CAPÍTULO 2:
-No, por supuesto que no quiero volver a verte… ¿Debo recordarte que frustraste mis planes? Simplemente no quiero seguir con esto esta noche.
-Tienes razón, han sido demasiados sustos por hoy.
"¿Sustos por hoy?" ¿Eso significaba que yo le asustaba? ¿Haberme salvado lo asustaba? ¿Mi video (aunque no lo hubiese visto) le provocaba pavor? Bueno, eso último no debía estar tan errado puesto que a mí me había aterrorizado de tal forma que aún no lo superaba. No podía culparlo por temerme si todos en ese estúpido pueblo me trataban como una demente absoluta… Pero él había pedido saber más de lo que me había pasado, yo me había negado y ese muchacho me había preguntado por más. Tenía una gran confusión en mi mente en ese momento, no sabía que pensar realmente y el dolor ocasionado por el golpe y las lágrimas no ayudaba en nada.
-¿Por qué quieres saber más de mis razones para estar aquí, entonces? Sabes que hay un video que terminó con mis esperanzas, eso es todo. ¿Qué más quieres saber? Si intentas imaginar el color de la ropa interior que llevaba puesta deberías mirar la estúpida filmación, le grité enfadada. Su actitud me enojaba, todo habría sido más sencillo si en aquel momento yo estuviese tendida en el piso con mi alma volando libre por allí.
Él sonrió… Pero no era una sonrisa burlona, ni una irónica. Simplemente era un gesto, algo apagado pero enternecedor igual. Sonreía como si hubiese recordado algo o como si estuviese pensando en alguna cosa que lo entristecía un poco.
-¿Por qué eres así contigo misma?
-A… ¿A qué te refieres?, pregunté sin comprender el sentido de su pregunta. El chico suspiró y se sentó frente a mí mientras clavaba su brillante mirada en la mía, rota y sin vida. Inmediatamente mi cuerpo se alejó unos centímetros hacia atrás en cuanto lo tuve cerca… No había sido voluntario, lo juro, simplemente había aprendido en no confiar en nadie ni en nada y en estar preparada para huir de cualquier situación, sin importar el motivo. Él no hizo caso a mi movimiento y siguió observándome.
-En estos cinco minutos que hemos estado hablando no has hecho más que juzgarte y juzgar a ese tonto video. ¿Puedes detenerte y dejar de pensar en eso? Cuando te pedí que me lo contaras todo no me refería a esa situación, ¿Para que querría saber más de algo que parece haberte lastimado tanto? Nada que te quite las ganas de vivir merece atención.
Estupefacta bajé mi mirada al suelo.
No sabía que sentir en ese momento o cómo reaccionar. Dentro de mi oscuro corazón recubierto de cenizas un pequeño agujero estaba cavándose y dejaba salir una tenue luz, una leve esperanza. Había tenido que esperar meses, había tenido que someterme a viles humillaciones, había tenido que empujarme a la cornisa de un edificio con ganas de terminar con mi vida para encontrarme con un muchacho que me había hecho replantearme un problema que me había perseguido por tanto tiempo que ya había olvidado cuando realmente había comenzado. Sentía que mi cuerpo vibraba mientras más lágrimas se agolpaban en mi rostro… Maldición, eso de tener tantos sentimientos a flor de piel no me gustaba en lo absoluto.
-Es fácil para ti decirlo, tú no lo has vivido.
-Desde luego que no, no quiero imaginarme las humillaciones a las que te has tenido que enfrentar. Pero no pedía mucho, sólo saber lo que realmente había pasado. Te he dicho que no creo en James pero escuché su versión de los hechos, y de haber sido verdad lo que él decía tú no deberías estar llorando en este momento.
-Ha dicho pestes sobre mí, ¿No es cierto? Ese maldito sádico, parece que haberme jodido la vida en una noche no le ha quitado las ganas de seguir llenando su boca con mi nombre.
Es doloroso pensar que en un minuto tu vida puede arruinarse tanto… Aun no lo comprendía, nunca me perdonaría haber sido tan débil y haber caído tan bajo. Lo tenía todo, realmente nada me faltaba. Bueno, de hecho si había algo que necesitaba y había sido sentir que alguien de verdad me amaba, que le importaba realmente a una persona y que no sólo me quería cerca por compromiso, como mis padres lo habían hecho durante toda su vida. Eso era lo que me había guiado derechito hasta su cama y hacia mi absoluta perdición.
Aun ese día, en ese momento, no había encontrado a nadie que me amara de verdad.
-Ha dicho cosas, pero depende de la persona que las haya oído si han sido pestes o no.
-No comprendo, respondí levantando mi mirada hacia su rostro nuevamente. Él sonrió un poco… Debía de admitir que eso de verlo sonreír cada tantos segundos me estaba agradando bastante. Hacía mucho tiempo que nadie me miraba de esa forma, era un alivio pensar que ese muchacho podía ser diferente.
-Yo sólo he escuchado que eres una chica muy hermosa, divertida de a ratos, responsable en otros. Él ha dicho que la pasó muy bien contigo y no lo dudo, tu compañía en este rato que hemos estado juntos ha sido más que placentera. También escuché algo de que confiaste rápido en él y eso demuestra la gran compasión que tienes por la gente, y lo enorme que es tu corazón… Si ha buscado dejarte mal diciendo esas cosas no lo ha conseguido conmigo.
¿Cómo alguien realmente no lloraría después de oír eso? Es decir… Sabía lo que él había escuchado, me lo imaginada y sin embargo, a pesar de la dureza que las palabras de James deberían haber tenido, ese muchacho las había convertido en cumplidos para mí. Había transformado blasfemias en halagos, y eso hacía doler mi corazón. Eran los dos extremos del mundo, James y él. Uno malvado, sínico y enfermo sexual… El otro agradable, tierno y respetuoso, con una sonrisa que hacía que te cayeras a sus pies… ¿Cómo no sentirme así? Por más que tuviese una pared rodeando mis sentimientos, aunque mi corazón estuviese bien enterrado en mi pecho, a pesar de todo eso era humana (aunque muchos no lo creyeran) y no podía evitar derretirme ante semejantes palabras.
-¿Por qué me has dicho todo eso?
-Porque tienes que comprender que no eres la persona que los demás dicen. Te han repetido cosas malas durante tanto tiempo que tu cabeza lo ha aceptado y crees que eres eso, una basura, una infeliz. Pero no es así… Tú sabes quién eres, puede que ahora lo hayas olvidado pero sabes que no eres todo eso. Es decir, yo lo sé y acabo de conocerte, imagínate tú que has vivido toda tu vida contigo, ¿Cómo no has de saberlo?
Eso era todo… Allí estaba yo, una suicida sentada frente a una especia extraña de persona, que me gritaba las verdades que tanto me había esmerado en ocultar durante tanto tiempo en la cara, sin filtros, sin miedo. Podía sentir que mi alma volaba sin haber fallecido, estaba flotando por algún lugar del mundo en nubes de colores y mariposas, en felicidad. Ese muchacho me había impactado, él era una de esas personas que por alguna razón no puedes dejar de mirar, no puedes dejar de pensar en él y no puedes quedarte quieta allí si hacer nada, fingiendo que no te importa, que no ha movido tus sentimientos.
No sabía su nombre, no sabía quién era y sin embargo en tan sólo diez minutos me había dado una esperanza, me había hecho replantearme mis opiniones… Tenía razón, estaba tan en lo cierto que me asustaba un poco. Yo no era eso que todos decían, no era una ramera, una puta ni una ligera. No era una desesperada sexual ni una caza hombres… Era Bella, una muchacha herida y utilizada pero que a pesar de todo seguía en pie, que había luchado contra todo eso y seguía firme, lastimada y dañada pero firme. ¿Cómo podía haberlo olvidado? Antes era una de esas chicas que se llevan el mundo por delante, que no dejan que nada ni nadie les diga lo que tienen que hacer. ¿A dónde había quedado esa pequeña? Después de haberlo pensado por algunos segundos encontré la respuesta: James se la había llevado y la había asesinado frente a todo el mundo en un video de diez minutos.
Me levanté del suelo y caminé algunos segundos sintiendo la brisa nocturna de Forks chocando contra mi rostro húmedo.
Me llevé una mano al corazón, o hacia el lugar en donde alguna vez había estado.
¿Realmente había valido la pena bajar los brazos? No había luchado contra los perjuicios y los insultos, había dejado que el mundo entero le creyera a James y me había dedicado únicamente a aceptar burlas y miradas de odio sin presentar batalla, sin defender mi situación.
-Te he fallado, me dije a mi misma y caí de rodillas al suelo. ¿Cómo había podido ser tan estúpida? Esa no era yo, así no era yo. La Bella que yo conocía no se habría detenido hasta dar con el maldito basura y acabar con sus mentiras, arruinarle la vida como él lo había hecho conmigo. La antigua Bella habría dado la vuelta al mundo pateándole el culo a las personas que creían las falacias inventadas por James, habría caminado con la frente en alto sin que nada me lastimase, sin que nada me hiriese.
¿Por qué no había hecho eso? Por miedo, el mismo miedo que sentía ahora al haberme dado cuenta de todo el tiempo que había perdido ahogada en insultos y pensamientos errados, en dolor y miseria. Me levanté del suelo y volteé mientras secaba mis lágrimas sin dejar de llorar.
-No sé quién soy ni en quien me he convertido, ¿Cómo puedo recuperarme a mí misma si asesinaron a esa persona hace tanto tiempo? Me he perdido, y no sé cómo encontrarme.
Sus manos se cerraron alrededor de mis hombros mientras sentía que iba a morir, mi respiración desbocada hacía vapor en el corto espacio que separaba nuestros cuerpos.
-Yo te ayudaré.
-¿De qué demonios hablas? Ni siquiera sé quién eres, deja de intentar arreglar mi vida, le grité enloquecida mientras removía sus manos e intentaba salir corriendo. Ya no soportaba más su compasión, no quería la lástima de nadie.
De repente, una de sus manos capturó la mía y me jaló hacia tras, dejándome de frente a él nuevamente. No había fallado en mis cálculos, era mucho más alto que yo y debía elevar la cabeza para poder ver sus ojos. Aun así y todo debía de reconocer que teniéndolo cerca me sentía algo más… protegida. Resguardada de la persona a la que más miedo le tenía en ese momento: yo.
-Confía en mí, yo te ayudaré. Vamos a resucitarte, quero hacerlo porque te lo debo de alguna forma.
-¿Me lo debes? ¿Qué mierdas dices?
-¿Confiarás en mí? Si es así te ayudaré y luego hablaremos de esto.
Gran pregunta, difícil respuesta. ¿Realmente estaba dispuesta a confiar en alguien una vez más? La vida me había demostrado que eso no es bueno siempre, pero esta vez se sentía diferente. Es decir, acababa de conocer al tipo y ya me sentía mejor gracias a él, podía respirar después de meses de haber estado ahogada en mi propio dolor. Pero eso no aseguraba que no fuese a aprovecharse de mí y fuese a traicionarme como James lo había hecho.
¿Qué debía hacer?
Cerré mis ojos e intenté escuchar a mi corazón. Aun latía, lo sabía, de lo contrario yo no estaría de pie en ese momento. Simplemente quería saber qué era lo mejor, que debía hacer.
Entonces suspiré y me entregué al riesgo, me permití creer en alguien de nuevo.
-De acuerdo, lo haremos.
