Kitty Paradise
Por Phoenixmaiden13
Traducción por Alyssa S.
Capítulo 6
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Navidad fue un tema sumamente emocionante pero agotador. Era la primera Navidad de los mellizos, y Harry quería que todo fuera perfecto. Se aseguró de tener el árbol más grande que pudo encontrar, e hizo que Tom lo ayudara a poner las luces y los adornos sin magia -para gran disgusto del mayor. Se colgaron calcetines en la chimenea y un muérdago en la entrada,una corona al frente de la puerta principal, así como envolvieron las barandillas de las escaleras con guirnaldas. Harry sabía que se había exagerado un poco, pero ni a Tom ni a él le importaba. Todo tenía que ser perfecto.
No obstante, todo el arduo trabajo de Harry valió la pena. La casa estaba hermosa y muy iluminada, nada parecida a lo que fue antes de la llegada de Harry. Lo que en el pasado había sido una casa oscura y lúgubre, ahora era un hogar cálido y amoroso. Los mellizos eran demasiado pequeños para apreciar por completo o entender cuánto significaba todo eso, solo sabían que, por primera vez, se les iba a permitir hacer un desastre.
Y vaya desastre que hicieron.
Cuando llegó la mañana de Navidad, Harry despertó a sus gatitos y les colocó lacitos verdes con rojo alrededor de sus cuellos acompañados de un cascabel, los llevó al primer piso donde Tom los esperaba jugando con la cámara. Luego, se sentaron frente a su árbol y abrieron regalos por primera vez en familia. Tan pronto como los mellizos entendieron lo que estaba sucediendo, atacaron el papel festivo con vigor, haciéndolo pedazos con sus diminutas garras.
Ni siquiera prestaron atención a lo que había dentro de toda esa envoltura, tenían mucha diversión solo con el papel. Por lo tanto, los juguetes para gatitos, al igual que otros juguetes y la ropa para niños pequeños (para cuando volvieran a la normalidad) así como otras tantas cosas que Tom y Harry les habían comprado, tuvieron que volver debajo del árbol para más ser revisadas más tarde.
Entonces llegó el momento de que Tom y Harry tenían que intercambiar regalos.
—Ten. Esto es para ti —dijo Tom sacando una caja rectangular. Harry se rió suavemente y sacudió su cabeza.
—Ya me diste dos hermosos angelitos, nos vamos a casar, y la guerra terminó... ¿Qué más puedes regalarme cuando ya me has dado todo?
—Bueno, cuando lo pones de esa manera, esto parece realmente insignificante—comentó Tom, alejando el presente del otro.
—¡Ey!
Tom se rió y le entregó la caja envuelta. Dentro había un hermoso collar de diamantes con un dije en forma de "H".
—Oh, Tom… Es hermoso.
—Me alegro que te guste—dijo—. Pensé en comprar uno para los mellizos, pero…
—Aún no han regresado a su forma original —terminó Harry.
—Sí, pero también ... Mira lo que le hicieron al papel de regalo.
Harry miró los jirones de papel en el suelo. —Oh.
—Exacto.
Harry se rió. —Pónmelo—dijo, entregándole la caja y dándose la vuelta—. Tendremos que limpiar—comentó mientras Tom abrochaba el collar alrededor de su cuello.
—Si. Les dije a los demás que vinieran después de las cinco.
Harry volteó a ver el reloj en la pared. —¡Ay! ¡Ya es mediodía! ¡Y todavía falta mucho por hacer!
Harry se levantó de un salto, jaló a Tom y ambos se apresuraron a limpiar el desastre que habían hecho sus pequeños.
Les llevó un tiempo; sin embargo, después de un pequeño susto al no encontrar a Raja -había estado debajo del árbol, saltando en uno de sus valientes intentos para golpear un adorno del árbol-, finalmente dejaron el piso impecable. Pero aún faltaba mucho que hacer.
Cinco horas después, todo estaba listo. La cena estaba casi lista, emanando olores que indicaban el exquisito banquete que esperaba en su interior, y la mesa estaba puesta. Los mellizos estaban recién bañados con sus moños rojos y verdes alrededor de su cuello. Harry y Tom también estaban perfectamente arreglados. Ahora todo lo que quedaba por hacer era esperar a sus invitados.
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Cuando Lucius y Narcissa llegaron, se sorprendieron gratamente al encontrar toda la casa completamente decorada. No estaban acostumbrados a ver la casa tan luminosa. Rodolphus y Rabastan incluso hicieron una escena al actuar como si se estuvieran derritiendo cuando entraron, tropezando por todos lados.
—Oh, solo ignóralos Harry —dijo Narcissa mientras miraba con disgusto a los hermanos tirados en el piso—Me parece que todo se ve encantador.
—Gracias. Pero creo que me excedí un poco —dijo Harry tímido, mirando a su alrededor.
—¡Tonterías! Es la primera Navidad de tus hijos. Tienes todo el derecho de "pasarte". Recuerdo la primera Navidad de Draco… me fui un poco por la borda con todos los regalos para él. Lucius se molestó un poco por eso.
Harry se rió. —Yo también hice eso, pero a Tom no le importó. Él también estaba muy emocionado. El único detalle es que no pueden usar ninguna de las cosas que les dimos porque aún son gatitos.
—Pero se transformarán pronto, ¿no?
—Eso espero.
—Será cuando estén listos, supongo—la matriarca Malfoy le dio una palmada en el hombro y se volvió para unirse a su marido.
Harry asintió y volteó en dirección a la persona que había estado tratando de pasar desapercibido en el fondo. — Hola, Draco —ronroneó mientras caminaba hacia él.
Draco se tensó. —P-Potter —se las arregló para decir, sus ojos dirigiéndose de vez en cuando hacia donde Tom estaba de pie mirándolos por el rabillo del ojo.
Harry se rió entre dientes. —Es bueno volver a verte después de tanto tiempo. Me extrañaste, ¿cierto?
—En realidad no—soltó el rubio, tratando de parecer más valiente de lo que realmente se sentía. «¿Por qué tuve que venir aquí?»pensó.
Harry solo volvió a soltar una risa antes de lanzarse hacia él y sujetarlo contra la pared.
Los demás en la habitación voltearon a ver cuál era el alboroto y se quedaron boquiabiertos ante la vista frente a ellos. Lucius parecía un poco preocupado por su hijo -aunque sabía que era mejor no interrumpir-, y Narcissa miró a Tom para pedirle que detuviera a Harry, pero el ex Señor Oscuro solo miraba la escena, divertido.
—¡Sí que has hecho de mi vida un infierno, ¿lo sabes, mocoso?! —Harry le siseó, disfrutando la forma en que los ojos de Draco se ampliaron del miedo—. Caminando por la escuela pensando que eres mejor que todos solo porque tu padre tiene dinero y contactos de los más altos circulo. Pero deberías sacar la cabeza de tu trasero, ¡porque no eres nada! Solo eres un mocoso malcriado y engreído. Siempre teniendo a alguien que haga todo por ti, porque no sabes cómo hacer nada solo.
»Ni me hagas mencionar todo lo que me hiciste. Siempre estropeando y arruinando cualquier cosa que hiciera para que quede mal. Debería sacarte los ojos por eso —Harry continuó, extendiendo sus garras y acercándolas a su rostro. Pero entonces, la mirada esmeralda se suavizó, y el dueño de aquellas garras las retrajo e hizo un movimiento por demás sorprendente: lo abrazó.
Todos en la habitación, excepto Tom, se pusieron rígidos de incredulidad cuando Harry abrazó a su mayor enemigo con fuerza. Estaban sin palabras.
»Pero, si no hubieras hecho eso y arruinado mi poción, nunca habría conocido a Tom— susurró Harry, alejándose de su abrazo— y por eso te doy las gracias… solo por esta vez —dijo con una sonrisa.
Draco asintió tontamente y se quedó quieto mientras el otro se alejaba, temiendo que cambiara de opinión sobre sacarle los ojos. ¡Se veía muy bien con ellos!
Tom rompió el silencio riendo, y deslizando un brazo alrededor de la cintura de Harry, preguntó: —¿Todo listo?
Harry tomó una respiración profunda, y exhaló lentamente. —Sí. Siempre quise decir eso… —Él miró al vacío por un minuto, y luego sonrió brillantemente—. ¿Quién tiene hambre?
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El resto de la noche Draco permaneció lo más lejos posible de Harry. Haberlo molestado todos estos años parecía que había regresado para morderle el trasero. Nunca había estado tan asustado, ni siquiera parado frente al Señor Oscuro. No hace falta decir que había aprendido la lección.
Después de que todos estuvieron llenos y satisfechos por la cena, se sentaron y hablaron durante horas sobre cosas sin sentido. Riendo, bromeando y mirando hacia el futuro.
Harry no pudo evitar sonreír y sentirse agradecido por todo lo que tenía: hermosos gatitos, un futuro esposo, increíbles amigos...
—¿Por qué sonríes? —Tom le susurró mientras la conversación continuaba sin él. Harry negó con la cabeza y acarició la cabeza del gatito dormido en su regazo.
—Nada. Es… todo —Tom levantó una ceja, burlón. Harry solo volteó a ver a todos los que estaban en la habitación, luego a Raja y Félix en su regazo, antes de voltear a enfocar sus iris en Tom y encogerse de hombros.
Tom sonrió y besó la frente de Harry.
—Feliz Navidad.
