Digimon y sus personajes blablabla, no pertenecer.

.

.

RITMO CIRCADIANO

Lo escucha. Lo ve borroso. Lo siente irreal. Estira el brazo para tocarlo pero no lo alcanza. Gime y se talla los ojos.

—¿Estás despierto?

Nota que se vuelve hacia ella. Una sombra negra está a sus pies.

—Regresó el gato.

—¿Gato?

—Gato.

—Gato.

Lo murmura, entrecerrando los ojos. Lo siente sobre la cama. Intenta enfocarlo. Lo ve más cerca, pero sigue borroso. Sigue sintiéndose irreal.

—Nos hemos despertado a la vez.

Esta vez alcanza a tocarlo. Su cabello sedoso. Está silencioso. Se oye un maullido. Ve la sombra negra alejarse. Se apropia de su brazo para apoyar la cabeza en él. Sonríe y cierra los ojos.

—Nuestro ciclo de sueño ya está compenetrado.

Siente una caricia. Lo nota acomodarse. Le da tiempo hasta que pueda apoyarse plácidamente en su pecho. Respira pausadamente.

—¿Sabías que cuándo nuestros ancestros vivían acorde al ritmo circadiano aprovechaban estas vigilias entre sueños para tener relaciones?

Nota su pecho moverse al son de su risa silenciosa. Ella suspira. Abre los ojos unos instantes y no diferencia nada. No hay sombras. Él está a su lado. No es una sombra. Es real.

—Pero ahora la luz azul de los iPad suprime nuestra liberación de melatonina y… ¿apagué la pc?...

Prosigue su murmullo, abrazándose con más fuerza a su cuerpo. Encaja su cabeza bajo la de él. Nota su respiración relajada y lentamente puede volver a concentrarse en su latido. La caricia que se inició en su rostro se extiende por su brazo.

Silencio. La caricia se detiene.

—¿Estás dormida?

—Sí.

Gime. Escucha su risa como si procediera de su interior. Él esta ahí. En su mundo irreal. Siente su movimiento. Siente sus labios. Siente su beso.

—Ken…

—Felices sueños, Miyako.

.

.

.