Sé que hace muchas semanas que no actualizo pero como ya os conté este fic lo escribo en verano así que hasta después de agosto no vais a poder verlo terminado. Digamos que aquí termina la primera parte de la historia, con veintiún capítulos, y aún quedan nueve por hacer. Aunque no pensaba subir más, sí que os dejo este que es bastante largo e interesante, y puede que suba algún otro más en adelante, pero generalmente en estos tres meses que se vienen por delante habrá un parón en la historia básicamente para que me de tiempo a acabarla. ¡Espero que os guste mucho! Un abrazo muy fuerte.

-Carbonaraspaghetti: ¡Me alegra un montón que te haya gustado! Lo de Law y Vivi se me ocurrió de repente, y la verdad es que ahora yo también los shipeo, jajajajajaja. Lo cierto es que Law es el que más liga al final, solo falta que Zoro y él terminen juntos, jajajajaja. Pero me hace muy feliz saber que te has reído, era uno de los capítulos que más ganas tenía de publicar. En cuánto al secreto de Law, ya se verá, aunque sí confirmo que es muy importante para la trama...

-Guest1: Como me alegra leer tu review, la verdad es que intento que la forma en que el fic está escrito sea lo más amena posible y haga que los lectores usen su imaginación y se involucren con los personajes lo máximo posible. ¡Yo también pienso que los que más necesitan la fiesta eran los profes! En realidad no es que ellos sean "los malos" y los alumnos "los buenos". Todos tienen sus cosas malas y buenas (menos Akainu, él es todo mal, jajaja). La parte en que Luffy se entera de que Nami estuvo con los otros chicos es de mis preferidas cuando lo escribí, y en cuanto a Vivi me ha hecho mucha gracia, porque ciertamente yo tampoco quería que ella terminase con Luffy.

-Guest2: Me alegra mucho que te haya gustado ¡gracias por leer! Y no, Luffy y Nami no han tenido relaciones todavía, él sigue siendo virgen.

-Lollyfan33: (actualizado) ¡Cómo me alegra volver a leerte! Al no saber nada de ti estaba preocupado, hasta me temí lo peor, jajaja, que alivio que estés bien. Siento que hayas pasado por malos momentos, y te agradezco muchísimo tus reviews y el cariño que has demostrado siempre por mis historias. Tengo que decirte que cuando yo pasé por momentos malos tus reviews me hicieron sentir muy feliz y me dieron fuerzas para continuar escribiendo, algo con lo que siempre he disfrutado mucho.

Resumiendo, que me alegra un montón saber de tí y saber que estás disfrutando con la historia ¡los capítulos que vienen a continuación son todos bastante jugosos, seguro que los vas a disfrutar mucho, ya me irás contando porque tu opinión como mi lectora más veterana me importa mucho! Y te envío toda mi fuerza y energía positiva para seguir adelante. Uno de los temas que trato en muchas de mis historias (como en Gantz) es que sepamos ver el lado bueno incluso en la adversidad, y saber que con mis fics al menos pasas un buen rato me hace inmensamente feliz. ¡Un fuerte abrazo, nos leemos muy pronto!

Ya que no voy a actualizar a menudo os recomiendo algunos otros de mis fics, como One Piece: arco de Black Pearl, un crossover entre Piratas del Caribe y One Piece, A Tale of Captain Teague, que narra las aventuras del joven padre de Jack Sparrow, Días de playa, comedia de verano protagonizada por los villanos de Batman y Disney-Gantz, mi favorito personal y el fic al que más tiempo he dedicado. Es para fans de Disney, y adapta todo su universo al sombrío y violento mundo del manga Gantz (es bastante truculento en algunos momentos, eso sí).

Y recomendadas estas lecturas, aquí os dejo el capítulo 21 ¡espero que os guste mucho! Recordemos que en el anterior episodio le habían liado una buena a Akainu con su fiesta de cumpleaños.


Akainu se tomó la fiesta secreta como un insulto directo a su persona, además de un desafío a su poder en el Reformatorio. La represión no se hizo esperar; todos, alumnos y profesores, pagarían cara aquella afrenta.

-He revisado las normativas, tenías razón-Kizaru se sentó frente a él tomándose una copita de anís-podemos hacer presión, aunque no les va a gustar.

-No me importa. Dámelos-Akainu leyó las partes subrayadas en la normativa. Se iban a enterar.

Estaban en su despacho, más pequeño que el de Sengoku pero también más imponente: las paredes eran negras y la cristalera roja. Parecía el mismísimo infierno. Al fondo, el estrecho armario donde Akainu encerraba a cal y canto a los alumnos que le daban muchos problemas. Viola sin ir más lejos se había ganado un par de noches allí aquel año.

-¡Sakazuki esto es intolerable! ¡Me parece vergonzoso lo que estás haciendo!-Sengoku arrugó las propuestas de Akainu, indignado.

-¿Vergonzoso por qué?-le preguntó Akainu malévolo. Sengoku prefirió callar. Admitir que Akainu estaba picado por la fiesta de cumpleaños sería en parte también admitir que él la había permitido solo para eso. La guerra era entre ellos dos, en secreto.

Akainu se paseó por el despacho de Sengoku y recolocó las fotografías que tenía en un estante. Era un maniático del orden.

-"Si los resultados académicos del Reformatorio no son los esperados (como es el caso) para las fechas de agosto, la administración central tiene la obligación de establecer un plan de refuerzo de estudios..."-leyó Akainu.

-Eso es competencia de Aokiji-interrumpió Sengoku.

-Te euqivocas-le cortó Akainu-es competencia mía. Las reformas deben ser aprobadas por el jefe de estudios.

-El jefe de estudios es...

-Ya no-interrumpió Akainu de nuevo y su sonrisa se ensanchó más-ya no. Las competencias de Aokiji ahora se limitan a su cargo de psicólogo y a la vigilancia de los alumnos. Aquí están los documentos que lo prueban.

-¿Sin mi autorización?-se indignó Sengoku.

-Con la del consejo central. He apelado a él-explicó Akainu-puede que tú no te lo tomes en serio pero ellos han entendido cual es el problema aquí.

Sengoku se levantó de su silla, echando chispas.

-¡Te estás pasando Sakazuki! ¡Si crees que te voy a permitir que lleves mi colegio como te viene en gana...!

-¿Tu colegio?-Akainu rió con ganas-te recuerdo que el director necesita el apoyo de su gabinete para tomar decisiones. El gabinete somos ahora Kizaru y yo. Con tres votos en contra y el tuyo a favor no puedes hacer nada. Así que desiste y aprueba las medidas que propongo-Akainu sintió un escalofrío de placer al humillar al anciano. Quería pisotearlo, rebajarle. Verle caer.

-Esto no queda así-le advirtió Sengoku-de ninguna manera pienso firmar eso.

-Entonces hablarás con el consejo central-le advirtió Akainu.

-Pues sea-Sengoku no había estado tan furioso en años. Aquel desgraciado psicópata se atrevía a desfiarle. Si hubiese sabido la de problemas que le iba a traer...

Pero tuvo que ceder. El consejo central era muy duro, y Akainu tenía pruebas suficientes para hacer ver que en Shinsekawa no había la firmeza que hacía falta. Y eso que el Reformatorio había contado hasta entonces con una inmaculada reputación. Vencido, Sengoku tuvo que claudicar y permitir a Akainu hacer sus reformas.

-"...y los varones y mujeres tendrán que ir en grupos separados. Recodar también a todos los números que las habitaciones se cerrarán automáticamente de nueve de la noche a siete de la mañana..."

-No me lo puedo creer-Zoro escuchaba los anuncios absorto. Hacía solo una hora les habían anunciado que el horario de clases se doblaba para hacer más intenso el estudio de las asignaturas. Los profesores estaban tan encantados como ellos.

-Ya os lo dije-les recordó Jinbei-no va a parar hasta que lamentemos haber preparado esa fiesta...

-Yo ya lo lamento-Buggy temblaba de solo imaginar lo que Akainu haría con él.

-¿Cómo iba a saber yo que apelaría a la administración central?-Aokiji se bebió su taza de café, amargado.

Lo tenía todo muy bien planeado: aquellos meses ganándose el favor de Sengoku y aquel golpe final contra la hegemonía de Akainu iban a suponer su ascenso a subdirector. Iba a cambiar tantas cosas en Shinsekawa... pero ahora todo se había torcido. Y él estaba en el punto de mira.

-"... las sesiones de psicología quedan reducidas a una vez por semana-recordó el altavoz-en su lugar habrá clases de refuerzo de Lengua e Historia"

-Si al menos nos subiera el sueldo-se quejó Galdino, que había sido el que salía mejor parado con el aumento de clases.

-A mí me lo han reducido-gruñó Aokiji.

-Akainu no va a parar-Nami escuchaba los anuncios del atalvoz también desde fuera. Estaban todos preparados para irse a Logetown-vámonos antes de que nos lo prohíba también.

-¡Todos a bordo niños! ¡Yohohohoho!-Brook soltó una carcajada alocada. A él no iba a chafarle la fiesta Akainu por muy burro que se le pusiera.

Al subir al autobús Chopper se le quedó mirando fijamente un segundo. Brook se removió incómodo pero el niño no dijo nada.

-¡Por fin nos vamos a bañar!-Luffy solo llevaba su bañador y una camisa, ni siquiera se había llevado una muda-¡a ver quien me saca del agua!

-Ten cuidado, acuérdate de las corrientes-le dijo Nami, que se sentaba a su lado.

-Eso Luffy, no pienso ir a salvarte el culo otra vez-Sanji estaba sentado con Viola que se hacía fotos con él dándole besos.

-¿Le salvaste?-Zoro le miró interesado.

-Sí bueno... Luffy no es un gran nadador que digamos-dijo Sanji mirando al chico del sombrero de paja malicioso-menos si se aleja de la costa...

-¡Oye fue un incidente!-protestó Luffy-¡Pero ya nado mucho mejor! ¡He ido a clases!

-Con Garp...-recordó Nami temblando.

-Cada vez que hacía mal el crol él me hacía una ahogadilla-recordó Luffy nostálgico.

-Yo no creo que me meta-le dijo Zoro a Robin, que iba a su lado cogida de la mano.

-Claro que sí-ella le besó en la oreja y susurró-me muero de ganas de verte con ese bañador...

-Tú no te destapes mucho...-la advirtió Zoro celoso, y Robin le dio un cachete, divertida.

El viaje en autobús fue el menos accidentado de todo el trimestre. Al parecer los suministros de la doctora Kureha para Brook habían funcionado y ya no estaba tan alcohólico como antes.

-Echo de menos a Buggy...-dijo Brook mientras los niños bajaban.

-Bueno Akainu andaba preguntando por él, era mejor que no se marchase-razonó Jinbei que había ido en su lugar-espero que no haya problemas... ¡Eh niños, os quiero aquí a las ocho, acordaos! ¡El que no llegue a tiempo se las verá con Akainu!

-Qué miedo...-ironizó Sanji aunque no le hacía ninguna gracia.

-Llamé para encargarle al Capone unos bocadillos-explicó Nami-así podremos pasar el día en la playa.

-¡Siiii!-Luffy la dio un abrazo y empezó a dar saltos por la plaza.

-Qué remedio-Zoro se cruzó de brazos. La playa le apetecía poquito.

-Será estupendo Nami-la apoyó Robin.

-No le dije que nosotros no íbamos-le dijo Sanji a Viola, llevándosela a parte-ahora lo arreglo...

-Oye Zanji zon tu amigo. A mi me apetese ir con ello a ver que tal zon-le dijo ella sonriendo. Él la miró agradecido. Le apetecía mucho estar con ella pero también estar con sus amigos. Tenía ganas de pasarlo bien.

El Capone les tenía preparados los bocadillos de carne y tortilla además de unos deliciosos postres en una mini-nevera.

-Lo único que luego me la devolváis-les pidió cariñoso.

-Sin problemas Capo-dijo Luffy estrechándole la mano efusivamente. El italiano soltó una calada de su cigarro mirando al chico complacido. Le caía muy bien.

-Por cierto-recordó el Capone-¿vuestro amigo... ese Law, no anda por aquí? Me tenía que pagar una deuda.

-Pues si que...-empezó Luffy pero Nami le interrumpió.

-No le hemos visto Capone, pero si le vemos le daremos tu mensaje-dijo sonriendo. Luffy iba a quejarse pero Nami le dio un pisotón para que se callara.

Se despidieron del Capone y dejaron el restaurante para ir a la playa. Había mucha gente de su edad. La mayoría de alumnos de Shinsekawa también habían ido. El sol de aquel claro día de agosto era abrasador.

-Law le debe al Capone algo más que una cuenta-le dijo Zoro a Nami, acercándose a ella en un momento en el que Luffy hacía una carrera con Chopper a la playa.

-Supongo que él te comentó algo... a mí también, cuando... bueno- Nami, levantó sus gafas de sol-el Capone... es quien controla las cosas por aquí. El restaurante es solo una tapadera.

-Ya suponía que su mote no era por nada-ironizó Zoro-¿y la policía no puede hacer nada?

-El Capone no es mal un hombre-le defendió Nami. Robin también se había acercado y les escuchaba-él solo organiza todo lo malo de esta ciudad... las drogas, y eso...

-Ya. Que amable-repuso Zoro.

-Nosotros no somos los más adecuados para juzgarle-le recordó Nami-y además le caemos bien así que mejor que mejor.

-¿Y Law?-la recordó Zoro, preocupado. No quería que su colega se metiese en líos.

-Ya sabes como es. Sabrá moverse-supuso Nami-solo espero que Akainu no se entere...

Zoro lo reflexionó. Realmente había gente muy perdida en Shinsekawa, mucho más que él. Law había perdido a su familia, no tenía a nadie, solo un sueño, y pocos medios para cumplirlo. Recordó la suerte que tenía él de tener a Mihawk a su lado. El espadachín había demostrado tener un lado más humano desde la fiesta, y Zoro estaba aprendiendo mucho con él. Si Law tuviese esa suerte...

-¡Al aguaaaaa!-gritó Luffy lanzando su camisa al aire (le cayó a una turista japonesa en la cabeza) y corriendo a la orilla.

-¡VEN A ECHARTE LA CREMA!-le gritó Nami persiguiéndolo-¡Y nada de meterte sin Sanji!

-¡Tiiiiio!-se quejó él. Luego se quedó babeando al ver a tantas damas en bikini y bañador-oh sí, me gusta esto...

-Ejem...-carraspeó Viola furiosa. Luego se quitó la ropa dejando su impresionante y moreno cuerpo en un pequeño bikini granate. Sanji se llevó las manos al bañador intentando disimular su excitación-¿dónde no ponemo?

Había un grupo de gente de Shinsekawa cerca de unas palmeras. Fueron a ponerse cerca suyo. Kalifa tomaba el sol sentada al lado de Carrot. Iban juntas porque no tenían más remedio, pero ahora se odiaban.

-Hola Usuff-saludó Kalifa levantándose un poco de su toalla. Llevaba un ceñido bañador negro-Luffy, Sanji...

-Kalifa-la saludó Nami agradable. Desde que se había enterado de que había ayudado a Zoro era más amable con ella, y mucho más desdeñosa con Carrot.

-Vamos a un lado...-le pidió Robin a Zoro que llevaba su bolsa y su toalla.

-Es... por ellas-dijo Zoro mirando de reojo a Carrot. Perona no estaba, por suerte.

-Es por tí-le dijo Robin tranquilizándolo-quiero que estemos juntos.

-¡Eh Zoro!-le llamó Luffy-¿te bañas?

Zoro miró a su novia y suspiró.

-No Luffy, no me apetece.

-Báñate con él-le animó Robin. Sabía que le apetecía-yo estoy un rato con Nami y luego a lo mejor me meto.

-Pero quiero estar contigo-gruñó Zoro tomándola de la mano.

-Hay tiempo...-Robin dejó su toalla y se recostó con su bañador azul oscuro. Estaba impresionante. Zoro se quedó mirándola con deseo, e iba a lanzarse a ella cuando Luffy apareció y le paso el brazo por el cuello.

-¿Entonces te vienes?-preguntó, rascándose un sobaco.

-Te había dicho que no...-le recordó Zoro fulminándole con la mirada.

-A ver quien se mete antes-rió Robin poniéndose sus gafas de sol y sacando una revista.

Zoro se dejó arrastrar a la orilla por Luffy. Cuando se quitó la camisa muchas chicas levantaron la mirada deseosas. No todos los días paseaba un bombón así por la playa.

-Vaya zorras-comentó Nami viendo como las chicas del pueblo se acercaban a saludar a Luffy.

-Tú tranquila-dijo Robin-no van a ninguna parte.

-Por zu bien claro-añadió Viola que se había ido a tumbar con ellas, y las tres rieron.

-Sin rajarse tíos...¡que somos hombres!-dijo Sanji al notar la fría agua en sus blancos pies.

-Joder esto está helado-se quejó Zoro. A él lo de bañarse en agua fría le gustaba poco.

-Se nos va a encoger todo...-murmuró Sanji.

-¡Venga tíos animaos! ¡Esto os coloca todo!-dijo Luffy salpicándolos en el vientre. Zoro y Sanji empezaron a soltar palabrotas.

-¡Me cago en la leche Luffy, no vuelvas a hacer eso!-se quejó Zoro.

-¡Al aguaaaa! -Luffy se tiró en plancha y al segundo salió tiritanto-¡Uau está muy fría! ¡UAAAAA!

-Te lo hemos dicho... de verdad yo no se que es lo que no le funciona-dijo Sanji mirándole con cansancio.

-Creo que no es cosa de uno-bromeó Zoro.

-Si bueno tampoco te lo voy a negar-Sanji rió-oye marimo aquí si buceas te sentirás como en casa...

Zoro se limitó a hacerle una llave a Sanji hundiéndolo en el agua hasta que los brazos de él le agarraron la cabeza y lo hundieron también. Empezaron una guerra de ahogadillas a la que pronto se unió Luffy y luego como las olas eran bastante grandes se picaron en una competición para ver quien las cogía más lejos.

-¡Hahahaha Zoro, tu bañador!-se rió Luffy. El peliverde se puso rojo mientras se lo recolocaba.

-¡Diosss!-Sanji señaló la enorme ola que se venía sobre ellos y les rompía bestialmente. La espuma los zarandeó de un lado a otro con violencia hasta dejarlos en la orilla. Zoro se levantó con la cara manchada de arena mientras Luffy, a su lado, pataleaba y se sacaba algas del pelo.

-Es que son terribles...-comentó Nami viendo a los tres chicos juntos. Sus hombres...

-Mira Luffy por favor-Robin les estaba grabando con el móvil mientras Nami y Viola la miraban y reían.

-¡Eh Robin no nos grabes!-protestó Luffy que ya se dirigía a la toalla. Zoro y Sanji seguían en el mar ahora compitiendo en una carrera.

Usuff había construído un castillo de arena con Chopper y Franky, y Kalifa había terminado por ir con ellos a ayudarlos, con tal de no estar con Carrot. Se lo pasaron muy bien y se rieron mucho, ella no era tan mala chica tras su faceta de borde.

-¡El barco de los piratas!-gritó Luffy señalando al cielo mientras se subía al bote de arena que construyeron después-¡a por ese horizonte!

-Esto puede servir de bandera-dijo Kalifa colocando una servilleta doblada clavada en un mondadientes.

-¡Sí!-exclamó Luffy ilusionado-¡Vamos allá tripulación!

Chopper y Luffy se pusieron en la parte trasera del navío mientras Kalifa se acomodaba delante. Franky les hizo algunas fotos poniendo caras de payaso. Nami se había acercado a probar el agua y Luffy la llamó, así que posó también con ellos, agarrada a Kalifa como si fuesen amigas íntimas.

-Está fría, pero me voy a dar un baño-dijo Nami.

-A ver si aguanto un rato-Kalifa se fue con ella y estuvieron charlando animadamente mientras intentaban remontar por encima de las olas.

En las toallas Sanji y Viola habían dejado un altavoz puesto a tope con "Entre la playa ella y yo" y se besaban sin ningún tipo de pudor delante de todo el mundo. A Zoro le hubiese dado igual también hacerlo con Robin, pero ella le pidió irse un poco a parte. Debajo de un palmeral se dieron besos y caricias y Zoro metió sus manos por dentro del bañador de ella, acariciándole los senos y mojándoselos con las gotas de agua que aún le resbalaban por el cuerpo.

Tras la comida y otro baño algunos dieron un paseo mientras otros iban a la red de volley a participar en un breve partido: Sanji, Viola y Franky contra Luffy, Nami, Usuff y Kalifa. Chopper era el árbitro, o al menos lo intentaba.

-¡Puntooo! ¡Eres la mejor nena!-Sanji chocó palmas con Viola que hizo un paso flamenco de la victoria.

-Hay que remontar equipo-dijo Luffy rascándose la nariz.

-Es que Franky es enorme-se quejó Usuff que ahora estaba en el puesto de colocador con Franky y el tío le remataba todas las jugadas.

-A llorar la derrota ¡Uoooooo!-Franky se paboneó por todo el campo meneando su trasero embutido en un pequeño bañador dorado con chulería.

-A ver si lloras esto-Nami sacó con toda la fuerza de la que fue capaz y consiguió meterles un punto directo.

Zoro y Robin pasearon por la playa de la mano, disfrutando del sonido del mar y el silencio. Él encontró una concha muy bonita que le regaló. Robin se lo agradeció enredandolo en sus brazos y dándole un tierno beso. Con la brisa y el sol de la tarde iluminándolos daban la impresión de ser los protagonistas de una película romántica. A Zoro le gustaban esas películas. Era una cosa de él que casi nadie sabía.

-Te quiero-él la levantó con su fuerza mientras la estrechaba más contra su cuerpo.

-Y yo...-Robin le besó en la nariz y en la cicatriz de su ojo-no volvamos a apartarnos nunca...

-Jamás-sin querer Zoro perdió el equilibrio y los dos cayeron al agua. Él se levantó, aturdido, mientras Robin reía y las olas de la orilla la dejaban empapada.

-Bueno, vamos a bañarnos-dijo ella. Zoro sonrió. Una de las cosas que más le gustaban de Robin era su optimismo. Parecía que no, pero ella sabía hacer que un día de lluvia fuese mejor que el sol si era necesario

-Bueno bueno como están mis seguidores-Usuff se había puesto a hablarle al móvil mientras iba enfocando la playa-tarde de playita con mis colegas antes de volver al talego.

-¿Qué coño haces?-Zoro se estaba secando los orejas con la toalla y apartó la cámara de Usuff.

-Es su nuevo canal de Youtup-explicó Sanji que tomaba el sol al lado de Viola como una pareja de jubilados-le ha dado por hacerse youtuper, o eso se cree él...

-Pues ya tengo cien seguidores-le replicó Usuff sacándole la lengua.

-No sabía que en tu familia fueseis tantos-respondió Sanji, sarcástico.

-Tú podrías hacer un canal de cocina-le picó Zoro a Sanji-para señoritas, ya sabes. O señoritos...

-Mira marimo lo que pasa es que no has freído un huevo en tu vida, y yo creo que te sacaste el ojo intentando cortar el pan-Sanji se incorporó de su toalla furioso.

-Ay Zanji, coñasso, cállate un rato-protestó Viola dándole un cachete.

Zoro le puso una cara de burla y Sanji, tras pensarlo un poco, se levantó de su toalla y fue a "charlar" con él a un sitio más alejado. La cosa derivó en una brutal pelea de arena que Luffy y Usuff quisieron detener, terminando por formar parte de la misma.

-De verdad que son pesados-Nami había ido con Kalifa a quitarse la sal del mar a unas duchas. Al volver a su toalla la encontró llena de arena a causa de la batalla-¡Luffy! ¡Luffy, ven a ayudarme!

-¿Eh?-el chico estaba apunto de hacerle comer a Zoro una bola de arena-¡Ah sí! ¡Ya voy Nami! Shishishi...

Le llevó la toalla a una zona distante al resto cerca de unas rocas y se la limpió. Nami le observó hacerlo y se mordió el labio. Los músculos de su espalda se tensaban al agitar la toalla, y ella tenía una debilidad especial por la ancha espalda de Luffy...

-¿Quieres tomar el sol conmigo un rato?-preguntó Nami tumbandose en la toalla y estirando sus largas piernas.

-Estooo... si, claro-la cara de Luffy denotaba el aburrimiento más absoluto solo de pensarlo. Nami suspiró.

-Bueno vete a matarte con esos dos otra vez...-masculló, molesta. Sabía que no llevaban juntos más de una semana pero necesitaba algo más de él. Le apetecía jugar-pero podrías... ¿podrías echarme la crema, antes de irte?

-¡Claro!-Luffy cogió la loción solar y empezó a aplicársela a Nami en la cara. Casi le metió un pegote en el ojo. Con paciencia, la pelirroja esperó un poco. Luego le tomó de las manos y se las puso en la parte superior de sus senos.

-Ahora por aquí-pidió. La sonrisa de Luffy había desaparecido. Ahora estaba muy serio. Con mucho cuidado empezó a extender la crema por el cuello y los hombros de Nami, y luego en la parte al descubierto de sus senos, masajeándolo con el pulgar. En un momento el dedo se coló un poco por debajo de la tela y Nami cerró los ojos complacida. Luffy miraba sus tetas como hipnotizado. Eran algo fascinante. Y sabía lo que encontraría debajo de ellas. Quería lo que encontraría.

Pero estaban en la playa y eso no iba a pasar. Aún así Nami quiso torturarle un poco más. Se dio la vuelta y se desabrochó el bikini.

-Ahora por la espalda-pidió, con la cara apretada contra la toalla. Luffy se echó más crema en la mano, y lentamente se acercó a ella, puesto de cuclillas como un mono-Mmmmmnnnn...-Nami sintió un escalofrío de placer al notar la gélida crema sobre su piel, calentada por el sol. Luffy la masajeó lentamente, hundiendo las yemas de sus dedos en la piel de la espalda. De reojo podía ver los pechos apretados contra la toalla. Él también quería apretarlos.

-¿Te gusta?-preguntó Luffy con voz ronca.
No había hecho algo así en su vida. Había muchas cosas que hasta aquel momento no había hecho. Todo aquello era nuevo e inesperado para él. Pero no iba a negar que le gustaba...

-Sigue...-le pidió Nami en un susurro-baja...

Luffy estaba cada vez más nervioso. Sus manos descendieron dejando la crema extendida hasta rozar el trasero de Nami. Los glúteos se le asomaban por la braguita del bikini, provocativos, rosados.

-"Supongo que te quemarás ahí también"-pensó Luffy con avidez, y llevó la mano hacia ellos. Vaya...

-Es suficiente-dijo Nami girandose y abrochándose el sujetador de golpe. Luffy la miró impotente.

-Espera, no...-intentó ir hacia ella pero Nami estiró un pie y se lo puso en la cara.

-Suficiente Luffy-le guiñó un ojo-por ahora.

Luffy salivó desesperado. Ella no iba a dejarle así tan fácilmente. Era tenaz.

-¡Luffy, futbito!-le llamó Usuff desde lejos.

-¡Eso, ven a jugar!-añadió Zoro maligno. Si a él le había quitado a Robin por el baño ahora le tocaba a Luffy.

-Pero...-los ojos de Luffy seguían clavados en su novia. Nami le sacó la lengua provocativa. Luffy vaciló unos instantes, y al final se fue, mirándola un par de veces.

-Iba a venir antes pero me ha parecido inoportuno-dijo Robin sentándose al lado de Nami divertida-como te las gastas.

-Bueno bueno... tú con Zoro no has perdido el tiempo-bromeó Nami y las dos rieron con complicidad.

Ya sólo quedaban dos horas para volver al autobús. Aquel caluroso día de playa había sido de los mejores que había pasado Zoro en todo el verano. Las presiones, el agobio y la depresión de días anteriores había desaparecido por un día. Se había consumido toda en los brazos de Robin. Se sentía tranquilo, y muy contento.

-No pienso volver a meterme en el agua Luffy-le advirtió al ver que el chico venía con las gafas de bucear y una mirada vivaz.

-¡Vamos a hacer supmarinismo!-exclamó él dando saltos-¡vente anda!

-Está fría de cojones y ya me he bañado dos veces-Zoro se recolocó en su toalla y continuó mirando el móvil con Sanji. Estaban viendo otro capítulo de el Duelo, la competición en la que Zoro había participado.

-Es bueno...-comentó el rubio sobre el contricante que estaba a la derecha de la lona.

-Vale, genial, pues nada-Luffy se mordió las uñas con impaciencia-iré yo con Usuff...

-Sí, vete...-dijo Sanji pasando de él.

-Qué pereza me da nadar hasta ahí yo soloo-Luffy se colocó las gafas de bucear que le quedaban un poco pequeñas. Sin embargo su último comentario llamó la atención de Sanji.

-¿Hasta dónde?-preguntó incorporándose repentinamente. Zoro dejó el móvil, mirándole extrañado.

-Hasta la boya-explicó Luffy señalando al mar-hay un arrecife debajo, con pecezuelos.

-¡Luffy joder la boya está por algo! ¡Hay corriente! El año pasado se ahogó un chico ¿no te acuerdas?-Sanji apagó su cigarro, nervioso-¿y Usuff?

La respuesta no se hizo esperar.

-¡Socorro!-chilló el chico, chapoteando desde la boya. El móvil se le cayó a Zoro de las manos. Él estaba muy lejos...

-¡USUFF! ¡MIERDA!-Sanji echó a correr a la orilla seguido de el resto de gente de la playa, que observaban curiosos el espectáculo. No todos los días se veía un ahogado.

-Me cago en la puta...-Zoro estaba muy asustado. Usuff estaba rojo y gritaba mucho.

-¡USUFF! ¡NADA HACIA AQUÍ TÍO!-Sanji le hizo gestos con la mano, apremiándolo-¡Nada, vamos!

-¡NO PUEDO!-el chico apenas podía hablar-¡NO PUEDO, SOCORRO, ME VOY A AHOGAR!

-Voy...-Luffy iba a meterse en el agua cuando Sanji le detuvo.

-Tu nadas mal. Te ahogarás con él. Voy yo-se quitó la camisa decidido.

-Hay que llamar a los socorristas-le dijo Zoro deteniéndole-la corriente puede llevarte a ti también.

-Los socorristas han acabado su servicio-le recordó Sanji. Estaba muy nervioso, pero también se le veía valiente- tardarán mucho en llegar... ¡llámalos tú!

Sin decir nada más se tiró de cabeza al agua y nadó hacia Usuff a toda prisa. Tenía que ser rápido.

-Qué valiente e-Viola le miró con fervor-¿y a que eperái vozotro para ir a llamar a lo zocorrita?

Varios chicos echaron a correr, obedientes.

-¡SANJI!-Nami estaba aterrorizada-¡Hay que hacer algo! ¡USUFF AGÁRRATE A LA BOYA!

Pero Usuff estaba ya muy lejos de la boya. La corriente lo llevaba mar a dentro. Y pronto no tendría fuerzas para aguantar más.

-Hay unas motos de agua en ese muelle-dijo Franky señalando al final de la playa-pero no sé cómo ponerlas en marcha...

-Yo sí-Nami echó a correr hacia ellas-¡VAMOS!

-Dios mío-Kalifa, agarrada a Carrot, observaba compungida al chico que se estaba ahogando, y a Sanji nadando ya muy cerca de él.

-¡Ya estoy Usuff! ¡Aguanta hermano!-Sanji nadó hasta quedar a su lado. La corriente era muy fuerte. Empezó a tirar también de él.

Pero Sanji era un gran nadador, y haciendo un esfuerzo tiró de su amigo y empezó a arrastrarlo hacia la orilla.

-Aaaaaah... tira...-Usuff ya no podía hacer más esfuerzo. Sus gafas de bucear se habían hundido en las profundidades

-No puedo... ¡joder!... no puedo-Sanji notó como Usuff le pesaba cada vez más. Tenía que hacer presión.

-¡Luffy no, solo complicarás más las cosas!-Kalifa y Carrot sujetaban al chico como podían.

-Espera un poco, Nami ya está en camino-le tranquilizó Robin.

-¡No llegará a tiempo y se ahogarán!-protestó el chico del sombrero de paja-¡Tenéis que dejarme ir! ¡Puedo ayudarlos!

Zoro le miró ceñudo. Sólo alguien que nadase muy bien podía enfrentarse a aquellas aguas. Él nadaba muy bien...

-A bañarse otra vez...-dijo con estoicismo mientras se lanzaba al agua. No esperó ni a quitarse la camisa. Encontró el mar menos frío que las otras dos veces.

Zoro nadó sin dificultad hasta donde estaban los dos chicos, luchando por su vida. Una sola mirada bastó para dar a entender a Sanji lo que quería hacer. Cada uno cogió al agotado Usuff de un hombro y empezaron a nadar con patadas fuertes lejos de la corriente.

-¡Ya... estamos!-Zoro apretó los dientes tirando de Usuff manteniéndolo a flote y finalmente salieron de la zona de la corriente. En ese momento llegaron Nami y Franky, subidos a una moto de agua.

-¿Alguien ha pedido un taxi?-bromeó Franky. Con sus fuertes manos cogió a Usuff y lo cargó con ellos.

-Nosotros podemos volver a nado-dijo Zoro.

-Aaaah... gracias-Sanji tenía todo el pelo pegado a la cara. Se veía agotado-te debo una.

-Qué va-Zoro le sonrió satisfecho-le has salvado tú.

Los dos nadaron hasta la orilla entre bromas, donde todo el mundo les recibió con aplausos. Luffy saltó sobre ellos y les dio un fuerte abrazo.

-¡Chicos! ¡Otra vez voy con vosotros!-dijo enojado.

-Dejémoslo para nunca más-dijo Sanji abrazandolo con fuerza.

-Zoro...-Robin le dio un abrazo. Él sintió que había merecido la pena arriesgar su vida solo por eso.

Y por supuesto por la gratitud de Usuff. El chico casi se les tira de rodillas al llegar a ellos. Sollozó, mientras Sanji le tranquilizaba.

-No ha sido nada... como pago recoge de vez en cuando tus calcetines-bromeó. Usuff rió, lloricoso, y le dio un abrazo a él y luego a Zoro.

-Te estás acostumbrando a esto de salvar vidas-observó Robin recordándole a Bartolomé-se te da bien.

-Bueno...-Zoro le pasó un brazo por la cintura y la atrajo hacia él. La quería a su lado para siempre-pero tampoco espero repetirlo.


Nami quería llevar a Usuff al centro de salud para que lo revisarán pero él insistió en que estaba bien. Aún así ella quiso ir a una farmacia a comprarle un reconstituyente, con tan mala pata que acabaron de nuevo en la del doctor Hogback. Esta vez Cindry fue más amable. Sólo les lanzó un plato al entrar.

La vuelta en el autobús fue bastante divertida, porque todos los alumnos hablaban entre ellos de sitio a sitio, recordando su épico día de playa y el rescate de Usuff. Zoro pasó un poco de frío porque al mojársele la camisa tuvo que ir tan sólo en bañador, pero Robin le daba besos de vez en cuando para calentarlo.

Cuando atravesaban la carretera de montañas por la cual el primer día había llegado con su padre, Zoro cerró los ojos y dio gracias por todo lo bueno que había tenido en aquellos meses. No supo a quien se las daba, solo lo hizo.

Ese día tan utópico sin embargo se torció cuando llegaron.

-¡Buggo-Luffy bajó corriendo del autobús y fue hasta el conserje. Estaba cargando con dos maletas, y se iba hacia un coche de la policía-¡Buggo, ¿qué pasa?!

Él le miró asustado, sin saber bien que hacer. No esperaba que los chicos llegasen tan pronto.

-Al final ha pasado-comentó Jinbei bajando también del autobús-Akainu lo ha despedido...

-Oh no, Buggy-Brook miró a su amigo asustado.

-¡Buggo! ¡Buggo, no te vayas!-Luffy quiso abrazar al conserje, pero él le apartó.

-Vete chico... por favor, sal de aquí-pidió, preocupado.

-No Buggo. No puedes irte... ¡eres mi amigo!-Luffy tiró de su maleta, asustado.

-Cómo te gusta dar el espectáculo-Akainu bajó las escaleras de la entrada seguido de Aokiji y Kizaru. El psicólogo tenía una mirada de repugnancia mientras que Kizaru sonreía con sadismo-vete a tu cuarto. Esto no te incumbe.

-¡Si que me incumbe!-gritó Luffy-¿por qué haces todo esto? ¿por qué eres así?

Akainu le miró con sorpresa y odio. ¿Cómo se atrevía...?

-Te lo repito por última vez chico-siseó Akainu amenazador. Aquella vez iba muy en serio-vete a tu cuarto.

Luffy le aguantó la mirada desafiante.

-Yo no me voy a ninguna parte-dijo.

El puñetazo fue tan rápido que nadie tuvo tiempo a reaccionar: Luffy cayó al suelo con la boca empapada en sangre, e instantes después la enorme bota de Akainu se le clavó en las costillas. Notó como un dolor punzante le atravesaba todos los huesos.

-¡EH!-Zoro corrió hacia Akainu, furioso. ¿De qué iba ese cabrón? Se iba a enterar...-¡CAPULLO!

-¡Quieto ahora mismo chico!-Zoro se detuvo solo porque no reconocía la voz que había hablado. Se volvió, perplejo. El hombre era un tipo alto y corpulento de pelo blanco, y se estaba fumando un enorme y vaporoso cigarro-veo que este reformatorio es tan malo como decían.

-Lo tengo todo controlado-dijo Akainu entre dientes.

-Es obvio que no-el tipo de pelo blanco, capitán de la policía que había venido a recoger a Buggy, avanzó hacia donde estaba Luffy y lo observó en el suelo mientras daba una honda calada-eres un chico muy curioso...

-No... podéis... llevároslo-Luffy intentó zafarse de la bota de Akainu que le impedía moverse, pero el subdirector hizo aún más presión.

-¿Tú eres policía? ¿No ves lo que no está haciendo?-Zoro se encaró con el jefe de policía, echando chispas. Ahora mismo lo que más le apetecía era liarse a hostias con todo el mundo.

-Capitán Smoker, si no te importa-le cortó el tipo. Luego se le acercó desafiante-¿no tienes camisas?

Zoro le dedicó una mirada de profundo desprecio. Otro puto vendido del gobierno, que dejaba a aquellos cerdos hacerles lo que quisieran a unos pobres chavales. Le daba asco.

-Señor Buggy por favor suba al coche-pidió Smoker echando otra caladita y mirando a los chicos con aburrimiento-¡vosotros a vuestros cuartos, u os enchirono a todos!

Los alumnos vacilaron. Aquel hombre no era un profesor, como Akainu. Aquel hombre era un policía. Y les estaba demostrando tal desprecio, ignorando la violencia con la que eran tratados, como todo el resto de profesores y sus propios padres. Sentían odio. Sentían miedo. ¿Por qué los adultos los odiaban tanto?

-Si dan problemas me los mandas-le dijo Smoker a Akainu estrechándole la mano.

-No te preocupes-él no sonrió-me basto yo solo.

-Eres tan malo como ellos-le dijo Luffy negando con la cabeza y mirando a Smoker destrozado. No quería que se fuese Buggy.

El capitán de policía emitió una risita arrogante.

-Pues a mí me parece chico, que el malo aquí eres tú-señaló la puerta del reformatorio. Luffy miró hacia allí y luego a Smoker. Aún sangraba por la nariz y la boca. Le dolía mucho el vientre.

Finalmente agachó la cabeza, derrotado, y se dio la vuelta.

-Adiós Buggy-dijo el chico del sombrero de paja con voz débil. Nami le miraba destrozada. Buggy, desde el coche, le miró también.

-Gracias...-susurró el conserje, pero nadie pudo oírlo-gracias...

-Vamos-Smoker se metió en el coche con su compañero y arrancaron, marchándose de aquel deprimente lugar. Buggy echó un último vistazo al que por cinco años había sido su hogar.

Nunca volvería a verlo.

Akainu sonrió satisfecho viéndolo alejarse mientras los niños iban entrando en el edificio guiados por Jinbei y Galdino. Zoro le echó un vistazo antes de entrar. Con la puesta de sol de frente, tan alto e imponente parecía el mismo demonio. Era un hombre oscuro, sin corazón.

-Mañana por la mañana vendrá su sucesor-dijo el subdirector frotándose las manos.

-Y es un encanto por lo que me has dicho-añadió Kizaru con malevolencia. Akainu asintió distraído.

-Ya estás satisfecho ¿no?-le retó Aokiji con odio-has convertido esto en un lugar que todos odian.

Akainu fue hacia él amenazante, pero Aokiji no se dejó intimidar. Entonces el subdirector esbozó una brutal sonrisa y le dio unas palmaditas de falso afecto.

-A mí me gusta-dijo, y luego entró canturreando una vieja canción militar. Sus dos subordinados no tardaron en seguirlo.


-Luffy, no puedo creerlo-Zoro le miraba cruzado de brazos. El chico se había dejado caer en la cama. Parecía muerto-¿vas en serio? ¿Le vas a dar a ese hijo de puta la satisfacción de ganar?

-¿Ganar?-Luffy le miró confundido. Zoro vaciló unos instantes. No esperaba tener que acabar hablando de eso. Pero las palabras que su amigo le había dicho a principio de curso se le habían quedado grabadas a fuego.

-Tú me dijiste que ellos... que ellos querían hundirnos... obligarnos a aceptar su realidad-le recordó con voz temblorosa. Luffy se movió un poco, reconociendo sus propias palabras-pero si permanecemos unidos... si somos nakamas... no podrán hacerlo.

Luffy reflexionó sus palabras unos instantes mientras acariciaba su sombrero de paja, pensativo. Por suerte no se había estropeando con el golpe de Akainu. Zoro le miraba de reojo de vez en cuando. Nunca le había visto tan hundido, incluso cuando había tenido sus problemas con Nami aún el fuego de la batalla brillaba en sus ojos. Si ese fuego se apagaba en los ojos de Luffy...

-Han ganado ya... Buggy se ha ido-dijo el chico abatido. Zoro negó con la cabeza. Por algún motivo verle así le infundía coraje. Estaba dispuesto a luchar, a acabar con aquello. Estaba verdaderamente cabreado.

-Pues si Buggy se ha ido... venguémoslo. Hagamos que se sienta orgulloso de nosotros... y que ellos lo lamenten-dijo poniendo sus manos en los hombros de Luffy. El chico levantó la cabeza lentamente hasta que los ojos de ambos se encontraron. Una idea estaba empezando a formarse en sus mentes-callémosle la boca a Akainu...

-Sí... podemos intentarlo-Luffy se levantó de la cama y miró a Zoro muy serio-¡Podemos hacerlo!

-¡Claro que podemos! ¡Y dan igual sus putas cámaras, o lo que sea que tengan ellos! ¡Les vamos a joder a base de bien!

-¡SÍ!-Luffy abrazó a Zoro con fuerza y los dos saltaron de alegría como niños pequeños. Se avecinaba tormenta-sabía que lo entenderías antes o después-Luffy le miró sonriendo-eres mi mejor amigo.

Zoro no pudo evitar la sonrisa más sincera de su vida.

-Y tú el mío-admitió

El rey pirata y el espadachín se estrecharon la mano, mientras el futuro del Reformatorio Shinsekawa se tambaleaba sobre ellos.


Este es uno de mis capítulos favoritos ¿y el vuestro? ¿qué es lo que más os ha gustado? Bueno, espero que os haya hecho pasar un buen rato en esta interminable cuarentena, dejadme un review haciéndome saber qué tal, para mí ese es el mejor regalo. ¡Muchas gracias por leer, y nos vemos pronto!