Sus manos pasan por mi piel.
Sus manos
Sus manos acariciando cara rincón de mi cuerpo…
Un roce de sus manos, siento como una corriente atraviesa mi cuerpo, y se localiza en mi centro…
Un dolor placentero en mi zona intima, llamado a que la toquen…
Se escuchan gemidos, me escucho gemir por toda la habitación, palabras entrecortadas que los acompañan…
El placer se instaura en nosotros…
Rin… rin… rin… rin… rin…
El sonido de su celular la despierta, busca el aparato, no lo encuentra por ningún lado, se levanta de un solo impulso, mira a su alrededor, está en una habitación que no es la que comparte con su amiga, se da cuenta que no tiene ropa, mira a su lado, las lágrimas salen de sus ojos, no hace ningún ruido, mira la espalda del hombre que está a su lado, no recuerda nada, no sabe quién es, no sabe cómo llegaron allí, al levantarse se da cuenta de un leve dolor entre sus piernas, no lo quería pensar, pero ya con certeza lo sabe, suspira, ve al hombre moverse, queda acostado boca arriba, ve sus facciones, es hermoso, se entretiene por unos segundos, después retoma su tarea de buscar su ropa, encontró su jean, pero no su ropa interior o su camiseta, así que sin dudarlo tomo la camisa negra de su acompañante, se la puso junto con sus jean, tomo con sus manos temblorosas el celular, lo encontró debajo de la cama, no paraba de sonar, ahora con el tono de su padre, suspiro salió del lugar sin hacer ruido, no le contesto a su padre, por miedo, miedo a que su voz la traicionara.
Busco a la habitación donde debía quedarse, estaba varios pisos más abajo, no encontró tampoco a su amiga, la llamo, no le contesto, tomo todas sus cosas, no se arrepentía de haber hecho ese viaje, pero sabía que había mentido, que había huido de su padre, para poder ir…
— Isabella Marie Swan — fue lo primero que escucho de su padre cuando contesto — ¿Dónde diablos has estado todo el fin de semana?... — no supo que más le pregunto, no respondió nada, estas castigada no entendió por cuanto tiempo ni qué tipo de castigo, no le importo.
— Si, señor — contesto — ya voy de camino a casa — lloró, colgó el teléfono, no espero a que su padre la siguiera regañando, ya se sentía muy mal. Había hecho mal al confiar en Alice Brandon, ella había sido una chica mayor que estaba de vacaciones en su pueblo, la invito a un viaje de fin de semana, fueron a Las Vegas, Alice le dio una identificación falsa, no sabía cómo había hecho, pero ella con apenas 16 años se hizo pasar por alguien mayor, había llegado tarde en la noche del viernes y se fueron a caminar por el lugar, llegaron y se registraron en un gran hotel, no le había preguntado nada a Alice, se fueron a un bar y comenzaron a tomar, no sabía a qué hora se había regresado para el hotel, Alice la despertó al medio día y la llevo a comer, le compro ropa, un vestido azul en tela semi trasparente, no la dejo llevar ropa interior, y fueron a un nuevo bar, no se cuerda de mucho, solo que Alice le dio bebida tras bebida, eran de diferentes colores y un sabor espectacular. De la nada cerro los ojos y solo recuerda pequeñas escenas de lo sucedido, y no recuerda ni como había llegado a conocer a ese hombre, ni como se había cambiado después.
Después de dormir las tres horas de su vuelo, la azafata la despertó para que colocara su silla en posición de aterrizaje, no dijo nada, se sintió incomoda, su padre, no sabría qué haría su padre con ella, sintió sus ojos arder, los toco y están completamente hinchados, se bajó del avión, y fue directo a la estación de autobuses, es media tarde, no tiene hambre, tomo el primer autobús que salió a Forks, le esperan cuatro horas de viaje, no pudo dormir, un niño de no más de 5 años se sentó detrás de ella, y paso todo el viaje golpeando el espaldar de la silla, tomo solo unos sorbos de agua, pesar o ver la comida le dan nauseas.
Abril 7 del 2020
He regresado con una nueva historia, espero les guste, se daran cuenta que he cambiado mi forma de escribir, me gustaria pensar que ha evolucionado, espero que para bien
