Kitty Paradise
Por Phoenixmaiden13
Traducción por Alx Selleugra.
Capítulo 13
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Fiel a su palabra, Tom le hizo el amor a Harry las cuatro noches que estuvieron allí, la intensidad de sus encuentros variando con el estado de ánimo en que se encontraban en ese momento. Pero además del sexo, hicieron recorridos por la isla, fueron a nadar varias veces y se relajaron en la playa. Harry, haciendo que Tom lo ayudara, hizo un castillo de arena realmente grande sin magia, con la única ayuda de algunos baldes, agua y arena. Cuando terminaron, se sintieron realmente realizados, y divertidos ya que ninguno de los dos había hecho uno antes. Por supuesto, tomaron fotografías e incluso algunas personas vinieron a verlo. También fueron a bucear, y eso había sido algo digno de ver. De igual manera, cenaron cada noche en restaurantes elegantes y compraron recuerdos para varias personas. Una noche, hasta se retaron a ir a bañarse al mar desnudos… cosa que los llevó a hacer el amor a la playa. Gracias a Merlín por la magia, porque de otra forma los habrían atrapado. Se habían reído tontamente cuando una pareja muggle había estado parada a solo unos pies de donde Tom había follado a Harry, cosa que solo hizo el acto aún más erótico.
Considerando todo, lo estaban pasando muy bien.
Sin embargo, llegó el momento de que se fueran a casa. Aunque extrañarían ese pequeño respiro de tranquilidad, ambos estaban ansiosos por volver a casa con sus mellizos.
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—¡Oh, mis gatitos! ¡Mami los extraño muchísimo! —Harry dijo efusivo mientras abrazaba a Rajá y a Félix. Los bebés chillaron y rieron de felicidad al ver a sus padres.
—¿Cómo se portaron? —Tom le preguntó a Molly.
—Oh, estaban bien. El primer día estuvieron un poco quisquillosos, pero Fred y George vinieron y los mantuvieron entretenidos —respondió.
—Oh, no—soltó Harry mientras le entregaba su niña a Tom, quien procedió a besar sus regordetas mejillas—. Merlín sabrá qué aprendieron de ellos.
—No puede ser peor de lo que dicen —dijo Tom.
Harry lo miró con desdeño. —Eres como Hermione —Tom solo sonrió—. De todos modos, ¿estuvieron realmente bien? ¿No hubo ningún problema? —preguntó.
—No, fueron unos excelentes angelitos —suspiró—. Es tan lindo tener hijos en casa. Con Ginny y Ron en la escuela, este lugar se volvió muy silencioso.
—Debió ser bueno —comentó Tom mientras Rajá balbuceaba con su hermano.
—Oh, no me malinterpreten, es bueno, pero después de tener tanto ruido a tu alrededor…
—¿Te acostumbraste? —Harry respondió y ella asintió—. Bueno, si te parece… podríamos dejarte verlos de vez en cuando.
—¡Oh, claro que sí! Me encantaría volver a cuidarlos. Son cositas tan lindas.
Harry sonrió. —Está bien, creo que a Tom y a mí nos gustaría pasar el rato solos de vez en cuando—dijo, guiñando un ojo a su esposo, quien le devolvió la sonrisa.
—¿Entonces? ¿Cómo estuvo la luna de miel? —preguntó Molly.
—¡Fue grandiosa! ¡Nos divertimos mucho! —Harry dijo—. Todo fue tan hermoso. Los cielos despejados y soleados, el agua tan azul. Hasta hicimos un enorme castillo de arena en la playa. Tomé fotos, pero aun falta revelarlas. Se las mostraré cuando lo haga.
—Estoy deseando que lo hagas —dijo Molly con una sonrisa.
—Bueno, es hora que nos vayamos. Di adiós —le dijo a Félix quien curvó sus dedos en su dirección. Harry sonrió y se levantó para darle un abrazo a Molly—. Muchas gracias por cuidarlos.
—No es nada.
—Adiós Molly —dijo Tom con una ligera inclinación de su cabeza.
—Oh, nada de eso, ahora eres familia —dijo para seguido darle a Tom un gran abrazo. Los ojos de Harry se ampliaron de sorpresa al igual que los de Tom. El moreno tuvo que ocultar su sonrisa ante la expresión de desconcierto en el rostro de su marido. Molly retrocedió y le dio unas palmaditas en la mejilla—. Cuídense, ¿está bien? —dijo mirándolos a ambos.
Tom solo pudo asentir.
—¡Nos vemos luego, pastelito! —Molly exclamó, besando la mejilla de Rajá.
Con eso, regresaron a casa por flú.
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Tom y Harry se acomodaron en casa con facilidad, como si nunca se hubieran ido. La única diferencia era que mientras estaban fuera, los mellizos habían comenzado a gatear. Harry pasó la mayor parte de su tiempo persiguiéndolos y asegurándose de que no se metieran en nada. Ahora que Nagini estaba aquí, podía mantener a los mellizos entretenidos con mucha facilidad, haciendo que la sigan mientras se encontraban en la sala. Y la enorme serpiente parecía disfrutar la atención que le era dada por los más pequeños de la casa.
—Ey —soltó Tom mientras entraba y encontraba a Harry tirado en el sofá.
—¿En dónde has estado? —preguntó el ojiverde preocupado—. Has estado encerrado en tu oficina durante la última semana y luego te vas sin decirme nada.
—Tengo una razón —dijo Tom, levantando a Rajá y besando su cabeza.
—Será mejor que sea buena —respondió Harry levantando a Félix y haciéndolo rebotar sobre su rodilla.
—Bueno… —comenzó el mayor, sonriéndole a su esposo — Estás mirando a un hombre que ahora es parte de la fuerza laboral.
Harry se quedó impresionado. —¿Encontraste un trabajo? ¿Dónde? ¿Cuándo?
Tom se rió entre dientes. —Fue completamente por accidente, en serio —dijo cuando Harry le dio una mirada que decía lo contrario—. Cuando Lord Voldemort murió, mis ideas no cambiaron. Todavía quiero… un cambio — entonces hizo una pausa para ordenar sus pensamientos—, pensé que como Tom Ryddle podía hacer las cosas de manera diferente, así que envié varias cartas al ministerio con respecto a una idea que siempre había tenido. Algo que deseaba que existiera cuando era más joven…
—¿A qué te refieres? —preguntó Harry con curiosidad.
—A un lugar al que pueda ir gente como nosotros, niños como nosotros. Crecer en el orfanato fue… difícil, porque nadie podía entenderme. Porque yo era diferente. No quiero que ningún niño pase por lo que yo pasé. Quiero que haya un lugar al que puedan ir y quedarse.
—¿Hablas de un orfanato para niños mágicos?
—Sí.
—¡Es una idea brillante! —exclamó con entusiasmo Harry.
—También lo pensé. Por eso escribí a varios departamentos al respecto. Tenía que empezar por alguna parte. Pero, de todos modos, antes de casarnos recibí varias cartas de personas a las que les gustó mi idea y querían apoyarla.
—Eso es bueno, ¿no?
—Sí, lo es. Solo el ministerio sabe quién soy y no confían por completo en mí…
—Oh. Estúpido Fudge —gruñó Harry, aplanando sus orejas.
—En efecto. Bueno, fui a varias asambleas abiertas en el ministerio. Tú estabas ocupado con la boda —aclaró Tom ante la mirada interrogativa de Harry—. Y expuse sobre la posibilidad de hacer algo por los niños mágicos. De todos modos, la historia corta es que Dumbledore se enteró y pude hablar con Fugde sobre ello, y ahora soy el jefe de una neuva área en el Departamento de Aplicación de la Ley Mágica.
—Espera, ¿estás trabajando en el Ministerio?
Tom sonrió. —Sí.
—¡Oh, Tom! ¡Estoy muy orgulloso de ti! —Harry dijo abrazándolo fuerte—. Lo harás muy bien, lo sé.
—Por supuesto que lo haré —dijo Tom con aire de suficiencia.
Harry lo golpeó levemente en el brazo. —¿Qué vas a hacer primero?
—Bueno, primero construir un lugar para ponerlos a todos.
—Sí, pero ¿cómo los vas a encontrar? ¿No se descubre que se tiene magia al cumplir los once?
—No. Los niños mágicos del mundo muggle no se enteran de lo que son hasta ese entonces, pero el ministerio lo sabe. Tienen un libro que tiene una lista de cada niño mágico desde el momento en que empiezan a mostrar alguna habilidad mágica. Si usamos eso para encontrar a los que están en orfanatos muggles, o los que están siendo maltratados, y los tomamos…
—Salvarías a muchos niños —respondió Harry.
Tom asintió. —Solo piénsalo, podrían ser adoptados y colocados en hogares adecuados en los que podrán pertenecer y… puedan ser amados.
—Eres un buen hombre, Tom. En serio. Tienes un corazón tan grande—dijo Harry tomando la cara de Tom— ya sé que muchos niños van a estar muy agradecidos.
—Cómo me hubiera encantado que hubiera alguien así para mí en ese entonces—dijo Tom con un breve destello de emoción.
—Bueno, supongo que tendrás que ser esa persona que los demás desean —dijo Harry con una sonrisa, gesto correspondido por Tom. Se quedaron allí sentados en silencio durante un rato hasta que escucharon un crujido de aparición.
—¿Estás esperando a alguien? —El mayor preguntó, el ojiverde negó con su cabeza. Tom empezaba a levantarse cuando Ray se mostró en la puerta.
—¡Hola! —dijo este alegre.
—¡Ray! —Harry se levantó de un salto y lo abrazó—. ¡Volviste! ¿Cómo estuvo tu viaje?
—Fue grandioso. Por cierto, gracias.
—Te lo mereces especialmente por aguantar a este —Tom dijo señalando a Harry.
—¡Oye! —soltó este con un puchero.
—Sí, bueno, me gustan los desafíos —dijo Ray—. ¿Han visto El Profeta hoy?
—No, ¿por qué? —Tom cuestionó con curiosidad.
—Están en primera plana —dijo, entregándole el periódico a Tom.
Harry se inclinó para leer el título.
¡HARRY POTTER, CASADO!
—Parece que lo descubrieron —comentó Harry—. Solo les tomó una semana.
—Bastante bien teniendo en cuenta lo entrometidos que son —murmuró Tom mientras continuaba leyendo el artículo.
—Oye, hasta descubrieron tu verdadero nombre—exclamó Harry mientras leía—: "Potter se casó con el ex mortífago y padre de sus mellizos Thomas Ryddle, no Randall como habíamos dicho originalmente, en una ceremonia tranquila con amigos en su casa la semana pasada". ¿Está bien?
—Debería estarlo —dijo Tom—, la mayoría de las personas con las que fui a la escuela están muertas o no recuerdan quién soy. Además, no creo que puedan relacionarme con Voldemort, solo mi círculo íntimo en la escuela sabía que éramos uno y el mismo.
—Sí, además es probable que haya más Thomas Ryddle por ahí.
—¿Cómo descubrieron que eras un Ryddle? —preguntó Ray.
—Seguro salió por el Ministerio. He estado yendo bastante allí la semana pasada, es probable que alguien lo escuchó y lo esparció. De todos modos, ya era hora. Estaba usando a Randall por preocupación.
—Ah —soltó Ray— ya veo. ¿Así que ahora solo serás Thomas Ryddle?
—Sí, Tom y Thomas no tiene mucha diferencia.
—Tom puede ser un apodo —intervino Harry.
—Entonces ya todo está arreglado… espera, ¿por qué estabas en el Ministerio? —indagó Ray.
—Tom está trabajando allí —dijo Harry con orgullo.
—¿En serio? ¡Qué genial! ¿Haciendo qué?
—Él es el jefe de un nuevo departamento —respondió Harry— pero podemos hablar de eso más tarde. Ahora quiero que hablemos de ti —Ray tragó saliva—. Así que… —dijo, mirando a Ray con un brillo en los ojos—. ¿Qué pasó?
—¿A-A qué te refieres?
—Vamos Ray, prácticamente estás brillando.
—¡No lo estoy!
—Sí, lo estás. ¿Entonces?
Ray miró a Tom, pero se dio cuenta de que no estaba recibiendo ayuda de su parte porque el mayor también tenía curiosidad. —Bueno… conocí a alguien.
—¿Sí? ¡Awww, qué lindo! —Harry se acercó más y le dio un codazo—. ¡Cuenta!
—Se llama Tracy, y nos conocimos en un club —reveló Ray, sonrojándose.
—¡Oooohhh! ¡Tracy! —El ojiverde se rió haciendo que el color de Ray se profundice— Ray y Tracy, sentados en un árbol —cantó Harry haciendo saltar a Félix en su regazo— ¡ E!
—¿Cuánto tienes, tres? —Tom preguntó, haciendo que su pareja rápidamente le saque la lengua. Grande fue su sorpresa al ver que Tom imitó su gesto al instante.
—Creo que ambos tienen tres —dijo Ray.
—Lo que sea —ambos respondieron.
—Bueno, ¿siguen hablando? —preguntó Harry.
—Sí. Acordamos escribirnos. Quizás nosotros… no sé… ah, no importa—dijo cambiando rápidamente de tema—. ¿Cómo estuvo su viaje?
—Fantástico —ronroneó Harry, Tom no pudiendo evitar la sonrisa satisfecha de su rostro.
—Eso es bueno —dijo Ray sintiéndose incómodo.
El moreno rio y apartó la mano de Félix de su rostro. —Disculpa Ray. Pero es la verdad, y no solo se trató de sexo.
—Así que estuvieron ocupados —ante la sonrisa de Harry, Ray se aclaró—. Me refiero a que hicieron muchas cosas.
—Sí. ¡Debiste ver nuestra habitación! Justo con vista a la playa —dijo Harry, impidiendo que la mano de Félix vuelva a tocar su rostro— Fuimos a una fogata mientras estábamos allí y conocimos algunas personas. Bebimos, compramos… —y continuó platicando lo que hicieron.
Félix, por otro lado, estaba cansado de ser ignorado y agarró el cabello de su madre y le dio un tirón.
—¡Mamá!
Los tres adultos dejaron de hablar y se quedaron mirando al mellizo de ojos azul verdoso.
—¿Q-Qué dijiste? —Harry cuestionó sorprendido, girando a Félix para sí—. ¿Qué dijiste cariño? Vamos, repítelo para mami.
—Mm… mm… ¡m-mamá! —repitió, muy feliz ahora que la atención estaba en él.
—¡Oh, Félix! —Harry exclamó en un sollozo y abrazó a su bebé con fuerza—. ¡Bien hecho! ¡Tom, ¿lo escuchaste?! ¡Habló!
—Lo escuché —dijo, rascando las orejas de Félix.
Rajá, que no estaba dispuesta a ser superada por su hermano, comenzó a soltar ruidos.
—Mm… mmm… mmm…
—Vamos Rajá, puedes hacerlo —animó Harry con entusiasmo—. ¡Di mamá!
Ray, Tom y Harry esperaron con la respiración contenida mientras ella trataba de pronunciar la palabra.
—Mmm… mmm… mmm… —repitió, rebotando en el regazo de Tom.
—¿No? —Harry frunció el ceño.
Tom besó la parte superior de su cabeza. —¿Qué hay de mí, princesa? ¿Sabes quién soy?
—¡Pa! —Rajá dijo con orgullo.
Tom se hinchó de orgullo cuando su hija le sonrió, moviendo su pequeña cola con entusiasmo.
—Así es —dijo—, soy tu papá— y la atrajo hacia sí. Ella se acurrucó contra él y ronroneó contra su hombro.
—¡Pá! —se escuchó de Félix, siendo repetido al instante por su hermana.
—¡Pá!
—¡Pa!
—¡Pá!
Y se alternaban entre ellos. —Está bien, ya entendimos que saben quién es —se rió Harry, inclinándose para besar a Rajá.
—¡Mamá! —dijo de repente la pequeña, haciendo que su progenitor sonría.
—Es correcto— dijo Harry mirando a Tom con lágrimas en los ojos—. ¡Están hablando! —Su pareja asintió y miró a sus hijos que balbuceaban—. ¡No puedo creerlo! ¿En dónde está mi cámara?
—Esto es indiscutiblemente algo por el que vale regresar a casa—dijo Ray levantando a Raja para que Harry pudiera ir por su cámara.
—Sí. Ciertamente lo es —coincidió Tom.
—Sabes que nunca se detendrán ahora —le comentó Ray.
—Por ahora no me importa.
Harry regresó y, un video y varias fotos después, dejaron que sus bebés jueguen entre ellos y Ray fue a desempacar, quedando solo Harry y Tom sentados juntos en el sofá.
—Los próximos años serán difíciles, especialmente cuando les empiecen a salir los dientes y a caminar.
—Podremos manejarlo.
—Te amo —dijo Harry de repente.
—Yo también te amo —respondió Tom besando su frente.
—Mi vida es perfecta —dijo Harry, acurrucándose al lado de su esposo—. Nuestra vida es perfecta.
—Y es solo el comienzo.
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~Epílogo~
*10 años después*
La plataforma nueve y tres cuartos estaba tan repleta de gente como lo recordaba. Padres corrían de un lado a otro, asegurándose de que sus hijos no olviden nada, y despidiéndose; algunos estudiantes saludaban a sus compañeros de clase y preguntaban cómo estuvo su verano, cosas así. Sin embargo, la atención de todos estaba en una familia en particular, una que no se había visto desde hace bastante tiempo, una que tenía orejas y cola como rasgo familiar: los Ryddle.
Y, aunque todos los observaban, estos parecían no darse cuenta.
Harry dejó de ajustar el cuello de su hijo.
—Lo tienes todo, ¿cierto? Libros, suéter, plumas…
—Sí, madre —responde el menor rodando sus ojos azul verdoso y mirando a su gemela, quien da un idéntico giro de sus iris verde azulado.
Harry juntó sus manos y asintió antes de estallar en lágrimas y abrazar a sus gatitos más cerca.
—¡Mamá! —Los gemelos se quejaron, avergonzados.
—Harry—Tom reprendió suavemente—. No se van a ir por siempre.
—Lo sé. Es solo que… no pensé que sería tan difícil —respondió, liberándolos de su agarre y secándose los ojos.
—Les escribiremos todos los días —aseguró Félix.
—Sí. Todos los días —repitió Rajá.
—¿Lo prometen?
—Lo prometemos —responden.
—¡Papi! ¡Yo también quiero ir!
—¡Yo también!
—¡Yo!
Tom miró a sus otros tres hijos: dos niños y una niña. —A ustedes tres aun les falta bastantes años.
—¡Aw! —ellos corearon.
—¿Cuánto mash? —preguntó uno de los niños.
—Podría decirse… siete años —dijo Tom.
—¡Es mucho!
—Sí, lo es.
La niña levantó los brazos y Tom la recogió, su cola enroscándose automáticamente alrededor de su brazo. —No quero que Rara y Lix se vayan.
—Lo sé cariño, pero tienen que irse. Tienen mucho que aprender.
Las lágrimas brotaron de sus ojos verdes y sus orejas se aplanaron contra su cabeza.
—No te preocupes Gwen. Regresaremos en Navidad —calmó Rajá.
—¿Shi? —preguntó la pequeña.
—Por supuesto —aseguró Félix—También les traeremos regalos, Noah y Tristan.
—¡Yey! ¡Regalos! —Tristán exclamó saltando de emoción.
Harry sonrió al ver a sus trillizos de cuatro años y luego a sus dos mayores. Las luces de su vida, sus preciosos gatitos. —Los voy a extrañar mucho.
—Yo también mamá —dijo Rajá, y su hermano la secundó.
—Ahora, no se preocupen por la casa en la que entren —dijo Tom— Slytherin, Gryffindor, no importa.
Harry asintió. —O Ravenclaw —agregó. Con Tom como padre, era posible.
—¿Y si es Hufflepuff? —Su hija preguntó preocupada—. No quiero ir allí.
—No te amaremos menos si quedas allí —dijo Harry—, pero puedes elegir si lo pides.
—No sé a qué casa quiero ir —reflexionó Félix—, a la casa de mamá o de papá.
—Bueno, sea cual sea, estaremos orgullosos de los dos —dijo Tom.
—¡Yo también! —Noah habló y los demás bebés expresaron su acuerdo.
—Gracias —dijo Félix revolviendo los cabellos negros de su hermano menor, provocando una sonrisa de este.
—Antes de que se vayan, quisiera darles algo a ambos —dijo Harry haciendo un gesto hacia un lado. Tom sonrió con complicidad y se ocupó de distraer a los otros tres.
—¿Qué es? —preguntó Rajá acercándose mientras Harry hurgaba en sus bolsillos.
—¿Qué es eso? —preguntó Félix arrugando su nariz cuando el ojiverde mayor sacó un grueso pergamino doblado.
—No todo es lo que parece, recuerda eso Félix —dijo Harry con los ojos brillantes.
—¿Ese es…? —Rajá bajó la voz—¿…Es el mapa?
Los ojos del gemelo se agrandaron cuando la sonrisa de su madre se ensanchó. —¡No inventes! ¿Nos lo estás dando?
—Bueno, ya no lo necesito — dijo Harry encogiéndose de hombros— pero tengo algunas reglas —Los gemelos asintieron con la cabeza llena de posibilidades—. Número uno: compartan esto, ¿sí? No quiero una carta quejándose de que no lo están haciendo, porque se los quitaré. ¿Está claro? Bien —dijo cuando asintieron—. Dos, no lo usarán todas las noches. Aun tienen que hacer toda su tarea. No se distraigan. Si lo hacen y sus notas bajan, su padre se enojará mucho con ustedes. Y tres, en verdad no me importa cómo usen esto, pero me gustaría que se quede en familia, ¿sí?
—Y con eso quieres decir que no nos atrapen —dedujo Rajá, pero Harry solo sonrió.
—Gracias mamá —susurraron y le dieron un gran abrazo y un beso en cada mejilla.
—¿De qué está hablando mamá? —preguntó Gwen.
—Algo que sabrás cuando seas mayor —dijo Harry enigmáticamente, pero pareció calmarla, al menos por ahora.
El silbido que dejó escapar el tren dio un aviso de su pronta partida. Y con ello, los que estaban en la plataforma comenzaron a moverse apresuradamente.
—Tenemos que irnos —dijo Rajá dándole un gran abrazo a su mamá, a su papá, a sus hermanitos y hermanita. Félix hizo lo mismo.
—No se metan en problemas —comentó Tom.
—Al menos no en muchos problemas —corrigió Harry compartiendo una mirada con su esposo.
—¡Lo haremos! —respondieron los gemelos—. ¡Los amamos!
—También los amo —dijo Harry mientras entraban al tren. Los cinco despidieron a Rajá y a Félix con la mano cuando se asomaron por una ventana.
Gwen y Tristán comenzaron a llorar cuando el tren rojo se llevó a sus hermanos lejos de ellos.
—No se preocupen. Los veremos en un par de meses —les aseguró Tom—. ¿Listos para irnos? ¿Qué tal si compramos helado en el camino?
—¡Shi! ¡Helado! —Ellos vitorearon.
Tom volteó a ver a Harry que seguía mirando al tren.
—Oye —comentó con suavidad, envolviendo un brazo alrededor de su cintura y besando su frente—. Estarán bien.
—Lo sé —respondió con la misma suavidad, mirando a su amado esposo y a sus tres gatitos, uno en los brazos de Tom y los otros dos agarrados a sus piernas antes de regresar su vista a la mancha roja que tomaba una curva a lo lejos. Y dio un suspiro satisfecho—. Lo sé.
Era cierto que habían recorrido un largo camino para llegar hasta aquí. Pero no lo habría hecho de otra manera.
Fin.
Nota de traductor.
Y así, es como termina Kitty Series.
"Era cierto que habían recorrido un largo camino para llegar hasta aquí. Pero no lo habría hecho de otra manera." No podría haberlo dicho mejor. Kitty Series fue el segundo proyecto que tomé de esta pareja para traducir, y el primer long fic con el que trabajé, así que se imaginan los nervios que hubo allá por el 2017 desde Kitty Love ante la presentación al mundo del trabajo de un traductor amateur. Y ahora henos aquí, en el final.
Infinitas gracias a todes los que han apoyado firmemente esta serie por todos estos años. Comentarios, kudos, favoritos, recomendaciones. Por todo. Sin ustedes, sin su apoyo, respeto y amor, no creo que hubiera llegado a tanto. Gracias, muchas gracias por dejarme compartir con ustedes lo que amo, por permitirme conectarme con ustedes a través de estas historias que son hechas con amor por sus maravillosos autores, por estar aquí.
¿Qué les pareció esta historia? ¿Cuál fue su parte favorita? ¿La parte que más odiaron?
¿Algún comentario final? Los comentarios son siempre bienvenidos y me hacen saber que les gusta el contenido que les comparto.
Gracias por todo.
Y con esto, este humilde traductor se despide.
Nos veremos en otros proyectos.
Con amor,
Alx Selleugra.
