Kitty Paradise

Por Phoenixmaiden13

Traducción por Alx Selleugra


Capítulo 9

—No sé por qué también tuvieron que venir —dice Ron irritado mientras el grupo de diez caminaba por la calle inclinada.

—Solo queríamos ver dónde ha estado viviendo Harry —contesta Fred simplemente.

—No es necesario que te enojes —agregó George.

—Podrían haber esperado hasta la boda —murmura Ron.

—Es suficiente —regaña la Sra. Weasley— Quiero que todos se comporten lo mejor posible.

—Sí, mamá—corearon.

—¿Por qué tenemos que caminar desde tan lejos? —preguntó Ginny.

—No todos están conectados a las protecciones —explicó Hermione —Solo Ron y yo, y ahora ustedes.

—Oh. Supongo que eso tiene sentido.

—Sí, pero realmente no había visto el frente.

—Yo tampoco —comentó Ron.

—¿Por qué no? —cuestionó Ginny.

—Fuimos "secuestrados", ¿recuerdas?

—Oh, cierto —soltó Ginny, pensativa.

—No teníamos ninguna razón para salir a la parte delantera de la casa, pero sí vimos el patio —dijo Hermione—. Tienen un hermoso jardín. Harry dijo que es donde se oficiará la boda.

—¿Qué fue eso? —preguntó Bill, congelándose en el acto.

—¿Qué fue qué? —regresó Ron.

—Fue... fue... fue como... —Bill tartamudeó, luchando por una palabra.

—¿Un escalofrío recorriéndote? —Remus preguntó—. Yo también lo sentí.

—Nosotros también —dijeron Fred y George simultáneamente.

—Eso seguro fueron las protecciones —comentó Hermione con desdén.

—¿Entonces él sabe que estamos aquí? —Tonks preguntó con sospecha.

—Claro que sí. Es del Señor Oscuro de quien estamos hablando —dijo Ron—. Bueno, ahora ex Señor Oscuro.

—Aún no puedo creer que Harry se vaya a casar con él —murmuró Molly más para sí.

—No puedes controlar de quién te enamoras —dice Hermione, simple.

—Es cierto —afirmó Remus con un suspiro.

—¡Whoa! —Fred y George exclamaron mientras doblaban una curva.

—¿Qué es? ¡Wow! —Tonks jadea mientras ella y los demás contemplaban la magnífica mansión frente a ellos.

—Es hermosa —susurró Molly por lo bajo, el resto estando de acuerdo cuando colocaron sus ojos en el edificio que era la Mansión Ryddle.

Habían imaginado que iba a ser grande a juzgar por su exuberante césped verde y los grandes árboles repartidos por todo el lugar, pero no habían imaginado esto. Cuando vieron la casa, ¡era enorme! Era de tres pisos y debía medir al menos dos campos de Quidditch de largo, y eso que solo estaban hablando de lo que podían ver del frente. El exterior era de un suave color grisáceo, con grandes ventanales cuyas orillas estaban adornadas de blanco, mostrando las numerosas habitaciones que había en su interior. Enredaderas decoraban las paredes, algunas tapando las ventanas del primer piso, y robles crecían a pocos metros de las esquinas. Y también había flores. Rosas en su mayoría de todos los tonos que podías imaginar. Por lo que podían ver en el techo inclinado, parecía haber unas cinco chimeneas para mantenerlos calientes durante la temporada de invierno. Parecía ser una casa muy antigua, pero estaba increíblemente bien cuidada. El sendero por el que avanzaban rodeaba una hermosa fuente de agua con la figura de algún dios griego. Más allá de la fuente, un conjunto de escaleras conducía a una gran puerta y, cuando se acercaron, se abrió, revelando a la persona que habían ido a visitar.

Harry sonrió cuando Ron y Hermione subieron apresurados las escaleras y lo abrazaron con fuerza. —¿Tenían que venir todos? —preguntó al gran grupo.

—Queríamos...

—...ver tu nueva casa.

—Ah, ya veo —se rió Harry, rodando sus ojos hacia Fred y George—. Bueno, entren —comentó, haciendo un gesto hacia adentro.

Si el exterior no era lo suficiente hermoso, el interior era exquisito. No pudieron evitar quedarse boquiabiertos ante el suelo y paredes de mármol, los tapices... todo era demasiado.

—Oh, Harry, es simplemente hermoso —susurró la Sra. Weasley mientras miraba el candelabro de cristal que colgaba sobre ellos y la gran escalera que estaba más adelante que claramente conducía a los pisos superiores.

—Gracias —dijo Harry, tímido— fue un poco abrumador al principio, pero te acostumbras.

—¿En serio corrías por todo este lugar como gato? —preguntó Remus.

—Sí, volvía loco a Tom. ¡Y no lo culpo, este lugar es enorme! —Harry dijo, haciendo un gesto con los brazos — Ya me cuesta mucho encontrar a los mellizos ahora. Pero —se encogió de hombros y miró a su alrededor — esta es mi casa.

—¿De todos modos, en dónde está Tom? —cuestionó Hermione.

—Um, creo que está en su oficina —respondió Harry, mirando al pasillo a la izquierda de las escaleras—. Como sea, permítanme mostrarles los alrededores.

Cada habitación que Harry les mostró estaba profundamente decorada con pequeñas cosas que Tom había coleccionado a lo largo de los años, ninguno de ellos artefactos oscuros por supuesto, solo pinturas y tapices simples y varias otras obras de arte que a Tom le habían gustado.

Harry continuó señalando todas las habitaciones que estaban a lo largo del pasillo bien iluminado por el que caminaba. Se rió y les dijo lo oscuro y espeluznante que eran esos mismos corredores cuando llegó por primera vez. —Todas las ventanas estaban cerradas. Apenas podía ver la nariz de mi rostro —por la descripción que le dio, Harry ciertamente había "iluminado" la casa.

Harry los condujo hasta un par de puertas dobles. Se dio la vuelta para verlos con una sonrisa. —Este... es el salón de baile —dijo, abriendo las puertas para llevarlos adentro. La habitación estaba notablemente vacía en ese momento debido a toda la limpieza que se estaba haciendo, más no dejó de evitar mostrar lo espaciosa y amplia que era la habitación, bien iluminada gracias a las puertas francesas que daban al exterior. —¿Lo ven? —Harry exclamó, comenzando a decirles cómo quería que fuera todo—. Solo espero que no sea demasiado.

—Nunca es demasiado —dijo una voz detrás de ellos. Harry se dio la vuelta y le sonrió a su futuro esposo, corriendo a sus brazos—. No sabía que habías invitado a un séquito —murmuró Tom en su oído.

—No lo hice, se suponía que solo iban a ser alguno de ellos, pero todos vinieron —Harry miró por encima de su hombro—. Parece que trajiste a los tuyos.

Tom miró a las personas que habían detrás de él. Los Malfoy -sin Draco-, los hermanos Lestrange y Ray. —Acabamos de tener una reunión, es todo.

—Ah, ya veo.

—¡Whooo! ¡Fiesta! —Rabastan chilló cuando vio a toda la gente reunida y agarró a su hermano, haciendo un improvisado y complicado vals por todo el lugar.

Fred y George se miraron y sonrieron. —¿Me permites, Gred?

—Por supuesto, Forge —y así, los gemelos procedieron a bailar tango.

—Oh Dios —soltó Hermione, tapándose la boca y tratando de no sonreír—Sabía que nunca debimos dejar que se conozcan.

—Quizás —comentó Harry, riendo cuando Fred inclinó a su hermano y casi lo deja caer— pero tienes que admitir que serán el alma de cualquier fiesta.

Tom suspiró y se pellizco el puente de la nariz. —¿Les dejamos con sus tonterías? Pippy ya tiene listo el almuerzo.

—Está bien —dijo Harry— eso suena muy bien —Salieron del salón y se dirigieron al comedor donde se sentaron alrededor de la mesa llena de sándwiches. Fred, George y los hermanos Lestrange se unieron a ellos poco después.

La atmosfera alrededor de la mesa era tensa al principio, siendo la primera vez que ambas partes se reunían en un terreno neutral. Pero con las payasadas tontas de los gemelos y los Lestrange y la actitud alegre de Harry, rápido se calmaron lo suficiente como para tener una comida agradable.

—Estos sándwiches son deliciosos, ¿qué tienen? —preguntó la Sra. Weasley.

—No lo sé, están hechos por nuestro elfo cocinero, Pippy —respondió Harry con una sonrisa— Le encanta cocinar, y todo lo que hace es fantástico.

—Pues está muy bueno, debes pasarme la receta —dijo Narcissa.

—Veré si puedo conseguirla.

Harry estaba inmensamente feliz de tener a todos los que le importaban aquí con él: el amor de su vida, sus mejores amigos, su pseudo familia y sus nuevos amigos; y todos parecían llevarse bien. Bueno, al menos la mayoría de ellos.

Al otro lado de la mesa, Arthur Weasley y Lucius se miraban fijamente, y obviamente, se mostraban forzosamente corteses. Sus esposas junto a ellos estaban tratando de calmar la tensión con una conversación banal.

La Sra. Weasley y Narcissa se llevaban bastante bien considerando la animosidad pasada entre sus familias, pero el tema en común pareció resolverlo: la boda. Hermione y Ginny se unieron a ellas en cómo deberían decorar el salón de baile. Fred, George, Rodolphus y Rabastan actuaban como si hubieran sido separados al nacer y hubieran arrastrado a Bill, Remus y Ron en su relajo. Y Tom estaba... siendo Tom, siempre teniendo una sed infinita de conocimiento, estaba interrogando a Tonks sobre sus habilidades con una curiosidad inquebrantable.

—Nunca antes había conocido a un metamorfomago.

—¿No?

—No, jamás. Son bastante raros. Hubiera sido de gran ayuda si tuviera uno a mi disposición —dijo Tom, pensativo. La fémina solo lo miró con recelo y el ex mago oscuro sonrió tímido—. Perdóneme, estaba pensando en voz alta. Esa parte de mi vida se acabó. Pero tengo curiosidad, ¿puedes cambiarte a algo?

Tonks se relajó un poco. —Bastante. Simplemente no puedo cambiar mi sexo —y así, las preguntas comenzaron a profundizarse hasta que Harry interrumpió.

—Tranquilo Tom, vas a hacer explotar la cabeza de Tonks —dijo Harry, lanzándole una sonrisa a la fémina que suspiraba de alivio.

—Lo siento —se quejó Tom.

—Ey, Tom —Fred (¿o era George?) llamó la atención de Tom.

—¿Sí?

—¿Dónde está tu serpiente?

Harry miró a Tom, curioso. No había visto al familiar de Tom en bastante tiempo. Las únicas veces que la había visto fue cuando aún era un gato; la había visto tomar el sol en la sala mientras exploraba, y rápido se había alejado de ella. La segunda vez fue después de que él regresó como humano, solo viéndola desaparecer por el pasillo, ella simplemente ignorándolo.

—¿Oh, Nagini? —Tom sonrió un poco avergonzado—. Ella no está aquí.

—¿En dónde está? —preguntó George (o Fred).

—Está un poco enojada conmigo. Así que...

—Espera, ¿por qué está enojada contigo? —preguntó Harry.

—Uh... Ella no aprobó mi elección de pareja o mi nuevo curso de vida, así que se fue.

—Oh... —exclamó Harry, bajando la mirada a su plato.

Tom colocó su mano sobre la de Harry y la apretó. —No te preocupes. No me arrepiento de mi decisión y nunca lo haré. Volverá, siempre lo hace.

—¿Siempre? —El de ojos verdes cuestionó.

—Sí. No es la primera vez que Nagini se enoja conmigo y se marcha. Por lo general, vuelve después de un par de meses.

—Han pasado más de dos meses.

—Bueno, cuanto más lejos se va, más tiempo le llevará regresar. No estoy preocupado.

—Oh, está bien —dijo Harry, sintiéndose un poco mejor.

—Así que se escapa cuando no está contenta —comentó Remus con una sonrisa.

—Sí, así de rara es.

—Suena como alguien que conozco —murmuró Narcissa mirando a su esposo. Esto solo hizo reír a las personas que lo escucharon y a Lucius fruncir el ceño, cosa que los hizo reír más.

—Muy bien, ¿qué tal si volvemos al salón de baile y reorganizamos las cosas? Será más rápido con más manos —dijo Harry mientras se levantaba de la mesa. Tom siguió su ejemplo e hizo ademán de salir de la habitación, pero Harry lo agarró del brazo—. Tú también ayudarás.

Tom hizo una mueca.

—No vengas con eso. Vamos.

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Tom y Harry los condujeron por el pasillo que llevaba al enorme Salón. En una parte, Tom le dio un pequeño codazo. Harry lo miró interrogante y el mayor le hizo un gesto con la cabeza detrás de él. El menor por un momento dudó, pero luego pareció tomar determinación y caminó hacia Remus.

—Oye, Remus... ¿puedo hablar contigo un segundo?

—Por supuesto, Harry —le respondió el hombre lobo disminuyendo la velocidad para igualar su ritmo.

Harry esperó hasta que todos estuvieron fuera del alcance del oído para volver a hablar. —Yo, um, quería preguntarte algo.

Remus esperó un minuto antes de decir: —Puedes preguntarme cualquier cosa, Harry. Lo sabes.

El ojiverde asintió y se detuvo justo afuera de la puerta del salón. Tomó una respiración profunda y miró a Remus al rostro. —Y-yo quería preguntarte si el día de mi boda me acompañarías por el pasillo —cuando Remus no respondió, Harry siguió hablando— Solo pensé que, ya sabes, ya que mamá y papá no están aquí que tú... pero si no quieres, lo entiendo perfectamen... —Harry fue interrumpido por un fuerte abrazo.

—Me sentiría honrado —susurró Remus, abrazando a Harry con fuerza.

—¿En serio? —Harry susurró en respuesta, correspondiendo con la misma intensidad el gesto.

—Sí, en serio —repitió Remus retrocediendo con una sonrisa acuosa. Harry soltó el aliento que había estado conteniendo y le devolvió la sonrisa. Remus se rió entre dientes y acunó el rostro del menor en sus manos, besando su frente— Tus padres estarían muy orgullosos de ti. Yo lo estoy.

—¿En serio lo crees? ¿Aunque me esté casando con el Señor Oscuro?

—Bueno... creo que hubieran querido que fueras feliz —dijo Remus con cuidado.

—Soy feliz.

—Entonces eso es todo lo que importa.

Harry sonrió y abrazó a Remus con fuerza. —Te amo, Remus.

—Yo también te amo —soltó Remus en medio de su abrazo.

Harry retrocedió, secándose las lágrimas que habían escapado. —Genial. Ya que eso está cubierto, tenemos que ponernos a trabajar.

—Bien —dijo Remus, volteándose a la puerta—. ¿Vienes?

—Sí, solo voy a buscar a los niños.

—¿Están despiertos?

—Sí, puedo oírlos —dijo Harry, moviendo una oreja—. Vuelvo enseguida.

—Humph, claro. Nos dejar hacer el trabajo sucio —bromeó Remus antes de unirse a los demás.

Harry se rió y se dio media vuelta por el pasillo para buscar a sus gatitos.

xxx

Rajá y Félix luchaban entre sí y mordían sus orejas cuando escucharon pasos que se acercaban a su habitación. «¡Mamá!» Lloraron, empujándose entre ellos para llegar a la entrada de su canasta. Cuando se abrió, saltaron a sus brazos.

—Hola, ¿tuvieron una buena siesta? —les preguntó.

«» respondieron con maullidos felices.

Su madre les dio a cada uno un beso en sus peludas cabezas y los llevó escaleras abajo con un ligero salto en sus pasos.

«Mamá está muy feliz hoy » comentó Félix «algo bueno debió pasar.»

«¡Yupi! ¡Mami feliz!»Rajá vitoreó.

«¡Yay!»

—Okay — su madre dijo mientras los colocaba en el suelo—El día de hoy tenemos invitados, así que quiero que ambos se porten bien, ¿entendido?

«Seremos buenos» corearon saltando a sus pies.

—Bien, síganme gatitos—dijo Harry, comenzando a caminar lentamente hacia el salón de baile.

«¿Hay más gente?» preguntó Félix.

«¡Yay! ¡Quizás la tía 'Mione y el tío Ron están aquí!»Rajá vitoreó.

«¡Si! ¡Vamos!»

Corrieron unos pasos más delante de su madre, escuchándolo reír. —Ustedes dos, vayan más despacio —pero Harry solo tuvo que caminar más rápido para alcanzarlos. Cuando lo hizo, los guió por el pasillo hasta una enorme habitación.

«¡Guau! ¿Dónde estamos?»Félix preguntó tratando de observar todo su alrededor.

«Creo que es la gran habitación luminosa con ventanas» le contestó Rajá imitando el movimiento de su hermano.

«Se ve diferente.»

«Bueno, sí, no hay sillas ni cosas cubiertas con mantas» dijo Rajá adrede.

«¡Oh! Ya lo sabía.»

Harry los miró. —Vayan a saludar.

Rajá y Félix miraron a los rostros desconocidos y vieron uno que conocían bien, y corrieron hacia él «¡Papi !»

Los mellizos maullaron a los pies de Tom, saltando felices. Tom sonrió y los recogió, —Buenas tardes, pequeños —dijo su padre y les rascó detrás de las orejas, tal como les gustaba.

«Ohhhh ssssiiiii» ronroneó Félix.

—Rajá, Félix. ¿Recuerdan a Ron y a Hermione, ¿no? —dijo su madre al lado de su padre.

—¡Aww, son adorables! —arrulló Hermione.

«¡Tía!» Rajá chilló, rápido intentando acercarse a ella.

Tom entregó a su hija a Hermione y le pasó a Félix a Ron para que lo acariciara.

«¡Justo ahí, tía, ahí! » Rajá ronroneó mientras Hermione rascaba sus orejas, ignorando por completo las tonterías que le estaba balbuceando.

Los pequeños gatitos fueron pasados y presentados al resto de las personas que estaban allí, dejándose acariciar y mimar.

«Recuerdo a este hombre» dijo Rajá cuando fue pasada a Remus. «Él es el que huele raro.»

«Sí, pero me gusta » le dijo Félix, lamiendo sus dedos.

«¡A mí también!»

Finalmente fueron bajados al suelo, rápido aprovechando para explorar mientras los adultos movían las cosas. El grupo de humanos tuvo que estar atento a los pequeños gatitos mientras corrían para no aplastarlos con mesas y sillas, cosa que resultó ser una tarea difícil.

Rajá y Félix corrieron lo más felices posible; sin saber por qué estaban emocionados. Era justo lo que estaban captando de las vibraciones de la habitación. Después de un rato, la atmósfera en la habitación disminuyó y los gemelos lo notaron.

«¿Qué está pasando?»Rajá le preguntó a su hermano.

«No lo sé, ¡vamos a averiguarlo!»

Se unieron al grupo que estaba hablando, y escucharon.

—...No quiero ser grosero ni nada—dijo el hombre del arete—pero mató a tu esposa.

—Bill —La pelirroja madre gritó.

«¿La esposa de Rolly fue matada?» preguntó Rajá.

«¿Qué es una esposa?»

«...No lo sé. ¿Qué es una matada?»

«No lo sé. ¿Qué está pasando?»

«¡Shh!»

Vieron a su madre mirar a Rolly un poco triste, luego miraron a su padre, que tenía una expresión en blanco en su rostro.

Bill miró a su madre y luego volvió a Rodolphus. —Lo siento, tiene razón. Estaba fuera de lugar.

—No, está bien—Rodolphus aclaró, encogiéndose de hombros. —Es algo triste, sí. Pero mi esposa murió hace mucho tiempo.

—¿Qué quieres decir? ¿Acaso no ella...?

—Oh, sí. Su cuerpo fue asesinado hace poco, claro. Pero su mente, la Bella de la que me enamoré, murió en Azkaban. Probablemente antes que eso —Rodolphus le sonrió a Tom— Es algo bueno que hiciste eso en ese momento o lo habría hecho yo mismo. ¡Me estaba volviendo loco!

Y con eso, la tensión cesó y regresaron a sus bromas habituales.

«¿Qué acaba de pasar?» Félix preguntó confundido.

«No lo sé. ¡Vamos a jugar!» Rajá dijo, saliendo de la habitación.

«¿A dónde vamos?»

« A la cocina. Tengo hambre.»

«¿No deberíamos preguntarle a mami?»

«Mami está ocupada. Podemos ir solos» le respondió Rajá. «Además, sé dónde está la comida.»

«¡Okay, vamos!» le contestó su hermano, prosiguiendo ambos a correr por el pasillo.

A mitad del camino, Rajá se detuvo. «Espera, detente »gritó con dolor, enrollando su cola alrededor de sí misma.

«Rajá, ¿estás bien» Félix preguntó, girando hacia ella.

«Sí, eso creo. Creo que me enfermé» dijo Rajá mientras se desenroscaba y lamía su estómago. «Mi pancita se siente rara»

«¿Te duele?» Félix preguntó, sentándose a su lado.

Ella inclino su cabeza, pensando. «No, en realidad no... Un poco.»

«Deberíamos decirle a mami, él te arreglará»

«¿Crees?»

«¡Sí! Mami puede arreglar cualquier cosa» dijo Félix, brincando «él puede sanar tu panza».

«Okay» se levantó, dando unos pocos pasos hacia la gran habitación luminosa y, entonces, se detuvo.

«¿Qué? ¿Qué pasa? » preguntó Félix

«A...»

«¿A?»

«¡A...A!»

Félix se alejó rápido del camino. «¡No estornudes sobre mí!»

«¡A-A-Achooo!»

¡POOF!

«¡Wah! ¡Rajá!» Félix exclamó mientras su hermana era envuelta en una luz brillante «¡Rajá! ¡Rajá! ¿Estás bien? ¡Rajá, responde!»

Cuando la luz finalmente se desvaneció, en lugar de revelar a un pequeño gatito esponjoso, dejó ver un bebé humano con unos pequeños triángulos que sobresalían de una cabella de cabellos negros con una cola creciente detrás. Rajá, incapaz de sostener su nuevo peso, rápidamente cayó de espaldas y miró a su hermano que corría en círculos frenético. Trató de hablar con él, pero todo lo que salió fue un balbuceo incoherente. La confusión rápido se convirtió en miedo, haciéndola dejar escapar un gemido aterrorizado.

«¡Qué me pasó!»

xxx

—Ron, movamos esto un poco para allá... ok, aquí vamos.

Tomó algo de tiempo reorganizar el lugar, pero al fin todo estaba tal y como lo quería Harry. Se colocó una larga mesa en una pared para el banquete con las mesas más pequeñas esparcidas alrededor de la pista de baile.

—¡Estoy tan emocionada! —Hermione chilló y abrazó a Harry de la cintura.

—Yo también —dijo el moreno con una brillante sonrisa—. No puedo creer que me caso en una semana.

—Lo sé. Gracias a Merlín que es sábado, así podremos salir de la escuela.

—¡Por supuesto! Tengo que tener a mi dama de honor y mi padrino allí —Sus dos mejores amigos sonrieron y lo abrazaron.

—Saldremos temprano el viernes para que podamos repasar todo y... —y Hermione no paró. Ron y Harry simplemente rodaron sus ojos más no dijeron nada. Esta era una de las cosas en las que podían dejar que hiciera cuánto quisiera.

Su amiga todavía seguía cuando escucharon el grito.

—¡ Wahhhhhhh! ¡Wahhhhhhh! ¡Wahhhhh!

Todos se paralizaron ante el sonido antes de que Harry corriera hacia la puerta, Tom siguiéndolo de cerca. No tuvieron que ir muy lejos cuando vieron a los mellizos en medio del pasillo. Félix estaba saltando frenéticamente, maullando con fuerza, yendo de un lado a otro dividido entre quedarse con su hermana o pedir ayuda.

Harry redujo la velocidad mientras se acercaba, incapaz de creer lo que estaba viendo. Su hija, que había sido tan pequeña y cubierta de piel durante meses, ahora tenía aproximadamente el tamaño de una niña de 8 meses -edad que realmente tenía- y era toda carne suave y rosada, el único pelaje estaba en su cola y sus pequeñas orejas de gato. —Dios mío, Rajá —susurró, arrodillándose frente a ella.

Su pequeña dejó de llorar y miró hacia arriba, parpadeando con lágrimas en los ojos. Los ojos azul verdoso se ampliaron al reconocerlo y levantó sus pequeños y regordetes brazos hacia él, hipando suavemente.

Harry la levantó. —¡Mírate! ¡Eres tan grande! —él la arrulló y la abrazó, oliendo su olor a bebé y sintiendo su suave piel. Rajá balbuceó y ronroneó de regreso, acurrucándose en sus brazos. Harry sintió a Tom agacharse a su lado y levantar a Félix para calmarlo. —Mírala Tom, ha vuelto a la normalidad.

—Eso veo —dijo Tom acariciando el cabello y las orejas de su hija — Olvidé cómo se veía, ha pasado tanto tiempo.

—¡Lo sé! ¿No es linda? —Harry exclamó— Mira, tienes todos los dedos de las manos y de los pies—le dijo extendiendo su pequeña mano. Rajá miró fijamente su mano con fascinación y la sostuvo frente a su rostro, antes de rápidamente colocar sus dedos en la boca. Los espectadores se rieron a su alrededor por las payasadas del bebé.

—Parece que le están saliendo los dientes —comentó Narcissa.

—¿Ya? —preguntó Harry.

—Sí, bueno, ¿ella tiene qué? ¿Siete meses?

—Ocho.

—Oh, ocho, cierto. Ha es tiempo de que empiece a dentar. En realidad, ya debería tener algunos.

—Bueno, no parece que tenga alguno —comentó Hermione arrodillándose para ver a Rajá.

—Eso solo significa que saldrán pronto —exclamó Harry con un suspiro. "Excelente."

—Se parece a ti Harry—dijo Tonks en voz baja.

—¿Verdad? Aunque creo que tiene la nariz de Tom —dijo el moreno, tocando la nariz de Rajá. Ella se rió y le dio una sonrisa brillante y gomosa.

—Todos podemos decir de dónde salió ese cabello, ¡míralo! —Ray exclamó.

—Eso no es gracioso—dijo Harry rotundamente, alisando el cabello revuelto de Rajá y volteando a ver a Tom que se había reído. Hizo girar a Rajá en sus brazos para que estuviera sentada en su regazo— Mira Félix—le dijo al gatito negro en la mano de Tom — Tu hermana está bien.

Félix dejó las manos de su padre y saltó al regazo de Harry para poder olfatear a su hermana y comprobar si estaba realmente bien. Rajá le balbuceaba y lo acariciaba suavemente, haciéndolo ronronear de gusto. Le pasó la cola por la cara y ella estornudó.

Harry y Ray contuvieron la respiración y luego se relajaron cuando no pasó nada. La pequeña solo miró a su alrededor con sorpresa.

—También vino en un buen momento —dijo Hermione mientras sacaba su cuaderno—, solo queda una semana para la boda. Tendremos que conseguirle un vestido.

—Sí. Hablando de vestido, tenemos que ponerte algo de ropa, ¿no? Sí, tenemos qué — le dijo a Rajá, arrullándola y llevándola al piso de arriba.

Cuando volvió a bajar, la sentó contra el costado del sofá junto a su hermano. —Lista, toda vestida. Ten cuidado con tu hermano, Rajá —él acarició a Félix, y ronroneó—. ¿Cambiarás pronto? —Félix no respondió, solo miró a su hermana. Harry solo suspiró—. Supongo que no.

—Nunca se sabe, podría cambiar en cualquier comento —dijo Ron simplemente.

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Resultó que no tuvieron que esperar mucho. Después de que todos se fueron a casa esa noche, Harry y Tom los acostaron como de costumbre. Hubo que poner a Rajá en la cuna que había estado allí durante meses acumulando polvo y trataron de poner a Félix en su canasta, pero él se negó. Entonces, después de llenar la cuna con hechizos de protección adicionales, Félix se fue a dormir junto a su hermana. Durmieron toda la noche, así que no hubo necesidad de ver cómo estaban por lo que Tom y Harry pudieron ir a descansar.

A la mañana siguiente, Harry fue a buscar a los mellizos cuando llamó a Tom desde la otra habitación. —¡Tom, ven rápido!

Tom, pensando que algo malo había pasado, se apresuró a cruzar la puerta que unía a la habitación de los bebés. —¿Qué pasa?

—Mira —exclamó Harry, tendiéndole el niño humano.

Los ojos azul verdoso parpadearon adormilados y maullaron suavemente, enrollando una cola alrededor de una pierna desnuda. —Félix—dijo Tom asombrado y tomó a su hijo. Este apoyó la cabeza en el hombro de su padre y miró alrededor de la habitación que de repente se veía diferente—. Debe haberse transformado durante la noche.

—Sí—dijo Harry, levantando a Rajá. No parecía tan sorprendida de que su hermano se viera diferente a la noche anterior, simplemente se unió a él para mirar alrededor— Bueno, al menos ya no tenemos que perseguirlos... hasta que empiecen a caminar.

—Oh no—Tom gimió y se unió a Harry en el cambiador— Eso es lo último que necesitamos. ¿Cuándo se supone que sucederá?

—Honestamente, no tengo idea. Todo se puso patas arriba cuando se convirtieron en gatitos.

—Hmm... bueno, supongo que pasará cuando tenga que pasar —dijo Tom, frunciendo el ceño al ver el pañal en su mano— Olvidé cómo hacer esto.

Harry se rió. —Ha pasado un tiempo, ¿no?

Tom solo se encogió de hombros. —Sin embargo, tienen una sincronización impecable.

—Sí. Ahora podemos casarnos y tener a los gemelos bien vestidos... ah, eso me recuerda que tengo que decirle a Hermione que debemos conseguir dos conjuntos ahora —Tom se limitó a sonreír con ojos gentiles cuando levantó a Félix después de cambiarlo y vestirlo.

—¿Qué? —preguntó Harry.

—Nada. No puedo esperar para hacerte mío.

Harry se sonrojó y besó la parte superior de la cabeza de Rajá. —Ya me hiciste tuyo.

Tom sonrió. —Sí, bueno... — su boca se relajó en una sonrisa y levantó la barbilla de Harry para mirar directo a sus ojos verdes. —Me refería de forma mágica, espiritual... legal. Entonces podremos ser una familia, tú, yo y los bebés.

—Yo también quiero eso, y mucho. Y después de esta semana... lo seremos. Una gran familia feliz.