¡Ya está subido! Sé que son los viernes pero ayer tuve un día muy intensito y si os soy sincero para cuando llegué a casa por la noche me quedé dormido en el acto. Pero ahora ya corregido y editado os dejo el cap y espero que os guste mucho, es el más largo de todo el fic, sin duda lo vais a encontrar interesante. ¡Un abrazo muy fuerte, y ya me contaréis en los reviews!
-LiliGI27: Me encanta que te haya gustado, Luffy también es de mis personajes en el fic, aunque si tengo que elegir uno solo me quedo con Zoro, jajajaja. ¡Akainu también me gusta, pese a que sea un asco de persona! Espero que este capítulo también te guste, ¡y te mando un abrazo muy fuerte!
-Guest1: Tu review me ha encantado, la verdad es que lo de Brook no estaba planeado, se me ocurrió sin más, y oir que tu historia es parecida me parece muy bonito. El perro de Sengoku se llama Roscoe, como un actor de cine mudo que le gustaba al director;) ¡Un abrazo, y espero que este también te guste!
Y ahora empezamos. Tenemos pendiente un Luffy vs Bellamy... ¡Y un Zoro vs Hawkins! ¿Quién ganará?
El segundo día de competiciones empezaba fuertecito con la final de baloncesto y el segundo partido de fútbol. Sanji estaba muy nervioso, y Usuff aún más: el chico jugaba de nuevo como suplente, y toda la adrenalina del día anterior se le había evaporado rápidamente ante el miedo de meter la pata ahora.
-Tú tranquilo tío, lo vas a hacer bien ¡Confía en mí!-le dijo Sanji dándole una palmada de ánimo en la espalda.
-Sí la cagas siempre te puedo dejar mi katana para que te hagas el sekkupu-le dijo Zoro-¡que era broma!-se apresuró al ver la expresión de enfado de Sanji y de terror de Usuff.
-Vamos, nada de temblores señor Usuff, que nunca se habló de cobardes-dijo Mihawk pasando al lado de sus jugadores con impetu-¡Tú!-señaló a Zoro-Prepárate. Los duelos empiezan ya también.
-¿Ahora?
-Los han adelantado. A los vestuarios-ordenó Mihawk secamente. Frío como siempre, tenía que controlar todos los partidos de sus equipos y también a los que estaban entrenando. Nami, Robin y las demás chicas de volley estaban calentando en la arena, y estaban bastante nerviosas porque se jugaban el título.
-Si ganamos a fútbol y a volley tenemos una ventaja muy grande frente a ellos-razonó Chopper-pero... ¿y las demás competiciones?
-El Ishimaru ya no tiene posibilidad de optar a la copa-replicó Franky, que estaba muy mosqueado por culpa de que su equipo había perdido el título de baloncesto-pero el Fujiyatah aún puede ganarnos. Todo depende de los deportes individuales: natación, gimnasia, boxeo...
-Y esgrima-completó Chopper mirando como Zoro se dirigía a los vestuarios con salvaje determinación.
-¡Piiiiiiiii!-sonó el silbato del árbitro-¡los jugadores a sus posiciones!
-¡Empieza el partido!-exclamó con emoción el mismo comentarista que había narrado el basket de Luffy el día anterior-¡y los chicos de Mihawk se encuentran en la final nuevamente con el Fujiyatah! Los capitanes Sanji y Hawkins se estrechan la mano.
Al ser una eliminatoria a tres, el Fujiyatah había conseguido vencer al Ishimaru y ahora volvían a verse las caras con Shinsekawa como en el primer partido. El capitán Hawkins fulminó con la mirada a Usuff, que estaba en la posición de defensa, temblando.
-¿Con ganas de perder otra vez, eh?-le picó Sanji a Hawkins. Él no respondió.
Con el siguiente pitido sacaron los de Shinsekawa y el partido se dio por comenzado: Sanji se acercó peligrosamente a puerta y pasó la pelota al otro delantero, que chutó pero dio en el poste. Sacaban ahora los de Fujiyatah, y Hawkins enseguida empezó a esquivar a los defensas hasta que Usuff se metió en medio y los dos tropezaron. Fujiyatah perdió el balón nuevamente por culpa de Usuff, y los de su equipo le aclamaron.
-No me lo puedo creer-Hawkins miraba a Usuff con odio asesino mientras él chico intentaba escaquearse de su lado.
-¡Maldita sea, Hawkins!-gritó Foxy desde las gradas, incapaz de contener su rabia-¡¿Vas a perder otra vez?!
Hawkins intentó disimular su nerviosismo bajo su habitual calma y recogiéndose en una coleta su larga cabellera rubia volvió a concentrarse en el partido. Shinsekawa había vuelto a fracasar en su intento de meterles gol, y ahora era la oportunidad de Fujiyatah de marcarles...
-¿Te toca a tí también?-Zoro se sorprendió de ver a Luffy en el vestuario. El chico del sombrero de paja estaba totalmente desnudo, observándose fijamente en el espejo con concentración. Zoro se acercó por detrás, sonriendo-creo que estás listo, Rocky.
-Soy un rayo-dijo Luffy apretando los puños con firmeza.
-Eeeh, vale... pero mejor te pones algo-bromeó Zoro dándole una colleja. El chico sonrió y le correspondió dándole un abrazo.
-Estoy listo-anunció poniéndose el pantalón del chándal y cogiendo los guantes-¡y tú también! ¡El rey de los piratas y el mejor espadachín, listos para luchar!
-Te pones el listón muy alto-ironizó Zoro. Luego se estrechó la mano con Luffy, firmemente-que tengas buena suerte... hermano.
Luffy le miró con el rostro iluminado por la emoción y luego ambos salieron de la puerta de los vestuarios al estadio.
Luffy tenía su primer combate en el ring en cinco minutos. A Zoro le quedaba algo más de tiempo.
Decidió observar el partido de fútbol mientras tanto. La cosa no iba bien: Fujiyatah había marcado un gol y el equipo de Shinsekawa andaba muy desmoralizado.
-¡Vamos, no podemos rendirnos, cuentan con nosotros!-exclamó Sanji enfadado. Obligó a sus compañeros a levantar el rostro, enardecido por el fragor de la batalla-¡Vamos! ¡No somos cobardes! ¡Vamos a ganar!
Poco a poco eso les fue devolviendo los ánimos. Desde las gradas Mihawk intentaba buscar una estrategia para penetrar en las férreas líneas de defensa del Fujiyatah mientras a la vez daba instrucciones a las chicas de volley, que en nada empezaban su partido.
-¿No podemo asé un descanso para ver el partío?-le preguntó Viola a Mihawk. Ella quería ver a su novio y darle ánimos en la gran final.
-Lo siento pero no hay tiempo-dijo el entrenador-si queremos ganar tenemos que practicar ese remate de lado.
Las chicas protestaron pero Mihawk no cedió ni un ápice.
-Vamos Sanji... tú puedes-dijo Zoro en voz baja observando a su amigo pasarle el balón a Usuff.
En ese momento Perona apareció a su lado y se sentó junto a él, mirándole más que al partido. Zoro se desconcentró y observó a la pelirrosa, arisco.
-¿Qué quieres?-preguntó enfadado.
-Solo venía a desearte suerte-le dijo Perona cruzándose de brazos-no todo gira en torno a tí, Zoro.
Él la miró con incredulidad. La conocía muy bien. Todo lo bien que pueden conocerse dos personas que habían hecho las cosas que ellos habían hecho juntos. Cuando tienes sexo con alguien sus secretos más íntimos salen a la luz, en la forma que tiene de comportarse. Ves sus miedos, sus inseguridades, y también sus deseos más ocultos y desesperados. Zoro sabía que ella seguía deseándole.
-Solo quería decirte que no voy a interponerme más. Respeto la decisión de Sabo-dijo Perona. Zoro alzó las cejas, confuso.
-¿Pero de qué me estás hablando?-preguntó.
-Sabo me dijo que se había estado escribiendo con tu hermana... y que se estaba pensando lo suyo...-dijo Perona-no quiero que me juzgues mal, Zoro... ya no quiero dar más problemas.
Zoro se dio cuenta de que ella estaba llorando. Su abundante rimel se le corría por las mejillas mientras emitía un agudo y sensual hipido. Zoro miró a un lado y a otro, fastidiado. "Me cago en la leche... ¿por qué me tocarán a mí estos rollos?"-se preguntó para sí, malhumorado. Quería mandarla al carajo y disfrutar del partido antes de empezar con sus duelos, pero había aprendido que cuando alguien se siente mal lo mejor es intentar ayudarlo. Además por algún motivo él recomfortaba bastante a la gente... bueno, sí se le ocurrían un par de motivos para eso.
-Te...¿te has acostado con Sabo, no?-le preguntó Zoro a Perona. Ella le miró, indignada.
-No soy una furcia-dijo, pero Zoro arqueó una ceja con incredulidad y ella dio una cabezada de asentimiento-sí, eeh... ayer follamos... es muy bueno...
-Gracias, no me interesa-la cortó Zoro-¿no se te ha ocurrido que antes de tirarte a alguien a lo mejor tienes que conocerlo un poco más? Digo, porque así quizás él te conoce mejor, y puedes llegar a gustarle de verdad. Si te abres de piernas a la primera de cambio, nadie te va a tomar en serio...
Zoro se sorprendió a sí mismo de lo que acababa de decir. Perona también. Ambos sabían que la locuacidad no era su fuerte precisamente.
-Niégame que no te gustaba...-dijo la chica con voz ñoña, y Zoro sintió nuevamente la tentación, que por suerte reprimió enseguida-cuando gemimos... y suplicamos...
-Sí nos gusta... pero al final todos buscamos algo más. Y creo que tú también... pero vas a tener que cambiar la forma de buscarlo... yo también lo hice... y me va mejor.
Perona estuvo callada unos segundos mientras reflexionaba sobre ello. Zoro optó por volver a concentrarse en el partido: Fujiyatah tenía el balón y parecía que iban a marcar otra vez.
-Vamos... joder, vamos-dijo el chico con nerviosismo apretando las manos en la barandilla de la grada.
-¡Usuff, malo! ¡Usuff, hijoputa!
En el campo, Usuff se volvió sorprendido para ver quién le estaba insultando, cuando descubrió que eran unos alumnos de primer curso del Fujiyatah que estaban al lado de Foxy en las gradas.
-No les hagas ni caso-le recomendó el portero, al lado suyo.
Usuff se dio la vuelta y siguió a lo suyo, al menos hasta que ellos empezaron a chillar de nuevo.
-¡Usuff, tu madre me come la polla! ¡Eres un puto manta Usuff!
-¡Oiga, no les podría decir que se callaran un poquito!-le gritó Usuff al director Foxy, incapaz de contenerse por más tiempo. El director fingió sorpresa mientras los niños reían maliciosamente.
-Creía que eras de un reformatorio, chico. Estarás acostumbrado-dijo Foxy fingiendo indiferencia. Usuff puso los ojos como platos. Nadie más estaba pendiente de aquello, porque el árbitro y los espectadores no le quitaban los ojos de encima al balón que estaba ahora cerca de la portería de Fujiyatah.
-¡Usuff, coño, no les hagas caso!-le gritó Sanji a su amigo-¡lo hacen para desconcentrarte, pasa de ellos!
-Me parece increíble que sea usted el director de un colegio-le dijo Usuff a Foxy, que fue ahora el sorprendido.
-¿Pero cómo te atreves?-saltó el zorro, indignado.
-Y vosotros que sepáis que estoy en el Reformatorio porque me cargué a un chico-mintió Usuff, pero ellos no se lo tragaron y siguieron llamándole de todo-¡Os voy a dar una lección! Bueno... ¡Mi amigo Zoro os la dará!
-¿Qué dice ese zumbao?-dijo Zoro mirando a Usuff desde las gradas extrañado.
-Gracias por escucharme Zoro-dijo Perona y le dio un abrazo. El espadachín dio un respingo, indignado.
-¡Eh, eh! ¡Quítate! ¡Perona, te lo digo en serio!-la avisó. No quería más líos.
-Pienso quejarme al comité de este abuso...-seguía diciendo Usuff mientras tanto.
-...¡Y Hawkins avanza a puerta!
Fue todo muy rápido: Hawkins corrió a la portería de Shinsekawa con el balón y tiró un chut destructivo con todas sus fuerzas. Usuff que en ese instante pasaba distraído gritándose con el director y los niños se llevó el balonazo en toda la cara, parando el tiro, y el impacto fue tan bestia que se cayó al suelo. Zoro, ocupado en zafarse de Perona se lo perdió, y cuando el público comenzó a corear nuevamente el nombre de Usuff él se llevó las manos a la cabeza, desesperado.
-¡Me lo he perdido!-exclamó.
-Lo sientoo...-se disculpó Perona con voz empalagosa.
-¡Dios Usuff, dios Usuff!-repetía el equipo, manteándolo.
-Ayyyiudaaa...-gimoteó el chico, que veía doble por el impacto.
-No me lo puedo creer...-Hawkins miró a Foxy temeroso de su reacción, pero el director también estaba atónito por lo que acababa de pasar.
-Ese chico... es el arma secreta de Mihawk-dijo Foxy finalmente-¡ahora lo entiendo! Se hace el tonto con ese aspecto de subnormal profundo que tiene, y luego las para todas... maldito cabrón...
-¿Podemos irnos ya?-le preguntaron los niños a los que había llamado únicamente con el propósito de insultar.
-¡Nunca!-gritó Foxy enfadado.
-Roronoa Zoro, te toca a tí-le dijo Brodgy a Zoro, sorprendiéndolo por detrás.
-¿Quieres que te acompañe?-le preguntó Perona a Zoro cogiéndole del brazo.
-No, anda-dijo él malhumorado. Recogió la bolsa en la que llevaba a Ryuma y se dirigió a las pistas de esgrima. El combate con espadas se celebraba en una amplia lona rodeada por una verja. A Zoro le pareció adecuado. Ya había participado antes en algunas competiciones, como aquella ilegal en la que había intentado conseguir dinero para Nami, así que no estaba especialmente nervioso. Eso sí, esperaba que Mihawk tuviese un rato libre para ir a verlo luchar como habían acordado. La última vez que había visto a su maestro este estaba ocupado evitando una discusión entre Kalifa y Nami.
-Hola, me llamo Cabaji y soy del Ishimaru-le saludó un chico de largo pelo negro y ojos pintados de negro-será un honor competir contra tí.
-El honor es mío-respondió Zoro educadamente. Después de hacerse una respetuosa reverencia los dos entraron en su recinto y se quitaron los kimonos, quedando solo con los flexibles pantalones del uniforme de combate.
-Uau... ¿Qué te ha pasado?-preguntó Cabaji señalando las heridas y magulladuras que Zoro presentaba por todo el cuerpo. Al igual que en el pecho de Luffy, a Zoro le duraban aún los golpes que Akainu y sus hombres les habían dado. De hecho si se movía demasiado rápido el dolor en los huesos se intensificaba. Zoro estaba preocupado de que eso pudiera suponerle una desventaja en combate.
-Combatientes, presentad vuestras armas-ordenó el juez del combate, y Zoro desenfundó a Ryuma observándola concentrado. "La espada es una extensión de tu alma..."
-Qué tengas suerte-le dijo Cabaji sacando también su afilada katana.
Zoro cerró los ojos. El ruido del público disminuyó. Sólo estaban él, y sus propios latidos.
Estaba preparado.
-Quedan apenas diez minutos de partido y Shinsekawa y Fujiyatah van empatados-anunció el comentarista. Un delantero de Shinsekawa había metido un gol gracias a la estrategia de Mihawk, y ahora en aquel tiempo les quedaba una vez más el gol decisivo.
-¡Qué no pase lo de la otra vez, Hawkins! ¡Marcad ya!-berreó Foxy desde las gradas, incapaz de contener su nerviosismo.
-Qué lamentable es esto...-comentó el director Sengoku apostado en el extremo derecho del campo, al lado de Aokiji. Pero no iba a negar que estaba disfrutando de la desesperación de su rival.
Entretanto las chicas del volley también empezaban su penúltimo partido. Nami volvía a ser colocadora, y Robin sacaba de nuevo, experta como era en meter siempre puntos directos.
-¡Venga chicas! ¡Shinsekawa go! ¡Quiero oíros!-gritó Kalifa meneando el trasero mientras esperaba para recibir la pelota.
-¡Shinsekawa go! ¡Shinsekawa gogogo!-cantaron las otras. Era un himno que acababan de componer.
-¡Sí, muy bien! ¡Seguid así chicas!-las animó Brook desde las gradas, mientras las grababa con su teléfono móvil.
-¿Es para la web del colegio?-le preguntó amablemente Jinbei.
-Sí... es para eso...-rió Brook mientras hacía zoom en los respingones culos de las jovencitas.
-Espero acabar pronto, Zoro tiene sus duelos ahora-dijo Robin mientras esperaban al saque del equipo contrario.
-Tranquila, esto va rápido-la recordó Nami-pero como me pierda el boxeo de Luffy...
-Concentraos...-pidió Carrot, aunque en realidad estaba envidiosa de ellas.
-Recordad el remate...-les dijo Mihawk desde fuera de la línea. Ellas asintieron.
El saque del equipo contrario fue directo hacia Kalifa, que bombeando la pelota con los dedos se la pasó a Nami, quien se la colocó a Carrot para que colocase un remate. Sus rivales no fueron lo suficientemente rápidas, y el remate de Carrot consiguió un punto para el equipo.
-¡Siiiiiii!-gritaron las chicas, emocionadas.
-Bien hecho...-las felicitó Mihawk-ahora tengo que volver al fútbol...
Escalando la verja de un salto Mihawk corrió hasta el campo de fútbol: quedaban apenas cinco minutos y nadie había marcado. Si iban al tiempo muerto las cosas se complicarían... y dejarlo todo al azar de los penaltis era algo que el entrenador no estaba dispuesto a permitir.
-Venid-Mihawk aprovechó una pausa para llamar a Sanji, a Usuff y al otro delantero del equipo-tengo una idea...
-¿Qué estará tramando?-utilizando los prismáticos Foxy intentó leer los labios de Mihawk-"yo...bailo... verduras... en octubre...".
-No creo que esté diciendo eso...-le dijo Porche, la subdirectora de Fujiyatah.
-¡Calla! Creo que sé lo que planean...-Foxy se inclinó tanto sobre la barandilla de las gradas que estuvo a punto de caerse de bruces.
Finalmente retomaron el partido y Hawkins volvió a hacerse con el balón. Iba directo a la portería cuando Sanji se le puso en medio, y haciendo un complicado juego de pies consiguió arrebatarle la pelota a su rival y correr hacia la portería de Fujiyatah. Usuff también dejó su puesto para acercarse.
-¡Aaaaaaaaagh!-chilló Foxy horrorizado-¡Se la va a pasar a él! ¡Cubridle, cubridle! ¡Al narigudo!-ordenó a sus alumnos que se miraron con asombro.
-¡No, no lo hagáis!-dijo Hawkins, pero sus compañeros obedecieron a Foxy.
Sanji se la pasó al otro delantero que corrió hacia la portería. Todo indicaba a que el delantero tiraría contra el portero o efectivamente se la pasaría a Usuff que intentaba desmarcarse de lo nerviosos defensas.
Pero no hizo nada de eso: se la volvió a pasar a Sanji dando un giro sobre sí mismo y el rubio tiró a puerta. El portero rozó el balón con la mano pero no llegó a pararlo, y así fue gol, colocando el marcador nuevamente 2-1.
-¡NOOOOOOO!-gritó Foxy, horrorizado-¡Otra vez! ¿Cómo habéis podido...?
Sus alumnos pasaron de él.
Terminado el partido de fútbol, los espectadores se movilizaron hacia las demás actividades. Muchos se unieron al público que el volley ya tenía, pero la mayoría se decantaron por ir a ver el duelo de espadas. El alumno del gran Mihawk y su posible sucesor era lo que más le interesaba al público en esos instantes.
Zoro vio de reojo como el público se agrupaba para verle y murmuraban señalandole. No le importaba demasiado. Su rival ahora era Kapu. Ya había vencido a Cabaji sin problemas, pero este otro alumno del Ishimaru era más difícil y conocía un par de trucos buenos. Aún así Zoro estaba seguro de que podría derrotarle.
-Peleas bien-dijo el peliverde. Kapu asintió.
-Tú también... pero no puedo dejar que ganes...
Zoro sonrió. No era cuestión de lo que ese chico eligiera. Kapu se parecía a Usuff fisicamente, tenía también una gran nariz, lo cual a Zoro le resultaba secretamente divertido.
"Espero que hayan ganado el partido de fútbol"-pensó para sí, antes de desplazarse de un salto hasta donde estaba Kapu. Nuevamente sus espadas chocaron, y Zoro evitó un golpe de su rival a traición por la pierna, para luego hacer presión y conseguir finalmente desarmarlo.
-¡Punto para Roronoa!-anunció Dorry, que arbitraba el duelo.
Mientras Zoro bebía agua y esperaba a su siguiente rival fue a ver a Luffy. El chico se estaba atizando de lo lindo con un tío bastante más grande que él, que a Zoro le sonaba de algo. Lo reconoció enseguida: era el tal Bellamy, el capitán del equipo de baloncesto del Fujiyatah que tantos problemas le había dado el día anterior. Bellamy era el doble de Luffy, y tenía unos puños grandes y cayosos como los de Akainu... y aún así el sombrero de paja parecía estar poniéndole las cosas bastante difíciles.
-Ca...capullo...-Bellamy escupió sangre mientras Luffy se limpiaba la nariz, que tenía partida por un bestia golpe de su contrincante-tte voy a matar...
-Sí, claro. Por que tú lo digas-respondió Luffy desafiante. Incapaz de soportar más a aquel chico Bellamy se lanzó sobre él tratando de darle sus más violentos ganchos, pero el chico los esquivó rápidamente.
-Luffy es muy bueno, ya ha vencido a otro antes-le explicó Bartolomé a Zoro, sentándose a su lado-pero este chico es muy fuerte... Puede que no lo consiga...
-No te preocupes Barto-le dijo Zoro con convicción-lo conseguirá.
-¡Rrrraaaaaaaah!-Bellamy cargó contra Luffy como un rinoceronte. El chico le esquivó pero entonces el grandullón le agarró de un brazo y lo estampó contra uno de los postes del ring.
-¡Eh!-saltó Zoro, enfadado.
-Respete las normas-le dijo el árbitro a Bellamy, aunque se le veía también intimidado a él.
-¿Vas a llorar, cachorrito?-le preguntó Bellamy a Luffy, escupiendo en el suelo mientras daba saltitos alrededor suyo, intimidándole-venga, pégame como hiciste ayer, si tienes huevos. Vamos, pégame, pégame...
-Por tu culpa... perdimos-recordó Luffy, que tenía un ojo amoratado y sangraba copiosamente por varios sitios. La herida del hierro en el pecho le dolía muchísimo, de hecho en lo que más esfuerzo estaba poniendo el chico era en contener las lágrimas.
-¿Sabes que voy a hacer cuando acabe contigo? Voy a buscar a ese niño amigo tuyo... y le voy a partir la boca ¿Qué te parece, eh Luffy? ¿Te parece bien?-se carcajeó Bellamy cruelmente.
-¡YIAAAAAAAAH!-rabioso, Luffy se abalanzó contra Bellamy pero él ya se esperaba algo así y le esquivó. Luego le dio un derechazo en el estómago que tumbó al chico. Iba a darle de nuevo cuando Luffy rodó para su sorpresa y se puso en pie.
-Aagh, yo...yo...-Luffy notaba la boca pastosa y llena de sangre. Estaba al límite de sus esfuerzos, porque el último golpe de Bellamy había hecho que la carne herida del pecho se le desgarrara nuevamente.
-Tú...tú-se cachondeó Bellamy, mirando a sus compañeros que le aplaudían.
El rostro de Luffy se volvió muy serio. Así no llegaría a ser el rey de Shinsekawa. Tenía que sobreponerse.
-Yo no me rindo-dijo finalmente y echando a correr hacia Bellamy al que pilló desprevenido le soltó un directo a la mandíbula que lo hizo resbalar contra las cuerdas.
-¡CABRÓN!-gritó el joven, escupiendo un diente mientras se tambaleaba.
-¡SIIIIII! ¡UOOOOOO, LUFFY!-gritaron Zoro y Bartolomé emocionados-¡Le tienes tío!
Bellamy trató de contraatacar soltando otro puñetazo contra Luffy, apuntando a mala idea contra su pecho. El chico estuvo a punto de caerse del dolor, y Bellamy aprovechó para darle otro golpe en la cara que le hizo soltar sangre a chorros por la nariz. Manchado con la sangre de su adversario Bellamy sonrió sádicamente mientras miraba de reojo al director Foxy, que acababa de llegar con su séquito para presenciar el combate.
-Acaba con él...-susurró Foxy indicándoselo con un pulgar hacia a bajo. Bellamy lo entendió y riendo entre dientes levantó sus mazas/puños para aplastarle la columna al chico. Luffy no levantaba la cabeza. Y todo el mundo contenía la respiración, en vilo.
-No...-Aokiji se había unido a los espectadores y miraba a su alumno angustiado-no te rindas ahora...
-Vamos Luffy... vamos...-dijo Zoro apretando los puños, como si le estuviera enviando sus ánimos.
Incluso Nami que estaba en el campo de al lado había parado de jugar para mirarle. Quedaban pocos minutos para que acabase su partido... pero aquello era más importante.
-Muere...-dijo Bellamy mientras sus puños descendían casi a cámara lenta hacia la desnuda espalda de Luffy.
-Bien Luffy...-Mihawk fue el primero en entender lo que estaba pasando: Luffy se movió rápidamente haciendo que los puños de Bellamy se hundiesen en el suelo al no estar su cuerpo para amortiguarlo. Durante unos segundos el abusón Bellamy se quedó con los puños en el suelo, asombrado. Luego miró hacia Luffy pero solo pudo ver su puño enguantado que iba directo hacia él.
-¡Ouch!-Bellamy retrocedió mientras se le saltaba otro diente. Esta vez Luffy no le dio tiempo a reaccionar. Un puñetazo en la mejilla, otro en el pecho, otro en el hombro, y en el estómago.
-¡YIAAAAAAAAAH!-el chico desató su furia en una lluvia de puñetazos tan rápidos que Bellamy no podía ver ni por dónde venían. Al matón del colegio Fujiyatah se le cayeron los pantalones mientras daba tumbos por el ring atontado y Luffy seguía moliéndole a golpes. Finalmente el chico del sombrero de paja retrocedió un poco y tomando carrerilla le metió un puñetazo final en el medio de la cara, con lo que le hizo perder los dos paletos y lo tumbó. No era necesario dejar k.o para que el árbitro determinase la victoria, pero aquí no hubo dudas: Bellamy quedó tendido en el suelo, desvanecido, mientras a Luffy le levantaban los sudorosos brazos declarándole el campeón.
-¡Monkey Ddddddd. Luffy, de Shinsekawa!-dijo el comentarista y todos aplaudieron emocionados.
-¡Enhorabuena muchacho!-Mihawk fue el primero en ir a felicitar a Luffy, limpiándole la sangre de la cara y acercándole un refresco-no había visto algo así en años...
-¡Luffy!-Zoro llegó hasta él dando saltos por las escaleras, corriendo a abrazarlo-¡Lo hiciste tío lo has conseguido! ¡Has ganado!
-Iji, sí...-Luffy no parecía saber muy bien dónde estaba. Había pasado de tener la piel roja a muy blanca, y parecía a punto de desmayarse.
-Lo primero es encontrar a un médico-intervino Jinbei buscando a los organizadores.
En ese momento alguien más se tiró encima de Luffy. Alguien que había observado la batalla en silencio, consternada e incapaz de decir nada, hasta que había estallado de la emoción.
-¡LUFFYYYYYYYIIIH!-Hancok se abalanzó sobre su amado besándole apasionadamente en los labios, mientras le frotaba el cabello.
Al recibir el beso de Hancok Luffy se puso colorado. Eso sí que no se lo esperaba (y mira que era obvio).
-Bueno no me lo puedo creer-dijo Nami que seguía mirándolo y abandonando su posición corrió a agarrar a Hancok de su larga cabellera negra y golpearla con violencia.
Mientras Sengoku y Aokiji separaban a Nami de Hancok (la profesora no había tardado en contraatacar pellizcando los pezones de Nami y retorciéndoselos) Jinbei llegó hasta Luffy con la ayuda médica.
-Este buen farmacéutico te ayudará, son el equipo médico voluntario-le explicó el profesor de historia a Luffy amablemente.
-Oh nooooooo-dijo Luffy al distinguir a "la ayuda": el doctor Hogback y Cindry estaban allí armados con vendas y agua oxigenada.
La segunda jornada del Back Fight tuvo un descanso a mediodía para la comida. Por la tarde quedaban las pruebas individuales: Bartolomé y Kalifa jugaban al tenis, Zoro tenía dos duelos más, uno de ellos seguramente sería contra Hawkins si este conseguía llegar a la final, y Nami y Perona estaban apuntadas a varias actividades de gimnasia.
-Recuerda empolvarte las manos antes de salir-le dijo Mihawk a Perona pasándole una bolsa de polvos.
-Gracias sensei-dijo ella con voz sumisa mientras le miraba desde a bajo. Zoro sabía que el secreto más íntimo de Perona era su secreta atracción hacia Dracule Mihawk. Pero bueno, ahí si que la jovencita no se atrevía a intentarlo...
-Ha sido muy épico-le contaba Sanji a Zoro-¿y viste el paradón que hizo con la cara? El puto amo.
-Has sido el mejor de estos juegos, Usuff-rió Zoro dándole unas palmadas en el brazo a su amigo. Usuff se había pedido un perrito caliente en la barra del bar del estadio y engullía, disfrutando al fin de la paz.
-Ha sido todo muy inesperado-dijo finalmente-y con esto quiero decir que no me veréis en otra como esta...
-Claro, claro...-se cachondeó Zoro, sin creerle.
-Ahora por fin tienes algo que contar en ese estúpido canal-dijo Sanji apartando con asco las patatas fritas que le ofrecía Usuff-¡Y tú marimo! Esta tarde no me pierdo tu prueba.
-Ja ja ja, gracias... creo que me tocará contra Hawkins-dijo Zoro mientras Usuff se atragantaba con su segundo perrito caliente.
-Es verdad, que él participaba-recordó Sanji apretando los puños-que bien juega el cabrón... será mejor que tengas cuidado...
-Ya...-Zoro iba a pedir algo más de comida cuando aparecieron Nami y Robin. La pelirroja le dio un abrazo a Zoro, entusiasmada.
-¡Ya estas en semifinales! ¡Lo vas a conseguir!-le felicitó.
-Será lo primero que hago bien en todo el año-dijo Zoro mientras dejaba que Robin se sentase encima suyo. La morena le dio un beso en la frente y luego felicitó a Usuff.
-¿Y que dirá tu padre?-siguió Nami-¡Tienes que contárselo, se emocionará mucho!
-¿Tú crees? -Zoro negó con la cabeza. Durante su tiempo juntos, Nami siempre había insistido en que el señor Roronoa le quería, pero Zoro sabía que eso no era así.
-Prueba, ya verás como sí-le dijo ella-te haré unas fotos, y yo misma se las mando... aún tengo su móvil.
-¿Para que lo tenías en primer lugar?-la preguntó Zoro receloso.
-Me debe dinero.
Terminaron de comer y fueron todos hacia la pista de esgrima. Luffy se unió a ellos, un poco alterado; al parecer Cindry había intentado hacerle beber el alcohol curativo, pero afortunadamente Jinbei lo había impedido a tiempo. El maestro de historia también iba con ellos para ver los duelos de Zoro.
-Soy un admirador de la lucha con espada, como bien sabe Mihawk-le explicó Jinbei a Zoro-esperaba poder verte hoy en la final, y creo que no voy a quedar decepcionado.
-Sí Robin no me distrae-bromeó Zoro afablemente.
Luffy, Usuff, Nami, Robin, Sanji, Viola, Chopper y Franky se sentaron con Jinbei, Brook y Aokiji a ver la gran final. Al rato se les unió Hancok, que después de lanzarle una mirada asesina a Nami, quien la ignoró completamente, se sentó en la primera fila abriéndose el escote para que el sol la pusiera morena, y pasando totalmente del torneo.
-Eeeing...-dijo Foxy acercándose a ella y babeando.
-Ni lo intentes-le paró Hancok en seco.
Zoro distinguió también a Perona, y Carrot que se sentaban al otro lado (¿volvían a llevarse bien?) y también a varios alumnos del Ishimaru con los que había hecho buenas migas el día anterior, e incluso a sus dos contrincantes ya vencidos, Cabaji y Kapu.
Pero a quien esperaba ver era a Mihawk. Y él no estaba allí. Al parecer estaba vigilando la competición de tenis en la que participaba Bartolomé y Kalifa era mucho más importante... Zoro suspiró profundamente. En fin, lo haría sin él. Ganaría de todas formas, pero le hubiese gustado que Mihawk hubiera estado allí para verle. A lo mejor llegaba un poco más tarde...
-¿Qué me he perdido?-preguntó Sabo incorporándose a las gradas.
-¡¿Dónde estabas?!-saltó Luffy enfadado-¡Te has perdido mi pelea!
-Lo siento Luffy, me he retrasado...-dijo él mientras miraba por las gradas a Perona disimuladamente.
-Callaos que empieza ya, no podemos desconcentrarle-dijo Sanji muy serio.
-Uyuyuyuy, tranquilo Sanji que lo va a hacer muy bien-se burló Nami, pícara-no te agobiess...
-¡Qué no es por eso pero no quiero ver un mal espectáculo!-protestó Sanji, sonrojado. Si se atrevían a insinuarle que se preocupaba lo más mínimo por Zoro...
-Sí sí, ya ya...-siguió Nami, maliciosa-menudos sois tú y él, todo el día peleándoos.
-Los que se pelean se desean-dijo Usuff con risa tonta.
-¿Tú qué tal si te callas?-ladró Sanji y Nami y Usuff se echaron a reír.
Luffy no entró en la discusión porque estaba concentrado en Zoro. Secretamente el chico del sombrero de paja estaba muy nervioso por su amigo, al que quería ver vencer, pero nunca dejaría que él se diera cuenta. Desde el principio Luffy le había dicho a Zoro muy firmemente que estaba seguro de que él ganaría.
-"Bien... vamos"-se dijo Zoro a sí mismo, tomando su arma con decisión.
El primer combate no fue muy complicado: el enemigo era un buen espadachín pero nada que Zoro no hubiese visto antes. En un combate de dos tiempos consiguió manejarlo con facilidad mientras las hojas de sus espadas echaban chispas de lo rápido que se movían y finalmente Zoro consiguió desarmarle haciendo un giro sobre sí mismo y abatiéndole con un potente ataque. El público le aplaudió satisfecho y Zoro se fue al banquillo donde se frotó los sudados sobacos con una toalla y luego se echó agua por todo el cuerpo. Su cinta de pelo estaba empapada también en sudor. Zoro se la quitó y se despeinó el cabello mientras se mentalizaba para el segundo asalto. Le dolían mucho las heridas del ataque de Akainu, y además el último espadachín le había hecho un corte en el pecho que le estaba escociendo.
-¿Te echo algo?-le dijo Robin que se había acercado a él. Zoro negó con la cabeza.
-Estoy bien-dijo. Ella le beso en el pecho y luego le miró, radiante.
-Solo te queda uno. Puedes conseguirlo. Estoy muy orgullosa...-dijo. Zoro sonrió, e incorporándose la enterró en su musculoso cuerpo mientras la daba un beso salvaje. A ella no le importó que estuviese sudado, recorrió su ancha espalda con sus manos y le arañó levemente cuando el chico la mordió en el cuello.
-¿Y estos que hacen?-se indignó Foxy hablando al árbitro-¡deberían echarles por conducta escandalosa!
-¡Empieza el segundo duelo!-pitó el árbitro.
Zoro se estaba comiendo los labios de Robin mientras ella casi desaparecía en aquella dura masa de piel curtida cuando tuvieron que separarse por el aviso.
-En cuanto acabe...-dijo Zoro, mirándola.
-No hay prisa-le tranquilizó ella-tú... disfruta del combate.
Zoro caminó por la pista siendo aclamado por el público. Ya no llevaba su característica cinta de pelo verde, y sus pantalones estaban rajados y empapados también de sudor. Ahora solo estaban la espada Ryuma y él... y Hawkins, claro.
Su rival estaba también cubierto en sudor por su anterior duelo. Estaba igual de cansado que Zoro, o más, ya que se había machacado en el fútbol también, y además en vano por que habían perdido. Pero Mihawk ya se lo había dicho a Zoro. No puedes pretender ganarlo todo... y menos en esgrima.
Casi todos los espectadores estaban apelotonados en el recinto de esgrima, a excepción de unos pocos que veían el partido de tenis, entre ellos el propio Mihawk. Zoro se estaba temiendo que su maestro, por alguna trastornada idea de las suyas, fuera a evitar el ir a verlo. Le decepcionaba. Pero ahora debía concentrarse en el duelo.
-Este es el discípulo de Mihawk-dijo Foxy, sentado al lado de Sengoku que permanecía muy tranquilo-te advierto que Hawkins lleva entrenándose con la espada desde que tenía cinco años.
-La longevidad no puede vencer al talento-dijo Sengoku con frialdad. El odio entre los dos directores se estaba haciendo más latente que nunca.
-Eso no es verdad-dijo Foxy apretando los dientes.
-Veamoslo.
Los dos chicos hicieron una reverencia y mostraron su arma el uno al otro.
-Pues aquí estamos...-dijo Hawkins fríamente-mejor que les demos un buen espectáculo.
-Por mí no lo dudes-dijo Zoro, sonriendo-no tengas piedad...
-Sé que no esperas llegar a ese término-replicó Hawkins con su pausada voz. Zoro asintió.
-No lo espero. Y tú tampoco. Así que no lo demoremos más - dijo mientras retrocedía para colocarse en su posición.
-Te deseo buena suerte-le dijo Hawkins a Zoro, alzando su espada al cielo.
-Mentira...-rió él.
Luego empezó el combate.
Hawkins era tan peligroso como Zoro se había esperado, o más. Su espada se movía tan rápido que apenas era una luz plateada, pero Zoro no se quedó atrás y paró todos y cada uno de sus golpes, para luego pasar él a una ofensiva mortal de ataque directo. Hawkins esquivó un golpe de Zoro e hizo un amago de intentar desarmarle pero era justo lo que el chico quería, y moviendo su arma a una velocidad increíble bloqueó la de Hawkins. Si el alumno del Fujiyatah hubiese sido un poco más lento Zoro sin duda le habría desarmado, pero Hawkins era un experto y pudo protegerse de la trampa de su enemigo a tiempo, conservando su arma y por consiguiente su oportunidad de vencer.
-¡Vamos!-en las gradas, Foxy se estaba poniendo cada vez más nervioso.
-Es bestial, los dos son muy buenos-dijo Sanji echándose los mechones rubios hacia atrás para poder ver mejor.
-Soro he mejó, seguro que puede ganarlo-dijo Viola convencida.
-¡Pues claro!-exclamó Luffy levantándose de su asiento-¡Ánimo Zoro! ¡Ya le tienes, vamos!
-¡Siéntate, que no vemos!-le gritaron los de las filas de atrás.
-A ver, voy a grabar para su padre...-dijo Nami sacando el móvil y grabando-¿tú también lo vas a enviar, Brook?
-Sí, eh, claro... es para eso...-dijo el profesor sonriendo nuevamente.
Robin no le quitaba los ojos de encima a Zoro. En aquellos momentos verlo así de valiente y concentrado, en todo su esplendor, hacía que su amor por él fuese, su cabía, más grande. La chica temblaba mientras le observaba, cruzando los dedos para que todo fuese bien.
-Aaaaaaarf... eres bueno-dijo Zoro mientras él y Hawkins giraban el uno frente al otro, listos para el siguiente golpe.
-Gracias... tú también... Mihawk ha hecho un buen trabajo contigo...-dijo el alumno.
-No todo se lo debo a Mihawk-replicó Zoro con orgullo.
-¿Ah no?-Hawkins se aseguró de cargar de burla esa última pregunta. Pero a Zoro no le afectó.
-Todo no. Aunque este ataque sí.
Se lanzó sobre Hawkins alzando su espada y obligándole a retroceder. El rubio giró sobre sí mismo usando una técnica de defensa muy avanzada para protegerse. Muchas de las maniobras que usaba Hawkins eran estoques de lucha que Mihawk había enseñado a Zoro, y que pocos espadachines conocían. Verdaderamente su oponente tenía talento.
Pero Zoro tenía más: haciendo un molinete con la katana atacó a Hawkins por su izquierda y cuando las dos armas chocaron su chasquido pudo escucharse en todo el pabellón. Hawkins alzó su espada pero Zoro le impidió atacarle, e hicieron presión de un arma contra la otra hasta que Zoro se zafó de aquel bloqueo y volvió a su posición original. Al moverse eso sí su codo golpeó la nariz de Hawkins, que maldijo a la vez que sonaba el anuncio del fin del primer tiempo.
-¡Bien hecho Zoro!-le felicitó Nami bajando a verle al banquillo para verle-¡ya le tienes!
-Aafh... ¿en serio?-dijo él buscando algo con lo que rehidratarse. El intenso calor de agosto le estaba matando.
-Toma Zoro esto te irá bien-dijo Sanji pasándole una botella. Cuando Zoro le miró con sorpresa se apresuró a corregirse-esto eeeh marimo... bebe de una puñetera vez.
-Es muy bueno... tiene un ataque central que apenas puedo controlar-dijo Zoro preocupado.
-Él piensa lo mismo de tí-le tranquilizó Nami.
-Y si ve que tú no has perdido la calma... habrás ganado-le aconsejó Robin, dándole un beso en la frente.
Ayudado por Robin y Nami Zoro se secó un poco y luego se dispuso a continuar. En el público había un gran alboroto de gente comentando.
-¿Mihawk no va a venir?-preguntó Luffy extrañado-¡a lo mejor no lo sabe, hay que avisarlo!
-No, no hace falta-dijo Zoro, molesto. Le molestó aún más cuando todos le miraron extrañados-es que... no hace falta que le digáis nada... él ya lo sabe...
-Pues a Bartolomé hay que sacarle del tenis cuanto antes ¡él quería venir a verte!-insistió Luffy, y se marchó corriendo seguido por Chopper.
-Marimo no te preocupes, he revisado los ataques del Duelo y hay uno que seguro que no conoces-dijo Sanji, aunque Zoro apenas podía entender lo que le decía.
-Tienes todas las de ganar Zoro sí-dijo Usuff tecleando en el móvil. Sanji le echó un fugaz vistazo y luego se lo quitó, furioso.
-¿Estabas apostando?-le gritó, indignado-¡Y encima a favor de Hawkins!
-Devuelvemeleeeeññiiiiiii-pidió Usuff lanzándose sobre su amigo como una fiera corrupia.
Se interrumpieron al ver que se acercaba Foxy. Zoro suspiró e hizo ademán de marcharse, pero el director le llamó, desesperado.
-Solo vengo a felicitarte por tu excelente trabajo-le dijo con falsa amabilidad-y ha decirte que te ofrezco la beca a tí... solo tienes que venir a Fujiyatah el año que viene...
-¿Beca? Oye, no tengo tiempo-dijo Zoro con desdén.
-Creía que todos los espadachines sabíais eso... o bueno, para Hawkins es especialmente importante-dijo Foxy con mala idea-toda su familia ha conseguido la beca para entrar en la prestigiosa academia de Vista a donde acuden los mejores espadachines. Mi colegio puede concederla... pero ya que va a peder, te la ofrezco a tí...
Zoro estaba tan cansado que tardó un poquito en pillarlo. Pero cuando lo hizo se quedó pálido.
-Nno, oye...-dijo, nervioso-ese chico se la merece... yo no estudio en tu colegio... no la quiero para nada. Dásela a él.
-Solo los mejores pueden conseguirla-dijo Foxy alzando su larga narizota con orgullo-¡y él esta claro que no lo es!
-¡Ha participado en más competiciones que nadie, le he visto!-saltó Zoro, indignado-¡No puedes hacerle eso!
-Las ha perdido-siseó Foxy-no tiene nada que ofrecerme, a no ser claro... a no ser que gane ahora...
Zoro miró a aquel viejo repugnante alucinado. ¿De verdad le estaba insinuando lo que creía que le estaba entendiendo? Aquello no podía ser verdad. Y sin embargo él había mordido el anzuelo como un tonto. Ahora sentía que no podía, más bien que no debía, ganarle.
-Una pena todo lo que ha estado preparándose estos años. Será la vergüenza de la familia-siguió Foxy, pasando un brazo en torno al cuello de Zoro-pero de decepcionar a la familia tú sabrás más que yo, seguro. ¡Bueno, c'est la vie!
Zoro le apartó de su lado mirándole con rabia.
-Quítate de en medio-le dijo, furioso.
El combate se reanudó. Zoro volvía a estar cara a cara con Hawkins. El chico de pelo verde estaba muy angustiado ¿Qué debía hacer? No podía permitirse perder, era su gran ilusión. Pero ahora por culpa de la historia de su rival estaba dudando... ojalá Mihawk estuviera con él en aquel instante. Pero su maestro no daba señales de vida.
-Oye...-le dijo Zoro a Hawkins, quien le miró con sorpresa.
-¿Qué pasa,-preguntó él.
-Él... ese tío, Fox, me ha contado lo de tu beca... yo... no quiero estropearlo... pero es un duelo justo...
Hawkins miró a su director que canturreaba en las gradas con calma y luego nuevamente a Zoro, furioso.
-¿Él cree que voy a perder? ¿Es por eso?-saltó, enfadado-Y tú ahora... ¿sientes lástima por mí?
-No tío, lo que quiero decir es que...
-Todo esto es culpa tuya-le acusó Hawkins, señalándolo-todo iba bien hasta que dijeron que Mihawk tenía un nuevo discípulo...
-Vale, venga, es culpa mía-Zoro puso los ojos en blanco-¿hay algo por lo que no me la vaya a cargar últimamente?
-No voy a tener clemencia contigo-le avisó Hawkins arrugando las bellas facciones de su pálido rostro-te pido por favor que tampoco la tengas tú.
Zoro asintió lentamente.
-No la necesito ¿entiendes? Para nada...
Zoro volvió a asentir.
-A la mierda-Hawkins no esperó al pitido para correr hacia Zoro con su espada en posición de ataque y dar un sablazo intentando desarmarle. Zoro detuvo su ataque y movió su arma hacia a bajo tratando de hacerle perder el equilibrio pero Hawkins no se dejó y dando otro sablazo le hizo un profundo corte en el pectoral izquierdo.
-¡No!-Robin se puso en pie, preocupada, mientras Sanji se mordía las uñas y a Nami casi se le caía el móvil.
-¡La de delante, siéntate! ¡Qué no vemos, coño!
El único que conservaba la calma era Luffy. Él seguía con la vista fija en su mejor amigo, casi sin pestañear.
-¡UAAAAAAAH!-Zoro atacó a Hawkins con todo lo que tenía, y mientras giraban el uno en torno al otro chocando sus sables el público contenía la respiración. Nunca había habido una batalla tan intensa en los diez años del Back Fight. Hay veces en las que formas parte de un acontecimiento histórico, y mientras está pasando tú sabes que trascenderá. Aquella era una de esas ocasiones.
-Ma...maldito...-Hawkins frenó los ataques de Zoro e intentó contraatacar pero el chico tuerto no le dejaba espacio ni tiempo para eso. Ahora Hawkins solo podía defenderse lo mejor que podía y tratar de buscar una vía de escape, porque estaba acorralado.
Fijándose en los moratones de Zoro tuvo una idea. No era limpia... no le gustaba... pero no podía perder... no había elección.
-¡Ou!-Zoro aulló cuando Hawkins le dio una patada en el enorme moratón que tenía en el costado.
-¡Penalización!-avisó el árbitro, separándo a Hawkins-¡Una más y estas fuera!
El rubio miró a Zoro preocupado. Ahora se sentía fatal. Pero el peliverde lo estaba pasando peor. Debía de tener una grave hemorragia interna en aquel sitio... no había hecho caso hasta ahora... y el dolor le estaba matando. Zoro llegó a sentir tanto dolor punzante y abrasador que estuvo a punto de anunciar su retirada de la competición para que fueran a atenderle.
Pero él, como Luffy, no iba a rendirse. Tenía que dar el cien por cien, en cuerpo y en alma. Sólo entonces habría merecido la pena luchar, más allá del resultado.
Zoro apuntó con su espada a Hawkins y a la señal del juez de duelo volvieron a enfrentarse. Esta vez los golpes fueron lentos, pausados, al menos al principio porque luego fueron aumentando en intensidad hasta que apenas se veía nada. Para Zoro y Hawkins el público y los jueces eran borrosas manchas que hacían ruido, ya no entendían nada, y ya nada importaba más que ellos dos mismos.
¡CHAS! ¡CHAS! Los cortes de las armas les hicieron heridas a los dos en los brazos. Zoro los llevaba al descubierto al contrario que Hawkins y notó aún más el dolor en la carne, y vio como se le empapaban los brazos de rojo.
Pero de alguna forma, él ya sabía el resultado: Hawkins lanzó otra ofensiva central contra él y Zoro bloqueó el golpe. Después veloz como el viento le rodeó trazando un movimiento con la espada en el aire y cuando se giró vio los resultados de su ataque: Hawkins tenía una herida en la espalda y había soltado la espada. El chico intentó sobreponerse unos segundos, y finalmente se cayó al suelo, ahogando un gemido de dolor y agotamiento.
-Hecho...-dijo Zoro guardando su espada en la funda, y segundos más tarde una marabunta humana se había tirado sobre él en medio del mayor estruendo que había escuchado en su vida.
El primero en llegar fue Luffy que saltó sobre él como una ranita y le dio un potente abrazo. Enseguida llegaron Sanji, Robin y Nami, con Usuff, Chopper, Franky y Brook, y también Sabo, Viola, Perona, Carrot, Aokiji, Jinbei (que se había emocionado y lloraba), la mismísima Hancok y Bartolomé que había acabado el tenis a tiempo para ir a verle.
Zoro escuchaba sus felicitaciones sin entender absolutamente nada de lo que le decían, y estrechó manos y recibió abrazos de gente que ni sabía quien era. El chico seguía mirando a Hawkins, preocupado: su rival seguía en el suelo, y el director Foxy había prohibido ir a ayudarlo. El director de Fujiyatah miraba con odio a su alumno, y murmuraba horribles maldiciones para sí.
-Creo que ya sé dónde colocaré la copa en mi despacho-dijo Sengoku con emoción, rematándole. A Foxy estuvo a punto de darle un ataque de nervios.
-Los putos padres... aaargh, me van a matar-dijo, mordiéndose el labio hasta arrancarse la piel-¡Todo esto es por tu culpa! ¡Despídete de Vista, fracaso humano!
-¡No es verdad!-la subdirectora Porche quiso defender a Hawkins, pero no se atrevió a contradecir a su jefe.
Zoro distinguió una lágrima que se perdía en los ojos de Hawkins. Entendía por lo que estaba pasando. No fue capaz de dejarlo correr. Sí que había cambiado...
Todos enmudecieron cuando Zoro tomó de la mano a Hawkins y le ayudó a levantarse. Eso sí que era lo nunca visto. Los del Reformatorio y los del Fujiyatah siempre se habían profesado odio mutuo.
-Hawkins es el mejor espadachín que he conocido-dijo Zoro con voz alta y clara. Vio a Robin sonriéndole entre la multitud-¡de no ser por la suerte, sin duda me habría ganado! Estoy muy contento de anunciar que el año que viene los dos nos veremos en la Academia Vista, gracias a la beca que concede el colegio Fujiyatah.
-¡Glups! ¿Pero qué dice?-el director Foxy miró a Zoro con incredulidad y luego a la subdirectora. Allí había muchos padres del Fujiyatah... ¿Qué estaba haciendo aquel crío?
-Enhorabuena Hawkins-Zoro le dio un abrazo a su rival, que estaba tan asombrado como Foxy.
-Gra... gracias...-dijo el rubio finalmente.
-¡Qué bonito!-exclamó Brodgy emocionado, y todos prorrumpieron en aplausos. Los padres del Fujiyatah felicitaron a Foxy por su decisión, y él miró a Hawkins con odio. Ahora no tenía más remedio que darle esa beca, aunque haría todo lo que estuviera en su mano para no concedérsela.
Zoro no quiso seguir allí atosigado por toda esa gente y viéndole el careto al hijo de puta de Foxy, así que se escaqueó en cuanto pudo y ayudado por Luffy y Sanji consiguió llegar fuera del estadio, al hotel.
-Qué sepas que al final aposté por tí eh Zoro-dijo Usuff acercándose a él-no pienses mal de tu buen amigo.
-Te creo-dijo Zoro sonriendo-yo también apostaba por tí, Dios Usuff.
-Eji, gracias...-dijo él emocionado.
-Ahá Zoro tu padre ya las ha recibido-canturreó Nami-vaya... no me responde... espero que no me haga next.
-Si apenas os visteis dos veces, no sé cómo te debe dinero.
-Ya sabes-dijo Nami echándose a un lado el cabello con satisfacción.
-Parece que has ganado. No esperaba menos. Aunque has tardado demasiado-dijo una voz conocida. Zoro tardó bastante en girarse hacia Mihawk, porque estaba enfadado con él. Más bien decepcionado.
-Sabes que quería que estuvieras-le dijo finalmente. Mihawk asintió.
-Pero tú sabes que no podía estar. Has librado solo tu batalla, y has tomado solo tu decisión de vencer o no hacerlo. De haber estado yo, habrías querido que te aconsejara, no lo hubieras hecho todo tu mismo. Esto hace que tu combate sea ahora mucho más valioso. Y que tu victoria sea tu consagración.
Zoro no pudo evitar sonreír. ¿Cómo podía seguir enfadado con él?
Atardecía y se acercaba la última competición, aquella para la que la banda de los Sombreros de Paja estaban más nerviosos y también más emocionados.
-¿Tenéis todas vuestras cosas?-les preguntó Brook antes de volver al hotel-¡Recordad que tenemos una hora para estar allí!
-Yo me doy un baño y estoy, que voy hecha un asco-dijo Nami.
-Cómo te bañes no estás lista a las 7 ni de coña-dijo Sanji. Nami le miró sorprendida, pero luego le sonrió.
-¿Y tú qué sabes?
Nami y Sanji empezaron a bromear hasta que se fueron cada uno a su planta. La pelirroja se desvistió rápidamente mientras Kalifa, Robin y Carrot entraban también en la habitación.
-¿Te piensas a bañar? ¡Porque yo me he pedido esa bañera!-saltó Kalifa, agresiva.
-¡Espera, me la había pedido yo antes!-protestó Carrot enfadada.
-¡Yo he llegado primero!-chilló Nami, y las tres empezaron a forcejear por la bañera.
En el cuarto de chicos Luffy fue el primero a ducharse. El chico seguía lleno de heridas de sangre y olía el que peor de todos, así que los otros tres le insistieron para que se fuera.
-¿Qué haces?-le preguntó Zoro a Sanji cuando Luffy se hubo metido en la ducha y comenzó a cantar (horriblemente) el himno del Reformatorio.
-Me estoy desnudando marimo-le dijo Sanji echando a un lado sus calzoncillos mientras se envolvía en una suave toalla blanca-¿te pone nervioso?
-Digo con Nami, subnormal-le dijo Zoro quitándose la camisa-le sigues tirando los tejos...
-¡Claro que no!-protestó Sanji.
-Claro que sí-dijeron Zoro y Usuff a la vez.
Sanji fulminó con la mirada a Usuff, que se fue a una esquina del cuarto y se desvistió también, comparando su escuálida tripita con los potentes abdominales de sus dos compañeros.
-Dios Usuff ha tenido suficiente deporte por un par de años-declaró el chico mientras envolvía su moreno culo en su vieja toalla y se tumbaba al lado de Sanji.
-Yo no le tiro los tejos a Nami. Tengo novia, capullo-le dijo el rubio a Zoro, enfadado.
-Está bien, perdoname-se disculpó él alzando los brazos-solo quería ayudarte...
-No quiero que se entere Luffy, ¿vale?-susurró Sanji enfadado. Zoro y Usuff se miraron, circunstanciales-no quiero que haya malos rollos...
-Te entiendo-dijo Zoro dándole una palmada de ánimo en el hombro-si puedo ayudarte...
-No creo que puedas...-siseó Sanji furioso. Pero luego se mostró más afable con Zoro, y le enseñó las fotos que le había hecho durante el torneo de las espadas.
-No te preocupes por Luffy, no creo que vaya a enterarse-añadió Usuff mientras los gritos que pretendían ser cantos de su amigo resonaban por todo el cuarto.
En el subsuelo del hotel, en el spa, Nami, Robin, Kalifa y Carrot disfrutaban de un burbujeante baño de espuma relajante mientras se limpiaban las piernas y arreglaban el cabello.
-Entonces... ¿esta noche se sale?-le preguntó Kalifa a Nami mientras está se recogía la corta melena pelirroja.
-No creo que Hawkins vaya a ir hoy, Kalifa-le dijo ella-necesitará tiempo...
-No importa, alguno caerá, y mañana ya volvemos-dijo Kalifa como si cualquier cosa-además necesito salir... necesito tirarme a alguien como sea...
-Qué desesperada-musitó Carrot despectiva.
-Oye, tú mejor te callas-la cortó Kalifa-¿y a dónde vas últimamente? ¿No estarás chantajeando a más gente con Perona?
Robin, que hasta ese momento había mantenido la cabeza apoyada en un cojin de agua y tenía los ojos cerrados, arrugó la frente levemente, molesta.
-Perona tiene un novio secreto pero no me ha dicho quien es-se defendió Carrot-estoy intentando averiguarlo.
-Cómo no sea Bartolomé-dijo Nami indiferente.
-Bartolomé es gay-le recordó Kalifa-por cierto, ¿él va a venir? Esa discoteca seguro que le gustaba.
-Ser gay y ser hortera es muy diferente-le dijo Nami-si vamos a ir a okama los niños mejor que no vengan...
-Ay pero no podemos dejar a Chopper aquí-protestó Kalifa.
-¿Tú por qué te incluyes?-le replicó Nami, salpicándola a mala idea.
-¿Y tú Nami con quién vas a ir?-le preguntó Carrot con malicia. Ella la miró sin comprender.
-Con Luffy claro, ya os lo dije-se cubrió un poco sus enormes senos (estaba orgullosa de ser la más prominente de las cuatro).
-Oh, lo dice de malas-dijo Kalifa sin darle importancia-porque Sanji anda ligando contigo...
-¿Qué?-Nami las miró sin comprender, mientras ellas mostraban amplias sonrisas-¿Qué decís? Eso nno... no es así.
Robin, que sabía la verdad pero había prometido guardar el secreto, mantuvo la boca y los ojos cerrados, intentando relajarse aunque veía que no iba a ser posible. ¿Por qué les tiraba tanto a sus amigas los cotilleos?
-Os recuerdo que Sanji tiene novia-dijo Nami enfadada.
-Y es muy celosa ¿no es cierto? -dijo Kalifa maliciosa, mientras se llenaba la depilada entrepierna de espuma sin ninguna vergüenza.
-Sí que lo es. Así que os agradecería que no fuerais por ahí contando mentiras solo porque no tenéis nada mejor que hacer-dijo la pelirroja dándolas la espalda mientras dejaba que un chorrito refrescante tocase sus pezones e hiciera que estos sobresalieran.
-Tú sabes que lo que decimos es verdad-dijo Carrot. Nami tragó saliva antes de poder tomar aire y encontrar las palabras para enfrentarse a ellas.
-Sanji es mi mejor amigo y una de las personas en las que más confío. No sé lo que sentirá por mí, pero yo estoy enamorada de Luffy, y él lo sabe y lo ha apoyado. Así que si le pasa algo conmigo ya me lo dirá. Pero por favor, no digáis nada. No quiero causarle problemas...
Kalifa y Carrot se miraron un segundo. Nami estaba muy seria.
-De acuerdo-dijo finalmente Kalifa-yo por mi parte no pienso decir nada.
-¡Nni yo tampoco!-se apresuró a decir Carrot, aunque mentía.
Nami asintió y tras observar sus dedos de los pies sobresalir de la espuma decidió que era hora de acabar con aquello.
-Voy a cambiarme-anunció-gracias por el baño relajante...
-¡No, espera!-pidió Kalifa, que no había querido enfadarla pese a todo-¡quédate! Necesito peinar a alguien...
-Está bien-Nami nadó hasta ella y dejó que Kalifa la arreglase el pelo ante la celosa mirada de Carrot-De igual forma Sanji a dónde ira de cabeza es a la sala de striptease, o yo no le conozco-dijo la pelirroja al cabo de un rato-con eso sí que va a trinar Viola...
Ahí sí que Robin abrió los ojos de golpe. Miró a Nami y a Kalifa, mientras intentaba disimular su nerviosismo.
-¿Hhay ahí de eso...?-preguntó con voz suave. Las otras tres la miraron extrañadas.
-¿Strippers? Sí-dijo Nami con voz lúgubre-no hay otra discoteca en la zona, así que nos tenemos que apañar...
-Ppero...-Robin no sabía cómo decirlo. Simplemente no podía ni pensarlo-es que... yo no sé si quiero ir...
-¿Por las strippers? Venga ya-chilló Carrot con voz estridente-¡también los hay tíos!
-Ella ya lo sabe, además tiene a Zoro que es mejor que cualquier stripper-la contestó Kalifa-¿por qué no quieres ir?
Robin no respondió. Intentaba continuar con su faceta tranquila, aunque ya no se la veía tanto.
-Robin, escucha-dijo Nami finalmente, nadando hasta ella-las strippers están en una planta de la discoteca, pero nosotros iremos a otra... y hay música, y bebida... y estará Zoro... y las salas de placer... ahí podemos ir con... nuestras parejas...
Robin miró a Nami, que estaba entusiasmada con la idea. Sabía que para ella era especial tratándose de su primera vez con Luffy, pero a ella aquel asunto cada vez le gustaba menos, eso sin contar con que podían meterse en problemas si Sengoku los pillaba. Robin tenía un mal presentimiento, parecido al de la fiesta secreta de Luffy a principios del trimestre. Vaya, parecía un tiempo tan lejano...
Pero todo eso desapareció en la locura de los ojos de su mejor amiga, que chapoteaba como un patito girando alrededor de ella.
-Está bien-dijo finalmente-pero yo no creo que me quede mucho rato...
-Oh, ya lo veremos-rió Nami traviesa mientras volvía a dejar que Kalifa la arreglase su pelo-Okama es toda una experiencia...
Se acercaba la hora del concierto. La batalla de bandas era la parte más esperada de la competición a veces por ver los increíbles jóvenes talentos de la música y otras veces por ver quien hacía más el primo. En este caso Brook y sus alumnos estaban convencidos de que no sería así.
Luffy, duchado, peinado y con la chupa negra de la banda puesta, esperaba al resto en el vestíbulo, jugando distraídamente a un juego de su teléfono. Tenía un mensaje de Chopper que decía que él y Brook ya estaban casi listos. De repente le entró otro.
Sonrió al ver que era de Law. Su viejo amigo del Reformatorio no tenía permiso para ir porque no participaba en ninguna de las extraescolares, pero le había deseado suerte antes de marcharse.
Waxap de Luffy
-Laww: Qtal el boxeo maquina
-Luffy: Geniaaaaaaaaaaaaallllll
-Luffy: E ganao yo Law
-Luffy: Abia un men to chungo pero le e ganao
-Laww: q bien tio enhorabuena
-Laww: t dije q ganarias ves
-Laww: y zoro?
-Luffy: Tanbien a ganado!
-Luffy: Luchaba contra n tio to bestia
-Luffy: A sido muy epico! Te hemos hechado de menos!
-Laww: Ajajjajajajjajaj
-Laww : y yo a vosotros
Luffy cerró el chat pensativo. Notaba cada año más deprimido a Law, y estaba preocupado por él. Sabia que el sueño de ser médico y poder dejar la muerte de su familia atrás corroía a Law. Luffy recordaba cuando le había conocido, Law era uno de los mejores amigos de Ace, y al igual que Luffy su encarcelamiento le había afectado mucho. Pero al contrario que Luffy, Law sí había perdido toda esperanza... la había perdido hacia mucho tiempo.
"Ganaremos a Akainu-pensó Luffy observando su reflejo en la pantalla del móvil-esto aún no ha acabado". Ya tenían planeada su escapada al día siguiente para ir a visitar a Buggy en otro barrio de la ciudad. Si el conserje tenía algo importante que decirles, puede que por fin tuviese un hilo del que tirar. Algo que pudiese exculpar a Ace y demostrarles la verdad a todos.
Luffy andaba pensando estas cosas cuando otra persona inesperada le sorprendió. Esta vez no era por Waxap, porque Boa Hancok estaba de pie delante suyo.
-Luffy...-dijo la profesora agachando la mirada con vergüenza-quisiera hablar contigo...
-¡Claro!-dijo Luffy poniéndose en pie amablemente. Luego recordó por qué estaba raro con Hancok desde aquella mañana-quiero decir... eeeeeh...-vio que la profesora agachaba la cabeza, colorada. Luffy no quería hacer sentir mal a una chica nunca más. Así que la tomó de las manos y la sentó-claro, sí quee... que podemos hablar.
-Ya sabes lo que siento por tí...-dijo Hancok en voz baja, intentando que los demás clientes del hotel que estaban en el vestíbulo no la escucharan.
-¡No tenía ni idea!-dijo Luffy alzando mucho los brazos. Hancok le miró con incredulidad ("¿En serio?"-pensó para sí, rozando la exasperación).
-Yo... bueno, no puedo ocultarlo por más tiempo-dijo Hancok-te amo Monkey D. Luffy... te quiero desde el día en que te vi entrar en Shinsekawa por primera vez, un pequeño vírgen pubescente que sonreía amablemente a todo el mundo... y a mí.
-No soy cristiano, mi madre sí-dijo Luffy que no había entendido muy bien los adjetivos con los que le había descrito Hancok-oye, pero yo no te puedo gustar, eres una profesora... aunque claro, según los videos de Sanji... ¡Si puedes!
-Exacto-dijo Hancok acercándose a él peligrosamente-claro que puedo Luffy... La pregunta es... ¿tú puedes amarme a mí? Porque... porque yo puedo darte absolutamente todo lo que me pidas... todo lo que cualquier hombre haya podido llegar a soñar alguna vez... y más.
Hancok abrió las piernas dejando entrever que no llevaba bragas. Habría derretido a cualquier otro muchacho pero Luffy era inmune a sus encantos, al menos los primarios. No podía negar que el beso le había gustado, pero había un pequeño detalle que impedía que pudiese aceptarlo.
-Pero Boa... yo estoy enamorado de Nami-dijo mientras la acariciaba un brazo, pensativo. Hancok perdió el habla. ¿Cómo podía...? ¿Cómo le decía algo así?
-Tú... tú... ¿estas seguro de lo que dices? Ella no vale nada... es una pelandrusca... una fulana-dijo la profesora a la defensiva-¡Yo puedo hacer lo que tu quieras Luffy! Soy todo lo que puedas buscar... inteligente... con dinero e...-se acercó más a él y le desabrochó el pantalón-... e irresistible.
-¡Para!-Luffy se abrochó el pantalón y la miró enfadado-¿podemos hablar un minuto normal, por favor?-pidió-¡No insultes a Nami, ella es buena, y si me gusta no puedo evitarlo!
Hancok asintió lentamente, dolida.
-Yo...-Luffy la tomó de la mano, conmovido-yo no tenía ni idea de que sentías eso por mí... de que te gustaba. Pero no puedo cambiar lo que siento. Y lo que siento es que quiero a Nami.
Hancok suspiró desesperada al oírlo, pero no le quedó más remedio que asentir. Salidas de la boca de Luffy las palabras dolían mucho más. Pero era hora de enfrentarse de una vez por todas a la realidad.
-Aunque eso sea así-continuó Luffy con un tono muy delicado-no quiero que te enfades conmigo, ni que te alejes de mí. Eres la persona que mejor me ha tratado en el Reformatorio... quiero que sigamos siendo amigos... Por favor, sigue siéndolo.
"A la friendzone de cabeza"-se dijo Hancok a sí misma. Naturalmente no se lo echó en cara porque sabía que Luffy no tenía malicia y no podía reprocháselo. Mirando el perfecto rostro del chico al que tanto amaba Hancok suspiró mientras asentía lentamente. Iba a ser una noche muy dura para ella.
-Al menos... me dejarás un último beso... de despedida-le dijo.
-No debería-la cortó Luffy, entristecido-me he metido en muchos líos por eso. Lo siento.
Hancok volvió a asentir. Se levantó y se dio cuenta de que toda la gente del hotel la estaba mirando. Muerta de vergüenza se dirigió a los ascensores, que espero mientras trataba de ahogar sus propios sentimientos.
-Te quiero mucho, Boa-dijo Luffy y la abrazó con fuerza. Ella no se esperaba eso, y al recibir el abrazo se sintió algo mejor.
-Adiós... mi Luffy-dijo la profesora, y antes de entrar en el ascensor le dio un beso en los labios. Luffy no tuvo tiempo de reaccionar, y cuando ella se despegó se había quedado pasmado, mientras las puertas del aparato se cerraban.
Justo en ese momento salieron Chopper y Brook del ascensor de al lado.
-¿Estamos listos Luffy?-exclamó el profesor emocionado-me parece que Boa te andaba buscando...
-Sí... ya me encontró-dijo él. No volvió a hablar de ese beso ni ese día ni nunca más.
-¿Ya estamos? ¡Pues en marcha!-Brook dirigió a los chicos con paso marcial hacia el estadio donde ya los esperaban Sengoku y la mayoría de sus compañeros.
-¡Qué gran fiestón!-dijo el director tratando de parecer enrollado aunque como de costumbre haciendo el ridículo.
-Tengo muchas ganas de escuchar tu nueva composición Brook-añadió Aokiji-¡y vosotros chicos, mucha mierda!
-¿Qué dice este?-gruñó Sanji, que llevaba el pelo engominado con varios pinchos.
-Quiere decir buena suerte tío-le sopló Usuff para tranquilizarlo.
-Ah bueno...-Sanji dejó que Chopper le pintase unas ojeras negras para estar en consonancia con el estilo del grupo-joder si me vieran mis padres... les daba algo...
-Demasiado chungo para pijonadia-le dijo Zoro que también llevaba el pelo punky y unas gafas de sol negras.
-Anda vete por ahí notas-rió Sanji mientras intentaba darle con su bajo.
-Pues a mi me parece que estás muy guapo-dijo Nami levantandole el pelo a Sanji, cariñosa. Cuando se dio cuenta del piropo prefirió quitarse de en medio.
-¿Qué me pasa?-le dijo a Robin nerviosa-tienen razón, estoy ligando con él.
-Qué va, tranquila-repuso Robin como siempre más zen-es que tú... bueno, tú hablas ligando.
-¿Perdona?-Nami la miró ofendida.
-Siempre tocas a los chicos y les dices cosas salidas. Venga, prueba a hablar con quien quieras. Con Usuff que viene por ahí.
-Bonitos pantalones-le dijo Nami a Usuff. La prenda en cuestión apretaba mucho al chico y le hacía sobresalir las nalgas. Nami se volvió hacia Robin, histérica-¡tienes razón, no puedo hablar si no es coqueteando!
-Los primeros días que hablábamos pensé que eras lesbiana-dijo Robin.
-No estás hablando en serio-Nami la fulminó con la mirada mientras Robin reía-¡Robin! ¡Venga ya!
-No hay nada malo-dijo Robin guiñándola un ojo-quiero decir, en que seas así. Tú sabes a quien quieres, ¿no?
Nami miró a Luffy que bailaba moviendo la chupa emocionado por empezar. Claro que lo sabía. Le quería mucho más de lo que podía expresar.
-Sí que lo sé.
-Pues ya está-dijo Robin dándola un abrazo. Ella también estaba impresionante con su chupa de cuero negra.
Nami se echó la melena roja a un lado mientras se ajustaba sus pulseras de pinchos negras y luego decidió ir con los demás para hablar con ello.
-También hablas gritando-dijo Robin cuando ella iba a irse.
-¿QUÉEEEEEEEE?-rugió Nami, mientras la morena se partía de risa.
-Venid, vamos entrando-les dijo Brook a los miembros de la banda guiándolos uno tras otro por el pasillo de entre bastidores-chicos quiero que recordéis que más importante que ganar es dar un buen espectáculo. Pero lo de sacar la minga en mitad de la canción mejor lo dejamos Franky.
-¡Joer!-protestó él.
-Hacía años que no teníamos un grupo tan bueno-dijo Brook limpiándose las lágrimas emocionado. Chopper le miraba conmovido. Solamente el pequeño y el maestro sabían todo lo que había detrás de aquel concierto, y lo que significaba para Brook.
-Veo que vuelves a decantarte por el rock, Brook-dijo un tipo larguilucho que estaba al lado de un grupo de alumnos del Ishimaru que también participaban en la batalla de bandas.
-¡Pues claro, hoy y siempre!-exclamó el profesor emocionado-chicos, este es Scratchmen Apoo, profesor de música en el Ishimaru y mi peor enemigo. Si yo pienso que la mejor música debe emerger de las corrientes del pasado...
-Scratchmen piensa que es mejor la del futuro-completó el otro profesor poniendo los ojos en blanco-Bueno, todo depende de cómo lo estés mirando. Por ejemplo, hoy, mis chicos tienen una canción de electropop latino preparada.
-Reggaeton barato, llamemos a las cosas por su nombre-terció Brook desdeñoso.
-Y tus chicos traerán algún clasicazo del rock que tú hayas elegido-continuó Scratchmen con una descarada sonrisa-pues bien, muchachos ¿cuál creéis que le gustará más al público? Gente joven, como vosotros.
-Pues...-Nami y Zoro agacharon la mirada. Sabían la respuesta. A la gente de su edad lo que no fuese lo que habitualmente oían les parecía mierda.
Pero Luffy no opinaba lo mismo.
-¡Será la nuestra, claro está!-dijo con chulería. Scratchmen Apoo le miró sorprendido.
-¿Y por qué crees que será así?-le preguntó con su voz nasalizada, entrecerrando sus finos ojos en sus diminutas gafas.
-Ah, ¡Ah!-exclamó Luffy, haciéndose el interesante-¡Es que tu nunca la has escuchado! Así que no puedes juzgar ¡Ya lo verás! Bueno... ¡ya lo escucharás!
Scratchmen Apoo se encogió de hombros y prefirió no discutir. Su grupo de reggaeton iba después de la girl band del colegio Fujiyatah, que dedicaban su canción a su querido director.
-Vaya porquería de canción-dijo Usuff espiando a las chicas desde los bastidores-al menos están de buen ver.
Nami le dio una colleja.
-Seguro que ese Foxy se las ha tirado a todas ¡Ahahahahahaha!-se rió Franky, pero no consiguió levantar los ánimos.
-Esos capullos nos van a dejar el listón alto. La hemos cagado otra vez-gruñó Sanji mientras observaba su reflejo punky en su móvil. Miró a Brook, esperando un plan-¿podemos hacer algo?
El profesor notó el descontento general de sus alumnos. La confianza es algo fundamental en un grupo, así que tenía que pensar rápido en algo.
-Chicos... cuando compuse esta canción estaba con vosotros ¿lo recordáis?-dijo el profesor mientras levantaba la guitarra eléctrica de Zoro firmada por Mark Knoppfler y por él-¡Y os pareció una pasada! ¿A cuantos os gusta el reggaeton?
Nami, Sanji, Usuff y Franky levantaron la mano. Brook sonrió.
-¡Y me parece estupendo! A mí me gusta el rock, pero amo la música clásica, y el jazz, y el mambo y el pop de las boybands de los 90! ¡A lo que siempre me he opuesto es a que un solo estilo musical determine a la sociedad! Porque la música es un arte, y es un amplio abanico de sonidos y estilos que pretenden hacerte gozar, como en un festín. ¿Lo entendéis? Nosotros... nosotros ensayamos la canción... ¡Y creímos en ella! Y si nosotros creemos en ella... entonces el público también creerá.
Los chicos mantenían la cabeza gacha, pero las palabras de Brook se la hicieron levantar poco a poco. El profesor los miró a cada uno con los ojos brillantes de esperanza y luego les pasó sus instrumentos.
-Si esta noche los dioses miran desde el cielo para ver que hemos hecho con todo el talento que nos han dado...-dijo Brook con firmeza-¡Toquemos tan fuerte que les duela la cabeza de hoy hasta el sábado! ¡YOHOHOHOHOHO!
Dio un brutal acorde a la guitarra y luego se la pasó a Zoro.
-¿Estáis listos chicos?-les preguntó.
Ellos se miraron por unos momentos. La emoción apenas les dejaba respirar.
Habían sido semanas de mucha preparación y tardes de estudio o descanso sacrificadas, pero gracias al talento y la energía de Brook todos estaban muy motivados con el proyecto. Mientras subía al escenario y se preparaba su micro Nami recordó como salía de clase de Akainu cansada e iba directamente a la sala de música para el ensayo. Brook siempre conseguía sacarla una sonrisa. Y los habían unido no sólo como banda, si no como amigos, todavía más de lo que lo habían estado antes.
"Dios, ojalá ganemos-pensó al chica emocionada-ojalá..." Sonrió al ver a sus compañeros de clase entre el público, aplaudiendo. Sí, pensaba disfrutar con todo aquello.
-¿Preparada Nami-swann?-preguntó Sanji que estaba en el bajo. Ella le miró sonriente y luego asintió.
-Esta canción va para una persona muy especial-dijo Sanji tomando el micro y siendo aclamado por el público-Akainu, que estás en el Reformatorio tocando los cojones. Bésanos el ano, tío.
Hubo un montón de carcajadas y aplausos.
-Madre mía, como se entere...-dijo Aokiji, mezclado entre el público.
-Ja, ¿es que no quieres ver su cara?-exclamó Sengoku emocionado-¿lo habrá grabado alguien, no?
Al parecer la canción de Ishimaru había dejado los ánimos muy altos. Hubo murmullos cuando los chicos sacaron las guitarras, algunos de queja. Pero no hicieron caso.
-Vais a flipar-dijo Zoro mientras empezaba a tocar los acordes de la canción. Iba sobre el descontento de la sociedad y el abuso de los poderosos. Iba sobre Shinsekawa.
-¡Uaaaaaah!-cantaron Zoro y Sanji a coro. A sus voces se unieron los coros de Robin y Nami, mientras Franky daba toques de batería y Usuff tocaba el teclado. Luffy y Chopper por su parte se pusieron al otro lado. Con un talento musical nulo, los dos chicos iban a... ¡hacer el baile! Así el público podría seguir la coreografía si le gustaba la canción.
La voz ronca de Zoro contrastaba con la de Sanji, más suave y aterciopelada. Robin y Nami cantaban muy bien, y los aullidos de Franky por detrás combinaron de forma excelente en la canción.
La canción decía así:
"Baby we was making straight a's
But we was stuck in a dumb daze
Don't take much to memorize your lies
I fell like I've been hipnotisized!
And then that magic man he come to town
Woo-wee! He done spun my head around
He said: Recess is in session
2 and 2 make 5
And now baby I am alive, oh, yeah, I am alive
And if you wanna be the teacher's pet (uh lalala)
Well baby you just better forget it (uh lalala)
Rock got no reason, rock got no rhyme
You better get me to school on time
Oh, you know I were on the honor roll
Got good grades and got no soul
Raised my hand before I could speak my mind
I've been bitting my tongue too many times
And then the magic man said to obey (a-ha)
Do what magic man do, not what magic man say (say what?)
Now can I please have the attention of the class
Today 's assignment... Kick some ass!
And if you wanna be the teacher's pet (uh lalala)
Well baby you just better forget it (uh lalala)
Rock got no reason, rock got no rhyme
You better get me to school on time!"
-¡Sí! ¡Hey!-Zoro observó al público que estaba entusiasmado mientras seguían los pasos de Luffy y de Chopper. Entre la gente Kalifa y Carrot cantaban el estribillo a gritos emocionadas, y Bartolomé había improvisado un cartel en el que ponía "Zoro Rocks".
Usuff hizo un solo con el teclado improvisado que le quedó espectacular, y Nami y Robin se unieron al baile de Luffy y Chopper lo cuál enardeció aún más al público. Desde la lejanía incluso Hancok les observaba, sonriendo mientras se enredaba un cabello en el pelo y veía a Luffy bailar pleno de felicidad.
-¡Este es Brook, es nuestro profesor!-explicó Zoro al público mientras tiraba de él al escenario-¡Él compuso la canción, y aunque los profesores no pueden participar nos gustaría que esta leyenda tocase con nosotros!
-Yyo...-Brook miró a Zoro emocionado y este le pasó su guitarra.
-Dale duro-dijo Zoro.
Brook empezó a bailar al ritmo y luego rasgando las cuerdas de la guitarra hizo un tremendo solo en escala que ensordeció al público mientras chillaba.
-¡YEEEEEEEEEEEAH!
-¡BROOK, BROOK!-le corearon los alumnos.
-Increíble-dijo Scratchmen Apoo, contento por su colega melómano.
Zoro y Brook se adelantaron poniéndose al lado de Luffy y juntos cantaron todos el estribillo una vez más.
"And if you wanna be the teacher's pet
Well baby you just better forget it
Rock got no reason, rock got no rhyme
You better get me to school on tiiiiiime!"
El aplauso fue estruendoso y la gente incluso escaló al escenario para felicitarlos.
-Creo que no soy el único que se merece una subida de sueldo-gritó Mihawk, que se acercado en mitad de la canción al público, hablándole a Sengoku. El director asintió, sonriendo. Él era una de las pocas personas que conocía el secreto de Brook. Sengoku tenía un corazón de piedra... pero el buen profesor de música había conseguido emocionarlo.
-"Mientras yo sea director de Shinsekawa se te recordará, Brook-dijo Sengoku para sí-ve en paz..."
Terminada la canción el jurado constituído por Dorry, Brodgy y otros tres jueces expertos en música tenía que reunirse a deliberar. Todos los participantes de la noche esperaban con asias el resultado.
-Y el ganador de esta batalla de bandas del año 2016 es...-anunció Brodgy mientras sonaba un redoble de tambores. Zoro le hizo polvo el brazo a Sanji por la emoción.
-¡La escuela Ishimaru con la canción "Dámelo rico"!-hubo un aplauso aunque no muy convencido mientras Scratchmen Apoo y su grupo iban a recogerlo. Los chicos del Ishimaru estaban muy emocionados y Zoro decidió aplaudirlos alegrándose por ellos. Se lo habían currado, y lo merecían tanto como ellos. Los demás le imitaron.
-Vaya plancha-dijo Luffy luego, mientras la banda se reunía con Brook detrás del escenario-¡medalla de plata! ¡Tendríamos que haber ganado!
-Lo siento, Brook-dijo Zoro apenado. Pero el profesor no parecía disgustado.
-¿Sentirlo? ¿Por qué? Ya os dije que lo importante era dar un buen espectáculo. ¡Estos chicos no olvidarán nunca nuestra canción, ni el primer concierto rock de su vida!-exclamó con emoción.
-Supongo que tendrás razón-dijo Sanji secándose el sudor provocado por los focos-yo por lo pronto quisiera repetir. He ligado mazo desde que soy bajista...
-Venga ya-se rió Nami.
-Además el rock siempre ha sido querido por las masas y odiado por los críticos-explicó el profesor de muy buen humor-¡somos historia! ¡Somos leyenda! Oh chicos... me prometí que no iba... a llorar...
-Venga Brook-le consoló Nami dándole un abrazo-¡ha sido mejor de lo que esperábamos!
-Ssí-reconoció él-la verdad es que sí.
-Debo admitir que mejor de lo que esperaba yo también-dijo Scratchmen Apoo sorprendiéndolos-Brook, me has demostrado que puede que estuviese equivocado... puede que si haya algo más que rescatar del rock'n roll. Que no sea un género muerto.
-¡Claro que no!-exclamó Brook emocionado. Apoo asintió y luego se quitó su medalla de ganador.
-Por lo pronto aceptad esto como regalo de un amigo y admirador. Enhorabuena-les dijo.
Brook abrazó a Apoo con fuerza, y luego se despidieron. Era la última vez que se verían, pero Brook no se lo dijo. Sólo le deseó lo mejor.
-Ufff estoy molido-dijo Franky frotándose la columna vertebral-¡dar golpes a la batería te acaba machacando!
-Ha sido un día matador-agregó Sanji aprovechando que no le vigilaban para encenderse un cigarro-¿volvemos al hotel?
-Recordad que esta noche nos vamos-les avisó Nami-¡no quiero rajados chicos!
-Sí, sí-dijeron ellos con voz mustia. La verdad es que lo que más les apetecía era dormir pero Nami y las demás chicas se habían empeñado en ir a aquella discoteca en secreto y bueno...
Eran jóvenes. Para dormir ya habría tiempo.
Mientras volvían al hotel Chopper miró a Brook que acariciaba la medalla y sonreía. Se dieron la mano y fueron el resto del paseo juntos, disfrutando.
Durante la cena hubo mucha inquietud, aunque también estuvo bastante animada: los profesores y alumnos se entendían muy bien y había una gran compenetración entre ellos. Jinbei sorprendió a todos con su humor irresistible contándoles unos chistes tronchantes, y Aokiji comentaba lo que más gracia le hacía de cada alumno, siendo una especie de moderador en el roast personal que le hacían a cada uno.
-Zoro es un poco como el duro del grupo ¿no?-decía el orientador con sorna-aunque luego cuando se pelea con Sanji son como un matrimonio.
-Todo el santo día igual, en clase, en los pasillos-corroboraba Jinbei.
-Bueno, que ahora nos llevamos mejor-dijo Zoro cogiendo a Sanji del brazo y arrimándose a él-¿verdad, cejitas?
-No tientes a la suerte, marimo-le dijo Sanji con una sonrisa malvada.
-¿Marimo por qué?-preguntó Jinbei sin entenderlo.
-Por el color del pelo-explicó Aokiji, y el profesor de historia estalló en carcajadas.
-Bueno vale ya, que le toque a otro no-fingió enfadarse Zoro.
-Es que reírse de Zorete es muy divertido-reconoció Luffy-¡es tan simpático!
-Gracias Luffy...
En la mesa también estaba Hancok. Como no podía soportar comer con Luffy después de lo ocurrido había optado por emborracharse y ahora era también la que más bulla estaba armando.
-De Zoro y Sanji lo que nunca olvidaré fue la vez en que nos los encontramos desnudos en la enfermería en el armario-dijo la profesora de Lengua, maliciosa. Los dos chicos se pusieron tan rojos que por un momento pareció que iban a estallar.
-¿Quéeeeeeee?-saltaron Viola, Kalifa, Nami y Robin a la vez, asombradas.
-No es lo que parece...-se apresuró a decir Sanji.
-A mí me parece que sí eh, ahí hay algo, temita-dijo Mihawk, que hasta entonces había estado callado.
-¡No me lo puedo creer!-se rió Zoro al escucharlo.
-¡Yohohoho! ¡ZoSan es lo mejor!-repitió Brook mientras Zoro le asesinaba con la mirada.
-¿ZoSan?-preguntó Sengoku que se enteraba de poquito.
-Es el nombre de su ship-le explicó Aokiji.
-¿De su Qué?-preguntó el director extrañado.
-¡Y vosotras dos también os habéis pasado el trimestre discutiendo, que os he tenido yo caladas!-exclamó Jinbei señalando a Nami y Kalifa.
-Lo nuestro es diferente-dijo Kalifa fingiendo idignación.
-Sí, visto lo visto es muy diferente-añadió Nami.
En los postres nuevamente Gaymon les tenía preparadas unas delicias suculentas, y todos comieron hasta hartarse, incluso Luffy que como siempre tragaba el que más.
-Lo que come este niño es increíble de verdad-dijo Sengoku observándolo.
-Están en la edad, están en la edad-le recordó Aokiji-bueno chicos... ¿una hora y nos acostamos?
-Yo me voy a sobar pero ya, no le aguanto-dijo Franky desperezándose sin ninguna educación.
Los demás se mostraron de acuerdo.
Mihawk se quedó hablando con Zoro, Luffy, Nami y Robin en los sofás mientras los demás alumnos corrían de un lado a otro por el hotel volviendo loco a Gaymon.
-Cuando yo era niño nos llevaban a campamentos donde hacíamos juegos así, siempre había algún adulto que se picaba e intentaba estropearlo-recordó Mihawk, apoyando sus lustrosas botas en una de las mesas.
-Ah pero tú has sido niño-le soltó Zoro sarcástico, y Luffy soltó una carcajada.
-Y un niño ejemplar además: por las mañanas ayudaba a mi abuelito en el huerto y luego escalaba las montañas-contaba el profesor, nostálgico-me buscaba a mí mismo...
-Vaya-dijo Luffy interesado.
-Es normal buscarse a uno mismo cuando se es joven. De mayor simplemente ya no tienes tiempo-concluyó Mihawk, mirando a Robin.
-Sí claro... te entendemos-dijo Zoro tratándole como si fuera sordo.
-Qué sepas que yo a tu edad era el putísimo amo, ligaba con una chica distinta cada día y además hacía anuncios de modelo de ropa interior-dijo Mihawk estirándose con vanidad.
-Venga ya-se burló Zoro.
-Aquí tienes las fotos-respondió Mihawk abriendo su cartera y enseñándoselas de golpe.
Se hizo de noche y por fin los mandaron a la cama. Era el momento de empezar a actuar. Esperarían una hora a que los profes se relajasen y entonces se escaparían por la puerta de las basuras del hotel. Si ni los profes ni Gaymon los veían, no habría problemas. El único adulto que lo sabía era Brook, pero como siempre no pensaba hacer nada para impedírselo, ya eran mayorcitos y él quería que lo pasasen bien.
-La la la la...-canturreaba Nami distraídamente mirándose al espejo-mucho antes de las seis...
-Qué guapa te nos estas poniendo-dijo Kalifa que se estaba ajustando unas medias negras muy provocativas y llevaba un escote que tapaba poco y atraía mucho.
-¿Qué pendientes vas a llevar?-le preguntó Robin a Nami. Ella sólo llevaba unos vaqueros y una camisa cómoda, mientras que Nami había conseguido que una empleada del hotel le diera un vestido de gala que tenían guardado y así ponerse prácticamente perfecta.
-Tengo estos-Nami le enseñó unos dorados muy bonitos-tranquila, los compré ayer, no los he robado...
Estaba realmente irresistible con aquel vestido rojo y el pelo recogido en un moñito. Nami se observó en el espejo con Robin a un lado y Kalifa al otro.
-Estar guapa es todo un reto-dijo la chica con tono lastimero-a veces es tan difícil.
-Pero que otra cosa merece más la pena-replicó Kalifa mientras se echaba el rubio cabello hacia atrás-mas que prepararte para el amor.
Las tres chicas salieron del cuarto discretamente. Corretearon por el pasillo como lerdas esquivando a los empleados y Nami casi se cae por los tacones que llevaba. Carrot las esperaba en un baño de la segunda planta y desde allí las cuatro bajaron hasta la recepción. Gaymon estuvo a punto de verlas pero ellas se ocultaron detrás de unas plantas. A Nami le dio la risa y se la contagió a Robin. De no ser porque Kalifa las pellizcó a las dos en las mejillas para callarlas seguramente las habrían descubierto.
-Esto es como una película de espías-dijo Nami mientras cojeaba con los tacones en la mano-¡ya estamos!
Salieron por la puerta de atrás para encontrarse con todos sus compañeros que las aplaudieron.
-¡Sssssssh! ¡Queréis bajar la voz!-dijo Nami enfadada-¡Si nos pillan...!
-Os habéis tomado vuestro tiempo-le dijo Zoro que no se había cambiado y llevaba la misma chupa de la banda de rock.
-Bueno es que nos teníamos que poner guapas-se defendió Nami dando un grácil giro sobre sí misma para que todos pudiesen apreciar su extraordinario conjunto.
-Ya, eso ha dicho Sanji también-dijo Zoro señalando al rubio, que llevaba camisa y corbata pero estaba en una esquina besuqueándose una vez más sin ningún pudor con Viola.
-¿Nos vamos?-preguntó Nami enhebrando su brazo al de Luffy.
-¡Sí!-exclamó él muy contento-¡Okama, Okama! ¡Ya estuvimos el año pasado!
-Sí, y menuda liaste-recordó Usuff-este año no te acerques a las drag queen, por favor.
-¿Eso que e lo que e?-preguntó Luffy con voz ronca.
Se pusieron en marcha: estaban Luffy, Nami, Zoro, Robin, Usuff, Sanji, Viola, Kalifa, Carrot, Chopper, Bartolomé, Johnny, Yosaku, Rebecca, Perona y cuatro alumnos más de las distintas competiciones. Un grupo muy numeroso, muy variopinto y muy escandaloso. Si les pillaban los profesores estaban más que muertos, pero Aokiji, Jinbei y Sengoku seguramente estaban ya roncando, Brook les cubría y Mihawk pasaba bastante, y en cuanto a Hancok, que a veces hacía rondas nocturnas, esa noche estaba escuchando a Adele deprimida en su cama, así que tampoco sería una amenaza.
En mitad del trayecto se paró un coche descapotable en el que Zoro reconoció enseguida al hermano de Luffy, Sabo.
-¡Tío!-Luffy corrió a abrazarle-¡recibiste mi mensaje! ¿Este es tu nuevo coche?
-No toques mucho la carrocería anda-dijo Sabo sonriendo nervioso-me he endeudado de por vida para pagarlo pero es lo que hay... puedo llevar a cuatro ¿quién se apunta? Y a la vuelta a los cuatro que estén en peor estado...
Se subieron Kalifa, Carrot, Rebecca y Perona. Ella se aseguró tener el asiento al lado de Sabo, que por otra parte ya se esperaba algo así.
-Bueno nos vemos allí Luffy-dijo el hermano guiñándole un ojo.
-¡Nos vemos Sabo!-gritó Luffy contento mientras el descapotable se alejaba.
-¿Se lo ha comprado con sus ahorros?-preguntó Zoro sorprendido.
-Sí-respondió Luffy sonriendo-Sabo ha trabajado como profesor y dependiente mientras hacía la carrera ¡Va a ser abogado! Uno muy importante.
-No lo dudo...-dijo Zoro siguiendo al coche con la mirada. Le caía bien Sabo, era un tipo legal. El que más le daba curiosidad sin embargo era Ace. ¿Qué carácter tendría el legendario hermano de Luffy, rebelde en el Reformatorio y pesadilla de Akainu?
Fue un paseo agradable hasta la línea de playa de Logetown. Pasaron al lado del centro comercial que a Zoro le trajo buenos recuerdos y de la playa donde casi se ahogaba Usuff aquella vez que fueron. Zoro se alegraba de poder volver a ser libre en Logetown, algo que por culpa de Akainu había creído imposible. Había días en el Reformatorio en los que realmente no veía la salida. Pero estaba fuera, libre, y podía volver a respirar... daba gracias por ello.
La puerta de la discoteca Okama Land no pasaba desapercibida. Las letras estaban iluminadas con todos los colores del arco iris y había enormes palmeras y una copa de alcohol gigante que brillaban rodeadas de neón. Mujeres y hombres semi desnudos esperaban en la entrada invitando a los visitantes a pasar.
-Dios mío...-Robin se llevó las manos a la cara respirando profundamente. Menudo sitio...
-Tenemos... que entrar-preguntó Zoro. Era posible que aquel fuese el lugar más hortera, chillón y bizarro que hubiese visto en su vida.
-¡Ya veréis!-dijo Nami emocionada-¡es genial!
-Oh sí...-a Sanji ya se le habían ido los ojos hacia las strippers.
Dentro estaba a rebosar de gente, y las pistas de bailes estaban llenas. Había animadores por todas partes cantando y subiendo aún más el tono de la fiesta.
-¡Aquí nos vamos a perder!-le gritó Zoro a Robin, intentando hacerse oír.
-¿QUÉ?-gritó ella, incapaz de entender.
-¡QUE AQUÍ NOS VAMOS A PERDER!
Zoro miró preocupado a Bartolomé y a Chopper. Era la primera vez que estaban en una discoteca y miraban a todos lados pasmados. Había mujeres con los pechos al aire bañándose en alcohol y humo de todo tipo de drogas en el aire. Sí, el Okama era quizás un poquito demasiado "hard" para empezar como discoteca.
-¡Oh sí! ¡Vamo a bailá!-Viola tomó de la mano a Sanji y se lo llevó hacia las pistas de baile.
-¡Espera, tenemos que encontrar a los demás!-la llamó Nami pero Viola o no la escuchó o no quiso escucharla. Ella y el rubio desaparecieron entre la multitud mientras Nami se quedaba con el resto del grupo, echando chispas.
-¡Mira, mira! ¡Ahí están los de Ishimaru!-exclamó Kalifa señalando la barra donde unos chicos de su edad se estaban sirviendo unas copas-¡Chicooos, holaah!-saludó tontamente.
Los adolescentes del Ishimaru y el Fujiyatah ya estaban allí disfrutando del jaleo, y los alumnos del Reformatorio Shinsekawa no tardaron en unirse a ellos.
-Vaya, no está Hawkins...-observó Kalifa disgustada.
-Ya te lo advertí-dijo Nami-pero mira está el castaño que hacía tenis... a mi me valdría...
-Ogh, puede-Kalifa pidió un mojito que se bebió rápidamente, para luego abrirse aún más el escote y decidirse-está bien, vamos allá. A buen hambre...
-Di que sí chica-dijo Nami, irónica. Luego se dio cuenta de que había perdido a Luffy-¡Luffy! ¡Luffy!-le llamó.
El chico estaba con Zoro, Robin y Usuff, gritando para hacerse oír por encima de la música.
-¡AQUÍ HAY MUCHO JALEO! ¡NO SE COMO OS AGUANTA LA CABEZA!-decía Luffy. Zoro asintió mientras daba un sorbo a su bebida, aburrido. El lugar era demasiado pintoresco para él, prefería una de aquellas discotecas oscuras de su barrio, pero podría soportarlo. La que no tenía muy buena cara era Robin. No porque le molestase la música o el humo de las drogas. No parecía divertirse mucho en aquel lugar.
-¡Vamos a bailar!-le dijo Nami a Luffy cogiéndole de la mano. Tenían que llegar a las pistas de jóvenes, que estaban más adentro de la discoteca.
En la sala en la que estaban ahora sin embargo estaba llena de gente de todo tipo, hombres, mujeres e indeterminados. Bailaban y gritaban con gran algarabía mientras en el escenario varias drags queen cantaban una conocida canción de Village People, apropiada para el lugar.
Los chicos avanzaron por un pasillo lleno de travestís y bailarines que charlaban animadamente, donde la música estaba un poco más baja.
-Al otro lado del pasillo está nuestra pista-les explicó Nami.
-Oh oh vaya...-Luffy se quedó mirando un enorme y redondeado trasero que acababa de plantarse enfrente suyo-yo a tí te conozco...
Zoro miró a Luffy bastante extrañado de que su inocente amigo hiciese semejante comentario, cuando la persona dueña de aquel trasero en cuestión se giró; era posiblemente la criatura más extraña que Zoro había visto en su vida: alta, con descaradas curvas y una torcida sonrisa en sus rojos labios. En un principio Zoro creyó que se trataba de una mujer, pero observándolo más de cerca reconoció que era un hombre. Llevaba el pelo teñido de morado y unas ajustadas ropas de cuero tan horteras como provocativas. El aura de respeto que le rodeaba indicaba que era una persona importante allí, cosa que reafirmaba la corona que lucía en su cabeza.
El travestí miró a Luffy con sorpresa y por unos segundos abrió los ojos y la boca formando una perfecta "O". Luego alzó sus brazos y lanzó un chillidito de lo más exasperante.
-¡Luffyiiiiiiih! ¡Querido, has vuelto a por mí!-exclamó llendo hacia él y abrazándolo. Era bastante alto, casi tanto como Akainu, y a Zoro le resultó rarísimo ver como se tiraba encima de Luffy y le rodeaba el cuello con sus brazos-¿me dejarás maquillarte este año? Tengo un tanga rojo con el que sé que tú estarías muy guapo...
-¡Ja ja ja ja, seguramente!-exclamó Luffy despreocupado mientras el travestí le observaba con lascivia. Zoro estaba tan atónito que no era capaz de decir nada.
-Pero que guapo que estás mi bebé-dijo el travestí mientras le abría descaradamente la camisa a Luffy intentando verle el musculado cuerpo-ya veo que has estado haciendo ejercicio este año, mmmmmmn...
Zoro no pudo evitar acordarse de Hancok. Nami por su parte que se había adelantado volvió a aquella zona del pasillo donde estaban y agarró a Luffy.
-También se ha echado novia este año, Ivankov-le dijo-así que me parece que queda fuera de la lista.
-¡Oig, tú otra vez!-chilló Ivankov enfadado-¡No me lo puedo creer! ¿Es eso cierto Luffy? ¿Te has echado una novia, como los aburridos hetero?
-Emmm sí-dijo el chico con desenfado-¡Estoy muy enamorado de ella!
-Ya veo, ya-gruñó Ivankov mientras Nami miraba a Luffy emocionada.
Emporio Ivankov era el dueño y fundador de la discoteca Okama Land. De orígen ruso, Ivankov era un cantante y animador de fiestas nato, pero también un empresario astuto y feroz que había conseguido que su discoteca se convirtiese en la más grande del pueblo y obviase la ley de costas para tener unas vistas espectaculares a la playa. De él se sabía que su apetito era insaciable, y había tenido incontables relaciones con hombres y mujeres. Se podrían contar muchas cosas de Ivankov, pero no son aptas para una página como fanfiction.
-Y has traído a tus amiguetes-Ivankov ya había mirado a Zoro antes, y llevaba rato comiéndoselo con los ojos-tú sí que eres un animal de gimnasio... dime una cosa... ¿no tendrás novia también, pelo verde?
-Pues sí, ella-respondió Zoro señalando a Robin. Ante la seria mirada del espadachín Ivankov no se atrevió a intentar ni tocarlo. Pero aunque era un sobón y bastante pervertido también era un buen anfitrión, como quiso demostrarles.
-¿Y a qué habéis venido?-chilló Ivankov de forma dramática- ¡Ya que tengo el honor de teneros en mi jaula de grillos, me aseguraré de que sea una experiencia i-n-o-l-v-i-d-a-b-l-e. ¡Veréis! ¡Tenéis que cantar, y bailar y beber! ¡Os va a gustar! ¡Todos entran aquí, pero nadie se quiere marchar!
Ivankov le dio un pellizco a Luffy en el culo y luego se subió al escenario más cercano donde estaban cantando. Cogió él mismo el micro y empezó a cantar también mientras sus camareros ofrecían bebidas a los chicos y los guiaban a otra pista de baile.
-¡Okamas, espero escucharos cantar ahora! ¡Vamos, quiero oír vuestras voces, mis pétalos de rosa!-gritó Ivankov soltando luego una risotada mientras el público le aplaudía.
"Every man wants to be a macho macho man
To have the kind of body, always in demand
Jogging in the mornings, go man go
Works out in the health spa, muscles glow
You can best believe that, he's a macho man
Ready to get down with, anyone he can
Hey! Hey! Hey, hey, hey!
Macho, macho man (macho man)
I've got to be, a macho man
Macho, macho man
I've got to be a macho!"
En torno a Ivankov un grupo de coristas lo cogieron en brazos y lo llevaron de un lado a otro por el escenario mientras él estiraba sus piernas enfundadas en botas de cuero con grandes tacones. Era toda una diva. Una reina en su jardín de flores okama.
-Dios, tiene mejores piernas que yo-observó Nami envidiosa mientras las depiladas y perfectas piernas de Ivankov desaparecían entre sus coristas que lo cubrían.
-¿Le conociste el año pasado?-le preguntó Zoro a Luffy, aunque era más bien una afirmación.
-¡Síiiii, a mí me dolía la cabeza por la música y me llevó a un cuarto para descansar!-le explicó Luffy a Zoro.
-Sí, eso quería él... descansar-ironizó Nami-menos mal que estaba Sanji para rescatarte que si no...
-¿Dónde está el cejas raras por cierto?
-Se ha quedado atrás con Viola, bailando... ya vendrán.
Zoro asintió.
Mientras las coristas se alejaban de Ivankov para rebelar que ahora lucía tan solo un tanga de color rosa mientras se movía por el escenario con movimientos muy provocativos, los chicos llegaron por fin a la pista de baile donde estaban los jóvenes de Fujiyatah e Ishimaru bailando, y no tardaron en unirse a ellos. La música en esta sala era más comercial y menos estrambótica que en las anteriores, aunque a Luffy el espectáculo de Ivankov lo cierto es que le había dejado con ganas de más.
-Me preocupa bastante que digas eso-comentó Zoro cuando el chico se lo dijo-¡Ah, mira ahí está tu hermano!
Sabo se acercó a Luffy y le dio un abrazo. Ya esta inmerso en la fiesta: iba despeinado y con la camisa abierta. Cerca suyo bailaba Perona, que no le quitaba ojo de encima.
-¡Luffy!-Sabo bailaba muy bien, y tomó de la mano a Nami con la que bailó agarrado mientras sonaba una bachata-¡Hermano, tenemos que quemar este sitio!
-¡Dale Sabo!-exclamó Luffy mientras cogía a Chopper y bailaba también con él-¡Vamos, vamos! ¡A bailar!
Bartolomé, Luffy y Chopper bailaron animadamente uniéndose a Sabo y Nami, bailando todos en grupo la siguiente canción, muy animada. Zoro se acabó su bebida mientras Robin le miraba, expectante.
-Esto es tan surrealista que voy a dejarme llevar-le dijo él mientras la tomaba de las manos.
-Por favor, hazlo...-le pidió Robin y ambos se metieron entre la gente bailando. Robin acercó sus labios a los de Zoro y le besó en medio de la pista, y por unos segundos la música no pudo escucharse, solo estaban ellos dos, el sabor de sus labios y el ardor de su amor. Allí estaban, unidos el uno al otro...
-¡Eh Zoro, Zoro! ¡Robin!-exclamó Luffy queriendo que se unieran al grupo más grande, que se había fusionado con uno de los del Ishimaru.
-¡Déjales Luffy!-le dijo Nami tirando de él-¡tú con nosotros!
Luffy la miró sorprendido y luego se acercó a ella y para sorpresa de Nami la mordió la oreja mientras susurraba.
-Yo contigo...
Luffy dio un brinco y fue a bailar con Chopper y Bartolomé sus alocados y frenéticos pasos de baile mientras Nami se quedaba parada un momento, colorada y emocionada. Sería esa noche... lo sentía con cada vez más seguridad... Dios, apenas podía contenerse...
-¡AYEEEEEEEEE! ¡DADLE NENAS!¡que no pare la fiesta!-Ivankov hizo una pirueta en el escenario mientras la gente alzaba sus brazos para tocar a la estrella.
Subido a una enorme bola de discoteca el rey de los travestís tiró confeti sobre sus fieles seguidores mientras los altavoces tocaban los acordes de la canción pop que estaba sonando a niveles ultrasonicos.
-¡Bieeeeeeeeen!-le aclamó el público. Entre ellos estaban Viola y Sanji que se hicieron hueco en la pista gracias a su impresionante estilo de baile: ella agitaba sus faldas en el aire y él se movía a un lado imitando los pasos de John Travolta. Luego la sujetó por la cintura y la lanzó por el aire, recogiéndola con la gracilidad de un experto bailarín.
-¡Bravo!-les aplaudieron los demás. Sanji y Viola se miraron, y ella se perdió en los grandes y expresivos ojos del rubio. Acariciándole sus suaves mejillas acercó su boca a la suya y le besó con cariño. Le amaba mucho... y Sanji... Sanji en ese momento, por suerte estaba concentrado en ella... estaban juntos, como cuando se habían enamorado el primer día...
Viola se colocó un clavel en la boca y cogiendo a Sanji, que la miraba hipnotizado (las luces de colores y su impresionante vestido la conferían el aspecto de una diosa del amor) lo llevó por toda la pista bailando agarrados.
-Joder nena te... te quiero...-susurró Sanji, con la boca seca.
La fiesta continuaba y ya eran pasadas las tres. Zoro y Robin habían bailado agarrados pero ahora sucumbían a la pasión besándose en una esquina. Un chico del Fujiyatah tuvo la mala suerte de darle un codazo a Zoro mientras él estaba ocupado devorando el cuello de su novia, pero por la cara que le puso el peliverde al girarse ya no volvió a ser tan descuidado.
Luffy y Sabo habían bailado juntos un extraño baile que solían hacer con Ace: primero un puño al aire y luego al otro, salto, giro, voltereta y giro otra vez. Era casi más gimnasia que baile, pero a todos les estaba encantando.
-¡Ijijiji todos abajo venga!-exclamó Usuff que iba bastante piripi y empezó a bajar hacia el suelo poco a poco con su vaso en la mano. A su lado Kalifa, Carrot y un grupo de chicos del Ishimaru le imitaron, riendo como locos.
-Ven...-Luffy tomó a Nami de la mano y bailó solo con ella. Nami cerró los ojos y comenzó a moverse con endiablado ritmo apretando su cuerpo al de Luffy que intentaba seguirla. Ella era una gran bailarina. Y Luffy no podía dejar de mirarla, embelesado por su forma de moverse... y al igual que ella, bastante caliente. Sería la música, el ambiente, no lo sabía pero no podía contenerse por más tiempo. Tenía que hacerlo ya... aunque fuese allí mismo...
-Espera...-cuando Luffy agarró a Nami y llevó sus manos a las nalgas de la chica ella tuvo que retenerle-vamos... vámonos...
Bailando Nami se acercó a Zoro que ahora volvía a beber mientras Robin bailaba con el borracho Usuff.
-Está muy descontrolado-le dijo Zoro a Nami señalando con la cabeza a su amigo narizotas que cantaba lo poco que se sabía de la canción a gritos y no parecía estarse enterando muy bien de lo que pasaba a su alrededor...
-Luffy y yo nos vamos... ¿queréis cuidar de los niños?-le preguntó Nami teniendo que acercarse hasta su oreja para susurrarle. Zoro solo tuvo que escuchar aquello para adivinar sus intenciones.
-¿Vas a...? ¿En serio?-la preguntó con sorpresa. Nami le lanzó una de esas miradas suyas de "no te metas" y él asintió encogiéndose de hombros.
-¿Vosotros no querréis... buscar también una no?-le preguntó Nami educadamente. Zoro negó con la cabeza.
-No... pasadlo bien, anda... no seas muy dura la primera vez-la aconsejó. Nami le sacó la lengua burlona. Luego se quedó mirándole unos segundos. Zoro y ella aún se querían, aunque ya nunca pudiese volver a ser lo mismo.
-Gracias Zoro-le dijo Nami, cariñosa, y le acarició el pelo.
-¿Por qué?-Zoro la devolvió la sonrisa.
-Por perdonarme-le dijo Nami, y luego se fue hacia Luffy. Miró a su ex novio una última vez más, emocionada. Zoro la despidió con la mano antes de verla desaparecer entre el público con el sombrero de paja. Le hubiera gustado decirle también algo a Luffy, pero bueno ya hablarían luego. La primera vez de Luffy... caray, eso sí que era raro de pensar.
Zoro se quitó eso de la cabeza mientras iba hacia Chopper que ahora bailaba solo. A Bartolomé se le habían unido un grupo de chicos de Ishimaru, y había otro chico de aspecto tímido como él que bailaba cerca suyo. Zoro sonrió. Podía imaginarse como acabaría la cosa si todo iba bien, y se alegraba por él.
-¿Cómo vas, campeón?-le dijo el espadachín a Chopper.
-¡Muy bien!-dijo el niño, pero luego soltó un bostezo enorme. Zoro le miró preocupado. A lo mejor era mejor volver al hotel y acostar a Chopper. Se sorprendió de lo paternal que ese pensamiento le había sonado.
-¡Ahora vamos con nuestra reina Madonna! ¡Okama way, os quiero oirrrr!-chilló Ivankov mientras la siguiente canción comenzaba a sonar. Sus expectadores queer le aplaudieron emocionados. ¡La noche era aún muy joven!
"L-U-V Madonna
Y-O-U you wanna!"
Ivankov fue a refrescarse con una jarra de limonada mezclada con ron mientras sacaba un espejito de su sujetador y se retocaba sus pestañas y sus labios. En ese momento Nami le alcanzó, seguida del muchacho.
-¡Oich, pero si es la reina zorrona y mi pudding, Luffy!-canturreó Ivankov reajustándose su corona y mirándolos-¿me dejáis adivinar? Buscáis un catre donde follar como retacos, ya que en vuestro reformatorio os tienen demasiado vigilados.
-Pues... sí-reconoció Nami, circunstancial-échanos una mano, anda. Que somos viejos amigos.
-Ay pero Ivankov es amigo de todo el mundo... excepto de la policía federal rusa, esos homófobos quieren matarme-les explicó el drag queen, dramático.
-Ve al grano-le pidió la pelirroja impaciente-¿cuánto nos va a costar?
-No se trata de eso nena, es que esta todo copado. Vuestros compañeros del Fujiyatah y el colegio ese privado han tenido exactamente la misma idea que vosotros... como me pille la poli se me cae el pelo... y los injertos me costaron bastante...
-No pienso pagar más de cincuenta berries, no estoy tan desesperada-le avisó Nami, que ya veía que el viejo Ivankov buscaba estafarla-pero si no tienes sitio, nos podemos marchar y ya está.
-¡No no!-se apresuró a decir el travestí amistoso-¡No sospeches de mi, solo soy un dulce travestí de la transexual Transilvania! Escucha, aja, puedo daros una suite especial, pero es carilla... tú decides.
Nami negó con la cabeza, indignada, y entonces Luffy decidió intervenir.
-¡Ivankov por fa! Solo déjanos un cuarto para... bueno eh...-se dio cuenta de que se estaba ruborizando. Era muy raro que a Luffy le ocurriera eso. Pero es que si se paraba a pensarlo era muy, muy raro-déjanos un cuarto y... bueno...
Ivankov le miró enternecido mientras en sus gruesos labios operados se dibujaba una sonrisa traviesa.
-Luffy... nunca pensé que asistiría a tu despertar sexual-dijo conmocionado-¡Es un milagro travestí! ¡Okama God! A lo mejor es el momento también de que salgas del armario...-se le insinuó posandole sus dedos llenos de anillos en el pecho.
-Un armario creo que nos vale... pero mejor una habitación-dijo el chico como siempre muy sincero. La sonrisa de Ivankov flaqueó un poco.
-Oich, está bien-dijo finalmente, indicándoles con un imperioso ademán que lo siguieran. Cruzaron un puente dorado que se encontraba por encima de la pista de baile. Luffy distinguió a su hermano Sabo, que parecía muy tenso al lado de Perona. Desde aquella altura Luffy no podía distinguir las manos de la pelirrosa, que ya se habían deslizado por dentro del pantalón del chico y le estaban haciendo un "trabajito" en sus partes nobles.
"Don't play the stupid game
Cause I'm a different kind of girl
Every record sounds the same
You've got to step into my world
Give me all your love and give me your love
Give me all your love today
Give me all your love and give me your love
Let's forget about time
And dance our lives away"
Ivankov llegó a un largo pasillo lleno de habitaciones, la mayoría cerradas con un pestillo rojo que indicaba que estaban ocupadas. Había una larga cola de chicos que esperaban su turno para entrar, algunos con pareja y otras esperando que el establecimiento se lo proporcionara.
Para Luffy todo aquello era un mundo totalmente nuevo y no estaba seguro de que le gustase del todo. Pero en aquel momento pensaba con cada vez menos claridad. Quería seguir adelante... quería poderse ver a solas en uno de esos cuartos con Nami. Sin riesgo de que un profesor los descubriera ni una cámara los grabase, ni que sus amigos los interrumpiera. Solos los dos al fin... y salvajes...
-Tomad, la 26-dijo Ivankov-un número bonito para perder la virginidad, jojojo... aunque me imagino que tú de virgen no tienes ni el María-dijo mirando a Nami.
-Toma anda-dijo ella pagándole, y luego enseguida le cerraron la puerta.
-¡Disfrutad tortolitos!-dijo Ivankov a través de la puerta antes de darse la vuelta para regresar junto a sus seguidores a la pista de baile. Hasta las seis aún quedaba mucho espectáculo por dar, y él estaba colocado hasta las cejas y en el punto álgido de la noche.
-Luffy...-Nami observó la habitación por unos segundos. La pared estaba cubierta con una tela roja y había cortinas de color púrpura que tapaban un pequeño baño. La cama era grande y cómoda, y también había un espejo frente a ella. Los anteriores ocupantes de aquella estancia se habían dejado olvidado unas bragas...
-¡Qué la noche siga y sea inolvidable, reinass!-chilló Ivankov a su micro. Todo aquel lugar solo autoalimentaba su ego. Por eso lo había construído-¡Ahora, para nuestros invitados hetero. .. nuestras strippers!
Un grupo de chicas atractivas y de increíbles cuerpos accedieron a los escenarios mientras bailaban de forma atrevida y se iban quitando las prendas. Usuff se quedó atónito mirando a una de ellas, y además como veía doble le pareció que ella tenía cuatro tetas.
-Es increíble...-murmuró el chico, fascinado.
Robin acababa de pedirse otra bebida cuando al ver aquello se le cayó de la mano. No esperaba encontrárselo así de primeras. Y no se veía capaz de aguantarlo.
Zoro vio la sombría expresión en los ojos de Robin. Llevaba a Chopper de la mano, y al verla así se preocupó.
-¿Quieres que nos salgamos?-le preguntó acercándose hasta hablarla en la oreja para que le entendiera. Con el ruido era imposible-Chopper se cae de sueño...
Robin le miró sorprendida y al entender que él la había descubierto aceptó. Dándole la otra mano al chico los tres salieron de la sala abriéndose paso lo mejor que pudieron. Zoro distinguió a Sabo que también buscaba un cuarto con Perona (no había servido de nada la charla que había tenido con ella) y a Kalifa que abrazada a tres chicas de Ishimaru cantaba la canción que sonaba, borracha perdida.
-¡Eh, es Zoro!-Sanji seguía en el centro de su pista con Viola, pero intentó saludar a su amigo al verlo pasar a la salida-¡Zoro, Zoro!
Zoro no pudo escucharle. Ya fuera del Okama Land el peliverde sentó a Chopper en la barandilla y luego miró a Robin, apartándola el cabello preocupado.
-¿Estás bien?-preguntó mientras intentaba darle un beso.
-Voy a ir un momento al baño...-le dijo Robin señalando al local que había al lado del Okama Land. Era un bar y parecía vacío. Zoro asintió, sin querer presionarla más.
-De acuerdo, te espero aquí.
Se sentó al lado de Chopper que se estaba durmiendo ahí mismo, intentando adivinar qué le pasaba... tenía algo que ver con las strippers, estaba seguro. "¿Por qué nunca me cuenta nada...? Joder..." El chico la entendía perfectamente. Pero se desesperaba, porque quería ayudarla.
-Es ese de ahí...-cerca de Zoro había un lamborghini negro con las ventanas tintadas que se había parado al verle. El mismo coche con el que Robin ya se había detenido a hablar una vez hacía semanas...
-¿Seguro?-dijo una segunda voz, fría y arrastrada-sí... no podía ser otro...
El coche avanzó hacia Zoro apagando las luces...
"Close you eyes, gimme your hand, darling
Do you feel my heart beeting, do you understand?"
Luffy de había descalzado y mientras se frotaba los dedos de los pies observó a Nami deshacerse la coleta y quitarse también el tacón. Se acercó a ella mirándola muy serio. Nami levantó la cabeza y al verle la expresión en el rostro enmudeció.
Era aquella expresión que aparecía solo en determinadas ocasiones, una mirada seria y magnética con los labios finamente tensados que ponía cuando algo importante estaba pasando, o cuando iba a actuar de un modo totalmente inesperado. A Nami aquella mirada le daba miedo... y también tentación. De saber lo que iba a hacer... De entender que Luffy, siempre divertido e inofensivo, era ahora quien tenía el control e iba a portarse mal... muy mal.
-Ven...-Luffy cerró los ojos y le dio la mano a Nami acercándose hasta ella y comenzando a besarla en los labios. Eran besos cortos, húmedos, en los que Nami podía saborear el fuerte y salado sabor del chico mientras la saliva de ambos se mezclaba. Luffy seguía con los ojos cerrados y los párpados le temblaban mientras aspiraba el aroma a mandarina de Nami y seguía dándole picos de duración cada vez más larga.
Nami en cambio tenía los ojos abiertos, y estaba cada vez más excitada. En la habitación había disponible una caja de condones y un par de cositas más para "jugar" pero apenas podía ni pensar en eso. Apenas podía pensar en nada. Cada vez que los labios de Luffy volvían a rozar los suyos y se quedaban levemente pegados durante el beso, ella notaba como el cuerpo le ardía de excitación y necesitaba más.
-Ssigue...-le suplicó Nami intentando besarle pero Luffy se apartó y sin mediar palabra se entrecostó en la cama guiando a Nami para que se tumbara encima suyo. Ella quería seguir, pero al parecer Luffy no había terminado de jugar todavía... Dios... ¿cuándo había aprendido a comportarse así? ¿Cómo sabía que aquella actitud suya, esa forma de besar y de tratarla la estaban poniendo tan cachonda? ¿O es que solo se guiaba... por instinto? Al parecer tanto Luffy como Nami estaban descubriendo una cosa más en la que el sombrero de paja era bueno.
-Mmmmmmn...-Nami estaba desolada: Luffy había empezado a pasear su lengua por encima de la suya y la rozaba los labios y el interior de su cavidad bucal, excitándola si cabía aún más. Sin poder contenerse ella empezó a acariciarle el negro cabello encrispándoselo más de lo que ya lo tenía, y luego llevó las manos a la camisa de Luffy, que desabrochó con rapidez.
-¡Ooooooh!-Luffy notaba como su miembro, latente bajo la ropa, se ponía cada vez más duro y al rozarse con la entrepierna de Nami, todavía también cubierta por sus faldas, le calentaba más y más. Empezó a mover las caderas rítmicamente mientras las zonas íntimas de ambos seguían su rozamiento, cada vez más obsceno y cada vez más rápido-¡Oh! ¡OH! ¡OHHH!
-Sigue...-le pidió Nami que había terminado de abrirle la camisa y le besaba en el cuello. Sin querer se apretó demasiado contra la herida que tenía Luffy en el pecho y el chico apretó los dientes conteniendo un grito. Nami le miró preocupada, y en ese momento se detuvieron-Luffy lo... lo siento...-dijo ella mirándole preocupada.
Pero Luffy no parecía enfadado. Tumbado como estaba ya en la cama, debajo de ella, se incorporó un poco para hablarla en el oído.
-Bésalo...-pidió con voz ronca. Nami abrió mucho los ojos. Luego tras pensarlo un momento se dispuso a complacerle.
-Aaaaah... shishi...-todo el cuerpo de Luffy tembló de placer cuando Nami empezó a repartir besos por su herida, pechos y abdominales. La chica acarició el musculoso torso de su novio y luego siguió besando cada vez más a bajo hasta llegar a los pantalones.
-Ssigue...-Luffy habló con una voz tan grave que no parecía la suya. Estaba tan excitado que apenas se reconocía a sí mismo-sigue por favor... hazlo... como ese día en el cuarto...
-Aún te acuerdas...-dijo Nami. Luffy ese día se había ido corriendo asustado porque no se lo esperaba. Pero al parecer no lo había olvidado.
-Después me arrepentí-confesó el chico mientras la apartaba el cabello, mirándola-me arrepentí porque deseaba que lo hubieras hecho... pero me daba miedo... y ahora... ahora lo quiero...
-Mmmmn, ya...-Nami le fue desabrochando los pantalones a Luffy de forma lenta y tortuosa. Él ya la había hecho suplicar. Ahora era su turno-¿quieres que... me lo meta en la boca?
Luffy vaciló unos segundos. Le daba vergüenza expresarlo de esa forma.
-Ssí... ch... chúpalo...
-¿Estás seguro?-le picó Nami besándolo en el abdómen y haciéndole soltar un agudo gemido-¿te gustaría...?
-¡Claro!
Cuando terminó de bajarle los pantalones hasta el suelo Nami tomó los dedos de los pies del chico y fue besándolos uno a uno. Lo hacía de un modo tan sexy que Luffy no pudo evitar masturbarse mientras la veía hacerlo. Nami se los metía y sacaba de la boca de una forma irresistible. Los pies de Luffy eran uno de sus fetiches secretos, algo inconfesable hasta ese momento. Luego los apoyó en sus pechos mientras le besaba en los muslos y le acariciaba toda la pierna. El riego de besos siguió subiendo mientras se acercaba una vez más al lugar más deseado. Luffy daba botes en la cama por la excitación: si bien él se movía por instinto Nami no era ninguna novata, y sabía bien como jugar.
La chica empezó a besarle los calzoncillos negros mientras Luffy temblaba y gemía incontrolablemente, pero cuando el chico no pudo resistir más fue cuando la pelirroja coló su mano por dentro de su ropa interior y empezó a masajearle directamente. Oh sí... Nami ya llevaba tiempo deseándolo. El "secretito" de Luffy. Y era de ella... enteramente para ella...
-Sigue... ¡Ah, Nami! ¡Por favor... haz eso... haz eso más!-pidió Luffy con inocencia. Nami rodeó el miembro de Luffy con sus pechos.
-¿Más?-le preguntó nuevamente, traviesa. Ella aún estaba vestida, aunque se había abierto el escote para poder jugar mejor.
-¡Síporfavor!-pidió Luffy colorado. Nami hizo que sus propios pezones le rozaran el pene al chico, duro y erecto.
-¿Quieres que siga?-preguntó. Luffy asintió mientras se mordía los labios-pues suplícalo... quiero escucharte...
-¡Ppor favor!-dijo Luffy y Nami emitió una aguda risita de satisfacción mientras inclinaba la cabeza y rozaba con sus labios la punta de su pene.
Zoro acariciaba la cabeza de Chopper mientras esperaba a que Robin saliera del baño. Se dedicó a mirar al mar. En la oscuridad de la noche la masa negra de agua parecía peligrosa e intrigante, un misterio digno de ser contemplado.
En ese momento del lamborghini negro salieron dos tipos muy extraños: el primero era uno de los travestis del Okama Land, alto y maquillado como una princesa, mientras que el segundo era un tipo negro y calvo que medía más de dos metros y al que Zoro no había visto en su vida. Corriendo hacia Zoro lo agarraron sin dejarle tiempo a reaccionar y lo llevaron a dentro del coche.
-¡¿Qué cojones...?! ¡NO!-Zoro le pegó un codazo al tipo negro en el estómago pero el travesti sacó una pistola y se la pegó al pecho.
-O entras ahora o te dejamos seco ¿entiendes baby? Venimos en son de paz-le advirtió. Zoro vaciló un segundo. Aquello iba muy en serio. Mierda, ¿en qué lío se había metido? De cualquier forma tenía que encontrar un modo de evitar el problema y cuanto antes. Lo mejor sería entrar... y alejarlos de Chopper y Robin.
-¡Buen chico, así me gusta!-dijo el travesti mientras Zoro entraba en el coche seguido del enorme negro. El travesti se metió por el otro lado, por lo que Zoro quedó sentado en medio de ellos dos. Delante suyo estaba la chófer que conducía el coche, una mujer de pelo largo y espinoso que ni siquiera se dignó a mirarlo. Y detrás había otra fila de asientos. En ella sentada había una figura oscura envuelta en un abrigo, que fumaba silenciosamente de un enorme cigarro. Envuelta en humo e iluminada por la luz de la luna, la silueta de aquel hombre le pareció a Zoro la de un espectro, que venía a atormentarlo.
Cuando le vio más claramente acostumbrándose a la penumbra Zoro no supo que pensar: vestía de traje y corbata y llevaba el pelo negro y largo. Lucía un pendiente, pero en su rostro alargado y grisáceo lo que más destacaba era una larga cicatriz horizontal que le cruzaba de oreja a oreja. Y su mano izquierda... bueno, no era una mano, si no tan sólo un garfio. Un enorme garfio de metal, que a Zoro le hizo reprimir un escalofrío. Aquel garfio estaba tan afilada como su katana Ryuma...
El misterioso secuestrador habló con voz fría y grave. Zoro le sostuvo la mirada valientemente.
-¿Eres Zoro, no?-preguntó, mientras su pendiente de oro emitía un destello.
-"Lo sabes perfectamente"-pensó el chico, pero no era el momento de ser temerarios.
Así que respondió con un simple.
-Sí.
El secuestrador asintió mientras sus dos matones miraban a Zoro con expresiones sombrías. Al negro no le hacía ninguna gracia que se hubiera atrevido a golpearle antes.
-Y tú... ¿sabes quién soy yo?-preguntó él mientras le enseñaba su afilado garfio apartando un poco su abrigo de piel en el que lo había tenido semitapado.
-Creo que sí...-dijo Zoro preocupado. Había oído hablar un par de veces de él en los bajos fondos: un mafioso asesino con la cara rajada y un garfio en vez de mano era como para comentarlo. Al parecer había pertenecido a la gran familia criminal de Barbablanca, la más temida en el país, hasta que había intentado derrocarle y a consecuencia de eso había perdido la mano. Aún así, "Sir Crocodile" era uno de los criminales más buscados y temidos. Durante sus visitas a los bajos fondos de su ciudad Zoro había visto a miembros de su familia criminal. Y ahora le tenía a él mismo en frente de las narices. Zoro nunca habría apostado en que en un mismo verano conocería a dos personalidades tan famosas como eran el campeón Mihawk y el infame Crocodile. Desde luego al segundo hubiera preferido no conocerlo jamás.
-Entonces sabes por qué estoy aquí, ¿no?-dijo Crocodile con aburrimiento mientras miraba su grueso cigarro.
-La verdad es que no-reconoció Zoro encogiéndose de hombros-creo que no te he hecho nada malo...
El travesti soltó una risita mientras Crocodile arqueaba una ceja, ligeramente contrariado. Zoro podía dar fe de que en los grises ojos de Crocodile no había ni un atisbo de humanidad. Eran fríos como un cementerio.
-Estoy aquí por Nico Robin, Zoro. Sé que has estado con ella... aunque la advertí de que no quería verla por ahí con chicos... y ahora quiero que te alejes de ella. Para siempre ¿me has entendido?
Para Zoro fue tan chocante todo lo que acababa de oír que tuvo que pasar un momento hasta que asimiló que efectivamente el mafioso lo había dicho. ¿Robin?
-¿Qqué...?-preguntó finalmente mientras su mente funcionaba a toda velocidad-¿Qué pasa con ella?
-Qué es mía, payaso-respondió Crocodile con una mueca de desprecio-¿No lo entiendes? Ella te ha engañado. La envié a ese puto Reformatorio porque pensé que allí pasaría el verano tranquila y sin darme problemas hasta que pudiésemos irnos al empezar septiembre. Pero no ha hecho caso. Le encanta desobedecerme y buscarse novietes deshechables, y al parecer tú has sido lo suficientemente imbécil como para caer en la trampa. Suelen ser como tú... musculitos descerebrados.
Zoro negó con la cabeza mientras Crocodile seguía hablando. Eso no era verdad. Él sabía lo que Robin sentía. No iba a hacerle dudar.
-Eso es mentira...-se atrevió a decir respirando pesadamente mientras le miraba con rabia-Robin nno es de... de nadie. ¿Qué le has hecho?
Ahora entendía muchas cosas. Los silencios de la chica, el tabú que era hablar de su pasado... aquel hijoputa desalmado era sin duda el culpable del alma rota de Robin... Zoro ahora lo veía claramente. Y eso le ponía furioso... muy furioso.
-Ya te he dicho...-empezó Crocodile.
-Aléjate de ella-le advirtió Zoro intentando levantarse, pero a una señal de Crocodile los dos matones le agarraron y sujetándolo con fuerza le inclinaron hasta quedar de rodillas a los pies de Crocodile.
Él miraba a Zoro con los ojos entrecerrados y una mueca de asco. Daba muchísimo miedo.
-A lo mejor es que no me has entendido...-dijo lentamente.
Los matones de Crocodile siguieron sujetando a Zoro mientras el mafioso se ponía de cuclillas a su lado y le acercaba el garfio a la cara.
-"Joder..."-pensó Zoro. Era la segunda vez que le secuestraban aquella semana... y se estaba temiendo que de esta iba a salir mucho peor parado.
Crocodile le metió el garfio a Zoro por la boca. Él intentó no abrirla pero el mafioso le obligó tapándole los orificios de la nariz, y luego cuando le introdujo el afilado garfio por la boca Zoro notó como le cortaba un poco la lengua y el repugnante sabor metálico le invadía las papilas.
-Te enseñaré un par de lecciones que urge que aprendas - le dijo Crocodile mientras lentamente giraba el garfio dentro de la boca de Zoro. Al chico le lágrimearon los ojos. Apenas podía soportarlo-no creas que no he estado investigándote. Enviado a un Reformatorio por tu propio padre... lo entiendo... los padres son un asco. El señor 2 me ha dicho que eres un crack con las espadas...
El travesti, al que Crocodrile se refería como "señor 2", le guiñó un ojo a Zoro con falsa simpatía.
-Tal vez en un futuro puedas servirme, quién sabe. Pero de momento, samurai, será mejor que vuelvas a tu arrozal...-Crocodile acercó su afilado rostro a Zoro. Debía de tener unos treinta y cinco años-... NO vas a volver a ver a Nico Robin ni a hablar con ella. Esta misma noche quiero que la dejes. Si me comunican que seguís juntos (y créeme, me enteraré) o si quiera me dicen que os veis en secreto, te mataré de una forma insufrible, y nadie podrá encontrar tu puto cadaver. ¿Me has entendido, mequetrefe?
Zoro no respondió. Sólo podía mirarle con odio. Al darse cuenta de eso Crocodile le introdujo el garfio más profundamente, titilando la campanilla mientras empezaba a entrarle por la garganta. Zoro notó como la bilis empezaba a ascenderle sin control. Crocodile debió también de suponerlo porque se apartó un poco de él aunque eso sí sin quitar su garfio.
-Eres un tío duro. Lo respeto...-dijo Crocodile mirándole. Tal vez le había subestimado. No era como los otros chicos con los que había estado Robin-pero no eres más que un pez pequeño en un mar de predadores muy grande. Y te estás ahogando. Te lo repito Roronoa Zoro. O terminas con esto ya y te alejas de ella o tú y toda tu familia pagaréis las consecuencias. Así que ahora bájate de mi coche y procura que no volvamos a cruzarnos...
-Cccc...cabrón...-alcanzó a decir Zoro mientras luchaba por respirar atragantado con el metal.
-Qué malo...-se burló Crocodile mientras le sacaba el garfio por fin de la boca, sin ninguna consideración de forma que le rajó parte de las encías.
El coche había dado una vuelta a la manzana, y volvía a estar a la entrada de la discoteca. Cerca, había otro grupo de travestís hablando con el Capone Begue.
-Es ese coche de ahí-le indicó uno de ellos. El Capone miró el lamborghini de Crocodile y sus ojos emitieron un rojo destello de furia.
-Sácale fuera señor 1-le dijo Crocodile a su guardaespaldas negro. Él obedeció al instante arrojando de una patada a Zoro fuera del coche.
-Bbbuaaaaaagh...-el chico no fue capaz de contenerlo, y vomitó en el suelo de la acera. El movimiento del garfio de Crocodile en su interior le había producido una violenta arcada que no consiguió reprimir. Crocodile le observó con una leve sonrisa mientras Zoro terminaba de potar.
-Te dejo esta noche de margen. Corta con ella, y no os veais más. Es mi último aviso-dijo desde el coche.
-¡Il cocodrillo delle palle! ¡Merda sulla cagna!-la grave voz del Capone Begue sobresaltó a Crocodile, que al levantar la cabeza se encontró con el viejo italiano, armado con un fusil.
-Qué cojones...-Crocodile frunció el ceño.
-¡Fuera de este barrio, jodere! ¡Este es mi sector Cocodrillo! ¡Largo, largo!-gritó Capone furioso mientras apuntaba con su arma al coche.
-Qué asco de hombre de verdad-musitó Crocodile mirándole con desdén pero se apresuró a meterse en su coche de nuevo para salir de allí-...arranca, coño.
-¡Hasta lueguito!-canturreó el señor 2.
El coche de Crocodile se alejó saltándose un semáforo mientras el Capone y dos de sus camareros/sicarios proferían todo tipo de insultos a Crocodile en su lengua materna.
Zoro se incorporó del suelo limpiandose la boca. Tenía un sabor horrible. El Capone fue hacia él extendiendo las manos.
-¡Ragazzo! ¡Lamento mucho que ese bastardo se haya colado en mi ciudad!-le dijo el Capone a Zoro. Luego sacó una petaca de la que le ofreció un trago pero el muchacho la rechazó. No había que olvidar que según le había contado Nami Begue era también un mafioso. La escena que acababa de presenciar se lo había confirmado.
-Gracias yo ya... me voy...-dijo Zoro aturdido. En ese momento vio a Robin.
La chica estaba paralizada en la esquina del bar al que había entrado, llevaba allí desde que había visto como echaban a Zoro del coche.
-Y dime... ¿que quería él?-preguntó el Capone mientras le arreglaba a Zoro su camisa.
-Esto... nada...-se apresuró a mentir Zoro-me parece que se ha equivocado de persona...
-Mannaggia!-exclamó el Capone, indignado. Por suerte no le insistió más.
Zoro miró a Robin muy serio y fue hacia ella. La chica temblaba, y fue incapaz de sostenerle la mirada. Agarrándola por los brazos Zoro la encaró.
-Tenemos que hablar...
En el interior del Okama Land Sanji había hecho una pausa del baile para ir a beber algo. Estaba en la barra derramando su copa por la barbilla mientras bebía ávidamente para rehidratarse (llevaba casi cuatro horas sin parar de bailar) cuando se le acercó un viejo conocido.
-Sanjiii-canturreó Ivankov mientras se servía algo al lado del chico-me han dicho que andabas por aquí ¡Cómo no te has pasado a saludarme!
-Emmm ¿Por qué no quiero volver a saber de tí? Se me ocurre...-respondió él, sarcástico. Ivankov emitió una torva risita mientras se vaciaba su copa y le miraba salvaje. Era difícil que al rey travesti se le resistiera alguien. Usando todo su encanto era capaz de despertar el deseo sexual hasta en un monje, solo necesitaba el tiempo necesario. Ivankov era pura energía, promiscuo y tentador...
-Sanji Sanji... cuándo admitirás que hay un okama en tí-dijo Ivankov mientras le aflojaba la corbata al rubio. Él se apartó enseguida.
-Oye, mi novia está aquí y es bastante celosa, estás avisado-le dijo-ya te expliqué el año pasado que yo solo vivo por y para las mujeres...
-Un hetero consagrado, esas son las presas más deliciosas... créeme, no puedes dejarlo cuando te pasas al otro lado y pruebas...-le dijo Ivankov mientras le servía algo más-tú serías la joya de la corona de mis okamas.
-Paso, en serio-dijo Sanji secamente-vete a probar con Luffy que andaba por ahí...
-Oich, ya quisiera yo mi cielo pero se ha ido a una de mis suites con esa furcia pelirroja-dijo Ivankov. Sanji se atragantó con su bebida al oírlo.
-Nami...-susurró mientras miraba hacia el pasillo de las habitaciones de placer. Así que finalmente iba a pasar. Bueno, se alegraba por ellos... sí, se alegraba...
-¿Qué os pasa a todos con esa mujer? ¡Qué no es para tanto!-chilló Ivankov intentando captar la atención de Sanji-¿quieres venirte conmigo a mi suite? Podemos ver "Brokeback Mountain"...
-Veo que sigues siendo un cinéfilo...-Sanji se lo quitó de encima una vez más, cuando en ese momento dos travestís entraron corriendo en la discoteca y fueron hacia Ivankov. Le susurraron algo en el oído y el rey okama enrojeció de furia.
-¿Y por qué lleva un arma? Que yo sepa no hemos hecho nada malo... puñetero imbécil...
-Creo que amenazaba a otro mafioso, jefe-le explicó uno de los travestis-y Bon Clay ha desaparecido...
-Es una mariquita mala, un traidor, ya lo sabía yo-chilló Ivankov tirando su copa al suelo, mosqueado-bueno mira da igual, ya me ocuparé de él más tarde... llevadme hasta Begue... supongo que nos tenemos que despedir Sanji... hasta la próxima vez.
-Sí, ya-dijo el rubio encendiéndose un cigarrillo-no creo que la haya...
-Eso lo decidirá el Okamagod-dijo Ivankov guiñándole un ojo antes de correr el taconcillo detrás de sus secuaces para ir a ocuparse del incidente que había habido en la entrada de su discoteca.
Poco podía imaginarse Sanji que este incidente vinculaba directamente a Zoro y a Robin. El rubio se quedó allí bebiendo y fumando mientras trataba de no pensar en la habitación de Nami y Luffy, hasta que Viola volvió a su lado.
-¿Bailamos un poco má?-le preguntó la despampanante bailaora mirándole enamorada. Sanji tragó saliva.
-Sí, claro-dijo. Entre el ruido, las luces y sus labios, le sería imposible pensar por un rato y comerse el tarro más...
En la suite 26 Luffy había levantado el vestido de Nami mientras lamía las piernas de la chica descontrolado y ella le dejaba disfrutar de todo su cuerpo. El chico palpaba cada parte del cuerpo de Nami con total veneración como si fuese la primera vez que veía algo así. Hasta ahora la zona en la que más se había detenido era en las enormes tetas de la pelirroja que primero muy tímidamente, luego de forma cada vez más excitante fue masajeando y palpando. El chico había besado los pezones de Nami y los mordisqueó como si fuesen un postre sacándole a ella una risita.
-Jjoder... tus tetas...-Luffy estiró la punta del pezón sujetándola con los dientes y luego lo lamió en movimientos circulares.
-Luffyih...-Nami disfrutaba más que nunca.
-Ooooh...-cuando Luffy le bajó las bragas a la chica se quedó mirándola, embelesado. Era la primera vez que veía una de verdad... no sabía qué decir ni qué hacer... así que nuevamente actuó por instinto.
-Espera qué... ah...-Nami no tuvo tiempo de decir nada. El chico había depositado sus labios en su vulva y le daba besos como los de antes, cortos pero morbosos. Nami abrió los ojos de par en par asombrada mientras Luffy sonreía al verla así y seguía con aquello. A la vez que sus labios continuaban rozándose con la húmeda entrada de ella, Luffy paseaba sus manos por las blancas piernas de la chica dándole un lento masaje. Nami estiró las piernas y pataleó un poco cuando Luffy en vez de despegar los labios empezó a masticarla e introdujo su lengua en su interior.
-¡Luffy, AH!-ella estiró los brazos mientras Luffy la sujetaba las piernas impidiéndola patalear y haciendo presión para mantenerla controlada.
Luffy separó su boca de su pubis, pero luego pareció pensarlo mejor y volvió a atacar. Comiéndosela era cada vez más frenético, y él al igual que ella estaba perdiendo el control.
"Gimme all your love"
Luffy se tiró encima de Nami que intentó zafarse de él riendo. Forcejearon deshaciendo la cama y ella se levantó, ya totalmente desnuda, pero Luffy la alcanzó cuando iba hacia el baño del cuarto y sentándola sobre el tocador tiró todos los artículos higiénicos mientras la besaba en el torso y las tetas y la hacía reír.
-Eres mía... no huyas, eres mía Nami... quiero besarte... lo siento pero nno no puedo parar...-dijo. Ella le miró asombrada. Nunca le había visto así: Luffy realmente estaba asombrado del punto de excitación al que podía llegar. Le gustaba lo que estaba descubriendo, y era de hecho muy bueno en ello.
Nami le acarició el pelo mientras Luffy se masturbaba un poco el pene y luego volvía a besuquearla con lujuria en los pechos y el cuello.
-Es normal que estés así...-dijo ella en susurros. Luffy asintió con un gruñido-yyo también me siento así... eres... increíble... Sigue besándome... sigue así...
Luffy siguió besándola sobre el tocador que traqueó contra la pared ante el descontrolado tocamiento de los dos adolescentes, y luego resbalaron hasta quedar en el suelo del baño. Al notar el frío suelo del baño en su espalda Nami ahogó un gemido pero no fue nada en comparación al siguiente cuando notó que Luffy estaba moviendo su pene hacia su entrada, tratando de meterlo. El pobre iba bastante mal encaminado, todo había que decirlo.
-Luffy, espera, no es así...-dijo Nami. Él seguía intentándolo, pero ella le puso una mano en el hombro y se detuvo-ffalta el... el condón Luffy... vamos a la cama...
Él asintió lentamente y levantándose la cogió en brazos y la tumbó en el colchón.
-¿Donde está el preservador?-preguntó con voz profesional. Nami rió con ganas mientras abría la caja y sacaba uno.
-Espera, te lo abro...-dijo cogiendo el plástico. Luffy la observó hacerlo pero impaciente empezó a tocarla en su vagina filtrando sus dedos y haciéndola temblar.
-¡Un momento!-pidió Nami gimoteando desesperada. Pero Luffy no cedió y siguió haciendo presión, metiéndole dos dedos y moviéndolos de una forma endiablada. Nami que ya tenía el preservativo abierto en la mano tuvo que dejarlo para entregarse al placer que su novio la estaba dando en ese momento, sobeexcitándola sin darle un respiro.
-¡Te quiero... oír!-exclamó Luffy mientras la tocaba una teta con la mano y continuaba masturbándola con la otra. Nami bufó mientras le miraba alzando las cejas ¿Qué quería decir él?-Grita, vamos... pide más-la susurró Luffy con voz ronca mientras la mordía en la oreja. Nami asintió mientras él la tumbaba y seguía haciendo su particular masaje en su intimidad-hazme saber que te gusta lo que te hago, Nami... dime que siga...
-¡Sigue... SIGUE! ¡Oh, Luffy, venga...!-Nami gritó escandalosamente mientras él reía siguiendo con aquello, y finalmente se puso una almohada en la cara gritando salvajemente. El chico retiró por fin su mano de su entrepierna, y ella respiró tranquilizándose durante unos segundos. Había tenido un orgasmo bastante intenso. Pero cuando abrió los ojos vio que el chico se estaba ajustando el preservativo en el pene, listo para seguir. Nami se mordió los labios mientras se encogía en la cama, indefensa. Luffy desnudo la fascinaba. Su piel morena, su cuerpo musculoso... Nami se echó a un lado su encendida melena mientras el chico se inclinaba y tomándola por las muñecas la tumbaba en la cama. Nami cerró los ojos y se entregó al placer del tacto: el pene de Luffy se iba introduciendo en ella poco a poco... sentirlo era tan extraño como maravilloso... ahí estaba... dentro de ella... por fin.
-¿Vas... a follarme?-susurró Nami abriendo los ojos y encontrándose el rostro de Luffy muy cerca del de ella. Bajando sus manos palpó las duras nalgas del chico. No tenía nada que envidiar a Law, la verdad. Era un culo increíble...
-Te estoy follando Nami-la corrigió Luffy muy serio, y una extraña sonrisa se fue dibujando en su rostro. A Nami se le contagió.
¡Zas! Luffy dio su primera embestida. El cuerpo de Nami tembló ante la presión de la áspera piel del chico. Luffy la dio un beso y luego su sonrisa se ensanchó aún más.
-Te estoy follando...-repitió y soltó una leve risita. Por un momento volvió a parecer el Luffy de siempre-Nami, tú y yo estamos...
-Sí...-reconoció ella-quién nos lo iba a decir... después de tantos años...
-Eras... eras mi mejor amiga-Luffy la besó en los labios, succionándolos. Dios, Nami estaba rendida ante sus encantos.
-Suele pasar...-susurró ella. Los movimientos de Luffy iban cada vez más rápido y le costaba mucho hablar porque el placer la recorría todo el cuerpo, fluyendo desde a bajo como una ola- te quiero Luffy... te quiero mucho... desde el día en que te conocí... ojalá te lo hubiera dicho antes...
-Y ojalá yo... ojalá yo lo hubiera entendido también-dijo el chico dejando que la pelirroja le acariciase el pelo-ojalá yo... oh... oh joder...
Llegaban a la recta final. Luffy, como le había explicado Sanji en la habitación, fue aumentando el ritmo hasta que ya no podía parar: su trasero se agitaba frenéticamente para poder penetrar mejor a la chica, que daba gemidos muy altos mientras le acariciaba el pelo y le arañaba la espalda.
-¡Ah, ah, AH, AH!-las piernas de Nami traquetearon a la vez que lo hacía la cama, y el chico iba a una velocidad inhumana. Nadie lo había hecho así con ella, y Nami había tenido el gusto de probar a algunos de los hombres (Sanji, Law, Zoro) más atractivos y mejor dotados para el sexo. Pero Luffy estaba reventando el listón. Para ser la primera vez estaba dándolo todo.
-¡Nami... OH, NAMI!-si tan sólo pudiera expresar todo lo que la quería. Lo a gusto que se sentía a su lado, la felicidad que le embargaba con solo verla... pero las palabras no servían ahora, sólo los actos. Y en aquel maremoto de placer y orgasmos el alma de Luffy se unió a la de ella y fueron uno solo... carne contra carne, sudor, calor y besos... los dos enamorados se besaron sin control mientras sus cuerpos se contornisonaban por el placer común que llegaba a su culmen y finalmente Luffy explotó dando un hondo alarido y vibrando sobre ella fue decelerando la marcha hasta quedarse tumbado con la chica todavía debajo suyo. Las piernas de Nami estaban enrolladas a la cintura de Luffy y un hilillo de saliva aún unía los labios de ambos.
-Oooooh...-Nami le acarició el sudado cabello negro a Luffy y luego le besó levemente en la cicatriz de su mejilla-lo hemos hecho... Dios, tenía tantas ganas...
-Yo también-reconoció él-ha sido... muy guay...
-No te preocupes. Repetimos-susurró Nami dejando que el chico hundiera la cabeza en sus pechos. Así que él aún tenía ganas de jugar. Era insaciable, como ella. Pero después de tanto tiempo demorando la pasión solo podían deleitarse en ella.
-Nami...-dijo Luffy mientras besaba los pechos de la chica una vez más. Eran algo increíble. El chico ya no recordaba como era la vida antes de ellos...
-Dime...-dijo la chica. Luffy se movió un poco para que sus rostros quedasen juntos.
-Puede que hoy sea... el mejor día de mi vida-dijo él con voz gutural. Al escuchar aquello los ojos de Nami temblaron de emoción. Como le llenaba oírle decir aquello.
-El mío también Luffy... te quiero... te quiero muchísimo-se sinceró.
Sonriendo se besaron una vez más. Aún les quedaba mucha noche por delante, y nadie iba a entrar a interrumpirses. Luffy tenía un par de ideas bastante turbulentas sobre como continuar...
Amanecía en Logetown, pero aún no lo suficiente como para que los profesores se despertasen. Al hotel de Rare Animals regresaron en primer lugar Sabo y Perona en el descapotable del rubio. Se besaron apasionadamente y luego él se marchó dejándola allí, viéndole alejarse. Perona sollozo, consternada. No se lo había dicho, pero quería volver a verle, como fuera. Maldita tonta. Había vuelto a enamorarse...
Después de ellos un grupo más grande encabezado por Sanji y Viola y seguido de Luffy, Nami, Zoro, Robin, Kalifa, Bartolomé, Usuff y Chopper.
Luffy y Nami iban de la mano disfrutando en silencio de aquel bello amanecer. Todo parecía precioso en ese momento: desde las nubes blancas en el cielo azul y las palmeras hasta los contenedores de basura. Luffy la arregló el cabello y la besó en la frente. Que belleza... que mujer...
Zoro y Robin también iban en silencio, aunque no era un silencio de felicidad y emoción. Ambos estaban muy tensos. Zoro no quería enfadarse, pero no sabía cómo abordar el tema. ¿Por qué Robin no le había dicho nada? Y sobre todo ¿que iban a hacer ahora? Corrían un grave peligro... que supiera, tendrían que haber cortado ya. Pero no pensaba hacerlo... de ninguna manera... Robin no se iría de su lado... eso lo tenía muy claro. Aunque tuviera que morir por eso. Era lo único por lo que estaría dispuesto a hacerlo.
-Zoro...-Robin le tomó de la mano. Él intentó parecer tranquilo pero a ella no consiguió engañarla-escucha... sé que debí hacerlo antes pero... no pude...
-No importa-dijo Zoro desviandole la mirada-no importa, en serio pero... no entiendo nada. Y... ¿qué vamos a hacer?
-No lo sé-susurró Robin con la voz rota. Ahí Zoro sí sintió miedo. Si Robin desfallecía él no sabía que podía hacer-yo no sé qué hacer... pero lo arreglaremos... te... te lo contaré todo... sí...
Zoro la miró serio y preocupado. No estaba seguro de querer conocer el pasado de Robin. Temía lo que esto implicara y las consecuencias que podía tener. "Sean las que sean-pensó Zoro con decisión-las enfrentaremos".
El grupo siguió su procesión de vuelta al hotel cuando Hancok que se estaba despertando en ese momento los vio desde su ventana.
-No puede ser...-dijo la bella profesora levantándose el revuelto cabello de la cara para ver mejor ¿eran sus alumnos? ¿En serio se habían atrevido? Y lo que era peor...
Como se temía, distinguió a Luffy y a Nami, abrazados. Era tan romántico... Una cuchillada de dolor traspasó a Hancok. ¡Ella debería estar abrazada al chico! ¡Luffy debería quererla a ella! ¿Qué tenía Nami que no tuviese ella mejor? ¿Qué era tan malo en Hancok para que Luffy fuese incapaz de quererla? ¿Era demasiado fofa para él, demasiado vieja...? ¿O simplemente demasiado... aburrida?
Pensando esto Hancok se apoyó en la ventana y lloró amargamente mientras estiraba su mano hacia Luffy. Le odiaba, odiaba como la había despreciado y como era totalmente incapaz de entender sus acciones. Odiaba lo bondadoso que era, y lo mucho que la quería a ella y a su grupo de amigos, de los que nunca podría formar parte.
-Pero serás mío...-Hancok acarició el móvil en sus manos. El contacto de Sengoku estaba ya en la pantalla.
Una sola llamada y estarían castigados para el resto del trimestre. Y ella apartaría a Luffy de Nami... y podría obligarle a quererla, quisiera él o no.
Hancok se dispuso a tocar el contacto, cuando su rosado dedo se quedó paralizado.
Luffy sonreía y miraba a Nami profundamente enamorado. Hancok tragó saliva. Se le veía tan... feliz. Nunca le había visto así. Sí que era amor... algo terrible, y fascinante. La profesora tembló mientras su respiración se entrecortaba.
-Luffy...-las lagrimas le gotearon hasta el suelo.
No podía obligarle a quererla. Eso no funcionaba así, y ella lo sabía. Si realmente le quería (y así era) debía respetar su decisión.
Y quererlo, lo querría siempre.
Hancok bajó el móvil y lo dejó en la mesilla de la habitación mientras los veía entrar en el hotel. Venían todos bastante bien (excepto Usuff que daba tumbos y le estaba ladrando a un barrendero). Sengoku no sospecharía, así que ella tampoco iba a decir nada.
-Luffy, te amo-dijo, lanzándole un cálido beso en la distancia para luego cerrar las cortinas y sumirse en la oscuridad. Lentamente se dejó caer en el suelo, quedándose tumbada en la moqueta mientras notaba las lágrimas secarse lentamente en sus mejillas.
Tal vez algún día él lo entendiera.
Bueno, tal y como dije es un capítulo largo ¿verdad? Espero que os haya gustado ¡porque han pasado un montón de cosas! Las victorias deportivas, las enseñanzas de Mihawk a Zoro, la batalla de bandas... y por supuesto a discoteca Okama (con Ivankov, otro de mis favoritos) ¡Y la tan esperada primera vez de Luffy y Nami! Dejadme una review con lo que más os haya gustado, vuestra opinión y todas esas cosas ¡que me interesa un montón! Hasta el próximo viernes (lo juro) y un abrazo muy fuerte!
PD: En el próximo capítulo la verdadera historia de Robin y su relación con el malvado Crocodile (¡no nos olvidemos de su gran aparición!)
