¿Vale?-pidió él. Ella no contestó.
-Así se hace tío-Law justo pasaba por allí-a por todas.
-Gracias Law-Luffy le dio un abrazo y echó a correr por el pasillo. Tenía tantas cosas en mente...
Law sonrió mientras le observaba. Luego recordó lo que le había dicho Robin. Había algo que debía confesarle.
-Mañana llamaré a las diez en punto, la una y las cuatro-dijo Akainu masticando su filete con pulcritud. Su prominente mandíbula marcaba sus huesos con cada masticada. Era como ver a un león ante un banquete.
-Tranquilo lo tendremos todo bajo control-dijo Aokiji sonriendo un poco.
-Me da la impresión de que nos vais a hacer alguna trastada-rió Kizaru que se había pasado un poco con el vino-¿no iréis con esas no?
Hancok y Aokiji se miraron de reojo pero no dijeron nada. El capullo siempre les pillaba.
El comedor principal de los profesores era una de las salas más lujosas de Shinsekawa. Eran atendidos por un camarero personal, Pati, y Zeff les preparaba un menú mucho más suculento que el de los críos. Sengoku y Aokiji incluso disfrutaban de dietas especiales.
-Mejor me quedaría aquí...-dijo Akainu bebiendo de su copa de vino. Aokiji tragó saliva. Como se les jodiera el plan los alumnos lo mataban.
-De eso nada Sakazuki el día ya está descontado. Y no puedes cogerte otro-le recordó Sengoku-se acercan los finales y no podemos andarnos con tonterías. Y no estoy muy satisfecho con las notas de matemáticas...
Akainu apretó el tenedor hasta casi doblarlo.
-Ya que hablamos de no estar contentos, sigo preguntándome por qué te niegas a castigarlos... lo que han hecho no tiene nombre-gruño Akainu.
-El chico Monkey D. es un caso especial, ya lo sabes-repuso Sengoku cansado-no tengo ganas de tener a Garp quejándose, y además esa chica es la hija de Nefertari Cobra, el embajador.
-Ahora hacemos distinciones-murmuró Akainu con cinismo.
-Siempre las hemos hecho-Sengoku se estiró en su asiento, orgulloso-no voy a castigarla.
-¿Y los otros chicos? ¿No son hijos de nadie, no...?-preguntó Kizaru a mala idea.
-A Zoro puedo castigarlo yo, no estoy nada contento con su trabajo-dijo Mihawk que también comía con ellos, queriendo defender a su alumno.
-Yo soy su tutor, él es asunto mío-le interrumpió Akainu amenazante.
-Todos tendrán su castigo-zanjó Sengoku. Akainu le miró con sorpresa-pero al final. Tan solo esperen.
-Mi... esto, Luffy no ha estado haciendo guarrerías por ahí como ese pelo verde vicioso, estoy segura-le defendió Hancok.
-Ya sabes como funciona nuestro nuevo método Boa-Sengoku la guiñó un ojo-y empiezo a pensar que tienes enchufe al chico.
Los demás profesores se miraron. Sólo enchufe...
Robin estaba en el cuarto, y se miraba en el espejo con la lencería negra que se había comprado. De lado se veía un poco fofa. Según Nami estaba mejor que ella, pero el asunto la estaba obsesionando. De repente alguien llamó a la puerta.
-Ay...¡ya voy!-la chica se puso una falda y la camisa y fue a abrir. No había nadie-¿qué...?
Una carta y una rosa estaban en el suelo, al lado de un libro.
-No me lo puedo creer-Robin recogió la carta y la leyó mientras olisqueaba la rosa. Era aromática, pero le gustó más el olor de él en la carta.
"Eres como dos estrellas que brillan en el cielo cuando te has perdido,
con su luz azul te indican el camino.
Me hablaste de Roma, de Grecia y de Egipto.
Yo solo quiero que te quedes conmigo.
Traspasaste mi corazón con tu espada, y ahora me muero con tu nombre en mis labios. Te amo. Robin."
Ella no pudo evitar reír. El poema no era lo que se dice un ejemplo de la métrica, pero no pudo negar que le tocó en el corazón. El libro que había al lado era un álbum. Había unas fotos impresas en él. Eran las de aquella primera cita, en el mirador. Había algunas que ni sabía que él le había sacado: tomando algo en un restaurante, mirando interesada unos libros, y una última, un selfie juntos en él le daba un beso.
"Sé mi mundo"
Robin apoyó el álbum en su pecho y entró de vuelta en el cuarto. ¿Cómo lo hacía aquel chico? Ahora que por fin se había relajado ya no podría dormir.
Vivi daba vueltas por su cuarto de noche. No podía dormir. Quería llamar a su padre y decirle que se iba, pero simplemente no quería dejar a Luffy atrás. Le amaba. Estaba dispuesta a aguantarlo aunque tuviese problemas. Pero no iba a renunciar a él.
Salió al pasillo a refrescarse, indecisa y asustada, cuando de casualidad se encontró con Trafalgar Law, que estaba intentando meterse en el baño a fumarse un porro.
-¡Chica!-la llamó el moreno. Vivi le miró sorprendida.
-¿Qué?-preguntó muerta de vergüenza. Al igual que Zoro ese chico le imponía mucho. También le atraía.
-Estos...-Law sacó unos papeles de su chaqueta. Eran las acuarelas de aquella mañana. El rostro de Vivi se iluminó.
-¿Cómo las has cogido?-preguntó sonriendo. Luego se paró un segundo-¿y cómo sabes que son mías?
-Bueno, esto yo... te veía pintarlas a veces... En las gradas-confesó Law. Vivi recordó. Ella se ponía a trabajar en las de a bajo, y Law (a veces con un colocón de la leche) se subía a la última y estaba allí tumbado. Ella se había fijado un poco en él pero jamás se hubiera atrevido a hablarle.
-¿Te... te gustan?-preguntó Vivi sonriendo un poco. Law asintió, y se acercó un poco más a ella. Tenía un olor muy fuerte. Vivi se encogió un poco, intimidada.
-Me gustan mucho-susurró él.
Cuando entraron en el cuarto Law ya se había desabrochado el pantalón y Vivi le lamía los labios desesperada. Eso era muy distinto a Luffy. Era aún más apasionado. La barba del moreno la pinchaba en la cara y le hacía cosquillas. Law levantó la camisa de Vivi y luego le acarició las tetas.
-No...-ella estaba roja de vergüenza.
-Me gustas mucho... joder, eres preciosa-Law incrementó la pasión de sus besos metiendo las manos por debajo de su sujetador y pellizcándole los pezones. Vivi gimió escandalosamente y él la tapó la boca introduciéndole los dedos-cálla... te va a gustar.
Se tumbaron en la cama de la chica y Law arrojó su sujetador a un lado.
-¡Aaaah... AAAAH!-Vivi llevaba tiempo fantaseando con aquello. Había intentado llegar a eso con Luffy, sin éxito. Pero no se esperaba algo tan desquiciante. El tacto del miembro de Law por debajo de sus calzoncillos contra los pantalones de ella la estaba volviendo loca. Él pasó su lengua por los pechos y el ombligo, y luego sin más miramientos le bajó las bragas y la cubrió de besos.
-Ni siquiera sé... como te llamas-dijo Law con voz ronca con la cabeza entre sus piernas pero estirando los brazos para llegar a las tetas.
-Vivi...-susurró ella. Entonces recordó algo. Después de ayudar a Zoro a preparar el regalo de Robin, él la había dado un abrazo. "Vales más que esto"-le había dicho muy serio. Ella no le había entendido del todo.
Ahora sí lo hacía. No tenía que estar suplicando el amor de nadie. Podía venir solo. Al fin se sentía liberada, diferente.
Law se había puesto un preservativo y mientras entraba en ella quitándole la virginidad y emitía unos hondos gemidos de placer desesperante, Vivi sonrió sintiéndose libre. Pese a todo el ambiente cargado y los aullidos de Law ella estaba serena. Aquel chico, sin saberlo, la había cambiado. Ahora podía ver las cosas de otra forma.
-Gracias...-le dijo una vez terminaron. Él la ofreció un cigarro pero Vivi lo rechazó.
-Espero que aquí no puedan espiarnos-comentó él, aunque no estaba muy convencido.
Vivi sonrió.
-Pues no lo sé-dijo.
Cogió el teléfono y llamó a su padre, mientras Law la besaba la espalda y las nalgas con pasión.
-...sí. Ven mañana por fa... sí, iré contigo-al terminar Vivi colgó y miró a Law sonriendo.
-Podrías quedarte...-le pidió él acariciandola el rostro con su morena y áspera mano-entiendo lo que te pasa con Luffy... pero es un buen tío, te ayudará a superarlo...
-Quiero pasar página-susurró Vivi. Estaba desnuda con un chico al que apenas conocía. Se sentía mayor, muy mayor-y este no es el sitio para hacerlo.
-Podríamos planteárnoslo en serio...-Law la hablaba en voz muy bajita y suplicante, con los labios pegados a su oreja.
Y hablaba en serio. Cuando le había dicho a Nami que no quería iniciar una relación no había mentido. Nami era para Law una chica guay, pero una más ciertamente. Aquella tímida y deliciosa niña de papá de pelo azul era una chica buena y delicada, y eso a él le volvía loco. Se sorprendió a sí mismo de rogarle que se quedara.
-...aquí conmigo... me gustaría-dijo, y echó el humo del cigarro por el cuerpo de ella, haciéndola temblar.
-No puedo...-Vivi le dio un beso en la nariz-quizás en otro momento... pero ahora... ahora sí quiero que estés conmigo.
Law se puso encima de ella y fue a por un segundo asalto, mientras le cogía los pies y se los masajeaba y besaba cada dedo.
A la mañana siguiente dos coches salieron de Shinsekawa. El primero estaba ocupado por Akainu y Kizaru, que se iban no muy convencidos al pueblo. El segundo fue el de Vivi. Su mayordomo, Carraspera, esperaba en la entrada sujetando sus maletas.
-¿Dónde está?-Luffy y Zoro también estaban con él para despedirse de ella.
Vivi había ido al cuarto de Law a una última despedida. La cosa había terminado en lo mismo de ayer pero al final a ella le dio miedo de que los pillaran y lo dejó a medias.
-Bueno me dejas-Law intentó meterse el pantalón.
-Te quiero...-Vivi le lanzó un beso. Con que facilidad se decían esas palabras. Pero la verdad es que se moría de ganas de salir de allí-escríbeme...
Le había dejado el número en la mesilla de noche. Law no sabía si lo haría. Sólo quería beber hasta olvidarla.
Vivi iba a bajar las escaleras cuando alguien la llamó. Nami iba corriendo hacia ella.
-¡Vivi!-gritó-¡Espera!-se paró jadeando delante suyo-no... no te vayas... lo siento. No debí haberte tratado así... no quiero que te marches, por favor.
Vivi sonrió y la cogió de las manos.
-Nami yo no debería haber venido aquí y sabes que es cierto. Siento lo que te dije la otra noche.
-¿La otra...? No pasa nada... tenías razón... yo no soy la mejor para Luffy...
Vivi negó enérgicamente y la sonrió.
-Claro que sí.
Se dieron un abrazo. Después de su confraternización con Hancok días antes lo siguiente que menos se esperaba Nami era algo como aquello.
-¿Podremos... ser amigas?-preguntó la pelirroja cuando se soltaron. Vivi se encogió de hombros.
-Quizás algún día... ahora necesito salir de aquí... superar esto...
-Te irá muy bien-dijo Nami con sinceridad-eres una mujer increíble Vivi... no dependes de ningún imbécil para serlo.
Vivi asintió satisfecha. Sentía muchas ganas de volver al cuarto con Law, así que se quería ir cuanto antes.
-¿Me dejas hacer una cosa antes de irme?-le preguntó a Nami, que la miró sin comprender.
-Vivi... no te vayas-Luffy la abrazó apenado-no quería hacerte esto.
Vivi le miró embelesada. Le quería tanto. Y sin embargo ahora le veía mucho menos alto de lo que recordaba, y menos guapo. Luffy había perdido para ella todo aquel perfecto encanto del que gozaba hasta el día anterior.
-Ejem...-Zoro se alejó un poco para dejarles espacio.
-Luffy... si hubieras sido sincero conmigo desde el principio...-Vivi le acarició el cabello-a lo mejor no hubiera llorado tanto... o a lo mejor hubiera llorado más. Las cosas han salido como han salido... yo te quiero... siempre... no me olvides.
Sin dejarle tiempo a reaccionar le dio un beso en los labios. Quién lo iba a decir, Law le sabía mucho mejor. Aún así era la mejor forma de despedirse.
-Adiós...-Luffy había cerrado los ojos para disfrutarla una última vez.
-Adiós...-Vivi le sonrió y luego se fue hacia su coche-¡oh se me olvidaba! ¡Trajeron esto!
El mayordomo Carraspera sacó dos pulcros smókines para el baile. Zoro y Luffy abrieron mucho los ojos, alucinados.
-No hacía falta...-dijo Zoro. Vivi le dedicó una afectuosa mirada.
-Claro que sí-dijo-pasadlo muy bien chicos...
-Pues adiós señores...-Carraspera les hizo una educada reverencia y se metió en el coche silbando.
Mientras se iban Vivi echó un último vistazo a Shinsekawa. No pudo evitar ponerse a llorar. Iba a haber lágrimas, eso lo sabía. Pero estaría bien. Es increíble lo que puede llegar a aprender alguien, en una sola noche.
-Es raro... pero es como si se estuviese escribiendo mi vida... y esto fuese un capítulo que termina-dijo Luffy. Zoro, apoyado a su lado, le dio un abrazo.
-La vida no se escribe tío. Se va viviendo. Y eso es lo bueno.
Entraron al Reformatorio con paso marcial. Sólo faltaban unas horas para el baile.
-No pienso ir con él. Me niego-Nami estaba cruzada de brazos en su cuarto, mientras Robin, Usuff y Sanji intentaban razonar con ella. Debían de ser las ocho.
-Vivi se ha ido esta mañana-le recordó Usuff-¡es tu oportunidad!
-¿Oportunidad?-Nami le miró furiosa-no quiero verle, ¿vale? Estoy confusa y estoy cansada de todo este rollo. Ni siquiera pienso ir al baile.
-Nami creo que estás exagerando...-empezó Sanji pero ella le fulminó con la mirada.
-Ni siquiera podías decirme que tenías novia-le dijo. Sanji agachó la cabeza avergonzado. Se había portado muy mal con ella-por favor salid de mi cuarto.
Sanji vaciló un poco pero luego fue hacia la puerta, cabizbajo. Usuff sin embargo quiso insistir.
-Nami Luffy te quiere... y te lo ha dicho... Por favor date cuenta-suplicó.
-Fuera...-Nami se tumbó en su cama y abrió una revista de moda, aburrida.
Robin le guiñó un ojo a Usuff, tranquilizadora y cerró.
-Deberías disculparte con ella-le dijo Usuff a Sanji.
-¿Para qué? Está claro que ya no me necesita-se quejó él furioso.
-Eres un egoísta-le espetó Usuff. Sanji le cogió del cuello de la camisa, dispuesto a pegarle. Sin embargo luego le soltó.
-Déjame en paz...-dijo el rubio, y se marchó de allí con las manos en los bolsillos.
-¿Tú me vas a insistir también en que vaya contigo?-gruñó Nami mirando a la sonriente Robin.
-Bueno, Luffy te ha invitado y Zoro me ha invitado a mí...-recordó ella enseñándole la carta.
-A, eso...-Nami la ojeó de nuevo-a veces me sorprende lo sensible que puede ser.
-¿Crees que lo escribió él?-preguntó Robin releyéndola encantada.
-Sí-Nami sé revolvió en la cama-Luffy no sabe ni escribir...
-Nami, la chica se ha ido y él quiere estar contigo. Y creo que ya sabe para que-Robin se sentó a su lado y la abrazó-anda, cede un poco...
-Mpffffff...-Nami se resistió.
-Nami...-Robin la presionó juguetona.
-Robin no puedo... por favor, no me hace ninguna falta. No quiero verle-Nami se zafó de ella. No tenía ganas de jugar-por favor no sigas. Déjame... un tiempo... ¿vale?
Robin se echó a un lado e intentó pensar en un modo de convencerla. Se distrajo al escuchar el sonido de la música.
-¡Vamos Brook tío! ¡Qué se sepa!-Franky pinchaba los discos con gran maestría mientras Brook hacía sonar su vieja guitarra con un aullido desgarrador.
-¡Esto será como en Woodstock!-exclamó el profesor emocionado.
-Sí tú no habías ni nacido-se cachondeó Franky soltando una carcajada.
La superficie larga y lisa del polideportivo les serviría para bailar. A parte del improvisado escenario para Brook había mesas a los lados que Zeff y su equipo de cocina habían montado en unos minutos.
-Ayayaya señó Zeff, luego todo eto no tocará limpialo a no'otros-se quejó Patti, el pinche.
-A ver si es verdad y es a "nosotros" que últimamente limpio solo yo-gruñó Zeff colocando una bandeja de canapés.
-¿Cómo va eso Zeff, están listos los manjares?-Aokiji se acercó a ellos, amistoso.
-Seis horas de cocina gratis. Espero que lo tengas en cuenta-dijo el cocinero.
-Bueno, seis horas...-ironizó Patti. Zeff lo alejó dándole una patada en el trasero.
-Tiene su pago en que se lo pasen bien los chicos-repuso Aokiji positivo.
-Cada uno se conforma con lo que quiere-Zeff siguió a lo suyo.
-¿Ya están listos Boa?-Aokiji se comunicaba con Hancok por el móvil.
-Sí, déjalos entrar ya porque están insoportables-ella hablaba muy alto porque había mucho barullo. Un chico de último curso aprovechó para tocarle una nalga y Hancok le pegó un puñetazo.
-Venga, sí, que pasen-dijo Aokiji.
Hancok suspiró y les indicó con un gesto a los chicos que avanzaran.
-¡SIIIIIII!-como un tumulto enloquecido entraron los chicos en la fiesta.
-No me puedo creer que estemos haciendo esto-comentó Jinbei echándose sangría en su vaso.
-Nos va a matar-Buggy temblaba como un flan.
-¡Sanji!-Usuff fue a saludar a su amigo, que había entrado en la sala del brazo de Viola con el mejor de sus trajes y una flagrante corbata. El rubio le miró enfadado, aún no le había perdonado lo de antes, pero luego recapacitó y le dio un cariñoso abrazo.
-Qué guapo te me has puesto Usuff-se burló Sanji señalando la pajarita de su amigo.
-Pues anda que tú... vaya, me encanta ese vestido-señaló las largas faldas flamencas que llevaba Viola, que sonrió con elegancia.
-Kalifa...-Sanji inclinó la cabeza con respeto al ver a la pareja de Usuff. Se había quitado las gafas y llevaba un vestido negro muy elegante.
-¿Qué tal Sanji?-dijo ella. Le encontraba muy atractivo aquella noche. Pero por supuesto no se lo iba a decir.
-Un momento alumnos... Por favor-Aokiji se había subido al escenario y dio unos leves golpecitos en el altavoz-¿ya? Un momento chicos...
-¡QUEREMOS FIESTA!-gritaron varios alumnos de cachondeo.
-Enseguida...-Aokiji carraspeó. Esperaba no quedarse sobado en medio del escenario-a ver chicos, lo que os quería decir es que el director Sengoku, que bajará a vernos luego, autorizó esta fiesta con el fin de que os sirva de recarga para los exámenes. No hay que olvidar que estáis aquí para mejorar y aplicaros, eso es lo más...
-¡QUE TE CALLES!-gritó Eustass desde la multitud. Boa Hancok le vio y le dirigió una mirada glacial, pero no le dijo nada, el chico la daba miedo.
-Bueno pues sin más dilación... ¡Allá van Franky y Brook con technorock!-Aokiji se hizo a un lado y las luces se apagaron. En el escenario se hizo un silencio total.
-Ahí van las luces-Buggy pulsó un interruptor y dos focos iluminaron la oscura figura de Brook, a la vez que saltaban unos fueguecitos. Buggy era un apasionado de la pirotecnia, y controlaba también los espectáculos de juegos de luces.
-¡UOOOOOOOOH!-Brook rodó por el suelo del escenario con su guitarra iluminada por una extraña luz eléctrica, y dando un grito tan agudo que casi hubiera podido destrozar los cristales. El rugido de los chicos fue atronador-¡Buenas noches Shinsekawa! ¡Empezamooooos!-las últimas sílabas las elevó en falsete. Luego empezó a tocar un mix de las canciones de rock más cañeras de la historia, con un atrayente ritmo techno. Los alumnos poco a poco se fueron animando en la pista. Al principio solo había unos pocos pero al cabo de unos minutos todo el mundo movía el esqueleto.
-¿Qué Galdino nos haces algún paso?-se cachondeó Aokiji.
-Yo me quedé en la macarena-replicó el profesor de arte tomando una copa de la sangría que Jinbei estaba repartiendo generosamente.
-Yo solo sé bailar los valses de Viena-dijo el profesor de historia.
-Luego te ponemos algo de eso-Aokiji engulló un sándwich de nocilla con apetito. Eran sus favoritos.
-¿Dónde estará Luffy?-Hancok intentaba ver al chico entre la multitud, sin éxito.
-¡OLE!-Viola y Sanji eran los reyes de la pista. Ella giraba alzando sus faldas como una diosa y él la seguía a todo ritmo meneando las piernas y los brazos al compás de la guitarra de Brook. Viola cogió a Sanji de la barbilla y ambos hicieron un twist mientras descendían hacia el suelo. Luego volvieron a subir y él la cogió en brazos. Sólo tenía ojos para ella.
-Bufff...-Usuff trataba de imitar a Sanji pero no podía seguir su ritmo. Kalifa lo notó.
-Tú no tienes nada que envidiarle-le dijo, obligándole a mirarla-solo mírame a mí.
Le cogió de la cintura y lo inclinó con fuerza. Usuff sonrió, embelesado, y se dejó llevar por ella por toda la pista. Pronto se había olvidado de todo lo demás y solo seguía el ritmo electrizante.
-¡Daleeee!-Franky puso el sonido de los altavoces a tope y Chopper, al que el chico había sentado a su lado para que no estuviera solo, se tuvo que tapar los oídos ensordecido.
-Ay que coñacito dan los niños-protestó Buggy sacándose cera de la oreja, aturdido.
-Este es el estilo del spaguetti-Aokiji dejó caer la espalda hacia atrás y empezó a mover el cuello rítmicamente mientras los brazos le colgaban como fideos.
-Ay por favor...-Buggy no sabía si reír o llorar.
-Aokiji ya no tienes dignidad...-le espetó Hancok al verlo.
-¡Anímate Boa!-Aokiji la rodeó con su estúpido paso de baile. Ella se hizo de rogar pero al final se dejó y empezó a bailar moviendo sus pechos y caderas de un modo impresionante. La verdad es que parecía una verdadera diosa.
-Joder...-Jinbei, Galdino y Buggy se les quedaron mirando pasmados.
-¿Crees que irá, al menos alguna de las dos?-preguntó Luffy ajustándose su pajarita.
-Yo que hostias sé, espero que sí-Zoro se ajustó la corbata mientras se echaba un poco de colonia en el pelo. La verdad es que estaba muy guapo, para que iba a mentir.
-Es todo tan raro...-Luffy fingió que se ahogaba mientras Zoro le hacía un nudo de pajarita en condiciones.
-Tranquilo. Sólo es un baile.
Los dos chicos salieron de su cuarto y bajaron al polideportivo, dejando boquiabiertas a todas las chicas a cuyo lado pasaban, que les miraban deseosas.
-Entrenamientos hoy parece que no-era Mihawk.
Zoro le miró sorprendido. Su sensei llevaba una capa y un chaleco granate que reforzaban su aspecto de vampiro.
-¿Tú vas?-preguntó perplejo.
Mihawk se le acercó con aire amenazador y le susurró al oído:
-No Mihawk no party.
Después se marchó con el mismo aire altivo. Zoro no sabía muy bien que acababa de pasar, pero no pudo evitar sonreír.
-¡Tíos!-Sanji corrió hacia ellos y los abrazó al verlos llegar-y... ¿y Nami?
-Eso quisiéramos saber nosotros-respondió Zoro-¿no han venido?
Sanji echó una ojeada a la pista. Todos los alumnos movían el esqueleto, algunos mejor otros como podían, y en medio destacaba Hancok que se movía poseída por una especie de flujo superior.
-Voy a buscarla-dijo Luffy virando en redondo.
-No, espera-le frenó Zoro. Él también lo había pensado pero solo complicaría más las cosas-dejémolas un márgen.
-Bueno chicos, ya conocéis a Viola-Sanji tomó de la mano a su novia, con el respeto de un recién casado-es mi chica.
-Hola-saludó Zoro educado. Ella les dio dos besos.
-¡Jo estás genial! ¡Tu ropa mola mazo!-comentó Luffy señalando las largas faldas de la chica.
-Era el veztio de bailaora de mi madre-explicó Viola con orgullo-ahora lo llevo yo pa dizfrutar de la fiezta.
-¡Qué guay!-Luffy vio en el centro de la pista a Usuff bailando en los brazos de Kalifa-¡ostras Usuff se ha echado nueva novia!
-No lerdo, van solo de amigos-Sanji le dio una colleja.
-¿Eze e Aokiji?-Viola señaló al centro de la pista, donde el profesor bailaba con Hancok y Franky una extraña y agresiva danza.
-¡YEAH CHICOS!-gritó Brook dando un brutal acorde a la guitarra-¡Os quiero oír! ¡FIYAAAAAAAH!
Nami había salido al baño, mientras Robin se quedaba leyendo en el cuarto. Ella tenía muchas ganas de ir pero no iba a abandonar a su amiga.
-"Debería decirle que se marche-pensó Nami sintiéndose culpable-ella tiene a Zoro... no se merecen esto..."
-Ey-Law la saludó. Estaba apoyado en una pared del fondo, mascando chicle. Nami le ignoró-oye ¡eh Nami!
-Tengo prisa-dijo ella apartándolo cuando se le acercó.
-¡Espera espera! ¿Qué te pasa?-preguntó molesto.
-Law, no quiero nada contigo-Nami respiró con pesadez-nada.
-Yo tampoco tranquila-repuso él. Nami arqueó una ceja, incrédula-te lo juro joder. No eres el centro del universo.
-Y tú eres un capullo-le cortó Nami agresiva-te tiraste a Vivi porque no tenía ni idea de lo que hacía. Y Robin me contó lo que le dijiste el otro día.
-¿Yo...? ¿Qué... qué le dije?-Law se rascó la cabeza debajo de su gorra, cortado. Luego cayó en la cuenta-oye, escucha, de eso quería hablar. Luffy es mi amigo y sé que le gustas. Me aproveché de la situación. Lo siento.
Nami le miró inquisitiva. Parecía arrepentido. Finalmente cedió dando una seca cabezada.
-La verdad es que me gustó-admitió.
-No me extraña, me empleé a fondo-Law esbozó una sonrisa traviesa.
Nami estaba un poco tentada de hacerle una propuesta así que prefirió cambiar de tema.
-¿No bajas?-preguntó señalando el ruido que venía de escaleras a bajo.
-A lo mejor luego, pa jamar-Law se encogió de hombros-no me van mucho los bailes.
-Seguro que encontrabas una buena pareja-dijo Nami. Él negó, riendo. La verdad es que echaba de menos a Vivi. Quién le iba a decir que aquella chica tan tímida...
-Baja tú. Luffy te está esperando-dijo Law haciendo una burbuja con el chicle.
-¿Te lo han dicho él?-preguntó Nami molesta.
-Qué va. Pero los dos le conocemos... ¿no?-Law se sacó el chicle de la boca y lo tiró a una papelera con parsimonia. Nami intentó ignorarlo mientras reflexionaba. Se moría de ganas de bajar. En realidad, se moría de ganas de estar con Luffy.
Law se echó la gorra hacia atrás mientras disfrutaba viéndola en aquel dilema.
-¡Ahora señores del público, qué tal si alguno nos honra con alguna canción!-sugirió Brook que era el rey de la noche-¡Yo tocaré para él! ¡Vamos vamos vamos!
-Luffy...-Hancok acababa de ver al chico y fue hacia él con los ojos golosos. Sanji la vio de reojo. Tenía que hacer algo para impedirlo, o podía complicar más las cosas.
-¡Qué cante Hancok!-gritó el rubio, y los de alrededor rieron al oírle.
-¡HANCOK, HANCOK!-corearon.
Ella ya estaba muy cerca de Luffy pero se quedó quieta al escuchar su nombre. De repente un montón de chicos la rodeaban y la arrastraron al escenario como una marabunta humana.
-¡Eh! ¡Soltadme fornicadores! ¡Soltadme ahora mismo!-gritó ella intentando resistirse. Pero cuando se dio cuenta estaba ya en el escenario. Todo el mundo empezó a aplaudir y a silbarla.
-Ay Dios mío-Jinbei quiso ir a rescatarla pero estaba un poco ido con tanta sangría.
-No me lo puedo creer-se cachondeó Galdino viéndola.
-¡Vamos Boa! ¡Dale mujer!-la animó Brook pasándole el altavoz. Ella lo cogió temblando. A sus pies tenía a todos sus alumnos rugiendo y riendo enajenados.
-Es mi momento...-Hancok se llevó el micro a los labios, y cerró los ojos un momento.
-¿Va a cantar en serio?-Zoro se asomó entre la multitud, curioso.
- If I... should stay, I would only be in your way...-la voz de Hancok sonaba susurrante y melancólica-
So I'll go but I know, I'll think of you every step of the wayyy... And Iiiiiiii will always love youuuuuu, I will always love youuuhu...
-Joder-Zoro la observó atónito. Su profesora ciertamente era la gran cantante que decía ser. Mantuvo muy bien las notas de voz más altas y le echó todo el sentimiento a la canción. Franky en la mesa de DJ le puso una base suave para acompañarla. Hancok se fue motivando cada vez más, y como la canción no era muy bailable todo el mundo se quedó parada mirándola. Sus gritos eran cada vez más agudos.
-And Iiiiiiiiiiii, I will always love youuuuuuuu, will always love youuuuuhuhuhu-Hancok estiraba sus brazos hacia Luffy agarrándolo en el aire y derramaba exageradas lágrimas enamorada.
-Guau-el chico la miraba fascinado. Era una mujer impresionante.
-Qué pesada-comentó Eustass haciendo ruidos molestos para estropearle la canción.
-Kidd creo que es mejor que te subas a tu habitación-le dijo Aokiji en tono de advertencia.
-¿Y si no quiero?-le preguntó el pelirrojo, grosero.
-Oye-Mihawk se puso a su otro lado y le atravesó con sus furibundos ojos-ya has oído a tu superior. Sal fuera.
Eustass se encaró con Mihawk cuyos ojos desprendían fuego y sus puños estaban apretados. Se dio cuenta de que era preferible meterse en líos con Akainu que con aquel siniestro personaje. Así que salió de la estancia dándole un golpe con el hombro.
-¿Subo a vigilarle?-preguntó Mihawk severo.
-No hace falta... tranquilo-Aokiji no quería perderse el final de la canción de Hancok. Pero no iba a hacerlo. Ella acababa de empezar. La tía se arrancó como loca y empezó a cantar todas las canciones que le ponían por delante. Con Brook hizo un dúo alucinante con "Money for Nothing" agarrándose los cabellos y lanzándolos al aire y moviendo sus piernas desnudas al compás de la canción.
-Joder... es tremenda-Zoro y Sanji estaban muy encendidos mirando a la profesora que mientras cantaba hacía movimientos cada vez más parecidos a una stripper.
-Oie Sanji, vamo a comé-le ordenó Viola mirando a Hancok furiosa.
-Mmsí...vale-Sanji quería quedarse pero Viola tiró de él y se lo llevó. Luffy y Zoro se quedaron hablando con Chopper y con Usuff. Zoro vio a Perona pasar cerca pero fingió no notarla, pero sí saludó a Bartolomé al que se le saltaron las lágrimas de la emoción.
-¿Por qué no vas a hablar con Barto, Chopper?-sugirió Luffy al ver al chico de pelo verde al fondo.
-Nno, no hace falta-dijo él agarrándose a la mano de Luffy.
-¡Venga hombre! ¡Un poco de simpatía no te va a matar!-le insistió Luffy. Chopper no quería pero al final los pusieron juntos, y se quedaron intentando mantener una conversación, porque a ambos les daba mucho corte. Los dos querían ir con los chicos más "guays".
La fiesta fue avanzando. Hancok cantaba "Unchained Melody" en una versión de baile de salón. Usuff dejó caer su cabeza en Kalifa que le acarició un poco su negro cabello rizado. Todas las parejas se estaban acaramelando. Sanji y Viola se habían acaramelado tanto que se habían ido discretamente a su habitación.
-Tío...-Zoro se dejó caer en una silla, abatido. Ella no iba a venir. Estaban haciendo el imbécil. El cansancio y la tristeza le embargaron-me voy a dar una ducha...
-¿Por qué no vamos a buscarlas?-Luffy estaba sentado en la de al lado, frotándose las manos.
-No es así...-Zoro había conseguido un vaso de sangría, que en teoría se reservaba solo para los profesores.
-¿Puedo?-Luffy probó un poco, pero no le gustó nada. Realmente era anti alcohol total.
-Por nosotros. Un buen par de gilipollas-Zoro brindó con él y luego se quedó mirando bailar a las parejas mientras movía un poco las piernas.
Se alegro de tener por lo menos a un hermano como Luffy a su lado. El chico del sombrero de paja le pasó el brazo por la espalda y le apretó hacia él, cariñoso. Zoro sonrió.
Entonces dos pares de piernas se pusieron frente a ellos. Zoro y Luffy abrieron de un modo idéntico, casi cómico, al verlas. Estaban arrebatadoras.
-Ro...Robin-Zoro se incorporó de un salto y fue hacia la chica cogiéndole las manos con delicadeza.
-Nami...-Luffy se quedó de pie en frente de la chica, que le sonrió con cansancio.
-No paráis de meter la pata ¿no?-dijo la pelirroja con las manos apoyadas en su despanpante vestido negro.
-Pues... no, la verdad-Zoro no le quitaba la vista de encima a Robin, cuyo vestido azul cielo le estaba tentando como nunca antes. Deseaba besarla, recorrer hasta el último centímetro de su cuerpo a besos.
-Supongo que os lo tendremos que pasar-Nami se encogió de hombros-tenéis suerte de ser guapos.
Luffy sonrió levemente. La miraba casi sin pestañear. La pelirroja le tenía hipnotizado. Había venido. Dios, allí estaba. Se alegraba tanto de verla...
-¿Quieres qué...? ¿O mejor...?-Zoro no sabía cómo expresarse.
-Sí, vamos-Robin le tomó del brazo y se fueron a la pista.
Nami suspiró y se sentó en la silla que Zoro había dejado. Los tacones que llevaba no eran lo mejor para andar precisamente. Luffy tragó saliva y se golpeó con un puñito en la pierna. Había tantas cosas de las que quería hablar...
-¿Me traes algo?-preguntó ella.
-¡Oh sí!-Luffy echó a correr a la mesa más cercana y vació una Fanta de naranja en un vaso. Se la llevó a la chica con la eficiencia de un camarero-aquí tienes. Tu preferida.
-Gracias-Nami bebió y una gotita resbaló de sus labios a la curva de su cuello y se perdía por la raja de sus pechos, en aquel atrevido escote. Luffy lo miró con avidez. Después de su encuentro en la enfermería, era como si las estuviera viendo-Luffy...-la llamada de Nami le hizo levantar la cara, molesta.
-¡Perdón!-se excusó él nervioso-emmmm... yo... me alegro de verte...
-Ya-Nami bebió otro trago y le miró fijamente-me invitaste.
-Yo... quería que vinieras conmigo... quería estar a tu lado-Luffy se sentó en frente de Nami. Quería arreglar todo aquel terrible lío en el que habían estado metidos. Chopper vino a decirle algo pero Luffy lo alejó con una pierna-Nami... yo... ya te dije que lo siento. Me gustas... me gusta estar contigo. No... no se que más puedo decir.
Nami acabó la Fanta y se limpió con una servilleta el pecho. Luego le miró expectante. Luffy se achantó un poco ante su intensa mirada. Los fieros ojos de Nami.
-Y aquí estoy. Estoy contigo, como querías-una sonrisa asomó a los labios de Luffy al oirlo-Esperando a que me invites a bailar... o a que hagas algo que me demuestre lo que dices.
Luffy volvió su cabeza hacia la pista...¡Claro! Que tontería... si todo el mundo estaba bailando. Se quedó unos instantes pensativo, mirándolos. Luego se volvió hacia ella. En su mirada Nami no supo descifrar que era lo que estaba pensando.
Se acercó a ella. La extendió la mano. Nami se perdió en sus ojos durante unos segundos.
-¿Entonces... bailamos?-preguntó el chico ladeando un poco la cabeza. Nami apretó los labios.
-Pues claro que sí-le tomó de la mano y fue con él a la pista.
En el escenario, Hancok y Brook susurraban "Time after Time" como si fuesen dos viejos amantes.
-Ufff... bailar hace que me se duelan los zapatos-en la terraza del polideportivo, Luffy se había descalzado y se masajeaba los pies.
-Es una mierda...-Zoro se aflojó la corbata secándose el sudor. Le sacudió el pelo a Luffy amistoso-tío no te va nada mal, ¿eh?
-Ajajaja, a tí tampoco-rió él cómplice-¡bailabais muy bien los dos!
Era cierto. Zoro y Robin no se habían despegado en la última hora. Luffy en cambio le había dejado a la pobre Nami los pies hechos un desastre de tantos pisotones. Entre eso y los tacones la pobre había tenido que irse al baño a poner unas tiritas con ayuda de su amiga.
-¡Eh tíos!-Sanji también salió a la terraza, con un cigarrillo que había conseguido colar.
-¿Qué tal tu novia cejas raras?-preguntó Zoro-creía que os habías ido...
-Sí bueno...-Sanji intentó disimular el chupetón que tenía en el cuello subiéndose la camisa. Se apoyó en la barandilla y miró a los otros dos-No ha sido una mala noche ¿verdad, compañeros de caza?-bromeó.
-Yo no cazo nada-repuso Zoro bebiendo otro trago. Directamente había robado la botella de sangría.
-¿Qué tal esos pies Nami?-preguntó Luffy al verla llegar. Ella iba descalza, pasaba de hacerse más daño.
-Más menos... oh...-Nami vio a Sanji y su rostro se endureció. El rubio bajó la vista, avergonzado, y se fue hacia dentro.
-Voy a tomar algo...-dijo, escaqueándose.
Nami le miró enfadada. Estaba muy decepcionada con él. Pero pasaba de seguir a malas con nadie. Y menos con Sanji. Le quería demasiado.
-Oye, espérame aquí-le dijo a Luffy-quiero hablar con él.
-Déjalo Nami-la pidió Zoro pero ella no le hizo caso.
-¡Sanji! ¡Sanji, espera!-el rubio se hizo el loco y se alejó con un pincho de tortilla. Nami estaba furiosa-¿así es como me tratas?
Él se quedo parado en el sitio. Tardó en darse la vuelta para encararse con ella.
-Lo siento ¿vale? Debí contártelo. Pero ha sido todo tan rápido... y tan confuso... que no sabía ni por donde empezar-la miró enfadado. Nami negó, enfadada.
-Lo que más me duele es que no tuvieras la suficiente confianza para explicármelo-le dijo con tristeza-que sepas que me alegro por tí...
Sanji la agarró de la mano y acercó su rostro al de ella, furioso.
-No puedo seguir siendo tu perrito faldero el resto de tu vida Nami... necesito superarte-masculló. Ella le miró ofendida.
-¿Cuándo te he pedido yo que lo seas?-se indignó. Sanji aflojó un poco, no queriendo hacerla daño.
-Me gustas desde que te conocí y... y te quiero. Pero tú misma lo dijiste, no funcionaría. Con Viola tengo una oportunidad... pero no saldrá bien si tu formas parte de ello-explicó-siento haber pasado de ti... no me merezco ser tu amigo.
Nami entendió que su arrepentimiento era sincero. Por eso se había alejado de ella aquel día cuando le había insinuado que volviesen a tener sexo. Le acarició la leve barba de la mandíbula con cariño.
-Sanji, entiendo lo que ocurre pero... no quiero que me eches de tu vida solo por estar con Luffy... quiero formar parte de ella-él sonrió tímidamente al oírlo.
-Perdóname-dijo-de verdad. Es que estoy hecho un lío.
-Entonces te entiendo-Nami le abrazó con cariño. Sanji era su mejor amigo, y aunque también había sentido una fuerte atracción por él sabía que lo quería a su lado, siempre.
-Volvamos fuera-sugirió él animado, pasándole un vaso.
En el escenario eran ahora Aokiji y Brook quienes cantaban "El rock del garaje" recordando viejos tiempos de calle.
-Luffy... Hola tío-Law salió a la terraza donde el sombrero de paja y Zoro seguían charlando-quería hablar contigo...
-¡Law has venido!-Luffy le dio un afectuoso abrazo-¿vas a rapear?
-Je, no creo-Law echó una ojeada al interior donde la gente bailaba y comía entre el bullicio-quería hablar contigo... sobre Nami.
-¿Sí?-Luffy le escuchó con una sonrisa en los labios, mientras Zoro arqueaba una ceja. Le parecía saber por donde iban a ir los tiros.
-Es que... ahora que estás con ella.. bueno sé que es repentino... quiero que sepas que nos acostamos... pero no iba en serio, fue todo culpa mía-Law agachó la cabeza con humildad, mientras Luffy parpadea perplejo.
-¿Qué os acostasteis?-repitió extrañado.
-Qué follaron-le aclaró Zoro que veía a su amigo perdido.
-Ups Luffy, yo también me acosté con ella-reconoció Sanji que volvía a salir al fresco con Nami y Usuff.
-Bueno y yo pero no cuenta-añadió Zoro recordando sus tiempos de novios.
-Bueno vale ya ¿no?-se mosqueó la chica al oirles-que parece que soy aquí una zorra...
-Yo también me acosté con Nami-mitió Usuff que venía con ellos, y la pelirroja le tiró una bebida encima.
Mientras Usuff iba a limpiarse e intentaba calmar a Kalifa que llamaba de todo a Nami, Luffy intentó procesar la información que le habían dado.
-¿O sea que los tres... la habéis visto... desnuda?-dijo finalmente.
Zoro, Law y Sanji se miraron incómodos.
-Sí, eso más o menos-dijo Zoro secamente.
-¡Ajajajaja!-Luffy les señaló partido de risa-¡bueno no pasa nada, porque yo también!
-¿Qué?-Nami le miró furiosa-¿Cuando?
-El otro día me metí en una taquilla de la enfermería...-empezó él. Nami lo entendió al segundo. Ya había notado ella algo raro.
-¡SOIS UNOS CERDOS!-le dio un bofetón a Luffy y se fue muerta de vergüenza.
-¡Qué no Nami espera! ¡No te enfades mujer!-Luffy echó a correr detrás de ella intentando calmarla.
Los otros tres "hombres de Nami" se quedaron allí en medio de un profundo silencio.
-¿Así que tú también...?-Sanji miró a Law que se encogió de hombros.
-Solo un par de veces...-admitió el moreno con desenfado.
-¿Un par? ¿en serio?-Sanji le miró envidioso.
-Ejem...-Zoro tosió ligeramente orgulloso. Si era por esas...
La fiesta prosiguió entre otros pequeños incidentes y anécdotas tales como el baile de los borrachos Galdino y Jinbei, Mihawk perreando y una conga en la que todo el mundo se vio envuelto. A Hancok no había manera de sacarla del escenario, se había puesto borracha perdida y ahora cantaba todos los éxitos latinos del año.
-Qué ambientillo...-al director Sengoku nadie lo hubiera hecho bailar ni aunque le hubiesen apuntado con una pistola, porque tenía menos gracia que un payaso muerto, pero se pasó para ver que todo llevaba un orden más o menos estricto-¿no habrá alcohol ni tabaco, cierto?
-La sangría y el vino son solo para los profesores-le explicó Aokiji, que había tomado demasiado de ambas-lo demás son refrescos y esas cosas...
-Ya... bueno, a las doce me los mandas a todos a la cama-dijo Sengoku severo-que mañana hay que trabajar...
-¿A las doce?-protestaron a la vez Aokiji, Galdino y Jinbei. Buggy se había quedado dormido en una butaca, pasaba de todo.
-Eso fue lo pactado. Y nada más-Sengoku ahí no iba a admitir réplica. Aokiji tuvo que agachar la cabeza obediente-aún nos queda la sorpresa para Sakazuki claro. Debe de estar al caer...
-Sí, de eso se ocupa Zeff-Aokiji le hizo una seña a Patti, que fue corriendo a avisar al cocinero.
Efectivamente Akainu llegó a las once como había dicho, bajando del coche con paso marcial. Nadie le estaba esperando a la entrada como él había ordenado. Tampoco parecía haber nadie en el edificio. Estaban todas las luces apagadas.
-¿Pero qué...?-Kizaru arrugó la nariz, sin comprender.
Akainu entró en el edificio de golpe y siguiendo el sonido de la música llegó al polideportivo. Se quedó petrificado en la entrada, incapaz de creer lo que veía. ¿Se habían atrevido...?
-¡SORPRESA!-corearon los alumnos y profesores a la vez-¡CUMPLEAÑOS FEEELIZ...!
-¿PERO QUÉ ES ESTO...?-Akainu se infló como un globo listo para estallar cuando Aokiji le metió un canapé en la boca.
-Una sorpresa de tus alumnos por tu cumpleaños. No lo estropees-le advirtió. Akainu escupió el canapé y le miró, hirviendo de rabia. Era totalmente incapaz de creer lo que estaba pasando.
-La madre que...-Kizaru también había llegado al polideportivo, y desde sus gafas tintadas sus cansados ojos no asimilaban que aquello pudiese estar sucediendo. Un baile... en Shinsekawa...
-Sengoku...-Akainu vio al director sonriendo al lado de una gigantesca tarta que sujetaban entre Zeff, Patti y Sanji.
-¡Feliz cumpleaños Sakazuki!-le felicitó el director-¡Y ánimo que los cincuenta no pesan nada!
-¡Happy biiiirthdayy Akainu-kun...!-canturreó Hancok dando un traspié y cayéndose de culo.
Akainu miró la tarta que le ofrecían sus sonrientes alumnos temblando de cólera. Parecía que iba a destrozarla en cualquier momento. Kizaru se dio cuenta, y se pegó a su oído.
-Espera un poco... mañana nos ocupamos-le susurró tranquilizador.
Akainu asintió levemente. Luego miró con rabia a todos los presentes, y se dio la vuelta, marchándose muy estirado.
-Buena fiesta-dijo Kizaru con una falsa sonrisa, mientras bebía de una copa de vino-yo me acuesto ya que estoy cansado...
-Sí, yo debería acostarme también-admitió Sengoku al que la cabeza le estaba dando tumbos por la música tan alta-Aokiji, esto ha estado bien.
-Gracias señor-dijo él sonriendo.
-Sobre todo-Sengoku adquirió un tono más confidencial-porque le hemos dado a ese tonto un buen golpe en su vanidad. Se lo pensará dos veces antes de volver a ponerse chulo.
-Claro señor-Aokiji ayudó a Sengoku a salir de la sala y lo acompañó a sus aposentos. Esperaba distraerlo lo suficiente para que no se diera cuenta de que la fiesta pasaba ya de las doce.
Law vio subir a Sengoku y Aokiji por las escaleras. Negó para sí, divertido. Se iría al cuarto con la copa de vino que había robado e intentaría hablar con Vivi. Luego a lo mejor se sacudiría un rato, o se quedaría dormido. Era un coñazo.
Escuchó murmullos desde el pasillo del fondo. No tenía nada mejor que hacer, así que fue a mirar.
-Eres un puto maricón-Eustass le estaba apretando el brazo a Bartolomé, mientras presionaba su cuerpo contra el suyo-¿quieres que te de por culo? ¿Te gusta eso, maricón?
-Sniff... no... para...-suplicó el chico. Estaba muy asustado.
Law no era Zoro. No pensaba meterse en una pelea con el animal de Eustass por salvarle el pellejo a aquel crío. No le merecía la pena. Pero Bartolomé le vio y la esperanza se le iluminó brevemente en los ojos. Él estaba también cuando Zoro le había salvado la vida...
-¿Qué te...? ¡Law!-Eustass se volvió al ver la expresión de Bartolomé y compuso una escalofriante sonrisa al ver a su compañero de clase.
-Déjalo anda-le dijo Law. Eustass agarró a Bartolomé y le zarandeó.
-¿A esta nena? Es un pringao...-Bartolomé cerró los ojos dolorido ante el agarre del matón.
-Sí pero es amigo de Luffy-Law se apoyó en la pared aburrido. Como esperaba, Eustass soltó a Bartolomé, molesto. Le soltó una brutal patada en el culo que lo puso en fuga, asustado.
Law iba a marcharse, pero Eustass lo llamó.
-Espera-dijo autoritario.
-Eres una mierda. Es muy pequeño-Law le miró con asco.
-No se lo digas a nadie-le advirtió Eustass con voz grave. Law rió.
-Tranquilo, tú secreto está a salvo conmigo-se dio la vuelta para irse.
-El tuyo también-dijo Eustass. Law se paró en seco. Se volvió hacia él, con el rostro sombrío.
-¿De qué hablas?-preguntó furioso.
-Ya sabes... tus cosas-Kidd se apoyó en la pared de enfrente a él con los brazos cruzados, satisfecho.
Law se acercó a él.
-No me das miedo-le dijo. Era más bajo, y físicamente no tenía nada que hacer. Eustass era una mole asesina-deja de tocarme los cojones.
-Eso me gustaría...-Kidd se acercó a Law hasta quedar pegados. Su mano se posó en en pantalón de él y le palpó en sus partes-¿me dejas si no digo nada...?
-¿Qué vas a decir?-Law echó la cabeza hacia atrás. No le molestaba la mano de Eustass. Le complacía sentirse amado, aunque no le correspondiera.
Kidd se acercó a la oreja de Law y le susurró algo. Luego le mordió el lóbulo de la oreja con fuerza. Él soltó una carcajada al oír su susurro.
-¿Con que es eso? Vale, vale... me estaba preocupando-se alejó de Kidd y le guiñó un ojo-ya te la iba a chupar, Kidd.
-¿De que coño vas?-el le miró con odio. Sin embargo estaba desconcertado por la reacción de él.
-Hasta la vista Eustass. Que te vaya bien-dijo alzando su puño al aire y levantándole el dedo corazón.
-¡Qué te jodan!-Kidd temblaba de rabia. Le pegó una patada a una papelera y la destrozó. Maldito cabrón.
- I'm not the sort of person who falls, in and quickly out of love...
but to you I gave my affection
right from the start-Hancok cantaba en voz muy baja porque estaba casi afónica.
-Que raro es todo... que raro es bailar...-Luffy estaba apoyado en el hombro de Nami mientras bailaban ya muy lento, agarrados el uno al otro.
-Me gusta lo raro...-Nami le acarició el cabello. Le encantaba su pelo sedoso y negro.
-Nami...-Luffy la alejó un poco y la miró con sus enormes ojos castaños-¿seguirías en esto... conmigo?
Nami se apoyó en su cabeza y disfruto de su olor y su tacto.
-¿Qué quieres decir?-susurró extasiada.
-Que si... que si sales conmigo-Luffy la apretó contra su pecho y la besó en la cabeza. Nami, con los brazos en su cuello, le acarició también.
-Pues claro que sí-dijo, y le dio un suave beso en los labios. Luffy cerró los ojos, maravillado. Se sentía feliz, muy feliz.
Zoro dejó a Robin en su cuarto. Después del baile se habían buscado un rinconcito apartado de todo para poder estar juntos, y tras una hora de besos apasionados y palabras de reconciliación y de amor se despidieron.
Él se tumbó en la cama y cerró los ojos, maravillado. Que bien se sentía al lado de ella. Que mujer más increíble. La quería tanto.
-"Nunca mas-pensó Zoro-nunca más me separaré de tí"
Al rato llegó Luffy. Venía despeinado y con la camisa abierta. Tenía manchas de pintalabios por todas partes.
-Tío...-miró a su amigo sin saber bien que decir.
Zoro se quedó en silencio. Luego rompió a reír. Luffy rió también. No pararon de reír en un buen rato. Luego se dieron un abrazo.
-Eres el mejor, Luffy-le dijo Zoro. Luego se puso más serio-gracias. En serio.
Luffy sonrió algo tímido. Se recostaron en la cama de él juntos y hablaron un poco de sus chicas. Al final se quedaron sobados y pasaron la noche así, hasta que Zoro se cayó de la cama.
Un capítulo muy intenso lleno de emociones, cambios y ¿quizás? la resolución de algunos problemas para nuestros protagonistas. Zoro y Luffy se han reconciliado con sus chicas, y parece que han aprendido la lección. Mi parte favorita ha sido el examen médico de Kureha (sobre todo Zoro y Sanji) y el baile. Akainu no se lo va a tomar muy bien, tendrá su venganza. ¿Y qué ocurre con Law?
El verano avanza y ya solo quedan diez capítulos para que termine la historia. Espero que os haya gustado, por fa por fa dejadme un review con vuestra opinión, dudas, sugerencias, etc que siempre me encanta leer ¡y nos leemos pronto!
