Lo prometido es deuda y tal y como dije aquí está el siguiente capítulo. Por fin comienzan las competiciones deportivas de agosto (y la batalla de las bandas!). Espero que os guste mucho ;)
-LiliGI27: ¡Muchas felicidades! Aunque sean algo atrasadas espero que lo pasases genial, un abrazo enorme de mi parte. Sí, parece que Luffy y Nami no hay forma de que avancen en su relación, jajajajaj. Y con Sanji igual, no es capaz de pasar página. ¡Espero que este capítulo también te guste!
-Guest1: Buf, Akainu y Kizaru son lo peor, la verdad es que me encanta escribir sus maldades tanto como me repugna. ¡Me alegro de que te haya gustado, un abrazo muy fuerte!
-Guest2: Jajajaja ¿qué planeará Sengoku? ¡Pronto lo sabremos! ¡Muchas gracias por tu review, espero que te siga gustando!
Y ahora sí, aquí os dejo el cap.
¡Era la segunda quincena de agosto, y por fin comenzaba, esperado por tanto tiempo, el mítico Back Figth que reunía a algunos de los colegios e internados de la zona! Los internos del instituto Fujiyatah y los alumnos de la prestigiosa escuela Ishimaru competirían entre sí y con los reclusos del Reformatorio Shinsekawa para obtener la copa de gloria del Back Figth, otorgada a la escuela que obtuviese más victorias por competición, y que implicaba la gloria perpetua (o al menos por un año) para los ganadores. El reformatorio Shinsekawa solo la había ganado una vez en los ya casi diez años de la competición, y sus alumnos, normalmente peor preparados que el resto de Fujiyatah e Ishimaru, solían ser humillados por sus compañeros. Luffy recordaba como hacía años cuando Ace participó en el campeonato de fútbol acabó partiéndole la cara al capitán del equipo de Ishimaru porque lo llamó "mendigo bastardo". A Ace lo habían expulsado del torneo, pero según le había confesado a Luffy no se arrepentía de nada. Así era Ace, apasionado, temperamental. Como Luffy.
En el autobús que bajaba por la carretera de la montaña desde Shinsekawa a Logetown reinaba un intenso silencio. Podía ser por la presencia del director Sengoku, que viajaba con ellos en representación de la plana mayor del Reformatorio, o porque eran las seis de la mañana y todos estaban hechos polvo.
-Venga, todo el mundo al autobús-les había dicho Sengoku aquella mañana, fresco como una lechuga. A su lado, su galgo ladraba emocionado-¡vamos juventud, que parecéis ancianos!
-Cómo odio a este viejo-había murmurado Sanji al subir, lo suficientemente bajo como para que Sengoku no le oyera.
-Venga director, suba a mi autobús y viajemos a la isla del amor-rimó Brook mientras dejaba sentarse a Sengoku detrás suyo.
-¿Vas a ir por la nacional 5, no?-le preguntó Sengoku cogiendo a su galgo en brazos y acomodándose en su asiento al lado de Aokiji.
A parte del director, el psicólogo y el profesor de música iban también Hancok, Jinbei y Mihawk. Como profesor de deportes este último era el más importante en la competición.
-Ey sensei Mihawk, les vamos a machacar-le dijo Sanji al verle entrar, animado.
-Lo importante no es la victoria, si no el camino a ella. Y el camino debe ser un reguero de sangre-dijo Mihawk con su habitual frialdad. Zoro sonrió desde su asiento. Conocía lo suficiente a su maestro como para saber que realmente estaba de cachondeo.
-Uy tú si que sabes como levantar los ánimos-dijo Hancok tocándole el brazo a Mihawk cuando este se sentó a su lado. Ella solamente había aceptado ir para poder ver a Luffy sin camisa en la competición de boxeo.
-Por favor estoy trabajando-le dijo el espadachín, inexpresivo. Hancok alejó la mano, disgustada.
-Siempre dices lo mismo... va a ser verdad que eres gay.
-No lo soy-dijo Mihawk con voz grave. Luego se acercó más a ella, hasta que quedaron pegados-y esta noche no trabajo...
Por suerte para los profesores Sengoku no les escuchó porque estaba distraído charlando con Brook, pero la mayoría de alumnos sí, y el cotilleo ruló enseguida por todo el autobús.
-Muy bien chicos pues si ya estamos todos ¡Nos vamos! -exclamó Brook arrancando el coche que rugió como un león. Aunque estaban aún medio dormidos los alumnos sonrieron. Tres días lejos del Reformatorio, y de Akainu. Iban a ser buenos tiempos...-¡Yohohohoho! ¡Démosle vidilla a esto con el Rock'n Roll!
Puso a todo volumen una canción de los Ramones pero los alumnos se pusieron a chillar pidiéndole que lo bajara o les reventarian los oídos así que Brook cedió y puso "Angie", que era mucho más suave.
-Mmmm que canción más bonita-dijo Sengoku que tenía el oído musical de una piedra-siempre me gustaron los Beatles...
-¿Lo... lo dice en serio?-Brook le miró indignado.
La música adormeció a los chicos y así por una vez el autobús fue en silencio mientras el sol salía por entre las verdes montañas. Luffy lo observó desde la ventanilla, fascinado.
-Mira Nami...-dijo, tirando del brazo de la pelirroja. Ella abrió los ojos con pereza. El resplandor dorado la iluminaba el cabello dándole un fulgor especial, parecía una antorcha llameante y sus ojos miel ahora brillaban como dos monedas de oro. Luffy la miró perdiéndose en su hermoso rostro. No había mujer para él que fuese más hermosa que Nami. En ningún lugar. Para él, era incomparable.
El caluroso sol de agosto se filtró por las ventanas del autobús (Brook tuvo que poner el aire acondicionado para que no se asaran) y fue obligando a los chicos a desperezarse. Chopper, sentado con Usuff, emitió un gracioso bostezo mientras se limpiaba su pequeña naricita.
-¿Has dormido un poco?-le preguntó Usuff rascándole el cabello al niño, cariñoso.
-Mmmpfff, si-dijo Chopper esbozando una sonrisa.
-A mí aún me duele el puto calambre-Sanji se giró desde su asiento para hablar con Usuff-todo por la gracia de ese gilipollas.
Estaban a martes y el ataque de Kizaru había sido el domingo, pero a Sanji, Nami y Usuff aun les duraban los efectos de la electrocución de Kizaru. Zoro y Luffy por su parte habían preferido no hablar del infierno vivido en el pasillo secreto del Reformatorio... pero sí que lo habían comentado entre ellos dos. Y tenían un plan.
Como el autobús iba en silencio Luffy comenzó a canturrear en voz baja.
-Nananana... nananana...Al coche de Akainu se le ha pinchado una rueda... Al coche de Akainu se le ha pinchado una rueda...
Nami le miró con sorpresa. Luffy cantaba cada vez más alto la estúpida pero pegadiza cancioncilla, y para su sorpresa de pronto Kalifa comenzó a cantarla también.
-Al coche de Akainu se le ha pinchado una rueda... Al coche de Akainu se le ha pinchado una rueda.
Chopper, Usuff, Bartolomé y Franky no tardaron en unirse también a la canción de Luffy que daba palmas animado. Kalifa incluso empezó a hacer variaciones y agudos con la voz.
-Vaya, como profesor de música debes estar orgulloso-rió Aokiji desde las primeras filas, irónico.
-Y tú como psicólogo deberías estar preocupado ¡Yohohohoho!-se cachondeó Brook.
-Ja ja...-Sengoku normalmente les habría ordenado callarse, pero le gustaba la letra de la canción.
Luffy quería animar a Nami a cantar pero ella se resistía. El chico del sombrero de paja miró a Zoro y a Robin, impaciente.
-¡No se anima!-dijo señalando a su novia-¡echadme un cable!
-Ni hablar-dijo Zoro sin levantar la vista de su móvil.
-El marimo reserva su voz de ángel para la batalla de las bandas-dijo Sanji burlón. Zoro le dio una patada a su asiento.
Luffy cantó entonces otra canción que sabía que a Nami le gustaba, y su coro de amigos le ayudaron.
Come Aboard and bring along all your hopes and dreams
Together we will find everything that we are looking for
ONE PIECE!
Luffy y Usuff fingían coger micros y cantar a dúo, y finalmente Nami no fue capaz de resistirse y cantó también.
There's always room for you,
If You wanna be my friend?
We are, we are on the cruise! WE ARE!
-¿Qué están cantando?-preguntó Jinbei curioso.
-Yo que sé, reggaeton de ese o algo así-Sengoku se entretuvo en darle de comer a su perro mientras Brook (que en presencia del director conducía impecablemente) los llevaba por fin a la carretera de acceso a Logetown. Siendo martes pillaron acceso de entrada, aunque menos que otras veces porque en agosto la mayoría de la gente estaba de vacaciones.
-¿Te sigue doliendo?-le preguntó Robin a Zoro, pasándole los dedos con suavidad por sus oscuros moratones.
-Duele menos de lo que piensas-mintió él-solo en mi orgullo.
-No creo que debas pensar en vengarte-le dijo Robin con cautela-no es una buena forma de enfocarlo.
Zoro la lanzó una elocuente mirada, y Robin sonrió mientras le daba un beso en la frente, donde el chico llevaba puestas dos tiritas.
-Sé que no lo es, pero... no puedo evitarlo.
Robin entonces le dio un apasionado beso en los labios, tan potente que dejó a Zoro embelesado por un rato.
-Para que se te pase un poco...-le dijo.
El autobús torció evitando la plaza donde solían dejarlos y dirigiéndose a otra calle alejada.
-¿Es el estadio del centro?-preguntó Zoro que recordaba haberlo visto una vez tiempo atrás.
-Efectivamente marimo-dijo Sanji volviéndose y guiñándole un ojo-allí es...
Finalmente frenaron frente a un pequeño hotel llamado Rare Animals, que como su nombre indicaba estaba decorado con ilustraciones de animales muy extraños, un cerdo fusionado con una jirafa y cosas así. El dueño del hotel, Gaimon, bajito y cabezudo, recibió a Sengoku agradablemente.
-¡Bienvenido un año más director!-dijo Gaimon que apenas le llegaba a las rodillas al altísimo Sengoku-¡Espero que este año ganen, he apostado mucho por ustedes!
-¿Sí Gaimon? Yo también...-respondió Sengoku mirando de reojo a Mihawk, que cargaba con una bolsa llena de katanas. El principal motivo que lo había llevado a gastar tanto dinero en contratarle era para ganar el Back Fight de una condenada vez. Nada le daría a Sengoku más satisfacción que poder tener esa copa en su despacho... se moriría por conseguirla.
-Las habitaciones son de dos y de cuatro, y están repartidas en tres pisos-le explicó Gaimon-tambien hay una privada para usted.
-¿Y para mí?-se adelantó Hancok, estirando el cuello como una anaconda.
-Emmmm... no... no la pidieron-dijo Gaimon rascándose su greñoso cabello.
Hancok miró a Sengoku y el director se atusó la barba con calma.
-No reparé en ello porque en un principio no contaba con usted, Boa... bueno, tendrá que dormir con alguna alumna...-dijo.
-¡Oh!-Boa corrió a estrechar sus manos sobre Luffy, que sonrió mirándola con dulzura, como siempre sin entender sus intenciones.
-¿Perdona?-Nami miró a la profesora ofendida mientras Hancok la apartaba meneando el trasero.
-He dicho alumna, Boa-recalcó Sengoku-naturalmente no hay habitaciones mixtas.
Zoro y Sanji encabezaron la protesta general que hubo a continuación, pero Sengoku no admitía réplicas. Y naturalmente él estaba al mando. Así que les dio unos minutos para hacer los grupos y finalmente Gaimon les fue dando las llaves de sus habitaciones.
-Genial. Al menos aquí no habrá cámaras-dijo Zoro mientras le daban la suya; iba a ir en una de cuatro con Luffy, Sanji y Usuff. Robin y Nami dormirían con Kalifa y Carrot, mientras que Chopper dormiría con el mismísimo Brook, y Hancok tendría que dormir con Perona. Los profesores Jinbei y Mihawk dormirían juntos y vigilarían por la noche el hotel, y en cuanto a Aokiji dormiría con Franky en otra habitación de dos. El resto de alumnos participantes en el Back Fight también se repartieron rápidamente, y Sengoku se dirigió a su suite privada, donde además le permitían acostar a su perro.
-Tenéis una hora libre-les dijo Mihawk antes de dejarlos ir-pero os lo recuerdo: a las 8 hay que salir para asistir a la inauguración del torneo. Os quiero a todos en el vestíbulo a esa hora ¿queda claro?
-Sí-dijeron todos al unísono. Por supuesto nadie pensaba hacerle caso.
Mihawk debió sospecharlo pero no dijo nada. Fue hacia Zoro y observó sus heridas con indiferencia. El profesor no le había dicho nada de su lamentable estado desde que habían entrenado el día anterior, pero Zoro sospechaba que estaba preocupado aunque no lo dijera.
-Tengo a Ryuma en mi cuarto. Esta noche entrenaremos a las 10-le dijo. Zoro dio una seca cabezada.
-Por supuesto-dijo con obediencia, y luego subió a su cuarto.
En la habitación 15 que les había tocado Zoro y Usuff dormían a la derecha y Sanji y Luffy al otro lado. Los cuatro chicos dejaron sus bolsas de ropa de mala manera y enseguida se acomodaron. Sanji se descalzó masajeándose los dedos de los pies mientras Usuff se tiraba en plancha sobre la cama escribiéndole a Kaya con el móvil, y Luffy encendía la tele para ver que echaban.
-La televisión... cuanto tiempo sin ver una-dijo Sanji sentándose al lado de Luffy y aflojándose también el cuello de la camisa. Zoro la observó también. No le gustaba mucho la tele. La mayoría de programas le aburrían. Sobre todo, le gustaba ver películas. Antes solía pillar alguna buena con su padre.
-Voy al baño-les informó. Se desnudó y empezó a ducharse. La puerta era traslúcida así que se podía distinguir su figura perfectamente, pero a Zoro le dio igual. Ahora para usar el váter ya si le molestaría más. Al menos, eso sí, el baño era mucho más lujoso que el de Shinsekawa, y se estaba muy a gusto. No le importaría darse un baño con Robin, aunque para eso habría que despejar la habitación.
Suspirando al pensar en su chica Zoro dejó que el agua despejara sus ideas y limpiara sus heridas. El duelo de espadas le angustiaba aunque no lo reconociera. Pero sabía que no iba a perder. Como había dicho Mihawk, lucharía hasta la última gota de su sangre.
-Sanji ¿me das un masaje?-le preguntó Luffy al rubio, que ya se había apoderado del mando de la tele y había puesto un programa de cocina.
-Dátelo tú joder, yo no soy tu novia-gruñó Sanji. Se dio cuenta de que había sonado un poco arisco pero le dio igual. Últimamente estaba tratando bastante mal a Luffy, por lo que no se sentía demasiado bien ya que era uno de sus mejores amigos, y en realidad le quería un montón.
-Pooooorfa, me duelen los hombros-pidió Luffy restregando su cara contra el brazo de su amigo. Sanji suspiró.
-Pídeselo a Usuff que a él no le importa-dijo. El aludido le ignoró completamente mientras se hacía un selfie para mandárselo a Kaya.
-Es que él no lo hace tan bien como tú-dijo Luffy dando saltitos en la cama con impaciencia-¡veeeeenga, vamos!
-Mira...-Sanji terminó por ceder y colocándose detrás del moreno le empezó a masajear los hombros. Sanji era un experto masajista y sabía donde tocar para relajar los nervios. Luffy suspiró y le miró sonriente.
-¡Gracias, eres el mejor!-le dijo.
-Debería estrangularte-gruñó Sanji mientras seguía, pero al final se puso de mejor humor porque en el fondo le gustaba dar masajes. Miró a Luffy con lástima. No quería que los celos se interpusieran en su amistad. Pero... a veces simplemente no podía evitarlo.
-¿Qué pasa lokos? aquí el Usuff en su cuarto de Malibú, donde me he venido con unos colegas de vacaciones-dijo Usuff grabándose para su irritante canal de Youtup.
-¿Sigues con eso? Eres lamentable-le dijo Sanji.
-¡Yo Usuff sácame!-pidió Luffy sonriéndole a la cámara del movil-yo soy la estrella del programa.
-Eso sí que no te lo discuto-admitió Sanji con sarcasmo-¿y cómo te llamas? Para seguirte.
-TheCraazyUsuff-dijo él estirando la nariz con orgullo.
-Dios mío...
-Vamos a un torneo donde lo vamos a petar-explicó Usuff enfocando las bolsas de deporte de los chicos y la ventana que daba al estadio-¡like y subs si queréis ver si ganamos!
-Te juro que no se cómo no te da vergüenza existir-le dijo Sanji, y Usuff le hizo zoom en una espinilla que le había salido, vengativo-¡eh, no enfoques!
Siguieron con el video hasta que Usuff entró en el baño olvidándose de Zoro y lo grabó en pelotas. Allí se terminó la grabación, y también TheCraazyUsuff.
-¿Creéis que me van muy ajustados?-le preguntó Kalifa a Nami y Robin enseñándoles los shorts con los que pensaba jugar en el volley.
-Pues... sí-contestó la pelirroja.
-Bien-Kalifa se desnudó sin ningún pudor y guardó nuevamente la ropa de deporte.
-Por nosotras no te cortes, eh-le dijo Nami sarcástica. Seguía tocándole las narices a Kalifa, aunque últimamente se llevaban mucho mejor. Ahora la que estaba más fuera del grupo era Carrot, a la que ni Nami ni por supuesto Robin dirigían la palabra. Y con Kalifa ya no se llevaba muy bien, después de todo lo acontecido.
-¿Creéis que este año estará Hawkins?-preguntó Kalifa distraídamente.
-Ay, ojalá sí-dijo Nami ensoñadora-menudo pibonazo...
-Oye, oye, que tú estás pillada-le recordó Kalifa, bromeando, y Nami rió.
-¿Quién es Hawkins?-preguntó Robin con curiosidad.
-Un chico muuuuuuy guapo-explicó Kalifa, llevándose los dedos a los labios y humedeciéndoselos-suele participar en fútbol... y en esgrima...
Robin arqueó una ceja. En ese caso él y Zoro se verían.
-Es tan misterioso y atractivo...y tan... malo-recordó Nami con morbo.
-¡Nami!-la reprendió Kalifa fingir enfado-que estás con Luffy.
-Si pero no me he quedado ciega-replicó la pelirroja con una sonrisa-pero no te preocupes... yo nunca engañaría a Luffy. A él nunca.
-¿Qué tal es...? ¿Ya os habéis... acostado?-preguntó Kalifa, incapaz de contener su curiosidad. Carrot, hasta entonces con la vista clavada en el teléfono, levantó la cabeza interesada.
-Pues en realidad no-dijo Nami con una sonrisa forzada-él no estaba muy seguro... y luego no hemos podido...
-Vaya-Kalifa se limpió sus gafas mientras reflexionaba para sí-oye, lo he estado pensando y podríamos escaparnos esta noche... El Okama ya esta abierto, y ahí nunca preguntan la edad...
Robin miró a Nami, que no parecía muy convencida.
-El Okama es para gente más mayor, además es una disco un poco... bueno, ya sabes como es... no creo que los chicos quieran venir.
-Un chico del Ishimaru me han dicho por insta que ellos van a ir mañana, y entonces los del Fujiyatah van también seguro-explicó Kalifa-no seremos el único grupo de adolescentes... y además ya sabes que en Okama hay habitaciones... podríais pensároslo.
Robin no pudo evitar sonreír al ver la expresión atónita de Nami. Sí, con eso no había contado la pelirroja. Y no podía negar que le atraía la idea...
-Tú solo quieres ir por si esta Hawkins, ¿a que si?-le dijo Nami finalmente a Kalifa.
-No me culpes por intentarlo- respondió ella, guiñándola un ojo. Nami asintió.
-Está bien... podemos probar...
Pero no podía engañarse. Ahora estaba dispuesta a hacer cualquier cosa para conseguirlo...
A las ocho y media Mihawk consiguió que todos los alumnos estuvieran listos en el hall. Bastante enfadado por la falta de formalidad, el profesor los amonestó duramente, y luedo los dirigió con paso firme hacia el estadio.
-Volveremos por la noche, Gaimon, le veo a la cena-dijo Sengoku despidiéndose de él alzando la mano.
-¡Adiós!-dijo el dueño del hotel limpiando la lámpara de arañagato de la recepción-¡Y buena suerte!
Cuando los alumnos del Reformatorio Shinsekawa llegaron a las puertas del estadio los del Ishimaru y el Fujiyatah ya estaban allí. Desde el principio, los otros chicos les lanzaron miradas hostiles.
-Estos quieren ganas de peleá. Ziempre etan igual-dijo Viola con su salero habitual.
-Ti... tienes razón-dijo Sanji que se comía con los ojos a las chicas de los otros institutos, con su lascivia también habitual.
-¡Hola chicos, somos los de Shinsekawa!-les saludó Luffy amistosamente. Zoro se sorprendió al ver que varios alumnos de las otras escuelas correspondían a su saludo, y muchos empezaron a mostrarse más amable.
-¿Otro año en el correccional Luffy?-preguntó uno de ellos, de cachondeo.
-No es un correccional es un Reformatorio-masculló Nami entre dientes. La ponía negra que aquellos chicos les judgasen por estar allí encerrados.
-¡Nos lo estamos pasando de miedo este año! ¡Este es Zoro, mi mejor amigo!-dijo Luffy cogiendo a Zoro sin previo aviso y acercándolo al grupo del colegio Fujiyatah-y esta es Robin, que es su novia...
-Luffy, anda...-Zoro soportó las miradas inquisitivas de aquellos chicos con su faceta de chico duro habitual. Muchas jóvenes de Fujiyatah e Ishimaru le miraron fascinadas y empezaron a murmurar entre ellas.
Zoro iba a volver con los demás a su grupo cuando un hombre más mayor, profesor de Fujiyatah le retuvo.
-De manera que es cierto... Shinsekawa este año presenta a su campeón de espadas-dijo el profesor. No era muy alto y a Zoro le pareció bastante grimosillo: tenía el cabello engominado, una larga nariz picuda e iba muy bien arreglado, pero con un toque repelente de vanidad que era imposible no notar. Zoro le miró con desdén y luego asintió dando una cabezada.
-Rororonoa Zorro, creo-dijo él entrecerrando sus mezquinos ojos grises.
-Roronoa Zoro-le corrigió él-sí, participo en esgrima.
-Oh, sí. Básil también...-dijo el profesor, y entonces sacó a un chico de su fila, que hasta entonces había permanecido oculto-y es muy bueno...
El ya mencionado Básil Hawkins era un chico de larga cabellera rubia y rostro de facciones afiladas. Tenia una mirada triste, y cuando sonrió lo hizo con un encanto misterioso que hizo que las chicas volviesen a suspirar, como lo habían hecho ya con Zoro.
-Supongo que nos enfrentaremos. Lo que dicen de mí es cierto-dijo Hawkins tendiéndole una mano con educación, aunque Zoro pudo captar su arrogancia.
-Me parece bien. Me gustan los desafíos-dijo, estrechándosela con honestidad. Luego le dio la espalda y se fue sin decir nada más. El profesor miró a Zoro con los ojos entrecerrados, mientras Hawkins también volvía a la fila.
-Señor Foxy me alegro de verle-dijo Sengoku aproximándose a sus alumnos y haciendo una elegante inclinación ante el profesor del Fujiyatah. Él no se la devolvió, pero sonrió falsamente emocionado.
-¡Sengoku es un placer verlo!-dijo sin disimular ni un ápice su ironía-debo reconocer que me sorprendió que su colegio volviera a presentarse un año más.
Los alumnos de Shinsekawa miraron a Foxy con desdén. Aquel tiparraco cursi e insidioso no duraría ni un día en el reformatorio.
-Pues no entiendo por qué-dijo Sengoku educadamente-puesto que sin nosotros en Back Fight (torneo a tres) estaría incompleto. Además este año tenemos... una plantilla interesante.
Foxy echó un vistazo por detrás de Sengoku distinguiendo a Mihawk que estaba hablando con Zoro. El director del Fujiyatah se quedó impresionado al ver al sumo campeón de esgrima.
-Ya veo...-masculló para sí con maldad-bueno, Sengoku, yo solo venía a desear la buena suerte.
-Igualmente Foxy, como siempre es un placer-dijo Sengoku, aunque obviamente el también mentía. Foxy le lanzó una última mirada de asco a los alumnos de Shinsekawa y luego se llevó a los suyos al interior del pabellón.
-Menudo idiota-dijo Sanji negando con la cabeza.
-¿No habrá año que no venga?-protestó Nami-como ganen otra vez no va a haber quien lo aguante.
-Este año no van a ganar-dijo Luffy muy convencido-tenemos a Mihawk, ¿recordáis? Él es el mejor. Y Zoro... él ganará a Hawkins.
-Eso lo dices tú Luffy-le dijo Kalifa no tan convencida. Luffy la guiñó un ojo.
-Efectivamente.
Al profesor Foxy, director de Fujiyatah, sus alumnos le llamaban Sexy Foxy porque era vanidoso en el extremo, y de joven había sido cantante en una discoteca hortera de una ciudad cercana, usando ese mismo apodo. Ahora ya viejo y arrastrando unas cuantas cirujías a Foxy le gustaba tocarle el culo y los pechos a sus alumnas de vez en cuando y era vago como él solo, además de indescriptiblemente ridículo. Pero también era malvado, y eso en cualquier persona siempre es preocupante.
-Si ganas a ese idiota tuerto en la esgrima Mihawk quedará en evidencia, y Sengoku será humillado-le dijo Foxy a Hawkins llevándoselo a parte-el resto de pruebas las tenemos más o menos controladas, excepto esta y por eso espero que des lo mejor de ti.
-¿No lo hago siempre?-replicó él, aburrido.
-¡Menos bromas! ¡Si quieres esa beca para ir a Seneca tendrás que demostrarme que te la mereces, o se la daré a cualquier otro!-le dijo Foxy alzando un dedo-¿y qué pensarían tus padres? ¿y tu hermano...? ¿Vas a ser la oveja negra de la familia?
Hawkins agarró a Foxy del cuello de la camisa y le fulminó con la mirada. El profesor se achantó, pero el alumno le soltó enseguida, tranquilizándose.
-Profesor, venceré a mi enemigo. Tendrá la copa en sus manos-dijo Hawkins con determinación. Foxy asintió lentamente.
-Si puedes, hazle daño-dijo con maldad.
Los grupos de alumnos de los tres colegios caminaron por el gran estadio, que tenía pistas de tenis, carreras y salto, además de un campo de fútbol bastante aceptable, y se pusieron frente a un estrado donde Sengoku, Foxy y Gan Fall, director de Ishimaru, les estaban esperando. Dos tipos muy grandes llamados Dorry y Brogy, antiguos campeones de pesos pesados y hoy en día directores del estadio de Logetown, se presentaron ante los chicos y les explicaron el torneo.
-Para los que seáis nuevos el Back Fight se nos ocurrió a Dorry y a mi hace ya casi diez años, como competición entre los tres centros formativos de la zona en verano, para así unir a jóvenes de distinta procedencia en el espíritu del deporte-explicó Brodgy con su potente voz. Los chicos le miraban interesados y agradecidos. Para muchos aquel torneo era lo mejor de su aburrido verano.
-Qué plasta de gordo, todos los años lo mismo-siseó Hancok con aburrimiento mientras disimulaba un bostezo.
-Hola Boa, cuanto tiempo-dijo Foxy acercándose a ella y guiñandola un ojo.
-AGH-Boa se levantó de la tarima en la que se había sentado y se alejó del director inmediatamente. Foxy maldijo en voz baja mientras la veía alejarse con su seductor movimiento de caderas al andar.
-...y cada año nos llevamos una sorpresa. En este, estamos especialmente honrados. ¡Contamos con la presencia del campeón olímpico Dracule Mihawk!-dijo Brodgy, y sonó un fuerte aplauso por parte sobre todo de los alumnos de Shinsekawa. Mucha gente de Logetown se había enterado de que Mihawk estaría ese día allí, y los que eran aficionados a la esgrima se habían acercado también al estadio para poder verle.
Mihawk hizo una educada reverencia al ser mencionado, pero como siempre permaneció con su rostro inexcrutable. Zoro admiraba lo que más de él su capacidad de mantener la sangre fría pasara lo que pasase.
-Los torneos de equipos empiezan hoy y terminarán mañana, y las pruebas individuales comenzarán mañana para concluir el jueves. Además de todo esto ¡tenemos la batalla de las bandas! Recordad que mañana a las diez se celebrará aquí el concierto de todos los años-concluyó Brodgy alzando los brazos.
-¡Sí señor!-exclamó Brook-¡Larga vida a la batalla de las bandas!
-Aquí tenemos la copa-Brodgy sacó una enorme copa de oro en el que estaban grabadas las palabras Back Fight-gloria por un año al ganador de este torneo.
-¡Y será para nosotros!-dijo Foxy "en broma" y sus alumnos rieron. Zoro y Sanji se miraron y se dieron cuenta de que estaban pensando lo mismo.
-Qué pesado-dijo Zoro sonriendo, y Sanji asintió.
-Hoy empezamos con volley chicas, os quiero a tope-dijo Kalifa dando palmas al aire para que su grupo la oyera.
-Perdona que yo sepa la capitana del equipo soy yo guapa-la recordó Nami echándola a un lado.
-Ah, se me había olvidado porque nunca actúas como tal-replicó Kalifa mordaz.
Mientras Kalifa y Nami volvían a las andadas Mihawk llamó a Sanji y a los chicos del fútbol. El rubio era por su veteranía el capitán del equipo, y jugaba como delantero.
-Es el mejor de tres, y empezamos contra Ishimaru-dijo Mihawk mientras le lanzaba un balón a Sanji-faltan dos horas así que quiero que practiquemos la jugada del puñal. Cuento con vosotros.
-Sí entrenadoe-dijeron Sanji y los otros al unísono, y fueron corriendo hacia el campo. Mihawk luego se reunió con las chicas del volleyball que estaban entretenidas viendo como Kalifa y Nami se tiraban de los pelos.
-Capitana-dijo Mihawk.
-¿Qué?-respondieron las dos a la vez. El profesor suspiró.
-Nos dejan pista para entrenar. Nami vas a ser colocadora.
-¿Estás seguro?-dijo ella haciéndose una pequeña coleta. Mihawk asintió.
-¡Pues vamos!
En cuanto a Luffy, Chopper y el resto del equipo de baloncesto, que capitaneaba Franky, Mihawk les puso a hacer unos pases para practicar sus tácticas antes del partido.
-A tí hoy te toca descansar-le dijo Robin a Zoro mientras bebía un trago de agua para prepararse.
-Te estaré mirando-dijo él. Le hubiera gustado apuntarse al fútbol pero había preferido concentrarse en la esgrima. Iba a tener que darlo todo, y con lo que le dolían las heridas del ataque de Akainu le empezaba a preocupar seriamente como iba a ser su rendimiento.
Le sorprendió ver que Hawkins lideraba al equipo de fútbol de Fujiyatah. Pensaba que él también se concentraría en la espada, pero estaba equivocado. Al parecer el rubio participaba en bastantes de las pruebas del Back Fight, y era la principal baza del director Foxy.
-Ya te lo dije una vez, no puedes servir a la espada y a Dios-le dijo Mihawk a Zoro-él esta olvidando la regla de oro del espadachín. Lo cual le costará.
-Creo... creo que sabe lo que hace-le dijo Zoro a Mihawk, sin poder disimular su angustia.
-¿Y tú no?-le replicó él desdeñoso. Zoro suspiró.
-No es eso. Sólo es que si... bueno, si él...
-Entonces yo habré perdido mi tiempo contigo-dijo Mihawk y se marchó sin decir nada más. Zoro se molestó un poco, pero obligándose a centrar su atención en los entrenamientos por equipos se dedicó a mirar a Robin golpear las bolas que le venían. Todo saldría bien. Él tenía confianza en sí mismo.
-¡Nami hija te pesa el culo!-le gritó Kalifa a la pelirroja en el entrenamiento, justo antes de que ella le arrojase con ira el balón.
Tras unas horas de preparativos comenzó el primer partido. Los padres de muchos alumnos habían acudido, aunque a Zoro no le sorprendió no ver al suyo. La mayoría eran padres de los niños de los otros colegios, aunque también fue la familia de Franky al completo y Sabo, el hermano de Luffy.
-Qué hay-le saludó Sabo sentándose a su lado.
-¿Qué tal?-Zoro le estrechó la mano amistoso y le indicó donde estaba Luffy-van a jugar ahora...
-Oh, bien-Sabo miro a Zoro de reojo, preocupado-oye esto... Zoro... tu hermana me tiene bloqueado... ¿le podrías decir...?
A Zoro casi se le había olvidado que Kuina andaba detrás de Sabo. Sonrió con malicia mientras Sabo le miraba esperanzado.
-¿Seguro que quieres eso?-le preguntó, sin poder disimular su sonrisa.
Por fin comenzó el partido de baloncesto. Franky y el resto del equipo entraron en el campo derrochando energía. Vestían unas camisetas rojas y un pantalón azul marino. Luffy reconoció a Zoro y a Sabo que le miraban desde las gradas y les saludó animadamente.
-Yyyyyyy aquí comienza la primera prueba del Back Fight torneo de baloncesto, enseguida vendrá también el volley en la pista 5, no se lo pierdan ustedes-dijo la estridente voz del presentador, que estaba sentado con un micro en una mesa cercana a la cancha de baloncesto-¡Con ustedes el colegio privado Ishimaru contraaaaa el reformatorio Shinsekawaaaa!
Los de Fujiyatah iban de verde y saludaron sin mucho entusiasmo a sus rivales. Luffy en cambio hablaba con todo el mundo y se mostraba muy amistoso.
-¿Vale chicos todos listos no?-Franky reunió a su equipo y luego miró al entrenador-cuando usted nos diga, jefe.
-Qué los dioses del fuego os guíen a una merecida victoria-dijo Mihawk alzando su brazo, y todos saltaron emocionados y chocaron las manos.
Franky estrechó la mano al capitán del equipo de Fujiyatah, un tipo al igual que él grande y fornido, pero mucho más desagradable, llamado Bellamy.
-Suerte-le dijo Franky con solemnidad. Él no le respondió.
-Comenzamos el partido con el balón en posesión del equipo Shinsekawa-narraba el comentarista. Desde las gradas Zoro y Sabo se inclinaron en sus asientos para ver mejor-el capitán del equipo, este es Franky, se mueve por el flanco izquierdo, hace un amago, se la pasa a Luffy... que buen pase hace ese chico... ahora el balón lo tiene Johnny... Johnny a Yosaku... Yosaku de nuevo a Luffy y... ¡canasta! Dos puntos para el ¡reformatorio Shinsekawa!
-¡Sí!-Zoro se levantó para aplaudir y celebrarlo.
-¡Luffy!-Sabo aplaudió con entusiasmo.
El chico del sombrero de paja les hizo una seña a sus amigos como si se la dedicara. Y luego volvió a concentrarse en el partido.
-¿Qué me he perdido?-dijo Usuff llendo a sentarse al lado de Zoro.
-Una canasta de Luffy pero está empezando-le explicó él.
-Ah bueno... bien-Usuff le ofreció a Zoro palomitas que acababa de comprar en un puesto. Él las rechazó.
-¿No ibas a basket?-le preguntó Zoro señalando con la cabeza a la pista.
Usuff engulló sus palomitas con ansias inhumanas.
-Lo defje efra muy dfuro-le explicó escupiendo migajas.
-Luffy pasa a Franky que avanza por el frente... va a tirar... ¡se viene un tripe y...! ¡Oh! ¡Choca con Bellamy!
Efectivamente el capitán del otro equipo acababa de chocarse con Franky haciéndolo caer al suelo con un golpe.
Franky rodó por el suelo y se magulló las rodillas. Cuando se levantó tenía cara de pocos amigos.
-Uffff-se disculpó Bellamy con maldad-¡perdona tío!
-Eso es falta-dijo Chopper que estaba en el banquillo.
-¡Eh, árbitro!-Hancok que estaba también en las gradas comenzó a dar gritos llamando al árbitro del partido-¡Estas ciego, eh! ¡Eso es falta!
El árbitro no pitó la falta porque no estaba clara y el partido continuó, pero ni Hancok ni Zoro desde su sitio lo veían con buenos ojos. Los chicos del Fujiyatah jugaban sucio y hacían trampas. Pronto quedó claro que el partido iba a ser muy duro.
-Luffy la lleva de nuevo, va a tirar y... oh vaya, parece que se ha hecho daño en el pié... que habrá pasado...
Bellamy le había pisado sin ningún tipo de vergüenza. Luffy se tuvo que sentar y ponerse hielo en los dedos, mientras los gritos de Hancok resonaban por todo el pabellón.
Cuando los dos primeros tiempos del partido de baloncesto terminaron Zoro se dirigió a la pista de volley. Quería permanecer con Luffy para darle apoyo pero le había prometido a Robin que estaría allí para infundirla confianza. En la pista de volley no había gradas y el público permanecía de pie mientras las chicas saludaban con encanto a los espectadores.
-Frufrufrufrú, hermosas criaturas-canturreó Sexy Foxy con los ojos clavados sin ninguna vergüenza en los prietos glúteos de las chicas. Especialmente se fijó en Nami, Robin y Kalifa. Vaya cuerpazos de escándalo.
-Ánimo...-Zoro le levantó un pulgar a Robin que sonrió emocionada mientras se preparaba para sacar. Al pitido del árbitro la bola salió disparada desde el lado de Robin y marcó un punto directo. Eso desmoralizó un poco a las otras chicas.
-¡Sí, muy bien Robin!-la felicitó Aokiji que también estaba viendo el volley-tiene una excelente puntería-le explicó a Zoro, colocándose a su lado.
-Ya veo, ya...
Las chicas del Ishimaru jugaban bastante bien pero Nami y Kalifa lo estaban dando todo, y Robin, Carrot, Viola, Rebecca y Baby no se quedaban atrás. Durante una de las jugadas Nami saltó por los aires y remató la bola con tanta fuerza que esta se estampó en el campo enemigo como una bomba.
-¡Siiiiiiii! ¡Muy bien Nami!-la felicitaron sus compañeras haciendo un corrillo alrededor suyo y felicitándola. Ella rió emocionada.
Durante el intermedio del volley Zoro volvió al baloncesto; la cosa iba mal porque los del colegio Fujiyatah ganaban por catorce puntos y no parecía que fueran a remontar. Además las trampas eran cada vez más evidentes.
-Ese árbitro lo han comprado, esta más claro que el agua-dijo Sabo con aburrimiento. Zoro observó como Hancok berreaba desde su asiento.
-¡CEGATO DE MIERDA! ¿QUIERES PITAR? ¡ARBITRA MEJOR TU PUTA MADRE!-dijo, histérica. Al parecer Bellamy le había dado con el balón a Luffy "sin querer" en las narices, y el chico tenía una hemorragia. Hancok habría ido a pegar a Bellamy ella misma de no ser porque Jinbei la retuvo.
-No pasa nada chicos-dijo Luffy secándose la sangre de la nariz y botando la pelota-¡podemos ganar!
-¿Podemos...?-preguntó Johnny, inseguro.
-¡Sí!
Mientras el partido continuaba y Franky conseguía encestar un triple, Zoro vio como Perona subía las gradas y se sentaba al lado suyo y de Usuff. Ella le sonrió, y él, enfadado, trató de ignorarla. ¿Estaría tratando de acercarse a él otra vez, en serio? Zoro prefirió concentrarse en la jugada.
-Luffy anota tres puntos con esa tirada... ¡muy bueno! Ahora la pelota está en posesión de Bellamy... ¡Luffy se la roba! ¡Qué bueno! Vota hacia canasta, amaga... la pasa al pequeño Chopper... ¡Falta!
Ni siquiera el comentarista pudo resistirse a decirlo cuando Bellamy saltó encima de Chopper y lo aplastó. El árbitro la pitó y le dio un aviso a Bellamy pero Franky fue a protestar exigiendo que lo expulsara.
-Auau...-sollozó Chopper con los ojos enrojecidos: se había hecho sangre en la boca y le dolían mucho las piernas y las costillas. El golpe contra Bellamy había sido bestial.
-Chopper...-Luffy llevó a su amiguito al banquillo y le echó hielo, consolándole y acariciandolo.
-Lo... lo siento Luffy-dijo Chopper con una débil vocecilla, pero él negó con la cabeza.
-No te preocupes-dijo él. Luego se levantó y fue hacia donde estaba Bellamy con determinación.
-Parece que el partido se va a reanudar...-dijo el entrenador, algo nervioso.
-¿Qué hace Luffy?-preguntó Zoro alarmado al verlo llamar a Bellamy.
-Ay no...-Sabo adivinó al momento las intenciones de su hermano pequeño.
¡ZAS! Luffy le pegó un fuerte puñetazo a Bellamy. El chico se quedó unos segundos aturdido mientras escupía sangre, y después se giró a él con los ojos desorbitados por la rabia.
-¡Eh, eh, eh!-Franky se interpuso y evitó que Bellamy atacase a Luffy. Los miembros de ambos equipos comenzaron a discutir hasta que el árbitro, Brodgy y Dorry intervinieron, y al final Luffy fue expulsado. Hubo un abucheo del público a Bellamy, mientras Luffy se retiraba muy digno a los vestuarios.
-Mierda...-sin su mejor apoyo en el equipo, Franky sabía que estaban condenados-vamos a ver...
Tardaron en reanudar el partido porque Hancok estaba estrangulando al árbitro.
A la vez que el segundo tiempo de volley comenzaba el primer partido de fútbol. Sanji y sus compañeros salieron dando saltitos al campo y se plantaron como una plantilla profesional. Aquel era el partido con mayor expectación porque ya se sabe que el fútbol llama a las masas. Zoro decidió ir a verlo, sobre todo porque Luffy ya no jugaba y Perona le estaba poniendo nervioso.
-Tú eres el hermano de Luffy, ¿no?-le preguntó Perona a Sabo mientras chupaba una piruleta. Zoro la miró como diciendo "¿en serio?". Perona le guiñó un ojo. Zoro entendió entonces a por quién había ido Perona realmente.
-¿Eres un poco joven, no?-le dijo Sabo a la chica. El hermano de Luffy era bastante más espabilado para estos temas.
-Vamos a patearles-le dijo Sanji a los otros chicos, que les miraron firmemente-estamos en el fin del mundo chicos.
-No os confíeis porque su defensa es buena-les dijo Mihawk que corría de un partido a otro dando instrucciones-Sanji, estate pendiente de Hawkins...
-A la orden entrenador-dijo Sanji poniéndose firme.
Al pitar el nuevo árbitro se inició el partido de fútbol. En este caso parecía que iba a ser más justo porque el equipo de Fujiyatah era más legal que los del baloncesto. Pero también eran más buenos. En posesión del balón Hawkins consiguió esquivar a Sanji y alcanzar la portería enseguida.
-¡No!-gritó el rubio, enfadado.
Afortunadamente el tiro de Hawkins a puerta lo paró el portero de Shinsekawa, pero el equipo se quedó bastante desmoralizado al ver aquello. ¿Contra qué se estaban enfrentando?
-¡No os rindáis!-les gritó Mihawk-¡No es momento de tener desánimo!
Los chicos les escucharon y así lo hicieron. Sanji se concentró y cuando estuvo en posesión del balón corrió hacia la portería preparado para pasarlo. Antes había sido un jugador bastante chupón, pero Mihawk había sabido corregir este defecto ayudándole.
-¡Mierda!-Zoro presenció como a Sanji le quitaban el balón pero entonces él corría nuevamente y conseguía recuperarlo. En un increíble tira y afloja los jugadores de Shinsekawa consiguieron acercarse a la portería y...
-¡GOL!-desde sus asientos Sengoku y Brook se levantaron al verlo, al igual que el resto de espectadores que iban con ellos. Un chico llamado Gratz había marcado tras pasársela el cocinero y todos corrieron sobre él para festejarlo.
-Gooooooooooooooool-dijo el presentador haciendo curvas en las Os.
El partido continuó y estaba muy reñido. En ese momento Luffy se acercó a Zoro y le sonrió, un tanto alicaído.
-Aún os queda otro partido-le recordó Zoro, optimista.
-Ya, pero no le tendría que haber pegado-dijo Luffy con lástima-me he dejado llevar...
-Tampoco te preocupes-dijo Zoro consolándolo-ese cabrón se lo merecía.
-No es por eso-Luffy emitió un destello en los ojos-es que mañana el participa en boxeo... es mi primer oponente...
-Oh...-Zoro comprendió. Ese combate si que no se lo quería perder-¿y como va... tu herida?
Luffy se quitó la camiseta de baloncesto para enseñarle la quemadura.
La piel muerta se estaba empezando a caer, y tras echarle un par de pomadas el aspecto iba mejorando. Pero dolía, y Zoro lo sabía.
-Que ese tío no te la vea, o te atacará ahí todo el rato-le avisó a Luffy. Él asintió.
-¿Y Sabo?-preguntó. Zoro miró a las gradas pero el hermano de Luffy ya no estaba... ni Perona tampoco.
-Vamos a dejarlo-le dijo a su amigo mientras le acercaba una bebida energética y entonces se escucharon un montón de chillidos histéricos detrás suyo. Por un momento se temieron una catástrofe pero era que el partido de volley había terminado y las ganadoras, Nami y sus chicas, lo estaban celebrando.
Zoro y Luffy observaron como Nami abrazaba a Robin y luego besaba a Kalifa como si fuesen las mejores amigas del mundo, chillando y dando palmas como locas. Aokiji se acercó a felicitarlas y entonces él también fue besado por todas partes.
-Enhorabuena, Nami-Luffy la miró con una extraña sonrisa y ella se tiró sobre él y le comió los labios emocionada. Luego miró a Zoro que se había hecho a un lado, algo incómodo.
-Sabía que ganarías-le dijo el espadachín, y ella se ruborizó por la emoción.
-¿Qué tal tú? Oí que ibais mal-le preguntó Nami a Luffy cuando por fin separaron sus labios.
-Ja... me han echado-dijo él. Nami se echó a reír mientras le recolocaba su sombrero de paja en la cabeza y le daba un besito en la nariz.
-Robin...-Zoro besó a su novia cuando ella se acercó también, del brazo de Kalifa. Ambas parecían cansadas pero satisfechas.
-Ha sido difícil...-reconoció Robin echándose el largo cabello azabache a un lado. Zoro la tomó en sus brazos y la dio un delicado beso. Ella estaba empapada en sudor, pero eso a él no le importaba.
-¿Vamos a tomar algo?-la ofreció.
-De acuerdo, pero luego hay que volver a ver a Sanji, ¿no?-preguntó Robin con dulzura. Zoro asintió.
-Pues claro.
Zoro, Robin, Nami, Luffy, Kalifa y Carrot fueron a la cafetería a por comida para que las chicas se repusieran, mientras el partido de baloncesto concluía con la victoria de Fujiyatah para gran decepción de Franky y Usuff se daba cuenta de que se había quedado solo en las gradas.
-Qué marginación-protestó el chico, antes de volverse a viciar al Waxapp.
Ocurrió sin embargo que el delantero centro del equipo de Shinsekawa se dobló el tobillo al intentar rematar, y el equipo no tenía suplencia: Akainu había castigado a los dos suplentes el día anterior al pillarlos besándose en el vestuario. Así que Sanji y Mihawk se enfrentaban a un problema sin solución.
-Nos dan tres minutos para solucionarlo-dijo Mihawk, rascándose la perilla-o el partido será suyo. Tenemos que ser once. Son las normas.
-¿No puedes jugar tú?-le preguntó otro de los jugadores. Mihawk negó.
-Buscad a alguien de vuestros compañeros... es preferible que juegue bien...
Pero no parecía haber nadie disponible. Sanji se levantó un largo mechón rubio que se le había pegado al rostro por el sudor, agobiado. Iban empatados pero les estaban comiendo terreno. No podían perder... así no.
Y entonces como si fuese una visión divina Sanji distinguió a Usuff en las gradas, pegado al móvil e iluminado por los rayos del sol. Era como si Dios mismo se lo hubiera enviado. Sanji abrió los ojos y la boca hipnotizado por la visión de su amigo, y entonces corrió hacia él como un loco mientras el himno de la alegría resonaba en su cabeza.
-¡Usuff!-gritó Sanji alzando los brazos y subiendo las gradas a toda pastilla-¡Usuff!
Usuff al verle soltó un chillido y Sanji se tropezó y cayó encima suyo.
-A...apestas-protestó Usuff alejándolo de él-¿se puede saber que te pasa?
-¡El partido!-grito Sanji, descontrolado.
-Sí, ya se que estáis jugando. Iba a veros ahora mismo...
-¡Tienes que jugar!-le interrumpió Sanji zarandeándolo como a una maraca-¡Vamos, ve a cambiarte te necesitamos!
-¿Qqué?-Usuff le miró asombrado, sin comprender. Sanji suspiró.
-Tenemos que ser once y Akainu castigó a nuestros dos suplentes... necesitamos que juegues... te necesito...
Usuff negó con la cabeza, aterrorizado.
-Sanji yo no soy muy bueno acuérdate, además no estoy inscrito...
-¡Qué da igual!-saltó Sanji, furioso. Usuff entendió que no aceptaría un no por respuesta-¡venga ya tío! ¡Solo nos queda un cuarto de hora! ¡Te necesito Usuff, joder! ¡Venga!
Usuff miró al campo de fútbol y al público que murmuraba, impaciente. Mihawk trataba de ganar tiempo hablando con Dorry y Brodgy. Finalmente soltó un hondo suspiro. No le quedaba otra, suponía...
-Así saldo mi deuda-le dijo al rubio, que inmediatamente sonrió.
-¡Bien!
Un minuto más tarde Usuff estaba en el campo con su larga melena negra recogida en una coleta y más pálido que la muerte. A su lado Sanji le dio unas palmadas de ánimo.
-Mira, te vamos a colocar en la defensa, porque era lo que se te daba mejor-le explicó.
-Quieres decir lo que se me daba menos mal-contestó Usuff. Sanji se mordió el labio, nervioso.
-Intenta que no pasen... ¿vale?
Quedaban solo quince minutos de partido e iban empatados. Tenían que meter el gol de la victoria en ese tiempo, y evitar que ellos lo marcasen antes, pero como ya les había advertido Mihawk la defensa de Fujiyatah era muy hermética, y les resultaba muy difícil colar un balón. Además Hawkins era muy bueno.
-¡Vamos Hawkins!-gritó desde las gradas Bellamy, el capitán de baloncesto, que acababa de llegar-¡fóllatelos a todos!
-Tú tranquilo...-le susurró Sanji a Usuff, antes de sacar-todo saldrá bien...
Pero no sonaba muy convencido. Usuff observó como uno de los delanteros del equipo de Shinsekawa corría hacia el equipo contrario y trataba de pasarle el balón a Sanji pero entonces Hawkins lo interceptaba y corría hacia ellos. Nervioso, Usuff trató de detenerle pero Hawkins le esquivó con facilidad, apuntó a puerta, tiro y...
-¡Joder!-Sanji estuvo a punto de caerse de culo cuando el portero de Shinsekawa, un chico bajito pero matón, saltaba por el aire e impedía el gol. Todos en las gradas se levantaron entusiasmados ante el paradón del portero.
-Hay que cambiar de estrategia...-murmuró Mihawk mientras se rascaba la perilla intentando pensar algo nuevo.
Cuando Zoro volvió con Robin y el resto de la cafetería casi todo el mundo estaba pendiente del partido de fútbol, que sería lo último en aquella mañana. El director Sengoku estaba sentado con el director Gan Fall y los comentaristas, narrando él también el partido como invitado de honor. En cuanto al director Foxy, estaba pegado a las gradas mordiéndose las uñas y mirando a Hawkins con avidez. Tenían que ganar como fuera...
-El entrenador Mihawk pide un tiempo muerto...-dijo el principal comentarista.
-Solo les quedan cinco minutos-dijo Zoro mirando el marcador preocupado-si se descuidan les marcarán.
-¿Qué hace ahí Usuff?-preguntó Robin sorprendida.
-Pues no tengo ni idea...-Zoro observó al muchacho narizotas que temblaba. Sus compañeros de equipo ya le habían mirado mal por haber dejado escapar a Hawkins antes. Pero él lo estaba haciendo lo mejor que podía.
-¡Yyyyyyyyyyy se reaunuda el partido!-exclamó el comentarista mientras sonaba el pitido del árbitro. La pelota volvía a estar en posición del colegio Fujiyatah.
-Maldita sea, que nervios. Aokiji, ayúdeme-le pidió el director Sengoku al psicólogo.
-¿Tila, director?-le ofreció él.
Hawkins pasó el balón a un flanco pero Sanji lo interceptó y siguiendo las instrucciones de Mihawk se dirigió a la portería ágilmente. Pero Hawkins se adelantó a sus movimientos y consiguió quitarle la pelota nuevamente. Entonces él corrió hacia la portería de Shinsekawa. Esquivó a un delantero... esquivó a un defensa... veía la portería en frente suyo.
-Oh no...-Zoro se puso en pie, conmocionado.
... y entonces como salida de la nada la delgada y morena pierna de Usuff se metió en medio y el chut bestial que Hawkins había pegado se estrelló en sus huesos. Usuff se quedó estatático, con la pierna en el aire, mientras Hawkins le miraba asombrado. Había sido todo tan rápido que le costó entender como aquel manta había sido capaz de detener su chut.
Esta vez Sanji se repuso más rápido: recuperó el balón y corrió hacia la portería enemiga a toda pastilla. Un defensa estuvo a punto de cerrarle el paso pero Sanji regateó de forma magistral y luego se la pasó a su compañero de la primera línea, que sin pensarlo más tiró a puerta y metió gol.
-¡SÍIIIIIIIIIII!-el rugido de los alumnos de Shinsekawa fue ensordecedor mientras los compañeros del equipo se tiraban sobre Sanji y el otro futbolista. Sanji abrazó a Usuff con todas sus fuerzas.
-¡La has parado! ¡Usuff la has parado!-le dijo, besándole y alzándole como a un hijo-¡Te quiero!
-Ejejeje bueno vale... no nos pasemos-dijo él fingiendo humildad, porque era obvio que iba a explotar de la emoción.
-Grrrrrrrr...-desde las gradas el director Foxy se apretó las manos hasta hacerse sangre por la rabia. A su colegio acababan de complicarsele mucho las cosas si querían ganar en el fútbol. Miró hacia donde estaba Sengoku, que le sonrió con satisfacción.
-¡Sí!-gritó Zoro desde las gradas, contento por sus amigos.
-¡Bien echo Usuff!-Luffy se puso las manos en la boca en forma de altavoz intentando que le oyeran. Pero Usuff ni se entero porque Sanji se lo había cargado a hombros y se fue con el resto del equipo en piña a celebrarlo.
-¡Así concluye la primera parte! Hacemos un descanso y continuamos a las 16:00!-anunció la voz del comentarista.
-Por la tarde tenemos el siguiente partido-le dijo Luffy a Nami-aunque lo más probable es que perdamos.
-No digas eso-le dijo ella apoyando la cabeza en su hombro.
-Mientras te dejen participar...-intervino Zoro.
-¡Dios Usuff! ¡Dios Usuff!-gritaban los del equipo de fútbol. Él, colorado, solo sonreía y daba las gracias.
-Ya no tendré que jugar más partidos, ¿no?-le susurró a Sanji en un momento de más calma.
-Pues viendo como están las cosas a lo mejor sí-repuso él, sonriendo-mañana tenemos el siguiente, así que por ahora descansa.
Usuff iba a protestar pero sus compañeros de equipo le cogieron nuevamente.
-¡Dios Usuff, dios Usuff!
El Back Fight duró hasta las nueve con las competiciones de baloncesto, volley (donde las chicas volvieron a ganar gracias a una increíble salvada de Robin) y natación, donde participaban Franky y Chopper, pero el ganador fue un atlético joven del colegio Ishimaru.
-¡Ha sido un espectáculo digno de ver! ¡Creo que todos hemos saboreado grandes momentos de gloria!-exclamó Brodgy emocionado-¡Con esto termina la primera jornada! ¡Disfrutemos ahora del descanso!
En el estadio habían colocado aperitivos de cena para que todo el mundo pudiera disfrutar de una recomfortante comida, pero Sengoku recomendó a sus alumnos que se reservaran para la cena que había contratado en el hotel.
-El objetivo de este aperitivo es que establezcais contacto con gente de vuestra edad de otros sitios y hagáis amigos-les explicó Sengoku a sus alumnos en tono paternal-acercaos sobre todo a los del Ishimaru, que tienen mucho dinero y en el futuro os podrían dar trabajo...
Zoro miró a Sengoku con incredulidad mientras Luffy daba saltitos emocionado.
-¡Sí! ¡Nuevos amigos!-dijo con alegría-¡vamos!
Luffy se acercó a un grupo de chicos del Ishimaru que habían jugado contra ellos en el baloncesto (finalmente al chico del sombrero de paja le habían vuelto a dejar jugar y gracias a eso habían ganado) y les empezó a contar todos sus rollos. Para sorpresa del resto de alumnos de Shinsekawa, los chicos del Ishimaru correspondieron agradablemente a Luffy y pronto hicieron buenas migas.
-Eres muy bueno en el basket ¿te has apuntado a algo más?-le preguntó uno de ellos, con curiosidad.
-Shishishi, a boxeo-contestó Luffy.
-¿En Shinsekawa os pegan?-preguntó otro chico sin ningún pudor.
-Pues sí-respondió Nami fulminándolo con la mirada-y son bastante crueles...
-Pero dicen que lo pasáis bien, que hay movida-insistió el chico-a nosotros nos gustaría...
-No creo... que os gustase-dijo Zoro, y notó con cierta satisfacción como todos le miraban admirados. Un tío en un reformatorio con aquellas pinta de chico malo despertaba la curiosidad y el respeto de todos.
-Pero si queréis montar bronca en el Ishimaru ¡no es tan difícil!-añadió Sanji pasando su brazo por detrás del hombro de Zoro.
-Sí, nosotros os podemos dar un par de ideas-dijo el peliverde con una sonrisa perversa.
Foxy los observaba de lejos con aburrimiento, cuando distinguió que Mihawk se había quedado solo tras responder a una entrevista para el periódico local. El director del Fujiyatah corrió sin dudar un segundo hasta el profesor, abordándolo sin educación ninguna.
-Un buen entrenamiento, te felicito-le dijo mostrándole sus largos dientes con su sonrisa.
-Un buen partido querrás decir-le corrigió Mihawk con frialdad. Foxy vaciló, levemente cortado por el espadachín.
-Sí, eeeeeh... eso-se corrigió finalmente-vale, bueno, a lo que quería llegar es a que eres un profesor extraordinario. Y aquí es donde entra mi proposición.
-En principio mi contrato con Sengoku es por tres años y no tengo intención de rescindirlo, porque me saldría muy caro-le volvió a interrumpir Mihawk. Si tenía que hablar con ese gusano repelente esperaba que fuera el menor tiempo posible-así que tendría que ser una oferta muy buena.
-Una oferta, una oferta...-masculló Foxy con desagrado-nada me complacería más que tenerte en mi escuela, Dracule...
-Señor Mihawk-le corrigió él duramente. Foxy torció el gesto aun más, pero luego tiró de sus comisuras bocales tratando de mostrar una sonrisa de serpiente.
-Pero si tienes un contrato de tres años ¡no se puede hacer nada!-luego bajó el tono de voz un poco más-aún así y aún ahora podríamos llegar a otro acuerdo... digamos, monetario... si me hicieras un favor... yo te lo agradecería enormemente... y con una cuantiosa cantidad.
A Mihawk no le hizo falta oír más para adivinar que el profesor pretendía comprarlo. Eso iba en contra de su código de honor. Sin decir nada más se dio la vuelta.
-¡Eh, espera!-pidió Foxy, preocupado-¡oye, te estoy hablando de mucho dinero!
Mihawk le cogió por el cuello de su camisa y lo estampó contra una pared, a un lado de las gradas. Foxy le miró asustado.
-¿Qué ganarías tú con eso? Ya has sobornado a los árbitros. ¿Qué mérito te aporta destrozar una competición así?
-Agh los... padres-jadeó Foxy señalando con la cabeza a un grupo de padres que estaban con sus hijos hablando-son competitivos... y autoritarios... quieren que el colegio gane el campeonato sea como sea... si fracasamos pedirán la cabeza del director... siempre es así.
Mihawk le observó unos segundos, analizándolo a fondo.
-Ese es tu problema-replicó finalmente-analiza los riesgos de tu profesión antes de ejercerla. Es la base de todo.
-Unas palabras muy injustas viniendo de tí-aulló Foxy, apurado-conozco tu situación, Dracule Mihawk... no has analizado mucho tus riesgos que digamos... dos matrimonios fracasados y un negocio hundido... Tus acreedores no te van a estar esperando tres años.
Mihawk le apretó con furia, pero luego le soltó mientras se serenaba. Había aprendido que cuando más te enfadas en la vida, era el momento de calmarse.
-Vivo según mis normas-explicó el Ojos de Halcón con calma no podría vivir de otra forma.
-Y eso a dónde te ha llevado-le escupió Foxy con amargura. Mihawk sonrió.
-A poder decirte que "no" sin remordimientos.
Diciendo esto le dio la espalda y se fue.
Por la noche en el hotel Sengoku sorprendió a todos sus alumnos: la cena que había encargado a Gaimon estaba realmente suculenta. En una larga mesa profesores y estudiantes se sentaron y compartieron arroz, carne y verduras, además de vino (solo los mayores de edad) y refrescos revitalizantes.
-Ha sido sin duda una tarde singular. Los resultados son mejores de lo que me esperaba-felicitó Sengoku a Mihawk-¡brindo por usted!
-¡Por Mihawk!-repitieron los demás comensales alzando sus vasos y riendo. El profesor hizo un intento de sonrisa de gratitud, pero parecía más una mueca maléfica, y desistió de seguir intentándolo cuando vio que Zoro se estaba carcajeando.
-Gracias por sus palabras director-dijo finalmente inclinando la cabeza mientras le daba un sordo a su vino tinto-pero los verdaderos laureados aquí deben ser los chicos. Ellos... han estado increíbles.
-¡Y ellas!-añadió Kalifa, que se había estado bebiendo la botella de cava de Jinbei y estaba un poco tontita.
-Sí, me refería a todos-contestó Mihawk con frialdad, y entonces levantó su copa y miró a sus alumnos. Habían sido dos meses de entrenamientos muy duros que habían fortalecido su confianza. Ellos nunca olvidarían todo lo que habían aprendido con Mihawk, no sólo del deporte, si no de la ética y de la vida-brindo por vosotros.
Los chicos de Shinsekawa, emocionados, bebieron de su brindis y luego aplaudieron y dieron golpes en la mesa de emoción.
-¡Aquí llegan los postreees!-canturreó Gaimon entrando seguido por dos camareros y los postres.
-¡Sí!-Luffy se relamió emocionado.
Gaimon los había dejado elegir entre varios platos. Luffy repitió tres veces de arroz con leche mientras Sanji daba su aprobado a un crèpe de chocolate. Zoro no tomó nada para no acumular calorías y Robin se pidió un cabello de ángel que saboreó encantada.
-La verdad es que este año nos habéis tenido en vilo a todos los profesores-comentó Aokiji que estaba sentado con Jinbei en frente de Zoro y Nami-que si salíais, que si no salíais, todos esperando a ver que es lo que pasaba.
Robin sonrió tímidamente mientras Zoro la besaba en la frente con cariño.
-Bueno bueno, tengo que decir que en esta historia yo tuve mucho que decir-se entrometió Usuff que estaba muy subidito desde su jugada legendaria-¡yo sabía que acabarían así desde el principio, y los junté a los dos!
-Sí claro... ¿eso le has contado a Kaya?-le soltó Zoro mordazmente, y Usuff se sonrojó.
-Desde que estás con Zoro, Robin estás más distraída en clase-bromeó Jinbei, que tenía un especial cariño a su aplicada alumna-¡casi te perdiste en el Tratado de Versailles!
-Es él que no me deja tranquila-rió ella mientras él apoyaba la cabeza en su hombro mimoso-¡mira, es un sobón!
-No soporto a la gente así...-dijo Hancok despectivamente, justo antes de volver a concentrarse en desnudar con la imaginación a Luffy.
-Ahora en serio Robin me ha ayudado mucho con los exámenes, sin ella no habría podido aprobar-dijo Zoro apretando los hombros de su novia con cariño.
-Sí con eso quiere decir que le ha dejado copiar-bromeó Aokiji, y Jinbei soltó una carcajada.
-Suele haber varias parejas que salen del Reformatorio. En realidad es de lo que más me da satisfacción-confesó Jinbei-es muy bonito ver florecer el amor joven.
-Bueno cuando salen del Reformatorio suelen cortar-dijo Hancok maliciosa sin perder la ocasión de meter baza.
-Algunas no, acuérdate de aquel chico, Dave me parece que era, sigue con ella-recordó Aokiji sonriendo enternecido-y ahora con las nuevas tecnologías mantener una relación es muy sencillo. ¿Dónde vivís vosotros chicos?
-Yo soy de Dojo-dijo Zoro. Miró a Robin con curiosidad. Ahora que lo pensaba, ella nunca le había contado de dónde era. En realidad, de su vida pasada no le había contado nada. Ni dónde había nacido, ni su familia... Zoro sabía que a ella no le agradaba el tema, así que no solía sacárselo.
Pero ahora ella no podía evitar responder. Zoro esperaba curioso su respuesta. Vio en Robin algo parecido al miedo. ¿Qué le ocultaba?
Afortunadamente para ella Franky les interrumpió en ese momento, preguntándole a Aokiji que de dónde era él.
-A mi me gusta considerarme ciudadano de un lugar llamado mundo-dijo el orientador con voz emocionada-he vivido en muchas ciudades del país, ahora mismo estoy instalado en Cocoyashi...
-¡Toma como nosotros!-saltó Luffy tomando la mano de Nami con emoción-¡tienes que venir a vernos un día, Aokiji! ¿Por qué zona vives?
-La bahía de Playa Rosas-dijo él.
-¡Eh, yo he estado!-dijo Luffy con emoción.
Les siguió una animada conversación acerca de dónde solían tener sus vacaciones, cuando aún podían disfrutar del verano. A Zoro le sorprendió que Jinbei al igual que él fuese a las montañas de Colubo, unos verdes parajes muy elevados donde la familia Roronoa tenía una pequeña casa, modesta pero acogedora. A Zoro le gustaba escaparse por las mañanas e ir a contemplar la inmensidad de los montes, y escalar paredes rocosas y respirar el frío pero puro aire que allí corría. Se preguntó si los viejos y sabios ojos de Jinbei habrían contemplado también aquellas montañas de la misma forma que él lo había hecho una vez, queriendo ir más allá, queriendo entender el por qué de tanta belleza.
Mihawk veraneaba en una remota isla cuyo nombre se negó a rebelar por respeto a la tribu indígena que la poblaba, Sengoku en un tranquilo pueblo de la llanura y Kalifa con sus padres en la hortera playa de Calm Belt, uno de los lugares más visitados (y estropeados) por los turistas.
En cuanto a Bartolomé, veraneaba cada año en un sitio según decidían sus padres y le costaba mucho hacer amigos, y Chopper no se movía de Tambor, su ciudad natal donde residía junto al chalado doctor Hiruluk.
-Nunca sabréis lo que es el descanso hasta que os den un masaje en la costa del East Blue mientras sorbéis un refresco de coco mentado -dijo Sanji tan sibarita como siempre.
-¿Te dan por el culo también mientras tanto?-le soltó Zoro, y Sengoku se escandalizó.
-East Blue es el mejor lugar para veranear-sentenció Hancok, y Sanji la miró con sorpresa-pero solo unos pocos... afortunados tenemos el honor de poder pisar sus playas de blanca arena y sus aguas cristal puro.
-¿Tú... tú veraneas en East Blue?-preguntó Sanji sin poder ocultar su emoción.
-En ocasiones-dijo Hancok-cuando no estoy disfrutando de los placeres de las islas Maldivas o del Caribe...
A Sanji le faltó tiempo para empezar a atacar a Hancok con preguntas sobre dónde veraneaba y cómo, mientras una malhumorada Viola intentaba cambiar de tema hablando con Nami.
-Creo que todos coincidís en algún lado-comentó Brook al que Jinbei separó de su botella de whisky por precaución-yo no os digo dónde veraneo porque aún estáis cenando ¡Yohohohohoho!
Se detuvo al darse cuenta de que Chopper le miraba fijamente, de un modo extraño.
Concluída la cena Sengoku dio unos golpes en su copa para ganar la atención de sus alumnos. Como vio que no lo conseguía tuvo que ponerse a dar gritos.
Finalmente cuando todos se callaron el pomposo director les habló, ahora con más calma.
-Hoy ha sido un día agotador, y por ello teníamos proyectado que os acostaseis a las nueve y media-se escuchó una protesta general, que Sengoku acalló levantando una mano-pero en vista de vuestro buen comportamiento y vuestros excelentes resultados, lo prolongaremos hasta las once ¡pero luego no quiero problemas!-advirtió-de lo contrario el que me los de se quedará castigado.
Todos se mostraron satisfechos con la idea del director y se expandieron por los vestíbulos del hotel y alrededores del edificio para disfrutar de un merecido descanso. Nami intentó llevarse a Luffy a su habitación pero el chico del sombrero de paja había aceptado jugar una partida de cartas con Chopper, Kalifa, Usuff y Jinbei en un sofá del salón de ocio, así que finalmente la pelirroja se unió a ellos y lo dejó estar. Viola en cambio sí consiguió llevarse a Sanji a su habitación donde en unos momentos se estaban desnudando, pero aunque lo disimuló el rubio tenía pocas ganas de aquello. Mientras le bajaba los calzoncillos y acariciaba su pene Viola vio en los ojos de Sanji una sombra de descontento. La flamenca intentó ignorarlo haciendo lo mejor que podía para excitarlo, pero ella misma empezaba a estar harta con aquella situación.
-Reúnete conmigo a las once en punto-le dijo Mihawk a Zoro antes de subir a su habitación-Sengoku te autoriza a acostarte más tarde porque vamos a entrenar. No faltes ¿entendido?
-Sí maestro-dijo Zoro con vehemencia. Detrás de ellos Robin los esperaba, leyendo distraída una novela de misterio.
Mihawk la fulminó con la mirada.
-Recuerda que estás lesionado-le advirtió-así que no te canses.
Zoro le sonrió a Mihawk con malicia para provocarle.
-Hay cosas que no cansan, maestro.
Mihawk le miró con repugnancia y luego se dio la vuelta sin decir nada más. Zoro sonrió. Sabía que gran parte de la bordería de su maestro era una pose, pero lejos de molestarle había empezado a hacerle mucha gracia.
Lo apartó de su cabeza para concentrarse en Robin. Quería estar al cien por cien con ella. Todo para Robin.
-Es bonito...-comentó mientras paseaban por el jardín del hotel. Este tenía una fuente cuyos chorros emitían un sonido relajante, y también tenía altas palmeras que al atardecer se movían suavemente con la brisa.
Robin miró a Zoro con sorpresa. No estaba acostumbrada a ese tipo de sensibilidad por parte del chico. Él entendió lo que ella pensaba, y sonrió.
-Sabes que puedo ser romántico... a veces-dijo en broma.
-¿Puedes serlo ahora?-le preguntó Robin acariciando su fuerte mandíbula. Zoro acercó la mano de la chica a su boca y aspiró el aroma. Luego, yendo a uno de los arbustos, tomo una flor roja y se la puso a la chica en el cabello. Robin cerró los ojos y disfrutó de más caricias que Zoro le hizo en el pelo y las orejas.
Había algo sin embargo que preocupaba al chico. Tenía que soltarlo, o no estaría siendo honesto con ella. Y tenía que serlo, no pensaba mentira nunca más.
-Robin...-dijo mientras la tomaba de las manos y la sentaba en el extremo de la fuente, a su lado-hay algo que... bueno... me gustaría saber... no sé... no sé cómo preguntártelo...
Ella le miró con sorpresa. Pero como almas gemelas que eran, enseguida le volvió a comprender.
-¿Es sobre... mí?-preguntó la chica mientras observaba el vaivén del agua de la fuente, y el reflejo en ella de ambos.
-Puesss... ¿si?-se atrevió a decir Zoro. La luz violeta del crepúsculo les daba a ambos un aspecto sobrenatural, casi divino, como si fuesen los protagonistas de algún mito griego clásico. Como los de aquella obra de Luffy ¿Cómo se llamaba? El Sueño de una Noche de Verano...
Robin era un sueño.
-Zoro yo... no querría hablar de eso-dijo Robin finalmente. A Zoro le disgustó su escueta respuesta. Ella siempre hacía lo mismo, daba evasivas. Pero no quería forzarla. Para él lo más importante es que ella estuviera bien. Así que no la iba a insistir.
-Estas preciosa-dijo, besándola en la mejilla y sacando el móvil para fotografiarla.
-No es por tí...-Robin miró a Zoro con tristeza, y él se sorprendió-es que... no me gusta hablar de ello... me hace daño...
Era la primera vez que confesaba algo así. Zoro la miró fijamente estudiando cada pequeño gesto de su rostro delicado. Arrodillándose frente a ella consiguió que la chica le devolviese la mirada.
-Perdóname... yo... nunca te haría daño-dijo. Robin asintió lentamente mientras le hacía incorporarse y se ponía en pie frente a él.
-Pues abrázame-le pidió, y Zoro así lo hizo. Permanecieron un rato más abrazados, y luego siguieron paseando.
-¿Sabes dónde me gustaría veranear a mí?-dijo Robin, hablando finalmente.
-Di-pidió él dejando que la chica apoyase la cabeza en su hombro.
-En una casa en un bosque... es más templado que una isla desierta... pero allí tampoco pueden encontrarnos-dijo ella.
-¿No?-Zoro la contempló arqueando una ceja.
-No-Robin sonrió para sí-la casa es grande, y tiene un gran árbol al lado. Allí vivo yo... y por las mañanas me subo al gran árbol... a leer.
-¿Qué haces luego?-Zoro se lo estaba imaginando. Pero también se imaginaba a sí mismo en aquella casa, practicando con su espada y cortando leña... y esperando a que ella bajase de aquel árbol.
-Hay un pueblo cerca, vamos a comprar, y a veces a tomar algo...-dijo Robin. Se sorprendió a si misma diciendo "vamos"-también a veces a las fiestas, a bailar...
-Eso me gustaría...-confesó Zoro, mirando a la luna creciente que empezaba a brillar junto a las estrellas, como si fuesen faros para los pájaros.
-Y en las noches en las que hace más frío...-Robin tomó la mano de Zoro y bajó la voz, casi susurrando-esas noches enciendo la chimenea de la casa, y en el sofá, me acurruco a tu lado... no necesito libros ni música ni televisión, porque estás tú... y solo mirarte hace que ya sienta... que ya sienta que todo está bien. Que ha merecido la pena todo lo que hemos pasado...
-Robin...-Zoro la besó apasionadamente sin poder resistirlo más. Los ojos azules de ella despedían destellos y lo tenían embrujado. El chico la apoyó en el tronco de la palmera y ocultos por sus hojas siguieron besándose mientras el tranquilo chapoteo de la fuente los cubría con su arrullo.
A las once Zoro acompañó a Robin a la puerta de su cuarto. Allí estaban Kalifa y Nami, que ya estaban planeando la operación de fuga del día siguiente.
-¿Querrás acompañarnos?-le preguntó la pelirroja a Zoro, poniendo morritos. Él suspiró.
-Si no hay más remedio...
-¡Sí!-Nami le guiñó un ojo a Robin y luego las dos entraron-recuerda que tienes que ponerte guapo.
-Siempre estoy guapo-bromeó Zoro y luego se dispuso a bajar las escaleras para ir al gimnasio del hotel. Mihawk le estaría esperando.
Por el camino se cruzó con Perona que iba muy maquillada, con los labios rojísimos por el carmín y unas medias de red de aquellas que él había roto ya un par. Se miraron un segundo y ella estuvo a punto de decir algo, pero Zoro siguió su camino sin querer darle una oportunidad. Suponía a dónde iba ella a escondidas. Que recordase, Sabo iba a pasarse en Logetown los tres días del campeonato...
Como se esperaba Mihawk ya estaba en el gimnasio, sentado con la cabeza en el suelo y las piernas en el aire, esperándolo.
Estuvo un rato en silencio, mientras Zoro le observaba duditativo. Finalmente el chico se quitó la camisa, se sentó cabeza arriba e hizo lo mismo que su sensei. Comenzó a notar como la presión le aumentaba por el bombeo de la sangre, e hizo un esfuerzo para concentrarse y meditar.
-Es tu último entrenamiento-Mihawk habló de repente. Lentamente Zoro abrió los ojos y le miró, esbozando una sonrisa.
-Así es-dijo-¿vas a echarme de menos?
-Te presentas a mí magullado y dolorido, como un perro abandonado-dijo Mihawk tan cortante como siempre-no es esto lo que tenía en mente cuando acepté presentarte en mi nombre a este torneo.
-Ya bueno, yo tampoco-dijo Zoro sin dejarse molestar-pero oye... aún así yo podría vencerte.
Mihawk sonrió y sus ojos emitieron un destello sanguinario.
-No podrías ni en mil años-dijo.
Zoro iba a replicar cuando Mihawk giró sobre su propia cabeza y dándole una patada le derribó, para después saltar sobre su katana, Yoru, y apuntar con ella al chico. Pero Zoro había rodado por el suelo y había empuñado a Ryuma, listo para contraatacar a su maestro.
-Muy lento-criticó Mihawk.
-Venga ya-Zoro se lanzó sobre Mihawk en un ataque directo que su maestro esquivó con facilidad. A continuación él le dio un codazo, desequilibrándolo pero Zoro se repuso a tiempo. La espada de Mihawk volaba hacia él como una cuchilla pero Zoro la detuvo en el aire y por unos segundos se quedaron estáticos, observándose el uno al otro.
-¿Te... parece... rápido?-preguntó Zoro antes de girar como un torbellino consiguiendo que Mihawk tuviera que retroceder ante su ataque. El sensei trazó movimientos cortantes con forma de "z" en el aire, cortando levemente a Zoro en sus muñecas, y consiguió recuperar el terreno perdido.
-Más concentración, rapidez mental-dijo Mihawk entre estocada y estocada-mañana ese chico no te dará ninguna oportunidad...
Zoro conocía de sobra a su maestro. Sabía que intentaba desconcentrarlo. No entraría en su juego. Pero no podía perder. Llevaba mucho tiempo esperando ese duelo... tenía que ganarlo.
¡ZAS! Mihawk esquivó a Zoro y le puso la zancadilla con un elegante movimiento. En unos segundos el chico estaba en el suelo, desarmado y con Yoru apuntándolo en el cuello.
-¡NO!-gritó Zoro enfadado, e incorporándose recogió su espada, furioso. Le dio la espalda a Mihawk. Sabía que no le dejaría volver a intentarlo.
-¿Te vas?-le preguntó el maestro, sin poder disimular su curiosidad.
Zoro tardó en responder. Observó su reflejo, sudoroso y colorado, en el reflejo de la katana.
-No puedo hacerte perder más el tiempo... debo descansar-dijo finalmente-perdóname... maestro.
-No entiendo-dijo Mihawk, poniendo su mano en el hombro de Zoro y obligándole a mirarle-¿te estás retirando?
Zoro negó firmemente.
-Me dijiste que me concederías un duelo... a sido este... y he perdido... ¿no es cierto?-dijo con abatimiento. Para su sorpresa, Mihawk sonrió. Fue la primera sonrisa sincera que le vio en su vida. Y el sensei fue capaz de mantenerla y todo.
-Te prometí un duelo de verdad. Y desde luego no es este-dijo.
-Yo creo estar preparado-insistió Zoro, incapaz de contener su angustia.
-Y lo estás-dijo Mihawk para sorpresa del chico-lo llevas estando desde el principio. Porque para vencer de verdad, no hace falta ganar copas, o medallas. Ni derramar sangre. Si das todo lo que tienes en todas tus batallas, si te entregas en tu totalidad a tu desafío, entonces ya has vencido, pase lo que pase. Pero debes dar tu cuerpo y tu alma. Y tú lo has hecho.
Zoro asintió lentamente, meditando sus palabras. Se miró el puño ensangrentado mientras pensaba.
-Pero entonces si este no es el duelo... ¿cuál lo será?-preguntó, preocupado.
El rostro de Mihawk se ocultó en las sombras del gimnasio, mientras recogía sus cosas.
-Tú y yo tendremos un duelo cuando el resultado del mismo sea a vida o muerte... cuando realmente los dos dependamos de ello. Esperaré a ese momento. Pero créeme, llegará.
-¿Cómo?-preguntó Zoro, sin entenderlo.
-No lo sé-confesó Mihawk mirándole y dándole una fuerte palmada en el hombro-pero llegará.
No dijo nada más y a Zoro lo dejó más confundido que cuando habían llegado. Pero una cosa estaba clara: aquel último entrenamiento marcaba la diferencia para muchas cosas.
"Puedo vencerle-dijo Zoro tomando a Ryuma y pasando un dedo por su filo-sé que puedo..."
No había estado lejos de conseguirlo; estaba, ahora más que nunca, convencido de que podría lograrlo si se esforzaba un poco más.
Entregándose al cien por cien...
Pasadas las doce Sengoku ordenó revisar los cuartos. Perona no aparecía así que Hancok fue a buscarla mientras los demás profesores se ocupaban de acostar al resto de alumnos.
-Dormid bien chicas... ¡y nada de hacer la tijera, YOHOHOHOHO!-rió Brook, tan ordinario como siempre.
Luego se metió en su cuarto y encendió las luces.
-¡OOOOOOOH!-gritó asustado al distinguir una sombra. Se alivió al ver que solo era Chopper, con el que compartía la habitación.
-¿Pensabas que yo era Gekko Moriah?-preguntó el niño sonriendo.
-Qué va, que va... pensaba que eras Akainu-explicó Brook-verás, he tenido un par de malas experiencias...
Sacó del mini bar una cerveza y se la vació rápidamente. Chopper le observó hacerlo en silencio. Llevaba mucho tiempo pensando en Brook, dándole vueltas... desde que lo había leído en los apuntes de la doctora Kureha. Al parecer, era un asunto estrictamente confidencial...
Chopper miró a Brook con curiosidad y tristeza. Ahora entendía por qué bebía tanto. Detrás de aquella faceta estrafalaria y perturbadora había un ser humano... Una persona que estaba sufriendo.
-Agh...-Brook se relamió los labios haciendo una mueca-la cerveza es para los niños, yo siempre lo he dicho... ¿donde hay un buen Bacardi cuándo se le necesita?-se dio cuenta de que el niño lo seguía mirando, y algo más cortado tiró la botella a la papelera del baño, antes de volver para sentarse junto a él-yo eh... perdoname Chopperín... sé que a tí esto del alcohol no te gusta mucho. No lo hago por postureo créeme... lo entenderás cuando seas mayor.
Chopper le miró compasivo. No estaba seguro de si debía hablar o no. Pero en no podía guardar por más tiempo el secreto. Además, si no había entendido mal, tampoco le quedaba mucho tiempo...
-En realidad sí lo entiendo-dijo. Brook le miró con sorpresa.
-¿E-en serio?-preguntó, aunque estaba claro que no le creía-bueno, pero no sigas mi ejemplo... acuérdate de lo que pasó en el autobús, yohohohoho...
-Nno, no lo haré...-dijo Chopper con voz débil. Brook continuó mirándolo mientras pasaba una mano por su huesuda mandíbula. Notaba algo raro en el niño pero no sabía el qué.
-Mañana es el gran día, la batalla de bandas-dijo Brook enseñando sus blancos y torcidos dientes en una sonrisa-será mejor que nos durmamos ya...
Iba a apagar la luz cuando Chopper se lo impidió, atreviéndose al fin a hablar.
-Brook, yo le... leí los documentos de la doctora Kureha... no... no quería pero... no pude evitarlo... lo... lo sé todo...-dijo finalmente. Se sintió mucho más ligero al decirlo. Pero ahora tenía miedo de lo que su profesor fuera a contestarle. Brook lo miraba con sus hundidos ojos desorbitados. Y Chopper veía el dolor en aquellos torturados y gastados ojos. Lo sabía de sobra... sabía por todo el dolor que había pasado. El tratamiento en esos efectos dejaba sus huellas, y en Brook podía apreciarse claramente. Era más esqueleto que humano.
-¿Desde... cuándo lo sabes?-preguntó Brook con voz susurrante. Chopper le miró suplicante. Ojalá no se enfadara... iba a odiarle por ello...
-Lo encontré hace unas semanas en la revisión médica... tú fuistes a pedirle pastillas para dormir... ¿recuerdas?
Brook asintió lentamente mientras se sentaba en la cama enfrente suyo y respiraba profundamente. Ya no tenía esa alegre sonrisa que solía acompañarle normalmente. En lugar de eso estaba una mueca de dolor y tristeza impactantes. Chopper nunca había visto una expresión así. Cuando por fin volvió a hablar, el niño se dio cuenta de que su profesor se estaba liberando también de una gran carga.
-No sé cuánto me queda exactamente, porque no quise que me lo dijeran nunca. Pero está en los documentos, claro. A veces tengo ganas de mirarlo y saber...-se detuvo y Chopper distinguió una lágrima caer por sus descarnadas mejillas. El niño nunca había visto a un adulto llorando. Y menos a uno como Brook, que era siempre el más alegre de la fiesta.
-Nno...-Chopper se sentó a su lado y le dio la mano, recomfortándolo.
-Calculo que un poco menos de un año-dijo Brook mientras se sonaba los mocos con un clínex que Chopper le ofrecía-en el Reformatorio solo lo saben Sengoku y Kureha... ella me proporciona la medicación y también las pastillas para dormir... Cada día me cuesta más dormirme... me da miedo nno despertar...
Brook negó con la cabeza lentamente, dejando su angustia salir. ¿Cómo se enfrenta a un hombre a un destino seguro? Aún tenía tanto por lo que luchar, por lo que vivir... nada de eso importaba ahora. Ya no.
-Tengo el tiempo suficiente para cobrar el sueldo de este trabajo y otro de tutor de un grupo en septiembre y luego iirme...-continuó explicando-me he endeudado con préstamos pero el banco no sabe que no voy a pagarlos, y no tengo familiares a los que se lo puedan transmitir cuando yo ya... no esté.
-¿Y a dónde vas a ir?-le preguntó Chopper mientras Brook apoyaba su cabeza en su hombro y sollozaba. Tras serenarse el esquelético profesor de música tenía un poco de mejor aspecto. Sonriendo lo mejor que pudo le enseñó su camisa de Memphis.
-Aquí se encuentra el génesis del rock-le explicó el profesor a Chopper, que asintió recordando las clases de música que él les había dado-necesito inspiración para completar mi disco antes de... irme. Será mi legado al mundo. Quiero que tenga alguna canción buena, y de momento no la tiene... sé que en Memphis la encontraré. Por eso voy a reunir todo el dinero que pueda y me iré allí a vivir esos meses... cuando acabe la subiré a Internet... tengo un par de amigos que me ayudarán a publicitarla... espero que guste... aunque yo no pueda verlo...
Chopper asintió. Era muy pequeño para lidiar con un problema así. Pero lo que le diferenciaba de los otros niños, y lo que hacía que a veces estuviera solo era precisamente que era muy maduro para su edad. Así que supo como calmarlo.
-Brook, lo siento mucho. Y yo siempre me voy a acordar de tí.
-Tte lo agradezco Chopper, de verdad... eres...-Brook no pudo acabar la frase, ahogándola en un gemido-... me gustaría que mañana en la batalla de bandas disfrutaseis al máximo... perder o ganar da lo mismo... pero el rock... que sintáis lo bien que me siento yo cuando lo notó fluir por mis venas, cuando te fundes en él y ya no eres tú mismo. Quiero compartir eso con vosotros... que seáis capaces de sentirlo.
-Claro-asintió Chopper. Luego pensó algo más-ellos... no lo sabrán ¿verdad?
Brook negó, melancólico.
-Voy a echaros mucho de menos. Sois los mejores alumnos que he tenido nunca... sois buenos y generosos... llegaréis muy lejos... y tú seras un gran médico... ojalá te hubieras podido ocupar tú de... de mí, bueno. Pero no, no lo sabrá nadie. No se me dan bien las despedidas. El viejo Brook no quiere lágrimas ni palabras solemnes. Sólo un buen concierto, y que bebamos hasta quedarnos secos. No se lo dirás a nadie... ¿cierto?
-Te doy mi palabra-dijo el niño con sinceridad.
Brook asintió y luego fue hacia la ventana de su habitación, que abrió de par en par, dejando el fresco aire de la noche entrar en el cuarto.
-Nunca has escuchado a los grandes, ¿verdad, Chopperín?-le dijo mirándole de reojo.
-Creo que no Brook-dijo el niño encogiendose de hombros. Él profesor fue hacia su teléfono y puso una playlist de rock clásico. Luego sacó de su maleta una botella de alcohol de gradación muy alta.
-La reservaba para el último día pero me apetece tomarla ahora-dijo Brook abriéndola-¿brindamos por los buenos tiempos? Por los que he pasado a tu lado, buen amigo.
Chopper vaciló un segundo. Detestaba el alcohol. Pero haría una excepción, por esta vez. El niño y el maestro hicieron un brindis tumbados en el suelo mientras All my love, la más triste balada de Led Zeppelin sonaba en el reproductor.
Aún pasados muchos años y convertido en el hombre que Brook le había vaticinado que sería, Chopper recordaría aquella noche especial junto a su querido profesor como uno de los momentos más importantes de su vida. Lo veía aún allí, bebiendo y explicándole con emoción toda la historia de la banda que tocaba y sus sueños de hacer él mismo una banda cuando era joven. Y recordaba también como habían brindado juntos y se habían contado secretos inconfesables, y se habían dado ánimos el uno al otro, ánimos para seguir adelante.
No fue capaz de olvídarlo, jamás.
Bueno al igual que el anterior este es un capítulo bastante intensito ¿no os parece? Mis favoritos en este son el director Foxy, insufrible dónde los halla, y "Dios Usuff", la estrella del partido. Y también la escena de Zoro y Robin al final, y como cenan junto a los profesores tan a gusto (el hecho de que Akainu no esté mejora bastante las cosas ¿no os parece?). Este fue sin duda uno de mis capítulos preferidos de escribir, y espero que lo hayáis disfrutado leyendo.
¿Qué es lo que más os ha gustado? ¿Y vuestro personaje favorito? Cualquier crítica es bien recibida, dejadme un review con vuestras opiniones, y hasta el próximo viernes (sin falta, prometido) ¡un abrazo muy fuerte, y sobre todo mucho ánimo para seguir!
