-Guest: Ya, a mí también me da pena que ya se vaya a terminar. ¡Pero cinco son muchos capítulos! Ya verás como merece la pena. ¡Espero que los disfrutes mucho, un agrazo muy fuerte!

-LiliGI7: ¿Qué tal vas tú? He pensado mucho en tí, espero que vayas mejor :) La verdad es que la relación entre Crocodile y Olvia me encantó escribirla y fue un capítulo inesperadamente placentero. Espero que este también te guste. ¡Un abrazo y mucho ánimo!

Como cada viernes (cuando me organizo bien) aquí tenéis el capítulo. ¡Atención, porque se desvelan un par de cosas importantes! Espero que lo disfrutéis. ¡Dejadme un review con vuestras impresiones!


El tercer día del Back Fight concluyó de forma muy emotiva para todos, especialmente para los alumnos del Reformatorio Shinsekawa que por primera vez desde hacía tantos años no se coronaba como el ganador. Gracias a las victorias en fútbol, volleyball, esgrima y boxeo había ganado el que más puntos en total, y Dorry y Brodgy entregaron al director Sengoku la copa en medio de un aplauso bestial.

-¡Shinsekawa, Shinswkawa!-gritaron todos aplaudiendo y dando saltos mientras una lluvia de confeti era liberada por los extremos del estadio.

-Espera ¿no lo odiabamos?-preguntó Kalifa súbitamente, y todos se rieron creyendo que era una gracia.

-¡Ha sido un año lleno de competiciones emocionantes y una batalla de las bandas épica!-dijo Brodgy cogiendo el micrófono y dirigiéndose a los chicos-pero como siempre decimos Dorry y yo lo importante es que hayáis hecho nuevos amigos y hayáis aprendido el valor del deporte y la amistad. ¡Así pues nos vemos el año que viene, y ahora a celebrarlo con una buena fiesta!

En el estadio habían puesto unas pequeñas mesas con comida y bebida, y mientras empezaba a sonar música muy alta en los altavoces los alumnos se lanzaron a ella.

-¡Mihawk, Mihawk!-los chicos de Shinsekawa encabezados por Zoro y Sanji cogieron al entrenador y lo alzaron propulsándolo por los aires.

-¡Bajadme!-pidió el entrenador, pero no le hicieron caso y lo llevaron en volandas hacia la salida del estadio como el rey máximo de los juegos. Gracias a su entrenamiento duro y sus sabios consejos sin duda habían ganado.

-¿Dios Usuff, jugarás el año que viene?-le preguntaban unos alumnos pequeños del Fujiyatah a Usuff rodeandolo en corrillo.

-Uf pues no sé, todo esta lleno de incógnitas-confesó él haciéndose el misterioso.

-Cómo si el año que viene te reenviarán aquí por seguir contando bolas-le interrumpió Sanji, malicioso.

-Chicas, enhorabuena por ganar-les dijeron las jugadoras del Ishimaru a Nami, Robin y Kalifa que estaban disfrutando del cóctel.

-Gracias. Pero vosotras lo merecíais tanto como nosotras-dijo Nami amablemente.

-Gra...gracias...-dijeron ellas, y entonces se pusieron todas a llorar y a abrazarse compungidas.

-¡Sois mis mejores amigas!-berreó Nami.


Zoro observó la escena desde un lado junto a Mihawk, incapaz de entender a las mujeres. Maestro y alumno como siempre estaban apartados del festejo general. Entonces se les acercó Hawkins. Zoro aún no había olvidado su difícil combate, y le sorprendió que se acercara a él así.

-No quiero molestar... solo decirte que... agradezco lo que hiciste por mí ayer-dijo, inclinando la cabeza-conocías mi situación e intentabas ayudarme y yo... yo no supe valorarlo. Lo siento.

-No pasa nada. Espero que consigas esa beca-dijo Zoro estrechándole la mano sin rencor. Hawkins sonrió con tristeza. No era probable que fuera a ser así. Pero ya no importaba. Había entendido que su vida no acababa por no entrar allí. Podía sobreponerse.

Cuando Hawkins se alejó Mihawk escudriñó el rostro de Zoro.

-O sea que te sientes culpable-dijo el profesor sagazmente. Zoro se cruzó de brazos, molesto.

-Tú te crees muy listo-le dijo sarcástico-pero tienes razón... si le hubiera dejado ganar tendría esa beca... sé que no es lo que debía hacer... pero ahora puede que nunca entre allí.

-Tal vez ese no era su destino-dijo Mihawk encogiéndose de hombros. Zoro le miró extrañado.

-¿Tú crees en el destino?-preguntó.

Los ojos de Mihawk brillaron.

-La elección, no la casualidad, determina tu destino-sentenció. Zoro meditó sus palabras.

-Pero que nosotros nos hayamos encontrado así... En este sitio... ¿ha sido casualidad o destino?-preguntó intentando concentrarse. Mihawk negó.

-Eso es irrelevante-le dijo-lo importante es que tú decidiste entrenar aunque yo no te animaba a hacerlo, y que incluso cuando te dije que sin mi entrenamiento no llegarías a nada tú decidiste seguir por tu cuenta. Tu elección ha determinado en última instancia tu destino. ¿Comprendes?

-Pues más o menos... estas cosas nunca me son fáciles-confesó Zoro sonriendo.
Para su sorpresa su maestro también le sonrió.

-Ya eres sabio Zoro. Y lo serás aún más-sentenció.


La mañana terminó entre juegos y risas y los alumnos de los tres colegios intercambiando números de teléfono y cuentas de Instagrap y haciéndose fotos de una experiencia que no olvidarían.

-Bueno será mejor que nos vayamos llendo, no quiero que se estropee por el sol-dijo Sengoku acariciando con codicia la copa del Back Fight. El director Foxy le asesinó con la mirada y tuvo que marcharse incapaz de soportar su rabia.

-Les daré el resto del día libre-le dijo Aokiji a Sengoku señalando a los chicos-no olvides que a muchos Akainu los ha dejado sin Logetown en lo que queda de trimestre.

-Sí... aún soy el director, por amor de Dios-dijo Sengoku. Cada vez que le mencionaban a Akainu se ponía malo.

Aokiji les explicó a sus alumnos que tenían el resto del día libre hasta las ocho, hora en que cogerían el autobús para regresar a Shinsekawa.

-¡Bieeen! Todo el día para ir de compras-canturreó Kalifa.

-O para seguir buscando a Hawkins-la tentó Nami y la rubia se puso a babear solo de pensarlo.

-Deberiamo ir a la praya ¿no cree Zanji? Ase un buen día de zol-dijo Viola abrazando a su novio.

-Eeeeeh sí claro... deja que se lo comente a ellos... teníamos que hacer algo-dijo el rubio intentando apartarse de ella, pero Viola no le dejo.

-Zanji-le dijo, muy enfadada-no ere un niño, no nesesita su permiso para tó. Yo zoy tu novia... ¿me va a acompañá o no?

Sanji la miró fijamente, aunque sus ojos realmente no la estaban mirando. En su interior había una clara respuesta...

-Sí-accedió el chico finalmente-claro, mi reina.

Viola sonrió satisfecha y emocionada. Se pondría un nuevo bikini al que sabía que él no se podría resistir.


-Buggy vive a unas calles de aquí-les explicó Nami al resto del grupo que estaba reunido en la plaza con ellos (a excepción de Sanji)-podemos ir a verle, que nos diga lo que sabe y aún nos da tiempo a bajar a la playa.

-Ufff...-a Zoro la playa no le apetecía demasiado, pero terminó por ceder por el resto-¿creéis que Buggy querrá que vayamos a verle todos en grupo? Creo que es mejor que entre solo uno, o dos...

-Iremos Luffy y yo-dijo Nami dándole la mano a su novio. Él se puso ligeramente colorado. Desde la noche anterior las cosas entre ambos estaban muy pero que muy calientes. Querían repetir cuanto antes...

-A mí también me gustaría ir, si no es problema-dijo Robin. Todos la miraron con sorpresa.

-Claro que puedes-dijo Luffy tan afable como siempre-¡Bugo se alegrará de verte!

-No es eso...-Nami conocía a su amiga suficientemente bien como para saber que era importante. Miró a Zoro que también estaba un poco cortado-¿Qué ocurre?

La pelirroja sabía de sobra que algo no andaba bien.

-Tengo que contárselo-le dijo Robin a Zoro. Él la besó, dándola ánimos.

Saltándose las partes más íntimas que sí le había rebelado a él Robin explicó a sus amigos toda su triste historia. Conforme fueron escuchándola Luffy se fue enfureciendo. ¿Quién era ese Crocodile para tratar así a su amiga? Quería agarrarle y darle unas cuantas clases de boxeo...

Pero lo importante venía después. Robin sacó una carpeta de su bolso mientras todos aguantaban el suspense. Nami la reconoció: era la misma carpeta que hacía unas semanas ella le había ocultado.

-No estaba segura pero Crocodile me lo confirmó-dijo ella sacando unos documentos de la carpeta-Akainu ha estado contactando con el mercado negro... al parecer quiere vender algo, un objeto... Cuando le pedí a Crocodile que le investigara enseguida le localizó en la red de criminales. Akainu busca vender ilegalmente... esto.

Les enseñó una fotografía. No era muy buena, pero el objeto se distinguía perfectamente.

-¡Uooooo! Exclamó Luffy señalándolo emocionado ¡El One Piece!

-¿El Qué?-Zoro le miró extrañado.

La foto era una piedra negra pequeña y brillante, que parecía tener unos escritos grabados alrededor. Era muy antigua, no hacía falta ser un arqueólogo como Nico Olvia para deducirlo.

-Es un poneglyp. Foneglifo-les tradujo Robin-mi madre me habló de ellos. Los antiguos pueblos de Mesopotamia grabaron en ellos su historia. Se supone que había cuatro de estos foneglifos en el mundo, todos ellos en el Museo de Historia de la capital. Pero este... este sería el quinto. Su valor es muy elevado...

Todos se miraron asombrados. Zoro tragó saliva. El asunto era cada vez más grave.

-No lo entiendo mucho...-se excusó Luffy sonriendo con inocencia.

-Elevado...-repitió Nami cuyos ojos brillaban por la codicia.

-Su tasación oscilaría en bastantes millones de berries...-reveló Robin en un susurro-es más de lo que podemos imaginar...

-Pero no lo entiendo-intervino Usuff-¿de dónde ha sacado Akainu esa piedra? ¿Y por qué la quiere vender en el mercado negro?

-Millones...-Nami estaba tan excitada como la noche anterior con Luffy.

-No lo sé. No sé ninguna de las dos cosas-afirmó Robin encogiéndose de hombros.

-No sé cómo la habrá conseguido, pero lo de la venta está claro-intervino Nami volviendo al fin a la realidad-si él le muestra la piedra al gobierno y pide una recompensa por haberla encontrado no le darán nada. La piedra es patrimonio de la humanidad y como tal no tiene precio. ¿Me equivoco?

-Es exacto-confirmó Robin dando una cabezada.

-Por lo tanto le sale mucho más rentable ocultar su existencia y venderla... venderla a algún coleccionista loco o un millonario excéntrico, al que esté dispuesto a pagar más dinero por ella-Nami suspiró echando la cabeza hacia atrás y recolocándose el cabello. Luego les miró uno a uno. Estaba radiante-¿no lo entendéis?-les dijo-¡Esto es más de lo que teníamos hasta ahora! Estamos mucho más cerca de poder pillar a Akainu... si conseguimos esa piedra... y demostramos que él la tenía escondida...

-Podríamos exculpar a Ace-terminó Zoro mirando a Luffy. El chico asintió mientras daba un salto de felicidad. Corrió a abrazar a Robin y la alzó en volandas y la dio un fuerte beso.

-¡Eres la mejor Robin! ¡Gracias!-dijo Luffy emocionado.

-No ha sido nada-dijo ella aturullada por la efusividad del chico. Le gustaba mucho verlo así de feliz-me alegro de haberos sido de ayuda...

-¡Y más que lo vas a ser!-exclamó Luffy, y subiéndose al tejado de una tienda cercana gritó con emoción-¿a qué estamos esperando, nakamas? ¡Tripulación de los sombreros de paja! ¡Voy a ser el rey del reformatorio!

Todos le observaron con admiración.

Zoro, Usuff y Chopper se fueron a una heladería cercana a tomar algo mientras Luffy, Nami y Robin se dirigían a la casa de Buggy. Gracias al plan de Usuff y Robin él ya sabía que ese día recibiría visitas, así que cuando llamaron al telefonillo de su edificio no tardaron en abrirles la puerta.

Luffy entró con Nami y Robin en el ascensor. Era bastante decadente, se notaba que el conserje y su pareja no estaban muy bien de dinero.

-Así que aquí vive la novia de Buggy-dijo Luffy mirando su releflejo en el rajado espejo del ascensor-tengo muchas ganas de conocerla...

-Bueno tú estate tranquilito que ya nos conocemos-le avisó Nami. Luffy la guiñó un ojo, provocativo, y ella se escandalizó. Aún no estaba acostumbrada a ese tipo de actitud por su parte.

-Espero que merezca la pena...-susurró Robin mientras llamaba al timbre.

Tras unos segundos les abrió la puerta una mujer. Luffy se quedó boquiabierto al igual que sus dos amigas, porque efectivamente como se rumoreaba en Shinsekawa la novia de Buggy era un auténtico bombón. Alta, de pecho firmes pelo negro y ondulado y unos impactantes ojos color esmeralda, tenía las facciones afiladas y una expresión dura pero a la vez maternal. A Luffy le cayó bien nada más verla.

-¡Hola!-saludó el chico alzando mucho su mano derecha. Nami suspiró.

-Sois vosotros-dijo la mujer mirando a los lados con cautela-pasad, por favor.

El apartamento era pequeño y no demasiado acogedor. Era bastante anónimo. No había cuadros en las paredes ni adornos ni fotos. A Nami no le costó entender que clase de mujer era Alvida al entrever una habitación con una cama muy grande y varias prendas de ropa interior tiradas en ella.

El negocio de todas formas no parecía ir muy bien.

-¡Bugo!-Luffy corrió a saludar al ex conserje de Shinsekawa que se había levantado de su mohoso sillón para ir a saludarlos.

-Ho... hola chico-Buggy intentó zafarse de Luffy cuando este le dio un fuerte abrazo, pero no lo consiguió. El chico del sombrero de paja estaba muy emocionado y casi al borde de las lágrimas de reencontrarse con el conserje. Buggy en la vida hubiese podido imaginar que a él le importase tanto, o a nadie.

-¡Creía que nunca más te volvería a ver!-exclamó Luffy muy contento-¡Te he echado mucho de menos!

-Eje sí... yo también... anda, suelta-le pidió Buggy a Luffy, cortado.

-Vaya, sí que le quiere-Alvida miró al chico del sombrero de paja enternecida-así que eres Luffy. Buggy me ha hablado mucho de tí.

-¿En serio?-saltó Luffy.

-Bueno no exageres que tampoco ha sido tanto-terció él, molesto por tanto sentimentalismo.

-¡Lo hice muy bien en la obra de teatro Buggy!-le dijo Luffy al conserje mientras este les ofrecía sitio en su sofá-¿Te dijo Galdino que me aplaudieron mazo?

-Emm no... no he hablado con Galdino... ni con nadie...-respondió Buggy mientras se sentaba otra vez. Observándolo mejor los chicos notaron que no tenía buen aspecto: estaba más delgado y demacrado, en pijama, sin afeitar y rodeado de botellas de cerveza vacías en el suelo. Era la viva imagen del más absoluto fracaso.

Pero tenía a Alvida. Y Nami y Robin se quedaron impresionadas del amor que le profesaba a Buggy.

-Ningún profesor de Shinsekawa ha querido ayudarnos... el juicio de Buggy empieza en tres días, y nos ha costado mucho encontrar a un buen abogado.

-¿Qué juicio?-quiso saber Luffy con interés.

-El mío Luffy, joder-gruñó Buggy malhumorado-la única opción que tenía para librarme de la condena era trabajar vigilando el Reformatorio...

-Y como guardés durante el invierno-concretó Alvida.

-Pero ahora que Akainu me ha echado yo... tengo pocas posibilidades de que me adjudiquen otro trabajo... tendré que cumplir mi pena... y son diez años.

-¿Qué hiciste?-preguntó Luffy con escaso tacto, y Nami le dio una colleja.

-Eso no importa ahora-dijo la pelirroja con convicción-Buggy, Luffy y yo llevamos años intentando averiguar que es lo que oculta Akainu. Desde... desde lo de Ace... sabemos que él escondía algo en el Reformatorio.

-¡Ya registré su despacho un día en el que pusimos música en los altavoces y montamos un jaleo tremendo, pero no tenía nada!-exclamó Luffy recordando el día en que Zoro y él habían empezado la revolución de Shinsekawa-solo tiene papelotes aburridos y cosas así... pero no hay nada... nada que pueda ayudar a Ace... ni ayudarte a tí.

Buggy escuchó a Luffy meditando en silencio mientras se miraba las sucias manos. Se jugaba mucho contándoles lo que él había averiguado.

-Creo que es mejor que se lo digas. Queremos ayudaros-aclaró Alvida mientras le daba un suave beso a Buggy en la frente. La mujer luego fue hacia la cocina y trajo un pequeño aperitivo que había preparado para ellos.

-Gracias...-dijo Robin mientras tomaba, aturullada por tanta amabilidad. Ella más que nadie se identificaba con la precaria situación en la que se encontraba la pareja.

-He pensado en huir, en dejarlo todo atrás...-dijo Buggy, hablando más para sí mismo.

-Pero eso no resolvería las cosas-completó Alvida-aún podemos ganar, si tenemos fe en ello.

Aquellas palabras hirieron a Robin. Si tan sólo las hubiese escuchado su madre...

-Buggy trabajó durante cuatro años en el Reformatorio, primero como ayudante de conserje y luego como conserje cuando el primero murió en el incendio-recordó Alvida. Su novio asintió.

-Yo no sabía nada de la chica ni de Akainu... no entendí nada... y cuando encerraron a tu hermano... yo le creía culpable...-confesó Buggy agachando la cabeza.

-¡Pero no lo es!-saltó Luffy, indignado.

-Qué ya lo sabe...-le calmó Nami.

-Poco después de que terminaran las obras de la reforma yo estaba limpiando cuando me di cuenta de que la pared del primer piso en la derecha sonaba hueca. Estuve tocándolo un rato y no entendía que pasaba. Entonces aparté el cuadro del fundador y descubrí una puerta...

-A un pasadizo secreto-completó Luffy. Buggy le miró con sorpresa. El chico había estado allí hacía solo unos días, cuando Akainu y Magellan le habían torturado.

-Creí oportuno decírselo al director pero Akainu se enteró antes. Se puso hecho una furia conmigo. Y me explicó... me explicó que ese pasadizo no aparecía en los planos del Reformatorio y que él mismo lo había encontrado hacía tres veranos.

-Vaya...-Luffy se rascó la cabeza aturdido-¿y te dejó entrar?

Buggy miró a un lado y al otro, un poco cortado. Finalmente asintió dando una seca cabezada.

-Me dijo que sería nuestro "secretito", y que sería mejor que no lo contara si no quería volver a la trena, o algo peor. Sengoku ignoraba por completo la existencia de ese pasadizo (como ignora casi todo) y a Akainu no le convenía que lo descubriese...

-¿Por qué no?-Luffy miró a Buggy fijamente. Poco a poco las piezas del puzzle iban encajando. El antiguo conserje tenía sin duda la clave para la resolución final...

-Pues... pues no lo sé... El pasadizo atraviesa Shinsekawa y tiene varias habitaciones, pero solo tiene una entrada y salida, por el cuadro del fundador. No hay más. No sirve de mucho, salvo para...

-Salvo para esconder algo en él-repuso Luffy rascándose la nariz con aquel gesto tan característico suyo. Buggy y Alvida se miraron extrañados.

-¿Qué podría esconder él allí?-preguntó la mujer.

Nami se temía que Luffy hablara demasiado pero le sorprendió gratamente ver como su chico no se iba de la lengua. Cuantos menos conociesen el asunto de la piedra Foneglifo, mejor.

-A lo mejor algo de valor... no lo sé-dijo el chico mirando a Buggy con atención-pero tú a lo mejor sí...

-¿Qué? ¡Yo...!-saltó Buggy asustado. Pero era verdad, el chico del sombrero de paja le había calado-sí, Akainu me mandaba limpiar en secreto el pasadizo una vez al mes. Ya sabéis como es, un maniático de la limpieza, no podía soportar que estuviese sucio aunque fuese un secreto...

-Ese hombre está loco-añadió Alvida.

-De la que fregaba, abría cajones y buscaba algo valioso... pero nunca encontré nada... solo había viejos documentos de Akainu, sus exámenes del colegio, sus facturas ordenadas por los años, diplomas militares...

-¿Akainu estuvo en el ejército?-preguntó Robin sorprendida. No es que le extrañase (sin duda el subdirector había nacido para eso) pero si que le llamaba la atención.

-Investigamos su pasado intentando ver que ocultaba-dijo Nami mientras atacaba la bandeja de aperitivos-pero no hay mucho que contar. Cadete y teniente durante varios años de servicio, con algunas misiones en el extranjero... Tuvo un puesto importante como capitán y luego renunció debido a una lesión... sería la edad...

-Sí, pero ahí quería llegar yo-intervino Buggy, que estaba cada vez más preocupado. Ir en contra de Akainu era un riesgo muy grande pero no les quedaba otra-ojeando descubrí un documento más extraño... era una carpeta sellada... me costó mucho abrirla sin que se notase: en ella había unos papeles de una misión que desarrolló en Irak... eran bastante raros.

-¿En Irak? Akainu nunca estuvo allí-recordó Nami, confusa-cuando investigamos su pasado vimos sus viajes a Libia, Siria y Argelia. Pero no mencionaban nada de Irak...

-Claro, pero eso es porque esos papeles eran de su historial. Un expediente que había conseguido borrar de su carrera militar-Buggy bebió lo que quedaba de su última botella de cerveza-esos documentos aseguraban que había estado allí, pero estaban firmados por importantes cargos del ejército y eliminaban de su historial militar su participación en su misión... Al parecer se llamaba "misión Eco"... ni él ni Kizaru tienen huella en su historial ahora...

-Espera, espera, un momento ¿Kizaru estuvo en el ejército?-Nami miró a Luffy exaltada-¡Luffy! ¡Nunca investigamos su pasado!

-¡Qué, yo creía que se habían conocido en el Reformatorio!-se defendió Luffy levantando las manos.

-Yo también lo pensaba-dijo Buggy encogiéndose de hombros-pero al parecer se conocieron en esa misión, Eco. Y después de eso a los dos les borraron del historial militar y solicitaron un puesto en Shinsekawa...

-¿Eso fue hace cuantos años?-preguntó Nami, nerviosa.

-Akainu entró a trabajar en Shinsekawa un año antes de que entrase Ace-recordó Luffy-lo que significa que cinco años.

-Desde hace cinco años... que oculta algo allí-dijo Robin en un susurro. Los tres jóvenes ya tenían muy claro lo que era.

-Sea lo que sea no está en ese pasadizo-aclaró Buggy-Yo lo registré de arriba a bajo cuando él se distraía. Por culpa de las cámaras de vuestra amiguita Akainu me vio un día haciéndolo, y desde entonces intentó que me despidieran. Así que el día en que me dejé abierta esa maldita ventana fue la oportunidad de hacerlo... ahora estoy perdido...

-No es cierto-le recomfortó Alvida.

-¿Por qué no nos lo contaste antes? Podríamos haber ayudado a Ace hace tiempo...-dijo Luffy mirando a Buggy con disgusto.

-No quería volver a la cárcel chico-él agachó la mirada, molesto-Akainu tiene amigos poderosos. El fiscal Morgan del Ministerio de Justicia es quien lleva mi caso...

-También es quien llevó el de Ace...-recordó furioso Luffy.

-... si le llevo la contraria a Akainu estoy perdido... estoy arriesgando mucho hablando contigo ahora... si él se entera... definitivamente será mi fin.

-No lo hará-dijo Luffy-nunca se enterará Bugo. Vamos a detenerle... ya lo verás.

Buggy le miró sin mucho convencimiento. Ante influyentes y poderosos adultos ¿Qué podía un grupo de adolescentes problemáticos hacer? En realidad, muy poco...

-Tenemos que preparar la defensa de Buggy-les dijo Alvida mientras le daba un masaje relajante a su pareja-pero podéis quedaros a cenar, si queréis. Por mi sois bien recibidos, vosotros y vuestros amigos.

-Esta noche regresamos a Shinsekawa-respondió Nami apesadumbrada-pero nos habría encantado.

-Quizá otra vez. Para celebrar la victoria de Luffy-aventuró Alvida.

-¿Tú... tú crees que ellos pueden conseguir demostrar algo?-preguntó Buggy sin poder disimular su incredulidad. Alvida sonrió.

-Mi norma es no subestimar a nadie. Nunca, por pequeño o inútil que parezca-dijo mientras recogía los platos del aperitivo-y eso os da una ventaja...

-¿Por qué?-preguntó sorprendida Nami. Alvida la guiñó un ojo.

-Porque seguro, seguro, que esa no es la norma de Akainu.

Se despidieron de Buggy y Alvida. Fue bastante emotivo y aunque el conserje quería disimularlo Luffy consiguió sacarle algunas lágrimas, sobre todo porque el muchacho del sombrero de paja le mostró un intenso afecto dándole un fuerte abrazo.

-¡Nos veremos pronto!-prometió Luffy-¡Adiós Bugo!

Después de esto se encontraron con Zoro, Usuff y Chopper que se habían puesto perdidos de helado, y decidieron ir todos juntos a la playa.

-¡Un último bañito de libertad!-exclamó Luffy-¡Y a lo mejor nos encontramos a Sanji!

-Espero que no-gruñó Zoro. Quería disimular su buen humor porque en la heladería Usuff le había estado contando chistes malísimos y él se había reído hasta llorar. Ahora le avergonzaba su propia inmadurez.


Tras cambiarse en el hotel se fueron corriendo a la playa porque solo les quedaba una hora antes de tener que presentarse en el autobús. Efectivamente vieron a Sanji y Viola pero no fueron con ellos. La pareja no parecía demasiado contenta por otra parte.

-¡Al aguaaa!-Luffy se tiró de bomba al mar y como la vez anterior salió chillando porque estaba muy fría.

-Intenta no ahogarte esta vez-le dijo Zoro a Usuff con mala idea.

-¿Cómo tu con el chiste del adivino?-replicó el, picajoso.

-No te pongas a pelear ahora con Usuff porque es que ya os mato-le avisó Nami a Zoro cuando este le hizo una ahogadilla al narigudo.

Zoro, Luffy y Usuff hicieron una competición de coger olas mientras Nami y Robin daban unas brazadas por la línea de costa, siendo observadas por un grupo de jóvenes admiradores del colegio Ishimaru.

-Entonces... ¿Zoro no lo sabía?-le preguntó Nami a Robin mirándola de reojo. Quería abordar el tema con tacto.

-No... siento no habéroslo contado antes... no me veía... creí que no querríais tener nada que ver conmigo-admitió Robin angustiada-cada vez que los que me rodean lo han descubierto siempre se han alejado de mi.

Nami miró a su amiga con compasión y luego nadó hasta su lado, poniéndola una mano en el hombro, cariñosa.

-Yo siempre seré tu amiga Robin. Gracias por confiar en mí-se sinceró.

Robin sonrió y asintió conmovida.

-Y por si no te acuerdas... ¡hemos ganado!-exclamó Nami emocionada salpicándola con agua. Robin se echó a reír y la salpicó también, y así estuvieron un rato.

-¡Sí señor, que buen día de playa!-Franky acababa de llegar, y Chopper y los demás turistas que estaban cerca le miraron horrorizados, puesto que estaba totalmente desnudo-¡Voy a darme un baño súper memorable!

-¡Di que sí Franky, yohohoho!-Brook acompañaba al joven, y como era de temer ambos venían bastante "alegres"-hemos ido a tomar algo antes de volver al talego.

-No deberíais-les amonestó Chopper disgustado, pero viendo la felicidad en Brook prefirió no insistir.

-¿Pero a tí qué te pasa?-preguntó Zoro tras quedar tendido en la arena cogiendo una ola, y ver directamente el peludo trasero de Franky.

-Oye, estar desnudo es natural, si te incomoda el problema lo tienes tú-replicó él con indignación.

-Eso me dijo a mí Ivankov cuando nos conocimos...-recordó Luffy.

-Disculpe, pero tiene que vestirse o largarse de aquí-le dijo la socorrista a Franky, molesta-esta no es una playa nudista.

-Dime que no te gusta lo que ves, eh traviesa... se puede tocar además de mirar-el chico la dio un codazo con complicidad.

Franky fue expulsado de una patada atómica fuera de la playa, y los demás siguieron disfrutando del baño riéndose de sus excéntricades.

-Parece que hay un tiburón...-bromeó Nami al notar a Luffy nadar cerca de ella. Él la cogió en brazos y empezó a besarla en la tripa, sin importarle que estuviera empapada-Luffy...-gimió Nami al sentirle. El chico la estaba calentando nuevamente, pero no era el momento, claro.

-Hay que ver cómo están-comentó Zoro cuando Luffy sacó a Nami en brazos del mar y llevándosela a la sombra de las palmeras empezó a besarla lujurioso tocándola los pechos sin ninguna vergüenza.

-Ahora sabes lo que se siente al tener que verlo...-le dijo Usuff, y el peliverde le ahogó de nuevo.

-¡Mirad, estoy nadando!-exclamó Chopper emocionado yendo hacia Zoro, Usuff y Robin.

-¿No sabias?-le preguntó Usuff con sorpresa.

-Emm sí... pero bueno... no sé...-Chopper se encogió de hombros, cortado.

Cuando ya solo quedaban diez minutos a los alumnos de Shinsekawa les entró el pánico y empezaron a recoger sus cosas a toda velocidad para echar a correr al hotel.

-¡Deberíamos hacernos una foto para recordarnos!-chilló Kalifa sacando su móvil y ofreciéndoselo a los del Ishimaru-¡Venga, vamos!

-¡Sí!-Nami quería levantarse de la toalla pero Luffy seguía enlazado a ella y no la dejaba levantarse. Ella separó sus labios a duras penas de los de él-¡Venga Luffy, vamos! ¿No quieres hacerte la foto?

-Ah... sí...-al chico le costaba un poco volver a la realidad cuando se sumergía en ella tan apasionadamente.

-¡Venga Sanji! Tú no faltes-le dijo Zoro cogiendo a su amigo del hombro-así luego puedes decirle a todos que me has conocido...

-La quieres para cascártela pensando en mí, marimo pervertido, que nos conocemos ya lo suficiente-le respondió el rubio mientras apagaba su cigarrillo.

-¡Ven Chopper!-Usuff cogió en brazos al niño que sonrió enseñándole los dientes a la cámara.

-¡Y que no falte el profe y conductor que lo ha hecho todo posible!-dijo Nami cogiendo a Brook e incluyéndolo en el grupo.

-¡Vaya, eso sí que me gusta! ¡Yohohohoho! ¡Decid "Hemorroides"!

-¿Por qué?-preguntó Usuff con asco.

-¡Ahí va!-los chicos del Ishimaru les hicieron varias fotos con los móviles de Nami, Usuff y Kalifa.

En las fotos salían ellos tres, Luffy al lado de la pelirroja en el centro de la imagen, con una enorme sonrisa y su inseparable sombrero de paja; Zoro entre Robin y Sanji, Viola, Chopper, Brook, Carrot y Franky que se coló en la playa otra vez desnudo hasta que la socorrista corrió a expulsarlo de nuevo.


-Ya estamos todos, ¿no? Pues nos vamos-dijo Sengoku mientras los últimos alumnos iban entrando en el autobús cargando con sus maletas-bueno Gaymon, como siempre muchísimas gracias, nosotros nos hemos encontrado en su hotel muy, muy a gusto.

-Me alegro que así sea, es siempre un gusto-dijo el hostelero mientras le hacía una cortés inclinación de cabeza. Luego, algo apurado, sacó una lista-estas son las cosas que han roto en las habitaciones y que me tienen que pagar...

A Sengoku se le borró la sonrisa de la cara al leerla.

La última en subirse al autobús fue Perona. Venía con el rímel corrido y parecía enfadada. Mihawk la ayudó a cargar su maleta y luego la miró muy serio.

-Deberías dejar de escaparte tanto...-la espetó el profesor con su frialdad habitual.

-Yo no me escapo-dijo Perona con la voz ahogada.

-... así podrías llegar a encontrarte-completó Mihawk. La chica tragó saliva y miró al profe que tanto la atraía con enfado. Luego fue a sentarse a un asiento solitario, sacando su móvil y mirando Instagrap, intentando no pensar en Sabo. Él acababa de confirmarla que lo suyo había sido solo un rollo de fin de semana.

-¿Es verdad que hay un cementerio de niños debajo de Shinsekawa?-le preguntaba un alumno de primero a Sengoku-porque Moriah...

-Mira no se quién ha estado soltando esas mentiras de las narices, pero cuando lo agarre le va a costar más de un disgusto-respondió el director. Usuff silbó haciéndose el distraído mientras a su lado Chopper no podía contener una carcajada.

-¡Vamos que nos vamos!-dijo Brook cogiendo el altavoz del autobús-¡han sido unos tres días de locos! ¿Verdad que sí? ¡Pero ahora ya volvemos, y espero que os haya quedado una experiencia tan épica como a mí mismo!

-¡Genialll!-exclamó Kalifa tontamente.

-¡Súuuuper buena!

-Y nos llevamos una copa, eso no pasa todos los años-añadió Aokiji sonriendo orgulloso a los chicos.

-¡Gracias a Mihawk!-exclamó Sanji-¡Mihawk, Mihawk, lolololo!

Sus compañeros de fútbol le siguieron coreando el lolololo, que al principio tuvo gracia pero después de media hora acabó cansando. Además de a Mihawk corearon a Zoro, a Luffy, a las chicas del volley, a Brook, a Bartolomé (porque sí) y por supuesto a Dios Usuff que había sido lo más inesperado de la competición.

-Has puesto el listón muy alto, hay que reconocerlo-comentó Hancok. Estaba muy apagada desde aquella mañana cuando los había pillado volviendo de la discoteca. Mihawk la miró de reojo.

-Desde luego. Pero yo trabajo así-dijo. Hancok se cruzó de brazos y estiró su larga cabellera mientras miraba por la ventana con desolación-a lo mejor sí acepto tu proposición... de cenar uno de estos días.

Hancok miró con sorpresa a Mihawk pero él se mantuvo impasible. La maestra suspiró y luego cerró los ojos para descansar un rato. No se encontraba mejor, pero necesitaba a alguien que la escuchase, y él lo había entendido. Al rato ambos se pusieron a charlar sobre trivialidades y al menos por ese rato Hancok estuvo algo distraída.

-No me jodas marimo que te fue fácil. Le reventaste-Sanji hablaba con Zoro, Usuff y Franky mientras Luffy había retomado su fogoso rozamiento con Nami en los asientos del fondo.

-Tío casi me vence. Era muy bueno-dijo Zoro recordando su batalla con Hawkins-estaría bien volvernos a encontrar...

-En verdad el Back Fight hace que merezca la pena estar todo el verano en este puto antro-repuso Sanji-peeeero, espero no tener que volver a pasarlo.

-Sí, yo tampoco-confirmó Usuff.

-Pues yo sí-intervino Franky-¿no me digáis que este año no ha sido la polla? ¡Ha sido de locos! Lo del alcohol, el baile, cuando atacamos a los profes y vino la poli...

-Sí bueno. Visto ahora tiene su gracia-dijo Sanji, taciturno-oye, cuando acabe el verano hay que verse... tenemos que quedar.

-Pero vivimos muy lejos... eso es un rollo-dijo Usuff preocupado.

-A mí me gustaría, es cierto-reconoció Zoro. Cómo había cambiado desde el principio del trimestre, cuando se mostraba distante y reacio a ir con ellos. Ahora no le costaba admitir que de verdad lo iba a echar a todos mucho de menos.

Zoro miró a Robin, que contemplaba el paisaje distraídamente a su lado. Seguramente estaba describiéndolo con bellas palabras en su mente. Ella siempre hacía eso.

El chico sonrió. No se separaría de ella, eso desde luego...

-El año pasado quedamos en Navidades ¿os acordáis? En Cocoyashi-recordó Usuff. Habían ido todos a la casa de Luffy durante unos días y lo habían pasado muy bien.

-Y también en Pascua fuimos al parque de atracciones ese, Grantesoro-añadió Sanji, nostálgico. Habían sido unos días estupendos. Luffy, Usuff, Nami y él habían alquilado un piso cerca de Grantesoro y habían pasado unos días disfrutando de la playa y el parque de atracciones. Sanji recordó como se había subido con Nami al túnel del terror y la había abrazado al chillar ella de miedo. Y también aquella noche cuando los cuatro se habían emborrachado y bailado por el paseo marítimo, cercano a Grantesoro, hasta que la policía los había multado por armar escándalo. Anécdotas que iban quedando más atrás en el tiempo, pero que al revivirlas vuelven a alumbrar tu alma y a hacerte sonreír como lo hicieron en su momento.

-Sí, nos veremos-dijo Sanji mirando a Zoro y sonriéndole-no quiero olvidar... lo mal que me caéis.

El resto del viaje lo pasaron entre risas, juegos de autobús y canciones. Fue uno de los mejores momentos del verano, y de sus vidas.

Atardecía (los días empezaban a decrecer ya finalizando agosto) y en el autobús había un ambiente muy animado. Sanji y Zoro se habían retado a un pulso mientras Robin les contaba a Usuff y Kalifa el argumento de la novela que se estaba leyendo, y Luffy y Nami charlaban con Franky sobre su cantantes preferidos. Al parecer Franky al igual que Nami era un gran amante de las boybands.

Aokiji por su parte se había ido a sentar atrás también con sus alumnos y bromeaba como siempre explicándoles como eran las distintas carreras universitarias.

-Cuando llegas si vienes de fuera lo peor son las novatadas-aclaró el psicólogo mientras los chicos le escuchaban muertos de risa-yo que hice dos carreras las sufrí bastante. No os lo vais a creer...

Sin embargo la alegría y despreocupación reinantes se desvanecieron rápidamente cuando una alargada sombra cubrió el autobús. Era Shinsekawa, que con el sol detrás parecía un oscuro castillo de cuento de terror. El muro y la verja de afilados alambres, los solitarios jardines y las ventanas con barrotes saludaron como a viejos amigos a los chicos. Ellos suspiraron. Aquellos tres días habían sido como volver a vivir de nuevo. Y ahora debían encerrarse allí otra vez. Pero ya solo quedaba una semana... El verano se acababa y la vuelta a casa estaba cada vez más cerca... Cada hora allí encerrados era una hora menos, pero se hacían interminables.

-Espera a que Akainu se entere de lo que tengo...-Sengoku sonrió con placer. Le reservaba una bonita sorpresa a su compañero y ahora enemigo declarado. Aokiji no dijo nada, pero estaba preocupado. Akainu había llegado más lejos de lo que él esperaba que se hubiese atrevido nunca... estaba claro que estaba desequilibrado.

-¡Bueno chicos pues a bajo!-canturreó Brook mientras abría las puertas del autobús. Él parecía el único contento de haber regresado-¡no olvidéis recoger vuestros equipajes, que si no me los quedo!

Mientras bajaban Luffy distinguió una conocida figura en uno de los ventanales, observándole. Akainu le miraba fijamente, semi oculto en las sombras. El chico le miró fijamente, inexpresivo, y reajustándose el sombrero cargó con su equipaje y le dio la espalda.

-¿Vamos?-Zoro esperaba a Luffy para irse juntos a su cuarto. El chico le siguió.

-Hasta luego...-Robin besó a Zoro dulcemente y luego se fue con Nami al suyo. Cuando todos los alumnos hubieron entrado Brook fue a aparcar el autobús en el garaje.

Y luego las puertas se cerraron. Volvían a estar dentro, volvían a estar encerrados. ¿En que nuevo y catastrófico final desembocarían las cosas esta vez?

Zoro y Luffy llegaron a su habitación en la que entraron y encontraron igual de desordenada que cuando la habían dejado.

-Eeee... a lo mejor habría que recoger esto un poco...-dijo Zoro viendo sus camisas y calzoncillos esparcidos por el suelo como una alfombra.

-Shishishishi-corroboró su amigo.

Hicieron una bola con su ropa y la echaron en la cesta de la colada. Una vez por semana cada alumno debía hacerla en el lavadero de Wapol.

-Tengo ropa tuya aquí Luffy-Zoro se la lanzó como si fuera un balón-oye, ¿me has oído?

-¿Eh? Sí, perdona-se excusó el chico algo aturdido-es que estaba pensando en Nami...

-Ah-Zoro sonrió. Sí, él ya había estado en esa fase-lo pasasteis bien anoche ¿no?

Luffy asintió, levemente sonrojado.

-Debe ser la primera vez que te veo así-Zoro rió con ganas-parece que al final nos han echado el lazo a los dos, quién lo iba a decir.

-Sí bueno... la verdad es que me sentí muy bien...-reconoció Luffy mirando el suelo.

-Si follasteis claro que te sentirías-respondió Zoro despreocupado mientras terminaba de guardar sus cosas.

Luffy sonrió lentamente mientras lo recordaba. Deseaba volver a hacerlo cuanto antes, ahora mismo la buscaría y la llevaría a la cama si pudiera...

-Fue como si... yo no fuese yo mismo... como si ella y yo... no sé cómo explicarlo-dijo finalmente sentándose en la cama.

-Sí, te entiendo-respondió Zoro sentándose en frente suyo-bienvenido al mundo de los no vírgenes tío. Es bastante rallante.

-Je, ya-Luffy asintió-ahora entiendo que tú estuvieses tan obsesionado con ello...

-Oye, que tampoco estoy tan obsesionado-dijo Zoro fingiendo ofenderse-ese es más bien el cocinero que es un desesperado.

-Cuando se lo cuenta a Ace no se lo va a creer-dijo Luffy con una amplia sonrisa-me solía contar sus experiencias... él también estaba bastante obsesionado con... bueno, ya sabes.

-¡Qué yo no estoy obsesionado, joder!-Zoro agarró a Luffy del cuello de su camiseta y empezaron a pelearse y a rodar por el suelo entre risas. Luego empezaron una guerra usando su ropa como proyectiles, por lo que al terminar el cuarto estaba tan mal como al principio.

-Mi...mierda-Zoro se tumbó en la cama y Luffy se echó a su lado-esto no nos ha salido como planeábamos.

-Sip-Luffy le dio un puñetazo amistoso en el hombro-oye tío... lo que has dicho antes... de que te gustaría que nos viésemos durante el año... ¿es cierto?

Zoro miró a Luffy. Tumbados ahí juntos habían tenido muchas charlas durante las calurosas noches de aquellos meses de verano.

-Sí, claro. Eres mi mejor amigo Luffy... te voy a echar de menos cuando me tenga que ir-dijo con total honestidad. El sombrero de paja sonrió al oírlo.

-Dojo está bastante cerca de Cocoyashi... ¡Podrías venir a vernos a Nami y a mi!-exclamó muy contento.

-En realidad no creo que vuelva con mis padres... no sé qué va a pasar cuando esto acabe. Primero quiero ayudarte. Y luego Robin y yo... quisiéramos irnos lejos... ya sabes...

Luffy asintió mientras observaba el curtido rostro de su amigo.

-Así que tu gran aventura empieza ahora... será un largo viaje-dijo el chico con voz ronca.

-Vaya a dónde vaya, ten por seguro que volveremos a vernos. No me olvidaré de tí, capitán-dijo Zoro.

-Ni yo de tí, espadachín.

Hubo un largo silencio, pero lo disfrutaron sin sentir la necesidad decir nada.

-Zoro... ¿crees que lo conseguiremos...?-preguntó Luffy súbitamente angustiado. Él ya estaba acostumbrado a la bipolaridad de su amigo. Incorporándose un poco en la cama le golpeó suavemente con su almohada.

-Claro que sí. Vamos todos a ayudarte. Porque somos nakamas.

Luffy asintió pero Zoro notó que no estaba muy convencido.

-Eh, mírame-le dijo, obligandole a incorporarse también-lo vamos a conseguir. Estamos más cerca que nunca ¿te acuerdas? Serás el rey del Reformatorio.

Lentamente Luffy asintió y luego la esperanza pareció volver a su rostro iluminándolo con su calidez habitual.

Se dieron un abrazo. Luego se miraron y rompieron a reír.

-Bueno vale ya de mariconadas-gruñó Zoro mientras sacaba sus discos y ponía uno en el viejo cassete-¿quieres que echemos una partida de Cruise Line?

Era un videojuego del teléfono que recientemente se habían descargado.

-¡Síiiiiio!-Luffy cogió su móvil y saltó sobre la cama que una vez más se partió por el lado de la pata rota.


Entretanto en la otra punta del Reformatorio otros dos mejores amigos hablaban. Aunque estos eran la versión satánica y degenerada de Zoro y de Luffy.

-A lo mejor deberíamos dejarlo correr... el chico tiene ideas muy peligrosas...-dijo Kizaru mientras avanzaba hacia la mesa del despacho de Akainu. Él, sumido en las sombras, le enseñó unos documentos que tenía sobre su mesa.

-Creía que sabías lo que era el honor Borsa-dijo mientras se los pasaba. Unas fotografías de Ace y varios documentos firmados por jueces y fiscales-Luffy tiene que pagar por todas sus afrentas. Y además así cerramos por fin este caso.

-Mmmmn, ya veo... sí, no le va a gustar nada-Kizaru se acomodó en la silla de enfrente de Akainu mientras leía los documentos-nada de nada oyes... pero estaremos preparados para un contraataque. Tengo lo que me pediste... guardado ya sabes dónde.

-Muy bien-una sádica sonrisa deformó las facciones de Akainu-Portgas D. Ace será condenado a muerte... y su hermano lo único que podrá hacer será presenciarlo.

La sombra del subdirector cubrió las fotos de Ace en la que salía abrazando a Bonney. Esta vez el chico perecería como ya debió haberlo hecho en el incendio hacía dos años...


Bueno, las piezas se van alineando para el gran final: la valiosa piedra arqueológica es la clave del secreto de Akainu y Kizaru, y también de la condena de Ace. También me gustó mucho escribir las partes de la playa en que se lo pasaban bien, jajaja.

¿Cuál ha sido vuestra parte favorita? ¿Qué créeis que va a pasar? Como siempre espero vuestros reviews ^^ ¡y mucho ánimo para la semana, nos leemos muy pronto!