Kitty Paradise
Por Phoenixmaiden13
Traducción por Alyssa S.
Capítulo 3
.
Harry miró la nieve que caía desde la ventana de la oficina de Tom. Los meses habían pasado con bastante rapidez. Lo único emocionante que habían hecho fue celebrar los cinco meses de sus mellizos con una pequeña fiesta. Ah, y por supuesto, el pequeño susto que tuvieron el mes pasado cuando Félix se quedó atrapado en el desagüe del baño. Les había llevado horas sacarlo. Gracias a Merlín que la bañera no tenía agua en ese momento. Aún no sabían cómo fue que llegó allí en primer lugar.
Faltaban algunos días para Navidad, y según lo planeado, iban a estar en la Madriguera dentro de dos días. Tom estaba un poco nervioso al conocer a la 'familia' de Harry, aunque nunca lo admitiría. Pero Harry lo conocía bien. En ese momento, sus hijos estaban dormidos en su habitación mientras Tom revisaba su correo. El ojiverde ahora se encontraba muy aburrido, acurrucado en el asiento de la ventana mirando la nieve caer.
—Salgamos—dijo el moreno de la nada, rompiendo el silencio.
Tom levantó la vista de la carta que estaba leyendo, y lo miró. —Está nevando.
—¿Y eso qué? ¡Vamos, Tom! ¡Salgamos! —Harry dijo, saltando y tirando del brazo de Tom—. Podemos hacer un muñeco de nieve.
—Un muñeco de nieve, ¿eh? —Tom comentó pensativo, levantándose y siguiendo a su pareja por el pasillo—. No creo que haya hecho uno antes.
El otro se detuvo abruptamente y lo miró a ver. —¿Nunca has hecho un muñeco de nieve?
Tom negó. —Siempre pensé que era infantil y estúpido —comentó, inclinando su cabeza—, pero parecía divertido.
—Y lo es. Ahora tenemos una razón más para salir.
Por lo tanto, tomaron sus abrigos y bufandas en sus respectivos colores y, en el caso de Harry, un sombrero para cubrir sus sensibles orejas. Le dijeron a Ray a dónde iban y que se mantuviera atento con los mellizos; luego, Harry agarró su cámara y salieron de la casa.
Lo primero que hicieron fue tomar fotos a la suave e inmaculada nieve blanca, que aún no había sido contaminada por nadie ni nada. Luego, destruyeron aquella imagen al adentrarse en ella. Tom nunca había sabido lo divertido que era simplemente correr como loco sin preocuparse por nada del mundo, hasta ahora.
Construyeron un muñeco de nieve y, queriendo salirse de lo común, tomaron algunas ramitas y le dieron cuernos, una cola y una hoz, convirtiéndolo en un demoniaco muñeco de nieve. Eso los hizo reír por un rato, y Harry le tomó una foto con cada uno de ellos al lado. Luego, decidiendo que el demonio de nieve estaba un poco solitario, por lo que le hicieron un compañero con alas y un halo, mismo al que también le sacaron foto. Corrieron un poco más hasta que Harry derribó a Tom al suelo, rodando de un lado a otro antes de hacer ángeles de nieve y, al segundo siguiente, convertir todo el lugar en una zona de guerra de bolas de nieve. Harry había tomado una foto de Tom cuando lo golpeó con una, capturando el momento exacto en que la bola de nieve impactó en el rostro de Tom. Fotos y bolas de nieve fueron intercambiados en la batalla, pero pronto lo único que quedó fueron los restos de su pelea. La magia era muy útil para este tipo de situaciones. Cuando el clima ya estuvo lo suficiente helado para continuar, volvieron al interior de su hogar.
—¡Brrrr! ¡Hace frío! —dijo el menor mientras Tom cerraba la puerta detrás de ellos.
—De hecho —comentó el ahora ex señor oscuro mientras colocaba su abrigo y bufanda en el armario cerca de la puerta y luego envolvía sus brazos alrededor del de menor altura—. Se me ocurre una buena forma para calentarnos.
—Oh, ¿sí? —Harry preguntó con picardía. Tom sonrió un poco antes de darle una palmada en el trasero para que se moviera. Harry chilló y subió las escaleras corriendo, Tom justo detrás de él.
Tuvieron que hacer varias paradas en el camino a su habitación debido a que Tom presionaba a Harry cada tanto contra las paredes, robándole el aliento con sus besos. Mucho rato después, una vez se hubieran tranquilizado, Tom reiría histéricamente y, en el caso de Harry, se sonrojaría de vergüenza luego de recordar haber visto a Rick asomarse por el pasillo, ver al Señor Oscuro y al Niño que vivió besándose y tocándose por encima de sus ropas, y rápidamente regresar sobre sus pasos. Por supuesto, en ese momento no les importó.
—Por la forma en que vas, no vamos a llegar a la cama—murmuró Harry contra la boca de Tom mientras era nuevamente presionado contra la pared.
—Entonces te tomaré aquí mismo.
—¡No! —Harry exclamó, y se alejó. Dieron un par de pasos y apenas doblaron una esquina solo para que Tom lo volviera a presionar contra otra pared.
Harry rió y felizmente acercó a Tom para volver a besarlo, tocando cualquier parte que pudieran del otro con la ropa puesta. —Vamos, ya casi llegamos —dijo el menor entre besos, jalándolo por el pasillo sin dejar de caminar de espaldas para no romper la conexión de sus labios. Cuando su puerta estuvo a la vista, Tom presionó a Harry contra ella con fervor. Sus lenguas chocaron por dominar momentáneamente a la otra antes que el de ojos verdes se rindiera, dejando que Tom asalte su boca por completo. La mano más grande comenzó a buscar el pomo de la puerta con creciente desesperación cuando sintió a su pareja desabrochar la parte superior de su camisa, por lo que prosiguió a lamer y besar su cuello. Cuando finalmente lo encontró, casi cayeron al suelo por la rapidez del movimiento. A pesar del casi peligro de aplastarse, solo rieron y continuaron.
Una vez que entraron, no pasó mucho tiempo para que su ropa estuviera extendida por el piso y sus cuerpos enredando las sábanas.
—¡Oh Dios, Tom!
—Mmm —murmuró Tom mientras mordisqueaba su cuello—. ¿Cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que hicimos esto?
—No lo sé, pero definitivamente demasiado —gruñó Harry, arqueándose contra él mientras los dedos de Tom se arrastraban por su estómago y la zona entre sus piernas, acariciando con delicadeza la suave piel de sus muslos antes de bajar e insertar un dedo lubricado en su interior.
—Perdona. No creo poder soportar los preliminares hoy —gimió Tom al sentir los músculos alrededor de su dedo apretarse.
—No me importa —jadeó Harry, empujándose contra el dígito intruso que demasiado pronto se convirtió en dos. Abrió más sus piernas y separó sus mejillas, dejándose completamente expuesto.
Tom gimió cuando agregó otro dedo y comenzó a follar a Harry con ellos. Podía ver perfectamente cómo desaparecían en el interior de su amante; la forma en que la delicada y sensible carne se envolvía alrededor de sus dedos y se dilataba conforme a sus movimientos. Ampliándose y abriéndose, esperándolo.
—Suficiente, ya estoy listo. ¡Merlín! Jódeme, Tom. ¡Fóllame!
El mayor gruñó ante las exigentes palabras, sentándose sobre sus rodillas y tomando lugar entre las piernas de Harry. Suavemente acarició su miembro endurecido, guiándose a si mismo hacia el agujero del menor, y se relajó. No pudo contener su gemido cuando el fuerte calor lo envolvió, teniendo que controlarse para no comenzar a embestir de inmediato; al menos no era el único que tenía ese problema.
Harry arqueó la espalda contra la cama al sentir cómo era llenado, un ligero dolor punzó por un momento antes de desaparecer por completo. Tuvo que obligarse a quedarse quieto y no moverse hasta empalarse en la polla de Tom. Esta era la primera vez que tenían sexo desde que estuvo embarazado. Y no fue porque no tuvieron tiempo de hacerlo; qué si hubo ocasiones bastantes calientes, sí, pero siempre fueron interrumpidos -y si no es que estaban demasiado ocupados o cansados para hacer algo-. Pero ahora, tenían el tiempo y la energía. No iban a permitir que se desaproveche esta oportunidad.
Tom se quedó quieto por un momento, y esperó a que Harry le indicara que podía continuar. Cuando lo hizo, se retiró por completo antes de arremeter. Ambos gruñeron fuertemente por la fricción que causó.
‒¡Oh Dios, sí!‒ siseó Harry mientras enredaba y soltaba su cola con fuerza conforme el placer subía y bajaba por su columna.
‒Oh sí‒Tom clamó, levantando las caderas de Harry para ganar más profundidad. Posó su frente contra la de Harry y lo miró a los ojos mientras establecía un ritmo constante y rápido. Podía ver el deseo y amor girando en aquellas esferas verdes, todos aquellos sentimientos dirigidos para él.
Harry envolvió sus brazos fuertemente alrededor de Tom, acercándolo y fijándose en los rojizos ojos que lo observaban. Trató de transmitir su amor por él a través de sus iris porque no podía decir nada en ese momento, no con su respiración entrecortada, no cuando su aliento escaseaba y se transformaba en gemidos, sin tener ni una palabra que pudiera tomar coherencia entre sus labios. Sin embargo, Tom pareció entenderlo porque envió el mismo mensaje a través de sus propios iris. Sus labios se encontraron a medio camino con delicadeza, tomando más pasión con cada segundo de su unión, moviéndose más rápido juntos.
Tom se apartó un poco y gimió de frustración. —No creo que pueda aguantar más —logró decir. Él había querido que esto durara, pero sin haber tenido sexo durante tantos meses, eso obviamente no iba a suceder.
—Ni yo —susurró Harry.
Con esas últimas palabras, Tom dejó de contenerse y lo jodió sin control. Su ritmo original se volvió frenético en su búsqueda a su finalización.
Harry levantó las caderas y, tan pronto consiguió impulso, se encontró con las embestidas de Tom. Continuaron encontrándose con violencia, el choque de piel contra piel era la única evidencia de que realmente estaba sucediendo su encuentro. Se frotaron uno contra el otro para obtener la mayor fricción posible, teniendo sexo cual animales en celo.
—Másduromásduromásduromásduro— Harry repitió constantemente, sus palabras arrastrándose y enredándose mientras el calor se hacía aun más intenso; sin embargo, Tom obedeció su orden y siguió embistiendo implacablemente.
El mayor tiró de las caderas de Harry hasta que la espalda del moreno estuvo completamente al ras de la cama y con las piernas al aire, donde Tom se acomodó en la nueva posición y embistió hacia abajo.
—Estoy tan, tan cerca—jadeó de repente cuando sintió el viejo, pero familiar tensión en su estómago. Se aferró a Tom tanto como pudo en esta nueva posición y echó su cabeza hacia atrás contra la almohada, gritando y dejando que toda la habitación supiera lo cerca que estaba. Mientras Tom estaba ocupado en sostenerse de sus brazos, se encargó de envolver sus manos alrededor de su goteante miembro, y prosiguió a tocarse al mismo ritmo que los movimientos de Tom.
—¡Oh Dios mío! ¡Ya casi! ¡Estoy tan cerca! —Harry gritó mientras su puño trabajaba con más añico alrededor de su polla—. ¡Ohh! ¡M-me, m-me ven-aaaaaahhhhh! —gritó cuando eyaculó con violencia. Una explosión de colores apareció detrás de sus párpados cerrados a la par que todo su cuerpo se sacudía por la fuerza de su orgasmo.
Tom no estuvo mucho mejor. Cuando Harry llegó, su interior se contrajo con fuerza alrededor de su erección, provocando su propio orgasmo. Una corriente de maldiciones pasó por sus labios en una combinación de inglés, parsél y lo que podría haber sido francés mientras su semen se derramaba en su amante debajo de él.
Finalmente colapsaron en un montón de miembros enredados y piel sudorosa, demasiado cansados para moverse pronto. Se besaron brevemente e inclinaron sus frentes juntas mientras trataban de recuperar el aliento. Eventualmente tuvieron suficiente fuerza y se acomodaron para estar lado a lado, con sus frentes aun tocándose.
—Te amo, Tom —susurró Harry tan suave como pudo.
—Yo también te amo —susurró el otro, presionando un beso contra su sien.
Harry sintió un cosquilleo cuando Tom besó su cicatriz, se acurrucó contra él y Tom lo atrajo más a sí. Sonrió levemente, y lo miró, diciendo: —Creo que ahora tengo calor.
Tom solo se rió.
xxx
Unas horas más tarde, después de una siesta muy necesaria, Harry y Tom bajaron a cenar. Rick, Adam y Ray estaban sentados en la mesa del comedor, comiendo. Lucius había regresado a casa con su esposa y había vuelto a trabajar en el Ministerio. Severus ya no estaba allí debido a que tuvo que regresar a Hogwarts para enseñar Pociones y aterrorizar a los nuevos estudiantes. Con Tom renunciando a la guerra y liberando a sus Mortífagos, no tenía la obligación de quedarse. No es que Harry lo extrañe, no, claro que no.
… Bueno, quizás un poco.
En todo caso, la mesa estaba un poco menos llena de lo habitual.
Cuando entraron, los tres hombres callaron. Rick se aclaró la garganta, incómodo. —Confío en que dormiste bien, Tom —logró comentar, mirando a cualquier parte menos a ellos.
Tom sonrió y volteó a ver a Harry, quien se sonrojó. —Sí, ciertamente lo hicimos.
—Entonces, ¿qué han estado haciendo? —Harry preguntó con un tono de voz un poco más alto de lo habitual.
—No cogiendo, obviamente —Adam murmuró desde su taza. Harry, sin embargo, lo logró escuchar, tornando sus mejillas de un profundo rojo que alcanzó hasta la punta de sus orejas. Ray desvió su mirada con una sonrisa en su rostro y Rick continuó comiendo con una mueca similar, pero estaba un poco rojo por recordar lo que había visto antes. ¿Y Tom? Tom solo se rio, como si no fuera la gran cosa.
Harry suspiró en su mente, y se dijo: «El cuento de nunca acabar.»
—¿Quizás pueda ver la próxima vez?
—Nop. Es solo para mis ojos.
«Estúpidos Slytherins».
