Y llegamos al capítulo final. Es el momento. Tenía muchas ganas, como vosotros, de que esto pasara, pero a la vez me da muchísima pena porque he disfrutado con este fic y vuestros reviews mucho. Espero que lo disfrutéis tanto como el resto ¡a ver que os parece!
-Guest: Hombre, pues deberías haberlo leído todo, ¿no? ¡Cuando dispararon a Sengoku empezaba lo bueno!
-LiliGI7: Qué bien, me alegro mucho de que te haya gustado, esperaba con ganas tu review. Sí, la verdad es que Akainu y Kizaru tuvieron finales muy satisfactorios (aunque Akainu sobrevivió, eso sí) porque eran realmente malos, y lo de Law... fue lo más inesperado de todo, yo creo. Siempre me gusta tener un par de sorpresitas reservadas para el final, jajajajaja. ¡Un abrazo muy fuerte amiga, espero que este también te guste!
En las noticias no se hablaba de otra cosa: "La tragedia del Reformatorio Shinsekawa".
Normalmente uno cree lo que viene en las noticias al pie de la letra, y puede imaginarse perfectamente la situación que estas mismas describren. Pero Zoro podía dar fe de que en realidad las noticias son muy incompletas, y que con la información que dan no basta para entender realmente nada. Faltan por explicar las personas... las amistades... los olores, las canciones, el amor... pero en lo sustancial había que reconocer que los periódicos y canales de noticias no erraban: amparado por el gobierno gracias a sus importantes influencias un asesino había torturado a un montón de niños hasta el punto de asesinar a una de ellos e intentarlo con al menos otros siete a los que había secuestrado. Lo más grave de la situación era por supuesto que los malos tratos (palizas, encierros) a los que se acusaba a Akainu entraban dentro del marco de la nueva ley de Reformatorios. Era una realidad de la que hasta ahora no se había hablado, y que al ser protagonista en una noticia tan estrambótica como interesante había conseguido por fin ponerse en el punto de mira del país.
Como Shanks predijo hubo manifestaciones por toda la nación en contra de la nueva ley educativa y las cada vez más graves diferencias en la brecha social. El gobierno estaba en serios apuros y naturalmente su portavoz tuvo que garantizar que en los próximos meses vendrían grandes cambios en la ley.
En cuanto a Akainu tenía cinco juicios pendientes por todos sus crímenes. Sus grandes influencias le habían dejado tirado, él tendría que pagar el pato por todos los demás beneficiados de las influencias. Pensando en Kizaru, el subdirector deseaba haberse muerto él también. Ahora sin embargo se había convertido en la persona más odiada del país, y su rostro circulaba por Internet con las noticias de sus abominables acciones a lo largo de los años.
-Nosotros nunca quisimos nada de esto-dijo Zoro al terminar la entrevista-solo queremos que nos dejen en paz... que podamos equivocarnos y arreglar las cosas.
-Creo que los colegios de verano pueden ser maravillosos...-esa fue la parte de Nami en la entrevista-y, y necesarios, no me entiendas mal. Pero no un Reformatorio. Y no así.
-Todo fue gracias a mí y a mi buen elaborado plan-Usuff fue el que más habló en la entrevista, y todo era mentira naturalmente.
-¡Yo ahora Ace está libre!-le explicó Luffy a la entrevistadora cuando estaban terminando-¡Mañana voy a ver a mi hermano!
-Unas palabras muy sinceras de nuestro nuevo amigo Luffy. Esperamos que te vaya muy bien este curso escolar-dijo la periodista mientras el programa en directo iba acabando.
-¡Claro que sí! ¡Gracias a los cinco pasos de Aokiji!-dijo Luffy muy contento sin enterarse de que ya había que cortar, y ni corto ni perezoso se puso a explicárselos.
Solamente habían pasado tres días desde que dejaron Shinsekawa. Los nakamas habían estado alojados en Logetown con Shanks, e iban a ver a Sanji todos los días al hospital pasando muchas horas a su lado. El rubio se había recuperado rápidamente de su herida, y era posible que al terminar la semana ya pudiera al menos ser llevado a su ciudad.
-Lo que más rabia me da es no haber salido en el reportaje...-comentó Sanji cruzado de brazos en la cama de su habitación-hubiera estado bien que alguien pudiera darle un toque de glamour...
-Tú siempre le das "tu toque" a todo-le picó Zoro sentándose a su lado-aquí tienes cartas de recuperación, mira: de Zeff, de Kalifa, de tu primo... anda, esta es de Ivankov...
-Quita, quita...-dijo Sanji con miedo-¿oye... y Luffy y Nami?
-Eeeeh... pues ahora venían... creo que ella iba a tomar algo-dijo Zoro algo apurado. No quería mosquearle.
-Ya-Sanji arqueó una ceja con incredulidad y luego dejó caer su cabeza en la almohada-joder marimo... ¿recuerdas esa vez que hablamos? Te dije que los dos estábamos mejor que antes... me equivocaba.
-Viola...-Zoro no sabía cómo abordar el tema.
-No vamos a volver. Hoy le he pedido que se vuelva a casa. No quiero seguir haciéndola daño-explicó el rubio mirando por la ventana con amargura-joder... no paro de liarla, ¿sabes?.
-No es cierto-le dijo Zoro intentando animarlo.
-Y Robin... no sabes nada, ¿no?-Sanji entendió que no por la expresión sombría del chico.
-No...
-Oye... vamos a encontrarla. Te ayudaremos, ¿te acuerdas? Somos nakanas...
-He hablado con mi padre...-Zoro sonrió al recordarlo. Habían hablado de tantas cosas esos tres días-no volveré al instituto este año. Tengo que buscar a Robin. Y después, me iré con ella.
Sanji no parecía muy convencido pero asintió apoyando la decisión de su amigo.
-Te voy a echar de menos marimo. Me jode, pero es la verdad-reconoció humildemente.
-Tsk, yo no-se burló Zoro a mala idea-lo que me extraña es que hayan tardado tanto en darte un balazo.
Aunque Sanji estaba en la cama alcanzó perfectamente para vapulear a Zoro y mientras los dos se pegaban entraron Usuff y Chopper, que venían charlando animados.
-Mejor volvemos en otro momento, eh-dijo Usuff burlón mientras les miraba sugerentemente.
-Calla que cobras-le avisó Zoro.
-¡Te hemos comprado una cosa Sanji!-dijo Chopper llendo hasta él. El rubio le sonrió dulcemente. Estaba en deuda con él, eso jamás iba a olvidarlo.
-¡Este súper kit de cocina!-exclamó Usuff enseñándole una caja enorme llena de instrumentos culinarios-¡Para que nos cebes bien cuando vayamos a visitarte!
-No sé si podréis venir... mi madre está muy maja conmigo, pero no creo que le dure-comentó Sanji mientras abría el kit emocionado-tíos... no teníais por qué...
-Pues claro-Zoro le dio un puñito amistoso a su amigo en el hombro y luego los cuatro amigos charlaron distraídos sobre lo que les había pasado, y sobre cómo sería su vuelta a casa.
-Supongo que ahora que soy famoso las chicas se me tirarán encima...-dijo Sanji fumándose un cigarrillo aprovechando que no estaba la enfermera.
-¿Las chicas?-repitió Chopper asombrado.
-Oh, sí...-Zoro le rascó el cabello al niño mientras le guiñaba un ojo a Usuff-prepárate Chopper porque en cuanto llegues se te van a desnudar delante tuyo...
-Iiiiiiih...-el niño se puso rojo como un tomate solo de pensarlo.
En el cuarto de los fusibles del hospital Luffy se había bajado los pantalones y penetraba a Nami dando pequeños gemidos mientras ella le alborotaba el cabello, con las mejillas sonrojadas.
-Aaah Luffy... Aaah sí... sigue, sigue...-pidió ella rodeándole la cintura con sus piernas y dejando que el chico la apretase las tetas abriéndola el escote de la blusa.
-Ven aquí...-Luffy las mordisqueó como si fueran un postre y luego mirando a Nami muy serio empezó a ir más rápido. Su trasero vibraba como si fuese automático de forma que se movía dentro de ella con un ritmo condenadamente rápido. Nami le miró extasiada. La volvía loca cuando hacía algo así.
-Mme lo he ganado... ¿no te parece?-susurró el sudoroso Luffy mientras ella se retorcía sin poder resistirlo. El chico la masajeó los muslos y dejó que ella palpase su trasero mientras volvía a moderla en las tetas.
-Te lo has ganado... es verdad...-Nami le besó en los labios y luego se miraron fijamente mientras él iba más despacio pero se hundía en ella con muchísima profundidad.
-Me lo he ganado... soy el rey... y tú eres mi reina...
-Tu... tu reina... ahhh...
-Eres mi reina Nami... gime para mí... gime... sí... ¡sí!
Nami gimió escandalosamente mientras fuera la gente pasaba muy rápido al lado del cuartito, cortados. Luffy reía mientras la recorría todo el cuerpo a besos, y ella sentía que la piel de su novio estaba tan caliente que la estaba abrasando.
-¿Qué es eso?-Nami reconoció la musiquita que estaba sonando. Era esa cancioncilla que a él tanto le gustaba.
-¡El móvil! ¡Ace!-Luffy aún tenía su pene dentro de Nami cuando sacó el móvil y contestó. Ella se apoyó en la pared y esperó, recolocándose el pelo y mirándole un poco fastidiada. Pero bueno, todo fuera porque Luffy estuviese contento...
-¿Sí?-preguntó el chico emocionado-¿quién eres?
-¿Quién va a ser Luffy? ¡El abuelo!
Nami reconoció la estridente voz de Garp a través del móvil.
-¡Qué bien abuelo! ¡Sí, sí! No... estoy aquí con Nami...-le explicó Luffy. Ella le lanzó una mirada que quería decir "no le des más detalles".
-Estoy muy orgulloso de ti Luffy-dijo el abuelo Garp enjugándose las lágrimas-vuelve pronto a casa... pero... pero ahora... hay alguien que quiere saludarte... hoy por fin hemos llegado...
-Sí...-Luffy miró a Nami y sonrió. Ella se fue separando de él mientras le seguía mirando, emocionada. Para Luffy era un momento por mucho tiempo esperado. Pero también lo era para Nami. Ella quería a Ace y había estado con Luffy para salvarle desde el principio.
-¿Luffy?-la juvenil voz de Ace resonó al otro lado de la línea. Luffy abrió mucho los ojos mientras señalaba el móvil y miraba a Nami, emocionado-¿eres tú, tío?
-Ssí... soy yo... Ace...-Luffy miró a Nami con los ojos llenos de lágrimas y luego cerró los ojos un momento. Llevaba dos años sin poder escuchar la voz de su hermano. Por fin estaba ahí de nuevo... por fin podía estar en paz. Ace estaba bien.
-Luffy...-por el tono de voz que estaba empleando su hermano mayor Luffy dedujo que el chico estaba también al borde de las lágrimas-lo hiciste... lo hiciste, venciste a Akainu... lo conseguiste... eres el rey.
Luffy asintió lentamente. Nami sonrió y le acarició la mejilla al chico. Era mejor dejarlos solos para que pudiesen seguir hablando. Después de besar levemente a su novio en la mejilla le subió los pantalones y salió del cuarto recolocándose la ropa. Escuchó a Luffy reír mientras Ace exclamaba.
-¡¿Una tarta de mierda?! ¡Me estas vacilando tío! ¡Jajajajajajaja!
"Por fin... gracias...-Nami cerró la puerta del cuartito y rió a la vez que lloraba. Eran dos sentimientos muy parecidos en realidad-gracias..."
Fue al baño a arreglarse y después subió a ver a Sanji.
-Um... Estas bien acompañado-observó la pelirroja al entrar en la habitación y encontrarse con Zoro, Usuff, Chopper y Brook que acababa de llegar también-¿nos dejarán estar a tantos?
-Tú siéntate... me he camelado a la enfermera-dijo Sanji tan petulante como de costumbre-por la noche me da masajitos en mis partes...
-Esa mentira la usé yo primero ¡Copyright!-protestó Usuff y Sanji le hizo tragarse su cigarrillo.
-Luffy está hablando con Ace... ya le han soltado-explicó Nami al resto mientras se sentaba al lado de Brook.
-Me alegro mucho... yo también quisiera poder hablar con el viejo Ace-respondió Brook.
-Yo nunca me he conocido...-comentó Usuff.
-Ni nosotros-le recordó Sanji-pero oye, podríamos... ¿y si vamos a verle en Navidades, como el año pasado? Después de encontrar a Robin...
Zoro miró a Nami unos segundos. Ya lo había hablado con ella antes, y aunque le había costado finalmente había accedido. Tomándose unos minutos para explicarlo el peliverde se levantó y pidió la palabra.
-Sé que todos queréis ayudarme, pero... yo solo buscaré a Robin-dijo.
-¿Qué? ¿Por qué?-Sanji frunció el ceño sorprendido.
-¿Qué dices Zoro?-Usuff le miró extrañado-Robin también es nuestra amiga ¡tenemos que ayudarla!
-Sí. Tenemos una cuenta pendiente con este tarado de Crocodile-Sanji hizo crujir sus nudillos con furia-voy a hacerle otra cicatriz que le recorra en vertical la cara.
-Caray, eso sería muy fuerte-se rió Brook-no conozco a ese tío de nada, pero ya me cae mal.
-Os lo agradezco, de verdad, pero... es algo que tengo que hacer yo solo. Ella me necesita y... sé que puedo hacerlo-insistió Zoro-Vosotros tenéis que seguir con vuestras vidas, acordaos de lo que nos dijo Aokiji, este año es muy importante...
-Tonterías-dijo Usuff, pero Sanji le hizo callar. El rubio había entendido a Zoro. Era una cosa entre Robin y él. Los amantes debían seguir con su propia historia de amor, y ahí ellos no podían acompañarles.
-Está bien...-susurró el rubio finalmente-si es lo que quieres marimo... pero yo siempre estaré dispuesto a ayudarte. Si me necesitas... sabes cómo avisarme.
-Y a mí-dijo Usuff.
-Y a mí-dijo Chopper.
Brook no dijo nada. Estaba emocionado, pero también entristecido.
Sabía que después de ese día él no volvería a ver nunca a Zoro ni a Robin... ni a ninguno de los demás. Cuando ellos se fueran él tendría que seguir su camino... y cada día que pasaba era un día menos para que su senda llegase al final.
-Y cuando la encuentres-dijo Nami mirando a su ex novio fijamente-lo primero que tienes que hacer es avisarnos.
-¡Sí!-exclamó Usuff.
-Claro...
Hablaron un rato más hasta que Sanji les recordó que era su hora de comer y que era mejor que se marchasen. Ya volverían por la tarde a estar con él un rato más.
-Luego te traigo a Luffy-le dijo Zoro dándole un abrazo a su amigo el cocinero-hasta ahora tío.
Sanji asintió. Chocó la mano con su inseparable Usuff y le rascó la cabeza a Chopper.
-Luego vuelvo Sanji... aprovecha y ve porno en el móvil un rato ¡Yohohohoho!-se cachondeó Brook mientras le hacía una reverencia a su colega. Sanji rió y luego miró a Nami que también iba a despedirse. Ella le sonrió, algo cortada. Aún no había olvidado su última conversación en Shinsekawa.
-Puedes quedarte un momento... por favor-pidió Sanji mirándola con languidez. Nami asintió.
-Claro.
Zoro la dirigió una elocuente mirada antes de salir. El peliverde cerró la puerta tras de sí para dejarlos solos. Nami sintió un poco de angustia al verle hacerlo, hubiera preferido que ellos no se hubieran marchado. Sabía de lo que iban a hablar... pero no sabía cómo abordarlo.
-Puedes... venir...-Sanji señaló la silla que estaba más cerca suyo. Nami asintió. Después, sentándose dejó que él la tomara de las manos-Nami... siento que... que me tienes miedo...
-No es así-susurró ella atreviéndose a mirarle por primera vez-tengo miedo a hacerte daño... porque sé lo que sientes... y no puedo... no puedo cambiarlo.
-Sé que estás enamorada de Luffy...-Sanji asintió lentamente-y... y soy muy feliz por tí. Porque los dos sois el uno para el otro... y sé que tu quieres estar siempre a su lado...
Nami asintió, pero su rostro se arrugó por la preocupación.
-Pero no quiero que tú dejes de estarlo... eres mi mejor amigo... y te quiero... pero no puedo dejarlo... le amo.
-Me temo que mi historia... no va a tener un final tan feliz-dijo Sanji cerrando los ojos un momento porque sentía dolor. Pero no era de la herida del vientre, si no de la del corazón...
-Eso cambiará Sanji... tu chica perfecta está ahí fuera, esperando...-le dijo Nami desesperada. Le quería, claro que le quería. Pero no podían estar juntos. Ella estaba realmente enamorada de Luffy, por encima de él o de Zoro.
Sanji abrió los ojos lentamente mientras una triste sonrisa se formaba en su rostro.
-No es verdad-dijo-la chica perfecta para mí eres tú. Nnnunca voy a encontrar a nadie como tú. Puede que me amen, pero yo no seré capaz de devolver lo mismo...
-Sanji...-Nami negó insistentemente. Él no podía decir eso. No podía ser así.
-Pero eso no significa que no me vaya a ir bien...-Sanji llevó las manos de Nami a su pecho. Ella acarició lentamente sus pectorales y el rubio cabello que los cubría- no siempre conseguimos lo que queremos... pero no por eso vamos a dejar de ser felices.
-Sanji...
Él se incorporó un poco y la besó. Había prometido que el anterior sería su último beso, pero sabía que ahora sí este sería el beso final. Nami no pudo impedírselo, y para cuando entendió lo que pasaba él ya la había atrapado en sus labios. Fueron unos segundos muy apasionados. Luego finalmente Sanji la dejó escapar y acariciando su rostro y olfateando su aroma a mandarinas se volvió a recostar con una sonrisa.
-No... a veces hay que saber disfrutar de los pequeños placeres de la vida-dijo guiñandola un ojo y paseando sus manos por sus labios. Nami suspiró. Sabía que no iba a reprenderle por ello. Le quería demasiado.
-¿Seguiremos siendo amigos? ¿Podré seguir viéndote?-le preguntó la pelirroja mientras se levantaba para inclinarse en la cama al lado suyo.
-No lo sé...-reconoció Sanji angustiado-no sé si podré verte en sus brazos... si podré ser capaz de aceptarlo. Pero si me necesitas... tú también sabes cómo avisarme, ¿no?
Nami había empezado a llorar nuevamente. Aquel fue para ella el momento más duro de todo el verano. Porque sabía que había una persona que perdía... y que quizás nunca volvería a recuperar.
-Entonces... supongo que este es el fin... ¿no?-Sanji tenía los ojos colorados y trató de aguantar el tipo como un hombre.
-Ssí...
Se dieron un abrazo.
-Nami...
Sanji la acarició el sedoso cabello. Ojalá poder parar el tiempo en ese mismo instante, y estar siempre así. Abrazado a ella, acariciando su melena y sintiendo su respiración a su lado.
Cuando Nami salió del hospital para reunirse con el resto se la veía muy alterada. Se metió en su cuarto del motel y no habló con nadie en el resto de la tarde, solo por la noche cuando Luffy fue a dormir con ella y consiguió que se animase un rato a hablar. Pero nunca le contó lo que había estado hablando con Sanji. Ni lo haría jamás. Eso era algo que quedaba entre los dos, por el bien de ellos y el de Luffy...
-¿Cuándo os vais?-le preguntó Zoro a Nami después de que terminasen de comer en silencio en una cafetería cercana al hospital. Ella miró a Luffy y luego se limpió la boca lentamente.
-Pasado mañana... cuando le den el alta a Sanji...
Zoro asintió. Seguramente él también haría lo mismo.
Por la tarde Zoro paseó por la playa recordando los días que había ido allí con Robin. De vez en cuando miraba su chat en Waxapp. Sabía que no serviría de nada escribirla, no leía los mensajes. Su foto de perfil seguía estando, era de un bonito grabado egipcio, ella le había contado la historia muchas veces.
"¿Dónde estás...?"-¿pensaría en él? Zoro estaba seguro de que sí. Mirando como el sol se ponía en el horizonte se imaginó que podía hablarla, y la susurró al oído que todo iba a salir bien.
-Por fin te he encontrado-la voz de Mihawk era lo último que Zoro esperaba (y deseaba) oír en ese momento. Se giró con enfado. Desde que le había dejado en el gimnasio de Shinsekawa no se había molestado en volver a buscarle. Después de lo ocurrido Zoro no quería verlo nunca más. Se sentía tan dolido y traicionado por él como por Law. Ambos le habían fallado cuando más los necesitaba, y ambos habían sido muy importantes para él.
-No vas a seguir en Shinsekawa, ¿no?-Zoro miró a Mihawk con una ceja arqueada. El asintió lentamente mientras le mostraba un artículo del periódico. En él aparecía un foto de Hancok con expresión nerviosa y el titular "La nueva directora de Shinsekawa promete cambios en la institución". Zoro no pudo evitar sonreír al verla. Al lado de ella estaba Aokiji que tampoco parecía muy tranquilo. De momento gracias al buen carácter de Shanks el psicólogo se libraba de tener que pagar por sus trapos sucios. Con suerte tendría trabajo en el reformatorio y ayudaría a otros chicos perdidos durante unos cuantos años más.
Zoro iba a echar de menos Shinsekawa, y también a algunos de sus profesores. A Jinbei, a Aokiji, por supuesto a Brook... al único que le hubiera gustado agarrar era a Galdino, o debería decir el señor 3...
-Sé lo de Robin-dijo Mihawk con voz seca-Galdino siempre me dio mala espina. Un hombre con deudas sabe reconocer a otro...
-Ya...-Zoro no necesitaba la compasión de Mihawk, solo quería que le dejase en paz. Su tiempo como maestro había terminado. El vínculo entre ambos se había roto.
-No he venido a disculparme. Mis acciones contra tí fueron totalmente intencionadas, y si me preguntas volvería a hacerlo. Así te he proporcionado el mayor duelo de tu vida-dijo Mihawk con firmeza. Esta vez fue el profesor el que se sintió intimidado por la llameante mirada de Zoro. El peliverde negó con la cabeza indignado mientras se cruzaba de brazos.
-En ese momento yo no necesitaba un maestro... necesitaba un amigo... pero tú y yo nunca seremos nakamas.
-¿Nakamas?-repitió Mihawk sorprendido. Zoro asintió.
-Un guerrero vive según sus propias normas. Pero eso no implica que deba vivir solo.
-Ya te lo dije Zoro... no se puede servir a la espada y...
-Te he vencido, ¿no?-le recordó él, cortante-ahora yo soy el sensei.
Pensó que Mihawk se enfadaría ante su osadía, pero su maestro parecía impresionado positivamente. Zoro entendía lo que él le había pedido tras ser derrotado. Pero simplemente no lo compartía.
-¿Y cuál va a ser tu máxima, sensei Zoro?-le preguntó Mihawk entrecerrando sus oscuros ojos con interés. El lo pensó unos instantes. Luego sonrió.
-El amor-dijo finalmente-lucharé para encontrarlo. Será mi única ley.
-Hay más cosas que eso, Zoro-gruñó Mihawk descontento, pero él negó. No había estado más seguro de algo en su vida.
-No las hay.
Estuvieron un rato en silencio sin mirarse más, y luego Mihawk sacó algo del maletero de su coche que estaba aparcado cerca de allí. A Zoro le pareció distinguir a alguien conocido en él...
-Toma-el maestro le entregó su katana a Zoro mientras le reverenciaba con respeto-ahora es tuya.
-No qui...
-Por favor acéptalo. No lo haces por mí. Son las normas.
Zoro asintió lentamente y finalmente cogió el arma. Era más pesada que su katana, pero al empuñarla sintió como si una descarga de energía lo recorriese todo el cuerpo. Miró a Mihawk mientras respiraba profundamente. Su antiguo maestro asintió lentamente.
-Lo sé-dijo. Luego fue hacia el coche-no sé si volveremos a vernos, Zoro.
Él caviló. Estaba furioso, pero al igual que Luffy era capaz de perdonar. Ahora sí lo era.
-Espero que sí. No te olvidaré, Mihawk.
Él asintió. Luego le hizo una reverencia.
-Ve en paz a la guerra, Roronoa Zoro. El espadachín más grande del mundo-dijo, y metiéndose en el coche arrancó y se alejó con rapidez. El chico se quedó mirándole unos segundos y luego volvió a observar la empuñadura de la katana. La sentía deseosa de luchar, de acompañarle en su próxima aventura. Zoro la acarició y después la guardó en su cinto. Se volvió silbando hacia el motel.
-¿Estás segura de esto?-Mihawk miró a su copiloto, que no era otra que Perona. La chica se sacó el chupachúps de la boca mientras se lo comía con los ojos.
-Me dijiste que tenía que encontrarme. Si me voy contigo tal vez lo haga-le dijo. Ahora mismo su padre la estaría buscando borracho y furioso, preguntándose a dónde se habría escapado la puta de su niña. Pero a Perona ya no le daba miedo.
-Te lo advierto-le dijo Mihawk poniéndole una mano en la pierna y apretandola fuerte-nos vamos muy lejos. Y yo no soy un tío delicado.
Ella le metió su chupachúps en la boca y luego tiró de la palanca de cambios.
-Mejor-dijo.
Así ambos espíritus errantes se alejaron de Logetown, para no volver jamás.
Pasaron los días, y el jueves por fin le dieron el alta a Sanji. Luffy y Nami se marchaban en el coche de Bellemere, mientras que Usuff lo haría en el de sus padres, y Zoro en el del suyo.
-Te llevaré hasta la estación del norte-le dijo el señor Roronoa a su hijo. Estaba dispuesto a ayudarle a buscar a esa chica si él quería. Pero Zoro sabía que era algo que debía hacer el solo.
Con ayuda de Shanks había descubierto que Galdino, artista fracasado y endeudado hasta los dientes con Crocodile por lo que actuaba obligado como su espía, tenía una casa en la ciudad de Raimbow. Allí iría con sus dos espadas, listo para encontrarlo y cruzar "unas palabritas" con él.
Era la hora de marcharse y todos fueron a un aparcamiento frente a la playa para decirse adiós. Sanji iba apoyado en una muleta y acompañado de su madre y sus hermanos. Su padre también había llegado a Logetown a verlo, pero no quería juntarse con sus amigos extraños.
-Cuídate Chopper... te voy a echar mucho de menos-dijo Zoro abrazando al niñito que lloraba muy alterado.
-¡Chooooper!-Luffy levantó con fuerza a su amigo y luego le dio un fuerte beso-¡Te llamaré todos los días! ¡Lo prometo, hermano!
-Gracias Luffy-dijo el niño emocionado.
-Tennos informados de todo Zoro-le dijo Franky al peliverde chocándole-y sobretodo pásalo súper bien en tu viaje... te lleve a dónde te lleve...
-Gracias...
-Marimo...-Sanji se rascó la cabeza. Ahora sí que no sabía que decir-eeeem...
-Ay, ve con cuidado-le dijo Reiju a Zoro pestañeando dulcemente.
-Vamos, dile algo a tu amigo, Sanji-le apremió su madre, educada.
Sanji y Zoro se miraron nerviosos. Finalmente el rubio se acercó y le dio un fuente abrazo. No hizo falta decir nada más.
-No pierdas el otro ojo marim... Zoro-le dijo Sanji apretándole el hombro.
-Anda, vete a dispararte contra algún policía-replicó él picajoso, y la madre de Sanji se escandalizó.
Zoro abrazó también a Usuff que estaba muy emocionado y luego a Luffy y a Nami.
-¿Queréis que os haga una foto?-preguntó la madre de Usuff, una señora muy amable de la que había heredado su larga nariz.
-Sí, que se pongan todos. Vaya pandilla-comentó Bellemere divertida mientras le daba una fuerte palmada a Zoro en el hombro-¡Venga Zoro! A sonreír que no hace daño.
Él se colocó entre Sanji y Usuff mientras Luffy se inclinaba al lado de Chopper y Nami hacía la "V" con los dedos y sacaba la lengua. Franky al ser el más alto se puso atrás del todo.
-¡Ponte tú también Brook!-le dijo Luffy al profesor y él corrió junto a ellos, riendo.
-Solo nos falta Robin...-murmuró Nami disgustada mientras miraba las fotos que la madre de Usuff les había sacado.
-No te preocupes...-sonrió Zoro tranquilizador. Eso cambiaría.
-¡Sanjiii!-Usuff corrió a abrazar a su amigo sin poder contener sus sentimientos, y ambos colegas montaron una escenita de drama mientras sus familiares los miraban asombrados. Habían pasado tantas cosas juntos.
Aprovechando que todos hablaban entre ellos Luffy y Zoro se fueron a un lado a mirar el mar. El chico del sombrero de paja sonreía mientras observaba las olas batir contra el acantilado. No era una playa especialmente hermosa. Pero el mar siempre es una maravilla. Siempre es vida.
Zoro rió.
-¿Qué pasa?-Luffy le miró, divertido.
-Pensaba en el día en que nos conocimos. Me dijiste que fuéramos amigos... si hubiera sabido en la de líos que ibas a meterme... ja... no sé qué te habría dicho-reconoció el peliverde. Luffy asintió pensativo.
-Así es la vida... es mejor no pensar las cosas.
Zoro le miró iluminado por el sol del atardecer. Ambos se conocían tan bien que el dolor de la separación era muy fuerte. Luffy sentía ahora que de nuevo perdía a un hermano, a uno muy diferente, y único.
-Gracias Luffy-dijo Zoro con sinceridad. No hizo falta decir nada más. Se quedaron mirándose un largo rato en silencio, y luego volvieron a ver el mar.
-Ven a vernos este año-dijo el chico del sombrero de paja tras un rato de ver el batir de las olas-¡voy a ir a casa de Nami a conocer a su familia! ¡Ya verás la que le lío a Arlong!
-No sabe la que le espera-rió Zoro-iré a veros por Navidad, si no hay cambios.
Luffy le dio un fuerte abrazo y luego pareció caer en la cuenta de algo.
-Zoro... El rey de los piratas y el mejor espadachín... ¡lo hemos logrado!-le dijo dándose con la palma en la cara.
-Sí, eso parece-reconoció él mostrándole la espada de Mihawk-no ha sido nada fácil.
-¿Y ahora qué...? Necesitamos algo nuevo...-dijo Luffy pensativo-no se puede vivir sin un horizonte.
-¿Qué tal si lo tenemos cuándo nos volvamos a ver? Será divertido buscarlo-le sugirió Zoro. Luffy pareció iluminarse ante la idea, y dio su visto bueno con un cabezazo.
-Shishishishi.
Los coches empezaron a partir. Primero fue la furgoneta del doctor Hiruluk y Chopper, y luego el descapotable alquilado por Franky. Zoro era el siguiente. Tras un último fuerte abrazo a Usuff, Sanji, Nami y Luffy fue hacia su coche, donde su padre le estaba esperando.
-Me llevo tu guitarra Brook-le dijo a su profesor, al que fue el último en abrazar.
-Sigue a la escucha Zoro... eres el amo-le dijo el rockero mientras le acariciaba el pelo orgulloso.
-Nos vemos pronto-le dijo su alumno con una amplia sonrisa. Al final su mejor profesor había sido el más desastroso y chiflado, pero el que tenía mejor corazón. Brook asintió disimulando sus lágrimas y luego se puso al lado de Luffy, Nami, Usuff y Sanji, que despedían a Zoro con la mano.
-Va a ser un viaje largo...-dijo su padre mientras cerraba la puerta-pero tengo música para que nos entretengamos...
-¡Bien!-exclamó Zoro con sinceridad y él le sonrió sorprendido. Ahora los dos eran distintos.
-¡Adiós Zoro! ¡Adiós!-gritó Luffy alzando los brazos mientras daba saltos y corría detrás del "Galápago" despidiendo a su mejor amigo.
-¡Nos vemos pronto!-le gritó Usuff siguiendo a Luffy en su carrera-¡Adiós Zoro!
-Hasta otra, Zoro-dijo Sanji solemne haciendo un saludo con la mano en la frente que el espadachín le correspondió.
-Adiós...-Nami fue la última a la que Zoro vio, y un último destello cruzó sus miradas.
Todo era ahora diferente a como alguna vez fue: cuando no veía otra salida, cuando creía que el túnel nunca iba a acabar, la luz había llegado del lugar que menos esperaba. Y Zoro ahora era todo luz, ya no había nada que temer, ni de lo que preocuparse.
Sí, encontraría a Robin, no importaba lo que tardase pero lo haría, y por fin descansaría nuevamente en sus labios. Se habían hecho una promesa, y estarían juntos siempre. Y sí, él no sabía dónde acabaría, pero ahora sabía de dónde venía, y que siempre tendría buenos amigos esperándolo. Y con eso era más que suficiente.
La vida no es justa. Tampoco es bonita. Pero puede ser buena. Todo depende de como nos la queramos tomar. De si nos rendimos o alzamos la cabeza y seguimos luchando, y de la belleza que encontramos en las cosas pequeñas. Porque lo mejor que tendremos nunca está en lo que a veces ni siquiera somos capaces de ver.
Zoro había aprendido a verlo. Y sabía que lo mejor estaba aún por llegar.
Mientras el Galápago se alejaba de Logetown el chico le echó un último vistazo a las verdes y húmedas colinas de Shinsekawa. Se preguntó si algún día arreglarían la pata de la cama rota de Luffy.
Mientras tanto, el cassete seguía sonando.
"You say you want
Diamonds on a ring of gold
You say you want
Your story to remain untold
But all the promises we make
From the cradle to the grave
When all I want is you
You say you'll give me
A highway with no one on it
Treasure just to look upon it
All the riches in the night
You say you'll give me
Eyes in a moon of blindness
A river in a time of dryness
A harbor in the tempest
But all the promises we make
From the cradle to the grave
When all I want is you
You say you want
Your love to work out right
To last with me through the night
You say you want
Diamonds on a ring of gold
Your story to remain untold
Your love not to grow cold
All the promises we break
From the cradle to the grave
When all I want is you
Your love
All I want is
Your love
You all I want is
You all I want is
You"
-¡"All I Want is You" de U2!-Brook se asomó al escenario e hizo rasgar la guitarra una vez más dando unos acordes bestiales. Se despidió de nosotros antes de que se bajase el telón-¡Buenas noches Shinsekawa, te queremos!
Bueno, pues hasta aquí hemos llegado. Debo admitir que releyéndolo me he emocionado, sobre todo cuando hablan Zoro y Luffy, y también cuando se hacen la foto.
No todo ha acabado bien: Nami y Sanji no volverán a ser amigos como antes, y a Luffy aún le quedan muchas aventuras por vivir, al igual que a nuestro querido Zoro ¿encontrará a Robin? Puede que suba una continuación a esta historia, más adelante...
Esta es una historia muy personal mía, en la que he vertido parte de mis experiencias y obsesiones vitales, así como la mayor enseñanza que he aprendido: hay que ver lo mejor de la vida en cada momento, y siempre hay gente amiga dispuesta a ayudarnos. El amor y la felicidad está más cerca de lo que pensamos ¡démosle una oportunidad!
Quisiera dedicarle este fic a todos vosotros que con vuestras reviews me habéis animado a seguir con ello: a Dianaa34 que leyó el primer boceto de la historia y me animó a seguirlo, a carbonaraspaghetti que tuvo la idea original de "Reformatorio Shinsekai", un fic que me gustó muchísimo y sentó las bases obviamente para este. También a LiliGI7, Rosaliequart y todos los guests que han escrito reviews contándome sus impresiones, y por supuesto a Lollyfan33, mi lectora más querida y apoyo en esta web;). ¡Un abrazo muy fuerte a todos, y sabed que siempre os estaré agradecido! Espero que hayáis disfrutado mucho con la historia, y que pueda seguir entreteniéndoos con otros fics en adelante!
