Aquí está, esta vez sí en fecha, el capítulo 31 de los 32 que componen este fic ¡es el más largo de todos, y también él más épico! Estoy seguro de que os gustará, no olvidéis dejarme un review con vuestras impresiones, que me interesan muchísimo, sobre todo porque llevamos ya un largo trecho recorrido con esta historia y me muero de curiosidad de saber qué opináis de las conclusiones de este capítulo.
-Guest1: ¡Que bien que te gustara! Espero que también disfrutes con este, ya me contarás que te gustó más ¡un abrazo muy fuerte!
-LiliGI27: ¿Salvarán a Ace? Pronto lo descubrirás, jajajaja. Y sí, la parte de Ivankov también fue sin duda de mis favoritas. Muchas gracias por tu review siempre me animan un montón, ¡espero que te esté yendo muy bien, y te envío un abrazo muy fuerte, disfruta el capítulo :D !
Y ahora, con ustedes, la batalla final...
Faltaban pocas horas para que amaneciera. En la colina de Shinsekawa reinaba un silencio mortal, mientras el cielo negro lo cubría como un manto, salpicado de estrellas. Zoro las observó mientras bajaba del autobús.
-No deben oirnos entrar-le dijo Luffy a sus amigos-vamos a hacer una cosa: Zoro y yo iremos al despacho de Akainu en busca de las llaves...
-¿Y nosotros?-preguntó Nami, que se veía bastante asustada.
-Vosotros tenéis que vigilar el cuadro del pasadizo-explicó Luffy con paciencia-conseguir que no haya guardias y así podamos entrar sin problemas...
-¿Qué hay de las cámaras espía?-le preguntó Law recordándole el as en la manga del subdirector y Sengoku.
-Le dije a Usuff que avisase a Koala. Ella nos cubrirá-explicó Luffy guiñándolos un ojo con complicidad-escuchad, el plan es muy simple-añadió al verlos a todos nada convencidos-¡solo tenemos que conseguir entrar en ese pasadizo! De lo demás yo me encargo... vosotros confiad en mí, y en Usuff.
-Ya...-Sanji apagó el cigarrillo que se había estado fumando y lo pisoteó con rabia-pues a qué estamos esperando. Vamos allá.
-¿Os espero aquí?-le preguntó Brook a Luffy después de colarse en el interior del edificio abriendo discretamente la puerta de entrada.
-Busca a Aokiji y a los otros profesores...-le dijo Luffy-a todos los que creas que están de nuestra parte. Vamos a necesitar toda la ayuda posible... a mi señal podéis intervenir.
-Luffy, ¿vamos?-le dijo Law desde delante.
El chico asintió, y tras despedirse de Brook se deslizó por el pasillo con los demás.
-Os esperamos aquí, si pasa algo avisad por el móvil-les dijo Law a Luffy y Zoro. Luego le chocó la mano al chico del sombrero de paja-buena suerte.
Luffy y Zoro echaron a correr hacia el pasillo de Akainu. Se cruzaron con Magellan que iluminaba el pasillo con una linterna mientras hacía su ronda pero por suerte consiguieron que él no los viera.
-Espero que no se me olvide dónde está el despacho...-comentó Luffy, divertido.
-Siempre me pierdo en este puto sitio-gruño Zoro-oye, explícame que quieres porque no te entiendo bien. Si el foneglifo no está a bajo...
-Puede que no esté, pero yo ya cuento con ello. El plan es muy básico-dijo Luffy con una sonrisa.
-¿Ah, sí? ¿Y cuál es el plan entonces?-replicó Zoro sorprendido. Luffy sonrió.
-Cabrear a Akainu.
-Lo encubrirán... si nos hace algo no vamos a poder demostrarlo-le advirtió Zoro que ya sospechaba que esa era la idea de Luffy-ni siquiera grabándole...
-Confía en mí espadachín-le dijo Luffy-no voy a rendirme. No va a salir mal.
Pero Luffy se equivocaba.
Escondidos en un baño cercano al cuadro del fundador de Shinsekawa Sanji, Nami y Law esperaban la llegada de Luffy, nerviosos.
-¿Qué coño le pasa a Usuff?-Sanji tecleaba en el móvil tan rápido que le ardían los pulgares-no contesta a mis mensajes...
-A lo mejor tienen problemas...-Law les miró, preocupado-¿y si les han pillado?
-No digas eso...-le pidió Nami consternada. Law tragó saliva. Luego, meditándolo, tomó una decisión.
-Voy a ir a mirar...-les dijo, temblando un poco-por si pasa algo...
-Qué dices tío. Luffy nos dijo que no nos moviéramos-le recordó Sanji dejando de mirar su pantalla.
-Puedes poner en peligro el plan...-le avisó Nami, tensa.
-Creo que Luffy no tiene plan... oíd, solo voy a asomarme al pasillo a echar un vistazo... no me verá nadie...
Nami negó con la cabeza y miró a Sanji en busca de apoyo, pero él no iba a contradecir a Law.
-Haz lo que quieras-dijo el rubio, lacónico-pero ten cuidado.
Law asintió y luego se asomó al pasillo, echándose la capucha de su sudadera por encima como un ninja.
-No tardaré...-les dijo antes de torcer el pasillo y desaparecer, dejándolos sumidos en el silencio.
Nami miró a Sanji, enfadada.
-¿Por qué le has dejado?-al increparle, él le dio la espalda-¡Sanji! ¿Qué te...? Es... por lo de antes...
Sanji negó con la cabeza, mirando su reflejo en el espejo. Detrás de él estaba Nami, enfadada, intentando entender qué es lo que le pasaba con ella. Era tan obvio. Si tan sólo él pudiera hacerla entender lo que le provocaba...
-Sanji, todos nos hemos puesto en peligro, y tú también-reconoció Nami, intentando arreglar las cosas-yo no quería que tu pensases que... yo solo quiero que sepas que...
-¿Por qué sigues haciéndolo?-saltó Sanji, volviéndose hacia ella enfadado. Nami le miró asombrada, pero no pudo responder-actúas como si no pasara nada... como si nunca mo hubieramos hecho... sabes lo que siento por tí...
-Sanji...-Nami negó con la cabeza sin saber bien qué decir. Así que era eso... pero ella creía que...-Sanji, tú y Viola...
-Hemos roto, joder-le confesó el rubio-hemos roto porque era imposible que nuestra relación funcionara. Porque es imposible que ninguna relación funcione mientras estés tú... yo... yo te amo Nami... ¿no lo entiendes? Te amo más que nadie.
Nami seguía negando mientras le miraba tan asustada como conmovida. Aquel no era el momento... o quizás era precisamente el momento para confesar... para que dos mejores amigos hablasen muy claro.
-Sanji no puedes culparme...-dijo ella, agobiada-yo ya he elegido... elegí a Luffy. Estoy enamorada de él y tú tienes que aceptarlo.
-¿Por qué él?-Sanji la cogió de las manos y la miró con desesperación-¿Por qué no yo...? Dijiste que nunca funcionaría, pero nunca lo hemos probado...
-Sé lo que dije y estuvo mal... igual que estuvo mal haberte utilizado...-se sinceró Nami, arrepentida-pero tienes que entenderlo Sanji... yo no soy imprescindible en tu vida...
-Dime que no te gustaba...-dijo Sanji mirándola fijamente-dime que no te gusté ni un poco... que solo lo hiciste por tí misma...
Ahí la había pillado. Nami sí se había sentido atraída por él. Pero ahí estaba el problema... ella nunca se lo había tomado en serio... simplemente no podía, igual que con Law, igual que con Zoro. No era igual.
-Sanji, me siento atraída por tí... me gustas-confesó ella. Él la miró con unos ojos desorbitados-pero estoy enamorada de Luffy. Y nada va a cambiar eso. Por favor, perdóname... y no... no te enfades conmigo...
Pudo ver perfectamente en la expresión del chico como poco a poco se le iba rompiendo el corazón. Sanji se fue alejando de ella, con el rostro ensombrecido, mientras la respiración de ambos, muy agitada, se iba tranquilizando...
-Sanji lo siento...-Nami le extendió la mano, preocupada. Consideró una buena señal que él no se la apartase-por favor no te hagas esto. Viola es una buena chica... no renuncies a ella... no me hagas responsable... no quiero serlo... yo solo quiero que seas feliz.
Sanji la miró con los ojos enrojecidos. No podía soportar estar tan lejos de ella, aunque se sintiese tan cerca. Verla con Luffy le estaba destrozando el alma, al igual que pasar cada noche pensando que nunca podrían estar juntos.
-Pues bésame...-pidió Sanji. Nami le miró ahora indignada-por favor, solo una vez más... para que pueda recordarlo siempre...
Nami miró al suelo mientras pensaba en ello. El verano anterior ella le había dejado hacerlo a veces, y tocarla y excitarse mientras la miraba. Pero no estaba bien. No podía seguir dándole aquellas migajas solo para contentarlo... no era sano para ninguno de ellos.
-Solo te quiero a tí...-se atrevió a decir Sanji, tembloroso. Nami tragó saliva. Saber lo muy enamorado que estaba de ella la conmovía en lo más profundo de su ser...
-Prométeme que lo intentarás...-Nami despegó los labios y se acercó lentamente a los labios del rubio, cerrando los ojos. Ella también quería sentirlo...-Prométeme que no dejarás de ser mi amigo... ni el de Luffy...
-Te lo prometo...-dijo Sanji con voz ronca mientras ponía una mano en el pelo de ella y acercaba sus labios. En realidad ninguno de los dos entendía bien lo que estaba pasando... solo tenían la sospecha de que ambos actuaban por instinto aunque no lo dijeran.
-Nami...-Sanji iba a cerrar los ojos al igual que ella cuando algo lo detuvo. Law acababa de regresar al baño.
Y no venía solo.
-Recuerdo la llave perfectamente-Luffy abrió los cajones del oscuro despacho de Akainu y sacó sus cosas a toda prisa-la sacó de su bolsillo, tenía la correa negra...
-Sí, ¿y si la tiene él?-preguntó Zoro abriendo un pequeño armarito inferior en el que encontró varias botellas de caro whisky-oye... ¿no habrá algo aquí con lo que podamos demostrarlo?
Luffy negó con la cabeza.
-Ya lo he registrao, te lo dije, aquí no hay nada... si hay algo es a bajo en ese pasadizo... ¡Toma!-sacó las llaves, triunfal, de un pequeño cajón oculto en el escritorio-¡tenemos las llaves!
-¡Qué bien!-Zoro le chocó la mano satisfecho-¡pues vamos!
Bajaron por el pasillo discretamente, sin saber que eran observados: Eustass los veía desde detrás de una columna. El chico no podía pegar ojo porque pensaba en Bartolomé, y tras reconocer la voz de Law en el pasillo se había escapado de su habitación forzando la cerradura para ver que era lo que estaba pasando. Al ver a Zoro y a Luffy, el pelirrojo se escondió y espió, extrañado.
-Law dice que todo está despejado...-Luffy leyó el mensaje en su móvil-vamos...
Corrieron escaleras a bajo hasta llegar al cuadro del fundador. Zoro releyó como el primer día el grabado con el lema de Shinsekawa. No supo por qué, pero le trajo muchos recuerdos.
-Ya estamos...-susurró Luffy, satisfecho-¿dónde están ellos...?
-Aquí-Akainu apareció al lado de Nami y Sanji, que estaban sujetos fuertemente por Magellan. Akainu sonrió con complacencia-hola, ¿os lo habéis pasado bien?
-¡Corre Luffy joder, es una trampa!-le gritó Sanji desesperado, pero Akainu le dio un golpe muy fuerte y lo tiró al suelo.
-Tenemos a los demás dentro-le indicó el subdirector a Luffy señalando el cuadro-¿nos haces el favor de acompañarnos?
Luffy se había quedado pálido. Miraba fijamente a Nami, cuyo brazo se había puesto de un feo color fucsia presionado por las enormes manos de Akainu. "No la toques...-le había advertido ya una vez el sombrero de paja-no la hagas daño...".
-Joder... Luffy...-Zoro se dio la vuelta y vio que ahí estaba Kizaru, e iba armado. El viejo profesor llevaba nada menos que un rifle de asalto, y exhibía una desagradable sonrisa en su amargado rostro.
-Fíjate, los fugitivos que Smoker no pudo coger-comentó el profesor de Química señalándolos-mira que prontito nos volvemos a ver...
-Dejadlos ir... es a mí a quién queréis-dijo Luffy valientemente. Eso acabó con la paciencia de Akainu.
-No, os queremos a todos. Dejad esa espada en el suelo y entrad... si queréis que los de adentro no les paso nada malo...-les avisó. Luffy asintió lentamente.
-Déjala... hazle caso...-le dijo a Zoro.
-¡Ni hablar!-protestó él, furioso. Luffy señaló la pistola que asomaba del cinturón de Akainu. Al verla Zoro no pudo aguantar más-pero... ¡pero vosotros os habéis vuelto locos!
-No hagas ruído...-le dijo Kizaru, más serio-deja esa espada en el suelo y entra dentro del cuadro... es nuestro último aviso...
-¡Dispárame ahora si tienes huevos!-le retó Zoro levantando su espada. Luffy le detuvo nuevamente. Zoro vio de reojo como la pistola de Akainu estaba cerca de la cabeza de Nami. Mierda... no había opción. Lentamente el espadachín fue bajando su katana hasta dejarla en el suelo, y después soportó que el cañón del arma de Kizaru se le clavase en la espalda mientras Magellan agarraba a Luffy.
-Vamos...-Akainu le quitó la llave a Luffy y movió el cuadro revelando una puerta, que al abrirse dejó entrever un largo pasillo sin luces y varias puertas. El subdirector sonrió con maldad-tú también vienes...
Luffy y Zoro giraron la cabeza. Antes de verle ya se temían saber a quién estaba hablando. Era Law. Estaba apoyado en una pared a un lado, oculto entre las sombras (como siempre) y tenía el semblante muy serio.
-Yo ya he cumplido... no hay ningún testigo, ellos no tienen nada-dijo con voz ronca. Akainu negó con la cabeza.
-Estás en esto igual que nosotros... no te vas a quedar fuera mientras no te tenga vigilado. Ven. Ahora-ordenó.
Law asintió lentamente y después fue hacia el cuadro.
-No...
En todos el tiempo que Zoro había conocido a Luffy, nunca hubiera creído que un sonido así podía haberse escapado de su boca.
Fue como si toda la esperanza y la felicidad del mundo murieran al pronunciarlo. Luffy miraba a Law con los ojos muy abiertos y una expresión de cachorro indefenso. Más que nunca parecía un niño, un niño que descubre que no existen los Reyes Magos. Era tan intensa su mirada, tan fuerte su sentimiento de decepción, tristeza y terror, que Law no pudo soportarlo y se metió rápidamente en el pasadizo para no tener que verle.
-¡No... NO!-gritó Zoro. Él sentía otra cosa. Sentía furia. Y mucha-¡Eres un cabrón! ¡LAW! ¡JODER, TENÉIS QUE AYUDARNOS!
Pero nadie les oía. Y dentro del pasadizo cuando el cuadro se cerró, sus gritos quedaron ahogados por las paredes insonorizadas. Ahora estaban a oscuras, pero la linterna de Magellan los iluminó, y Zoro notó a Kizaru enseguida detrás suyo. Sin Ryuma y apuntado por aquel rifle él no podía hacer nada. Había que pensar otra cosa, y rápido.
Los hicieron entrar en la estancia del fondo, como la última vez. Allí habían torturado una vez a Luffy y a Zoro con ayuda de los policías de Smoker. Pero esta vez los policías no estaban, y Zoro sabía que era porque Akainu esta vez tenía planeado hacer algo aún más terrible. Algo de lo que no habría vuelta atrás.
-¡SAKAZUKI!-Sengoku estaba atado a una silla en el centro de la estancia-¡ESTO ES UN ULTRAJE!
Mientras, en la pared del fondo Usuff y Chopper permanecían abrazados a Franky.
-Tranquilos chicos... yo os protegeré-decía el chico, pero estaba tan asustado como ellos.
-¡Luffy!-Usuff vio entrar a su amigo y palideció-¡nos han pillado! ¡Law es un traidor! ¡Él aviso de todo a Akainu...!
-Sí, ya lo sabe-le dijo Law entrando y colocándose en el otro extremo de la pared. Estaba más oscuro y deprimido que nunca. Parecía un muerto viviente.
-¡Eres mierda, Law!-le gritó Franky enfadado.
-Cállate...-respondió el moreno en voz baja, clavando la vista en sus zapatos.
-Echaos ahí-le ordenó Akainu a Luffy, Zoro, Nami y Sanji señalando a la pared. Ellos fueron empujados al lado de Usuff, que se abrazó a Luffy aterrorizado.
-¡Nos han cogido! ¡Luffy, hay que hacer algo!-le chilló el narigudo, presa del pánico.
-¿Eh, y Robin?-preguntó Chopper en voz baja, sorprendido de no ver a la chica por ninguna parte.
-Luffy... van a matarnos...-Usuff miró a su amigo con miedo. Pero Luffy solo tenía ojos para Law. No podía dejar de mirarle. Él... él... él desde el principio.
-Creo que es el momento de hablar claro-dijo Akainu resueltamente mientras cerraba la puerta de aquella estrecha estancia-es hora de educar... vamos a ver... lo primero es lo primero...
-¿De qué estás hablando?-preguntó Sengoku, indignado, retorciéndose en la silla e intentando liberarse. En ese momento Akainu sacó su revólver y le pegó un tiro en la cabeza. El disparo resonó en toda la estancia, pero aún más fuertes fueron los chillidos de Nami, Chopper y Usuff al contemplarlo. Luffy no dijo nada, y tampoco Zoro. El peliverde observó el cuerpo del director, con el agujero de bala en el cráneo, las gafas caídas y la sangre que había derramado por todas partes, antes de que Akainu empujase la silla y lo tirase a un lado del cuarto.
-El director ha muerto. Viva el director. Dios, llevaba años esperando este momento-dijo Akainu, que pareció experimentar un orgasmo satánico tras matar a Sengoku-eso es por intentar cesarme, payaso pusilánime. Hay que tener carácter para dirigir un colegio.
-Oh, yo lo hubiera demorado un poco más...-dijo Kizaru, pero Akainu no le hizo caso. El subdirector (ahora director) prefirió concentrarse en sus otras presas. Los chicos estaban todos abrazados, encogidos en el fondo de la estancia. Chopper tenía los ojos muy abiertos y estaba traumatizado. Acababan de volarle la cabeza a ese hombre... acababan de matarlo. Hacía solo unos segundos Sengoku estaba vivo...
-No he podido encontrar a Aokiji. No sé dónde está-le informó Magellan a Akainu.
-Ese ha sido más listo... habrá huído a la más mínima señal de peligro... si lo llego a coger-Akainu hizo crujir sus nudillos con violencia.
-No es problema, ya nos ocuparemos-replicó Kizaru con aburrimiento.
-¿Por qué no nos concentramos en lo importante?-Akainu se acercó a Luffy sonriendo como un perro de caza. Llevaba tanto tiempo saboreando la victoria-parece que por fin el valiente Ace va a recibir su castigo... he pedido al capataz que me envíe unas fotos para poder verlo bien... la inyección letal...
-¡CABRÓN! -Luffy se iba a tirar sobre Akainu pero Nami le sujetó, consternada.
-¡No lo hagas Luffy, no lo hagas!-le pidió, mirando la pistola de Akainu con miedo-por favor, no le escuches...
-Grrrrrr...-Luffy miraba a Akainu con más odio del que nunca lo había hecho. Los ojos del chico se inyectaron en sangre mientras apretaba los dientes con tanta fuerza que estos amenazaron con partirse.
-¿No? ¿No quieres escucharme?-se burló Akainu disfrutando con el odio del muchacho-Pero si lleváis todo el año intentando resolverlo... y el año pasado también ¿de verdad te creías que yo no iba a saber que tú habías registrado mi despacho? ¿o que habías hablado con Buggy? ¿Pero por quién me tomas?
-¿Vamos a contarles todo?-Kizaru se rascó la nariz de forma vulgar mientras observaba a Luffy con aburrimiento-no merece la pena para que después nos los carguemos...
Los chicos se miraron horrorizados. Así que iban a hacerlo... ya no les cabía la menor duda, viendo la suerte que había corrido Sengoku.
-No van a matarnos-se atrevió a decir Sanji con voz ronca. Todos le miraron con sorpresa-la muerte de esa chica vale... ¿pero cómo van a cubrir la muerte de siete personas? Tenéis que estar locos... el gobierno...
-Llevo pasándome al gobierno por las narices mucho tiempo, Vinsmoke-replicó Akainu, y Zoro vio con repulsión como al profesor le daba una gran satisfacción decir aquello-por si no te habías dado cuenta aquí los que tenemos las armas somos nosotros.
-Será una trágica historia...-Kizaru pestañeó como si fuera una princesa-siete chicos engañados por Nico Robin, hija adoptiva de un famoso criminal, y ahora fugitiva. Nos lo ha contado todo...-señaló a Law, que al oírlo miró hacia otro lado con mala cara-ella convenció a sus compañeros, delincuentes juveniles irrecuperables, de que dieran un golpe en el Reformatorio. Así, los chicos asesinaron al director, y después en un trágico tiroteo ellos resultaron muertos. Fin.
Zoro miró a Luffy y a Nami asombrado. Después negó con la cabeza mientras una sonrisa amarga asomaba a su rostro. ¿De verdad pensaban echarle la culpa a Robin de todo lo ocurrido? Se estaba cabreando tanto que no podía hacer otra cosa que sonreír...
-Es su palabra contra la nuestra, y créeme, nos creerán-insistió Kizaru-además vuestro amigo testificará a nuestro favor, ¿a que sí?
Law soportó las miradas de odio de sus antiguos amigos mientras daba otra seca cabezada. ¿Por qué tenía que estar allí soportando todo aquello? Quería irse. Pero Akainu no se lo permitía.
-¿Por qué?-para sorpresa de todos, fue Zoro quien hizo la pregunta del millón. El espadachín miraba a quien hasta hacía solo unos pocos minutos había sido uno de sus mejores amigos en el Reformatorio Shinsekawa. Ahora, el dolor de su traición y la cólera por lo que está misma significaba hacían arder el corazón del chico-¿fue solo... por el dinero?
Law negó y miró a Zoro con amargura, pero solo unos segundos. Luego volvió a clavar la mirada en el suelo, con los brazos cruzados.
-Ace confiaba en tí, Law-Luffy habló con la voz quebrada-él te acogió... él te quiere... tú... tú nos mentiste...
Law le dio la espalda a Luffy mientras Akainu reía con satisfacción y se ponía delante de Luffy nuevamente, jactancioso.
-Sí, se podría decir que en toda esta historia es Ace el único que no pintaba nada. Y al final él va a pagar por todos los demás. Es una lástima, ¿no te parece? Pero es lo que les pasa a los que se las dan de héroes... siempre siendo el rebelde, el que tenía que dar la campanada...
-¡NO HABLES DE ACE!-le gritó Luffy, y Akainu le dio un tortazo.
-¡Luffy!-Nami se puso delante del chico dispuesta a recibir ella misma cualquier otro golpe que Akainu intentase darle.
-Sí, su novia se creía muy lista, esa Bonney-dijo Kizaru limpiando el gatillo de su arma distraídamente-ella descubrió lo que habíamos hecho en Hizam y pretendía extorsionarnos o lo largaría a los cuatro vientos. Luego además supo que teníamos la piedra...
-Y quiso robárnosla. A nosotros...-Akainu hizo un ruido ronco parecido a una risa-pobre estúpida.
-¿Hizam?-Usuff arqueó una ceja extrañado. Akainu asintió.
-Descubristeis lo de Irak ¿no? Por Buggy... tambien me ocuparé de él...-los ojos de Akainu centellearon-hace años estuvimos sirviendo a la Patria en ese miserable país lleno de polvo y escoria... gente atrasada y sin orden... como vosotros.
-Ja, buena esa-se cachondeó Kizaru, como siempre encontrando divertida la negrísima situación.
-Debíamos proteger las aldeas de los ataques del Estado Islámico... Hizam era una de ellas-Akainu asintió lentamente. De repente parecía estar muy lejos de ellos. Los recuerdos le transportaban al sonido de los tanques y las bombas cayendo-no sabéis lo que es la guerra. Vuestra generación no sabe nada... de no ser por los adultos que hemos luchado por vosotros... no llegaríais a ninguna parte...
-Robasteis la piedra en Hisam...-Luffy asintió lentamente. Luego miró a Akainu preocupado-pero... ¿qué descubrió Bonny...? ¿qué más hicisteis allí?
Akainu y Kizaru se miraron de reojo. Hubo una pausa hasta que el subdirector se decidió a responder.
-Los aldeanos de Hizam protegían el foneglifo, que habían ocultado ya en las cruzadas y el colonialismo... una reliquia ancestral, era el secreto de la aldea, su mayor orgullo y lo más sagrado... Borsalino y yo lo descubrimos por casualidad...
Una horrible idea asomó por la cabeza de Zoro. Tan indescriptiblenente aterradora que opacó incluso al hecho de que estaban a punto de matarles a ellos.
-Los asesinasteis...-dijo el chico con un hilo de voz. El rostro de Akainu se endureció. Luego asintió lentamente.
-A todos. El foneglifo era un elemento arqueológico de valor incalculable... Ellos no iban a renunciar a él... Así que era la única forma. Después, solo hubo que cubrir nuestras huellas. Muchos pueblos de la zona habían sido masacrados por los terroristas de la yihad... uno más no se notaría en el mapa...
-¿Uno más?-repitieron Zoro y Sanji a la vez, repugnados. ¿Podía ser verdad lo que estaba diciendo aquel hombre? Además de estar extremadamente perturbado Akainu era muchísimo peor de lo que ellos hubiesen podido predecir nunca. Era un verdadero monstruo.
Akainu cerró los ojos un momento. Escuchaba los gritos de aquellos niños corriendo desnudos mientras él y Kizaru habrían fuego contra sus casas y acribillaban a sus familiares. No oía a los padres, ni a los abuelos, ni a las jóvenes que se habían intentado esconder en el oasis cercano hasta que ellos las encontraron y también las dispararon... solo oía a los niños. A veces se despertaba en mitad de la noche, empapado en sudor y gritando, porque ellos se avalanzaban sobre él en sus sueños... todavía suplicando piedad, todavía llenos de agujeros sangrantes...
Pero era lo que había que hacer. Debían conseguir ese foneglifo, iba a hacerlos muy ricos, esa gente no podía entenderlo. Para lo lamentablemente inútiles que eran sus vidas, estaban mejor muertos.
-Teníamos un tercer compañero, Jonathan, que participó en el robo del foneglifo-continuó Akainu-él quiso engañarnos y llevárselo por su cuenta, así que tuvo un pequeño... accidente. Lo que nunca supimos es que tenía una hija, Bonney. La chica nos localizó cuando empezamos a dar clases aquí y consiguió que la internaran para poder espiarnos.
-Fue más lista que tú, Luffy-añadió Kizaru con sorna-ella ató cabos muy rápidamente... en cuanto supo que habíamos estado en Hizam dedujo lo que había pasado, y no tardó en comprender que habíamos encontrado el foneglifo.
-Pero eso no se lo dijo a Ace...-Akainu sonrió malvadamente-no, él nunca lo supo. Bonney fue muy lista, más que su padre. No le hablaría a nadie sobre el foneglifo... pretendía robarlo y luego desaparecer con él. Eso no pudo ser, claro. Gracias a Law.
Zoro miró al moreno sin poderlo creer. Él había colaborado con Akainu desde el principio... todos aquellos meses de amistad, todos aquellos momentos juntos... era todo mentira. Nunca había conocido realmente a Law... Se había dejado engañar como los demás. En los grises y ojerosos ojos del chico pudo descifrar al fin el fantasma que le perseguía, la terrible oscuridad que le había engullido y de la que él ya no podía escapar.
-Bonney te gustaba...-Luffy hablaba con un tono sorprendentemente razonable para el estado de shock en el que se encontraba. Por fin lo entendía todo de una vez, aunque la verdad fuese extremadamente dolorosa-¿fue por eso... porque ella eligió a Ace?
-No fue por eso Luffy-Law le enseñó los dientes al chico, furioso ante su acusación. ¿Qué iba a entender él del amor? No sabía nada-Bonney me lo contó todo a mí... ella confiaba más en mí que en Ace, irónicamente...
-Ella igual que Ace CREÍA QUE ERAS SU AMIGO-le gritó Luffy, perdiendo la calma súbitamente.
-Tranquilo, fiera-le avisó Kizaru, moviendo un poco la escopeta.
-Akainu sospechaba ya de uno del grupo... así que nos interrogó a todos... él me propuso un trato... un buen puesto de estudio en la facultad de Medicina de Wano... La mejor facultad del país... solo tenía que cantar...
-Cómo pudiste...-Nami negaba con la cabeza con los ojos bañados en lágrimas. La imagen de Bonney muerta y calcinada estaba en las mentes de todos los que la habían contemplado. Nami recordaba perfectamente como la chica, Law y Ace eran amigos inseparables. Eran un grupo legendario, como el que ahora tenían los sombrero de paja. Eran nakamas. O al menos eso se había creído Ace.
Igual que Luffy.
-No eludas tu responsabilidad, Law-dijo Akainu poniendo una mano en el hombro del moreno, que tuvo un escalofrío al sentirle-tú sabías que ella moriría cuando nos lo contaste... sabías lo que iba a pasarle, y lo que le podía pasar también a Ace. Pero aceptaste. Y pese a tus notas mediocres este año, y a que no te lo has ganado, yo cumpliré mi palabra, e irás a esa facultad en Wano... tal vez llegues a ser alguien como tus padres... algún día.
Law agachó la cabeza. Podría interpretarse como un gesto de gratitud pero en realidad es que no podía seguir aguantando firme delante de ellos. Se odiaba a sí mismo por todas y cada una de las cosas que había hecho. Pero no por ello había dejado de hacerlo. Él llegaría a ser un rico e importante médico como su padre lo había sido en vida, y entonces ya se ocuparía el dinero de hacerle feliz. Ya se olvidaría de Ace, y de Luffy, y de todos los fantasmas de su sombrío pasado. Law sabía que entonces podría dejarlo atrás.
-Bonney te quería...-susurró Luffy mirando a Law con furia-ella estaba enamorada de Ace, pero eras lo más importante... en quién más confiaba...
-¡Cállate ya, joder!-Law le dio una patada a la silla donde aún yacía Sengoku muerto. Zoro nunca le había visto así de cabreado-¡Eres igual que Ace, por eso vas a terminar así! ¿No lo ves, coño? ¡Ella era una zorra y nos mintió a los dos! Cuando quería venía y le ponía los cuernos conmigo, y cuando se reconciliaban a mí no quería ni mirarme ¿Te crees que ella era mejor que yo? Solo estaba aquí por esa puta piedra, luego de robarla nos iba a dejarnos tirados, a los dos.
Luffy soportó los gritos de Law mientras Akainu y Kizaru le observaban con morbosa curiosidad. El moreno se fue calmando poco a poco, hablando ahora con una voz profunda, de lo más hondo de su alma destrozada.
-Para Ace todo el mundo es bueno, todos éramos amigos y lo seríamos siempre en su utopía ¡Igual que tú! Te pareces tanto a él, Luffy... Pero la vida no es así. Dejamos de ser hermanos el día en que ella se cruzó en nuestras vidas-se acercó a Luffy hasta que quedaron el uno en frente del otro, casi pegados-Los monstruos existen Luffy... y se visten de personas.
-El monstruo aquí eres tú-dijo Luffy conmocionado-nunca podrás arreglar esto... nunca podrás volver atrás y reparar lo que has hecho.
-LO SÉ...-Law escupió esas últimas palabras como veneno.
Después les dio la espalda y esperó. Si Akainu iba a hacerlo él no lo quería ver. Oiría los gritos y olería la sangre. Pero no pensaba verlo.
-En teoría Law tenía que mantenerte vigilado... garantizar que no volvía a haber problemas estos años-dijo Akainu paseándose por la habitación-un infiltrado vamos... un topo...
-Un traidor...-Zoro miró a Law con absoluto desprecio, pero tampoco podía esconder la tristeza que sentía al haberlo descubierto. Eran amigos... "Zoro es un tío legal"-había dicho Law durante su castigo esposados...
-Pero ahora que tenemos las cámaras espías de vuestra amiguita Koala y a Magellan, un conserje en condiciones-siguió Akainu-creo que Law has cumplido ya. Así que mi enhorabuena, muchacho...
-Pero... ¿pero pretenden seguir aquí después de matarnos? ¿Por qué?-preguntó Usuff, casi chillando. Zoro le miró de reojo. El comportamiento de Usuff era extraño: se dio cuenta de que lo que el chico intentaba era seguir haciendo hablar a Akainu durante el mayor tiempo posible...
-He descubierto que la enseñanza es una verdadera vocación en mí-confesó Akainu con una sádica sonrisa-como director de Shinsekawa convertiré este centro en un lugar ejemplar, el mejor reformatorio del país, con disciplina férrea y castigos duros. Y ¿quién sabe? Con el dinero que la venta del foneglifo va a darnos, puede que invierta en otros centros asociados. Una cadena de Shinsekawa... más de lo que Sengoku llegó a soñar... en vida.
Volvió a mirar al cadáver del viejo director. Sengoku siempre había sabido que Akainu era un perturbado, pero se había creído más listo que él. Ahora ¿de qué servía su inteligencia? Solo había sido un anciano arrogante y totalmente equivocado. El mundo se olvidaría de él. Pero no olvidarían a Akainu.
-Entonces vas a matarnos... ¿qué hay de Aokiji?-preguntó Luffy muy serio. Akainu sonrió.
-Me ocuparé de él...
-¿Y la piedra?
La sonrisa de Akainu se ensanchó aún más. Metiendo la mano en su abrigo sacó algo: era pequeño pero brillaba mucho. De color negro azabache, reluciente y llena de grabados en una letra antigua, la piedra poneglyp parecía muy frágil, y en manos de Akainu una especie de regalo celestial que él con sus manos mundanas había contaminado.
-¿Os gusta? Pocos en este mundo la han visto. Dicen que lleva a un gran tesoro... pero solo por su valor en el mercado negro ya vale más que cien tesoros-dijo Akainu complacido ante las miradas de los chicos. A Zoro no le impresionaba tanto. Sólo era una puta piedra después de todo. Y su legado estaba empapado en sangre, le había costado la vida a todo aquel pueblo de Irak, además de a Bonney y ahora a ellos..
Entonces Zoro vio algo más: había alguien en el pasillo detrás de Kizaru y Akainu. Una sombra se movía y los espiaba, oculta. Al estar de espaldas a la puerta ni ellos dos ni Magellan podían verlo. Pero sí Law. Zoro vigiló al moreno para que no se diera cuenta de que en aquel pasadizo se había colado un intruso...
-Es una lástima Monkey D. Luffy-Akainu giró la ruleta de su arma-me hubiera gustado tenerte el año que viene en mi Reformatorio... las cosas hubieran sido distintas para tí. Pero no has querido seguir el camino. No te has querido educar. Pues aquí están las consecuencias.
-¡NO!-gritó Nami desesperada-¡NO LO HAGAS! ¡Haremos lo que quieras! ¡Yo... yo haré lo que quieras!
-No creo que puedas hacer mucho, para lo poco que nos servirías ya hay otras disponibles-terció Kizaru con aburrimiento-todo esto empieza a ser fastidioso, Akainu.. entiendo tu regodeo pero no podemos perder más tiempo ¿acabamos ya?
Con "acabar" quería decir matarlos. Akainu asintió lentamente mientras apuntaba con la pistola a la frente de Luffy. Kizaru trazó una trayectoria con su arma hacia Zoro y Sanji, considerándolos los más peligrosos. Después irían Nami, Franky, Usuff y finalmente Chopper. Kizaru miró al niño y le guiñó un ojo, burlón.
-¡No lo hagáis por favor! ¡No les matéis!-pidió Nami. Luego fue hacia Law y quiso golpearle pero Magellan no la dejó llegar hasta él-¡HAZ ALGO! ¡LAW, HAZLO! ¡¿VAS A DEJAR QUE MURAMOS?!
Law se apartó de Nami y fue hacia la puerta. No pensaba quedarse a presenciarlo. El alma se le rompía, aunque era incapaz de hacer nada por ellos. Era lo que tenía que pasar. La vida es cruel ¿no es cierto? Solo viven los mejores...
-Quédate aquí, no te he dado permiso para irte-le advirtió Akainu pero Law no lo hizo caso-¡Trafalgar!
-Me voy...-dijo el moreno, pero entonces se encontró con Eustass que estaba en el pasillo y sonreía de un modo enfermizo. Law abrió los ojos quedándose blanco por la sorpresa.
-Lo sabía...-dijo Eustass mirándole con satisfacción-eres un cabrón.
-¡NO!-Akainu y Kizaru apuntaron hacia Eustass para dispararle pero entonces él dejó caer en la sala una pequeña bolita. Llevaba todo el año esperando para gastar aquella broma, escondiendo la bola incluso en su trasero para que no se la encontraran.
-¡QUE OS DEN!-gritó Eustass con maligna satisfacción, y entonces la bola explotó y Akainu y Kizaru salieron volando por los aires hasta aterrizar en el suelo, aturdidos.
-¡CORRED!-Usuff salió disparado hacia la salida apartando a Law de un empujón y llevando a Chopper de la mano, desapareciendo por el oscuro pasillo en dirección a la salida del cuadro.
-¡NO!-Sanji había intentado quitarle el arma a Kizaru pero este había reaccionado rápido y había disparado. Falló por los pelos pero dejó la pared llena de agujeros de bala.
-¡CORRED, VÁMONOS DE AQUÍ!-entre la densa capa de humo que había dejado la bombita Zoro aprovechó la confusión para coger las manos de Nami y de Sanji y tirar de ellos hacia el pasillo, por donde ya corría también Franky.
Se detuvo sin embargo: le faltaba Luffy. El chico del sombrero de paja se había lanzado sobre Akainu y Zoro se temió que fuese a intentar pegarle, pero Luffy le había quitado el foneglifo, y ahora sujetaba la piedra en sus manos.
-¡Esta piedra de caca es la culpable de todo!-gritó el chico indignado, y tirándola contra el suelo la pisó y la hizo pedazos.
-¡NO!-al ver eso Akainu y Kizaru se lanzaron sobre la piedra pero era tarde: estaba destrozada, y no podía leerse nada y ni siquiera juntar los pedazos, porque se deshicieron en arenisca rápidamente-¡NO, NO, NOOOOO!
-¡CORRE LUFFY!-Zoro agarró al chico por el cuello de la camisa y tiró de él hacia la salida.
-¡TE MATO!-Akainu se incorporó y corrió detrás de ellos por el pasillo. Parecía un toro embravecido. Cuando iba a agarrar a Luffy este llegó a la puerta de salida y Nami y Zoro cerraron la puerta y el cuadro rápidamente.
¡ZAS! De una potente patada Akainu hizo saltar la puerta por los aires y destrozó el cuadro del fundador.
-¡IIIIIIIH!-Nami y Sanji echaron a correr por el pasillo de la izquierda mientras Luffy iba a las escaleras de la derecha. Zoro se escondió en el baño y esperó: la katana estaba en el suelo dónde él la había dejado. Aún podía recogerla... las tornas se habían cambiado.
-Hay que acabar con ellos...-jadeó Akainu cuando Magellan y Kizaru aparecieron detrás suyo-llamad a los polis... decidles que han asesinado a Sengoku... y que tiren a matar.
-¿Nos harán caso?-Kizaru estaba rojo de rabia. Si les hubieran matado en primer lugar Luffy no habría destrozado la piedra. Tantos años de trabajo para nada...
-¡ESCUCHA!-Akainu agarró a Kizaru y le sacudió fuertemente-¿Quieres acabar en prisión? Saben demasiado. Acabamos con ellos y después ya veremos que hacer...
-Acabamos con ellos...-Kizaru asintió fríamente. Aún en aquella situación podía mantener el control-pero después no cuentes más conmigo... lo has echado todo a perder...
Akainu bufó y luego divisó a Luffy en las escaleras. El chico le hizo una pedorreta y luego subió corriendo a la segunda planta.
-¡TE VOY A MATAR!-Akainu echó a correr detrás de Luffy. Quiso dispararle pero entonces se dio cuenta de que ya no tenía su pistola. Debía de habérsele caído durante la explosión...
-¡Por aquí, rápido!-Kizaru dirigió a Magellan hacia el pasillo por el que habían torcido Nami y Sanji. Había que encontrar a los demás y matarles... Shinsekawa ya no era un colegio. Ahora era un coto de caza.
Cuando se hubieron alejado lo suficiente Zoro salió de su escondite y recogió su katana.
-Ahora estoy listo-dijo, decidido, y corrió escaleras arriba a buscar a Akainu. Tenía que ayudar a Luffy...
Pero al llegar a la segunda planta se topó con un imprevisto inesperado:
-Veo que ya estás preparado. Bien... lo primero es la reverencia-Mihawk hizo girar su espada en el aire distraído mientras Zoro lo miraba asombrado.
-¿Qué estas haciendo? ¡Ahora no! ¡Aparta!-gritó el chico enfurecido. Entonces Mihawk apuntó con su espada a su garganta.
-Ya te lo dije, Roronoa Zoro. El duelo que tú y yo íbamos a tener sería cuando...
-¡NO!-Zoro esquivó a Mihawk y corrió por el pasillo pero el espadachín dio una impresionante voltereta en el aire y volvió a plantarse delante suyo, con su espada preparada para el combate.
Zoro respiró entrecortadamente. ¿Estaba loco su profesor? ¿No entendía lo que había pasado?
-Nno me hagas esto... Por favor, ahora tengo que... corren peligro...-dijo él con un deje suplicante en la voz.
Mihawk negó con una sonrisa.
-Me prometiste un buen duelo Zoro. Es el momento-dijo-las cosas están a vida o muerte para tí... así que... ¡en guardia!
-¡NO!-Zoro quiso volver a esquivarle pero Mihawk le atacó con una brutal estocada, rasgandole la ropa.
Zoro le miró aterrado: su maestro no iba a tener ni la más mínima clemencia. Joder... ¿Es que todo el mundo se había vuelto loco?
-Vale...-Zoro movió su espada rota en círculos y se dispuso a luchar en el combate de su vida. No era posible que ganase al campeón de campeones... ¿o sí?
Law no había perdido el tiempo: la cosa se había desmadrado, y ahora él corría peligro. Corriendo a su habitación abrió la maleta y metió la ropa y las bolsas de droga a todo correr. Con lo que había ganado aquel verano podría pagarse el piso durante el invierno... y quién sabe... ya encontraría otra forma de ir a la universidad... si se quedaba ahora en Shinsekawa se temía caer en las manos de Eustass... o peor aún, en las de Luffy.
Pero Law cayó en las de Nami. Cuando estaba en el pasillo tirando de la maleta la chica apareció detrás suyo, apuntándole con la pistola de Akainu. Sí, la ladronzuela no había perdido su tiempo.
-Joder...-Law se volvió lentamente hacia Nami levantando las manos-¿vas a hacerlo?
Esperaba que dijera que no... pero se la veía totalmente decidida. Law sabía que Nami era muy temperamental... y ahora mismo él había logrado cabrearla más que nadie.
-Me besaste...-las palabras de Nami sorprendieron a Law-y me... me tocaste... ¿Cómo fuíste capaz? De hacerme algo así... de hacerle algo así a Luffy... él te quería como un hermano más... para él eras igual que Ace...
-No me estás diciendo nada que yo no me haya dicho ya-replicó Law, despectivo-decídete de una vez Nami... porque no me arrepiento de nada.
-Podrías haber sido como nosotros... ser un nakama más...-Nami estaba desolada, pero ni lloraba ni bajó el arma un solo ápice.
-Yo no podría ser como vosotros nunca Nami...-Law notó como los ojos se le enrojecían-yo morí en ese accidente años atrás... y volví a morir con Bonney.
La poca esperanza que le hubiera quedado de ser feliz se había consumido en las llamas con la chica. Ace había dado esperanza a Law al conocerse... pero él había estropeado esa última oportunidad de redención.
-Te... te odio-dijo Nami apuntándole a la cabeza. El dedo de la pelirroja se deslizó por el gatillo. Law estaba asustado, pero se enfrentó a la muerte sin pedir piedad.
Nami cerró los ojos un momento. Quería hacerlo. Y no habría consecuencias. Cuando esas dos cosas coincidían, ella ni se lo planteaba. Ya diría después que fue en defensa propia o algo así.
Pero entonces pensó en su madre. En qué diría ella. Se la imaginó regañándola como a una niña pequeña. "¿De verdad Nami, mataste a ese chico? ¿Te habías acostado con él? ¡No tienes remedio Nami, no se te puede dejar sola ni cinco minutos...". Nami sonrió lentamente. Hacía mucho tiempo que no pensaba en su madre... ¿Qué haría Bellemere con Law?
-No te mataré...-dijo la chica. Ahora sí que el moreno estaba muy sorprendido. Law sabía que ella era capaz en esos momentos, después de lo que había pasado-no podrás escapar...
-Deja que me vaya... no volverás a verme...-dijo Law ladeando la cabeza un poco.
-No podrás escapar de lo que has hecho. Nunca. Si creías que ibas a poderlo dejar atrás estabas equivocado-le explicó Nami-las sombras no desaparecen, solo se hacen más oscuras. Por si no te habías dado cuenta, das cada vez más pena.
-Tienes razón... pero me he acostumbrado a perder-dijo Law cogiendo la maleta. Si ella no iba a matarle, no podía impedir que se marchara.
-No te he dicho que puedas marcharte...
-Bueno, con tu permiso...-Law señaló al final del pasillo: tres policías y Magellan iban hacia ella con las pistolas en la mano.
-¡Disparad, tirad a matar!-ordenó el conserje furioso. Pero los policías no seguían sus órdenes, si no las de Smoker. Y su capitán en ningún momento había dicho que estuviese permitido asesinar a los niños del Reformatorio. Sólo les había ordenado golpear si era necesario, y mantener el orden.
-¡Tira el arma!-le avisaron los policías a Nami. Ella agarró a Law y lo usó como escudo.
-No puede ser...-el moreno soportó que Nami le tirase del pelo mientras le clavaba la pistola en el estómago.
-Dejadme ir... o le dispararé-advirtió Nami furiosa.
-Venga ya... te crees James Bond ahora-jadeó Law. Nami le clavó el arma aún más.
-Señorita tire el arma y deje marchar al chico... no lo empeore aún más-la avisaron los policías.
-No tienes salida niña-dijo Magellan sonriendo con maldad-ríndete... estás sola...
-¿Quién ha dicho que esté sola?-preguntó una voz femenina detrás suyo. Magellan se volvió sorprendido. Era Kalifa. Y venía con más gente.
-Ostras...-Law observó atónito a todos los alumnos de Shinsekawa que habían aparecido en el pasillo: estaban Kalifa, Carrot, Bartolomé, Tanaka, Viola, Johnny, Yosaku, los amigos criminales de Eustass y a la cabeza Franky, además de los profesores Brook, Jinbei, Kureha y Hancok. Todos iban armados con lo que habían podido: reglas, utensilios del cobertizo (tijeras, rastrillos, palos) y cubiertos de cocina. Hancok había cogido un bate de béisbol y estaba descontrolada.
-¿QUÉ?-los policías miraron al grupo asombrados-¿pero ustedes se han vuelto locos? ¡Disuélvanse ahora mismo!
-¡Por Shinsekawa!-gritó Kalifa con decisión.
-¡Por Luffy!-Hancok corrió hacia los policías armada con el bate como una loca, y ellos tras pensárselo un segundo echaron a correr. No podían abrir fuego contra civiles de esa forma. Lo mejor era reagruparse y avisar también al capitán Smoker de lo que estaba ocurriendo.
-¡YUHUUUUUU! ¡Es la revolución!-gritó Brook rompiendo con su guitarra los cristales de las ventanas-It's the end of the World as you know it!
-Avisastes a todo el mundo...-observó Nami maravillada.
-Sí... todos han querido ayudaros... profesores también-Brook señaló a Jinbei y Kureha que hicieron un educado gesto de saludo.
-¿Dónde está Akainu? ¡Acabemos de una vez con él!-gritó la doctora Kureha levantando lo que parecía un peligrosamente afilado bisturí-¡Muerte al tirano!
Muchos corearon sus palabras.
-¿Y Luffy?-preguntó Bartolomé preocupado-¡Hay que ayudarle!
-¡Exactamente!-corroboró Hancok, que se había convertido en la líder de la revolución y parecía una guerrera vikinga.
-¡Sí! ¡Ha ido por ahí!-les indicó Nami. Hancok lanzó un agudo grito de guerra y corrió seguida de su ejército hacia las escaleras.
Nami soltó a Law. El la miró muy serio.
-Gracias...-dijo finalmente-sé que no me amenazabas en serio.
-No vuelvas a hablarme nunca...-le dijo Nami mirándolo con tanto odio que él sintió que se quemaba-puedes hacer lo que quieras... a mí me da igual...
Law la miró de arriba a bajo. Luego cogió su maleta. Nami miraba por la ventana mientras temblaba, y seguía sujetando el arma. Law caviló. Ella aún le atraía...
-Nami... escúchame...-dijo. ¡ZAS! Ella se giró y le estampó la pistola en las narices. Law cayó hacia atrás sangrando copiosamente y se derrumbó en el suelo.
-Te he dicho que no me hablaras-le recordó ella. Luego dándole la espalda se alejó. Law la vio marcharse mientras se limpiaba la sangre de la nariz, en silencio. Como siempre.
Los cinco policías que Smoker había dejado al cargo de Akainu se reagruparon en los jardines de Shinsekawa. Estaban todos bastante nerviosos.
-¿Qué hacemos? Han matado a Sengoku y dicen que van a matar a Akainu-dijo uno de ellos.
-No podemos cargarnos a cien niños... eso no es parte de mi trabajo-dijo otro cruzándose de brazos.
-Hay que intentar sacar a Akainu con vida del Reformatorio-razonó el que llevaba la voz cantante. A los críos ya los disuadirán los refuerzos.
-Un momento... ¿no es ese el capitán?-otro de los policías señaló a la carretera. Cinco coches de policía iban directos a Shinsekawa. Smoker ya había recibido el aviso, llevaba toda la noche buscando a los siete fugitivos, y ahora iba directo a detener aquel desastre. Si sus superiores se enteraban de que había permitido que algo así sucediera en su sector, se iba a comer la placa con patatas.
-Oh, oh...-Brook observó desde la ventana la llegada de los coches patrulla-me parece que vienen sus refuerzos.
-¡Es verdad!-Hancok se asomó por la ventana y los miró llegar-¡esos malditos politostes vienen a aguarnos la fiesta! ¡A por ellos!
Estaban todos tan hartos del encierro que habían sufrido, del estrés y la violencia que Akainu les había hecho sentir y de pasarse todo el maldito verano sufriendo que ya nada podía pararles. Los policías de Logetown contemplaron con total incredulidad como un grupo de adolescentes y profesores de lo más extraño corría por la pradera hacia ellos como una tribu salvaje.
-No podemos dispararles...-le recordó a su capitán el teniente.
-Las porras están para algo-les recordó Smoker-despejad esto.
Los policías empezaron a repartir porrazos entre los alumnos. Muchos cayeron al suelo y se pusieron a llorar por el dolor, pero estaban tan enloquecidos que no se rendían. Hancok saltó sobre un agente y le dio con el bate en la cabeza, para luego hacer una voltereta y darle una bestial patada a otro. Entretanto Carrot y Perona estaban lanzando bombillas de la conserjería a la cara de sus atacantes, y Franky daba varazos con un palo a diestro y siniestro.
-¡Ay! ¡Au!-malheridos, los chicos de Shinsekawa empezaron a retirarse. No podían vencer a la policía, eran demasiado fuertes.
-Ja... disturbios a mí...-Smoker se encendió un cigarro mientras observaba a Hancok estrangular a uno de sus hombres-siempre dije que estaba loca...
Entretanto en el garaje Brook había vuelto a encender el autobús. Silbando distraído puso un disco de R.E.M y arrancó rápidamente.
"It's the end of the world as we know it
It's the end of the world as we know it
It's the end of the world as we know it, and I feel fine"
-Les habla el capitán Smoker... dejen sus armas y retírense de inmediato-les avisó el policía hablando con un altavoz-no pueden continuar con esto...
-¡No vamos a rendirnos!-chilló Hancok pero cada vez le quedaban menos seguidores. Los alumnos estaban aturdidos o acobardados por los dolorosos porrazos que sacudían los policías. Solo ella y Bartolomé seguían en la primera línea de batalla.
Smoker estaba en su coche rodeado por los suyos... y tenía las de ganar.
¡BRRRRRRRR! El autobús de Brook salió del garaje y rodó directo hacia los cinco coches de policía. Brook pisó el acelerador y luego soltó el volante mientras gritaba el estribillo de la canción con todas sus fuerzas.
-¡Abandonen los coches!-ordenó Smoker aterrorizado. El autobús iba como una bala hacia ellos.
- It's the end of the world as we know it, and I feel fine!-gritó el rockero. Entonces el autobús se chocó contra los coches de policía y los lanzó por los aires. Smoker, Hancok, Bartolomé y el resto miraron con terror como dos de los automóviles daban una voltereta en el aire y se estampaban contra el muro.
-¡CORRED!-los policías y alumnos se alejaron a tiempo antes de que los coches explotasen. Una puerta salió disparada como una cuchilla y casi corta a Hancok por la mitad.
-Joder...-la profesora esquivó la puerta y luego aprovechando la confusión fue hacia Smoker, que estaba intentando entender que había pasado.
-Mamá... vaya hostión...-Brook salió del autobús con el rostro empapado en sangre, pero por lo demás ileso-¡Sigo vivo! ¡Me ha protegido el Dios del rock! ¡Yohohohoho! Sid Vicious estaría orgulloso...
-Me cago en tu madre...-Smoker apuntó a Brook con su pistola, pero por detrás Hancok le sacudió con el bate y lo dejó tonto.
-¡Libertad!-chilló la profesora enloquecida, y nuevamente los niños se lanzaron sobre los policías chillando como locos mientras ellos los contenían.
-Hay que intentar razonar con ellos...-dijo uno-si no vamos a acabar mal...
Por la carretera se iban acercando otros coches, pero estos no eran de la policía. Sus ocupantes miraron el espectáculo (la ladera del Reformatorio plagada de policías y alumnos pegándose) totalmente atónitos, y no tardaron en aparcar para correr hacia allí.
Amanecía y Shinsekawa se había vuelto totalmente loco. De un coto de caza para Akainu y Kizaru había pasado a convertirse en el campo de batalla de Hancok y sus tropas, y en una pesadilla para el capitán Smoker. Sus policías no habían conseguido penetrar aún en el Reformatorio... lo que dejaba la verdadera lucha en manos de los nakamas.
-Uff... creo que les hemos despistado...-susurró Usuff. Él, Sanji y Chopper se habían metido en el pasillo de los laboratorios, huyendo de Kizaru y Magellan.
En ese momento Kizaru apareció en la esquina derecha rápido como un rayo y abrió fuego contra ellos.
-¡CORRED!-los tres chicos se alejaron de las balas que destrozaron los corchos con fórmulas y las luces de los pasillos. Kizaru tuvo que recargar su escopeta y entonces ellos aprovecharon para atrincherarse cerrando la puerta dentro de uno de los laboratorios.
-Joderjoderjoder-repetía Sanji, pálido como un muerto-¡tenemos que hacer algo!
-Tengo una idea...-dijo Usuff mirándole con decisión.
¡PAM! Kizaru agujereó la puerta del laboratorio y la abrió de una patada.
-¡Aquí está Kizaruuu!-canturreó malignamente. Sanji y Chopper estaban al fondo de la sala, encogidos. Kizaru apuntó hacia ellos listo para dispararlos cuando Usuff saltó detrás de él con una enorme bandeja de metal e intentó golpearle en la cabeza. Kizaru le esquivó con una agilidad sorprendente y lo tiró al suelo, noqueándole.
-Muy gracioso, estúpido...-dijo el profesor mientras sus pérfidos ojos brillaban a través de las gafas tintadas-dí adiós.
-¡NO!-Sanji corrió hacia Kizaru y agarró la pinta de su escopeta.
-¡Suelta ahora mismo!-gritó el profesor mientras forcejeaban. Sanji apretó los dientes. No dejaría que matasen a Usuff... aunque entonces él...
¡BANG! El disparo resonó en el laboratorio. Sanji abrió mucho los ojos. La bala se le había clavado en el costado. El rubio se quedó quieto mientras sus manos temblaban y segundos más tarde se derrumbó en el suelo. Por un segundo miró a Usuff que se había conseguido incorporar. Luego cerró los ojos.
-¡NO!-Usuff se llevó las manos a la cabeza conmocionado. No podía ser verdad. Sanji no podía estar muerto. Sanji no podía estarlo.. aquello era solo una pesadilla...
-Sanji...-Chopper sollozó llevándose las manos a la boca. Estaba muy asustado. Primero habían disparado a Sengoku delante suyo, luego habían intentado asesinarlos, y ahora esto... Sanji siempre había sido uno de los más admirados por Chopper. El niño le miraba ahí tendido y se sentía inútil, y culpable. Si él hiciera algo... si tan sólo hubiese podido protegerlo...
-Hay que ser imbécil para ponerse delante de un arma así. Nunca fuíste una luz muy brillante, Vinsmoke-comentó Kizaru apartando el cuerpo de Sanji de una patada.
Entonces el rubio emitió un leve gemidito y Chopper lo miró con sorpresa. No estaba muerto... ¡Aún respiraba!
Aunque ahora los que corrían peligro eran Usuff y él.
-Niño de los cuernos te dejo para el final. Primero tú Usuff. Espero que te rieras con la jugarreta de la tarta-Kizaru apuntó al chico mientras una mueca de asco se dibujaba en su rostro. Jamás les perdonaría aquello.
Daba igual, porque iba a matarlos a todos. Quedaría vengado.
Chopper temblaba a un lado. Kizaru iba a matarle el último... Sanji milagrosamente seguía con vida pero se estaba desangrando, necesitaba ayuda... Él no iba a poder hacer nada. Vería como asesinaban a sus amigos, impotente.
-"Ya has peleado antes... acuérdate... te juraste no volver a hacerlo..."-Chopper cerró los ojos. Sólo había hablado del incidente con sus amigos una vez, cuando le preguntaron por qué estaba en Shinsekawa. "Me peleé con unos chicos... se metían conmigo y... me enfadé". Aokiji le había recomendado canalizar su rabia interior hacia otras actividades, en lugar de tener esas explosiones tan inesperadas. Chopper estaba muy satisfecho, ese verano no había tenido ninguna, por fin. Ninguna hasta ahora...
-¿Sabes una cosa...? En realidad odio a los niños...-Kizaru puso el ojo en la mirilla de su arma mientras Usuff temblaba acongojado. Así que este era el final. Usuff no creía mucho en la otra vida. Pero ahora esperaba verse allí, con Sanji. El último pensamiento del chico se lo dirigiría a Kaya...
-¡YIAAAAAAAAAH!-fue muy inesperado: Chopper saltó sobre Kizaru con la probeta en la mano y rompiéndola contra la pared le clavó los afilados salientes de cristal al profesor en la cara.
-¡AAAAAAAAGJH!-Kizaru se tambaleó con el rostro ensangrentado, pero Chopper no se detuvo. Ya no era aquel niño tierno y dulce de siempre... se había vuelto la bestia que llevaba dentro... un monstruo sanguinario, pero también justiciero. Kizaru pagaba el precio de todo un verano de miedo y abusos, pero también de amistad, una amistad por la que merecía la pena luchar.
Chopper siguió agarrado al cuello de Kizaru mientras el profesor intentaba quitárselo de encima, pero no pudo. El niño le hundió la probeta en uno de los ojos, reventándoselo como si fuese gelatina mientras le quitaba las gafas y las lanzaba lejos. Sin poder ver bien Kizaru se tambaleó por la estancia, tropezó con el cuerpo de Sanji y fue de cara a una de las mesas del laboratorio.
-Ggggggjjj... joderr...-el sádico profesor tenía el rostro irreconocible tras la mutilación a la que Chopper le había sometido, pero tuerto y desangrado como estaba, no iba a rendirse. Intentó levantarse y recoger su escopeta pero Chopper aún no había terminado con él:
-¡TOMAAAA!-el niño encendió un mechero bunsen y corriendo hacia Kizaru por la cubierta de la mesa se lo estampó en la cara-¡TOMATOMATOMAAAA!
-¡IIIIIIIIIIIHAAAAAA!-al contacto con las llamas la carne de la cara de Kizaru se incendió volviéndose negra y también las ropas. El profesor correteó por toda la sala como una mosca, enloquecido y dando alaridos mientras agitaba los brazos tan rápido que ni se veían, hasta que finalmente se dejó caer en una esquina lentamente y su voz se fue apagando. Se movió un poco, y entonces Chopper le lanzó el mechero bunsen a la cabeza, dando en el blanco. Después de eso Kizaru ya no se movió más. El fuego se fue extendiendo por su cuerpo y las llamas le consumieron rápidamente.
Chopper se arrodilló al lado de Sanji mientras Usuff sollozaba mirando a su amigo.
-¡Aún está vivo Usuff! ¡Podemos salvarlo!-gritó Chopper excitado. Usuff le miró sorprendido y algo asustado (acababa de verle asesinar a Kizaru de un modo espeluznante) pero reaccionó enseguida.
-¿Cómo... cómo lo hacemos?-le preguntó dispuesto a todo.
Chopper examinó la herida de su amigo. Sanji respiraba entrecortadamente y tenía el rostro colorado.
-Hay que llevarle a un hospital...-susurró Usuff.
-No sobrevivirá... no si no le extraemos la bala...-murmuró Chopper rascándose la cabecita. Usuff ahogó un gemido.
-¿Y cómo... cómo...-entonces lo entendió-... tú?
-He leído mucho sobre esto...-afirmó Chopper con decisión-necesito que me traigas unas cosas de la enfermería... y a la doctora Kureha también si la encuentras... ¡Apunta, rápido!
-¡Voy!-Usuff agarró un papel y un bolígrafo de la mesa del laboratorio (Akainu le había quitado su móvil al encerrarlo) y tomó nota de todo lo que le dijo Chopper. Después echó a correr a la enfermería sin decir nada más.
-Aguanta Sanji... aguanta...-Chopper le dio la mano al rubio, quien respiraba cada vez más entrecortadamente. Sanji veía borroso y solo escuchaba la voz del niño de manera entrecortada. El dolor le estaba abrasando. Casi esperaba abrazar la muerte...
Akainu seguía buscando a Luffy. Subió hasta la tercera planta donde vio al chico corriendo a la cuarta, pero en la cuarta le perdió de vista.
-Vamos Luffy... ven a jugar...-Akainu le pegó una patada a la puerta del baño pero allí no había nadie-ven, vamos... ¿no querías pegarme? Estoy desarmado... vamos...
Luffy asomó de repente por las escaleras y le hizo una pedorreta, para después bajarse los pantalones y enseñarle el culo, bailando.
-¡SERÁS DESGRACIADO!-rugió Akainu, y echó a correr detrás suyo. El chico siguió subiendo por las escaleritas de metal que conducían a la azotea, pero ahora Akainu le pisaba los talones-¡VEN!
Luffy salió por una de las terrazas que se alzaban sobre el tejado de Shinsekawa. Era territorio prohibido para los alumnos, solo tenían acceso los profesores y el conserje, ya que ahí estaban los cables de la luz y la conexión.
-¿Dónde te has metido...?-Akainu accedió también a la terraza y miró a un lado y a otro. El chico había desaparecido... o estaba esperando para atacarle...
Sonrió. Si aquel niñato endeble se creía que tenía alguna posibilidad contra el soldado medalla al mérito del 95 estaba muy equivocado. Podía matarle con sus propias manos, y con los ojos cerrados. De hecho iba a hacerlo...
-ah...-Akainu vio una sombra detrás de la caja de fusibles, y supo que era el chico. Muy sigiloso fue deslizándose hacia él con los ojos clavados en su silueta...-¡AH!
Era una trampa: Luffy había colocado un cable de lado a lado en el suelo y al avanzar hacia él sin mirar Akainu se había tropezado. Aprovechando la caída de su oponente el chico del sombrero de paja se avalanzó sobre Akainu soltándole una lluvia de puñetazos que el malvado subdirector no pudo detener.
-¡AAAAAAAAH!-Luffy le pegó tan fuerte a Akainu que le saltó un diente. Llevaba dos años esperando para poder hacerlo... ese puñetazo era por Ace, y ese por Nami, y ese por Zoro, y ese por Koala... y ese por todos los alumnos a los que había hecho sentir desgraciados y miserables durante el año.
-¡Ugh!-Akainu paró el puño de Luffy en el aire y luego hizo que el chico se golpease a sí mismo impulsándole el brazo hacia atrás. Después le dio otro puñetazo en la barriga y otro en la cara, que hicieron que Luffy rodase por el suelo gimiendo de dolor. La herida de la marca del hierro le dolía más que nunca, y cada golpe de Akainu era como ser golpeado por un martillo en los huesos, pero no iba a rendirse. "Te dije hace tiempo que yo siempre gano..."-le había dicho Akainu una vez. Luffy apretó los puños. Esta vez Akainu, no ganarás.
-Vamos... ¿vas a intentarlo?-Akainu sonrió con la boca ensangrentada cuando Luffy se puso en pie y colocó los puños en posición de combate. El chico sostuvo valientemente la mirada al profesor, que haciendo crujir los nudillos avanzó hacia él cubriéndolo con su sombra.
-¡AY!-Luffy le intentó dar otro puñetazo a Akainu pero él lo paró, y luego le tumbó de otro golpe. El chico iba a levantarse cuando Akainu le dio una fuerte patada en las costillas, y agarrándole del cabello le estampó la cara contra el muro-aaaaaah...
-Muere...-Akainu iba a volver a estrellar la cara del chico contra el muro de la terraza cuando Luffy le dio una coz en la entrepierna y girándose consiguió golpearle en la cara con el codo. El profesor tuvo que retroceder mientras se llevaba las manos a sus partes nobles, ahora heridas, y Luffy aprovechó para recomponerse.
Tenía la cara llena de sangre y la nariz se le había torcido, además de habersele roto la ceja. Apenas se le habría podido reconocer con aquel aspecto pero en sus ojos aun estaba ese brillo de siempre. Un brillo de valor, y de vida. Akainu no podía soportar verlo.
-¡RRRRAAAAAAH!-el subdirector se avalanzó sobre Luffy y aunque el chico consiguió darle otro golpe en la mandíbula él era demasiado fuerte.
Le vapuleó como a un perro y le dio por todas partes. Luffy estaba al límite de sus fuerzas, mientras que Akainu solo había empezado a calentar.
-¿Suficiente?-el subdirector levantó al chico varios metros del suelo sujetándolo por el cuello como un trofeo. Rió cruelmente-nah... tú nunca tienes suficiente...
Se dispuso a golpearlo nuevamente. Quería acabar con él de una vez, pero Luffy se resistía. Akainu decidió estamparlo contra la pared y partirle el cuello...
La vida no es justa ¿verdad? Al menos, eso es lo que opinamos la mayoría de nosotros. Si se le pregunta por la calle a cualquier persona si es feliz con su vida, lo más probable es que diga que no, siempre que sea sincera.
Zoro recordaba como pensaba en todo esto el primer día a su llegada a Shinsekawa. Veía perfectamente las gotas en la ventana del coche... sentía el calor de su padre a su lado.
Él creía que iban a ser tres meses más de vacío y soledad. Tres meses más de sentir que existes, pero que en realidad falta algo que le de valor a tu existencia. Como se equivocaba. Ahí estaban Luffy, y Nami, y Sanji... y Robin. Robin.
Ahora le necesitaban. Y no iba a poder ayudarles. Al menos no si no superaba su duelo antes. ¿Quería un reto de verdad?, pues iba a tenerlo. Joder, como odiaba a Mihawk.
-Concentración, conexión... combate-dijo su profesor levantando su arma hacia él. Zoro sabía que faltaba poco para que se decidiera. Llevaban varios minutos caminando en círculos, sopesándose. Esta vez no habría segundas oportunidades. O Mihawk o él.
-¡Vamos!-no podía seguir perdiendo el tiempo, sus amigos estaban en peligro. Zoro arremetió contra Mihawk con su katana en ristre pero su maestro le esquivó y le hizo un corte en el brazo. El chico gritó, más de rabia que de dolor.
-Te estás adelantando... olvida todo lo demás...-le dijo Mihawk caminando hacia atrás mientras daba sablazos con su arma al aire-vamos Zoro... dame lo mejor...
El chico notó el sudor en la mano con la que sujetaba el mango de la katana. El corazón le iba a mil, Mihawk tenía razón, por mucho que odiase admitirlo. Necesitaba calmarse. "Pero están en peligro..."-pensó-"da igual... muerto no les sirves de nada". Cerró los ojos un momento y respiró. Ya no había Luffy, ni Ace, ni Reformatorio... solo estaban la espada y él... debía dejarlo ir... y concentrarse.
-¡YA!-las espadas volvieron a chocar y esta vez el encuentro duró más: Mihawk se movía con letal velocidad pero Zoro fue parando uno a uno todos sus magistrales golpes. El chico solo podía defenderse de la intensidad de su maestro, pero aún así consiguió plantarle cara e incluso comerle terreno. Mihawk era el oponente más peligroso al que se había enfrentado jamás. Pero Zoro ahora lo veía como algo diferente; ya no era el límite, la meta imbatible... era un reto sí, pero casi un reto secundario... Después de todo lo acontecido Zoro se veía capaz de llegarle a superar.
"Puedo conseguirlo... puedo vencer..."-Zoro se atrevió a hacer una maniobra de ataque contra Mihawk raspando el filo de su katana con la suya y girando sobre sí mismo intentando cortarle...
Se había confiado demasiado. Mihawk movió su espada con mucha más rapidez y entonces le cortó en el pecho. Fue un corte profundo, y Zoro ahogó un grito mientras perdía el equilibrio hacia atrás. El duelo había acabado...
-Lo siento...-Mihawk avanzó hacia él levantando su arma, y Zoro notó el terror estrangularlo... ¿sería capaz de...?
Pero entonces recordó algo. El duelo no termina hasta que el oponente tira su arma. Y él no había soltado a Ryuma. Allí la aguantaba, firmemente sujeta en su magullada mano.
Los ojos de Mihawk brillaron con emoción al ver a Zoro reincorporarse y poner el filo de su espada en la mitad de su rostro.
-¡Sí!-exclamó el gran campeón, emulándolo-¡ahora empieza lo bueno!
-Cállate-Zoro atacó a Mihawk con fiereza, y el ruido de sus armas resonó por todo el pasillo mientras se desplazaban hacia las escaleras. Al llegar allí comenzaron a bajar los peldaños rápidamente sin dejar de luchar.
Zoro consiguió dar un sablazo a los pies de Mihawk y él dio un salto para esquivarlo, bajando luego las escaleras muy rápido. Zoro se sentó en la barandilla y se deslizó como en un tobogán para alcanzarle, saltando luego contra su sensei con la espada girando como una hélice. ¡Clank! El ruido metálico de las dos katanas se cubrió con los gruñidos de los dos espadachines. Mihawk seguía llevando ventaja, pero Zoro era cada vez más rápido y podía ver sus movimientos.
Lo que más cabreaba al chico sin embargo era saber que su maestro aún no se estaba empleando a fondo. Mihawk atacaba y bloqueaba los golpes, pero Zoro le había visto luchar de verdad y no era aquello... mierda... le estaba vacilando... perdería el combate... lo perdería todo...
-"No... no, no... ni hablar"-Zoro vio a Robin en su mente. Y entonces miró a los ojos de Mihawk. Los ojos de su maestro eran oscuros y penetrantes... ni la mitad de bonitos que los de la chica que amaba, ni de mágicos.
-Mihawk...-Zoro hizo presión con su espada contra la de él, pero su maestro tensó las rodillas y no le dejó avanzar más.
-¿Qué?-preguntó Mihawk sorprendido al ser hablado. ¿Qué pretendía el chico desconcentrándose en mitad del combate?
-¿Alguna vez... te has enamorado?-Zoro sonrió enloquecido, y su maestro le miró sumido en la confusión.
-¿Qué?
Zoro despegó su espada de la de Mihawk y luego torciendo los dos brazos chocó su hoja con la de su maestro, pero luego se echó a un lado y de ese modo su arma rozó la mejilla de Mihawk, causándole un corte. Mihawk se quedó estupefacto. Hacía más de cien duelos que no le habían conseguido herir... y hacía más de mil que perdía.
-Siempre hay una "siguiente" vez-le dijo Zoro adivinando sus pensamientos. Mihawk negó con la cabeza.
-Te has emocionado...-le dijo, y entonces sí que atacó de verdad.
¡ZAS! ¡ZAS! Las dos armas chocaban tan rápido que no se podía distinguir nada. Zoro solo veía el rostro de Mihawk borroso mientras su maestro y él continuaban luchando hasta llegar al hall principal. Siguieron el combate cada vez más frenético hasta entrar en el gimnasio, lugar de tantos entrenamientos. "Aprovecha siempre tu entorno Zoro"-era irónico que el chico recordase ahora las propias enseñanzas del hombre contra el que estaba luchando. Pero solo un tonto no las haría caso.
Rebotando sobre la cama elástica Zoro hizo una voltereta en el aire y luego se puso detrás de Mihawk. Iba a conseguir darle en la espalda cuando el sensei paró el golpe sin ni siquiera volverse.
-Fin del combate-le dijo Mihawk con voz ronca. Su siguiente movimiento fue un florete con el que pretendía desarmar a Zoro, pero él no cedió y consiguió preservar su arma. Entonces se abalanzó sobre Mihawk con su ataque final. Era un ataque que había visto una vez con catorce años en uno de los videos de combates que le gustaba ver. Nunca la había probado hasta ahora, porque secretamente era su favorita y la guardaba para una ocasión especial. "Pues si no es esta..."
-No...-Mihawk se sorprendió ante la maniobra utilizada por Zoro pero consiguió sobreponerse al ataque del chico obligándole a retroceder. Pese a eso Zoro siguió luchando y entonces fue como si todo lo viese a cámara lenta: la espada de su maestro llendo hacia él por la izquierda mientras Mihawk gritaba, embravecido. Y la suya propia, que en vez de seguirle el ritmo toca hacia la derecha directa a su vientre.
-¡AH!-Mihawk apenas gritó cuando Ryuma se clavó en su pecho. Sólo cerró los ojos y se dejó caer, malherido, mientras la katana caía de sus manos. Zoro se quedó con la suya aún sujeta mientras le miraba pasmado. Lo había conseguido... ¡Lo había conseguido! ¿De... de verdad? Miró a Mihawk sin poder creerlo...
-Aaaagh...-su profesor le miró asombrado mientras echaba la cabeza hacia atrás. No era tan grave como parecía, por lo menos para él. Podía mantenerse en pie. Pero no quería hacerlo. Se sentía muy bien. Se sentía liberado-lo has hecho... me has vencido...
-Te... te has dejado ganar...-susurró Zoro, que seguía siendo incapaz de creer que lo hubiera conseguido.
El sudor le había empapado todo el cuerpo, y poco a poco la respiración se fue acompasando. Miró el filo de Ryuma. Su katana había resultado salir una vez más victoriosa. Ahora sentía como si ella le estuviese felicitando.
-Alumno tozudo e idiota, me has ganado con todas las de la ley...-dijo Mihawk jadeando lentamente. Zoro le miró asqueado y él para su sorpresa rió-¿no lo entiendes? ¡Ha! ¡Por fin ha pasado! ¡Por fin alguien me ha vencido! Ya no tengo que luchar... puedo terminar de una vez... puedo dejarlo ir...
-Podrías haberlo hecho siempre-le respondió Zoro. Estaba furioso y dolido. Él quería un duelo con Mihawk. Pero no así. No de esa manera.
-Si hubieras luchado en un duelo ordinario nunca me habrías vencido...-le dijo Mihawk adivinando una vez más sus pensamientos-era necesario... para que lo consiguieras...
Zoro torció la cabeza mientras dejaba que el sudor del corto cabello le gotease. Miró al que una vez había sido su maestro con cansancio.
-¿Qué quieres de mí?
Mihawk vaciló.
-Mátame-pidió finalmente. Zoro parpadeo, asombrado-¿no me has oído? Hazlo... me has vencido y era un duelo a muerte... llevo años esperando este momento Zoro... caer en combate... ser vencido por alguien mejor que yo.
-Llevas años esperando que alguien... ¿te mate?-Zoro arrugó el rostro mientras se alejaba de él. No pensaba matarlo. Tenía que ayudar a Luffy y los demás. No soportaba estar ni un segundo más a su lado.
-Vamos Zoro recuerda el código de la espada... la única muerte digna para un guerrero es ser vencido por un rival superior. Tú lo has logrado... en todos estos años eres el único que lo ha hecho... hazlo... ¡VAMOS!
Zoro negó con la cabeza, sin poder ocultar que estaba asustado y consternado por lo que estaba presenciando. Nunca habría esperado algo así de Mihawk. Pero ese día había muchas cosas que estaba descubriendo.
-Fin del combate...-susurró antes de irse.
Mientras se alejaba, dándole la espalda. Mihawk siguió gritando desde el suelo.
-¡HAZLO RORONOA ZORO! ¡ME LO DEBES, SOY TU MAESTRO! ¡MÁTAME! -pidió. Cerró los ojos mientras por las mejillas le corrían lágrimas de sangre-por favor, hazlo...
Sí que se había enamorado, una vez.
Dentro del colegio reinaba la calma, o al menos eso parecía: la mayoría de alumnos y profesores estaban fuera peleándose con los conmocionados policías mientras el fuego que se había provocado con el choque de autobús de Brook se iba extendiendo por el prado. Observar las siluetas de sus compañeros luchando en el nublado amanecer fascinaba a Law. Pero no podía quedarse allí por más rato. Decidió salir por la puerta de las cocinas, que llevaba a la salida trasera de Shinsekawa. Desde allí podría dejar el edificio, y si conseguía robar la furgoneta de comida de Patti podría largarse a Logetown sin problema. Luego ya vería qué hacer.
-¡A LA CAAAAAAAARRRGA!
Law se escondió justo a tiempo de ver pasar a Patti y a Zeff que llevaban un enorme caldo de aceite hirviendo y enormes cuchillos carniceros. Iban a la bronca pero iban muy en serio.
-Joder...-la suerte le sonreía. Sólo tenía que llegar hasta la furgoneta, y si se habían dejado las llaves...
-No pensarías que he acabado contigo tan rápido-Eustass apareció de la nada, sonriendo sádicamente. Tenía el rostro manchado de sangre, y exhibía una horrible sonrisa sin varios dientes.
-¿De dónde vienes?-le preguntó Law, sin dejarse impresionar.
-De ocuparme de Magellan. Le he encerrado en el cuarto de la caldera...-Eustass torció el cuello a los lados mientras observaba a Law como un depredador a su presa. Listo para atacar...
-Si lo que quieres es vengarte...-Law soportó valientemente la tensión que le estaba produciendo. Eustass era mucho más fuerte que él, y sabía de lo que era capaz-por mí bien... pero hazlo ya, hostia.
-Tsk... que machote eres-Eustass acarició el rostro y las patillas de Law pensativo-¿te acuerdas de nuestro primer beso...? Para mí fue... único.
-Pues para mí no...-Law le miró con asco-¿a dónde quieres ir a parar? Ya te lo dije, no me molas...
-No, te molaba Boney...
-Cierra tu puta boca.
-Eres un cabrón...-Eustass rió con satisfacción. Por fin se le borraba la sonrisa de la cara a Law. Por fin era él el que reía, y el moreno el que se enfadaba y apretaba los puños. Como había sufrido por su falta de amor... como había sufrido por su indeferencia.
-No eres mejor que yo...-Law le miró con desprecio. Sabía que intentar convencerle de que le ayudara era imposible. Se empezaba a temer lo que buscaba Eustass...
-Solo quiero decirte que ya no me gustas Trafalgar... he encontrado a otra persona-le dijo Eustass acercándose más al moreno.
-Bartolomé...-Law asintió lentamente. A él le daba igual... pero Eustass...-¿entonces vas a dejarme ir?
Eustass había cerrado los ojos y sonreía.
-Él... es como yo-dijo con voz suave. Law asintió lentamente.
-Vale... guay-hizo ademán de marcharse pero entonces la mano de Eustass le agarró de la muñeca. Law miró a su compañero por unos segundos. Sí, exactamente igual que cuando tenían quince años. A Eustass le gustaba experimentar y probar cosas nuevas... y él era el sujeto de pruebas.
-He dicho que no me gustas... no que vaya a dejarte ir... a tí y a tu culito-dijo el pelirrojo sonriendo, y acercándose más a Law le levantó la camisa y acarició sus morenos abdominales. El chico cerró los ojos con resignación. No había nadie en el colegio que fuera a ayudarlo. Estaba solo, sin un solo amigo. Y aunque lo tuviera él nunca pediría ayuda. Prefería morir antes que eso.
-Hazlo... rápido...-pidió con un deje de súplica en su voz rota. Eustass había empezado a mordisquearle el cuello mientras su otra mano se deslizaba dentro de los calzoncillos del chico y encontraba su miembro, enredando los dedos en la mata de pelo negro y acariciando los testículos.
-Jojo... ni hablar-Eustass llevó a Law del comedor a la cocina y después cerró la puerta tras de sí para que nadie pudiese oírlo. Iba a doler pero le iba a gustar... a él por lo menos.
-Vale... estoy listo... estoy listo-se repetía Chopper a sí mismo. Sanji gritaba. El dolor del balazo ahora era más fuerte que nunca, y al moverle entre Usuff y Franky la cosa había empeorado aún más.
-Voy a buscar... a la doctora Kureha...-dijo Franky preocupado-oye... no hagas nada hasta que la traiga, ¿de acuerdo?
-No hay tiempo-dijo Chopper enfadado-¡si no lo hacemos ahora se puede morir! ¡Ve a por ella, pero no puedo esperarlo!
-Sí... sí, vale-Franky miró a Sanji una última vez, muy pálido, y luego echó a correr pasillo arriba.
-Aaaaaagh... jodder... Luffyih...-Sanji escupió amargamente mientras Usuff le daba la mano.
-Tranquilo... estoy aquí... estoy aquí Sanji...-decía Usuff. Unas gruesas lágrimas caían por su rostro-ya hemos llamado a una ambulancia... ten paciencia.
-Luz...-Chopper colocó la potente lámpara del laboratorio de química iluminando el costado de Sanji. Por suerte la bala no le había dañado los órganos internos o ya estaría muerto. Estaba incrustada en la carne... y para sacarla había que cortar...-no tenemos anestesia... Usuff, vas a tener que tranquilizarle...
-Bébete esto Sanji...-Usuff le dio una botella de whisky que había recogido también del despacho de Kureha (ella la había comprado esperando el regreso de Hiruluk). El rubio bebió ávidamente empapándose la barbilla mientras Chopper examinaba atentamente la herida... y comenzaba a abrirla.
-¡UAAAAAAAAGH!-Sanji pataleó mientras le destrozaba la mano a Usuff, al que se le cayó la botella al suelo armando un desastre.
-Tranquilo Sanji, tranquilo... mírame a mí... mírame...-decía Usuff intentando calmarse. Estaba al borde de un ataque de nervios, pero su amigo le necesitaba. Era el momento de que su palabrería sirviese de algo-¿sabes que ha pasado? Te han disparado, y entonces yo he hecho kung fu y me he cargado a Kizaru. Te lo juro, que está muerto. Ya sabes que fui entrenado por el legendario maestro de artes marciales Kaido, yo soy cinturón dante negro con manchas rojas.
-G... gggg... gili...-las comisuras de los labios de Sanji temblaron en algo parecido a una sonrisa pero entonces Chopper volvió a hundirle el bisturí y el chicó soltó un alarido.
-¡Usuff! ¡No se puede mover tanto!-dijo Chopper secándose el sudor de la frente. El niño estaba de los nervios pero tenía que mantener la cabeza fría o empeoraría aún más las cosas. Palpando con la cuchilla dentro de la carne de Sanji notó la bala. Podía sacarla... pero le daba miedo desgarrar el tejido en el proceso... iba a tener que ir muy despacio.
-¡AAAAAAAAAAAAHHH!-Sanji gritó, pataleó y suplicó mientras Usuff seguía hablándole e impidiendo que se moviera, pero Chopper no se inmutó ante la desesperación del chico. Llevaba toda la vida leyendo libros y preparándose para aquello. Podía hacerlo. El sentimiento de rabia que se había apoderado del niño haciéndole perder la cabeza y apuñalar en la cara a Kizaru se había convertido ahora en firme decisión. Chopper agradeció a los cielos sus problemas de humor que hasta ahora había odiado. De no ser por ellos ahora mismo los tres estarían muertos, y quizás Luffy y el resto también.
-¡AAAAG! ¡LUFFY! ¡AH!-Sanji dio un cabezazo en la cama mientras Chopper hundía las pinzas en la herida y se disponía a sacar el proyectil. Podía funcionar... iba a conseguirlo...
-Luffy no está... en seguida estaremos con él... confía en mí... va a ser el rey del Reformatorio ¿te acuerdas? Él mismo lo ha dicho...-Usuff sostuvo la cabeza de Sanji unos momentos. Chopper se había acercado hasta la herida, y ahora tenía la cara manchada por la sangre de Sanji. Tapado con una mascarilla el pequeño prestó la máxima atención a su cometido y lentamente fue sacando la bala, hasta que finalmente esta estuvo fuera, teñida de rojo por la sangre del chico, pero felizmente lejos de él.
-¡Joder!-la doctora Kureha acababa de entrar en la sala guiada por Franky, y al ver aquel escenario casi se cae de culo.
-Sí...-Chopper tiró la bala al suelo y luego miró a Sanji sonriendo. El chico había perdido el sentido, y a su lado Usuff le acariciaba el pelo, más calmado. Lo peor había pasado. Ahora solo había que cerrar la herida y evitar que siguiese corriendo la sangre.
Pero lo había hecho. Lo había conseguido. Y cerrando los ojos un momento Chopper sonrió, sintiendo como le inundaba la paz.
Zoro corrió escaleras arriba en busca de Luffy. No era el momento de perderse. ¿Dónde estaría ahora su amigo? Se asomó por la ventana pero no le vio allí peleando con los demás.
-Mierda... ¡mierda! Joder...-Zoro intentó pensar a dónde podría haber ido el chico y Akainu... pero podían estar en mil sitios.
-¡En la azotea Zoro!-Koala apareció corriendo en el pasillo. La seguía una de sus cámaras espía, y Zoro lo entendió al verlo-¡Están en el tejado, peleando!
-¡Voy! ¡Gracias!-Zoro corrió como nunca en su vida subiendo los siguientes pisos. "Allá voy, capitán..."-no le fallaría...
En la azotea Akainu estrangulaba a Luffy de forma lenta y tortuosa mientras el chico, tirado en el suelo, se agitaba como una anguila intentando quitárselo de encima.
-Si no os pegué un tiro antes es porque necesitaba saberlo...-dijo Akainu disfrutando con los jadeos desesperados de Luffy, que intentaba por todos los medios respirar, sin éxito-dime... ¿alguien más sabe de esto? Lo de la piedra, lo de Hizam... ¿a alguien más se lo contastéis?
Luffy siguió forcejeando y entonces Akainu le estampó la cabeza contra el suelo.
-¡CONTESTA! ¿A ALGUIEN MÁS? ¿A ALGUIEN?-vociferó el subdirector mientras le clavaba sus rodillas a Luffy en el estómago. El chico hizo una mueca de intenso dolor. Pero luego, lentamente, fue sonriendo, abriendo los ojos y mirando fijamente a su enemigo más odiado.
-Tttttt... tttodos...-susurró Luffy con la voz estrangulada por el agarre de Akainu-ttttodos lo saben...
-¿Qué?-él arrugó la frente mientras miraba a Luffy sorprendido-¿cómo que todos?
El chico asintió mientras señalaba a la barandilla de la terraza. Akainu no lo entendía.
Abajo los policías se habían reagrupado para una última avanzadilla. Frente a ellos, los alumnos y profesores estaban listos para recibirles. Zeff ya les había alcanzado y tenía su aceite hirviendo listo para escaldarlos.
-¡NO AYUDARÉIS A AKAINU!-gritó Hancok embravecida-¡VUESTRA TIRANÍA SE HA ACABADO!
-¿Cómo que a Akainu...? no entiendo nada-algunos de los policías eran partidarios del diálogo. Jinbei también. Llendo al lado de Hancok intentó disuadirla.
-Escucha Boa... a lo mejor podemos razonar con ellos... no podemos dejar que hagan daño a los niños-dijo el profesor de Historia, que tenía un ojo morado y varios golpes severos. Había luchado con sorprendente vigor para su avanzada edad.
-¡Por eso mismo hay que luchar! ¡Para que no les hagan daño!-gritó Hancok alzando su bate ensangrentado como una loca- ¡Luffy está en peligro!
-Pero...
-¡No me seas rajado!-le advirtió Hancok-¡y nada de irse corriendo en mitad de la pelea, que tengo yo más pene que todos vosotros juntos!
-De acuerdo...-musitó Jinbei, vencido.
-Disculpe, ¿pero qué hacen aquí?-preguntó una señora acercándose hasta Hancok con cara de muy malas pulgas.
-¿A usted que le parece? ¡Peleando! ¿Quién es usted?-chilló la profesora escandalizada. Entonces se quedó más callada... esa señora le sonaba de algo.
-Me llamo Vinsmoke Sora, soy la madre de Sanji... he venido a recogerle como... como el resto de padres...-la señora Vinsmoke, tan confusa como Hancok, señaló a los demás padres que iban detrás de ella. Todos estaban asustados o confusos. Cuando les llegó el correo de que el curso terminaba antes y que debían ir a recoger a sus hijos no esperaban encontrárselos en medio de una apocalíptica batalla final contra la policía. ¿Este era el Reformatorio tan ejemplar que rehabilitaba a todos sus alumnos? ¿Pero que cojones estaba pasando?
-Creo que nos deben una explicación-dijo Bellemere, la madre de Nami, mirando a los policías y a Hancok con seriedad-¿dónde está mi hija...?
-Uy, je, su hija...-Hancok se tapó la teta que le había quedado al aire durante la pelea mientras se repeinaba como si no hubiera pasado nada-¿es Nami, no? Una alumna ejemplar... pues mire, no tengo ni idea...
-Esto es mejor de lo que esperaba...-bromeó otro señor pelirrojo que acababa de llegar-¿y dónde está Luffy?
Desde la azotea Akainu vio a los padres bajarse de sus coches y correr hacia la zona de combate. Algunos abrazaron a sus hijos que empezaron a llorar, mientras que otros gritaron a la policía, exigiendo una explicación inmediata. ¿Dónde estaban los responsables de aquel lugar?
-No...-Akainu se llevó las manos a la boca, liberando a Luffy por fin. De repente parecía haber envejecido cien años-no...
El viento sacudió su corto cabello mientras notaba como el corazón le latía muy tenso. Había perdido la piedra... y ahora el Reformatorio. Ya no le quedaba absolutamente nada. El todopoderoso amo de Shinsekawa, tan omnipotente, tan implacable acababa de perder su última defensa. Ahora se le venían encima un sinfín de problemas. Era el fin...
-Sabía que si teníamos que volver a Shinsekawa intentarías algo...-jadeó Luffy, levantándose al lado suyo-así que le pedí a Usuff que hakeara el ordenador de Sengoku... envió un correo a los padres para que viniesen al día siguiente a recoger a sus hijos. Y aquí están... ahora ya no puedes seguirles mintiendo... ahora saben la verdad... el que necesita ser educado... eres tú.
-No... no...-Akainu negaba como un niño pequeño mientras los padres acorralaban a Smoker y los suyos. La policía había depuesto sus armas. Ya no hacían falta.
Que gran deshonra. Toda una carrera de triunfos... todo un futuro dorado... y ahora su nombre y su figura quedarían manchados por culpa de... por culpa de un puñetero niño miserable que ni siquiera sabía recitar la tabla del dos.
-No has podido... hacerlo...-Akainu miró a Luffy derrotado mientras el chico le observaba fijamente. Era aquella mirada magnética, diferente. Tan impredecible como fascinante.
-Tú dijiste que siempre ganas. Pero yo nunca me rindo-dijo Luffy sacudiéndose el pelo-y ahora se ha terminado...
Akainu asintió lentamente. Luego un brillo enloquecido iluminó de rojo sangre sus ojos, dándole el aspecto de un maníaco.
-Hijo... ahora lo que voy es a matarte.
Akainu arrojó uno de sus gigantescos puños contra Luffy pero el chico lo esquivó ágilmente y después le sacudió a él en la mandíbula. Haciendo gala de todo lo que había aprendido en boxeo con Mihawk Luffy siguió esquivando los derechazos de su enemigo mientras le daba pequeños pero dolorosos pistoletazos en todo el cuerpo, agarrotándolo.
-¡Mirad, Luffy! ¡Arriba!-gritó Carrot señalando la azotea. Todos los padres dieron gritos de sorpresa mientras Hancok chillaba preocupada por su niño.
-Ay no...-Kalifa se ajustó las gafas para verlo mejor. Justo en ese momento salían del edificio Nami y Usuff, que iban a pedir ayuda.
-¡Luffy!-la pelirroja observó como su novio se pegaba con Akainu en medio de una furibunda batalla. Nami aún conservaba la pistola de Akainu pero no se atrevía a dispararle... podía herir a Luffy.
-¡Hay que hacer algo!-gritó Usuff sin quitar los ojos del terrible combate.
-Vamos Luffy... ánimo...-susurró el hombre pelirrojo, apretando los puños y mirándole con orgullo.
Akainu arrojó a Luffy contra la barandilla y luego le embistió como un toro. Pero entonces Luffy se agarró al asta donde a veces colgaba la bandera del Reformatorio y girando sobre ella como una hélice como lo había visto hacer en la gimnasia le sacudió a Akainu una terrible patada en el rostro. El subdirector cayó hacia atrás y perdió el equilibrio, pero antes de caer se agarró al brazo de Luffy.
-¡SI CAIGO TU CAERÁS CONMIGO!-rugió tambaleándose.
-¡NO!-Luffy se aferró al asta pero Akainu pesaba mucho. Los dos caerían, y desde esa altura las consecuencias podían ser muy graves, incluso mortales-¡NO!
-Podréllegarpodréllegar...-Zoro entró en la terraza como un rayo y saltando los cables que había por el suelo llegó hasta el saliente donde forcejeaban Luffy y Akainu. Mientras el subdirector abría la boca asombrado de verle, Zoro alzó su katana y dando un tajo seco le cercenó el brazo.
-¡Iugh!-desde abajo Kalifa se tapó la boca, asqueada al verlo.
-¡OOOOOOOOOH!-sin su agarre Akainu cayó del edificio para estrellarse veinte metros más a bajo. Luffy iba a caer también, cuando Zoro le agarró por los hombros y tirando de él evitó que se cayera.
-Aaaah... ¿por qué has tardado tanto?-le preguntó Luffy a su amigo, mientras en su rostro se dibujaba una enorme sonrisa.
-Es que he parado a mear-dijo Zoro sarcástico. Se miraron, radiantes, y luego se dieron un fuerte abrazo.
Ahora sí que todo había terminado. Habían vencido.
Era el fin.
-Aaaaaaaaah...-tirado en la hierba Akainu abrió los ojos e intentó moverse, pero no podía. Tenía un enorme agujero sangrante donde antes había estado su brazo derecho, y las dos piernas se le habían partido con la caída. El profesor respiró entrecortadamente mientras intentaba pensar algo, pero tenía la mente en blanco. El intenso dolor que sentía apenas le permitía hablar.
Todos le miraban. Los policías, encabezados por Smoker, que antes le habían encubierto y ahora sabían que estaban en un lío por su culpa, los padres, que habían creído bueno dejarlo a cargo de sus hijos y entendían ahora lo muy equivocados que estaban... los profesores que llevaban años temiéndole y odiándolo... y los alumnos. Los alumnos a los que él había hecho sentir infelices y miserables, los alumnos que él consideraba unos niñatos inútiles que merecían estar muertos... aquellos por los que debería velar, y a los que sin embargo como poco había traumatizado.
Ellos seguían temiendo que en cualquier momento Akainu se levantara y empezase a dar gritos, como siempre. Por eso ninguno se atrevía a acercarse. Poco a poco, sin embargo, fueron haciéndolo. La primera fue Kalifa, la siguieron Carrot, Bartolomé y Nami.
-Aaaaaagh... nno...-Akainu se retorció en el suelo intentando ahuyentarlos escupiendo sangre, pero ellos no se amedrentaron. Ya no era el lobo de antes... ahora solo era un perro viejo, herido. Moribundo.
Sonaban truenos por la tormenta. Como Nami había dicho. La lluvia comenzaba ahora. La lluvia es buena. Limpia, y sana. Luffy notó como las primeras gotas le quitaban la sangre de las heridas, refrescantes.
Agarrándose a una tubería del edificio Luffy saltó hasta el tejado del cobertizo que estaba pegado a la pared y desde allí hasta el suelo. La gente que se había reunido en torno a Akainu desviaron sus ojos de él hasta el chico. Al vencido le conocían pero al vencedor...
-Luffy...-Nami miró al chico sonriendo, mientras los demás compañeros asentían en señal de aprobación. Todos le conocían en Shinsekawa, y sabían lo que él decía siempre. Había ocurrido. Ahora querían oírlo...
Luffy observó de reojo a Akainu. Él intentó establecer contacto visual con el chico, pero Luffy le ignoró. No iba a volver a mirarle, nunca.
-Soy el rey del Reformatorio...-susurró Luffy mientras levantaba la vista hacia el cielo y recibía la lluvia curativa. El agua le devolvía su fuerza, y estaba borrando todo lo malo del pasado. Había vencido... ahora todo lo demás no importaba-¡Soy el rey del Reformatorio! ¡SOY EL REY DEL REFORMATORIOOOO!
Luffy gritó con todas sus fuerzas mientras alzaba sus brazos al Cielo y daba gracias. Era el rey, ciertamente lo era. Y mientras las nubes descargaban un chaparrón bestial el chico siguió gritándolo, observado por sus compañeros, los policías y los padres, que estaban asombrados.
Nami sonrió, llena de emoción. Usuff agachó la cabeza en señal de respeto, mientras Hancok lloraba mirándole enamoradísima y Zoro desde arriba comenzaba a aplaudir. Los demás le imitaron.
-¡Sí!-exclamó Kalifa, quitándose las gafas y corriendo a abrazarle-¡VIVA LUFFY!
-¡VIVAAAAAAAA!-todos los chicos dejaron a un lado a sus padres y corrieron a felicitar a su salvador. Tomaron a Luffy en brazos y lo alejaron de Akainu entre cánticos y vítores. Él no entendía nada de lo que le decían, estaba demasiado cansado, pero pudo sentir su calor y su afecto. Y eso fue algo que Luffy no pudo olvidar jamás.
Ellos tampoco podrían olvidarle a él: durante tanto tiempo el chico del sombrero de paja había hecho de aquel Reformatorio un lugar mejor, siendo un faro, un guía para sus compañeros. Luffy siempre estaba dispuesto a decir algo gentil a los que estaban solos, a escuchar los problemas de los incomprendidos y a darlo todo por ayudar a los demás, y más si es que lo tenía. Ahora los padres de esos mismos chicos veían en aquel curioso muchacho de pelo negro y grandes ojos todo lo que ellos mismos deberían haber hecho con sus hijos, los cuales admiraban y amaban a Luffy solo por el hecho de que él los había tendido una mano, y había luchado por ellos. Pero así son los mejores líderes, no son servidos, si no que sirven a los demás, y hacen temblar de emoción a las masas con su valentía y su honradez. Eso era Luffy. Un líder, un capitán.
Un rey.
Akainu reflexionó sobre todo esto mientras le observaba alejarse coreado por los chicos. Él nunca fue un líder. Sólo pudo llegar a ser un tirano. Y a esos nadie los quiere. Dejando caer la cabeza hacia atrás cerró los ojos y aceptó lo que fuera a venir... y para él ahora ya solo quedaba el oprobio y el castigo.
-¡SÍ!-gritó Zoro emocionado desde la cornisa-¡VIVA LUFFY! ¡VIVA!
-No quiero una escenita. Pero ese chico está detenido-Smoker se abrió paso con sus policías señalando a Luffy, furioso.
-¿Qué?-Bellemere saltó, furiosa-¿y de qué se le acusa exactamente?
-Eso-los padres de Usuff, los de Kalifa y varios más apoyaron a Bellemere poniéndose delante de Smoker.
-El único que debería estar detenido aquí es usted-dijo la señora Vinsmoke con voz histérica-pegando a estos críos... ¿y dónde está mi hijo?
-Emmm...-Usuff quiso hablar pero lo interrumpió el capitán Smoker dando un potente grito.
-Respeten la ley o me veré obligado a arrestarles ¿entendido? Por lo pronto este chico y su amigo de la espada están detenidos por agresión y tentativa de homicidio... además...
-¡Ni hablar!-gritó Bellemere y los otros padres protestaron también. Smoker miró a sus compañeros policías que le estaban dejando colgado. En realidad él solo era un mandado: tenía ordenes de lo más alto para apoyar a Akainu en sus sádicos métodos del Reformatorio... pero ahora todo eso se iba a terminar.
-"Joder-pensó Smoker protegiéndose el pelo de la lluvia con las manos-los de la administración central van a pedir mi cabeza... hay que joderse". Sus compañeros no parecían dispuestos a hacer nada. Ninguno de ellos le veía sentido ya. Akainu había caído. Y les daba la impresión de que eso trascendía a algo mucho más importante.
-¡Basta ya, silencio!-gritó Smoker furioso. No podía amenazarles con un arma. A los padres no. La señora Vinsmoke seguía llamando a su hijo, al igual que sus hermanos Ichiji y Reiju-¡Escúchenme! Son órdenes de la policía y no hay más que hablar ¿entendido? ¡Las órdenes no se discuten!
-¡No las discutirá usted! ¡No va a tocar a este chico!-le avisó Bellemere, más fiera que todo el cuerpo de policía junto.
-¡Eso, es injusto! ¡Ni le toques!-Nami apoyó a su madre poniéndose al lado de Luffy.
-¡Cómo sigan así yo...!-insistió Smoker.
-Capitán...-una voz joven pero autoritaria intervino. Smoker la reconoció al instante, y girándose se quedó sin habla. Al darse cuenta de eso los padres y alumnos se callaron. El hombre pelirrojo parecía tener autoridad, y Smoker lo contemplaba fascinado. Hacía tanto tiempo que no le había visto.
-Es imposible...-dijo él con voz ronca-Sha... Shanks...
-Hola capitán-Shanks el pelirrojo le guiñó un ojo a Smoker y luego miró a Luffy sonriendo-hola Luffy... buen derechazo, si Señor.
Luffy parecía, como poco, tan impresionado como Smoker.
-Shanks...-dijo el chico con un hilo de voz. Había pasado tanto tiempo... si para Smoker había sido poco, para Luffy había sido demasiado. No podía creer que por fin se encontrasen otra vez.
-¿Qué hacés aquí, Shanks?-Smoker por fin recobró el habla, espetando amenazador al recién llegado-creía que estabas en África.
-He vuelto-Shanks se encogió de hombros-aunque tengo que decir que Mozambique es bastante tranquilo comparado con esto.
Señaló a Akainu que estaba quedándose calado por la lluvia. Por suerte ahora llovía un poco más suave, aunque los truenos seguían sonando.
-Sakazuki... Dios mío, es increíble...-Aokiji miró a su compañero entre la emoción y la lástima. No iba a engañarse, sentía más la emoción de verlo ahí tirado, catatónico.
-¿Aokiji?-Nami le miró con sorpresa. ¿Dónde había estado él todo ese tiempo? ¿Escondiéndose de Akainu?
-Es una larga historia...-dijo el profesor forzando una sonrisa-pero oye, me alegro de veros bien a todos...
-A casi todos-intervino Usuff intentando hacerse oír nuevamente-escuchad...
-Esto no es tu jurisdicción ni mucho menos Shanks-dijo Smoker cruzándose de brazos-aquí mando yo y este cuento se ha acabado. El niño se viene conmigo... y tú mejor te largas.
-En realidad tampoco es tu jurisdicción, amigo-Shanks sacó un documento oficial del Estado que le pasó a Smoker-cuidado no se moje. Estas cesado... desde hace una hora. El departamento de Justicia me lo ha entregado después de que yo les mostrase unas pruebas irrefutables de que tú habías colaborado con Akainu en los horrores perpetrados en este reformatorio... y hay que decir, que de todos los cómplices que están imputados, sales casi el mejor parado, así que da gracias.
-Nno entiendo...-Smoker leyó la órden que lo dejaba en suspensión y luego miró a sus hombres-nno...
Pero ellos le dieron la espalda. La mayoría estaban furiosos por lo que les había obligado a hacer esa mañana, mientras que los que más le apoyaban escurrieron el bulto para no cargársela también.
-Si no te importa asumiré el control por mandato judicial hasta que esto haya terminado-dijo Shanks encogiéndose de hombros-ah y por cierto, debes permanecer a disposición de la justicia.
-Sí...-gruñó Smoker, muy cabreado-eso ya lo sé.
Shanks sonrió (estaba claro que disfrutaba enormemente con aquello) y luego miró a Luffy encogiéndose de hombros.
-Quién entenderá a estos federales... yo no-dijo con sorna-¡Luffy! ¡Tengo buenas noticias! ¡Ace ya está exculpado, y en estos momentos estará saliendo de la cárcel!
-¿Sí? Pues yo tengo malas noticias...-quiso decir Usuff, pero seguían sin hacerle caso.
Decidió ir directamente a la señora Vinsmoke, que instaba a sus hijos a entrar en el Reformatorio a buscar a su hermano. Ellos no se atrevían.
-¿Qué ocurre Luffy?-Shanks miró curioso al chico, que no sonreía y le miraba fijamente-¿es que no te alegras de verme? Recibí tu mensaje... siento haber tardado...
-Ace... está libre-dijo el chico. Estaba demasiado conmocionado, demasiado feliz como para poder expresarlo. Llevaba tanto tiempo soñando con ese momento... habían sido dos años verdaderamente infernales.
-Sí Luffy. Está libre y...-empezó Shanks pero entonces se calló al escuchar la sirena de una ambulancia. Habían sido muy rápidos desde Logetown. Había un centro entre la ciudad y el Reformatorio, y desde allí la habían mandado ante la llamada de socorro de Usuff.
-Pero... ¿quién?-Smoker frunció el ceño y Luffy pareció volver a la realidad. El chico se dio cuenta de que allí no estaban todod sus compañeros... faltaban Chopper, Sanji y Franky... además, aún no habían cogido a Magellan y a Kizaru. Luffy tuvo el peor presentimiento antes incluso de que los médicos se bajasen de la ambulancia.
-¿Dónde está el herido?-preguntó el enfermero mirando con sorpresa al pintoresco grupo de personas que se habían reunido en el prado del Reformatorio. Señaló a Akainu-es él...
-¡NO!-gritó Usuff. Le iban a escuchar, quisiera o no-¡Es lo que intentaba deciros! ¡Es Sanji!-miró a Luffy desconsolado-está dentro... está dentro... y le han disparado...
Todo el mundo se enmudeció mientras la señora Vinsmoke se llevaba las manos a la boca. La mujer, siempre fría y distante, se desmoronó en ese momento y entró corriendo en el Reformatorio sin decir nada más.
-Zanji...-Viola también fue corriendo hacia allí, asustada y temerosa por la vida del chico al que aún amaba.
-Vamos, rápido-dijeron los enfermeros. Usuff les guió. Luffy también fue con ellos. Desde la azotea, Zoro lo había escuchado todo. Él también se dispuso a bajar. No quería admitirlo, pero estaba muerto de miedo.
"No te rindas, cejas raras... por favor, no lo hagas..."
Pasadas unas horas había dejado de llover. Ahora poco a poco el sol asomaba entre las nubes de tormenta, dando un poco de calor y haciendo que se secase el rocío que había en la hierba.
-Vamos, saquémoslos de aquí cuanto antes-dijo uno de los policías mientras tiraba de las camillas.
Se llevaron los cadáveres de Sengoku y de Kizaru rápidamente a un furgón que enviaron de Logetown. No era muy ético dejarlos allí mucho tiempo en una institución llena de menores de edad, sobre todo porque ambos lucían en sus cuerpos signos de una violencia muy grave que les había quitado la vida.
Lo cierto era que los padres estaban más horrorizados por ellos que los propios niños. Para ellos eso no era tan sorprendente. A muchos les costó disimular su alegría al ver salir el cuerpo del director, y sobre todo el del despiadado profesor de Química que no le caía en gracia a nadie.
Magellan tuvo más suerte y después de ser rescatado de la caldera lo esposaron por cómplice y se lo llevaron a rastras.
En cuanto a Akainu otra ambulancia llegó de Logetown y se lo llevó rápidamente. Costó mucho cargarlo en la ambulancia por su enorme tamaño y peso, pero finalmente lo consiguieron y se lo llevaron. Nadie se despidió de él ni le hizo el más mínimo caso. Y esa fue la última vez que él pisó Shinsekawa, o que pudo pisar algo bien.
-Le esperan cinco juicios por todos sus cargos, el más grave sin duda crímenes contra la humanidad por el genocidio de toda una aldea en Irak-dijo Shanks mientras contemplaba como se lo llevaban-es una buena pieza. Pero ahora que lo has cogido Luffy, todo va a cambiar. El gobierno va a tener que responder por qué le ha dado tanta libertad de movimientos... en los próximos meses seguramente empiecen a caer más Akainus...
-Yo no le he cogido...-dijo Luffy rascándose la cabeza con aire triste-tú lo hiciste. Al final lo solucionastes todo, Shanks. Tú siempre consigues arreglar las cosas.
-¿Qué estás diciendo?-el pelirrojo levantó una ceja, divertido, mientras escuchaba lo que le decía el muchacho.
Había crecido tanto desde la última vez que se habían visto. Joder, era increíble.
-Cuando te fuiste a África me propuse arreglar yo solo mis problemas...-se sinceró Luffy-ser mi propio héroe... como tú... por eso nunca te llamé cuando encerraron a Ace... nunca te pedí ayuda... quería hacerlo yo solo...
Shanks asintió pero sonrió aún más. Acarició el sombrero del chico. El sombrero que le había regalado hacía ya tantos años... Luffy era solo un niño cuando Shanks y él se habían conocido resolviendo él uno de sus complicados casos en Foosha. El niño le había intentado ayudar (sin mucho éxito) pero impresionado por su tesón y por su buen corazón él se había hecho su amigo, y le había enseñado muchas cosas hasta el día de su partida al nuevo continente.
-Luffy... tú has resuelto todo esto... Sin mí, igualmente todo habría salido bien. Yo solo he servido para acelerar el proceso...-dijo Shanks con calidez-y no has tardado tanto como crees en arreglarlo. Te diré la verdad: cuando Ace fue encarcelado el abuelo Garp me llamó y me pidió que yo os ayudase a resolver el caso. Desde entonces he investigado a Akainu y Kizaru, y he intentado pillarlos... de no ser por tí que soportaste estar bajo su mando en el Reformatorio para conseguir pistas y resolver el caso a tu manera, yo nunca lo habría logrado tan rápido. Te lo debo yo a tí, y no al contrario.
Luffy asintió lentamente. Shanks le miró con orgullo. No, no había cambiado nada.
-Ven...-dijo el pelirrojo pasando un brazo por detrás del chico-tienes que contármelo todo... te he echado de menos.
-Hay mucho que contar-reconoció Luffy guiando a Shanks por los pasillos hacia la salida del colegio.
A Sanji ya se lo habían llevado hacía rato: después de conectarlo a una bombona de oxígeno le habían cargado en la ambulancia para llevarlo al hospital de Logetown. Pero él insistía en que se encontraba bien. Tenía aspecto muy frágil, pero era cierto que la vitalidad volvía a lucir en su suave rostro angulado.
-Sanji...-Luffy le dio la mano a su amigo mientras lo subían a dentro de la ambulancia. Él le miró como pudo (le costaba enfocar) y esbozó una tenue sonrisa.
-Qué tal capitán...-dijo con voz ronca mientras estiraba un poco una mano y tocaba a Luffy en el cuello-¿conseguiste salvar el día? No sé cómo... siempre lo haces.
-Lo he conseguido Sanji...-Luffy le miró con los ojos bañados en lágrimas. Se iba a poner bien. Él sabía que no le pasaría nada-y ha sido todo gracias a tí...
-No exageres... yo solo hice la... la tarta de mierda...-recordó Sanji, y rió un poco aunque le dolió más, así que paró de hacerlo.
-Tranquilo... en cuanto llegues iremos a verte-le dijo Nami sonriendole con dulzura. Él sí consiguió enfocar los ojos color miel de la chica. Una visión angelical en medio de aquel dolor de muerte.
-Todo va a ir bien Sanji.. tranquilo...-la señora Vinsmoke subió a la ambulancia con su hijo dándole besos y tomándole de la mano. Sanji no podía expresarlo ahora, pero estaba muy feliz. Su madre le estaba besando, le estaba dando afecto.. merecía la pena ser disparado por eso.
-Adiós chicos.. adiós marimo... -dijo Sanji mirando a Zoro que estaba al lado de Luffy y de Nami, y también se encontraba emocionado como ellos. Zoro nunca podría expresar el alivio que había sentido al verle con vida... nunca podría agradacerle a Chopper lo suficiente por todo lo que había hecho.
-Hasta pronto cejas raras-Zoro le guiñó el ojo y le sonrió para darle fuerzas hasta que las puertas de la ambulancia se cerraron y esta se alejó de allí. En la ambulancia solo había sitio para la madre de Sanji. Ichiji y Reiju se quedaron en Shinsekawa, y se les veía muy dolidos por lo que les había ocurrido a su hermano. A Zoro antes no le habían caído bien, pero ahora las cosas eran distintas.
-¿Queréis venir a dentro con nosotros?-les ofreció el peliverde tratando de sonar amistoso-aquí fuera vais a mojaros...
Ellos, abrazados el uno al otro, vacilaron un segundo. Finalmente asintieron, y Zoro los acompañó a dentro al comedor, donde Zeff estaba preparando para todos una recomfortante comida.
Zeff también se había despedido de Sanji antes de que se lo llevaran. Secretamente le había dicho que era su cocinero favorito. Eso sería un honor que Sanji conservaría siempre.
Una vez ido Sanji y la otra ambulancia con Akainu todo el mundo comió y bebió de la rica comida de Zeff. Padres, alumnos y profesores se sentaron juntos y hablaron mientras los internos de Shinsekawa explicaban a sus progenitores con pelos y señales todo lo ocurrido. Algunos encontraban la actitud férrea de Akainu normal, como los padres de Perona. Otros como Bellemere estaban absolutamente escandalizados.
-¿Y se puede saber a qué querías seguir viniendo aquí?-le preguntó la mujer a Nami mientras daba un trago a la botella de vino que Zeff le había dado, indignada-llego a saber esto y yo misma me cargaba a Akainu...
-Tenía que ayudar a Luffy...-le recordó Nami, molesta-además... tú no es que seas muy buena escuchado...
Bellemere miró a su hija con tristeza. Nami soportó su mirada. Sabía lo que su madre le iba a decir.
-Lo siento Nami. Fue todo culpa mía-confesó Bellemere. Nami la miró sorprendida. Vale, no era eso lo que se esperaba. Era algo más bien tipo "Nami eres una quejica" o "Nami entre el trabajo y la casa yo no doy para todo".
-No es... tu culpa...
-Si te soy sincera, estoy harta. Quería pasar más tiempo contigo antes de que te hicieras mayor y te fueras, como Nojiko... pero tú estabas muy lejos y con tus líos... no quería molestarte... luego Nojiko se quedó embarazada... y ahí sí que no pude aguantarlo...
-Si yo he podido perdonar a Nojiko, tú también deberías hacerlo-le dijo Nami mirando a su madre sin poder contener su emoción. Llevaba demasiado tiempo deseando poder hablar con ella así. Siendo sinceras la una con la otra... admitiendo sus fallos-Mamá ella no va a dejarle... y ahora nos necesita... aunque no pida ayuda...
-La verdad es que estoy asustada...-confesó Bellemere, y Nami la tomó de las manos-ella va a tener un hijo Nami... voy a ser abuela... y no quiero que ese monstruo le haga daño...
-Pero estaré yo mamá... y Zoro... ¡Y Luffy! ¿No lo entiendes?-Nami la apretó las manos mientras sonreía. Sólo quería hacerla entender por qué ella era ahora tan feliz-ya no vamos a estar solas las tres, nunca más. He conocido gente... amigos de verdad. Personas en las que se puede confiar, por encima de todas las cosas... Ellos van a ayudarnos. Nunca más estaré sola. Y tú tampoco... no quiero que volvamos a separarnos.
-Ay Nami...-Bellemere hipó un poco, emocionada y abrazó a su hija con fuerza. Desde lejos Zoro las observó hacerlo. Sonrió. Saludaría a Bellemere luego. Verdaderamente se alegraba de verla, y sobre todo de ver que por fin arreglaba las cosas con Nami.
-Ven... quiero que conozcas a Luffy-le dijo Nami a Bellemere, tirando de ella-es genial... le... le amo...
-Ah bueno... está bien-Bellemere se dejó llevar hacia donde estaban Luffy y Shanks para que su hija pudiera presentárselo como es debido. Ella ya había oído hablar de él por que Nami llevaba siendo su amiga muchos años, pero al contrario que con Zoro a él nunca le había conocido.
-El padre del chico llegará enseguida-le dijo el compañero de Shanks a su jefe, señalando a Chopper-pero creo que deberíais hablar con él.
-Gracias Ben...-Shanks asintió mirando al niño. Chopper se había sentado solo y parecía sumido en sus pensamientos. Lo acontecido esa mañana le había afectado mucho-¿vas tú, Luffy?
Luffy quería ir pero Nami le interceptó con su madre. Fue Zoro quien finalmente se sentó con Chopper. El espadachín sabía por Usuff lo que el niño había hecho, y entendía como se debía sentir.
-Hola Zoro...-le saludó Chopper con voz triste cuando este se sentó y le ofreció una Coca-Cola que había cogido para él. Chopper bebió rápidamente mientras él le observaba.
-Hola... ¿estás bien?-le preguntó Zoro mirándole disimuladamente. Él no tenía ni idea de que la calma de Chopper escondía una tormenta... pero había aprendido que sin duda cada persona es más profunda que el mismísimo oceáno, hasta un niño de once años.
-Sé que Usuff os lo ha contado... lo siento... no tengáis miedo... no suelo comportarme así...-dijo Chopper atropelladamente. Zoro arqueó una ceja, divertido.
-¿Te parece que yo tenga miedo?-le dijo con voz grave. Chopper asintió.
-Tienes razón... es que... bueno, es que yo tengo miedo...
-Lo sé. Pero no te preocupes. Sabes controlarlo-le consoló Zoro pasándole una mano por la espalda y acercándose a él. Sabía que igual que a Bartolomé, para Chopper era importante sentirse querido por sus amigos. Llevaba todo el año detrás de ellos en busca de atención, a veces siendo ignorando.
-A los demás no les pasa esto...-una lagrimilla corrió por la mejilla de Chopper-yo... he... he matado a una persona...
-También has salvado otra, nadie más hubiera podido-le recordó Zoro, mirándole fijamente-y yo siempre te agradeceré lo que has hecho por Sanji. Eres pequeño Chopper y... y has hecho cosas muy grandes.
Chopper se emocionó mucho al escuchar aquello, y lloró fuertemente. Después de un día tan intenso en el que había estado convencido por unos momentos de que iba a morir se sentía tremendamente aliviado, aunque también preocupado por el futuro... ¿cómo se supone que vives después de algo así? No lo sabía.
-Venga tío... eres un héroe... bienvenido al club-Zoro achuchó a Chopper y así consiguió calmarlo. Al rato llegó Brook que naturalmente se había emborrachado.
-¡Ey banda, alegrad esa cara!-dijo sentándose a su lado-¡Ahora sois leyenda! ¿Queréis un trago?
-Sí...-Zoro bebió ávidamente de la botella que le ofrecía el rockero.
-Yo también-Chopper bebió también con ganas. Esta vez lo necesitaba de verdad. El fuerte sabor del coñac le ardió en el estómago pero también me revitalizó.
-He oído que tu padre vendrá enseguida-le dijo Zoro a Chopper, que asintió más animado.
-Sí... ¿y el tuyo?
Zoro no supo que responder. La verdad es que ni lo había pensado. Pero era cierto. El trimestre en Shinsekawa había terminado. Después de lo ocurrido no permanecerían allí ni un día más. En teoría su padre tenía que ir a buscarlo y volver con él a su casa para empezar el nuevo curso. Pero Zoro no pensaba hacerlo. No tenía ninguna intención de seguir con el bachillerato. Él se iba a buscar a Robin, y después ya vería... trabajaría para conseguir esa casa en el campo... para poder vivir con ella... no necesitaba más.
Pasada la hora de la comida los padres comenzaron a marcharse con sus hijos. Muchos querían dejar aquel horrible lugar cuanto antes. Otros estaban dispuestos a ir a pedir explicaciones directamente a la puerta del Ministerio de Educación. Una cosa era encerrar a sus hijos y castigarlos, por ahí muchos eran capaces de pasar. Pero intentar matarles... alguien de arriba iba a tener que responder por todo ello.
-Nos vamos a Logetown, tenemos que completar unos informes y después podemos subir a recogeros-le ofreció Shanks a Luffy, que asintió despacio-así podréis ir a ver a Sanji al hospital esta misma tarde.
-¡Sí!-exclamó Luffy contento. Era por lo que más estaba preocupado. Pero había algo más que no entendía...-oye Shanks... ¿cómo pudiste pillar a Smoker? Quiero decir... ¿con qué pruebas?
-Ah, ¿eso?-Shanks soltó una carcajada y miró a su fiel compañero de aventuras, Ben Beckham, que asintió lentamente.
-Tu profesor, Aokiji-explicó Beckham apagando su cigarrillo con una sonrisa taimada-investigando a Akainu y Kizaru no encontrábamos nada porque el ejército lo tenía todo encubierto. Pero entonces se nos ocurrió investigar a Aokiji, por si acaso-soltó una carcajada-¡y la verdad es que lo que encontramos fue de aúpa!
Aokiji, que estaba sentado a un lado comiendo unas gachas en silencio le dedicó a Luffy una sonrisa nerviosa mientras masticaba muy rápidamente. Luffy arqueó una ceja, extrañado.
-¿Qué queréis decir?-preguntó rascándose la nariz y mirando a su profe intentando pillarlo.
-Pues que vuestro orientador tiene lo de orientador lo mismo que yo. Bueno, él sabe de lo que habla está claro, pero no tiene ni una sola titulación para acreditarlo: todas son falsas. La carrera de psicología, el máster en neurología y el máster en recursos sociales... todos falseados. De hecho ni siquiera tiene el título de la ESO..
-¿Quéee?-Luffy y Zoro miraron a Aokiji alucinados. El falso psicólogo se encogió de hombros, como si les hubiese gastado una broma.
-Chicos no hay que juzgar a la gente por su pasado eso siempre lo digo... lo mejor es tener en cuenta los actos que te han mostrado a tí...-intentó explicarles con su habitual calma.
-Pero que cara más dura-exclamó Hancok que también lo había escuchado.
-¿Entonces todo lo que nos dijo era mentira?-Kalifa y otros alumnos se fueron acercando a Aokiji, mirándole desengañados. La decepción de que uno de sus profesores favoritos fuese también un estafador los golpeó a todos como un mazo. ¿Dónde quedaban sus discursos alentadores sobre el valor propio y la ética personal?
-Oh, por favor no me miréis así-dijo el profesor sin perder la calma-he leído mucho sobre psicología, y todo lo que os he dicho es válido... es solo que nunca se me dio bien estudiar, y además necesitaba el dinero para dejar mi casa... Así que hice un pequeño timo inofensivo.
-Lo de la consulta que tuviste antes de esto en la que defraudaste veinte mil berries a Hacienda también es un pequeño timo, ¿no?-le preguntó Ben Beckham soltando una carcajada mientras le daba unas palmaditas en la espalda. Aokiji le miró apurado.
-No me estás ayudando... a dónde quiero llegar chicos es a que aunque yo no lo hiciera bien vosotros sí lo habéis hecho... siento haberos engañado. Pero si os soy sincero esperaba poder llegar a ser director y hacer de este sitio un lugar mejor...
-Qué cara más dura...-Beckham soltó otra carcajada.
-Si porque el sueldo de director no tenía nada que ver en tus aspiraciones-añadió Shanks de forma maliciosa.
-También tenía que ver pero lo digo en serio-insistió Aokiji nervioso-siempre he querido ayudar a los demás. Ganar dinero también, pero eso lo queremos todos. Pero os aseguro chicos que todo lo que os dije vino desde mi corazón. Creed en vosotros mismos. Believe in yourself.
-Eres como si Mr. Wonderful hubiese tenido un hijo-comentó Shanks apoyando su cabeza distraído mientras miraba al psicólogo-en fin, que en cuanto pillamos a Aokiji le hicimos una oferta: o cantaba o lo empapelábamos de por vida. Y eligió sabiamente.
-Me he jugado mi carrera con esto-dijo Aokiji con resignación-en cuanto la administración se entere de que yo he sido el profesor que ha denunciado sus métodos, jamás podré ser director de un centro, eso sí puedo volver a trabajar...
-Claro que sí hombre ¡En la prensa te van a poner por las nubes!-le animó Shanks. Daba la impresión de estar disfrutando de lo lindo. Aokiji le había caído muy bien. Al pelirrojo le encantaban los tíos con la cara dura como el cemento armado. Eran los que más disfrutaba deteniendo.
-Pero entonces... ¿Shinsekawa se acaba?-preguntó Kalifa expresando lo que todos pensaban-porque con esto...
-No-repuso Shanks tranquilizador-podrás volver de seguro aquí el próximo año...
-Bueno, tampoco he dicho eso-replicó Kalifa, aterrada con sólo pensarlo.
-... pero Aokiji no podrá ser quién lo dirija, así que seguramente la responsabilidad decaería sobre el siguiente profesor al mando. Y ese es..
Todos se quedaron unos segundos en silencio pensándolo. Entonces Aokiji ahogó un grito mientras miraba a la profesora...
-Boa...
Ella, que se había distraído mirando el culo de Luffy, levantó la cabeza extrañada.
-Pe... perdón... ¿Qué?-no podía ser cierto lo que acababa de oír. ¿Ella? ¿La directora?
-¡SÍIIII!-exclamó Luffy y le dio un fuerte abrazo a su profesora que parecía en medio de un shock-¡Viva la directora Hancok! ¡Viva!
-¡VIVA, VIVA!-repitieron el resto de alumnos y fueron hacia ella para felicitarla. Hancok parecía atontada y miraba hacia los lados sin entender nada.
-Cómo puede ser verdad-preguntó en tono alelado.
Atardecía. Los profesores debían quedarse para velar por el colegio hasta que se les explicara lo que debían hacer. Ellos no estaban vinculados a Akainu así que ninguno corría peligro, pero la mayoría no se sentía a gusto permaneciendo allí después de lo sucedido. Al igual que los alumnos estaban cansados y deseaban marcharse a casa.
Uno a uno los chicos se fueron yendo con sus familias. El doctor Hiruluk recogió a Chopper con los ojos anegados en lágrimas y luego estrechó uno a uno la mano de todos sus amigos con gratitud.
-He oído lo que ha pasado... Chopper y yo llevamos mucho tiempo trabajando en sus enfados...-les explicó a Zoro y a Nami con apuro.
-De no ser por él quizás nos habrían matado a todos. El profesor tenía un arma-le recordó Zoro-yo estoy en deuda con Chopper.
-Sí-corroboró Nami emocionada-todos.
-Gracias... gracias por todo...-el doctor Hiruluk vio que la doctora Kureha estaba en una de las ventanas del edificio y le saludaba tímidamente. Sonrió. Ya hablaría después con ella.
-No quiero que nos separemos-dijo Chopper poniendo morritos-quiero quedarme con vosotros... y quiero ir a ver a Sanji.
-A Sanji no se le puede visitar al menos hasta mañana-le explicó Nami que acababa de hablar con Ichiji y Reiju-pero si Hiruluk te deja puedes venir con nosotros.
Chopper miró a su padre con ojitos de cachorrito e Hiruluk lo permitió dando una seca cabezada.
-No tengo dinero para hospedarme en Logetown pero podría dormir en la vieja furgoneta-dijo el médico con una sonrisa. Luego miró a Zoro con melancolía-siento que hayas perdido tu ojo muchacho...
-Eeeeeh... ya lo había perdido antes-dijo Zoro extrañado.
-¡Ah, perdona! Es que no me acordaba...-se disculpó el doctor Hiruluk mientras Nami reía.
La tripulación de los sombrero de paja pasaría la noche en Logetown en un motel que pagaría Shanks. Así al día siguiente podrían visitar a Sanji en el hospital. Viola también iba a quedarse, ya era mayor de edad y sus padres se lo permitían, pero del resto de compañeros tuvieron que despedirse en ese momento.
-Cuídate mucho... y escríbeme, ¿vale?-le dijo Zoro a Bartolomé. Él asintió con los ojos llenos de lágrimas mientras estrechaba la mano de Zoro. Le debía tantas cosas. Pero el espadachín consideraba que él se las debía también.
-Gracias Zoro... nunca... nunca os olvidaré-dijo mientras se secaba las lágrimas. Zoro decidió darle un abrazo.
-Ni yo. Hasta pronto, Barto.
Bartolomé asintió sonriendo y se fue hacia el coche donde su padre esperaba. Él estaba asombrado: veía a su hijo enormemente cambiado desde que lo había dejado allí. Levantando una mano el padre de Bartolomé se despidió también de Zoro, suponiendo que realmente aunque no lo supiera él también le debía algo.
-Namiii...-Kalifa y Carrot se abrazaron a la pelirroja dando saltitos mientras lloraban como unas plañideras. Kalifa sacó su móvil y se hicieron un selfie juntas de despedida.
-Tenemos que seguir viéndonos-dijo la rubia con dulzura-¡Y con Robin! Espero que Zoro pueda encontrarla...
-Sí, yo también-reconoció Nami ahora sin poder disimular su tristeza. Apenas habían pasado unas horas pero ya echaba de muchísimo de menos a su mejor amiga.
-¡En Navidades quedamos! ¡Yo estoy dispuesta a ir dónde sea, y Carrot!-exclamó Kalifa mientras le daba un abrazo a Zoro y a Usuff-cuidaos... y cuida de Kaya...
-Eso haré-Usuff abrazó muy fuerte a Kalifa. Se habían hecho buenos amigos este año, y él sospechaba lo que ella sentía en realidad-¡sé que le va a encantar mi cuadro!
-Seguro que sí-Kalifa se reajustó sus gafas y luego los miró entristecida-¡ha sido tan corto! Me hubiera gustado que durase más. Lo bueno, claro...
-A mí también-reconoció Nami-pero siempre nos quedarán tus saques de mierda en volley...
-¡Eeeeeeeh mira zorra...!-fingió enfadarse Kalifa y las dos se echaron a reír, se abrazaron y luego lloraron jurando que se escribirían todos los días.
-Adiós Zoro...-le dijo Carrot al chico, cortada.
-Adiós-respondió él con amabilidad. Ya no le importaba lo que había ocurrido entre ellos, para él quedaba muy atrás.
Carrot se dio cuenta y agachando la cabeza se fue de allí sin decir nada más. Ella no le olvidaría pero sabía que él a ella sí.
-Bueno... supongo que solo quedamos los súper mejores-comentó Franky que venía del brazo de Brook-hoy he visto mi vida pasar ante mis ojos... y creo que no he vivido lo suficiente.
-No, yo tampoco-corroboró Zoro. Miró a Brook que tenía un brillo especial en sus ojos-¿vendrás a Logetown a ver a Sanji?
-Pues claro-dijo el profesor con ternura-somos una banda, ¿no? Nos apoyamos...
-Supongo que después volveremos a casa, ¿no?-Nami miró a su madre no muy convencida.
-Claro-dijo ella, guiñándola un ojo-pero si quieres, puedes traerte a tu chico. Es majo.
-¿Sí?-Nami la sonrió emocionada. Luego cambió de humor-¡Pues claro que es majo, es mi novio! ¿Y desde cuando necesito tu permiso para hacer algo?
-Calla, cansina-dijo Bellemere dándole una colleja mientras se encendía un cigarro-iros de rollo por ahí o algo.
Luffy se estaba despidiendo de Shanks que regresaría enseguida a buscarlos.
-En cuanto deje al chico en la comisaría y aclare lo de Akainu subo a por vosotros. Hubiera estado bien que bajaseis en el autobús, pero creo que no vais a poder utilizarlo-dijo Shanks señalando el vehículo que seguía soltando humo estrellado sobre los coches de la policía.
-¿A quién vais a llevar?-Zoro se acercó con Nami, Usuff y Franky hasta Luffy y Shanks. Él ya se imaginaba cual sería la respuesta: aún le quedaba una cuenta que saldar con Law...
Efectivamente Ben Beckham apareció en las escaleras llevándose al moreno esposado. Law mantenía la cabeza gacha, y cuando vio a los que una vez fueron sus amigos cerca suyo cerró los ojos intentando ignorarlos.
-Al coche, buena pieza-dijo Beckham abriendo el maletero y echando el alijo de droga de Law en él-por cómplice de Akainu no creo que podamos demostrar mucho, pero con estas papelas te esperan al menos cuatro años...
-Joder...-Zoro miró a Law y se odio a sí mismo por sentir lástima por él. Junto a Luffy había sido su mejor amigo en el Reformatorio... ahora no le quedaba ni un buen recuerdo al que aferrarse. Law lo había destruído todo. Al contrario que él, Zoro sí había sido capaz de cambiar y de salvarse antes de hundirse en su propia oscuridad.
-¿Quieres decirle algo Luffy?-Shanks sujetó a Law impidiéndole entrar en el coche cuando el chico del sombrero de paja se acercó al moreno con el rostro impertérrito. Law miró a Luffy con los ojos enrojecidos y el rostro desencajado: Eustass se lo había hecho pasar muy mal antes de entregarle a Shanks... el dolor y la humillación le durarían siempre.
Pero ahora Luffy estaba en frente suyo con solo la verdad en su mente, y Law se temía lo que el muchacho fuese capaz de hacer. Sabía cómo se ponía Luffy cuando se enfadaba, y calculaba que no le iba a quedar ni un solo hueso sano.
-Luffy...-Zoro miró a su amigo preocupado por lo que este fuera capaz de hacer. Pero una vez más Luffy le sorprendió. Como siempre.
-Te perdono-dijo con voz quebrada mientras miraba a Law. Ahora sí que se pudo descifrar la expresión en la cara del chico: era tristeza. Law le miró con los ojos como platos mientras escuchaba sus palabras-tú siempre serás mi nakama.
Zoro miró a Luffy conmovido mientras Shanks sonreía orgulloso del muchacho, y Nami se secaba las lágrimas. Law también miraba a Luffy. Estaba sin habla. Sus labios temblaron mientras Shanks lo metía en el coche, y ni cuando le cerraron la puerta ni cuando arrancaron dejó de mirar a Luffy. Poco a poco le vio alejarse.
Aquellas palabras fueron tan breves como poderosas. Que Luffy fuese capaz de perdonarle pese a todo lo que le había hecho, pese al engaño y la crueldad con la que le había tratado dejaron huella en Law. Luffy lo sabía. Esperaba que tal vez, viendo que él era capaz de perdonar y dejar atrás el pasado, Law pudiese algún día imitarle empezando por lo más difícil: perdonarse a sí mismo.
Luffy y sus amigos contemplaron como el coche de Shanks se llevaba a Law hasta que esté desapareció en el horizonte, y luego se dispusieron a volver dentro.
Volvía a llover bastante, y hasta la noche Shanks no volvería para recogerlos.
-¿A alguien le apetece ir a ver la tele un rato?-les preguntó Franky animado-Sengoku tiene una en su despacho...
-Supongo...-Bellemere se apuntó, y fue a sacar la tele para bajarla al hall con Franky mientras los profesores se retiraban a sus cuartos, fatigados.
-Al final todo ha salido bien... oh, chicos-Jinbei abrazó a Luffy y a Nami mientras resoplaba-¿dónde está Robin? Tenéis tanto que contarnos...
-Sí, venid y contárnoslo todo...-pidió la doctora Kureha que colgada del brazo de Hiruluk- nosotros aún no entendemos nada... solo que Akainu quería mataros.
-Veréis... es todo culpa de una piedra. Akainu la quería para no se qué-empezó a contar Luffy como siempre muy animado-Robin fue la que lo descubrió, porque es muy lista...
-La alumna más brillante que he tenido, sin duda-corroboró Jinbei mientras acompañaba al chico al interior del edificio.
Nami iba a seguirlos cuando vio que Zoro estaba en la entrada, viendo la lluvia caer sobre el campo.
-Piensas ir a buscarla, ¿verdad?-le preguntó colocándose a su lado. Zoro dio una seca cabezada.
-No hay nada más en mi vida... que quiera hacer ahora-admitió. Nami se mordió el labio mientras lo pensaba. Llevaba puesto el sombrero de paja de Luffy, él se lo había colocado en la cabeza.
-Te ayudaremos-dijo ella finalmente. Zoro la miró con sorpresa-deja que investigue un poco... no vamos a dejar que ese tío se salga con la suya... si le pedimos ayuda a Shanks seguro que podemos encontrarla...
-Ese tío es muy peligroso. Acuérdate de que casi la palmas-la recordó Zoro mientras acariciaba el filo de su espada distraído. Hoy había tenido una gran victoria. Pero ahora sentía que esta carecía de sentido, si no podía compartirla con la persona que más amaba.
-Zoro...-Nami le acarició la espalda y él la miró sorprendido. Y pensar en cómo habían empezado aquel verano... y en lo que los dos habían vivido después-prométeme que seguiremos siendo amigos... que no volveremos a estar así... separados.
-Te lo prometo Nami-Zoro la miró y se esforzó por sonreírla-mi espada siempre luchará por tu corazón. Y cuando recupere a Robin... espero que todos podamos estar juntos de nuevo...
-Sí...-Nami asintió mientras le abrazaba. Se quedaron así un rato juntos. Nunca dejarían de quererse. Pero ahora los dos podían seguir adelante, sin tener que renunciar a formar parte el uno de la vida del otro.
-Ha sido de locos...-dijo Nami finalmente, y Zoro rió.
-Te parecerá una locura, pero voy a echarlo de menos... casi todo.
Nami rió y ambos siguieron bromeando mientras la lluvia caía. Iban a meterse dentro para ir con los demás cuando Nami creyó distinguir algo en la lejanía. Conocía ese coche, había visto a Zoro bajarse de él alguna vez...
-Zoro... Zoro...-la chica le tiró de la manga mientras señalaba la carretera.
-¿Qué?-dijo él volviéndose y entonces también se quedó mudo.
-Tu padre...
El señor Roronoa se bajó del coche con aspecto afectado. Subió ladera arriba muy rápido sumido en sus pensamientos, cuando entonces se encontró cara a cara con su hijo. Zoro no supo qué hacer. Llevaban tres meses sin hablarse, y sin verse. Sabía que él seguía enfadado...
-Hola... papá-dijo Zoro finalmente levantando inseguro una mano para estrechársela.
-Hijo...-el señor Roronoa se echó a los brazos de Zoro y lo estrechó con fuerza. Había escuchado todo en la radio mientras iba a recoger a Zoro tras salir del trabajo. La angustia había ido creciendo en él al saber que había un alumno herido por un disparo. ¿Y si era su hijo? ¿Y si le había pasado añgo malo? Aquellos tres meses sin verle se le habían hecho indescriptiblemente dolorosos...
Zoro se quedó paralizado sintiendo el abrazo de su padre y entonces lentamente cerró los ojos y lo estrechó en sus brazos. Le recordaba más alto. Pero incluso teniendo que inclinarse un poco para abrazarlo Zoro sintió como si volviese a ser ese niño necesitado de afecto y asustado que una vez había sido.
Ese niño que se sentaba al lado de su padre y escuchaba sus discos en el coche, y disfrutaba oyéndole narrar sus batallitas.
Zoro casi levantó a su padre al abrazarle, y después, cuando se separaron, no pudo evitar reír de la emoción.
-¿Qui... quieres entrar...?-le preguntó mientras se limpiaba las lágrimas de los ojos-tengo mucho que contarte.
El señor Roronoa asintió llorando también, y entonces siguió a su hijo al interior del Reformatorio. Ahora por fin volvían a estar juntos, y no se refería a físicamente, si no a que por fin se habían reencontrado. Y aunque pareciese difícil, a partir de ahora todo iba a ir bien.
¿Os gustó? Espero que sí, porque este es el capítulo por el que me esforcé tanto por escribir este fic. El desenlace de todos los personajes y la resolución del misterio me hacían mucha ilusión, al igual que el enfrentamiento entre Luffy y Akainu.
Mis partes favoritas fueron:
-La terrible historia secreta de Akainu y Kizaru con el pueblo perdido del foneglifo
-La traición de Law ¡naturalmente! Sé por vuestros reviews que era uno de los personajes más queridos, pero ahora el personaje cambia completamente y alcanza una nueva dimensión. ¿Qué os pareció a vosotros su historia?
-Chopper acabando con Kizaru. No sé, me hizo mucha gracia escribir esa parte, y también completa mucho el arco de Chopper, jajaja
-Zoro vs Mihawk, naturalmente, con la desvelación del secreto del profesor
-Y por supuesto Luffy vs Akainu, que me parecía muy épico mientras lo escribía, sobre todo la derrota del malvado profesor y la proclamación de Luffy como "rey de Sinshekawa"
¿Qué os gustó a vosotros? ¡Espero vuestras reviews con mucha ilusión, y la semana que viene el capítulo final y la despedida de los personajes principales! Un fuerte abrazo, disfrutad de Halloween y de Todos los Santos, y nos leemos muy pronto ;)
