Título: A tu familia le gustan las lolis.

Sumary: Los vampiros parecen tener una extraña preferencia por mujeres sin pecho. [Serie de mini historias sin/con conexión, únicamente con el fin de desestresarme al escribir]

Advertencias: Posible OoC/Comedia absurda/Situaciones exageradas.

Cantidad de palabras: 212/Cortesía de Magic Word en complot con Microsoft para hacernos creer que de verdad hay esa cantidad de palabras en el capítulo.

Disclaimer: Diabolik Lovers no me pertenece, pero me shippeo intensamente con Yui :3

O

O

O

El caluroso ambiente del primer día de julio no fue suficiente para aquellas personas que decidieron reclamar en grupo el derecho que se les otorgó verbalmente, gracias a un cierto vampiro pelirrojo, que había hecho destacar notablemente el hecho de que no poseía autocontrol alguno, sofisticación, inteligencia, decencia, o siquiera una pizca de discreción, todo esto, bajo la perspectiva de Sakamaki Reiji.

Parecía ser que ni siquiera el miedo visible en el rostro de algunos era suficiente para aminorar la cantidad de gente que había llegado desde la noche anterior a acampar en sus terrenos, todo con tal de obtener un lugar en la formación de humanos que esperaban turno desde el amanecer a las puertas de la mansión Sakamaki.

Reiji los observó silenciosamente desde una ventana en la sala que daba cierta vista al patio delantero, mirando con asco la enorme fila de personas que llenaban de hedor corporal las instalaciones de la mansión Sakamaki, algunos visiblemente molestos, pero conteniendo sus gritos y reclamos, esperando su turno, por su propio bienestar físico y moral.

Si todo esto no era ya una situación ridícula de presenciar, eran notables los carteles y pancartas de fanáticas llenas de mercancía con su imagen tomando miles de fotos en su dirección, entonando coros de adoración a ellos y vitoreando cuánto los amaban. Por un lado, era curioso ver como la humanidad, específicamente jóvenes adolescentes sin aparente madurez emocional, decían amarlos por lo que creían entender que eran ellos a partir de un simple videojuego, por el otro...

¿Por qué diablos había más carteles del vago rubio?

¡Incluso la humana tenía más fans que él! Y, contrario a lo esperado, casi todas eran mujeres en vez de hombres...

Estaba indignado por semejante falta de buen gusto.

¿Osaban venir a su mansión, trayendo incluso carteles de otros tipos como los Mukami y Tsukinami? Esas humanas insignificantes no conocían sus propios límites.

Al menos no era el que tenía el mayor problema con la escasez de fans...

Exhaló frustrado, analizando sus opciones. Podrían desaparecerse por unas semanas en el mundo demoníaco, pero la gente seguirá sabiendo de su existencia hasta que se complete el ciclo mágico de esa persona y los recuerdos sobre su existencia sean eliminados de nuevo, pero temía por lo que pasara mientras tanto.

Los inútiles que cuidaba no aguantarían por tanto tiempo y estaba seguro de que mataría a Ayato en algún momento si lograban entrar a la casa y su laboratorio o sus preciadas vajillas estaban en peligro. Si él perdía el control, todo estaría en caos.

Pese a todo, los humanos estaban estableciendo sus propio orden allá afuera.

—Aunque quisiera saber por qué... —murmuró entre dientes, buscando con su mirada llena de rabia contenida al seguramente culpable de toda esta situación.

Ayato lo observó también y tragó saliva en silencio, permaneciendo callado y nervioso en uno de los sillones cercanos. En esta situación, dónde allá afuera las cámaras lo perseguían a donde vaya, huir lejos de Reiji no era posible, e ir al mundo demoníaco sería peor con esa persona lista para sermonearlo. Sabía que era más conveniente permanecer ahí, sin abrir la boca.

—¡Kanato está planeando quemarlos a todos!

O ese era el plan, pero no pudo evitar gritarlo cuando se sintió observado por el pelinegro. Solo quería desviar la atención.

Reiji sabía de esto, pero cuando miro al de cabello morado parado en la ventana, sonriendo macabramente y jugando con fuego mágico en la palma de sus manos mientras observaba a los humanos como viles insectos que exterminar, temió por la casa.

—¡Kanato, deja eso y ve a tu cuarto! —le ordenó.

—¡Teddy y yo no estamos haciendo nada!

—¡No me importa eso, tienes prohibido usar fuego hasta que arreglemos esta situación! —Ambos se miraron, desafiándose, pero antes de que Kanato pudiera seguir replicando, el pelinegro añadió. —¿Quieres que te prohíba el azúcar?

Pronto, las miradas mortales se convirtieron en ojos llorosos y su escándalo y agudo grito aturdió a los vampiros por igual.

—¡Nunca me dejan hacer nada en esta casa! —desapareció, teletransportándose a su cuarto.

OoOoO

Notas de Kou: Según yo era un pequeño corto en lo que termino el cap de Change! y ahora son tres partes. Sigamos con este extraño mundo dónde todos saben de los vampiros xD