Kitty Paradise
Por Phoenixmaiden13
Traducción por Alyssa S.
.
Capítulo 5
.
—No será tan malo una vez que te conozcan…—comentó el ojiverde mientras tiraba del brazo de Tom para llevarlo a la Madriguera. Cuanto el mayor aun parecía inseguro, suspiró y colocó en el suelo la canasta que llevaba consigo, y lo abrazó—. Todo saldrá bien.
Tom no dijo nada, solo asintió.
Finalmente había llegado el día que tanto temía Tom. La reunión con la "familia" de Harry. No era que les tuviera miedo, no. Era más de lo que pensarían de él. Había sido un Señor Oscuro después de todo. El constante apoyo de Harry no estaba ayudando.
…Bueno, quizás un poco. Pero aun así no lo libró de la sensación incómoda en su estómago.
Harry lideró el camino y se asomó por la puerta que tenía la mitad superior abierta. —¡Hola! —Llamó, terminando de abrir el resto de la puerta y entrando.
—¡Oh, Harry! —La Sra. Weasley exclamó mientras se levantaba de la silla en la cocina y se acercaba a abrazarlo—. Me alegro tanto de verla.
—Hola, Sra. Weasley —dijo Harry, correspondiendo al abrazo y sosteniendo la canasta en un costado para no aplastarla—. También me alegro de verla.
—¡Pero mírate! ¡Estás dan flaco! —soltó ella, sosteniéndolo entre sus brazos.
—Siempre dice eso —comentó el otro con una sonrisa, girándose para saludar a los demás en la habitación—. Hola a todos. Parece que todos vinieron a verme. Me siento halagado —se burló al ver la mesa llena de miembros de la Orden.
—Que no se te suba mucho a la cabeza, chico —gruñó Moody, girando su ojo en su cuenta.
—Okay.
—Heya, Harry.
—Hola, Tonks —saludó Harry.
El auror de cabello rosado sonrió. —Sí que eres todo un espectáculo para la vista.
—Podría decir lo mismo—respondió el ojiverde con una sonrisa descarada mientras miraba el rosado cabello de la otra. Volteó a ver al hombre que estaba detrás de ella—. Hola, Moony —dijo por lo bajo, enroscando su cola alrededor de su muslo. La ultima vez que vio al hombre fue cuando Tom vino por él. No fue la mejor despedida.
Remus lo miró por un momento antes de abrir los brazos, mismos en los que Harry se zambulló, acurrucándose lo más cerca que pudo del otro. —Me alegro tanto de verte, Harry.
—Yo también, Remus. Te extrañé.
—Y yo a ti —dijo, abrazándolo con fuerza—. ¿Has estado bien?
—Sí. Todo a sido maravilloso. Mejor qué maravilloso. In…
Remus se rió entre dientes. —Entendí el punto —Harry le sonrió y se acurrucó contra él aún más.
—Parece que realmente estás…
—…feliz de verlo —dijeron Fred y George al unísono, con sonrisas idénticas.
—¿Huh? —Harry hizo una pausa y notó que estaba ronroneando, y se alejó de Remus con un sonrojo—. Disculpa —murmuró mientras los demás reían—, desde que me convertí en gato, he estado muy sensible con todos. Pensé que se iría, pero… creo que está aquí para quedarse. Ya está un poco mezclado con mi personalidad.
—Eso explica…
—…muchas cosas —los gemelos corearon, cada uno agitando una oreja gatuna al pasar y provocando un siseo por parte del moreno ante la crueldad de su trato.
—¡Eeeee! ¡Harry! —exclamó Hermione, saltando el último escalon y abrazandolo con fuerza.
—¡Hola, Hermione! —Harry logró dejar escapar.
—Oye, deja que respire un poco —dijo Ron detrás de ella—. ¿Cómo estás, amigo?
—Todo esta muy bien. He estado un poco ocupado.
—¿Dónde está…? —Hermione dijo, expectante.
Harry frunció el ceño y miró detrás de él. —Oh, va… —se dio la vuelta y salió de la casa para tomar el brazo de Tom de donde se escondía detrás de la puerta, adentrándose con él.
Todos en la habitación se pusieron visiblemente tensos cuando Tom cruzó el lumbral y estuvo dentro del hogar Weasley, con unas pocas manos alcanzando su varita inconscientemente.
—Todos, este es Tom —dijo Harry—. Tom… —hizo un gesto a su alrededor—, estos son todos.
Silencio.
Harry miró a su alrededor esperando que alguien dijera algo. Volteó hacia Tom, que estaba congelado en su lugar, y le dio un codazo para que hablara.
Tom gruñó ante el impacto, pero se aclaró la garganta y murmuró: —Es… un placer conocerlos.
En la esquina, Moody resopló para sí mientras observaba cada uno de los movimientos de Tom. No confiaba en ese hombre. Para nada. Una vez un Señor Oscuro, siempre sería un Señor Oscuro. Solo esperaría en que se revelara, entonces lo derrotaría.
Ron y Hermione se miraron mientras el silencio continuaba. —Es bueno volver a verte, Tom —dijo la fémina, dando un paso delante.
El mayor la miró, los demás solo esperaban ver cómo le hablaría. —Hermione. Es bueno verte.
—Terminé de leer todos esos libros que me prestaste —comentó Hermione, sus ojos brillando de una manera casi maniaca. Se había estado muriendo por hablar con alguien pudiera escuchar todas las cosas fascinantes que había leído. Ron era un inútil cuando se trataba de conocimiento y Harry no se encontraba allí, por lo que no tenía muchas opciones que digamos.
Tom arqueó una ceja. —Y, ¿qué piensas?
Hermione abrió la boca para comenzar a hablar, Ron y Harry se apresuraron a ver qué hacer o decir porque, de lo contrario, esos dos jamás se detendrían.
—¿Q-Qué hay en la canasta, Harry? —Ron preguntó para atraer la atención de la chica y la de los demás.
Crisis evitada.
Harry bajó la vista hacia el objeto en cuestión y sonrió, volteando luego hacia Tom que tenía los ojos brillantes de orgullo. Colocó la cesta sobre la mesa y retiró la manta que la cubría. —Todos, quiero que conozcan a… —sacó dos gatitos negros y los puso en el centro de la mesa— Raja y Félix.
—¡Awwww! —Los demás exclamaron (excepto Moody, por supuesto) al ver a los mellizos quienes observaban a todos esos extraños y se acurrucaban entre ellos.
—No sean tímidos —dijo Harry, empujándolos un poco.
—¡Son tan lindos! —exclamó Hermione, sentándose en la mesa para verlos mejor y estirando la mano para rascar una de las pequeñas orejas de los mininos.
—¿Quién es quién? —Ron preguntó, agachándose hasta estar a la altura de los pequeños.
—Hermione está acariciando a Félix, él tiene los ojos de color azul-verde y Raja verde-azul.
—Son adorables, Harry —arrulló la Sra. Weasley—. ¿Puedo?
Harry asintió. —Claro.
Molly sonrió y levantó a Raja, acunándola en sus brazos y rascándole una oreja. —¿No eres la cosita más preciosa? —Raja parpadeó hacia la extraña, mirándola con temor a pesar que la caricia a su oreja la tranquilizaba un poco.
—¿Entonces son mellizos?
—Sip. Mellizos.
—Oooh. Qué divertido —dijo George con una sonrisa.
—Ni siquiera lo piensen. No quiero que corrompan a mis gatitos —amenazó Harry.
—¿Quiénes? ¿Nosotros? —George jadeó.
—No nos atreveríamos —dijo Fred.
—Sí, claro —escupió Ron.
—Entonces, ¿cuántos tiempo tienen? —preguntó Hermione.
—Cinco meses.
—Son tan juguetones —dijo Fleur mientras Félix perseguía un hilo alrededor de la mesa.
—Y vaya que lo son. Se meten en todo.
—Me suena familiar —dijo la Sra. Weasley, volviendo a poner a Raja en la mesa y mirando a sus gemelos que le sonreían con inocencia.
—¿Cuál es el que quedó atrapado en el desagüe? —preguntó Hermione.
Harry levantó a Félix y besó su cabecita. —Fue este señorito.
—Atrapado en… ¿dónde? —La Sra. Weasley jadeó.
—Solía dejar que me acompañaran al baño mientras me preparaba para el día. Hay una bañera en el piso que es bastante grande y, bueno, un día Félix se resbaló y cayó y quedó atascado en el desagüe. Gracias a Merlín que no había agua allí. sin embargo, nos asustó muchísimo —explicó Harry, mirando a Tom que confirmó la información.
—¿Se lastimó? —indagó la Sra. Weasley.
—No, solo estuvo un poco asustado, pero ya está mejor. Ahora, colocamos una tapa en el desagüe y ya no los dejo entrar al baño a menos que sea para bañarlos.
—Gracias a Merlín que está bien —susurró Hermione.
Harry asintió y besó a Félix en la cabeza nuevamente, su pequeño gatito respondió con sus propios besos. Él sonrió, le rascó las orejas y lo volvió a poner en la mesa con su hermana. —Ahora esta —dijo, señalando a Raja—, tenemos que vigilarla. Ella se mete en todo.
—No conoce límites—murmuró Tom.
—Exactamente.
—¿Por qué? —Ron preguntó.
—Ella salta de todo, sin importar la altura. Tengo miedo de que se lastime, no importa que sea un gato —respondió Harry, y Hermione alejó al gato del borde.
—¿Nacieron con esa forma? —Tonks preguntó, acariciando a Raja que disfrutaba de la atención.
—No—respondió el ojiverde, tomando asiento en la mesa y tirando de Tom para que tome asiento a su lado—. Ambos eran humanos cuando nacieron, bueno, casi. Tenían orejas y cola, pero... en realidad no sé cómo se convirtieron en gatitos.
—¿Volverán a ser humanos? —Kingsley preguntó.
—Sí, a su tiempo. Ojalá que sea antes de la boda.
—¡Oh! —Hermione exclamó, y comentó: —Tenemos mucho de qué hablar.
—Lo imaginé.
—Déjame buscar mis cosas —dijo, saltando y corriendo hacia las escaleras para buscar su bolso.
Mientras su amiga se iba, Harry mostró su anillo de compromiso y explicó con más detalle, quizás con algo de exageración, qué tanto hacía sucedido: cómo se había enamorado de Tom, su embarazo y el nacimiento de sus mellizos. Los presentes permanecieron callados durante su explicación, incluso Hermione cuando regresó; de vez en cuando, alguien interrumpía con una pregunta que era respondida.
Finalmente, la conversación pasó a otros temas y Harry volteó a ver a Hermione para hablar sobre los detalles de la boda junto a la Sra. Weasley, Tonks y Ginny. No queriendo quedar atrapado con toda la planificación, algunos de la Orden se fueron, pero otros se quedaron para hablar -entiéndase, los que Harry conocía: Kingsley, Tonks, Dung y Moody por nombrar algunos.
Tom no dijo mucho, solo escuchó porque ¿qué le dices a un grupo de personas que intentaste matar en numerosas ocasiones? Nadie habló con él tampoco por las mismas razones.
Pero la buena de Molly se animó a decir algo. —Um... ¿Tom? ¿Te gustaría algo de té?
El mencionado levantó la vista de donde estaba acariciando a los mellizos y de repente se sintió puesto a prueba. Todos lo miraban. —Sí. Gracias —logró responder.
Y con eso, fue como si una barrera se hubiera caído, los demás relajándose a su alrededor.
Harry sonrió y lo miró: —Te dije que todo iba a estar bien.
Tom asintió y miró a Bill que intentaba entablar conversación con él.
—Así que, Tom. ¿Cómo te trata la paternidad?
xxx
Hermione y Harry hablaron de todo lo que pudieron pensar para la boda y lograron resolver al menos algunas cosas. Principalmente la ubicación y el tema del color, las flores, junto con una variedad de otras cosas que apenas habían tocado. Ahora estaban trabajando en la lista de invitados.
Mientras hablaban y trataban de arreglarse, Tom logró sentirse bienvenido con todos. Le resultó bastante fácil hablar con los dos hijos mayores de los Weasley, Bill y Charlie. Ambos tenían trabajos fascinantes.
Remus vio todo esto. Observó cómo el hombre más temido en el mundo mágico se reía, hablaba y bromeaba con todos y, de vez en cuando, miraba con cariño a Harry y ni una sola vez notó algo como violencia o locura. Realmente era como si él fuera una persona diferente.
Cuando Bill y Charlie se distrajeron con su madre, Remus se levantó y dio un paso adelante. —Tom. ¿Puedo hablar contigo?
Tom miró al hombre con curiosidad, luego desvió su mirada a Harry que estaba lo suficientemente distraído y asintió. Se levantó y siguió a Remus fuera de la casa.
—¿Querías hablar conmigo? —Tom preguntó cuándo estuvieron lo suficiente lejos.
—Sí… —dijo Remus cruzando los brazos y mirando al otro pensativo. —¿Cuáles son tus intenciones con Harry?
—¿Intenciones? —Tom preguntó sorprendido.
—Si. Puede que los demás te hayan aceptado, pero aún me cuesta creer que hayas renunciado a todo por amor.
Tom suspiró, y le respondió. —Sé que es difícil de creer, pero es la verdad. Mis días como Señor Oscuro han terminado.
Remus no dijo nada.
Tom se dio la vuelta y caminó unos pasos para poner sus pensamientos en palabras antes de regresar. —Dumbledore una vez me dijo que nunca podría entender el amor porque me negaba a creer en él. Y por mucho que odie admitirlo, tenía razón. No quería creerlo porque no sabía cómo era. Pero cuando conocí a Harry, y me refiero cuando realmente lo conocí, me hizo entender. Me hizo sentir vivo, me hizo volver a sentir algo. ¿Me explico?
Remus asintió con una pequeña sonrisa. —Eso ciertamente suena como Harry —La sonrisa desapareció para ser reemplazada por un ceño fruncido—. Tienes que entenderme. No quiero que Harry vuelva a salir lastimado. Ya ha perdido tanto. Y si te atrevieras a…
—No lo haré—Tom lo interrumpió con firmeza—, ya no quiero lastimar a Harry. Pero no puedo cambiar el pasado.
—Sé que no puedes, por eso estoy viendo por su futuro.
—Yo también. Junto con nuestros gatitos —Tom hizo una mueca ante el término— hablo de los niños —sacudió la cabeza con una sonrisa—solo quiero que sean felices.
—Yo también—dijo Remus—Pero en serio, tú de todas las personas.
—Aún no lo creo por completo. A veces me despierto y pienso que todo es un sueño, pero él está justo a mi lado, todos los días, y en todo momento. Incluso después de todo lo que le he hecho, Harry todavía me eligió. Por una vez en mi vida, estoy completo. Feliz.
—Lo sé. Y puedo verlo. Pero una parte de mí sigue luchando por no creerte. Quiero decir, todos, especialmente Harry, no pueden olvidar todo lo que has hecho.
Tom asintió. —Puedo ver lo que quieres decir. Pero es como un acuerdo tácito entre nosotros. Lo que sucedió en el pasado, permanece en el pasado. No lo mencionamos.
—¿De ninguna forma?
—No. Lo intenté una vez, pero Harry se negó a hablar sobre eso. Él no quiere desenterrar viejos fantasmas —Tom sonrió un poco—; y me dijo: 'Voldemort hizo todo eso, no tú'.
—¿En serio Harry dijo todo eso? —Remus preguntó en voz baja.
—Si.
—¿No sientes arrepentimiento por lo que hiciste?
Tom se pasó una mano por el pelo y cerró los ojos. —Es complicado. No, no siento pena por todas las personas que he lastimado y asesinado, incluidos los padres de Harry porque, en el pasado, eso fue todo lo que hacía. Cada acción formaba parte de mis ideales y planes maestros para dominar el mundo mágico. Tenía la intención de hacerlo, y no me importaba. ¿Qué si me lamento ahora, haber hecho que Harry se sintiera solo y miserable? ¿Que no tiene a nadie gracias a mí? Si.
Remus desvió su mirada, sin saber qué sentir ante la confesión de este hombre.
—Mira—dijo Tom para llamar la atención de Remus y mirándolo a los ojos— sé que es difícil de creer, pero amo a Harry. Él es mi vida ahora. Lo único que siempre quise y que en realidad conseguí.
Remus asintió, viendo la verdad detrás de las palabras. —Solo no quiero que de repente vuelvas a ser como fuiste.
—No lo haré. Me he asegurado de eso. He renunciado a esa vida por una que solo había soñado tener —suspiró Tom y miró a lo lejos— Sé que tomará un tiempo para que se acostumbren a tenerme cerca, y estaba preparado para eso. Por ejemplo, puedo ver que no hablaré con Alastor Moody en el corto plazo.
Remus sonrió. —¿Lo notaste?
—Cómo no iba a hacerlo. Él ha estado observando todos mis movimientos desde que llegué aquí. Cómo ahora.
Remus miró a la casa sorprendido. —¿Nos está observando?
—Si. Se asegura de que no te destroce. O viceversa.
Remus no pudo evitar sonreír. —Sí, él es paranoico. ¿Cómo supiste que estaba mirando?
—Podría haber cambiado de página, pero mis poderes siguen siendo los mismos. Puedo sentir ese ojo sobre mí — el propio ojo de Tom se crispó casi imperceptiblemente—. Para ser sincero, ese ojo me asusta un poco.
Remus dejó escapar una risa sorprendida. —¿En serio? No pensé que tuvieras miedo de algo.
—Oh, no lo tengo. Es solo que... —él hizo un círculo con el dedo sobre el ojo.
—Ah, ya entiendo. Supongo que es un poco aterrador al principio. Pero te acostumbras a ello.
Tom asintió. —Es un poco extraño sentir todas estas cosas de nuevo.
—¿Qué tipo de cosas? —preguntó Remus con curiosidad.
—Todo. La felicidad, la alegría, la emoción, el amor, el miedo... Olvidé que estaban allí. Cuando era más joven, bloqueé todas estas emociones, pero Harry las volvió a sacar.
Remus guardó silencio por un minuto. —Realmente lo amas, ¿verdad?
—¡Tom! — Tom se volvió hacia la casa y vio que Harry finalmente se había dado cuenta de que se había ido. Levantó una mano y lo saludó con la mano, y Harry vino corriendo; su cola moviéndose en el aire detrás de él.
Tom sonrió al verlo y miró a Remus, que también observaba a Harry venir a ellos. —Sí, lo amo.
Remus solo sonrió, obteniendo su respuesta.
—Ey —dijo Harry disminuyendo la velocidad cuando se acercó lo suficiente como para escucharlos—. ¿De qué están hablando ustedes dos?
—No mucho. Solo charlando con tu futuro esposo. Haciendo algunas preguntas.
—¿Y?
Remus acaricio sus oídos ligeramente. —Y obtuve mis respuestas. Voy a volver a entrar.
—Okay. En un momento los alcanzamos —dijo Harry y lo vio irse, luego se volvió hacia Tom con preocupación—. ¿Está todo bien?
Tom sonrió y lo tomó en sus brazos. —Sí —respondió, besándolo profundamente—. Todo está bien.
