Título: A tu familia le gustan las lolis.

Sumary: Los vampiros parecen tener una extraña preferencia por mujeres sin pecho. [Serie de mini historias sin/con conexión, únicamente con el fin de desestresarme al escribir]

Advertencias: Posible OoC/Comedia absurda/Situaciones exageradas.

Cantidad de palabras: 212/Cortesía de Magic Word en complot con Microsoft para hacernos creer que de verdad hay esa cantidad de palabras en el capítulo.

Disclaimer: Diabolik Lovers no me pertenece, pero me shippeo intensamente con Yui :3

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Cuando Yui abrió los ojos, y se encontró con el pelirrojo, apenas pudo creerlo.

—Ayato-kun —murmuró. Él le miró como a un extraño.

—¿Qué diablos te pasa?

—Eres un niño.

El pequeño vampiro se sintió ofendido.

—¡Oye! ¡¿Cómo te atreves a hablarle así a ore-sama?!

La rubia se le acercó, observándolo embelesada. Ayato se sonrojó. Ella lo abraza.

—Lo siento mucho Ayato-kun.

Los dos trillizos restantes aparecen de tras de él, mirando curiosos a la intrusa en su mansión.

—¿Quién es usted linda señorita? Yo también quiero un abrazo.

—No es tan bonita como mi madre, pero me servirá como muñeca.

Yui no pudo contenerse y los toma a todos entre sus brazos, avergonzándolos. No puede parar de repetir cuánto los siente por todos después de enterarse de su doloroso pasado por parte de Ayato, no entendía porque ellos no eran adultos, pero no lo importaba si de algún modo podía consolarlos.

Al verla llorar los pequeños eventualmente se unieron a su llanto, en un grito desesperado, sin entender el por qué. Lloró hasta que sus ojos se cansaron y se cerraron, tratando de guardar para la siempre a los adorables niños que fueron alguna vez en sus recuerdos.

Fue increíblemente cruel despertar y percatarse que todo fue un sueño nada más.

OoOoO

Notas de Kou: No sé cuántos años tenga este pequeño cuento guardado, recuerdo que la idea original era que Yui conociera a los Sakamaki cuando eran niños, peor salieron tantas historias con este tema que me di por vencida, aunque eso sirvió para que pensara en Sangre Amarga. El original son puros diálogos,