Kitty Paradise

Por Phoenixmaiden13

Traducción por Alyssa S.


Capítulo 4

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Los ojos azul verdosos se abrieron y miraron alrededor de la pequeña cama, adormilados, notando la suave luz que entraba por los pequeños agujeros de la manta que lo cubría. Un gatito negro bostezó y continuó observando, rápidamente notando a su hermano acurrucado frente a ella. Se estiró lo más que pudo en su pequeño tamaño, flexionando sus pequeñas garras antes de acercarse a él y saltarle encima. [«¡Félix, despierta! ¡Ya es de mañana!»] exclamó.

Félix, el otro gatito negro y esponjoso, abrió sus ojos azul verdosos y parpadeó hacia su melliza antes de cerrarlos nuevamente. [«...ngo sueño»].

¡Vamos Félix, despierta, despierta!»] Raja maulló mientras balanceaba su cola y su parte trasera se encontraba levantada.

Bien, bien. Estoy despierto»] dijo, bostezando y estirándose. Se movió antes de que ella pudiera saltar sobre él nuevamente.

¡Yey!»] exclamó, saltando por todo el pequeño espacio y enredándose en las mantas. [«¿Qué debemos hacer hoy?»] cuestionó sobre su espalda, sus pequeñas garras enganchadas en las sábanas sobre ella.

Su hermano inclinó la cabeza, y le contestó. [«Mmm, no lo sé. ¿En dónde no hemos explorado?

¿En aquel lugar con mucha luz?»]

No, hace mucho que fuimos a ese»]

Oh… ¿y qué tal ese lugar oscuro que hay abajo?»]

Papá dijo que no bajaras, ¿recuerdas?»]

Ah, sí»] dijo pensativa, aplanando sus orejas. [«¿Y sí vamos al gran cuarto de mesas y ventanas?»]

Félix lo consideró. [«Creo que no hemos ido allí… ¡Está bien! ¡Vamos allá!»] soltó, abalanzándose sobre su hermana. Continuaron jugando un rato hasta que escucharon un ruido.

Detuvieron sus juegos bruscos y alzaron sus orejas para escuchar. Su paciencia fue recompensada cuando escucharon la puerta abrirse, y luego le siguieron suaves pasos.

¡Mami!»] Raja maulló, ambos mellizos dirigiéndose con prontitud a la abertura de la manta. Entonces, dicha tela sobre la canasta se fue, y al fin vieron el rostro de su madre. Rápido, corrieron en una competición para ver quién llegaba primero.

¡Mami!»]

[«¡Mami!»]

¡Quítate! ¡Yo primero!»]

¡No, yo primero! ¡Mami me quiere más!»]

¡No! ¡A mí me quiere más!»]

Continuaron luchando por su atención, pero su madre solo se rió entre dientes y los levantó a ambos. —¿Cómo amanecieron mis angelitos?

Bien»] ambos le maullaron, y lamieron la cara para desearle buenos días cuando los abrazó.

Harry le dio a cada uno un beso en sus cabezas peludas y se levantó, dirigiéndose a su habitación. Los colocó en el suelo y los dejó explorar alrededor de la habitación -siempre a su vista-, mientras se vestía.

Félix miró el lugar con un brillo curioso en sus ojos. [«¿Dónde está papá?»] Raja parpadeó y también observó.

No lo sé. Preguntémosle a mami»] Los dos corrieron hacia Harry y saltaron sobre sus piernas para llamar su atención, transmitiendo su pregunta con sus insistentes maullidos y expresión curiosa.

Harry los miró y trató de comprender lo que querían. Después de unos momentos, finalmente entendió. —Ah, están buscando a papá, ¿cierto?

¡Sí!»] exclamaron.

—Escuchen. Vean si pueden encontrarlo —les dijo su madre.

Ambos se detuvieron y escucharon atentos. Raja lo captó primero, corriendo hacia una puerta donde podía escuchar agua corriendo. Ella colocó sus patas delanteras contra la madera y volteó a ver a su madre con un maullido. [«¡Papi está aquí!»]

—Muy bien hecho, Raja —le dijo su madre, agachándose luego para rascarle las orejas. Ella sonrió ante los elogios y se apartó cuando Harry abrió la puerta. Ambos maullaron cuando vieron a su padre afeitándose en el fregadero y se apresuraron a ir con él, pero encontraron su camino bloqueado por un pie. —Ah, ah. Quédense aquí —les advirtió su madre.

Awww»] ambos soltaron mientras bajaban sus orejas, decepcionados.

Harry se metió al baño, y comentó. —Los niños están despiertos.

—¿Sí? —comentó su padre, volteándolos a ver—. Estaré allí en un momento.

—Te faltó un lugar —dijo Harry.

—¿Dónde? —cuestionó el otro, mirándose en el espejo.

Harry acortó la distancia que los separaba y lo besó. —Aquí. Ya estás listo.

—Descarado —soltó Tom, agarrándolo y besándolo profundamente.

Mientras sus padres estaban ocupados, Raja se impacientó y cruzó el lumbral hacia el baño y se dirigió a su padre.

Raja, se supone que debemos quedarnos aquí»] dijo Félix.

Pero quiero ver a papi. ¡Vamos!»]

Pero…»] soltó su hermano, caminado delante de la puerta.

¡Vamos, miedoso!»]

¡No soy un miedoso!»] Félix resopló, entrando tentativamente al baño, encaminándose a su hermana e ignorando con fuerza la bañera. Todavía recordaba haberse metido en el agujero gigante de allí debajo. Fue aterrador y estaba muy oscuro, nunca más quiere volver a quedarse atrapado allí.

Se dirigieron hacia sus padres y saltaron a su alrededor para llamar su atención, maullando alegres y sujetándose a sus pantalones con garras.

Su madre finalmente los notó, y jadeó. —¿Qué les dije? —exclamó, recogiéndolos rápidamente y examinándolos en busca de daños.

—Están bien, gatito —dijo Tom, quitándole a Raja y acariciando sus orejas—. Solo vinieron a saludar.

—Sí, pero…

—Creo que han aprendido la lección sobre la bañera.

Estoy bien, mami»] Félix maulló, lamiendo sus dedos.

Harry suspiró y lo abrazó. —No me asustes así.

Está bien, mami»] Félix acordó, acurrucándose contra él.

Papi, tengo hambre»] Raja de repente comentó.

¡Yo también, yo también!»]

Tom se rió entre dientes ante los movimientos excesivamente entusiastas de Raja, más cuando escuchó su barriga gruñir. —Creo que tienen hambre.

Harry asintió. —Entonces vamos a comer.

xxx

Creo que es por aquí»] Félix dijo mientras corría por el pasillo, Raja siguiéndolo de cerca.

Anduvieron por un pasillo muy iluminado hasta llegar a un conjunto de elegantes puertas dobles.

[«¡Awww! Está cerrado»] se quejó Raja.

¡Rayos!»] dijo Félix, mirando sus pequeñas patas y luego a la manija de la puerta que estaba un poco alto. Movió su cola de un lado a otro, pensando.

¿Y ahora qué hacemos?»] Su hermana se sentó a su lado y también lo miró.

Dame un momento…»] siguió pensando hasta que tuvo una idea [«Podría funcionar, como antes… hum…»]

¿Qué cosa? ¡Cuenta, cuenta!»]

El minino se levantó y colocó sus patas delanteras en la puerta, y empujó. [«¡Vamos, abre! ¡Ayúdame, Raja!»] Ambos empujaron la puerta tan fuerte como pudieron.

¡Abre, abre, abre!»] gritaron. Como si sus suplicas hubieran sido escuchadas, hubo un chasquido y la puerta se abrió de golpe.

¡Yay!»] Raja saltó, emocionada. [«¡Lo hicimos!»]

¡Vamos!»] Félix entró en la habitación.

¡Whoa! Aquí está oscuro»] Raja parpadeó, mirando a su alrededor y dejando que sus ojos se acostumbraran a la nula iluminación de la habitación.

Creo que los espejos estaban por aquí»] Félix comentó, corriendo hacia la izquierda.

No son espejos»] dijo su hermana, siguiéndolo en la oscuridad. [«Son… son… ¡ventanas! ¡Eso eran! ¡Ventanas!»]

Lo que sea.»]

¡Ja, ja! ¡Te equivocaste!»] Ella burló, pero él la ignoró.

Ambos se detuvieron frente a las largas cortinas que cubrían las ventanas que eran igual de largas, inclinándose para poder mirarlas bien. Parecían llegar hasta el cielo de lo grandes que eran.

Estas sí que son ventanas gigantes»] comentó Raja.

»] Félix acordó.

¿Cómo las abrimos?»]

Encuentra el colgante, como la que hay en el cuarto de mamá y papá»]

Colgante, lo tengo»] respondió Raja, moviéndose debajo de las cortinas. [«¡Hay luz!»] exclamó.

¿Sí?»]

Sip. ¡Y es muy brillante! ¡Puedo ver afuera!»]

Genial. Yo checaré por ese lado, tú por allá. Mira si puedes encontrarlo.»]

Okay»] respondió, y se fue junto a las ventanas.

¿Encontraste algo?»] Félix llamó.

No»] llegó la débil respuesta de Raja. [«¡Ay!»]

El otro mellizo se detuvo a medio paso y agudizó sus oídos. [«¿Qué pasó?»]

Me golpeé la nariz»] recibió de respuesta, luego sollozó.

Aw, no llores bebé»]

No estoy llorando… de verdad me dolió.»]

Solo sigue buscando»] después de unos minutos de caminar a oscuras, Félix escuchó el grito triunfante de su hermana.

¡Ah, ja! ¡Encontré el colgante!»]

Okay. ¡Ya voy!»] Le dijo, dirigiéndose hacia donde estaba raja. Cuando llegó hasta allí, vio que ella estaba mirando fijamente aquel objeto, como hipnotizada.

¡Sí, ese es!»] dijo Félix asombrado. [«¡Yo primero!»] exclamó y saltó sobre él, enredando sus garras en la cuerda.

¡Oye! No es justo. ¡Yo lo vi primero!»] Raja se quejó, también saltando sobre él.

Continuaron jugando con las borlas, olvidando por completo para qué vinieron allí en primer lugar hasta qué, con su peso combinado, las cortinas se abrieron un poco del medio y dejaron entrar una corriente de luz.

Los mellizos se congelaron para mirar la vista que tenían delante. [«¡Woah!»] soltaron mientras miraban a su alrededor. La habitación no tenía mucho para ver a los ojos de otra persona con la tela y polvo que cubría todo, pero para sus pequeñas formas e imaginación activa, era el mejor parque infantil que pudieron encontrar.

Raja fue la primera en salir de allí, diciéndole a su hermano a la par que corrió: [«¡Tú la traes!»], metiéndose debajo de una mesa.

¡Oye! ¡Regresa aquí!»] él replicó y la persiguió.

Durante las siguientes horas jugaron en el gran Salón de baile a los buenos vs malos, a tú la traes y las escondidas. Entraron y salieron repetidamente entre las patas de las mesas y sillas, saltaron de los manteles colgantes e incluso lograron tirar uno y quedarse atrapados bajo la tela de lino, mismo que se convirtió en un nuevo juego que llamaron "rescate" donde uno tenía que salvar al otro de las garras del traicionero monstruo blanco. Cuando su madre los encontró, ya tenían mucho sueño.

—¿Raja, Félix? ¿Están aquí?

Estamos aquí, mami»] maullaron y corrieron hacia donde se originó la voz.

Las orejas de Harry se levantaron cuando escuchó sus maullidos y entró a la habitación, en su rostro se podía observar el alivio. —No vuelvan a irse así, me asustaron —dijo y entrecerró sus ojos en la oscuridad para encontrarlos. Estaba muy oscuro en la habitación a pesar de contar con solo una grieta en las cortinas para la luz, incluso para un mago con características de gato.

Lo sentimos, mami. Solo queríamos jugar y encontramos este lugar, pero estaba muy oscuro y aterrados por lo que jalamos el colgante y luego salió la luz, y luego Raja y yo jugamos »] Félix maulló cuando estuvo a su alcance, saltando a sus pies.

Sabes que no puede entendernos»] Raja lo interrumpió.

Sí, lo sé, pero aun así quiero decírselo.»]

[«…»] Raja guardó silencio por un momento antes de que también comenzara a maullar a su madre su versión de la historia.

—¿Los encontraste? —llegó una voz desde la puerta.

¡Papi!»] exclamaron cuando lo escucharon.

—Sí, están aquí —dijo Harry—. Espera, solo déjame… —tiró de las cuerdas, que estaban arruinadas en la parte inferior, y abrió por completo las cortinas.

¡Whoa!»] Los gemelos jadearon con aun mayor asombro que la ultima vez ahora que la habitación les era completamente revelada.

—Había olvidado este lugar —dijo Harry mirando a su alrededor. Juntó las manos y viró a ver a Tom, con los ojos brillantes de inspiración—. ¡Podemos celebrar la boda aquí!

—¿Aquí? —Tom preguntó, confundido.

—Sí. La boda puede llevarse en el patio trasero y la fiesta puede estar aquí… ¡Oh! ¡Será perfecto!

Raja volteó a ver a su hermano. [«¿Qué es una boda?»]

No lo sé.»] dijo Félix, sentándose a los pies de su madre para esperar a que él los notara.

—¿Estás seguro? —Tom cuestionó, mirando a su alrededor y sacudiendo uno de los manteles cercanos, causando que el polvo se alzara al aire— ¿Aquí?

—¡Sí! —dijo el ojiverde con entusiasmo—: Tiene que limpiarse, por supuesto… ¡Pero miren cómo están ustedes dos! —exclamó su madre cuando finalmente los vio sentados pacientemente a sus pies, y cubiertos de polvo—. ¿Qué han estado haciendo? —preguntó, recogiéndolos.

—Parece que han estado jugando con el polvo —dijo Tom, mirando a su alrededor y notando algunas mesas descubiertas.

Harry les chasqueó la lengua. —Bueno —comentó, mirando sus inocentes rostros peludos con una sonrisa—. Saben lo que eso significa.

¡Nooooo!»]

xxx

Sin protestar tanto como de costumbre debido a su cansancio, Raja y Félix fueron puestos en el lavabo para su baño.

Odio estar mojada»] se quejó Raja mientras se aferraba a la mano de su madre.

Yo también»] su mellizo acordó, tratando de escapar del fregadero antes de volver a caer al agua.

—Espera, Félix, deja que termine de bañar a tu hermana para que puedas salir —Harry hizo una pausa mientras fregaba—. ¿En dónde está su padre? No puede ser tan difícil encontrar una toalla.

Ji, ji. Papi es gracioso»] dijo Raja mientras la enjuagaban.

Espero que venga pronto, quiero salir»] se quejó Félix, tratando de apartarse del agua jabonosa que caía desde arriba, sin suerte.

—¡Tom! ¿En dónde estás?

—Aquí —Tom soltó, entrando a la habitación con dos toallas—. No había más pequeñas, tuve que ir a buscarlas a la lavandería. No puedo creer lo rápido que las usamos todas.

—Con estos dos no es de extrañar. Aquí —le entregó a Raja para que la secara.

¡Papi!»] Ella gritó, lamiendo sus dedos.

—Hola cariño —Tom la envolvió en la toalla y comenzó a secarle el pelaje. Ella ronroneó feliz y ansiosamente se recostó para que su padre le rasque su barriga.

Harry se echó a reír ante el entusiasmo de su hija con su secado y recogió a Félix, envolviéndolo también en una toalla esponjosa. —Listo. Todo seco —dijo, saliendo de la habitación y dirigiéndose al cuarto de sus hijos—. Ahora es hora de una siesta.

Ambos maullaron más no pelearon, ya se estaban quedando dormidos.

—Buenas noches mis gatitos —les dijo Harry—, los amo.

—Los amamos—dijo su padre mientras besaba sus cabezas y los colocaba en su canasta.

También te quiero mami, papi»] respondieron.

Bostezaron somnolientos y se acurrucaron después de un largo día de exploración. Todavía había mucho más que ver de su hogar, pero eso tendría que esperar otro momento…

O al menos hasta después de la siesta.