Kitty Paradise

Por Phoenixmaiden13

Traducción por Alx Selleugra


Capítulo 12

La fiesta duró hasta bien entrada la noche y hasta la mañana siguiente. Hubo mucho baile, bebida, brindis para desearles lo mejor, y mucha comida. El pastel había llegado a tiempo, hermoso en todo su esplendor al igual que delicioso. Hermione había atrapado el ramo, haciendo que tanto ella como Ron se tornaran tan rojos como las rosas. Los gemelos Weasley y los hermanos Lestrange, en cambio, demostraron ser el alma de la fiesta. En general, fue divertido y agotador.

Para cuando todos se fueron, el sol estaba asomando, y los que se quedaron durmieron hasta el medio día. Los únicos que durmieron toda la noche fueron los mellizos, que se habían acostado mucho antes que los demás.

Harry bostezó mientras se acomodaba contra el sofá con Félix acurrucado en su regazo y Rajá acostada a su lado, jugando con sus pies. Los bebés lo habían despertado temprano porque tenían hambre y al fin pudo lograr que se calmen, pero ahora no querían volver a dormir.

—¡Buenos días, Harry!

Harry se exaltó, sorprendido. —¿Hermione? ¡Me asustaste!

—Disculpa —dijo ella, sin realmente sentirlo—. ¿Y?

—¿Y? ¿Qué? —preguntó confundido.

—Vamos Harry. Ayer te casaste, anoche fue tu noche de bodas… —se interrumpió con un tono sugestivo al final.

El moreno se sonrojó y rió. —En realidad no pasó nada.

—¿No? Pensé que Tom habría saltado sobre ti tan pronto estuvieran a solas.

Harry se sonrojó aún más. —Estoy seguro de que lo habría hecho, pero ambos estábamos exhaustos. Nos quedamos dormidos tan pronto fuimos a la cama.

—Lo siento. No pensé que la fiesta duraría tanto.

—Está bien. Me divertí. ¿Qué estás haciendo de todos modos?

—Iba a empezar a limpiar, pero los elfos se me adelantaron —admitió.

—Sí, son muy competentes. Entonces, ¿quién se quedó? ¿Sabes?

—Bueno, casi todos regresaron a sus casas. Remus se quedó, al igual que la mayoría de los Weasley. No sé quién se quedó del lado de Tom.

—Todos, probablemente —dijo Harry—. Rodolphus y Rabastan no dejarían pasar una noche de sueño.

—Ja, ja. Es cierto.

—Harry. Ahí estás. Me preguntaba a donde fuiste.

Harry volteó y le sonrió a su esposo. —Estoy aquí. El deber maternal llamó —dijo, frotando la espalda de Félix y haciendo que ronronee—. Me sorprende que no hayas despertado por todo el ruido que hacían.

—No los escuché— dijo Tom avergonzado, levantando a Rajá para que pudiera sentarse. Ella balbuceó y se acurrucó contra su hombro.

—No es broma, estabas completamente inconsciente. Pero no te culpo, anoche fue agotador. Debe ser por mi oído sensible.

—Quien sabe. No hay nada que esos oídos tuyos no puedan captar—Tom se rió entre dientes antes de estirar la mano y rascar detrás de las orejas. Harry cerró los ojos y ronroneó mientras se inclinaba hacia su mano—. ¿Te gusta? —preguntó con voz ronca, sus ojos rojos brillando con necesidad, y Harry asintió.

Hermione se aclaró la garganta.

Harry saltó ante el sonido y Tom se volvió sorprendido, pero rápidamente lo ocultó. —Buenos días Hermione.

—Buenos días— la fémina sonrió cuando Harry se sonrojó y alejó la mano de Tom de sí, avergonzado—. Así que... ¿qué es lo primero en la lista?

—Comer primero. Me muero de hambre —anunció Harry levantándose y acunando a Félix en sus brazos.

—Eso suena como una gran idea—respondió Tom también levantándose con Rajá.

—¿Cuándo van a abrir tus regalos? —preguntó Hermione.

—Cuando los demás se levanten—dijo Harry—, y eso será un rato.

—Tal vez. Ron bajará tan pronto como empiece a oler la comida.

—Ja,ja. Lo sé, eh —dijo Harry riendo.

—¿Come mucho? —Tom preguntó, curioso.

—Como no tienes idea— respondieron Harry y Hermione.

Fieles a lo que dijeron, tan pronto como el aroma de la comida llenó la casa, Ron bajó las escaleras y tomó un lugar en la mesa, dirigiendo una mirada interrogativa a Harry y Hermione cuando estos rieron. Momentos después, los demás habitantes de la casa bajaron para almorzar.

Cuando terminaron de comer, se trasladaron a la sala de estar y abrieron sus regalos de boda. Les dieron muchas cosas realmente bonitas para la casa y algunas cosas para los gemelos. También habían obtenido una buena cantidad de dinero. Mientras ellos se asombraron por todos los regalos, los mellizos se contentaron con romper la envoltura en pequeños pedazos.

Una vez que terminaron y todo estuvo limpio, los invitados tuvieron que irse. Lucius tenía cosas que hacer en la oficina, por lo que los Malfoy se fueron. Los gemelos Weasley tuvieron que regresar a su tienda. Molly y Arthur habían dejado su casa a prueba de bebés para cuando Tom y Harry dejaran a los mellizos y se vayan a su luna de miel; y echaron a Rodolphus y a Rabastan porque estaban siendo una molestia. Solo Remus, Hermione, Ron y Ginny se quedaron un poco más. Iban a regresar a la escuela con un traslador, por lo que Remus los llevaría.

—Diviértanse mucho —dijo Hermione, dándole un gran abrazo a Harry y luego a Tom—. Tomen muchas fotos.

—Lo haremos. Tomare mucho. Los veremos cuando la escuela termine, ¿está bien? También pueden venir.

—Cuenta con eso— exclamó Ron—, ¡Fiesta!

Harry se rió. —Definitivamente.

—Cuídate, Harry —dijo Remus dándole un abrazo—. Los bebés también.

—Lo haremos. Tú también cuídate, ¿sí?

—Lo hare — respondió Remus antes de mirar a Tom, transmitiéndole una solicitud silenciosa y aprobación. El otro asintió en respuesta, y estrecharon sus manos.

—Adiós, pequeña belleza —arrulló Hermione mientras abrazaba a Rajá. La niña respondió con una risa alegre, agarrando un mecho de su cabello y triando de él con fuerza—. ¡Ay! —exclamó.

—Está bien, no hagas eso —la amonestó Harry, retirando a Rajá de los brazos de Hermione y dándole una palmadita en el trasero—. Perdona.

—No te preocupes —comentó Hermione frotándose la cabeza—Tiene un agarre fuerte.

—Muy bien, ustedes tres, es hora de irse —dijo Remus sosteniendo una vieja bota que era el traslador.

Todos se despidieron una última vez, Ginny entregándole a Tom a Félix antes de colocar sus manos en la bota.

—¡Diviértanse chicos! —Ginny exclamó, y luego sonrió—. Asegúrate de broncearte, Tom.

La expresión en el rostro de Tom no tenía precio, provocando una risa en los demás antes de desaparecer.

—Bueno, ¡es hora de empacar! —Harry gorjeó felizmente. Cogió a los mellizos para llevarlos a su habitación y colocarlos en el suelo con algunos juguetes para mantenerlos entretenidos.

No pasó mucho tiempo antes qué-

—¡Aw! No sé que ponerme —se quejó Harry mientras abría su armario. Estaban haciendo las maletas para su luna de miel en el Caribe y, por su vida, no podía pensar en qué llevar. ¡Se sentía como una chica! ¡Que él no era!

—Solo estaremos fuera por unos días —dijo Tom mirando la pila de ropa en el suelo.

—Lo sé. Ugh. ¿Por qué es tan difícil? Como sea, llevaré esto, y quizás esta camisa…

Tom se rió entre dientes y negó con la cabeza mientras revisaba su propia ropa. Harry a veces podía ser problemático, pero siempre le gustaban los desafíos.

Tom hizo una pausa en su búsqueda cuando vio una bolsa familiar. Sonrió mientras lo recogía y miraba por encima de su hombro a Harry distraído con su ropa, y la metió en el baúl. Su luna de miel se volvería más interesante.

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Mientras Harry estaba arriba terminando de empacar, Tom fue a su oficina para archivar algunos documentos y enviar cartas antes de irse. Mientras hojeaba algunos papeles, escuchó un ruido metálico en la esquina de la habitación y miró hacia arriba. A través de un respiradero que tenía una solapa de metal, llegó su descarriado familiar.

Tom esperó hasta que Nagini estuvo completamente en la habitación para hablar.

Estaba empezando a preocuparme. ‒

Nagini sacó la lengua, saboreando el aire.

Lo siento, maestro. No quise irme demasiado tiempo. ‒

-Siempre y cuando estés bien, no hay problema. -

Se quedaron en silencio por un minuto mientras Nagini se acurrucaba en la alfombra y Tom volvía a sus papeles. –Lamento haberme ido, maestro. No debí hacerlo –

Pero eso no te impidió hacerlo- siseó Tom en respuesta, sin levantar la vista.

La gran serpiente bajó su cabeza como si estuviera avergonzada.

Estaba... insegura acerca de sus últimas decisiones. Pero quiero que seas feliz. ¿Eres feliz, maestro? –

Lo soy, Nagini. –

Creí que apoderarse del mundo te hacía feliz. –

Eso pensé. Pero ahora conozco la verdadera felicidad. Entiendo tu confusión, pero la respuesta es simple. Me enamoré… No lo creí posible, pero aquí estoy, y se siente maravilloso. –

Si usted lo dice, Maestro, le creeré y apoyaré. –

Tom sonrió. –Gracias Nagini. Eso significa mucho más de lo que te imaginas. Y, ¿en dónde has estado? –

No lo sé. Vagué por un rato y fui muy lejos hasta un lugar muy frío. Y pensé que ya era hora de regresar.

Me alegro que no te hayas congelado. No sé que hubiera hecho si te pasara algo. –

No te dejaría, maestro – dijo ella, deslizándose por el respaldo de su silla para colocarse sobre sus hombros.

Tom sonrió suavemente y acarició sus escamas.

Okay. Me alegra tenerte en casa. –

No has estado solo, ¿verdad maestro? –

No. Tengo a Harry, a Rajá y a Félix conmigo. –

¿Rajá? ¿Y…?– siseó confundida.

Tom sonrió. –Te has ido por mucho tiempo, amiga mía. Han pasado muchas cosas. Rajá y Félix son mis hijos. –

¿Hijos? ¿Cómo… crías? –

Tom rió. –Sí –siseó –Crías. Son dos. –

Me gustaría conocerlos. –

Lo harás. –

¿Hay algo más que me haya perdido? –

Sí, te perdiste cuando los mellizos se convirtieron en gatitos. Eran como Harry cuando estuvo aquí la primera vez. –

Suena interesante. –

Lo fue, pero ya cambiaron. Ahora solo tienen orejas y cola de gato.

Como el niño gato –dijo Nagini.

Tom sonrió. –Sí, su nombre es Harry. –

Correcto. Lo recuerdo. –

Tom suspiró y se reclinó en su silla. –También te perdiste nuestra boda. Harry y yo nos casamos ayer. –

¿Casamos? Esa palabra no me es familiar. –

El matrimonio es… una especie de unión entre dos personas. –

Ah. ¿Para eso es esto? Los he visto antes – preguntó ella moviendo su lengua a la mano izquierda de Tom.

Sí –respondió Tom mientras giraba su anillo de bodas en su dedo.

¿Y fue ayer? –Ante el asentimiento del mago, ella dio una especie de suspiro. –Me hubiera gustado ver eso. Debí regresar antes. –

Está bien Nagini. Ya estás aquí. –

¿Qué haces ahora, maestro? –

Estoy terminando algunas cosas antes de que Harry y yo nos vayamos. –

¿Irse? –

Sí. Harry y yo nos vamos de luna de miel. Solo nosotros dos. –

Ya veo. ¿Y sus crías? –

Se quedarán con los Weasley. –

¿Cuánto tiempo van a estar fuera? –

Solo unos pocos días. No queremos dejar solos a los bebés mucho tiempo. –

¿A dónde van? –

Al Car… –Tom se detuvo cuando la puerta se abrió.

—¡Ya terminé! Las maletas de los mellizos también están listas y… —Harry se detuvo cuando vio a la gran serpiente envuelta en los hombros de su esposo e involuntariamente apretó su agarre en los bebés con mayor fuerza—. Oh. Regresó.

—Sí, volvió. Te dije que lo haría.

Harry asintió con la cabeza. –Hola Nagini – siseó en parsél.

Maestro Harry–dijo Nagini deslizándose hacia el suelo.

—¿"Maestro"? — Harry le preguntó a Tom, obteniendo como respuesta solo un encogimiento de hombros. Harry apretó más a sus hijos cuando Nagini se acercó.

—Ella no les hará daño—dijo el mayor en voz baja. Harry asintió y se sentó lentamente en el sofá contra la pared.

¿Estas son las crías del maestro? – preguntó Nagini mientras se movía lo suficiente para quedar a la altura de los ojos. Los mellizos la miraron con asombro.

¿Crías? – preguntó Harry.

Tom se rió entre dientes y se acercó a sentarse a su lado. –Así es como los llama.–

Harry sonrió. –Sí– lerespondió el siseo–Esta es Rajá– dijo besando la cabeza a su izquierda – y este es Félix– terminó besando la cabeza a su derecha.

Huelen a maestro. Y a ti maestro Harry.–

¿Sí? –preguntó Harry. –Está bien. – Rajá, Félix, esta es la famosa Nagini, es de su papá. Digan hola.

Raja levantó tentativamente una mano para tocar a Nagini y su lengua se movió para saborear su palma y Raja tiró de su mano hacia atrás con una risita. Félix, animado, acarició sus escamas y pronto ambos la estaban acariciando junto con Harry. Nagini estaba disfrutando de la atención.

A ellos les gusta– siseó Harry.

Bien– respondió Tom.

Harry frunció el ceño y miró a los gemelos. —¿Crees que ellos también entiendan parsél?

Tom pareció sorprendido. —No lo había pensado. Es... posible, ya que ambos lo hablamos —Dudó y luego siseó. –Félix–

Félix miró a su padre, le dedicó una gran sonrisa y extendió la mano para que lo sostuviera. Tom dejó escapar un suspiro de sorpresa que no sabía que había estado conteniendo y levantó a su hijo.

—Supongo que eso responde a esa pregunta—dijo Harry con una sonrisa. –Huh, cariño–le siseó a Raja –¿Puedes entenderme? – Raja le sonrió y meneó el rabo antes de regresar su atención a Nagini.

Maestro ha creado una nueva generación de serpientes. Creo que ya no estás solo.–

No– siseó Tom y miró a Harry a los ojos. Besó su frente y miró a sus hermosos hijos –No, ya no lo estoy. –

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—No creo que pueda hacer esto—gimió Harry mientras abrazaba a sus gatitos.

Hacía tiempo que habían terminado de empacar y habían enviado a Ray a tomar sus propias vacaciones. Todo estaba en orden, todo lo que tenían que hacer era dejar a los gemelos, pero estaba resultando ser más difícil de lo que pensaban.

—No te preocupes Harry querido. No dejaré que les pase nada —le aseguró Molly Weasley.

—Lo sé. Es solo que nunca los había dejado tanto tiempo. La última vez que los dejé... —Harry se calló.

Tom hizo una mueca. —Estarán bien Harry. Además, estoy seguro de que la Sra. Weasley sabe lo que está haciendo. Ha tenido siete hijos, incluido un par de gemelos.

—Así es—coincidió Molly— y sabes lo "tranquilos" que son Fred y George.

—Supongo que tienes razón—admitió el ojiverde, y les dio a los gatitos un último beso—. Ustedes dos pórtense bien con la Sra. Weasley, ¿de acuerdo? Volveremos en unos días —Se los entregó a Tom para que se despida y luego fueron a Molly. En el momento en que quedó claro que se estaban quedando atrás, los mellizos empezaron a ponerse inquietos y a llorar.

—Será mejor que te vayas. Puedo manejarlos—dijo Molly y le entregó a Félix a su esposo, quien salió de la casa.

—No se preocupen. Lo tenemos bajo control—dijo Arthur sosteniendo al bebé que se retorcía con facilidad— Ustedes dos diviértanse.

—…Okay... —dijo Harry con incertidumbre.

—Vamos, vamos— dijo Tom, agarrándolo por los hombros y haciendo girar a su esposo—. No puedo esperar hasta tenerte solo para mí—le susurró al oído.

Harry se sonrojó y bajó las orejas. —Sí. De acuerdo, vamos —Dijo de repente muy ansioso por ir.

Se despidieron por última vez y se aparecieron en el Ministerio de Aduanas y de allí al Caribe.

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—¡Oh, wow! ¡Mira esta vista! —Harry exclamó mientras abría las puertas dobles del balcón.

Se alojaron en un hotel a las orillas de la playa y tenían el piso para ellos solos. La habitación era abierta sin tener ni una pared que hiciera división. Una pequeña cocina se situaba en la esquina derecha junto a la puerta, una pequeña sala permanecía en el centro y y una cama tamaño kingsize estaba colocada junto a un armario, con la puerta del baño cerca. Tom se había asegurado de que tuvieran el piso más alto con una buena vista y, a juzgar por la reacción de Harry, fue realmente una buena decisión.

—¡Se puede ver el agua desde aquí! —Harry exclamó, moviendo la cola de lado a lado de felicidad.

Tom se acercó detrás de él y lo rodeó con sus brazos, colocando su barbilla en el hombro del menor. —¿Te gusta?

—¡Si! Es bonito.

—Me alegro. Desempaquemos y luego recorramos el lugar.

—¡Yey!

Se tomaron unos minutos para guardar sus cosas, luego tomaron el ascensor hasta el vestíbulo y salieron al brillante exterior de la mano. Se tomaron su tiempo para pasear tranquilamente y comprobar qué tenía cada una de las pequeñas tiendas. Caminaron por la arena sin zapatos, metieron los pies en el agua hasta que, finalmente, sus estómagos les llamaron la atención y encontraron un restaurante para comer.

—¿Te estás divirtiendo? —Tom preguntó sobre su copa de vino.

—Sí, mucho. Me alegro de que hayamos decidido venir aquí.

—Yo también. ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que estuvimos solo nosotros dos?

—Demasiado tiempo. Antes de que nacieran los gemelos, eso es seguro.

—Si. ¿Cómo está tu comida?

—Buena. ¡Me encanta el pescado! — Harry dijo alegremente poniendo un trozo de salmón en su boca.

—¿A ti o la parte del gato? —Tom preguntó con curiosidad.

—Um… a ambos. Antes me gustaba el pescado, pero ahora más. Quiero decir que no he cambiado tanto, al menos no lo creo. Pero Ron señaló que soy más... femenino, lo cual es cierto, supongo.

—Esos son los genes gatunos que se mezclan con los tuyos. Pero no lamento eso, eres un sumiso muy lindo.

Harry lo fulminó con la mirada, pero no llegó a sus ojos. —Bueno, lo único bueno que realmente salió de esto es que ahora no tengo que usar anteojos.

—Si. Eso es una pena —dijo Tom con una sonrisa.

—Ja, ja.

Continuaron bromeando entre ellos hasta que terminaron de comer, luego continuaron su caminata hasta que el cielo se tornó oscuro.

—¿Listo para regresar? —Tom preguntó mientras caminaban hacia la playa.

—Sí—suspiró Harry acurrucándose en el brazo de Tom al que se estaba aferrando—. Es hermoso.

—Mm hum—murmuró Tom, pero Harry notó que no estaba mirando al cielo. Se sonrojó y apoyó la cabeza en su hombro y Tom le besó la frente ligeramente. Caminaron en un cómodo silencio hasta que entraron en el ascensor del hotel.

Tom envolvió sus brazos alrededor de Harry por detrás y lo apretó contra él. —Te tengo para mí solo por cuatro días—murmuró en su cuello, dejando un rastro de besos ligeros.

Harry se rió y trató de alejarse de él, pero Tom no lo soltó. —¿Me tomarás?

—Todas las noches, a partir de ahora—dijo Tom antes de besarlo profundamente. Harry sonrió en medio del beso, se dio la vuelta y envolvió sus brazos alrededor del cuello de Tom. Cuando llegaron a su piso, el mayor abrió la puerta con su tarjeta de acceso y los llevó directamente a la cama donde acostó a Harry sin romper el contacto entre sus labios.

Harry comenzó a desabrochar la camisa de Tom cuando este se apartó. —Espera.

—¿Qué pasa? — preguntó Harry jadeando levemente.

—¿Puedes hacer algo por mí? —Tom susurró, su mano moviéndose a la base de la cola de Harry.

Harry ronroneó de placer mientras Tom le acariciaba la cola. —Lo que sea.

—¿Cualquier cosa?

—Uh, huh—respondió Harry sin aliento.

Tom sonrió y se levantó. Harry se mostró cauteloso al instante mientras lo veía dirigirse a los cajones de la cómoda. Sus ojos se abrieron como platos cuando Tom sacó una bolsa que no había visto en más de un año. —¿Trajiste eso? —siseó.

—Sí—dijo Tom inocentemente.

—¡No, no, no! —Harry exclamó formando una "X" con los brazos.

—Dijiste cualquier cosa—dijo Tom colgando la bolsa con un dedo frente a Harry.

—¡No! ¡No haré!

—No te puedes retractar.

Harry lo miró con sus mejillas enrojecidas. Tom lo miró fijo, sin pestañear. El moreno finalmente resopló y desvió su mirada.

—¿Y bien? —preguntó Tom.

—¡Está bien! —Harry dijo, agarrando la bolsa y dirigiéndose al baño—. ¡Me debes una!

—Por supuesto—comentó fácilmente el otro, y se sentó contra la cabecera para esperar.

—No puedo creer que me estés haciendo usar esto—siseó Harry después de unos minutos.

—Fue un regalo. No podemos dejar que se desperdicie ahora, ¿verdad? —Tom respondió—. ¿Ya terminaste? —Harry refunfuñó desde detrás de la puerta—. Bueno, sal entonces. No me hagas esperar.

La puerta se abrió lentamente y la cabeza de Harry se asomó. Ante la sonrisa alentadora de Tom, Harry respiró hondo y salió. Cuando el menor terminó de salir de la puerta, Tom se sentó derecho y sintió su polla temblar ante el atuendo de Harry. Llevaba un traje de sirvienta negro corto con encaje blanco. De medias y zapatos negros, un pequeño sombrero blanco y negro en la cabeza, completo con una liga de encaje alrededor del muslo izquierdo.

Harry se ruborizó ante la expresión de asombro de Tom. «Voy a matar a Rodolphus y a Rabastan por esto. Me veo ridículo» pensó con vehemencia. El ex señor oscuro finalmente salió de su aturdimiento y le hizo un gesto a Harry. Este tentativamente se alejó unos pasos de la puerta y se detuvo. «¡Vamos Harry, toma ese valor de Gryffindor » se dijo, respirando hondo y enderezando su postura, luego caminó tranquilamente la distancia que los separaba hasta la cama, balanceando la cola al compás de sus pasos.

La sonrisa de Tom creció cuando vio a Harry comenzar a actuar con el papel que había asumido. Su mirada se tornó hambrienta cuando se acercó. Harry se dio la vuelta para mostrarle el vestido corto y la piel debajo por un momento hasta que volvió a su lugar cuando se completó el giro. Luego se arrastró hasta el regazo de Tom para que sus piernas estuvieran lado a lado de su cadera y envolvió sus brazos alrededor de su cuello.

—¿Hay algo que pueda hacer por usted, amo? —Harry preguntó de forma linda, inclinando la cabeza hacia un lado.

—Puede que sí —dijo Tom pensativo.

—Por favor, dime. Haré lo que sea.

Los ojos de Tom se oscurecieron por la excitación. —¿Cualquier cosa?

Harry asintió con entusiasmo, aleteando las orejas ante el movimiento. —Mi único deseo es complacer.

—Bueno, hay algo... —Tom se calló. Su mano encontró la pierna de Harry y la pasó por las medias hasta la rodilla hasta que se encontró con piel desnuda y la liga, tocándola mientras le sonreía— Promete no decírselo a mi esposo.

Harry sonrió seductoramente, deslizando sus dedos por el pecho de Tom, desabrochando los botones en el camino. —No se lo diré.

—Bien, porque me meteré en un gran problema si lo haces.

Los ojos de Harry se agrandaron inocentemente. —No queremos eso.

—No, claro que no —susurró Tom y capturó los labios de Harry en un beso. El beso se profundizó rápidamente; el mayor metió la lengua en la boca y exploró cada centímetro que pudo y aceptó el desafío que exigía Harry. Después de un tiempo, se separaron para tomar aire.

Harry jadeó levemente y miró a Tom con ojos llenos de lujuria. —¿Qué quiere que haga, amo? —El ojiverde se llevó un dedo a la lengua—. Soy muy bueno con mi lengua.

—¿Lo eres? —Tom preguntó, los ojos rojos oscureciéndose por la excitación.

—Si. ¿Quieres que te enseñe? —preguntó ya deslizándose hacia abajo y desabotonando sus pantalones.

—Por qué no— dijo Tom con los dientes apretados mientras Harry sacaba su polla para que se alzara orgullosa frente a él.

—¡Oooh, amo! ¡Es tan grande! —Harry exclamó recorriendo sus dedos por todo el largo. Tom cerró los ojos y dejó escapar un pequeño gemido. Tenía la sensación de que Harry se estaba divirtiendo demasiado con esto. El moreno sonrió y lamió la punta, arrastrando lentamente el apéndice áspero por ella—Mmmm, amo, ¡sabes tan bien! — dijo, dándole otra lamida lenta. Tom solo agarró su cabello en su mano, incapaz de hablar—. Espero poder meterlo todo en mi boca—Y procedió a hacerlo.

Tom se tensó cuando su polla fue envuelta en una caverna cálida y húmeda y bajó su mirada para ver como Harry lo tragaba profundamente. El moreno gimió de placer mientras chupaba con entusiasmo y movía la cabeza de arriba hacia abajo, haciendo todo tipo de ruido que volvía loco a Tom.

—Está bien, suficiente—exclamó Tom con voz ronca tirando del cabello del menor para quitárselo, haciendo que lo suelte con un pop. Tom lo levantó y luego lo empujó sobre su espalda, Harry sin dejar de reír.

—¿Algo está mal, amo?

—Me estás volviendo loco—susurró Tom antes de besarlo con intensa pasión

—¿Para bien o para mal? —cuestionó Harry con una sonrisa.

—Un poco de ambos —Tom despojó a Harry de sus zapatos y medias y pasó las manos por las piernas desnudas, disfrutando del escalofrío que le produjo— Me pregunto si puedes soportarme por completo en tu interior — dijo Tom con una sonrisa.

Harry se sonrojó pero abrió las piernas y levantó las caderas de la cama, revelando su falta de ropa interior. Tom apenas reprimió un gemido cuando vio la erección llorosa de Harry. Le dio un fuerte tirón, consiguiendo un jadeo del otro antes de acariciarlo e inhalar su aroma. Harry gimió ante la sensación y se encontró con los brillantes ojos rojos de Tom mientras éste besaba y mordía su muslo antes de agarrar la liga con los dientes y tirarla hasta sacarla por su pierna. Harry se rió y tomó el frasco de lubricante de la mesita de noche y se lo entregó a Tom, quien giró la tapa y metió los dedos dentro. Cuando estuvo debidamente preparado, Harry levantó las caderas y ronroneó. —Lléname, amo.

Tom gruñó y se quitó los pantalones, abrió más las piernas de Harry y se enterró dentro de su esposo. Harry jadeó de placer. —¡Oooh amo, eres tan grande! ¡Te sientes enorme dentro de mí! —jadeó.

Tom gimió y embistió. —¿Sí? —jadeó.

—¡Sí, oh sí! —gritó Harry—Estoy tan lleno de ti.

—Joder—siseó Tom y besó un hombro desnudo hasta su cuello, pero una correa que estaba conectada al vestido al cuello bloqueó su cometido. Rápido estiró su mano para desenganchar aquella parte de su cuello y lo soltó para llegar a su cuello—. Eres increíble—susurró mientras Harry continuaba diciéndole cosas completamente sucias.

—Mmmm, amo, más duro. Folleme más fuerte —jadeó, aferrándose a Tom con fuerza mientras este cumplió su deseo.

Se movieron juntos en un rápido vaivén, y en medio de sus movimientos, Tom se las arregló para desabrochar y quitar la parte superior del vestido, logrando llegar así a los sensibles pezones de Harry. Los humedeció con su lengua y mordisqueó con los dientes, haciendo que Harry gimiera de placer.

—¿Te gusta eso?

—Si, me encanta. Se siente tan bien. Muy bien —jadeó Harry—. Más rápido Tom, más rápido.

Tom aumentó su ritmo hasta el punto en que toda la cama se movía. Los resortes crujieron con su velocidad y la cabecera golpeó la pared con sus embestidas. Toda la frustración reprimida que tuvo que aguantar durante dos semanas se liberó con cada empuje y gemido mientras se movían juntos, dejando que el mundo conozca su pasión. No era suave y dulce, era áspero, el más caliente y puro deseo por el uno por el otro. Tenían tiempo para ser más delicados más tarde. Ahora mismo lo único que sentían era pura y completa necesidad.

—¡Oh Dios, oh Merlín! ¡Tom, más duro! —Harry gritó encontrándose en medio de sus embestidas mientras Tom seguía embistiendo. Levantó más su pierna, su pareja la agarró en el acto para poder deslizarse con mayor profundidad, tomando más fuerza en sus movimientos—. Estoy cerca —jadeó, cerrando los ojos con fuerza—. Estoy cerca. Me vengo. Mevengomevengomevengomevengomevengo, ¡ahhhhh! —Harry soltó un fuerte gemido y echó su cabeza hacia atrás mientras se corría, y se aferró a Tom con fuerza.

Tom embistió profundamente una última vez antes de dejar escapar un fuerte gemido y correrse también, meciéndose levemente con Harry mientras superaban su orgasmo. El mayor gentilmente tomó a Harry en sus brazos y enterró su rostro en su cuello, y el ojiverde lo abrazó. —Joder —jadeó Tom.

Harry se rió. —Sí. Sin juegos de palabras—dijo tratando de recuperar el aliento.

Tom se echó hacia atrás un poco y colocó su frente contra la de Harry. —¿Te alegra que trajera esto? — preguntó tirando del atuendo que todavía estaba alrededor de su cintura.

—Si. Supongo que no mataré a Rolly y Rab cuando regrese—dijo Harry con una sonrisa. Tom le devolvió el gesto y lo besó profundamente—. Te amo.

—Yo también te amo—le susurró Tom. De repente sonrió y jaló a Harry hacia arriba y se quitó el atuendo para que estuviera completamente sin ropa y lo empujó hacia atrás contra las almohadas. —¿Listo para la segunda ronda?

Harry le devolvió la sonrisa y envolvió sus brazos alrededor del cuello. —¿No tenemos un tour o algo al que ir?

—Hay mucho tiempo para verlo más tarde.

Harry rió y permitió que Tom lo tomara una vez más hasta la noche.


Nota de traductor.

Sí, lo es.

¡Próximo capítulo! El fin.

¡Muchas gracias por leer!