Título: Change!

Sumary: Por culpa de los trillizos las personalidades de el mayor de los Sakamaki y la presa humana se intercambian, generando caos y desastres en la mansión. Una Yui indiferente y dormilona, un Shu responsable y educado. ¿Cómo podrán solucionarlo?

Pareja: ShuxYui [MencionesYuixTodos]

Cantidad de palabras: 1,290.

Disclaimer: Diabolik Lovers no me pertenece. Todos sus derechos son del diabólico Reject. Y algún día me casaré a la Shui con todos(?)

[¿Alguien más se imagina a Reject personificado en Reiji?]

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Caminó con mucho cuidado hasta acercarse lo suficiente a la cama para depositar a la pequeña rubia con la suficiente delicadeza para no perturbarla. Había elegido llevarla a su propio cuarto para cuidarla y asegurarse de que nadie interrumpiera su sueño por una vez en su vida desde que llegó a aquella terrible mansión.

La había estado observando en silencio desde hace algún tiempo y podía afirmar con seguridad que sus hermanos se turnaban para molestarla, especialmente los trillizos, y no conseguía un descanso adecuado. La anemia desarrollada, junto a sus constantes desvelos provocaba que fuera tan débil.

Shu suspiró con cansancio. Sus ocelos miraron con detenimiento cada detalle de aquella mujer, su largo cabello antes tan dorado como un Sol lentamente había perdido su brillo, su rostro siempre alegre había aprendido a ocultar el sufrimiento detrás de una bella sonrisa que iluminaba sus días aunque se negara a admitirlo tanto o incluso más que el resto de sus hermanos. Pero su cuerpo era pequeño, demasiado pequeño, sus delgados brazos no eran capaces de albergar ninguna fuerza para resistirse ante ellos.

Su figura humana realmente era tan frágil como el papel, estaba realmente sorprendido de no haberlo notado mucho antes. Tomó sus manos entre las suyas, si las comparaba, si él tan solo lo deseara podía aplastarla de un movimiento, era tan endeble que apenas lograba sostenerla sin sentir que podría lastimarla.

Causaba en él esa necesidad casi asfixiante de protegerla, de alejarla de él por su propio bienestar pero a pesar de todo, de alguna manera era realmente obscena. Tanto como para hacerlo temblar de deseo al arrebatarle su sangre y buscarla en todo momento a pesar de saber que estaba mal. Sus piernas torneadas, su piel tan pálida como la luz de la Luna, la manera en que sus colmillos encajaban con tanta facilidad sobre su cuello níveo era excitante, y al mismo tiempo tan insoportable pensar que aquella mujer estaba en manos de cada uno de sus hermanos, de la misma manera, tan frágil y expuesta a su merced.

Por alguna extraña razón su rostro comenzó a calentarse, era increíble sentir vergüenza por pensar en esas tonterías cuando no hace mucho había tenido toda clase de fantasías con ella.

De alguna manera, se sentía un pervertido. Y extrañamente esta vez no estaba orgulloso de ello.

—Mmmm...

Retrocedió de inmediato, sintiéndose nervioso. No quería que ella pensara lo mismo que él. Quizás, antes no le hubiera importado, tal vez hasta se hubiera recostado a su lado pero en esta ocasión no se sentía capaz de violentar su espacio personal. Si se tomaba tales libertades cuando ella dormía indefensa no se sentiría capaz de verla a los ojos sin sentir culpa... La responsabilidad apestaba.

Yui se removió otro poco, pero no pareció dispuesta a despertar. Debía estar realmente cansada. Se acercó cauteloso, inspeccionando sus gestos de incomodidad, su ceño comenzó a fruncirse con fuerza y su boca se tornó un mohín apretado que empezó a preocuparlo, se retorcía después de algunos segundos y alzaba sus brazos, tratando de alcanzar algo.

Intentó calmarla pero era imposible, Yui no se detenía. Decidido a ayudarla se acercó hasta la cabecera y se sentó sobre el colchón, acomodando a la joven rubia de tal manera que usara sus piernas como una especie de almohada, al menos sus golpes al aire se contuvieron. Revisó su frente, solo por si acaso, removiendo el flequillo, y se sonrojó al notar que ella le sonreía de medio lado, aún sumida en el mundo de los sueños. Probó a mimar su cabello con esmero, recibiendo el mismo resultado de hace unos segundos y antes de darse cuenta ya estaba acariciando con cariño su cabeza, murmurando palabras dulces en el proceso.

Vagamente pensó en que antes esto era algo que jamás habría hecho. No al menos con tanta facilidad. Le costaba acercarse a las personas, le costaba reconocer sus propios sentimientos, siempre había eludido cualquier acercamiento por temor a encontrar algo importante que volver a perder pero, de alguna manera, desde esa mañana, aunque esos temores existían todavía, se sentía lo suficientemente valiente para enfrentarlos.

—A...Agua... —Le escuchó mascullar.

No deseaba levantarse, pero su buen humor le hacía imposible no concederle ese pequeño deseo. Decidió ir lo más pronto a la cocina antes de que la rubia despertase.

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En cuanto el hermano mayor se retiró de su propio cuarto el trío del mal decidió ir junto a la pequeña rubia para hacerla pagar por sus supuestos pecados cometidos contra ellos. La verdad era que sin intención habían presenciado toda la melodramática y cursi escena de Shu con su presa, ocasionado una extraña mezcla de burla, risas, celos e inconformidad. Tanto Laito como Ayato habían esperado la posible explosión sentimental de Kanato por aquella escena que miraba sin disimulo pero esto nunca llegó. A pesar de todo, Shu seguía siendo el mayor y ninguno de ellos quería arriesgarse a las posibles consecuencias de aquella nueva faceta que habían visto desde esa mañana. El vago de la familia siendo responsable y educado era algo tan escalofriante como imaginar a su madre siendo una mujer ejemplar.

—Ah, bitch-chan estaba aquí~

Comentó el castaño pervertido, haciendo obvio algo de lo que los tres ya estaban enterados. Era sorprendente que Shu en ningún momento hubiera advertido su presencia cuando no se habían escondido propiamente.

—No puedo creer que chichinashi nos hiciera buscarla por toda la casa para encontrarla en brazos del idiota bueno para nada. —Reclamó Ayato.

—La humana merece el peor castigo, ¿verdad Teddy?

Los trillizos se miraron entre sí, acordando compartir el momento. La chica se lo había ganado al dejarse tocar por otro hombre de su familia que no fueran ellos, tampoco es que les entusiasmara la idea de compartirla pero era más soportable. Se acercaron en un segundo usando sus habilidades y tomando cada quién una extremidad del cuerpo de la rubia, extrañándose de que esta no reaccionara.

—Eh, ¿Por qué bitch-chan no despierta? Eso no es divertido. Nfu~

Normalmente cuando alguno de ellos decidía visitarla en su cuarto despertaba demasiado pronto para su gusto, Yui había desarrollado sueño ligero.

El pelirrojo avanzó entre ellos, lanzándolos al costado para aproximarse hasta el rostro de la blonda y tomarla de las mejillas, tiró con fuerza, palmeó y hasta le dio una ligera bofetada pero nada, no hubo respuesta. Frustrado la tomó por los hombros y comenzó a zarandearla violentamente.

—¿¡Hey, quién diablos te crees para ignorar a ore-sama, maldita chichinashi!?

—Basta Ayato-kun. —Intentó detenerlo el castaño, tomándolo con fuerza de los brazos. Por instinto dejó ir a la chica, ocasionando que esta rebotara con fuerza contra la cama y se escuchara el hueco sonido de su cuerpo chocando contra la tela mullida. Por culpa de su ajetreo no se percataron del momento en que la rubia abrió lentamente los ojos. —No creo que sirva de mucho. —Masculló con fastidio. Ayato se liberó de su agarre, cruzándose de brazos como método de rabieta.

—Yui-san está despertando. —Señaló Kanato. Rápidamente los tres se aproximaron a ella, lo que en otro momento hubiera sido una violación a su privacidad y la causa de que ella trata de alejarse gritándoles y tratándoles de pervertidos no pareció motivarla a reclamar esta vez.

—Ah, son ustedes. —Expresó con desinterés. El trío la observó con desconcierto, su actitud se parecía demasiado a la del vago que tenían por hermano. La chica levantó su brazo, exponiéndolo ante ellos, al ver sus rostros confusos decidió aclarar. —Muerdan una vez, luego succionen y yo podré dormir.

—¿Eh? ¿bitch-chan, que estás...?—Preguntó Laito, sin poder creérselo.

Pero incluso antes de alguno se atreviera a reclamar por la orden, Shu entró y los apartó de un golpe.

—¿Qué diablos hacen ustedes aquí?

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Notas de Kou: Un enorme abrazo a todos y a guest por su review :D Gracias por los follow y favoritos.