Kitty Paradise

Por Phoenixmaiden13

Traducción por Alx Selleugra


Capítulo 11

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El día de la boda amaneció brillante, claro y soleado, sin ninguna nube en el cielo. En verdad era el clima perfecto para una boda. Harry se despertó lentamente cuando la luz del sol que entró por las persianas golpeó su rostro. Repentinamente tomó asiento y sonrió con fuerza, se quitó las sábanas de encima y abrió la puerta. —¡Hoy me caso! —gritó.

Dos chillidos se escucharon del piso encima de él seguidos de pasos corriendo. Harry se unió a Hermione y Ginny en el piso principal donde Molly Weasley ya estaba en la cocina, preparando el desayuno. —Buenos días a ustedes tres. Hoy es un gran día —les saludó con una sonrisa al protagonista del día.

—Buenos días —corearon.

—No puedo creer que es hoy —Harry comentó, aceptando una taza de café.

—Lo sé —dijo Hermione emocionada— Mañana, a esta misma hora, serás Harry Ryddle… o como sea que te vayas a llamar —se corrigió con incertidumbre.

—No te preocupes, estás bien. Tomaré el apellido de Tom, por lo que me llamaré Harry Ryddle. Suena bien, ¿no creen?

—Creo que sí —dijo Ginny— Tú mismo eres todo un misterio*.

Harry se rió. —Eso parece.

—Entonces, ¿cuál es el plan del día de hoy?

—Bueno —comenzó Hermione— veremos a Narcissa a las 7:30, por lo que tenemos tres horas y media para prepararnos y estar en tu casa a las 9:30; la boda es a las 10.

—Okay, entonces iré por los mellizos y por Ron ya que estoy en eso.

—Perfecto, solo apresúrate antes de que el desayuno se enfríe —le recordó la Sra. Weasley mientras Harry subía corriendo las escaleras.

—¡Lo haré!

A las siete con quince todos ya se encontraban listos para irse y tomaron un traslador para ir a la Mansión Malfoy. Tan pronto llegaron, se corretearon para alistarse por completo. Cada uno fue dirigido a una habitación donde sus cosas estaban colgadas a su espera junto con cualquier cosa que pudieran necesitar; Narcissa realmente se había lucido con los preparativos. Harry no tardaría mucho en prepararse, por lo que, mientras las chicas se fueron a hacer lo que debían hacer, se concentró en preparar a sus bebés.

Tomó un tiempo, pero finalmente, con muchas salpicaduras y un piso empapado más tarde, los mellizos estaban bien limpios de la cabeza a los pies, portando un nuevo vestido con volantes y un pequeño esmoquin hecho especialmente para ellos.

El vestido de Rajá era completamente blanco con una franja roja envuelta alrededor de su cintura y atada con un lazo en la espalda. Su cola salió por detrás justo antes de que comenzaran los volantes y por debajo del nudo del moño. Para completar su atuendo, su cabello estaba adornado con pequeños lazos sostenidos justo detrás de sus orejas; parecía todo un angelito. Félix, en cambio, estaba vestido con una túnica negra de diseñador con una camisa blanca y un broche rojo en la corbata qué, para molestia de Harry, intentaba arrancarse cada tanto.

—¡Oh, pero mírense! —exclamó su progenitor sentándolos juntos en la sala de estar de la Mansión Malfoy—. Son tan lindos.

—¡Harry!

El mencionado se giró en dirección a la que fue voz de Hermione. —Wow, Hermione… te vez… wow.

Hermione se sonrojó, pero le modeló. El vestido era de un rojo sangre intenso al igual que todos los vestidos de dama de honor. Era un vestido sin tirantes que caía hasta el suelo y una faja roja más oscura atada en el medio acompañado de un lazo a su espalda. Le quedaba muy bien, y mostraba todas sus curvas. Su cabello estaba recogido sobre sus hombros dejando a pequeños rizos caer a ambos lados de su rostro. —¿Qué piensas?

—Te ves genial. A Ron le encantará —agregó con una sonrisa.

Hermione se sonrojó aún más. —C-Cállate. ¡Ahora tú! ¡Tienes que prepararte!

—Lo sé, lo sé. Acabo de terminar con los bebés.

—Bien. Ahora ve y arréglate, tenemos que irnos en una hora.

—¡Mierda! ¿En serio?

—Sí, ahora date prisa.

—Okay. ¿Los cuidas en tanto?

—Por supuesto, ahora shooo —dijo ella, haciéndole señas para que se vaya.

—Bueno. Vigila a Félix, sigue intentando quitarse la corbata —le comentó el ojiverde subiendo las escaleras para prepararse.

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Media hora después, Harry estaba recién lavado y estaba a medio vestirse cuando alguien llamó a la puerta.

—Oye amigo, ¿ya terminaste? —escuchó la voz de Ron a través de la puerta.

—Casi. Puedes pasar. —La puerta se abrió y Ron entró vestido con una bonita túnica negra formal y corbata roja. —Te ves muy bien.

—Gracias. Es un caos ahí fuera.

—¿Sí? —preguntó Harry, abrochándose los pantalones.

—Sí. Mi papá y Remus ya se adelantaron, y Malfoy papá y junior ya están allí. El resto está corriendo con tubos en la cabeza, ya sabes.

Harry se rió. —Están más emocionados por esto que yo.

—Uh huh.

—¿Ya viste a Hermione? —Harry notó el sonrojo de Ron y sonrió—; lo tomaré como un sí.

—S-sí, ya la vi. Ella es… ella está…

—¿Hermosa? ¿Maravillosa? ¿Atractiva? —Harry sugirió para él.

—Sí —dijo Ron con un suspiro haciendo que su amigo suelte una risa y lo saque de su estado soñador—. ¿Qué?

—Nada.

Cayeron en un cómodo silencio mientras Harry se preparaba, yendo y viniendo del baño y el dormitorio. El ojiverde miró a Ron a través del espejo y lo sorprendió mirándole la espalda. —Ron, ¿estás viendo mi trasero? Porque si lo estás y Tom se entera, estarás en serios problemas, amigo mío.

—¡NO! —Ron exclamó con las puntas de sus orejas enrojecidas—, no. No estaba mirando. Quiero decir, sí lo estaba, pero no a tu trasero. Estaba mirando tu cola.

—¿Oh?

—Sí. Es extraño que solo crezca así —Harry miró a la parte mencionada por el espejo y la movió de un lado a otro.

—No realmente si lo piensas bien. Nuestro cuerpo tiene ya un coxis, mi cola solo creció desde ahí.

—Oh, genial —dijo Ron pensativo.

—Sí, mucho. A veces resulta útil. Mantiene ocupados a los gemelos, al menos lo hacía cuando eran gatitos. Puedo agarrar algunas cosas con ella siempre que no sean pesadas, sin mencionar que a Tom le encanta —ronroneó Harry.

—¡Ack! Demasiada información, dude —exclamó Ron mientras simulaba hacer arcadas y no dejaba de sonreír.

Después de unos minutos se escuchó otro golpe en la puerta. —Harry, ¿estás decente?

—¡Sí! —gritó y Hermione abrió la puerta justo cuando el ojiverde terminaba de colocarse los zapatos.

—¡Oh, Harry! ¡Mírate! —Su amiga exclamó juntando sus manos.

Harry se volteó a ver al espejo de cuerpo entero. Harry lo había visto en el exhibidor de una tienda cuando habían ido de compras y supo que era el indicado. Por supuesto que en ese momento era un vestido para una mujer, pero él no quería un vestido, era un varón. Pero también deseaba una cola, así que fue diseñado con solo eso en mente, y el resultado fue hermoso. La cola estaba conectada a los pantalones blancos tipo Capri hasta por debajo de las rodillas y, sobre ella, una elegante tela de encaje caía al piso, escondiendo así su cola. La camisa era una sin mangas con la tela cortada a los hombros en un diseño elaborado que dejaba sus hombros y espalda al descubierto. La parte superior estaba incrustada con pequeños diamantes que brillaban con la luz adecuada, piedras que podían encontrarse hasta la gargantilla en su cuello. En su cabeza había una pequeña tiara que combinaba perfectamente con el outfit. Harry no había querido comprarlo, pero las chicas habían insistido, diciendo que era su boda y que a Tom no le importaría, así que se lo llevo.

Harry sonrió ante su reflejo y se movió de un lado a otro para poder verse desde todos los ángulos.

—Estás precioso —dijo Hermione por lo bajo.

—Gracias —respondió Harry con el mismo tono, alisando arrugas imaginarias.

—Entonces, ¿estás listo? —preguntó Hermione dándole su ramo de rosas rojas.

El moreno respiró hondo. —Eso creo.

—Okay, entonces va…

—¡Espera! —Su mejor amigo repentinamente intervino, saltando de su posición en la cama—. Vuelvo enseguida —soltó para seguido salir corriendo de la habitación.

—¿Qué fue eso? —preguntó Harry, regresando su mirada al espejo para acomodar mejor la tiara contra sus orejas.

Antes de que la otra pudiera responder, Ron regresó con un lirio blanco. Se acercó a Harry y colocó la flor justo debajo de la oreja gatuna, haciendo que se pegara con su varita.

—Listo —dijo, dando un paso atrás—. Ahora tendrás a tu madre contigo cuando te cases —comentó el pelirrojo, avergonzado.

Los ojos de Harry se ampliaron y llenaron de lágrimas para posterior abalanzarse sobre Ron, envolviendo sus brazos con fuerza.

—Gracias —susurró.

Ron palmeó torpemente su espalda y frotó su cuello avergonzado mientras Hermione lo miraba impresionada por tal sentimental gesto.

Harry finalmente se apartó y abanicó sus ojos. —Maldito seas, Ron —exclamó y rápidamente le dio un puñetazo en el hombro.

—¡Ay! —El otro gritó agarrando dicha parte afectada—. ¿Por qué fue eso?

—Por hacerme llorar.

—Toma —comentó Hermione dándole un pañuelo mientras Ron sonreía levemente.

Una vez que Harry se limpió, se miró en el espejo por última vez.

—¿Listo? —le preguntó Hermione.

Harry asintió. —Estoy listo.

—Okay, entonces —exclamó Ron— ¡Vamos a que te cases!

xxx

En la mansión Ryddle, los invitados ya empezaban a llegar y ocupaban sus lugares en el jardín donde se llevaría a cabo la ceremonia.

El jardín ya era hermoso para empezar, pero con todas las decoraciones, estaba extraordinario. Unos postes ensartados en la tierra formaban un camino mientras sostenían una cinta blanca, y rosas rojas los rodeaban como enredaderas hasta llegar a lo más profundo del jardín, donde había un kiosko que descansaba sobre un pequeño arroyo. Las sillas estaban colocabas en filas a ambos lados del pasillo lleno de pétalos que se alternan de rojo y blanco en cada extremo. El kiosco también estaba decorado acorde a la ocasión, lleno de rosas rojas y blancas. Todo era, por mucho, perfecto.

Fred y George le daban la bienvenida a los invitados cuando llegaban al patio donde Ray les mostraba el camino hacia el jardín; no querían que nadie se pierda en la enorme casa.

Tom estaba arriba, en la habitación de Harry y suya, preparándose con Lucius haciéndole compañía. Ambos se veían fenomenales con sus túnicas negras y corbatas rojas, siendo las ropas de Tom más elegantes, con un cuello más alto y un borde plateado con una rosa roja en el ojal, mientras que la de Lucius era blanca.

Tom estaba ajustando sus puños por cuarta vez cuando Lucius finalmente habló. —¿Nervioso? —cuestionó.

—No… sí —terminó Tom con un suspiro — ¿Es normal?

—Sí, es completamente normal. Estas a punto de atarte con la persona que amas. Estaba igual cuando me casé con Narcissa.

—Hmm… Entonces supongo que no tengo nada de qué preocuparme.

—En absoluto… ¿qué pasa? —preguntó Lucius cuando Tom puso una mirada lejana en sus ojos.

—Harry está aquí.

—¿Cómo lo sabes?

—El cambio en las protecciones… además, puedo sentirlo.

Un segundo después Ray llamó, abriendo la puerta y asomándose al interior. —Hola Tom. Harry está aquí.

—Lo sé.

—¿Qué? Oh, cierto —dijo apuntando a su propia cabeza— Hay alguien que está aquí para verte. Bueno, dos —comentó Ray con una sonrisa, abriendo por completo la puerta para revelar a uno de los gemelos, Hermione lo seguía cargando al otro.

En el momento en que Félix y Rajá vieron a su padre, soltaron fuertes gritos de alegría, al instante intentando alcanzarlo. Tom sonrió y tomó a ambos en sus brazos, dándoles un beso a cada uno. —Ey, hola. Los extrañé.

—Ellos también te extrañaron —dijo Hermione—. Tomó mucho hacer que no noten tu ausencia.

Tom asintió y los colocó en la cama donde pudieron sentarse -aunque un poco temblorosos. —Hermione, te ves hermosa.

La fémina se sonrojó. —Gracias. Te vez muy guapo, si me permites decirlo.

Tom volvió a afirmar con la cabeza y regresó su atención a los gemelos. —Parece que están bien arreglados. Ambos se ven muy bien.

—Harry ya les tomó fotos. ¡Es que son tan lindos! —Hermione dijo efusivamente.

—Sí, lo son —coincidió Tom, impidiendo que Félix se quitara la corbata—. ¿Cómo está Harry, por cierto?

—Emocionado. Nervioso. ¿Y tú?

—Igual —respondió Lucius por él, encogiéndose un poco ante la mirada de Tom. Hermione tuvo que ocultar su sonrisa. Rabastan llamó a la puerta y entró antes de que el ex señor oscuro pudiera decir algo.

—Ya estamos listos.

—Ya voy —soltó Tom, entregándole los gemelos a Hermione y a Ray.

—Te veremos en unos momentos —comentó Hermione con una sonrisa, siguiendo a Ray y a Rabastan hasta la puerta.

Tom le dio un breve asentimiento y se acercó al espejo por última vez. Tomó una respiración profunda y soltó el aire con lentitud, tratando de calmar sus nervios frenéticos.

—¿Estás bien? —preguntó Lucius.

—Sí. Estoy bien.

—Muy bien. Bueno, vámos.

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Tom y Lucius se separaron cerca del comienzo del pasillo que dirigía hacia el lugar donde se haría la ceremonia, el segundo dirigiéndose hacia el kiosco mientras que Tom tenía que subir al podio. Podía sentir la presencia de Harry que estaba justo al otro lado de la valla al pasar, y los que habían estado observando a Harry notaron de que también sintió a su futuro esposo por la forma en que sus orejas se elevaron.

—¿Listo? —Remus le preguntó al ojiverde una vez que los demás se sentaron.

—Totalmente —respondió.

El hombre lobo sonrió y le dio un beso en la frente, luego le ofreció su brazo. —Vamos —con un gesto de su cabeza ordenó que pongan la música y, con ello, dio inicio a la ceremonia.

Las damas de honor, Ginny y Luna, fueron las primeras en pasar con los amigos del novio, Ray y Rabastan. Seguido, pasaron la Dama de Honor y el Padrino, en su caso tenía dos: Ron y Hermione para Harry; y Lucius y Narcissa para Tom. Rajá y Félix fueron llevados por los padrinos de Harry como portadores del anillo y la niña de las flores. Y, por último, Harry y Remus aparecieron justo cuando la música de la orquesta cambió, y todo se volvió borroso desde allí.

Tan pronto los ojos de Tom y Harry se encontraron, se perdieron totalmente en el uno al otro, los demás solo siendo un ruido de fondo. Harry caminó por el sendero con pasos mesurados y la sonrisa más brillante en su rostro mientras se acercaba a su casi esposo. Cuando llegó al frente, Remus le entregó la mano de Harry a Tom, quien la agarró con fuerza.

—Te ves hermoso —susurró Tom en voz baja, solo para que Harry lo pudiera escuchar.

El moreno se sonrojó un poco y respondió: —Tú no te ves tan mal.

Tom sonrió, ambos giraron al frente donde estaba el ministro y comenzaron la ceremonia. A decir verdad, no le prestaron mucha atención al ministro, solo permanecieron mirándose entre ellos y moviéndose solo cuando tenían que hacerlo. Pronto, con la indicación del ministro, se les pidió que hablen.

—Antes de comenzar con el ritual de unión, la pareja tiene algunas palabras que decirse. Sr. Ryddle, ¿le gustaría empezar?

Tom asintió y volteó hacia Harry, tomando sus manos y apretándolas con fuerza.

—No soy muy bueno en esto, así que tendrás que aguantar esto —comenzó, Harry se rió y asintió—. Yo no creía en el amor. Dada la forma en que crecí, pensé que no lo necesitaba. Para ser honesto, pensé que era una tontería, que te hacía más débil. Al menos eso fue lo que pensé hasta que pude probar por mi mismo ese sentimiento… Cuando nos conocimos… bueno, en realidad cuando viniste a mí, no sé porque te mantuve, supongo que me sentía solo porque, cuando volvía de las reuniones, siempre estabas allí, sin tener ni una preocupación en el mundo, solo estabas feliz de verme. No me juzgaste ni te importó lo que hice, eras solo un gato. Pero obviamente no lo eras; creo que una parte de mí siempre supo quién eras porque no me sorprendí mucho cuando descubrí la verdad. Si hace un año me hubieras dicho que estaría aquí, a punto de casarme contigo, te habría matado al instante —Harry sonrió y algunas personas rieron—, pero ahora… Ahora no puedo imaginar vivir sin ti. Harry, me demostraste que estaba equivocado en todo. Me mostraste cómo era ser feliz, ser amado. Sé que no soy muy bueno expresando lo que siento, pero te amo Harry, más que a nada en el mundo. Y pasaré el resto de nuestra vida juntos mostrándose cuánto.

El ministro asintió. —¿Sr. Potter?

—Uhh… —Harry sonrió tímido, apretando las manos de Tom y moviéndolas levemente—. Tenía todo un discurso planeado, pero lo olvidé por completo.

Tom se rió junto a los demás presentes. —¿En serio?

—Sí. No soy muy bueno en ese tipo de cosas; bueno, improvisado será —Harry respiró profundo y soltó el aire—. Todos saben de nuestro pasado, y cuando se sepa quién eres en realidad -porque sé que lo descubrirán con el tiempo-, muchos pensarán que estoy loco por casarme con un Señor Oscuro. Sé que algunas personas aquí aun piensan que estoy loco. Qué es imposible amar a mi enemigo después de todo lo que has hecho, pero esa es la historia de mi vida: desafío lo imposible. Y encontré lo posible en lo imposible. Te encontré. Claro, al principio estaba muerto de miedo, pero después de un tiempo me sentí seguro. Nunca me había sentido así, nada parecido ni por poco. Siempre estaba vigilando sobre mi hombro, y ahora no tengo que hacerlo. Muchos me preguntaban por qué, ¿por qué tú de todas las personas? Y es porque te conozco, porque conozco tu verdadero yo, el que tenías escondido, el que solo le mostraste a tu gatito, que fue cómo me enamoré de ti. Incluso a mí me cuesta creerlo a veces. ¡Y fue increíble descubrir que tú también me amabas! Me has dado mucho más de lo que he pedido, quiero decir, renunciaste a tu objetivo de conquistar al mundo, me diste dos hermosos gatitos y ahora… ¡Nos vamos a casar! Te amo tanto Tom, y cada día que pasa me enamoro más de ti. Y no puedo esperar para pasar el resto de mi vida contigo y con nuestros gatitos.

Harry sonrió con lágrimas en los ojos. Cuando volteó hacia la multitud, pudo ver que no había ni un ojo seco en ellos, y sonrió avergonzado.

—Creo que los rompimos —susurró y Tom se rió, levantando sus manos unidas y besando la mano de Harry.

—Los anillos, por favor —pidió el ministro, Ron y Lucius se adelantaron desde ambos lados y le pasaron los anillos a la pareja—. Ahora repite después de mí: "Yo, Tom Sorvolo Ryddle…"

—Yo, Tom Sorvolo Ryddle, te tomo a ti, Harry, como mi amigo, mi amante y compañero de vida. Prometo amarte y cuidarte ahora y por el resto de nuestros días. Te doy este anillo como símbolo de mi voto, y con todo lo que soy y todo lo que tengo, te desposo —Tom repitió, deslizando el anillo en el dedo de Harry.

—Ahora tú, Harry.

—Yo, Harry James Potter, te tomo a ti Tom, como mi amigo, mi amante y mi compañero de vida. Prometo amarte y cuidarte ahora y por el resto de nuestros días. Te doy este anillo como símbolo de mi voto, y con todo lo que soy y todo lo que tengo, te desposo —repitió Harry, sonriendo alegre mientras deslizaba el anillo en el dedo anular de Tom.

—Ahora junten sus manos —dijo el ministro y levantó su varita. La agitó en un movimiento complicado y apuntó a sus manos unidas—. Tom, ¿aceptas a Harry como tu esposo, prometiéndole tu amor, fe, ternura, fidelidad y devoción?

Tom sonrió mientras miraba a Harry a los ojos. —Sí, acepto —Una banda blanca salió de la varita y se envolvió alrededor de sus manos unidas.

—Harry, ¿aceptas a Tom como tu esposo, prometiéndole tu amor, fe, ternura, fidelidad y devoción?

—Sí, acepto —contestó Harry prácticamente saltando sobre sus pies mientras sonreía de felicidad. Otra banda blanca salió disparada y se unió a la otra.

Las bandas blancas brillaron brevemente y luego se desvanecieron en sus pieles, uniéndolos. El ministro sonrió y levantó los brazos. —Que ambos encuentren la felicidad en su unión. Que vivan juntos fielmente, cumpliendo los votos que han hecho hoy; y sean compasivos y alentadores, para que sus años sean ricos en los goces de la vida y sus días sean largos en la Tierra. Ahora los declaro… esposos. Pueden besarse.

Harry rompió a llorar cuando Tom lo tomó en sus brazos y le dio su primer beso como esposos. Ninguno de los dos se separó hasta después de un minuto, antes de girar hacia la multitud que estaba vitoreando. Hermione le dio su ramo y caminaron por el pasillo. En el instante en que estuvieron ocultos detrás de las vallas, Tom tomó a su esposo entre sus brazos y lo besó profundamente.

Harry sonrió y envolvió sus brazos alrededor de su cuello, devolviéndole el beso, abriendo la boca y dejando que sus lenguas bailaran entre ellas. Se separaron en busca de aire momentos después, juntando sus frentes.

—Lo hicimos —susurró Harry—. De verdad lo hicimos.

—Sí, lo hicimos —susurró Tom con una sonrisa y lo volvió a besar. Una risa hizo que se volvieran a separar.

—Ya se están chupando los sesos —dijo Ron.

Harry se sonrojó, pero se acurrucó más contra Tom, sonriendo feliz. Entonces, una ronda de abrazos y besos se presentó mientras felicitaban a la feliz pareja.

—Bueno, ahora que esto ya terminó —dijo Fred—. ¡Vamos a celebrar!


Nota de traductor.

¿Lo sienten? Parece ser…