¡HOLA! Sé que dije que el siguiente capítulo sería el Viernes pero ese día se me pasó y el sábado tampoco pude por la celebración del cumple que estuvimos todo el día fuera de casa. Así que os pido disculpas porque me comprometí a que sería cada viernes y no estoy cumpliendo con mi compromiso. A partir de ahora sí que será los viernes ¡prometido! (como luego no lo haga se me cae la cara de vergüenza, ay...).

¡En fin, en compensación este capítulo es bastante largo, y los que vienen todavía más! Estoy seguro de que vais a disfrutarlo mucho. ¡Me muero por leer vuestras reviews!

-LiliGI27: ¡Me alegro mucho de que te haya gustado! Ya me salió en el ordenador que habías empezado a seguir la historia en el capítulo 3 o así, y como vi que eras una gran fan de One Piece sentía mucha curiosidad por saber qué opinabas de la historia. ¡y muchas gracias por felicitarme! Tu review fue un gran regalo, y espero que ahora disfrutes del capítulo tanto como de los anteriores:D Un abrazo muy fuerte

-Lollyfan33: La escena de la tarta fue una guarrada, pero tengo que admitir que me lo pasé genial escribiéndola, sobre todo porque van poco a poco cayendo en la trampa, jajajajaja. Sí que se lo merecen Akainu y Kizaru, son un par de malos bichos ¿cuál te cae peor?

¡Es verdad que tú sospechabas de Koala desde el principio, recuerdo un review en que lo señalabas hace mucho, vaya atención al detalle! Y sí, se aproxima la revolución definitiva ¡seguro que te va a gustar! Un abrazo muy fuerte amiga, espero que sigas disfrutando con los capítulos, este es especialmente divertido!

Pues aquí os lo dejo, ¡a disfrutar!


LUNES

Todo había salido de acuerdo al plan de la tripulación de los Sombrero de Paja: tal y como habían previsto Akainu y Kizaru no dijeron nada al resto de profesores ni a Shengoku de la atroz intoxicación que habían sufrido por culpa de una tarta hecha literalmente de excrementos, y tal como también habían planeado revisaron las cámaras de Koala, donde no consiguieron ninguna prueba.

-¿Cómo lo han... cómo las han eludido?-rugió Akainu, al ver en la grabación que Luffy de había pasado la tarde metido en su cuarto con Zoro.

-De algún modo lo han hecho-dijo Kizaru. Habitualmente calmado, el profesor de Química estaba ahora verdaderamente furioso por la humillante y repulsiva afrenta que había experimentado, sobre todo porque él había comido mucha más tarta que Akainu.

-Ellos no están-se atrevió a decir Koala, que estaba revisando los sistemas de grabación con ellos-a lo mejor han sido otros...

-Pues averigua quién-la amenazó Akainu poniendo su manaza en la nuca de la chica y pegándole la cara a la pantalla-¡Y AVERÍGUALO YA!

En el comedor, lejos de oídos indiscretos, Luffy, Zoro y los demás celebraron su jugarreta con gran emoción.

-Revisad ahora la comida, no vaya a ser que intenten vengarse-aconsejó Zoro olisqueando la sopa por si era pis de Akainu.

-No me puedo creer que lo hayamos hecho-dijo Sanji, emocionado como un niño pequeño-me siento tan... realizado.

-Yo más que por Akainu por Kizaru-dijo Usuff dando palmadas de la emoción-es la típica bromita que él nos haría con un compuesto químico.

-Sssssh-Zoro avisó a Usuff para que bajase la voz, ya que en ese preciso momento Magellan paseaba entre las mesas vigilando que todo el mundo comiese. El nuevo conserje estaba más agresivo que nunca, y llevaba ahora además de su fusta una porra, con la que estaba dispuesto a partirle el cráneo a cualquier alumno si intentaban atacarle de nuevo. De igual forma los cinco policías que Akainu había conseguido de Smoker patrullaban pasillos, y cada vez era más difícil eludirlos. A Usuff y Sanji los pillaron esa misma tarde, y se pasaron la tarde castigados fregando suelos.

-Vale, ya hemos dado nuestro primer golpe-razonó Zoro, como siempre el más dispuesto-¿ahora qué? Necesitamos uno nuevo...

-Hay que esperar a que se calmen un poco-dijo Robin con cautela - estoy segura de que van a intentar vengarse.

-Mmmmmn, pues yo creo que cuanto antes mejor, querida-repuso Nami bebiendo la infusión que le había preparado Zeff para el aún reciente dolor de espalda-porque cuanto más aprovechemos su perplejidad, mejor. Es la guerra relámpago.

-Eso lo hacían los nazis...-le dijo Zoro a Nami secamente. Ella se encogió de hombros.

-Pues eso.


MARTES

Tal y como Nami había dicho, los chicos prepararon sus siguientes golpes: una cuerda metálica sustraída del cobertizo y convenientemente colocada en una estrecha escalera por Usuff y Nami hizo caerse rodando a tres de los policías de Smoker, que se dejaron varios dientes en la caída y se fueron a quejar muy furiosos a Akainu. El subdirector solo había terminado de tranquilizarlos cuando en la estancia había entrado un Kizaru histérico: al parecer alguien había llenado su laboratorio de globos de helio, y por culpa del calor de su hornillo corría el riesgo de que estos globos explotaran de manera bestial. Tuvieron que llamar a los bomberos para quitarlos, solo para que estos les rebelaran que no era helio, si no aire comprimido. Los alumnos que se habían asomado curiosos a ver a los bomberos rompieron a reír hasta que Akainu y Kizaru los mandaron a sus cuartos boceando enfurecidos.

Para rematar el día, al volver a su cuarto agotado Akainu se quitó su gorra y su chaqueta y se metió en la cama sin desvestirse si quiera. Tras bajarse los pantalones se estaba quedando dormido cuando escuchó un ruido extraño... parecía una especie de respiración...

Akainu distinguió en la oscuridad una sombra de enorme pelo afro, y al encender la luz se encontró cara a cara con Brook, que dormía plácidamente, abrazado a él.

-¡AAAAAAAAAAAAH!-el subdirector saltó de la cama, asustado y furioso, sin entender nada, y su grito de ultratumba despertó a Brook.

-Ooooooh... ¿Qué pasa, jefe?-preguntó Brook frotándose la cabeza con los ojos entrecerrados por el sueño.

-¡¿QUÉ HACES TÚ EN MI HABITACIÓN?!-tronó Akainu agarrando a Brook por su pijama y zarandeándolo enloquecido. Aquella era la gota que colmaba el vaso.

-¿En tu...? Es mi...-Brook estaba un poco confuso-perdón subdirector, pero creo que esta es mi habitación... vamos, lo era hasta hoy...

Akainu parpadeó, confuso. Entonces sacó su tarjeta de acceso y se dio cuenta de que se la habían cambiado. De igual forma, alguien había cambiado la placa de las habitaciones. Al dormir él al lado de Brook, ni se había dado cuenta de que se estaba metiendo en la que no era, solo siguió el número del cuarto. Y efectivamente, estaba en el del viejo rockero.

-Sí quiere podemos seguir durmiendo, usted da calorcito-dijo Brook amablemente, mientras volvía a meterse en la cama y se tapaba.

-¡Cállate! ¡No te atrevas a hablar de esto a nadie!-le advirtió Akainu.

-Mpppfff... ¿Qué?-Brook ya se había dormido otra vez.

Akainu se quedó unos segundos mirándolo mientras se tranquilizaba. Se puso los pantalones de nuevo y luego salió y se metió esta vez sí en su cuarto.

-Se van a enterar...-Akainu le metió tal golpe a la pared que se hizo un agujero, y sus fotografías y diplomas militares cayeron al suelo-joder... están muertos...


MIÉRCOLES

-No quisiera decir nada que os preocupase... pero tengo un mal presentimiento...-Usuff estaba sentado pelándose un melocotón rodeado de críos de los primeros cursos, que lo observaban con preocupación. Entre los mayores sus mentiras no colaban, pero Usuff era bien capaz de estafar a los más niños todavía-ya habréis oído claro que Shinsekawa sufre... una maldición...

-¿Una maldición?-repitieron los crios de primer y segundo curso, algunos incrédulos, otros verdaderamente preocupados.

-Sí, una maldición...-dijo Usuff con voz lúgubre-habréis oido hablar de Gekko Moriah...

-El de la peli-dijo Tanaka, el chico que iba a teatro con Usuff, sin mucho convencimiento.

-Está basada en hechos reales ¿no lo sabíais?-mintió sibilinamente Usuff. Comprobó con satisfacción que eso sí les asustaba. Luego bajó más el tono de forma que los niños tuvieron que inclinarse para oírle mejor. Bartolomé también estaba entre ellos, y parecía acongojado-Gekko Moriah existió de verdad, o al menos eso cuentan los supervivientes de la matanza de un reformatorio como este, llamado Fugitomora.

El reformatorio en cuestión había tenido un accidente por una fuga de gas hacía años y dos chicos habían resultado heridos, pero afortunadamente nada fue grave. Carnaza suficiente sin embargo para que el gran mentiroso Usuff pudiera despacharse agusto.

-Sale en mi móvil-dijo uno de los chavales, angustiado-"Incidente en Fugitomora"... ¡Al parecer dos chicos fueron al hospital!

-Y luego están los otros tres, los que no encontraron-agregó Usuff comiendo de su melocotón con suficiencia-¿os sorprendéis? Al igual que aparece en la película de Moriah, él los degolló y virtió su sangre por todo el colegio, hasta su escondite que se encontraba en las entrañas del reformatorio. Allí Moriah cuelga a sus víctimas boca a bajo y les rolle las entrañas hasta que no les queda nada...

Los niños se miraron, algunos reprimiendo escalofríos, mientras la terrorífica imágen del famoso monstruo de la cultura pop, Gekko Moriah, que había superado en disfraces ese Halloween a la Niña del Exorcista y Freddy Krueger, surgía en sus cabezas y soltaba terroríficas risotadas, mostrando sus afilados colmillos con los que pretendía devorarlos.

-Moriah solo es una película-se atrevió a decir un chaval con pinta chunga, cuyo ojo estaba decorado con una desagradable cicatriz-deja de fliparte.

-Muy bien, vale, de acuerdo-dijo Usuff sin inmutarse-pero a mi amiga Vivi ya se la ha llevado, y ando con miedo de ser yo el siguiente...

-¿Lo... lo dices en serio?-preguntó Tanaka, recordando como Vivi ya no estaba con ellos en el grupo de teatro.

-Es verdad, Vivi desapareció hace tres semanas y nadie ha dicho nada-observó Bartolomé y los que estaban a su alrededor lo recordaron con angustia. Algo no iba bien... nada bien.

-Ey, Law-Usuff llamó al moreno que paseaba por el pasillo distraídamente, pensando un modo de colar más droga en el reformatorio-¿tú crees en lo de Moriah?

Naturalmente Usuff ya había hablado con Law horas antes sobre lo que se proponía hacer. El moreno había aceptado solo por echarse unas risas.

-Pues claro, joder...-dijo fingiendo miedo-no pienso salir esta puta noche. No quiero que me pase como... a ella...

Los críos de los primeros cursos se miraron intentando disimular su horror mientras Usuff, echando la piel del melocotón a la papelera, se volvía andando a su habitación fingiendo indiferencia. Por dentro estaba muy satisfecho: tanto Bartolomé como Law le habían ayudado a infundir la mentira... y Usuff sabía bien que en un lugar como Shinsekawa los rumores vuelan.

Efectivamente el rumor de que el horrible Gekko Moriah acechaba en el interior de Shinsekawa corrió como la pólvora y hasta los profesores se enteraron de ello. La mayoría de alumnos no lo creía, pero era cada vez más (incluso de los cursos más altos) los que le temían, y empezaron a llevarse amuletos a las clases e incluso a pintarse la cara con barro, lo único con lo que se podía vencer al monstruo.

-¡QUÍTESE ESO DE LA CARA INMEDIATAMENTE!-le gritó Akainu a un alumno de tercero al verlo con barro por toda su faz. Segundos más tarde una fila entera de alumnos pasaba cerca suyo, todos con la cara marrón por el barro. La cara de Akainu en cambio se puso roja. Seguro que Moriah a él tampoco le atacaba.

-Es una superstición absurda-les decía Jinbei a unas niñas de primero que lloraban y no querían irse a su cuarto-por favor, volved a la cama...

-¡Le he visto, he visto a Moriah!-gritó otro alumno desde lejos, y de varios cuartos empezó a salir la gente corriendo y chillando horrorizados.

-¡Joder me cago en todo, meteros en la cama ya!-chilló Boa Hancok, que también cuidaba pasillo esa noche y estaba hartísima de la tontería.

Varios niños se sentaron en las escaleras de la entrada negándose a entrar hasta que Magellan los arrastró a sus cuartos y Akainu cerró todas las habitaciones automáticamente. Pero aquello no terminaba ahí, estaba claro.

Incluso Eustass y sus agresivos colegas andaban difundiendo rumores sobre Moriah, y asustaban a los críos imitando su risa y jurando verlo. Eustass no era de fiar, eso Zoro y los demás lo sabían, pero a la hora de joder a Akainu era un campeón. Y por ello Luffy y sus amigos se habían vuelto sus aliados ocasionales.


-Os recuerdo que los exámenes son la semana que viene, al igual que el Back Fight así que deberíais emplearos a fondo-les dijo Jinbei a la clase de 4° B mosqueado después de que Carrot se hubiese puesto a chillar porque creía haber visto a Moriah en la ventana.

-Yo voy a suspender fijo-le dijo Luffy a Jinbei, abatido. El profesor negó con la cabeza.

-Tú Luffy has estado muy atento y has entendido bien la lección-dijo con su voz grave y pausada-lo que significa que con un mínimo de líneas puedes hasta sacar una nota presentable. Pero no puedes quedarte en blanco en el examen. Porque sin nada escrito, yo no puedo ayudarte.

-Está bien, vale...-dijo Luffy alzando los brazos con preocupación. Si suspendía, lo tendría muy difícil para aprobar después segundo, y no le dejarían hacer la selectividad. Luffy sabía que tanto su abuelo como su madre querían que él la hiciera y pudiese entrar a alguna universidad, la que fuera, donde fuera. Así que esperaba no decepcionarles, aunque le costaba concentrarse cada vez más.

Parte de la culpa de ello la tenía Nami. Pasaban la mayor parte del tiempo juntos, y después de tantos años de tensión sexual no resuelta Nami quería recuperar el tiempo perdido: besaba a Luffy apasionadamente y le acariciaba el cabello mientras le daba calor con sus grandes pechos.

Luffy se excitaba mucho, lo cuál después de su relación con Vivi ya no era tan nuevo. Él chico ya sabía donde tocar, e incluso a veces tenía mala idea. Una vez se estaban besando y comenzó a acariciar la vulva de Nami por encima del pantalón. La chica había gemido escandalosamente al notarlo, tanto que Magellan los había descubierto y echado del baño, muy malhumorado. Sí, Luffy ya no era un novato... y cada vez tenía más ganas de sentir a Nami... de tenerla en su totalidad...

-Zorra...-Boa Hancok miraba a los dos enamorados besándose en las gradas cruzada de brazos y furiosa. A su lado Galdino consultaba una revista de decoración del hogar con aburrimiento. Hancok notó como las lágrimas brotaban en sus ojos, pero intentó disimularlo. No quería que nadie la viera así de vulnerable... no quería que nadie la viese llorar. Pero el hecho de que su amado niño estuviese feliz en brazos de otra... y le hiciera aquellas cosas que ella veía que hacía... obligaba a Boa a llegar al extremo de querer incluso morirse.

-¿Tiene alergia profe? ¡Conozco un tratamiento súper bueno!-exclamó Franky que pasaba por allí acompañado de Sanji y Chopper. Ella le dio la espalda sin molestarse si quiera en responder. Franky se encogió de hombros y siguió su camino, mientras Hancok sacaba sus gafas de sol y seguía espiando a Luffy, furiosa.

Tanto Franky como Sanji y Chopper se dirigían al punto siguiente del elaborado plan de Usuff... un plan que tendría devastadoras consecuencias en el Reformatorio.


JUEVES

Aquella noche alguien (Eustass) puso un petardo en el tercer piso y Akainu, Magellan y los policías fueron corriendo a ver que pasaba. Eso dejó el segundo piso sin vigilancia, con lo que Sanji y Franky pudieron colarse con tranquilidad, seguidos de Chopper que cargaba con las muestras.

-Creo que la doctora se enfadará mucho conmigo si se entera-musitó el niño, no muy convencido.

-Tú tranqui-dijo Sanji, cogiendo una de las ampollas llenas de sangre y echándola por el suelo-como dice el Usuff todo sea por el espectáculo...

Cuando a la mañana siguiente las puertas de las habitaciones se abrieron y los alumnos salieron se encontraron un rastro de sangre que bajaba por las escaleras a los primeros pisos. El ataque de histeria fue colectivo. Casi al momento Hancok y Galdino alcanzaron al grupo de chicos que gritaban y corrían por los pasillos intentando escapar de Moriah.

-¿Otra vez con eso?-empezó Boa, furiosa-¡Me tenéis hasta el coño con tanto...!

Pero se calló cuando uno de los alumnos señaló las trazas de sangre. Hancok palideció y miró a Galdino, que acababa de reparar en ellas también.

-Pero... pero qué es esto...-dijo el profesor de arte indignado-a mí para esto no me están pagando...

-Moriah deja un rastro de sangre cuando lleva a sus víctimas a su guarida-explicó Tanaka, temblando como el papel-¡faltan alumnos, estoy seguro!

-O profesores-añadió Rebecca.

-¡Qué tontería!-exclamó Hancok, aunque ya no estaba tan convencida.

-Ya ha pasado en otros reformatorios...-recordó otro de los chavales, preocupado.

-Callaos ya... Galdino...-Hancok señaló la escalera que bajaba a los pisos inferiores-baja a ver...

-¿Yo?-el profesor se reajustó las gafas, indignado-estarás de broma.

-¡No me vengas con que te da miedo!-le chilló Hancok indignada-¡sé un hombre por una vez en tu vida, baja ahí si tienes pene!

-No tengo que demostrarte nada, y además tú también tienes miedo... ¡no pienso bajar, que vaya otro!-rebatió Galdino-¡Avisa a Mihawk, o a los polis, o a quien sea!

-¡No me lo puedo creer!-se escandalizó Hancok aunque ella también estaba muerta de miedo, cosa que no admitiría jamás. Por suerte para los dos, los policías llegaron en ese momento, acompañados de Magellan y Kizaru.

-¿Qué es todo este ruido?-preguntó uno de los policías. Al ver la sangre se quedaron paralizados.

-Avisad a Akainu-le dijo Magellan a Hancok, que se apresuró a obedecer, intimidada. Si hubiese sido Buggy ella jamás le habría hecho caso.
Cuando Akainu llegó y vio la sangre su rostro se ensombreció. Detrás de él el grupo de alumnos del segundo piso se echaron a temblar de solo imaginar lo que él haría ahora. No sabían quién les daba más miedo, si Akainu o Moriah.

-Vengan conmigo-ordenó Akainu y descendió las escaleras seguido de los policías y de Magellan y Kizaru. El siniestro reguero de sangre llevaba hasta el bajo, donde se encontraban sus despachos y el jardín de Sengoku.

-Los alumnos... ellos creen que hay un monstruo... es de una película, me parece-le explicó Magellan a Akainu intentando ser de utilidad, aunque el subdirector apenas le escuchó.

Los trozos de sangre llevaban a los jardines privados de Sengoku. Akainu no solía acercarse allí, primero porque aborrecía al director y segundo porque eran tan frágiles que cualquier acercamiento podía afectar a las plantas. Observó las enredaderas por los amplios ventanales del jardín, cuando creyó ver a alguien moverse en su interior. Akainu entrecerró los ojos mientras indicaba a sus hombres con un gesto que rodeasen al instruso.

-¿Y si... es Moriah?-se atrevió a preguntar uno de los policías.

-¿Pero tú vas en serio?-le espetó Kizaru con desdén.

-¡AHORA!-los policías corrieron al jardín interior rodeando al intruso, hasta descubrir que era tan sólo una especie de espantapájaros que Sengoku había colocado allí para alejar a los cuervos. Al verlo Akainu se quedó de piedra. Pero lo peor vino después.

-¿Se puede saber qué hacen en mi jardín?-bramó Sengoku apareciendo también en el jardín. Al ver como los policías habían pisoteado sus hortensias sin ninguna consideración enrojeció de ira de un modo parecido al de Akainu-¡Pero ustedes... ustedes están locos!

-Han sido los alumnos...-empezó Akainu de mal humor.

-¡Has sido tú Akainu!-bramó Sengoku apuntando a su subordinado con un dedo acusador. Estaba fuera de sí, y realmente resultaba intimidante pese a su avanzada edad-¡Tú, tú estás loco! Has llenado mi colegio de policías ¡NOS HAS VUELTO A TODOS LOCOS!

-¡PERO COMO SE...!-empezó a protestar Akainu. Sin embargo el director no aceptaba ninguna réplica.

-¡FUERA DE AQUÍ INMEDIATAMENTE Y NO VUELVAS! ¡TODOS! ¡MIS FLORES! ¡LAAAAAAARRRGO!-rugió Sengoku con la voz tan alta que las últimas notas se quebraron. Los policías vacilaron un momento y finalmente se alejaron sin rechistar, igual que Magellan. Los que tardaron más fueron Akainu y Kizaru. Pese a la cólera de Sengoku ellos lo miraban rabiosos.

-¿Es que no me habéis oído?-preguntó el director, resoplando como un toro-¡He dicho QUE FUERA DE AQUÍ!

Sengoku era anciano pero parecía haber rejuvenecido veinte años con aquel enfado. Sus ojos a través de sus viejas y redondas gafas chisporroteaban. Akainu y Kizaru debieron pensar que era mejor no contrariarlo, y finalmente se fueron de allí.

-Mis pequeñas...-gimoteó Sengoku acariciando los pétalos pisado de sus caras hortensias-preciosas...

Pensaba hablar con el capitán Smoker para amonestarlo por la conducta de sus agentes. Y naturalmente era el momento de terminar con la actitud de Akainu. "De un modo u otro-pensó Sengoku -esto se tiene que terminar. O él... o yo".


Aquella tarde además de tener que aclarar por megafonía los falsos rumores sobre Gekko Moriah Akainu tuvo que suprimir otra revuelta entre los alumnos mayores y recuperar varios de los exámenes preparados para la semana siguiente, lo que obligó a los profesores de matemáticas, historia y lengua a reescribirlos. Las cámaras espía de Koala, extrañamente, no revelaban gran cosa.

-¿Me estas diciendo que no se ve nada en absoluto?-Akainu observó en los monitores de las cámaras mientras Koala sonreía con nerviosismo, fingiendo estar tan desconcertada como él.

-Los vídeos son estos - dijo ella nerviosa-o se hacen invisibles o...

-O tú les estas ayudando-completó Kizaru, que estaba detrás de ellos y miraba a la niña receloso. Koala ya se esperaba una acusación así. Por suerte era una buena actriz.

-Nunca haría eso... si les dijera que yo colaboré con vosotros ellos nunca me perdonarían. Sería mi fin...

-O ellos te usarían como cortafuegos-replicó Kizaru.

Luffy ya había advertido a Koala de que aquello podía pasar. Pero ella no tenía miedo, ya no. Lo había pasado tan mal aquellos meses espiando para ellos, que su único terror era tener que volver a vivir lo sola. Ahora era parte de la resistencia, una pieza fundamental, y no iba a rendirse.

-Creo que ellos han hakeado el sistema-dijo la chica sin dejar que el miedo a aquellos dos monstruos la venciera-deben de haberlas visto...

-Dijiste que eran casi invisibles-la recordó Akainu.

-Casi...

Kizaru no parecía fiarse nada, y se lo evidenció a Akainu con un gesto torcido. Koala seguía con la mirada clavada en la pantalla del monitor, pero en realidad no se perdía un instante de la interacción entre los dos profesores. Su futuro dependía de la decisión que tomaran.

Afortunadamente (y por alguna circunstancia extraña) Akainu parecía bastante calmado.

-Te doy un día para que me los encuentres. Confirma que son el Sombrero de Paja y sus amiguitos, y con eso me valdrá. Pero como me falles...

Koala asintió, tragando saliva asustada. No quería ni imaginar lo que él podía llegar a hacer llegado el caso. Pero aquello significaba una cosa: ya no podría seguir ayudándolos. Debía hablar con Luffy cuanto antes, y explicárselo.


Tras una tercera gamberrada, esta vez la profanación del cuadro del fundador de Shinsekawa, en cuya boca alguien (Franky) pintó un enorme pene, Akainu se volvió a su cuarto agotado tras una larga y tortuosa jornada. "¿Aún quieres ser el director del Reformatorio?"-le había preguntado Aokiji a mala idea en la cena. Los demás profesores sufrían también las consecuencias de las trastadas, pero Akainu tenía la desagradable sensación de que todos se reían de él secretamente. Las caras de Hancok, de Jinbei... de aquel gilipollas engreído de Mihawk... lo ponían muy furioso.

Puso especial atención en comprobar que esta vez si era su cuarto en el que se estaba metiendo para acostarse, y una vez asegurado se desvistió y se metió en la cama.

El problema era que esta vez sus alumnos le habían cambiado la tarjeta a Brook y el esqueleto se había metido en la habitación de Akainu adormecido por las pastillas que tomaba para el insomnio. Cuando Akainu se metió en su cama, se volvió a encontrar cara a cara con Brook, cuya respiración apenas sonaba de lo suave que era.

-¡FUEEEEEEEERA DE AQUÍIIIIIII!

El bramido de Akainu y los chillidos de Brook resonaron por todo el Reformatorio, y los alumnos del segundo piso empezaron a llorar otra vez creyendo que Moriah venía a por ellos.


VIERNES

-No podemos retirarnos ahora... aún falta lo mejor-Zoro se acabó su desayuno frutal mientras Luffy removía distraídamente la leche. El chico del Sombrero de Paja acababa de comunicarles a él, Nami, Sanji y Chopper que había hablado con Koala, y que ella no podría seguir encubriéndoles por las tiempo.

-Es más-había añadido Luffy con calma-quieren que ella nos descubra... quieren que nos pille para probar que no nos ha ayudado.

-Me cago en la puta-Sanji se terminó su café entre más maldiciones y palabrotas-¿y qué vamos a hacer?

-No podemos rendirnos-insistió Zoro.

-Akainu estuvo hablando con la doctora Kureha-relató Chopper-le preguntó si sabía algo del robo de sus muestras de sangre... creo que ya sospecha de nosotros.

-Era obvio que iba a sospechar-dijo Sanji haciendo crujir los nudillos-la cuestión es sí nos enfrentamos a él directamente... o no.

Zoro miró a Nami, que estaba sentada tranquilamente junto a ellos en la mesa, esperando a que bajase Robin. La morena había ido a darse una ducha rápida al baño, y a hacer una de sus llamadas misteriosas.

-¿Tú qué opinas?-le preguntó el peliverde, y ella se encogió de hombros.

-A mí no me miréis, yo estoy en esto hasta el final. Y no me da miedo Akainu... ya no.

-Tenemos que entregarnos-dijo Luffy-al menos dos de nosotros.

Zoro llevaba ya tanto tiempo al lado de su amigo que se había acostumbrado a aquellas sorpresas, frases inesperadas que daban totalmente la vuelta a cualquier discusión. Intentó pensar con la lógica de Luffy... es decir, no pensando.

-Entregarnos... Para protegerla a ella... ¿no?-dijo Zoro finalmente, mirando a Luffy con cautela. Como se esperaba su amigo asintió.

-Es la única forma.

-No, ¡no la es! -Nami miró a Luffy enfadada-¡Luffy! ¿Cómo puedes ni pensarlo? Sabes...-bajó un poco la voz-¿sabes lo que te hará Akainu cuando se entere?

Luffy asintió, pero para sorpresa e indignación de Nami sonreía. Los demás se miraron entre ellos intranquilos. Cuando el chico actuaba así... no se podía augurar nada bueno.

-La necesitamos allí-recordó Luffy-es parte del plan...

-Me parece bien-dijo Sanji que parecía junto a Luffy el más calmado-¿pero quién va a entregarse? Porque necesitamos dos cabezas de turco...

-Lo haré yo-dijo Luffy.

-Y yo-añadió Zoro. Sólo de pensar en lo que podía hacerles Akainu se les encogían las tripas, pero desde que Nami había recibido su castigo Zoro tenía más valor que nunca y estaba dispuesto a enfrentarse a lo que fuera. ¡Y ya veríamos si conseguían azotarle a él!

-Cómo comprenderéis no puedo dejar que lo afrontéis solos-dijo Sanji echándose su largo cabello rubio a un lado, muy serio-yo iré con vosotros, sois mis hermanos.

-No hace falta que seamos más... Tú quédate al margen. Si a nosotros nos pasa algo... debes terminar esto-le dijo Zoro a Sanji, con respeto samurai. El rubio le miró entre complacido y aturullado. Eso sí que no se lo esperaba.

-Está bien-accedió finalmente, echándose hacia atrás en su silla. Luego le pasó al peliverde un zumo de naranja que acababa de exprimirse para él-bebe esto marimo anda, que lo vas a necesitar.

-Gracias-dijo Zoro sonriendo. Lo encontró muy refrescante.

-Eh, eh, un momento-protestó Nami, poniendo los brazos en jarra-¿Y por qué sería Sanji...?


Luffy estaba sentado en las gradas escribiéndole a Nami, que se había ido a la ducha después de esperar a Robin. La pelirroja le mandó un selfie de ella envuelta en su toalla, en la que de la tela se podía apreciar el borde de uno de sus rosados pezones. Recordando aquella vez que la había visto desnuda en la enfermería Luffy notó como la sangre le bajaba a aquel sitio, y se ponía levemente colorado. Ansiar tocar a Nami y besar sus tetas era algo que no estaba preparado para sentir. Pero a parte de sus planes de batalla contra Akainu, Luffy no paraba de pensar en eso. Incluso buscó en Internet "Cómo hacerlo la primera vez". Quería respuestas... necesitaba saber por dónde empezar...

Hancok le observaba desde una columna. La profesora conocía bien a los hombres, sabía con quién se estaba escribiendo el chico. Si la apuraban incluso podía adivinar cómo era la provocativa foto que le había mandado Nami.

-Luffy...-Hancok se llevó las manos a los pechos mientras susurraba el nombre del chico, llorosa. ¿Por qué él no veía nada en ella? ¿Por qué si lo veía en aquella patética zorra pelirroja, y en la otra niñata rica, aquella Vivi? Todos los hombres de los que Hancok había estado enamorada alguna vez la habían deseñado. Luffy solo era uno más en su larga lista de fracasos amorosos. Pero era de los que más la estaba doliendo.

-Sé que está así por Luffy... desde que él empezó a salir con Nami cada vez está peor-Franky espiaba a Hancok espiar a Luffy oculto desde unos arbustos del jardín.

-¿Y por qué me lo cuentas a mí? Yo poco puedo hacer Frank-se excusó Brook encogiéndose de hombros. El esquelético profesor debía cuidar patio junto a Hancok, pero al igual que ella no hacía gran cosa.

-Sabes que Hancok me gusta desde que llegué aquí-dijo Franky, que estaba más serio de lo habitual en él-¡yo soy más mayor, podría llegar a ella! Pero necesito una oportunidad. Y ella no me la da...

-Te entiendo colega, yo también lo intenté varias veces cuando la conocí, pero solo me gané una nariz rota ¡Yohohohohoho!-se carcajeó Brook.

-¡Pero lo mío es en serio!-insistió Franky nervioso-escúchame Brook, si tú pudieras colarme en la sala de profesores o algo así, quizás yo pudiera...

-Eh tíos, ¿de qué se habla?-preguntó Sanji amistoso, acercándose a ellos acompañado de Zoro. Después del desayuno habían estado charlando amistosamente, por una vez sin peleas.

-¡Aaaaah!-Franky dio un respingo, sobresaltado por su aparición-¡Shhhhhhh, hablad más bajo! Esto es importante...

-¿A quién estáis...?-preguntó Zoro echando una ojeada desde el arbusto. Se volvió, extrañado-¿a Hancok?

-Qué va...-empezó a excusarse Franky.

-A Franks le gusta-dijo Brook, bocazas, sin dejarle tiempo a decir nada más. Franky le fulminó con la mirada-ups, lo siento, creía que ellos podían saberlo... ¡Yohohohohoho!

-Brook eres un bocas-le reprendió Sanji poniendo los ojos en blanco.

-Lo tuyo con aquella fregona el año pasado no lo he contado aún-protestó Brook haciendo que Sanji se pusiera colorado.

Mientras Sanji estrangulaba a Brook Franky le contó a Zoro sus penurias.

-Siempre noté que te gustaba, pero no es nada raro-razonó Zoro con calma-aunque es una cabrona...

-Hancok no es fácil de coger Franky, hazme caso-dijo Sanji con aún Brook rodeado entre sus brazos.

-Sí bueno, haz caso al experto...-se burló Zoro. Sanji dejó a Brook para ir hacia él-aunque... creo que sé cómo puedes quedar con ella...

Sanji, Brook y Franky se quedaron helados en ese momento, estáticos en el aire.

-¿Ah sí...? ¿Cómo?-preguntó el principal interesado, sin poder contener su emoción. Zoro sonrió mientras le echaba otro vistazo a Hancok.

-Con un engaño...


Luffy se besaba apasionadamente con Nami, mientras deshacían la cama de su habitación restregándose sobre ella . La chica le acariciaba el rostro y emitía pequeños gemidos mientras él masajeaba su espalda y la apretaba más y más contra su propio cuerpo.

-Mmmmm... iiiiiiih...-los ruiditos que hacía Nami eran cada vez más agudos y suplicantes, y le ponían al chico muy cachondo. Nami provocó a Luffy lamiéndole la mandíbula y besándole luego húmedamente en los labios, mientras él la subía la camisa y se atrevía por fin a tocarle los senos.

-¿Vas a seguir?-le preguntó Nami con voz entrecortada. Al notar las cálidas manos del chico apretarle sus grandes y maleables tetas Nami se había descontrolado. Quería hacerlo... y le daba igual si la grababan-dime... ¿vas a seguir?

-Gggg... sí-Luffy mordió el pezón de Nami a través de la tela de su sujetador y suavemente tiró de él.

-¿Sí?-repitió ella, temblando de placer, y entonces le apretó a él su pene metiendo la mano en su chándal. Pasó el pulgar frotándole el glande con lo que Luffy perdió totalmente el control.

-¡Sí!

En ese momento Robin abrió la puerta de la habitación seguida de Usuff y Sanji, y la pareja se separó sobresaltada. Nami se apresuró a bajar la camisa mientras Luffy se cruzaba de piernas para ocultar su excitación. Robin se retiró un poco, cohibida.

-Mejor volvemos luego...-dijo a modo de excusa.

-No, no, no hace falta-Nami se recolocó el cabello incapaz de disimular su enfado-¿Qué pasa?

Mientras Robin les explicaba, Sanji miró a Nami detrás de ella. Aunque él ahora estaba con Viola, seguía enamorado de Nami, como era inevitable. Alejándose de ella había conseguido reprimir sus sentimientos temporalmente, y luego había llegado a olvidarla en brazos de la candente mujer flamenca, pero no podía dejar de pensar en que ahora Luffy disfrutaba de ella... y eso inevitablemente le ponía celoso...

-Usuff ha hablado con Buggy-explicó Robin-conseguimos su número gracias a Brook.

-¿Y bien?-preguntó Nami impaciente. Robin decidió ignorar su mal humor.

-Está en Logetown como sabíamos, pero en libertad. Al menos hasta que lo juzguen-explicó la chica-no puede dejar la ciudad... pero está dispuesto a hablar con nosotros...

Luffy, que hasta entonces había estado distraído todavía recuperándose de la excitación, se quedó paralizado al escucharlo.

-¿Sabe... algo?-preguntó con sorpresa.

Robin y Usuff se miraron con elocuencia.

-Él dice que sí-dijo Robin-al principio no quería hablar. Hemos tenido que llamarle cuatro veces.

-Me he tenido que hacer pasar por teleoperador y vendedor de seguros para que me lo cogiera-añadió Usuff con orgullo.

-Nos ha dicho que teníamos que quedar con él-explicó Robin-porque es muy peligroso... hablar por el teléfono.

-¿Creéis que Akainu también nos tendrá hakeados los móviles?-preguntó preocupado Usuff.

-Lo que habrá en el tuyo, macho-dijo Sanji burlón. Usuff le lanzó una mirada de desdén, porque desde luego Sanji no era el más indicado para hablar.

-Pero no lo veo nada claro-dijo Nami preocupada-estamos castigados sin ir a Logetown en las tres semanas que quedan... ¿cuándo se supone que le vamos ver?

Le alegró comprobar que Robin ya tenía respuesta a eso, y era buena.

-Recuerda que la semana que viene es el torneo... y es en Logetown-dijo.

-Tres días de gloria-recordó Luffy cuyo rostro se fue iluminando poco a poco.

-Suficiente para hacer una escapada-dijo Sanji secamente.

-¿Creéis que podremos? ¿Qué no se darán cuenta?-preguntó Nami alarmada.

-No tenemos otra opción-Robin se sentó en la cama de enfrente con calma-solo hay que planear cómo hacerlo.

Nami asintió lentamente mientras Luffy la daba la mano. Sanji mantenía la vista clavada en sus zapatos.

-Pues pensémoslo rápido-dijo la pelirroja con decisión-y luego... ¿podéis dejarnos solos en el cuarto, por favor?


Cuando salieron Usuff se despidió de Robin y Sanji porque tenía que irse al salón de actos. La obra de teatro era al día siguiente y Galdino quería que los actores fuesen a ayudarlo a colocar los decorados. Luffy sería el único que faltaría a la cita.

Sanji y Robin se quedaron solos. Como Zoro estaba entrenando la morena estaba libre, y Viola tenía clase así que Sanji la acompañó a la biblioteca a donde iría a cogerse unos libros.

-Chicos...-los saludó Jinbei con un asentamiento de cabeza mientras leía distraído en una de las mesas de la biblioteca. Robin le sonrió dulcemente y luego fue a sentarse a otra, de donde sacó varios libros.

-"Código militar"-leyó Sanji en uno de ellos-¿qué estás leyendo?

-Necesito documentarme, para ayudar a Luffy-le explicó Robin mientras sacaba más libros de las estanterías.

-Mmmm ya...-Sanji no la había entendido, pero siguió a lo suyo-espero que Viola no nos vea, o me la liará como siempre...

No se dio cuenta de lo mal que había sonado eso hasta que lo había dicho. Y le preocupó que le saliera de una forma tan inconsciente. Robin se volvió para mirarle con sorpresa.

-¿Qué quieres decir?-le preguntó. Se había quitado las lentillas y llevaba sus pequeñas y modernas gafas de lectura.

-Eeeeeh no, nada... olvídalo-dijo Sanji. Robin no le insistió, pero finalmente él se decidió a hablar-es que ella bueno... ja, ja, ja, es tan exagerada... ya sabes que es muy celosa.

-Lo había notado-reconoció Robin-pero yo estoy con Zoro, no tiene de qué preocuparse.

-Es verdad, es cierto pero aún así...-Sanji no quería seguir hablando, pero a la vez necesitaba desahogarse. Era fuego que le quemaba por dentro-es una tontería, ¿sabes? Pero en el fondo tiene razón... siempre estoy ligando y es normal que sospeche.

Robin se mordió el labio. En realidad ya había notado parte del comportamiento posesivo de Viola. Le molestaba mucho los comportamientos posesivos. Ella entendía por qué la gente era así, pero había padecido los celos y odiaba ese tipo de actitud.

No quería hablarle mal a Sanji de Viola. Pero por una vez Robin no era capaz de contenerse.

-Yo creo...-dijo con cautela-que si estás con ella es porque la quieres.. y si la quieres no la vas a engañar... ella debería confiar más en ti.

Se miraron por unos segundos. Sanji tamborileó los dedos en la mesa. Se llevaba muy bien con Robin, sabía que podía confiar en ella. Pero no estaba seguro de si debía complicar las cosas y...

-Nami me sigue gustando-las palabras salieron solas de su boca y fue tan fácil una vez fuera que no entendió como por tanto tiempo las había callado. Robin le miró unos segundos inexpresiva. Luego se pasó la mano por su cabello azabache, agobiada.

-Lo sabía-reconoció, mientras se sentaba intentando asimilarlo-es por lo de antes... solo has sentido celos porque aun tienes que superar a Nami. Pero lo harás, y Viola...

-No lo haré-respondió Sanji, abatido-ya lo he intentado muchas veces... nunca se irá de mí... nunca... joder... me gusta tanto que... la odio.

-No digas eso-Robin le tomó de las manos y le dedicó una sonrisa reconfortante-tú estabas muy feliz con Viola... date un tiempo... por ahora intenta no pensar en ello...

-Tú lo has dicho antes... Viola no confía en mí... a veces no me deja respirar... y lo peor es que tiene razón-farfulló Sanji. Le faltaba el aliento. Había veces que tenía tanta angustia que sentía que se ahogaba. Eso no le pasaba ni cuando estaban atosigándolo sus familiares.

-Confía en mí-dijo Robin, que sabía que lo que él necesitaba era una mano amiga-todo saldrá bien... pero no te agobies ahora.

-Eso es muy fácil decirlo-resopló él, forzando luego una sonrisa para contentarla.

-De momento...-dijo Robin pensando con sagacidad-¿por qué no me ayudas a escoger un libro nuevo? Necesito lectura para dormir...

Sanji además de un gourmet y un estilista nato era un lector cultivado, no al nivel de Robin pero sí más que los demás chicos. Así que se pasaron el resto del tiempo libre buscando una buena novela y Sanji estuvo más a gusto. Robin supo que él se lo agradeció cuando esa noche se encontró con una deliciosa infusión en la cena, que alguien había preparado secretamente para ella. Desde la otra punta de la mesa, el rubio la guiñó un ojo.

-¿Debería preocuparme?-bromeó Zoro, que estaba sentado al lado de Robin y no se le escapaban esos detalles. Ella le dio un beso en la mejilla mientras reía.

-¿Quieres un poco?-le ofreció.

-No me vendría mal-dijo Zoro, pero se la dejó toda a ella-no sabes cómo la he cagado hoy...

-¿Y eso?-Robin le miró divertida.

-Fui a buscarte a la habitación, e interrumpí a Luffy y a Nami. Creo que se ha cabreado bastante conmigo-explicó Zoro y Robin rió nuevamente-no les vamos a dejar en paz nunca.

-Bueno, hacemos lo que podemos-dijo ella con voz suave. Y era cierto.

Luffy y Nami no habían conseguido consumar su amor una vez más. Aunque él estaba tranquilo ella se tomaba el pescado de la cena malhumorada, hasta que Usuff se pinchó con el tenedor en la nariz y ella se unió a las risas de todos.


SÁBADO

Grupo de Waxapp de los Sombreros de Paja

~Usuff: chicos hoy es el dia!

~Usuff: no podeis faltar a la obra!

~Sanji: No faltaremos Usuf

~Sanji: Es obligatoria

~Sanji: Xd

~Chopper: Luffy Galdino pregunta por ti

~Chopper: Necesitamos que vengas

~Usuff: si es importante

~Franky: luffy no esta

~Franky: esta con Nami

~Franky: estan follando

~Franky: JAJAJAJAJAAJAJAJ

~Usuff: Xddddddd

~Usuff: demasiada informacion

~Sanji: Q poca gracia tio

~Chopper: No se es que Galdino se va a enfadar

~Zoro: (respondiendo al mensaje de Sanji) q se nos pone celosa

~Sanji: Marimo estúpido espero no verte hoy en la función

~Zoro: ojala

~Zoro: bueno q va a estar muy bien e

~Zoro: no es q no quiera ir

~Franky: JAJAJAJAJAAJAJAJ te emos piyado zorete

~Franky: pero no te la puedes perder

~Franky: yo llevo los tomates

~Sanji: (respondiendo al mensaje de Franky) Para qué te metimos en el grupo?

~Nami: dejad de petar ya

~Nami: q lufy baja ahora vale?

~Nami: no estaba cnmigo

~Zoro: Ya...

~Nami: con vosotros ya hanlare luego

~Usuff: ;)

~Nami: cntigo tambien usuf

~Chopper: En serio Luffy si ves esto tienes que venir ya

~Nami: q ya baja!

~Zoro: luego si q estaba contigo

~Zoro: ...

~Sanji: Tranquila nami del marimo me ocupo yo luego

~Zoro: ya te quiero ver masterchef

~Luffy: VOYYYYYYYYUUYYYYY!

~Usuff: menosmal


Los días de agosto estaban pasando muy rápidamente y desembocaban irremediablemente en la competición del Back Fight para los alumnos que hacían extraescolares de deporte, y para el resto de extraescolares en la presentación de sus trabajos. Así, los estudiosos de Historia del Arte con Galdino habían preparado una exposición con cuadros y maquetas de edificios y esculturas de los distintos movimientos artísticos a lo largo de los siglos. Robin, la mejor alumna de Historia del Arte, estaba muy entusiasmada por explicárselo todo a sus amigos. En cuanto a los alumnos de cocina de Zeff, encabezados por Sanji, estaban preparando el menú especial de un catering para la visita final de los padres, que sería el 31 de agosto. Tenían como misión hacer de ese día un festín inolvidable.

Los alumnos de Hancok, profesora también de inglés, habían conseguido aprenderse malamente "When I was your man" porque la mayor parte de los tiempos de clase ella los había pasado hablando como siempre de sí misma o llorando por la falta de Luffy.

Y naturalmente los alumnos de teatro tenían su tan esperada (y temida) representación. Más o menos todos los años transcurría igual: la obra empezaba, algunos alumnos lo hacían muy bien, otros de pena y a otros se les iba olvidando el guión. Las obras eran aburridísimas y además nadie entendía nada salvo Sengoku, así que entre el público el resto de chicos empezaban a hablar y a portarse mal, hasta que Akainu los gritaba. El culmen de la representación solía llegar cuando a Galdino le daba la neura y subía al escenario y empezaba a hacer él los papeles porque creía que así salvaba la obra. Solía acabar haciendo un ridículo tan espantoso que el público se reía y acababa prorrumpiendo en aplausos.

Era así cada año, hasta el punto de que los alumnos de Shinsekawa decían que había una maldición sobre Galdino. Cada vez que lo escuchaba el estirado profesor se enfadaba mucho.

-¿Luffy ha terminado ya de maquillarse?-exclamó el profesor, histérico-¡Venga, vamos! Por si no os acordáis la función empieza ya, no se si hace falta seguir repitiéndolo.

-Estoy acabando de pintarle-replicó Perona mosqueada. Encima del rostro de Luffy, que interpretaba al travieso duende Puck, había pintado pequeñas espirales y hojas del bosque, dándole un aspecto misterioso y encantador.

-Hecho-dijo Perona concluyendo.

-Luffy, no olvides tu corona silvestre-dijo Kalifa poniéndole al chico la corona en la cabeza y removiéndole el cabello.

-Quita-Perona apartó a Kalifa para ir fuera del camerino. Ella aun no había olvidado que la rubia había ayudado a Zoro a robarle el móvil y borrar sus videos. Videos que aún conservaba, pero que ya no servirían para chantajear al chico ni para herir a Robin, que la ignoraba. A Perona ya solo le servían para consolarse por las noches...

-Luffy eres más lento que un submarino a pedales ¡Vamos, maldita sea!-lo apremió Galdino empujándole hasta detrás del telón-voy a salir a presentar la obra... ¡estad preparados!

Al otro lado se escuchaba el murmullo del público. En la primera fila Aokiji estaba sentado entre Sengoku y Akainu, que ni siquiera se habían saludado al entrar. Kizaru estaba al otro lado del subdirector, y acompañando a Sengoku a su izquierda estaba Boa Hancok, que quería ver la actuación de Luffy lo más cerca que le fuese posible.

-Pero que lerda es-comentó Nami enfurruñada mientras miraba a la profesora que había llevado un cartelito y todo para alabar a su alumno.

-Tómatelo con calma-la aconsejó Zoro.

Estaban sentados de izquierda a derecha él, Robin, Nami, Sanji, Viola y Franky. En las últimas filas estaban Eustass Kidd y sus amigotes, a los que Magellan y los policías de Smoker vigilaban atentamente.

-Ahí está-señaló Kizaru despertando a Akainu, que había cerrado los ojos mientras esperaba a que comenzasen la función.

El público aplaudió vagamente a Galdino mientras él se acercaba al borde del escenario y hacía una reverencia teatral. No era muy popular entre sus alumnos.

-Director, profesores y alumnos. Esta noche nos reunimos una vez más para celebrar los sagrados misterios del teatro. Ese ritual en el que el hombre deja salir de su cuerpo su propio espíritu y mete en su interior otro, el de su papel...

-¿Qué es esto, una misa negra?-comentó en voz baja Sanji, al que sólo escucharon Franky, Viola y Law, que estaba sentado detrás de ellos.

-Ha dicho algo de meterla, creo que va a ser una orgía-le respondió Franky y a él se le escuchó bastante más. Akainu levantó la cabeza desde su asiento, ya con su radar de castigos activado.

-...tal vez sea en los enamorados Romeo y Julieta... ¿o quién sabe? En un atormentado Segismundo, una entrometida Celestina o un pasional Don Juan. Tal vez disfrutemos de los desengaños amorosos de Lorca o del cinismo de Molière...

-Ja, Molière-rió Sanji para que se notase que él entendía todas las referencias.

-Qué si que eres muy culto, que lo hemos entendido-se mofó Zoro desde su asiento. Sanji iba a contestarle pero Viola le dio una colleja para que se callara.

-Es consciente de que el título y el autor de la obra estaban anunciados a la entrada, ¿no?-dijo Robin mezclando la ironía con su habitual calma.

-Disfrutemos ahora de una de las obras más ancestrales del inmortal bardo que los alumnos han preparado con tanta ilusión y su director, esto es yo, los he guiado como el faro que ilumina las barcas en una noche de tormenta.

-Lleva días fijo pensando esa metáfora-murmuró Sanji y detrás de él Law se empezó a reír.

Galdino hizo una última reverencia y se apartó. Entonces las luces de la sala se fueron apagando y un foco iluminó tenuemente el telón, por el que se asomaba Luffy para la introducción. El muchacho le guiñó un ojo a Nami (Hancok creyó que era a ella y empezó a gemir de excitación, sobresaltando a Sengoku) y luego comenzó a declamar sus versos. Para sorpresa de todos, lo estaba haciendo muy bien.

Sin embargo dos detalles muy claros llamaban la atención de su interpretación; Akainu lo notó enseguida y se empezó a poner muy nervioso. Luffy había decidido que no imitaría ni a Galdino ni a Sanji en su actuación como Puck, ni siquiera a Buggy, al que también clavababa. El muchacho del sombrero de paja estaba imitando nada menos que a su propio hermano, Ace. Ace tenía un estilo de hablar muy peculiar, con muchas palabras inventadas y un tono de voz melodioso y a la vez estridente. Todo el que le había escuchado hablar alguna vez lo recordaba: y Luffy como gran imitador que era estaba bordando su interpretación.

En segundo lugar llevaba un sombrero muy parecido al de Ace en la cabeza, para rematar su referencia. Akainu se puso lívido al verlo. ¿De que iba ese chico? ¿Por qué hacía referencia a su hermano? ¿Acaso lo sabía... sabía lo que estaba planeando hacer...? O sabía... algo incluso peor... ¿sabía la verdad?

Luffy terminó su monólogo introductorio dando paso a los cuatro amantes de Atenas. La rica Hermia (Kalifa), enamorada del humilde Lissandro (Usuff) pero comprometida con Demetrio (Chopper), un rico noble que q su vez esta enamorado de Helena (Carrot), la dama de compañía de Hermia, al igual que Lissandro más humilde.

El rey de las hadas, Oberón (Tanaka) mandaba a su travieso siervo el duende Puck (¡Luffy!) arreglar a las parejas virtiendo polvo de amor sobre ellas pero el duendecillo se equivocaba a propósito y hacía que tanto Lissandro como Demetrio se enamorasen de Helena, y ninguno de Hermia. Por otra parte Puck hacia también que la esposa de Oberón, la reina Titania (interpretada por Perona) se enamorase de nada menos que un hombre con cabeza de asno (interpretado por Bartolomé).

La obra estaba saliendo relativamente bien para sopresa de todos. Era un buen grupo de teatro e incluso Luffy que siempre se trababa en sus partes en años anteriores este lo estaba haciendo con mucho convencimiento. Akainu no podía dejar de mirarle, fascinado y aterrorizado con su interpretación. Ace, Ace... aquel maldito sombrero de paja no sabía con quien se estaba midiendo... era tan grosero por su parte desafiarlo como impresionante.

Nunca el subdirector había estado tan vulnerable y paralizado. Kizaru se dio cuenta. Akainu simplemente no podía apartar los ojos del escenario y del viejo fantasma del pasado que le estaba visitando.

-O mucho me equivoco o tú eres ese duendecillo travieso al que llaman Puck, encantador de los bosques...

Zoro por su parte prefería no mirar cuando Perona hablaba; aún recordaba demasiado el tiempo que habían estado juntos, más que con Carrot, y le sentaba mal. Robin notó como se tensaba cada vez que ellas hablaban, y sabiendo que sentía arrepentimiento apoyó la cabeza sobre él para tranquilizarlo.

-Escucharé y atenderé pues nada puede parecerme mal si viene de la ingenuidad y el deber-decía Tanaka.

Sanji por su parte hacia comentarios de cachondeo en voz baja para que le escuchase Law, que detrás de él se estaba partiendo la caja de risa.

-Solo falta que el rey se enamore de Akainu-susurró.

-Tío para...-pidió Law, que lagrimeaba de la risa. Los dos habían hablado poco desde su ingreso en el Reformatorio, pero acababan de descubrir que se entendían muy bien.

-Pues sabed que el amor no mira con los ojos, si no con el alma...-decía Usuff, mientras tomaba la mano de Kalifa. Ella no tenía que fingir demasiado estar enamorada. Realmente se sentía cada vez más atraída por él. Era sorprendente para Kalifa, que solía ser muy superficial, pero realmente Usuff había conseguido traspasar su corazón más raudo que una flecha del Tártaro, como diría Puck.

-¿Cómo es posible entonces que duerma... entre charcos de angustia y dolor?-dijo Lissandro.

-Brillante-Galdino se frotaba las manos en su butaca. Si si, estaba saliendo bastante bien.

-Le felicito, es una buena elección-le susurró Mihawk, que se sentaba al lado suyo. Galdino se henchió satisfecho consigo mismo.

Nami le preguntó a Sanji por una parte de la obra que no estaba entendiendo, y en susurros el rubio se lo explicó. Se miraron y sonrieron. Hacia mucho tiempo que no hablaban. Así, Sanji siguió explicándole algunas frases y metáforas que ella no entendía, y en la oscuridad los dos se rieron en silencio.

Al lado de Sanji Viola notó aquello, y enfadada observó a su novio cuchichear con Nami. Era normal que hablasen, eran viejos amigos, y la pelirroja conocía a Sanji muy bien. Pero Viola no podía evitar sentir la envidia y la furia. Cruzada de brazos, intentó concentrarse en la función para evitar estallar.

En un momento Luffy perdió el hilo y Galdino se preocupó, pero Usuff rápidamente le sopló su línea como si fuese el apuntador y salvó la situación. El que estuvo sorprendentemente divertido en su papel de hombre-asno fue Bartolomé, haciendo sonreír a Zoro para sus adentros.

Luffy concluyó la obra, sonriendo hacia el público y apelando a él con su irresistible encanto infantil mientras se quitaba el sombrero de Ace.

- Y si nosotros, vanas sombras, os hemos ofendido, pensad sólo esto y todo está arreglado: que os habéis quedado aquí dormidos mientras han aparecido esas visiones. Y esta débil y humilde ficción no tendrá sino la inconsistencia de un sueño; amables espectadores, no nos reprendáis; si nos perdonais, nos enmendaremos. Y, a fe de honrado Puck, que si hemos tenido la fortuna de escaparnos ahora del silbido de la serpiente, procuraremos corregirnos de inmediato. De lo contrario, llamad a Puck embustero. Así, pues, buenas noches a todos.

Inclinándose hacia el suelo hizo su reverencia, y el público prorrumpió en un estruendoso aplauso. Incluso Akainu aplaudió, aunque de un modo tan siniestro que hubiera sido mejor no hacerlo. Aquellas últimas palabras del duende se le habían quedado grabadas.

-Bravo, bravo-dijo Jinbei alzando un puño al aire, orgulloso-¡Muy bueno!

-Ha estado correcto, la verdad-reconoció Sengoku ajustándose sus gafas.

-Para Luffy ha sido un gran esfuerzo-le recordó Aokiji.

-Luffyih...-Hancok tenía la mano metida debajo de las bragas y estaba colorada. Cuando encendieron otra vez las luces que tuvo que recomponerse rápidamente porque daba verdadero miedo verla.

De la mano de Chopper y Carrot Luffy salió junto al resto de actores a saludar y haciendo sendas reverencias fueron vitoreados por el público.

-¡Luuuuufy, Luuuuuufy! !-gritó Eustass, solo por armar el escándalo.

Galdino fue también aplaudido y sonrió por una vez en su vida, al menos hasta que Luffy le dio un besazo emocionado y el empezó a secarse su saliva, muerto de asco.

La función concluyó cuando alguien (podría confesaros que fue Sanji) gritó que había visto a Moriah y los alumnos empezaron a chillar y a corretear otra vez.


Aquella noche había en marcha dos planes, bueno, en realidad tres, pero hablaremos de dos en un primer momento.

El primero era el de Luffy: había quedado a verse con Nami aquella noche en los baños. Ninguno de los dos amantes podía aguantarlo por más tiempo. Debían consumar su amor cuanto antes. Nami se moría de ganas de tenerle, y él aunque estaba preocupado porque no tenía mucha idea también quería hacerlo.

Iba a perder su virginidad... mientras se abrochaba los botones de su mejor camisa, Luffy lo pensó. Eso sí que era extraño...de repente se sentía muy mayor. Los cómics que había sobre su cama y sus figuras de acción parecían mirarlo muy alejados.

-Déjate llevar, el cuerpo sabe lo que tienes que hacer-le aconsejó Zoro poniéndose a su lado frente al espejo del armario, y pasándole su caja de condones.

-Sobre todo mira bien por dónde la metes. La primera vez hay quien se confunde...-le dijo Sanji poniéndose al otro lado y repeinando a Luffy para que estuviera más guapo.

-Y no te corras muy rápido.

-Sí y... y...-Usuff también estaba sentado con ellos, e intentaba sonar como si fuera un experto-y cuidado porque... sus tetas... ya sabes...

-Sigue intentándolo-le cortó Sanji, malicioso-despídete de Usuff Luffy. Lo dejas solo en el club de la virginidad.

Usuff se puso rojo mientras Luffy le miraba con sorpresa.

-No es verdad, no está solo... está Chopper... y... y más gente...

-Ya, gracias-dijo Usuff cruzándose de brazos.

-Yo no quiero dejarte solo Usuff-dijo Luffy abrazando a su amigo-no quiero salir del club de la virginidad pero... pero es que... me apetece mucho...

-Ya, lo hemos entendido-dijo Sanji llevando a Luffy hacia la puerta. Estaba celoso, pero le deseaba lo mejor a su amigo-ale, a pasarlo bien.

Luffy de quedó en el pasillo unos segundos y los miró, preocupado.

-Yo eh... tíos...-dijo, indeciso.

-¡Corre vamos! Que tienes que esquivar la ronda-le recordó Sanji enfadado. Una vez Luffy se hubo alejado el rubio se sentó en la cama, abatido.

-Para que lo sepas yo podría estar fuera del club cuando quisiera, no me faltan las ofertas-dijo Usuff alzando su larga nariz ofendido.

-Tienes razón-concedió Sanji-perdóname.

Usuff miró a Zoro, pasmado. Luego volvió a mirar a Sanji.

-¿Lo... lo dices en serio?

-Sí.

Zoro vio que su amigo estaba hundido, y rápidamente se le ocurrió un modo de animarlo.

-Voy a tirar unos globos de pintura en la entrada... ¿os apuntáis? -les preguntó. A eso sabia que Sanji no iba a poder resistirse.

Efectivamente, el rostro del rubio se revitalizó al escucharlo. ¿Un acto vandálico en medio de la noche? No podía dejarlo pasar.


El segundo plan de la noche era el que anteriormente entre Franky, Zoro, Brook y Sanji habían trazado. Incumbía principalmente al descarado Franky y como no a Boa Hancok. Él conseguiría atreverse a declarar por fin su amor por ella, le gustase a la profesora o no.

El comedor estaba totalmente vacío cuando Hancok llegó a él. En teoría tenía que cuidar el pasillo de los de cuarto hasta las dos, pero le daba igual porque había recibido una carta muy especial.

"Sé lo que piensas de mí. Necesito verte y hablar contigo para aclarar las cosas. Esta noche, en el comedor. Te quiere.
Luffy"

En cualquier otra circunstancia Hancok hubiese sospechado, pero era tal la alegría que recorría su cuerpo, tanta la emoción de que realmente el chico hubiese escrito aquel mensaje para ella, que no pudo ni planteárselo. Ahora esperaba en el comedor, a oscuras, y cada segundo que pasaba su emoción iba en aumento más y más.

Hancok reparó en una de las mesas en las que había unas velas y pétalos. Ahogó un gritito de emoción al verlo... ¿sería posible...?

-Buenas noches preciosa-sonó una voz detrás de ella. Desde luego no era la voz de Luffy.

Boa se giró para encontrarse a Franky, que con una exagerada y pretendidamente seductora sonrisa la ofrecía un ramo de rosas.

-¿Sorprendida?-dijo Franky. Su fachada de falsa confianza en sí mismo iba a derrumbarse de un momento a otro.

Hancok no dijo nada. Simplemente se dio la vuelta y se dirigió hacia la salida.

-Eh, eh ¡Eh! ¡Espera un momento, por favor!-Franky corrió hacia ella y la tomó de la mano, pero Hancok se zafó y le dio un manotazo.

-Estás... castigado... para el resto del año, Cutty Flam-le dijo con voz entrecortada-no sabes lo que has hecho...

-Solo quedan dos semanas-la recordó Franky. Hancok hizo ademán de marcharse y entonces él se interpuso entre la salida y ella, suplicante-Por favor ¡No te vayas! Solo quiero tu atención... por unos minutos ¡No te costará nada!

-Mi tiempo es muy valioso, no como el tuyo-dijo Hancok, arrogante-y ya sé que me vas a decir. Te sientes enfermiza y obsesionadamente enamorado de mí belleza incomparable. No te culpo, pero es que es normal. Soy la mujer más guapa que has visto y veras en tu vida. Agradece que puedes masturbarte pensando en mí.

Hancok se estiró bamboleando sus enormes tetas y luego salió al pasillo. Franky se asomó, mirándola enfadado.

-Pues tú... tú... ¡te lo tienes muy creído!-exclamó el chico, señalándola agresivamente. Hancok se volvió, burlona. Al menos podía desquitarse con él.

-¿No era eso lo que me ibas a decir, Cutty Flam... "Franky"?

Franky parpadeó unos momentos mientras pensaba en su respuesta. La verdad era que ciertamente sí era lo que estaba pensando. Le gustaba mucho ella.

-No sólo me gusta tu cuerpo-dijo Franky finalmente-me gusta... como eres.

Ahora era Hancok la asombrada. Para que no les oyeran se acercó de nuevo al comedor, y comprobó que no estuviesen las cámaras cerca.

-¿Y cómo soy?-preguntó. Franky era muy alto, pero ella también lo era. Acababan de darse cuenta de que eran prácticamente iguales en estatura. Sus ojos y narices estaban al mismo nivel. Y sus labios.

-Eres... bueno, tú ya lo sabes, je... eres divertida... eres elegante... me gusta... me gusta cuando te enfadas... cuando te enfadas estás impresionante.

Hancok realmente hubiera necesitado que la diesen un buen guantazo para volver a la realidad. ¿Qué le gustaba qué? Abrió y cerró varias veces la boca, intentando encontrar las palabras.

Pero Franky parecía entenderlo.

-¿Quieres que cenemos juntos?-preguntó, educado-me han preparado una cosa.

Ayudado por Zoro Sanji había cocinado una rica sopa y unos spaguettis. El plato ideal para una primera cita, como no.

-Sé que es muy tópico, pero a mi me gustan mucho. Me recuerdan a cuando viví en Italia-dijo Franky mientras le enseñaba la mesa a Hancok. Ella vaciló. No porque le diera miedo ser descubierta cenando con un alumno. Si no porque le daba miedo no tener ni idea de en qué iba a deparar aquello. Hancok sabía bien con cada una de las personas que mantenía relación lo que estas podían ofrecerle y lo que no. Y sabía también normalmente como acabaría su relación con cada una de esas personas, si pronto, tarde, bien o mal. Pero con Franky... con ese chico la verdad es que no tenía ni idea.

Así que optó por dejarse llevar. En realidad no tenía nada que perder. Y desde que le había oído hablar su frío interior se había calentado un poco...

-¿Has vivido en Italia?-preguntó Hancok sentándose en frente de Franky y dejando que él la sirviera un vino.

-Así es, de niño-dijo él. El comedor del Reformatorio no era el lugar más romántico para una primera cita. Pero algo era algo. Mientras no los pillaran...

-Cuéntame cómo es-pidió Hancok. Y a partir de ahí las cosas fueron mejorando...


Luffy iba en busca del baño canturreando en voz baja "Eternal Flame" e imaginándose lo que le iba a decir a Nami una vez se encontraran. El corazón le palpitaba muy rápido... qué decir, qué hacer.

Entonces alguien silbó detrás de él. Reconocía esa cancioncilla, ya se la había escuchado silbar antes a Akainu.

Efectivamente el subdirector estaba detrás de él (¿cómo podía ser tan sigiloso?) y exhibía una horrible sonrisa.

-Hola-le saludó-no deberías andar por los pasillos a estas horas. Al parecer hay un fantasma.

Luffy iba a decir algo cuando detrás de Akainu aparecieron los demás policías y Magellan, que sujetaba a Zoro por el cuello.

-¡Corre Luffy!-gritó el espadachín intentando zafarse del agarre al que le sometían, sin éxito. Luffy vio con horror que a Zoro le habían esposado de pies y manos.

Maldita sea, se había olvidado de que le había dicho a Koala que los identificase como los culpables ante Akainu. Luffy estaba dispuesto a sufrir el castigo que el subdirector le tuviese preparado... pero no se esperaba que fuese esa noche. Y por el modo en el que estaban actuando, estaba seguro de que iba a ser muy duro.

-¿Vienes con nosotros...?-preguntó Akainu con sadismo, mientras Luffy temblaba-¿o prefieres subirte a tu cuarto?

-Yo soy el responsable de todo-dijo Luffy valientemente-déjale en paz. Yo lo hice todo... porque te odio.

-Y yo te odio a ti-dijo Akainu poniéndole a Luffy también unas esposas. Luego lo arrojó a los policías-¡Llevadlo!

Aquel era el tercer plan puesto en marcha esa noche en Shinsekawa: el siniestro plan de venganza de Akainu. La jugarreta de la tarta, la bromita con Brook y las demás gamberradas de aquellos últimos días las iban a pagar ellos dos muy caras.

Luffy se quedó muy sorprendido cuando Akainu abrió una puerta disimulada detrás del cuadro del fundador de Shinsekawa, con la famosa advertencia que había grabada en una placa debajo. Así que había un pasadizo... claro... allí le faltaba por buscar. Vio como Akainu se guardaba las llaves en su abrigo.

El pasillo secreto tenía tres puertas, y los policías llevaron a Luffy y Zoro a la última de ellas, donde había una estancia muy grande y vacía, con un váter y un lavabo. Parecía una especie de búnker... por si había que ocultarse en caso de peligro.

En aquella oscura habitación tan siniestra y vacía se disponían a darles a Zoro y Luffy su más que merecido castigo.

-Es todo vuestro-le dijo Akainu a los policías y a Magellan lanzándoles a Zoro. Estos lo agarraron y comenzaron a propinarle puñetazos por todas partes haciéndole sangrar por la nariz, la boca y hasta el ojo que tenía sano. Zoro recordó sus prácticas con el maestro Mihawk: "ignora el dolor... Esto está en tu cuerpo... tu mente es más poderosa". Pero su mente estaba preocupada por Luffy... ¿qué pensaba hacerle Akainu?

-Sujétale bien-dijo el subdirector a Magellan, que agarraba a Luffy con fuerza para que no escapase. El nuevo conserje estaba disfrutando muchísimo con aquel lado salvaje y enloquecido que estaba mostrándole Akainu.

Entonces el subdirector le enseñó a Luffy un hierro hirviendo que tenía preparado. Luego acercándose a él le desabrochó con fuerza su bonita camisa, arrancándole varios botones, y dejó su pálido torso al descubierto.

-¡NO!-gritó Zoro asustado-¡NO LO HAGAS! ¡NO LO HAGAS!-uno de los polis sacó su porra y le dio un buen golpe en la cabeza, derrumbándolo, pero Zoro no se rindió-¡LO SABRÁN!-dijo-¡SI LO HACES TODO EL MUNDO LO SABRÁ!

-Oh, pero es que Luffy no va a querer decírselo, ¿no es verdad?-dijo Akainu acercando al chico hacia él-estás aquí por Ace, ¿no es cierto? Estás aquí porque quieres ser como él... y pillar... pillarme...

-Entonces lo admites-dijo Luffy mirándole a los ojos por primera vez. No había odio en su mirada, ni siquiera furia. Akainu no habría podido decir exactamente que se reflejaba en los ojos del sombrero de paja. Pero estaba claro que era peor aún que cualquiera de esas dos opciones.

-Yo no he dicho que lo admita-replicó Akainu-pero te voy a dar una oportunidad...-sacó un documento con el sello de Shinsekawa-firma esto, y te dejaré volver a tu cuarto. Y a él también.
Luffy no era muy bueno para leer documentos, pero ahí estaba muy claro que lo que le pedían era reconocer que sus compañeros eran culpables del sabotaje en el colegio para que así Akainu pudiera expulsarlos o hacerles algo peor...

-Nno lo hagas Luff...-Zoro estaba muy aturdido por los golpes. Los policías se habían ensañado con él como Akainu les había pedido. Una persona normal no hubiera aguantado más de tres puñetazos, pero Zoro era muy duro. Gracias al entrenamiento de Mihawk se había vuelto más duro que todos ellos. Así que aún podía moverse... aún intentaba luchar...

-Hazme caso Luffy y fírmalo porque si no... si no vas a desear haberlo hecho-dijo Akainu con los ojos ardientes de cólera. Pero los ojos de Luffy también ardían.

-¿De verdad pensabas que yo firmaría algo así?-dijo el chico, y escupió en el papel de forma que una fea mancha estropeó la tinta de las letras. Akainu lo arrugó y lo tiró a un lado, maldiciendo entre dientes, pero luego al coger el hierro sus ojos emitieron un destello malvado.

-Tenía la esperanza de que sí. Pero bueno, eso era sobreestimarte... y no he calentado este hierro para nada.

A un gesto de Akainu Magellan acercó a Luffy hacia el subdirector, que agarró el hierro fundido como si se dispusiera a marcar ganado.

-Es hora de educar...-dijo Akainu con enloquecida emoción-te dije hace tiempo que yo siempre gano...

Luffy cerró los ojos mientras desde el suelo Zoro conseguía incorporarse. Fue corriendo hacia Akainu para intentar quitarle el hierro pero un porrazo venido de la nada lo derribó, y está vez fue tan fuerte que no pudo recomponerse de nuevo.

-¡YIAAAAAAAAAAAAAAAAH!-al calor del hierro Luffy gritó con tanta potencia que podría haberse escuchado en todo el Reformatorio de no ser porque las paredes estaban insonorizadas y nadie pudo oírle. Mejor para él. Si sus compañeros hubiesen visto la agonía en la que se encontraban sus dos líderes más fuertes, si en aquel momento los alumnos de Shinsekawa que aún luchaban por ser felices hubiesen llegado a ver el dolor y el pánico en el rostro de Luffy, sin duda la poca esperanza que le quedaba al Reformatorio se hubiese perdido para siempre.

La piel de Luffy se puso más roja que el fuego en unos segundos y se le lleno de ampollas y se le empezó a caer. El suelo se empapó de sangre de su vientre, que se fue a mezclar con la que Zoro había derramado. Akainu apartó el hierro con satisfacción. Una vez era suficiente... y el pecho de Luffy quedaría marcado de por vida.

Tenía la piel del vientre y las tetillas en carne viva, y daba unos aullidos tan insoportables que Akainu y los demás tuvieron que taparse los oídos.

-Ya esta-dijo el subdirector cuando al límite de sus fuerzas Luffy se dejó caer en el suelo, sollozando, y consiguiendo estirar un brazo hasta Zoro. Acarició con debilidad una de las mejillas de su amigo, ahora amoratonadas por los golpes y después de esto perdió el conocimiento. Akainu les observó con maliciosa satisfacción.

-Espero que Kizaru esté haciendo bien su parte-dijo, antes de salir de la estancia-sacadlos de aquí y devolvedlos a su habitación.


Entretanto Sanji y Usuff habían terminado de llenar el hall de pintura y ahora subían a sus habitaciones cautelosamente. Ya pasaban de las doce con lo que era domingo, y deberían dormir en el rellano de su cuarto porque las habitaciones se cerraban automáticamente por orden de Akainu como parte de su ley marcial. Aún así no les importaba, con tal de joderle.

-Joder, ¿dónde está Zoro?-resopló Sanji extrañado-yo creía que venía por detrás.

-Qué va, se fue antes-le dijo Usuff-habrá subido a su habitación ya...

-A las buenas-saludó una voz cascada detrás de ellos. Dieron un respingo al encontrarse con Kizaru, que parecía muy contento de verles-¿venís de destrozar el hall, no? Menos mal que he comprobado los monitores después de que se fuera esa niñita...

-¿Qué monitores? ¿Qué niñita?-preguntó Sanji haciéndose el loco.

-Ejeje... nosotros hemos ido... hemos ido al baño-se apresuró a mentir Usuff, aunque Kizaru por supuesto no iba a tragárselo.

-Quería probar este nuevo invento con vosotros, por lo de la tarta-dijo mientras sacaba tranquilamente un aparato parecido a un táser de su abrigo amarillo.

-Aja... ¿que... que tarta?-siguió mintiendo Sanji.

¡CHASSS! Kizaru les dio un potente calambrazo a Sanji y a Usuff, que por unos segundos pegaron un brinco en el aire con una postura muy rara y luego se cayeron al suelo, incapaces de moverse.

-¡Funciona!-exclamó Kizaru con falsa alegría-calculo que por la mañana podréis volver a andar. Que paséis buena noche...-su rostro se ensombreció hasta revelar su verdadera brutalidad, y aprovechó para pisarle las narices a Sanji y partírselas. Al cocinero era a quien más se la tenía jurada, porque estaba seguro que era él quien había preparado la tarta.

Después se alejó canturreando. Pilló a Nami saliendo del baño a buscar a Luffy, así que de paso también la electrocutó.


-Ja ja ja ja ja, no tenía ni idea de que se pronunciaba así-rió Franky mientras chapoteaba en el agua muy a gusto.

-Aaaah, ni yo-Hancok le observó complacida. Cogió una de las peludas piernas del chico y se la enjabonó, acercando la esponja cerca de sus genitales y haciéndole cosquillas.

-Hacía... hacía mucho tiempo que no me bañaba-reconoció Franky dándole un sorbo a la botella de vino que le habían robado a Zeff. Los dos estaban un poco idos, aunque lo suficientemente cuerdos como para mantener una conversación. Mientras Hancok continuaba masajeándole a Franky sus zonas erógenas, él se puso más serio.

-No te ha gustado...-dijo en voz baja. Hancok le miró sorprendida.

-¿El qué?-preguntó. Luego pareció entenderle-¡claro que sí! Lo he disfrutado un montón. Además lo... lo necesitaba...

-Sí, es verdad, yo también-dijo Franky acariciándola el cabello-pero... ¿quieres intentarlo?

Hancok le miró y su sonrisa vaciló un poco. No sabía que decir. El chico le gustaba pero... no estaba enamorada de él.

-Aún no tengo una respuesta-dijo simplemente, echándose a un lado sus negros cabellos, que se le habían pegado.

-No importa-dijo Franky forzando una sonrisa.

-No, escucha, no quiero que pienses que...

-De verdad que no-Franky se acercó a ella en la bañera y la besó con cariño-llevaba todo el verano soñando con esto y... y la verdad es que has superado mis espectativas... no me puedo quejar.

Lo cierto era que Hancok era una diosa en la cama: salvaje, dominante, poderosa y totalmente entregada había hecho al joven sudar hasta quedar exhausto. Franky, siempre también muy salido, había acabado con un dolor de caderas terrible, y ella aún había querido más.

-Sí alguna vez más quieres...-dijo el chico con honestidad- o necesitas alguna cosa... cualquier cosa... o simplemente cambias de opinión... yo siempre voy a estar. Dios, que bien sienta decírtelo por fin.

-Creo que te han sentado bien muchas cosas-dijo Hancok besándole de nuevo. Franky sonrió con tristeza y luego salió de la bañera y envuelto en una de las toallas rosas de Hancok comenzó a secarse. Boa le observó hacerlo, pensativa. Si no iba a aceptar su propuesta de iniciar una relación, al menos deseaba que él guardase un buen recuerdo de ella para siempre... y ella aún podía dar más de sí.

-Franky...-Boa se levantó también de su bañera y chorreando movió su pálido y escultural cuerpo como si fuese una serpiente que sale de un cesto.

El joven se volvió hacia ella, mirándola con sorpresa.

-¿Por qué no ahora?

Cuando finalmente Franky salió del cuarto de baño privado de Boa y fue hacia su cuarto ya amanecía. Sonrió, sintiéndose mejor que nunca.

-Esto... esto ha estado bien-dijo, llevándose la mano a las marcas que ella le había hecho en el cuello.

-¡Y esto también!-le sorprendió Kizaru, dándole un calambre que lo dejó también a él en el suelo.

Al rato pasaron unos chicos más pequeños que al verle comenzaron a gritar que Moriah estaba asesinando a personas.

...


Pues hasta aquí lo de hoy, más el viernes que viene. ¿Os gustó? Me reí mucho escribiendo las partes en las que trollean a Akainu, sobre todo metiéndole a Brook en la habitación y con la leyenda de Gekko Moriah. También me gustó mucho la obra de teatro, me recordó buenos tiempos cuando yo lo hacía en el cole.

Y como siempre más líos en las parejas ya que Sanji sigue enamorado de Nami, y Akainu y Kizaru siendo más malvados que nunca con nuestros protagonistas, aunque admitámoslo, también se la estaban buscando. ¿No? Ahora la guerra solo va a ir a peor.

¿Quién ha sido vuestro personaje favorito? ¿Os habéis reído? ¿Qué créeis que pasará ahora? Como siempre vuestras reviews me hacen inmensamente feliz, dadme vuestra opinión, cualquier crítica es bien recibida y un abrazo muy fuerte y ánimos para esta semana. ¡Nos leemos!