Disclaimer: Naruto y sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto
Hola, gracias por entrar n.n
Este drabble forma parte de un proyecto personal llamado Diez redondos y muy orondos años, por mi aniversario en esta página. De ahí el título del fic XD
Kakashi tal vez haya sido mi primer personaje de manga/animé favorito, todavía recuerdo la emoción que sentía cada vez que aparecía en escena, aunque con el tiempo haya visto tantas historias y personajes nuevos que un poco se fue quedando atrás. Sin embargo, mi amor por él nunca morirá! Jamás!
Se trata de una escena muy, muy simple y conocida, pero que también se ha ido quedando atrás: el entrenador con sus discípulos, Kakashi con el Equipo 7 cuando sólo eran eso, el Equipo 7. Disculpen por la falta de originalidad y la repentina nostalgia.
Disculpen también por los posibles fallos que puedan encontrar y gracias por leer :D
Por diez minutos
En el cielo de Konoha, el sol había comenzado a declinar. Tres sombras ubicadas en el patio de la academia reaccionaron al cambio imperceptiblemente al principio, pero con mayor visibilidad a medida que el tiempo avanzaba, estirándose y estirándose como los minutos y las horas que llevaban allí apostadas.
Con un gruñido de fastidio, Naruto ensayó una nueva posición. Las posaderas se le estaban acalambrando y el estómago no hacía más que quejarse. La hora del almuerzo había pasado sin que hubiera sido invitado a un tazón de ramen prometido el día anterior cuando le dieron cita allí, y maldijo por lo bajo.
Por su parte Sakura, previsora, había llevado algunas revistas para leer. Sin embargo, ya iba por la tercera ronda de relectura y casi se había aprendido de memoria algunos artículos. Hastiada de la repetición, dejó a un lado el ejemplar que iba a releer por cuarta vez y decidió arrancar hoja por hoja para confeccionar barquitos de papel. ¡Y que todos los dioses ninjas le demandasen la futilidad!
El único que permanecía imperturbable en esa inacabable espera vital era Sasuke. Sentado con aire reflexivo, aunque también con creciente rencor, observaba el camino por el que tendría que haber aparecido hacía horas el desconsiderado de su entrenador. Pero ni señales del maldito sujeto.
-¿Qué hora es? –preguntó Naruto por centésima vez.
-Es inútil, no nos servirá de nada saberlo –contestó Sakura.
-Pero se está tardando y nosotros aquí, ¡consumiendo el tiempo como si no valiera nada! –rezongó él con tono infantil.
-Paciencia.
-¿Todavía más?
-Ahí viene –anunció Sasuke, las dos primeras palabras que pronunciase en esa desesperante y dilatadísima jornada vacía, anodina, desperdiciada… muerta.
-¿Cómo les va? ¿Me esperaron mucho? -indagó Kakashi con la calma y la naturalidad que sólo las personas impuntuales e inconcientes de tal defecto pueden detentar.
-¡Te esperamos todo el día! –estalló Naruto.
-¡Habíamos quedado a las diez de la mañana, Kakashi-sensei! –exclamó Sakura.
-Idiota –masculló Sasuke.
-Pero entonces habré demorado unos diez minutos –repuso el susodicho mientras consultaba su reloj-. ¿Lo ven? ¿Por qué tanto lío? –añadió, mostrándoles la hora.
Su reloj pulsera se había parado en las diez y diez. Y eran las cinco de la tarde... Al parecer la declinación del sol no significaba nada para un shinobi con problemas de ubicación temporal.
Ni siquiera el más hábil de los escritores podría describir la clase de reclamos y reacciones violentas que sobrevinieron a continuación. Eran tres estudiantes al borde del agotamiento moral enfrentándose a un entrenador tan descuidado como indolente, por lo que supusieron que al menos en el territorio de la revancha le podrían ganar.
Sin embargo, Kakashi logró salir indemne de cada ataque verbal y de cada maniobra ninja individual o en conjunto. En cambio, sus tres estudiantes aprenderían con dolor, con mucho dolor, que no hay táctica ni reclamo que tenga el poder de corregir a una persona impuntual.
